¡Hola gente hermosa del mundo mundial que sigue esta historia! Estoy muy contenta porque eh recibido una cantidad enorme de mensajes de ustedes a partir del capi 16. Wooowww que intensos!
Algunos ya se me quieren adelantar a los próximos acontecimientos; otros ya son fans de ¡Aoky! Otros más me quieren crucificar porque Ranma no ha podido estar cerca de Akane; pero todo se resolverá en su momento.
Gracias por ponerse en contacto conmigo, en verdad me encanta leerlos y conocer su opinión, algunos en mensajes privados y otros en sus reviews ¡los amo! Y como habrán notado me doy mi tiempo para contestarlos de manera personal, Saludos a todos en especial a los nuevos lectores y a Nala Saotome, Rizzasm, Eliza (bienvenida a la historia y espero no haberte hecho esperar mucho), deliza22, Amy Saotome Tendo, Ikyta, Mina Ain0, Ranma x Akane, amigo y fan Ranma.
Espero que disfruten la actualización.
Ranma ½ no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. La historia y algunos personajes extras son creación mía.
17) Confusión
Akane disfrutaba estar en ese lugar, la compañía era agradable, la conversación entretenida, se sentía renovada y tranquila, quería verificar si sus habilidades habían regresado, pero con Aoky a su lado no podía, se limitó a observar su práctica de tiro, por lo que pudo examinar era un experto; después de un rato cuando el sol estuvo en su punto más alto decidieron regresar, recogieron las cosas que habían llevado para el picnic guardándolo en la alforja.
El pelirrojo le dijo que antes de volver le daría de beber al caballo, acercó al animal a la orilla del lago y mientras bebía, el chico miraba de reojo a su pequeña prometida, se sentía bien al saber que el paseo que planeó para ella había sido de su agrado, parada entre las flores se le veía feliz, su rostro irradiaba tranquilidad, llevarla ahí había sido una buena decisión, pudieron compartir un momento juntos, estar a solas y conocerse mejor.
La chica avanzaba entre el camino de flores y comenzó a cortar algunas moradas haciendo un ramillete en su mano, las acercó a su rostro para disfrutar de su perfume, después giró para tomar unas blancas… ella no lo vio, mucho menos escucho ruido alguno que la alertara del peligro, su vista se clavó en la acción del ojiverde; sostenía en sus manos arco y flecha listo para tirar, apuntando en dirección a ella, su mirada fija en su objetivo y sin dudarlo soltó la flecha.
Estaba más que sorprendida, el miedo la imposibilitó para moverse, se le heló la sangre en las venas, en su cara se reflejaba el pánico que sentía, se le formó un nudo en la garganta, soltó las flores que llevaba en su mano llevándola a la altura de su pecho y cerró los ojos.
Escuchó el aire cortarse y en segundos sintió el impacto de la flecha clavándose en el suelo a unos cuantos centímetros de ella, su cuerpo perdió fuerza y cayó al piso de rodillas apoyada en su mano libre; instintivamente abrió los ojos girando la cara hacia el lugar donde la flecha había impactado solo para ver con pánico que aquella flecha que creyó destinada para ella había atravesado la cabeza de una letal habú.
La serpiente a su lado aún se retorcía con la cabeza clavada en el suelo, ella entro shock; su rostro perdió color, su cuerpo entero se estremecía de miedo, su corazón latía sin control, sentía frio y no podía moverse.
Aoky soltó el arco y corrió a su lado; no tuvo tiempo de pensar, solo hizo lo que sus instintos le dictaron cuando vio al reptil cerca de ella, rápidamente tomó su arma, apuntó y tiró; sabía que un movimiento en falso de parte de la chica la haría atacarla.
-Akane! Akane! -gritaba desesperado llegando a su lado e inclinándose a su altura, la sostuvo entre sus brazos acercándola a su pecho, en ese momento se dio cuenta de que temblaba y su piel estaba fría. -¡estas helada! -se había quitado su capa y la abrigaba con ella, pero la chica no reaccionaba seguía sin inmutarse; tomó su rostro entre sus manos y le repartió pequeños besos en él: su frente, sus mejillas y al final; un tierno y rápido beso en los labios -¿pequeña que tienes? ¡Mírame! ¡Por favor reacciona!
Por un instante pensó lo peor, temió que el animal la hubiera mordido, la revisó y no encontró rastro alguno, no perdió más tiempo, la alzó en brazos, caminó hasta donde se encontraba su caballo, la subió con cuidado, después montó él y salió a todo galope rumbo al castillo.
-Estarás bien! te llevaré a casa -no podía evitar sentirse angustiado, la veía tan frágil e indefensa que sentía una necesidad imperiosa de protegerla.
Durante todo el trayecto ninguno de los dos habló, Akane seguía en shock y Aoky estaba concentrado en llegar lo antes posible, al entrar a la aldea el chico tuvo que disminuir el paso para poder evitar a la gente, las miradas indiscretas se clavaban en ellos, tal vez si la peliazul no hubiera estado tan afectada se hubiera dado cuenta de las miradas que le dedicaron un grupo de tres jovencitas que paseaban por la aldea.
Pasaron el puente entrando a las tierras del castillo, Aoky sudaba y su corazón latía rápidamente, tanto que podía escucharlo en sus oídos; el personal del castillo al verlo llegar con tanto apuro entro de inmediato a avisarle a sus amigos, al llegar a la puerta principal detuvo al caballo y bajo de un saltó gritándole a Kyon para que le ayudara.
-Kyon! Kyon! -tomaba de la cintura a su pequeña princesa para bajarla del animal, ella reaccionaba mecánicamente ante la guía del chico que la sostenía ayudándola a caminar.
En instantes Kyon salía corriendo seguida por un par de chicas que la asistían, las tres quedaron impactadas al ver el estado en el que ambos habían llegado.
-Aoky! ¿qué fue lo que les pasó? ¿qué tiene Akane?
-llama a Dai! -ante la petición la chica con una mirada le indicó a unas de sus asistentes que fuera a buscar al de lentes y ella obedeció, Aoky estaba tan desesperado al notar que Akane no reaccionaba después de todo el tiempo que había pasado, que la tomó en brazos para llevarla a dentro. -Está helada necesita entrar en calor, por favor lleva thé a su habitación.
