Ranma ½ y sus personajes no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. Escribo esto por diversión y sin ningún fin de lucro.

Hola a todos! Antes que nada les doy la bienvenida a los nuevos lectores de esta historia y les doy las gracias a los que la han añadido a sus favoritas, en verdad me alaga.

20) Tregua

Enclaustrada en su habitación, sentada en el piso, en medio del desorden que ella misma había causado, Kiko maldecía su mala suerte, todos sus propósitos se venían a bajo, un maldito error en todo su plan la estaba poniendo en una situación muy frágil, necesitaba mover sus piezas con cuidado.

El sentimiento que tenía por la heredera de Koga ahora se intensificaba, jamás se imaginó que su sobrino lograría tráela, siempre pensó que fracasaría, pero cuando se enteró que lo había conseguido vio una oportunidad para satisfacer tantos años de sufrimiento y dolor; pensó en humillarla, en obligarla a obedecerla, en quitarle derechos y privilegios como lo habían hecho con ella, pensó que su sobrino la trataría como rehén, jamás contempló que tomaría tan en serio lo del compromiso.

Ahora lo tenía más claro, esa chiquilla nunca debió pisar las tierras de Iga, ella debía desaparecer.

A gatas se acercó a la sala de lectura, debajo del cojín del sillón, sacó los otros dos cuadernillos que había escondido, hojeó uno de ellos y de entre sus páginas, sacó una fotografía, la miró con dolor expresado en sus ojos, ese dolor que solo es causado por un amor perdido, conteniendo las lágrimas estrechó el papel contra su pecho y cerró los ojos.

Al abrirlos su mirada había cambiado, volvió a mirar la fotografía, pero esta vez el rencor imperaba en sus ojos; la guardo nuevamente en el cuadernillo y tomando los otros dos, se levantó y los guardó en su cómoda.

Recuperando fuerzas, salió al balcón de su cuarto y miró al horizonte; pensando en años atrás cuando conoció a la ahora heredera de Koga, de haber tenido la certeza de que era ella… esa mocosa ya no existiría.

/

De regreso en su despacho, Aoky discutía con los consejeros y el general en jefe lo sucedido en el gran salón, la llegada de la comitiva, su supuesta responsabilidad en ataque y como deberían proceder.

Todos habían quedado sorprendidos por la forma de hablar de Akane, la percepción de la chica sobre lo sucedido ese día era clara, ellos habían causado el caos en sus tierras y eran los responsables en primer lugar de lo sucedido y del resultado.

Aun así, se