-sí, yo me encargo.
Caminó por los pasillos, subió las escaleras principales hasta llegar a su cuarto, al entrar la llevó directo al sillón de descanso, ese en el que él había dormido el día que llegó con ella por primera vez al castillo, la miró de nuevo tomando su rostro, le hablaba suavemente al oído… -¡estás a salvo! -la abrazaba para transmitirle su calor y le repartía mimos con sus manos en su espalda, brazos, cabeza y cuello.
-¡Estarás bien! ¿me oyes? ¡nadie te va a ser daño! ¡Aquí estoy… contigo! -ella lo escuchaba, pero apenas se percataba de lo que sucedía a su alrededor; no podía creer lo que había pasado, en su mente solo tenía un pensamiento: ella no pudo ser capaz de darse cuenta del animal al acecho, su vida estuvo en peligro y sus habilidades e instintos no le respondieron, esto era grave, para ella y para la misión… ahora ¿cómo lo resolvería?
-¿qué ocurrió? -Dai había corrido para llegar con ellos en cuanto le informaron de la situación; sustituyó a su amigo en su lugar para revisar a la chica mientras que el ojiverde le narraba lo ocurrido y andaba de un lado al otro por la habitación nervioso.
Kyon entraba con una jarra de thé y dos tazas en una charola, la colocó en la mesa de centro y sirvió, le ofreció una de ellas a su amigo y prácticamente lo obligo a tomársela, la otra taza se la entregó a Dai para que se la diera a la chica, ella la aceptó tomando pequeños sorbos de la bebida.
Dai observó la palidez su rostro, su cuerpo se estremecía solo de recordar al animal retorciéndose a lado de ella, su respiración acelerada y cortada, su mirada perdida, sus labios temblaban y su piel se sentía fría, tomó su maletín para sacar un calmante; pero cuando intentó dárselo la chica le apartó la mano con la suya.
-Dai… ¿podemos… hablar… a solas? -le hablo tan bajito que apenas pudo oírla.
-sí, claro nena… ¿chicos nos dejan un momento? -dirigiéndose a un muy alterado Aoky y a Kyon para que salieran y lo dejaran hablar con calma con la chica. – el joven médico en el fondo sabía que después de un impacto así lo primero que necesitaría sería desahogarse.
Aoky se resistía a salir, no quería separarse de ella, pero Kyon lo convenció de que lo mejor era dejarlos solos para que el de lentes la atendiera con calma; además de que él también necesitaba calmarse para no alterarla de más.
Cuando estuvieron solos, Dai le volvió a acercar la taza con thé, ella lo tomó con sus manos temblorosas y bebió por completo su contenido, conforme sentía el calor del líquido en su garganta comenzaba a sentirse mejor, hasta ese momento fue consciente del lugar en donde estaba, se sorprendió a darse cuenta que la capa de ojiverde era lo que la estaba abrigando, miró fijamente al de lentes, intentó hablar de nuevo, pero solo pudo suspirar como si contuviera el llanto.
-tranquila, es normal que te sientas así, te llevaste un gran susto. -ponía su mano en su hombro para darle apoyo.
-yo…yo… nunca la vi, no… me… me di cuenta… me alejé de él y… -hacia un esfuerzo sobre humano por hilar con coherencia las palabras.
-está bien, no fue tu culpa… era imposible que tú la vieras… -trataba de que no se alterara y terminara de calmarse, el que ya hablara era un avance.
-no! No entiendes! Desde… que llegué… siento que… todos mis sentidos están… alterados. -comenzaba a sentir que le oprimían el pecho, por lo que llevó su mano a ese punto.
-tranquila, tal vez sea porque has estado débil, casi no comías y sentías mucho dolor; en todo caso sería normal, tienes que descansar un poco más.
-no, no es eso… constantemente me duele aquí… -señalando su pecho.
-estas nerviosa, alterada por lo que sucedió, te dio miedo… -la chica lo miraba como si acabara de descubrir algo importante, sí! había tenido mucho miedo, terror, se sintió tan pequeña, tan vulnerable e indefensa -…cualquiera en tu lugar lo hubiera tenido! -ese era el problema ella no era "cualquier persona" era una Kunoichi en grado join, estaba entrenada para poder percibir el peligro, reaccionar instintivamente, no sentir miedo y poder tener el control; pero no pudo hacerlo y no entendía el por qué. -menos mal que Aoky estaba al pendiente de ti y vio a la habú a tiempo.
Akane levantó la mirada, a su mente vino la imagen de él soltando la flecha, no lo había hecho para atacarla sino para salvarla, después corrió hacia ella para abrazarla, trató de reconfortarla, de hacerla sentir segura, sacarla del trance en el que se encontraba, le había besado la frente, sus mejillas… y fue entonces cuando lo recordó… la había besado en los labios; su mano había pasado de estar en su pecho a su boca.
Afuera en el pasillo Kyon veía ir y venir sobre el pasillo a ojiverde, se sentía responsable, quería verla, verificar que estuviera bien, sin embargo; a los ojos de la joven administradora su amigo se comportaba de manera absurda y exagerada.
-Aoky cálmate, en verdad que jamás te había visto así, ella está bien solo se asustó, tienes que tomar en cuenta que es una niña a la que de seguro todo el mundo la sobreprotege es lógico que algo así la altere de sobremanera. -la de ojos marrón trataba de hacerle sentir que lo ocurrido no era tan grave y que exageraba con respecto a la chica, pero como respuesta recibió la mirada más fría que el chico le había dedicado en su vida, cosa que jamás se esperó.
-como me puedes decir eso… -se plantó frente a su amiga y le hablaba de manera fría y tajante. -…ella es mi responsabilidad, le prometí que estaría bien, que la cuidaría, no comprendes que desde el momento en el que la traje aquí ella se convirtió en lo más importante para el clan, para la alianza, para…
-¿ti? -la chica lo miraba fijamente a los ojos. -no puedes negar que en estos días le has dedicado demasiado tiempo a tratar de agradarle, estás tan al pendiente de ella que descuidas tus obligaciones en el castillo, te has enfrentado a tu tía y ahora te comportas de una manera en la que en verdad te desconozco.
-claro que es importante para mí… -había bajado la mirada y su voz sonaba más calmada. – te recuerdo que ahora es mi prometida y futura esposa; soy yo el que la tiene aquí en contra de sus deseos, ella no se irá; sabe también como yo que el que no cumplamos con el pacto causará una guerra entre clanes, tu mejor que nadie sabes que nuestra gente está eufórica con la idea de que por fin el clan Koga restaure el honor de Iga.
-lo sé… tu tía se encargó de comunicarlo, el que ustedes salieran juntos hoy fue todo un evento, no se habla de otra cosa en la aldea y aquí en el castillo. -ahora era ella la que evitaba mirarlo.
En la habitación el joven doctor después de su charla con la peliazul, la convenció de tomar el calmante y se aseguró que sus signos vitales estuvieran estables; terminaba de guardar sus cosas cuando Akane le dijo que quería ver a Aoky, cuando salió se encontró con sus amigos, ambos visiblemente con los ánimos en el piso, les dedicó una rápida mirada antes de dirigirse al pelirrojo.
-quiere verte… -el ojiverde reaccionó de golpe y estaba a punto de entrar, pero su amigo lo sostuvo por el brazo para detenerlo. -espera, quiero hablar primero contigo.
-yo tengo cosas que hacer, si me necesitan estaré supervisando la cena. -y sin voltear a mirarlos Kyon se retiró.
-¿todo bien? ¿qué te dijo? -trataba de que no notara la ansiedad que tenía por verla.
-ahora está bien, tal vez duerma un rato por el calmante que le di… creo que necesita empezar a hacer una rutina, salir de su cuarto, tener algún tipo de actividad a la que ella esté acostumbrada, en el fondo siento que lo que en verdad tiene es una profunda tristeza que puede convertirse en un caso serio de depresión y lo ocurrido hoy solo hizo que lo manifestara.
Al escuchar eso, al ojiverde le vino a la mente la imagen de la chica sentada en el balcón con lágrimas en los ojos.
-yo me encargaré Dai, gracias por todo amigo.
-pasado mañana regreso a mis actividades en la clínica en Kioto, pero sabes que si me necesitan vendré enseguida.
Cuando Dai se retiró, el ojiverde se dio vuelta frente a la puerta de la habitación de la chica, respiró profundamente, tomó el pomo y la abrió; frente a él la peliazul estaba sentada en el sillón de descanso, abrigada con su capa, las rodillas flexionadas, su brazo derecho sobre ellas y su cabeza apoyada en él, al sentir su presencia levantó la vista y lo observaba detenidamente.
El chico cerró la puerta detrás de él y caminó hasta el sillón dónde se sentó frente a ella, se miraron por un instante sin pronunciar palabra, hasta que el chico tomando la iniciativa la envolvió en sus brazos acercándola a su cuerpo, ella apoyó su cabeza y su mano en su pecho; ese contacto fue el detonante para que empezaran a surgir las lágrimas en sus ojos.
-Shhhh… tranquila, ya todo pasó. -acariciaba su cabeza, pasando una de sus manos a lo largo de su pelo y con la otra la sujetaba por la espalda.
-tuve miedo, mucho miedo -entre sollozos y con la voz entre cortada; esta vez no fingía ni trataba de manipularlo, en verdad necesitaba ese consuelo, sabía que era un juego peligroso, hubiera querido que esos brazos, esas caricias fueran de él, de ese chico que la sacaba de sus casillas, pero cuando lo necesitaba siempre aparecía y estaba presente para ella.
-lo sé pequeña, lamento haberte asustado así. -besaba su coronilla
-me salvaste… tu…
-acaso no te prometí que cuidaría de ti y que te protegería. -la separó de él para poder verla a los ojos, ella asintió con la cabeza mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos.
-gracias…
-no me des las gracias, quiero hacerlo… cuidar de ti. -levantó su rostro con su mano y besó sus delicados labios, un beso cálido y efímero; aun así, pudo sentir como su pequeña princesa se estremeció al contacto. -pero… ¿tú… nunca? ¿nadie? -la peliazul apretó sus labios, evitó mirarlo y negó con la cabeza, Aoky se conmovió al darse cuenta que era su primer beso, la veía enternecido, posó sus manos en sus mejillas y volvió a repetir el beso, esta vez más largo y profundo, ella cerró los ojos, solo lo aceptó, no lo correspondió, sin embargo, le causó una sensación indescriptible en su pecho.
Cuando rompieron el beso el chico la abrazó y permanecieron así un largo rato, ella poco a poco cedía ante el cansancio y los efectos del calmante, sus parpados se cerraban, no podía mantenerse despierta; él la cargó haciéndola reaccionar y abrir momentáneamente los ojos.
-shhhhh… sigue durmiendo, descansa. -la recostó en su cama, la abrigó y le regaló un beso breve en los labios para después dejarla sola.
/
Ranma había pasado toda la mañana y parte de la tarde entrenando con Iwao que buscaba explotar al máximo sus habilidades, había empezado a instruirlo en la técnica del Yobijutsi; una técnica en la que Akane resultó ser la mejor alumna que hasta el momento había tenido, ella había memorizado cada uno de los puntos en el cuerpo humano para poder inmovilizar, dañar, dormir y hasta matar a un contrincante; hombre o mujer sin importar su peso o complexión no eran rivales para ella en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
Ranma era muy bueno, casi tanto como la peliazul, sabía por la abuela Sakura que era un chico hábil e impetuoso cuando de artes marciales se trataba, pero no estaba seguro de que lograra superar a la misma hime del clan en esa técnica.
El maestro de lentes había hecho una breve pausa pasado el mediodía al notar que chico palideció de golpe y se veía más agitado de lo normal; el azabache había sentido de repente un dolor en el pecho y un escalofrío en todo su cuerpo que él mismo no supo cómo interpretar, después de unos minutos se recuperó e insistió en continuar con la práctica.
Su mente divagaba, no estaba concentrado en lo que hacía, se le veía ansioso y distraído; él tenía la encomienda de vigilar los movimientos de los maestros, no había podido averiguar si habían obtenido resultados de los interrogatorios a los prisioneros de Iga y eso lo tenía así y repercutía a su desempeño.
Cerca de la hora de la comida y al no notar ya ningún avance, Iwao decidió concluir la lección del día, ambos se sentaron en el piso a descansar y tomar agua; y el maestro aprovecho el momento para tener una pequeña plática con el ojiazul.
-eres muy bueno joven Ranma.
-gracias maestro, siempre trato de aprender nuevas técnicas y perfeccionarlas. -secaba el sudor de su rostro con una toalla mientras hablaba.
-Sakura me comentó sobre tus habilidades y de cómo te has superado a ti mismo en poco tiempo, sé que para ti ser el mejor en lo que haces es muy importante; sin embargo, me pregunto si lograras ser el mejor en esta técnica.
-tarde que temprano lo lograré se lo aseguro.
-soy muy estricto y meticuloso en mis enseñanzas, mis aprendices deben pasar muchas pruebas, ser disciplinados, ágiles, precisos y no pueden pasar por alto ninguno de los pasos a seguir; hasta ahora solo uno se ha ganado el honor de que lo dictamine como el mejor en esta técnica, solo uno en todos mis años de instrucción y espero en verdad que puedas ser tan bueno como ella. -se había puesto de pie y se dirigía a la salida cuando al chico le golpeó en la mente la última frase del maestro "tan bueno como ella".
-¿ella? ¿Su mejor estudiante en el Yobijutsi es una mujer? -el maestro paró en seco y sonrió para sí mismo antes de responder.
-así es, joven Ranma… ¿no te imaginas de quien se trata? -al azabache se había puesto de pie de tras de él y se le había acelerado el corazón… ¿podía ser cierto?
-¿quiere decir que Akane? -el maestro de las gafas redondas giro su mirada hacia él y asintió con la cabeza mientras sonreía.
-para una mujer esta técnica resulta ser muy útil, ella lo comprendió así y desde sus primeras clases demostró gran destreza, al final logró lo que ningún otro de mis alumnos pudo, tiene una gran determinación y fuerza interna, pero hay algo que siempre me inquietó… -el chico se mostraba muy atento a la plática. -…sus motivos.
- ¿sus motivos?
-sí… -el rostro de hombre calvo cambio, ahora se mostraba pensativo. -…nunca antes vi una persona como ella, era fácil para mí y para los otros maestros identificar los motivos que impulsaban a un estudiante a trabajar, aprender y dominar una técnica; pero en ella nunca lo supe… tiene una gran sed por demostrar que es la mejor, pensamos que lo superaría después de su prueba final, pero al parecer no fue así… no es como tú, en ti sé que lo que te motiva es ser el mejor artista marcial.
El azabache sabía de lo que hablaba, las prometidas y los primos le habían platicado lo que había ocurrido ese día y como había terminado; pero entonces que era lo que la había motivado a arriesgarse así, a tomar una misión de manera individual, a aprender su técnica y la de Ryoga.
-¿maestro usted cree que ella no tenga un motivo en específico?
-Cada vez que enfrentaba a un nuevo oponente, sin importar la técnica o el arma, la expresión en su rostro cambiaba, su mirada incluso dejaba de ser esa que dejaba ver su alma pura, su actitud era arrogante y decidida, muchas veces temí que no pudiera medir las consecuencias; el día de su prueba fue así, aunque la obligamos a limitar su fuerza y habilidades todos coincidimos en que la situación se le fue de las manos.
-tal vez solo sea falta de concentración…
-tal vez… aún es muy joven, le hace falta madurar y controlar mejor sus emociones; es peligroso cuando improvisa.
En el fondo al maestro de gafas lo que en verdad le preocupaba, era que la chica encontrara su motivación en la venganza; después de saber sobre el reto con la amazona eso le inquietaba sobremanera, pero había jurado a su hime no hablar sobre ello.
-tú la conoces bien joven Ranma ¿cuál crees que sea su motivación?
Por un instante el ojiazul dudó en responder, después de enterarse de todo lo que había aprendido y era capaz de hacer sintió que en el fondo ya no la conocía bien; pero ¿cuánto puede cambiar una persona?... No! En el fondo ella debía seguir siendo la misma: sensible, agresiva, dulce, impulsiva, entregada, testaruda y comprensiva; de no haber sido así ella no se hubiera preocupado por curar a sus amigas y sus primos el día de su prueba, ni siquiera le habría afectado el daño que les causó, ella no habría aceptado la misión, ella… de ser necesario se sacrificaría por su clan, porque ella era así, daría su vida por los que ama.
-proteger a los que ama! -contestó la pregunta de su ahora maestro sin dudas en su mente, su corazón y su voz.
La respuesta sorprendió a Iwao, se notó en su expresión, en verdad que él no lo había pensado así; se miraron por un instante a los ojos, el anciano posó su mano en su hombro mientras movía la cabeza afirmativamente; por un instante recordó la plática que ella tuvo con él y los otros maestros del clan el día de la presentación, la peliazul les había pedido su apoyo para el duelo con la amazona, les pidió discreción y también les confesó que pelearía por su honor y por desmentir a la amazona y a su abuela; ella en el fondo estaba protegiendo al azabache, en las misiones siempre salvaguardaba a sus amigas, había protegido a la gente del clan el día del ataque al entregarse a Aoky y estaba dispuesta a seguir con la misión hasta el final por evitar una guerra.
-creo que tienes razón, ella siempre busca proteger a los que ama… gracias joven Ranma; ahora será mejor que te alistes para comer.
Libre de la supervisión del maestro el chico de la trenza podía seguir con su trabajo, tenía que averiguar algo, lo que fuera sobre los interrogatorios antes de que dieran las diez de la noche y las infiltradas en Iga se comunicaran con los maestros para dar su informe.
Naviki tampoco se había comunicado con él y eso lo tenía irritado, sabía que la castaña se tomaba su tiempo para no pasar por alto nada, ni el más mínimo detalle, era meticulosa y exageradamente perfeccionista; pero tenían poco tiempo antes de hacer el contacto con Akane, dejaría que pasara un día más y le llamaría para saber su avance.
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En Nerima Shampoo entraba al café del gato, había pasado un par de noches en vela vigilando el dojo Tendo en espera del regreso del chico de la trenza en vano, estaba despeinada, cansada y muy mal humor; Mousse le había informado a Akane que se había vuelto una fiera cuando Ranma desapareció, pero la situación fue peor cuando confirmó que la había ido a ver por voluntad propia y más aún cuando no regreso el domingo por la noche.
-abuela! Shampoo llegar. -gritaba desde la puerta
-hija deja ya de perder el tiempo y mejor dedícate a entrenar, falta poco para el duelo y necesitas prepararte. -Cologne asomaba la cabeza desde la cocina montada en su bastón y mezclando algo en un tazón, tenían mucho trabajo por hacer. -además descuidas tu trabajo.
-tu saber que chica violenta no tener oportunidad, encerrada en ese colegio no poder aprender nada nuevo, Shampoo ganar fácilmente; hermanas venir para asegurar mi triunfo.
-shhhh, cállate baja la voz… -hacia una señal con la cabeza apuntando hacia la cocina. -Mouse!
-bahh! Chico pato tener harta a Shampoo, de no ser por convenir hace mucho que él no estar aquí. -replicaba a su abuela casi en secreto.
-Es tu ultima oportunidad Shampoo, el consejo no esperará más, eh retrasado lo más posible esta situación, pero el tiempo pasa y tarde que temprano exigirán tu regreso a lado de tu esposo.
-yo saberlo abuela, Ranma ser esposo de Shampoo muy pronto y para segura estar, Shampoo quitar de en medio a chica violenta de una buena vez. -de sus ojos podía verse el fuego que provocaba su odio. -chica espátula no ayudar, pero tampoco intervenir, loca de listón dejar en paz a mi airen, así que solo faltar quitar de en medio a Tendo Akane, duelo ser buena oportunidad, si ella morir nadie poder culpar a Shampoo.
-no debes confiarte Shampoo, si su clan aceptó el reto es porque la prepararán, recuerda que nuestro honor y el de nuestra tribu está en juego también. -la abuela Cologne retaba a su bisnieta con la mirada, quería dejarle bien claro todo lo que estaban arriesgando.
-tu no preocupar abuelita, Shampoo saber qué importante ser, ¿cuándo llegar hermanas a Japón?
-en diez días estarán aquí para ayudarte a entrenar y preparar un plan que nos beneficie a nosotras.
Desde la cocina, el chico pato había escuchado todo y en la primera oportunidad se lo informaría a su amiga y cómplice; esperaba con ansias ese duelo, para él ya era suficiente de mentiras, tendrían su merecido, solo por eso continuaba aguantando los malos tratos y abusos de la peli morada y la momia de su bisabuela, seguiría hasta el final solo por la satisfacción de verlas caer; pero por el momento lo más prudente era seguir actuando como el eterno enamorado de la peli morada para que no sospecharan de él.
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Akane despertaba de una larga siesta patrocinada por el calmante que Dai le había dado, el reloj de pared de su cuarto marcaba pasadas las seis de la tarde, aún algo aletargada se levantó para pasar seguro a su puerta, cerró las puertas del balcón y las cortinas.
Otra vez ese sonido, esa llamada de auxilio o tal vez el grito desesperado de su inconsciente… cuando dormimos hay un momento en el que el cerebro registra estímulos externos y los mezcla con nuestros sueños, es cuando el subconsciente le proyecta a nuestra mente nuestras, alegrías, desasosiegos, inseguridades y miedos; una imagen, una voz en específico, un rostro, lugar o sonido… un grito… rugido, últimamente era lo que la sacaba de sus sueños y la hacía volver a la realidad, ese sonido era nuevo en sus ya recurrentes pesadillas, al despertar buscaba sin éxito el origen del sonido y al no hallarlo solo lo trataba de olvidar.
Estaba preocupada por lo que había vivido horas antes… -pensativa se sentó en el taburete frente al tocador. -…ella ya no era esa chica débil e insegura que dejó Nerima atrás, no entendía que le pasaba, según su ahora médico de cabecera su padecimiento tenía que ver con la falta de descanso, pero ella sentía que era algo más.
Enojada se retiró el cabestrillo, miraba su reflejo en el espejo analizando a la chica frente a ella, recordó ese beso en los labios que Aoky le dio al tratar de hacer que reaccionara, no lo planeo, fue una reacción instintiva a diferencia del que le dio antes de dejarla sola en la habitación, él era encantador, agradable y dulce; tal y como le había afirmado Kyon, era fuerte y muy atractivo, parecía sincero cuando se preocupaba por ella, cariñoso y ahora sentía que buscaba tener en verdad otro tipo de trato con ella, más cercano, más íntimo… más de novios.
Le preocupaba llevar a otro nivel la relación con él, aceptar y corresponder sus muestras de cariño podrían ponerla en una difícil situación tarde que temprano, Akima se lo había preguntado ¿hasta dónde sería capaz de llegar por cumplir con la misión?
Recordó su pregunta y también lo que había hecho por ella antes de salir al balcón para la presentación, tocó su brazo en el lugar donde le había aplicado la inyección con el anticonceptivo… prever era la intención de aquello, prever en caso de que la situación se le escapara de las manos y ganar más tiempo si la misión se complicaba; pero si eso llegara a ocurrir ¿qué sería de ella después?
Un nudo se formó en su garganta de solo pensar en ello, no tenía que ser así, ella debía de tomar el control de la situación, no dejar que le afectara, tenía que jugar bien sus cartas, hallaría otra forma de restablecer la alianza… debía regresar a casa, tenía que volver.
Había llegado ahí con un propósito y lo cumpliría; no tenía sus armas, no tenía un equipo de apoyo, no tenía más recursos que su astucia, inteligencia y sensualidad; eso… eso debería bastar.
Decidida sacó un vestido azul claro de su armario, de largas mangas, que le llegaba a la rodilla y zapatos a juego, se desvistió y entro a ducharse, minutos después y con algo de dificultad por su hombro; se cambió y arregló conservando su nueva imagen, dejó a un lado el cabestrillo; ya no quería usarlo, le recordaba lo indefensa que se sintió frente a la habú, sabía que le llamarían la atención por ello, pero llegado el momento lo manejaría.
Se miró una vez más al espejo, su semblante había cambiado, ella misma se sentía más segura y decidida, jamás había fallado en una misión y esta no sería la excepción.
Se veía así misma a los ojos en el reflejo, tenía que encontrar la joya, para ello necesitaba agudizar sus sentidos como Thiyu le había enseñado, con determinación empezó a mover los brazos en movimientos calculados y coordinados, su hombro dolía, aun así tenía que tratar, movía los dedos en sus manos como si atrajera hacia su pecho algo que atrapara en el ambiente, comenzó a sentir una pequeña palpitación en la yema de sus dedos, trataba de concentrarse al máximo para tratar se percibir el collar, su respiración era profunda, comenzaba a sentirse agitada… nada… la sensación desapareció.
Necesitaba lograrlo, tenía que practicar… no se daría por vencida, se llevó las manos a la cara con desesperación, giró sobre sus pies y deambuló por el espacio de la habitación hasta que llegó al sillón de descanso, ahí; frente a sus ojos estaba la capa de Aoky, sin pensarlo la tomó entre sus manos y la acercó a su rostro dejando que la tela acariciara su piel, estaba impregnada de su aroma y se dejó embriagar por el deliciosa fragancia; cerró los ojos y sin proponérselo recordó el beso y la sensación que le provocó su contacto.
Podía sentir nuevamente ese brío en su pecho, soltó la capa aún con los ojos cerrados visualizando ese calor, podía sentir como recorría todo su cuerpo erizándole la piel, cubriéndola por completo, cuando abrió los ojos sostenía una pequeña esfera de energía amarilla en la palma de su mano.
Estaba confundida, miraba con detenimiento su logro, pero no entendía como era que lo había hecho sin proponérselo.
-¿señorita, está despierta…puedo pasar? -el sonido en su puerta la sorprendió obligándola a desaparecer la energía en su mano; era una de las chicas que le asistía que seguramente había ido para ayudarla a cambiarse.
-ehh… si, aguarda un momento por favor. -se acercó a la puerta, quitó el seguro y abrió. -pasa.
-hola señorita! -saludaba haciendo una reverencia. -pero… ¿ya se cambió? -frente a ella se encontraba la misma chica que Kyon enviaba para atenderla, era muy simpática, de pelo corto castaño y ojos café obscuro.
-sí, pero necesito ayuda con el peinado… ¿puedes?
-si claro, la señorita Kyon me pidió que le avisara que la cena estará lista en una hora.
-Está bien gracias.
Ambas se acercaron al tocador y Akane se sentó en el taburete frente al espejo, su asistente tomó el cepillo y un listón a juego con su vestido, cepilló y arregló su cabellera azulada en una media coleta que dejaba caer el largo de su pelo sobre su espalda.
-listo! se le ve muy linda ¿se siente mejor?
-sí, muchas gracias… ¿sabes dónde se encuentra Aoky ahora?
-me parece que mi señor está en el salón de entrenamiento.
-gracias…mmmm …¿Cuál es tu nombre?
-Mei señorita.
-gracias Mei, dile a Kyon que en un rato vamos. – se había levantado y salía por la puerta directo al salón de entrenamiento.
Al caminar por el pasillo de las habitaciones para ir a la escalera se percató que uno de los guardias la observaba detenidamente, al pasar frente a él éste se inclinó a modo de saludo sin apartar la mirada; a ella le extrañó su actitud, algo en su interior le decía que no era de confiar, pasó de largo y al llegar a las escaleras miró de reojo hacia tras para darse cuenta que el guardia había desaparecido de su vista dejando su puesto abandonado.
Siguió su camino, después se encargaría del misterioso guardia, bajo las escaleras y caminó hasta llegar al salón de entrenamiento en la parte más alejada de la planta principal, cuando estuvo lo suficientemente cerca se dio cuenta que las puertas corredizas estaban entreabiertas y el espacio entre ellas dejaba ver al joven que se encontraba adentro lanzando patadas y puñetazos al aire, haciendo barridas y movimientos de defensa, como peleando con un contrincante invisible.
Al llegar al pie de las puertas, se detuvo a observar al chico, descalzo, con un pantalón de entrenamiento negro que caía a su cadera, el torso descubierto, marcado por el ejercicio y perlado por el sudor al igual que su espalda y rostro; su cabellera la llevaba sujeta en una trenza y conforme realizaba los movimientos sus músculos se tensaban dejando ver su bien formada figura, sus ojos verdes fijos en un punto frente a él por la alta concentración que tenía en ese momento; la imagen no le ayudaba a concentrarse… en verdad era muy apuesto, la escena frente a sus ojos le podía quitar el aliento a cualquier mujer.
Sin duda era una imagen digna de admirar, el chico no solo era atractivo, también poseía un cuerpo formidable, el sueño de cualquier chica; se había quedado inmóvil observando, pensando en él y la forma en la que la había tratado ese día.
Pensó indudablemente en el beso y lo que había hecho al recordar la sensación que le produjo, trago duro, tomó aire para controlar sus nervios y poder hablar con él; sabía que después de lo que había pasado entre ellos, era probable que se volviera a repetir y no podría negarse a corresponderle.
Deslizó suavemente las puertas sacándolo de concentración y haciéndolo parar.
-no pares! Sigue… se ve que es buen ejercicio. -trataba de no ver su cuerpo para no ponerse nerviosa.
-hola! –interrumpió su práctica, tomo una toalla para secar su sudor y se acercó a ella. -te ves muy linda
-gracias -sus manos comenzaban a sudar y miraba las "interesantes" líneas de la duela para no verlo a los ojos.
- te sientes mejor? -tratando de que lo mirara a los ojos
-sí estoy mucho mejor, me ayudó dormir. -no entendía porque, pero sentía mariposas en el estómago al tenerlo tan cerca y sin camisa. -Kyon dice que la cena está casi lista.
-vaya! no me había dado cuenta de la hora… ¿Akane? -acercó su rostro al suyo invadiendo su espacio y obligándola a verlo. -¿te pongo nerviosa? -ahora se veía divertido.
-¿qué? No! ¿por qué lo dices? -había retrocedido un paso. -Akane contrólate! Control! Control!
-porque estás huyendo de mí. -cerraba el espacio entre ellos y le sonreía pícaramente!
-no es verdad, tu… tu… invades mi espacio -levantó las manos para darle un empujón y separarlo de ella, pero se detuvo al ver que tendría que tocar su pecho desnudo, acción que le causó gracia al chico.
-ajá!… te tengo! -la tomó por la cintura, sorprendiéndola y la alzó para darle vueltas. -jajajajaja
-Aoky bájame! ¿Qué haces? -instintivamente había puesto sus manos en sus hombros desnudos -Oooh! Por dios! Esto no me ayuda, vamos bájame! Me mareo.
Paró de girar y con delicadeza la bajo sin dejar de abrazarla y manteniéndola pegada a él; aún sonreía divertido por su reacción, ella lo miraba fijamente algo incómoda por la cercanía, pero no intento zafarse.
-me divertí mucho contigo hoy, me gustó salir y conocerte un poco más… -sonreía tímidamente para él mientras acariciaba su barbilla con la yema de los dedos de su mano derecha, el ojiverde le sonrió, pego su frente a la suya y le habló rosando sus labios con los suyos.
-a mí también me gusto estar contigo hoy. -ella se estremeció en sus brazos, sabía lo que venía, cerró los ojos y por un segundo contuvo su respirar al sentir la calidez de su boca.
-corresponde! Si puedes! Si puedes! Dios es… es… tan… lindo y placentero. -poco a poco se dejó llevar correspondiendo el beso, un beso tierno y casto; lo que al chico agradó al separarse ambos estaban sonrojados, él se veía feliz y no podía ocultarlo, la abrazó y los dos reían.
-ven! -tomó su mano y la guiaba al fondo de la sala donde se encontraba el reproductor de música, escogió una balada y la invitó a bailar; puso una mano es su cintura y con la otra le tomó su mano, ella subió la otra a su pecho; comenzaron a balancearse suavemente, él la guiaba con delicadeza, daban vueltas, se miraban a los ojos y sonreían. Al terminar la pieza él beso su mano.
-¿no sabía que bailabas?
-Ahhh! Una cosa que no sabías de mí, eso es nuevo. -se habían separado y tomaba agua de una botella.
-Enséñame! -¿pidió con mucha convicción? Tenía que entrenar, pedirle que le "enseñara" le ayudaría sin tener que exponer sus verdaderas habilidades.
-¿qué? ¿a bailar?
-no, lo que hacías cuando llegue -él la miró con curiosidad antes de responder.
-¿kenpo? No creo que sea lo tuyo, es algo rudo ¿sabes?
-soy buena en los deportes, practico gimnasia, soy buena en el béisbol, se patinar muy bien y hago ballet, ¿qué hay más rudo que eso? -el chico rio
-¿Ballet?
-no hay nada más rudo que mantener un plie relevé, necesitas mucha fuerza en las piernas y espalda, giros y saltos tienen que hacerse perfectos; tener elasticidad y coordinación, todo a tiempo de la música… ¡veras! ¿pon de nuevo la música? -el chico no muy convencido de su explicación obedeció, se recargó en la pared, para verla bailar, mientras que ella se quitó los zapatos para quedar descalza y se colocaba en medio del salón.
Ella adoptó una hermosa y elegante posición inicial, un brazo hacia arriba, el otro en su pecho, la cabeza de lado con los ojos cerrados, la pierna derecha recta y la izquierda extendida en ángulo con el pie en punta; la música comenzó y elle bailaba con una técnica perfecta, hacia saltos y extensiones al compás de la música; su figura era hermosa, su vestido le daba un toque único a su ejecución, sus movimientos dejaban ver el trabajo en sus músculos, fuerte y delicada a la vez, Aoky centro su atención en sus piernas, delineadas y definidas por el ejercicio, hasta ese momento no se había percatado de ese detalle en ella, al final realizó una serie de giros perfectos y se dejó llevar moviendo rítmicamente los brazos. Cuando terminó su respiración era algo agitada y no pudo evitar llevar la mano derecha a su hombro, los movimientos que había hecho al dar los giros le provocó algo de dolor.
El chico estaba asombrado por su ejecución, pero no pasó desapercibido que le dolió el hombro.
-vaya! eres muy buena, sabes puedes venir y usar el salón para practicar cuando quieras.
-podría… puedo, pero quiero que me enseñes Kenpo, soy buena alumna -no se había dado cuenta que no había quitado su mano del hombro; Aoky se levantó y se acercó a ella con una expresión muy seria.
- ¿por qué no traes el cabestrillo?
-ahhh! -la pregunta le tomó por sorpresa, retiro su mano del hombro y acomodó su cabello detrás de la oreja bajando la mirada. -Es que ya me duele el cuello de usarlo, quise descansar un rato de él, además no combina con mi vestido.
-debes usarlo, lo necesitas, a Dai no le gustará nada saber que le desobedeces; anda ve a ponértelo. -trató de ser firme con ella.
- no quiero! -el chico frunció el ceño. -no me trates como una niña, además estoy acostumbrada a seguir practicando aún con algo de dolor. -el ojiverde se le quedó mirando pensando en algo para obligarla a obedecer, tenía que ser inteligente con su chiquilla terca para no entrar en una discusión.
-si no mejoras no te podré enseñar kenpo. -sonrió para sí, si tantas ganas tenía de aprender lo tendría que obedecer.
-se lo que tratas de hacer… no soy tan débil, puedo hacer lo mismo que tú haces si me lo propongo, observe algunos de tus movimientos antes de entrar y no son tan difíciles. –suavizó su mirada y comenzó a rodearlo.
- una cosa por otra princesa terca… si te cuidas prometo entrenarte.
-mmmm… no! Mejor si logro vencerte lo harás!
-¿Cómo podrías vencerme?
-mmmm… no lo sé bien pero ¿lo harás? –su sonrisa era picara, se comportaba como una niña retándolo.
-si de pura casualidad llegaras a logarlo lo haría, pero si no lo logras, que es lo más seguro; debes prometer que usaras el cabestrillo sin pretextos y te dejaras de tonterías. –internamente planeaba inmovilizarla, no necesitaría mucha fuerza tendría cuidado con su hombro, sería muy fácil… solo era cuestión de seguirle la corriente.
-¿es un trato entonces? –sus ojos tenían un destello que antes el chico no había visto.
-si es un trato, pero será en un solo asalto y no tendrás más oportunidades.
-de acuerdo –se puso frente a él copiando su guardia de manera torpe apropósito haciéndolo reír.
-esto será muy fácil! ¿Lista?
-lista!
El chico dio un paso al frente y ella retrocedió rompiendo su guardia actuando nerviosa; el chico aprovecho su falsa inseguridad y se lanzó para aprisionarla para dejarla inmóvil, ella dio un brinquito para atrás soltando un pequeño grito, apoyó bien sus pies y esquivó su agarré tapándose los ojos con las manos, estaba divertida y no quería que se diera cuenta, él volvió al ataque pero Akane en un movimiento ágil se agachó y le barrió las piernas haciéndolo caer; cuando se descubrió la cara Aoky estaba en el suelo y en su expresión no podía disimular la sorpresa.
-si! Te vencí, caíste! … caíste… ca-is-te! – reía y daba saltitos alrededor de él como en un baile de victoria.
-me tomaste desprevenido, me confié, además que trataba de no lastimarte. – sentado en el piso apoyado en los brazos se veía molesto y herido en su orgullo, ahora a la chica le tocaba animarlo; se puso de rodillas a su lado, lo abrazó por el cuello y le dio un beso en la mejilla.
-eres tan dulce; sé que me dejaste ganar para que tuviera algo de motivación para poder entrenar contigo y me cuidara... -el ojiverde la veía de reojo, si ella pensaba eso para él estaba bien, aunque su orgullo estaba herido y su trasero adolorido no diría lo contrario. -…está bien, tu ganas seguiré usando el cabestrillo, pero por lo que resta de la noche déjame estar sin él ¿si? En verdad me duele el cuello de tanto usarlo, además creo que ya me dejó una marca… mira!- giró un poco su cuerpo dándole la espalda, con la mano hizo a un lado su cabello dejando descubierto su cuello para que el chico pudiera verlo plenamente, el chico tragó duro al ver la imagen de su largo y blanco cuello frente a él, era cierto la chica tenía enrojecida una parte, con suavidad pasó sus dedos cohibiéndola por el contacto.
-es verdad te estaba lastimando. –la giró para verla de frente y la sostuvo en sus brazos. –está bien, le diré a Dai, tal vez te autorice usarlo a ratos.
El momento se rompió cuando Kiko invadió el salón abriendo de par en par las puertas corredizas, Akane sintió una fuerte punzada en el pecho pero pasó desapercibida para el chico por la expresión de su rostro, su tía posó su mirada en los dos mientras se levantaban de piso claramente molestos por la forma tan abrupta en la que entró.
-¡vaya qué lindo! ¿Conociéndose mejor? Es bueno saber que se llevan tan bien, tal vez tengamos boda pronto después de todo. –Akane la fulminó con la mirada, no solo era grosera en su forma de actuar, también lo era cuando abría la boca.
-no es muy educado entrar de esa forma, además le recuerdo que no puede dirigirse a mi… a nosotros de esa forma. –Aoky la abrazó por los hombros para que estuviera tranquila.
-ah! Si! Es verdad, disculpa… –burlonamente hacia una reverencia. -¿mejor?
-¿necesitas algo tía?
-solo avisarte… avisarles que no cenaré con ustedes, saldré con una amiga y llegaré tarde; por cierto Kyon y Dai ya están en el comedor.
-está bien, enseguida vamos. –Kiko se despidió haciendo un ademán con la mano y salió de la misma forma en la que entró; Aoky tomó la mano de Akane para besarla y hacerle olvidar el mal rato. –no le hagas caso, está acostumbrada a hacer lo que quiere por aquí; por lo menos cenaremos tranquilos.
-sí, tienes razón –sonreía más calmada.
-adelántate, voy a darle una ducha rápida y bajo.
El resto de la noche pasó tranquila, Dai le había autorizado a Akane usar el cabestrillo a ratos siempre y cuando no hiciera movimientos bruscos, además de que tenía que seguir tomando su medicina.
Cenaron a gusto manteniendo una charla tranquila y divertida haciendo avergonzar al pelirrojo, pasadas las 10 de la noche todos se retiraron a dormir, había sido un día difícil y agotador.
Aoky acompaño a la peliazul hasta la puerta de su habitación, se despidió de ella deseándole lindos sueños y besando su frente como ya se estaba haciendo costumbre en él para después verla entrar.
Se alistó para dormir con una de las pijamas que Kyon le había comprado; era afelpada, un juego de pantalón al estilo animal print de manchas de jirafa y sudadera lisa de color amarillo con la imagen de una jirafa enamorada con corazones alrededor de la cabeza, no era muy su estilo pero si muy cómoda y calientita.
Las horas pasaron y el silencio invadió el castillo, acostada en la comodidad de la cama, se le veía dormir tranquila y relajada por primera vez desde que llegó a Iga, el reloj de pared marcaba las 3 en punto y una leve campanada se dejó escuchar en las paredes de la habitación llegando a sus oídos, se movió cambiando de posición; enseguida un ruido conocido la sacó de golpe de su sueño… un rugido… él rugido de sus sueños.
Abrió los ojos y se incorporó de golpe en la cama algo asustada, miró a su alrededor solo para comprobar que estaba sola, llevó la mano a la cara con fastidio, se dejó caer de nuevo sobre la almohada para tratar de volver a dormir cuando el sonido se volvió a escuchar, tan nítido, tan cerca…
Continurá…
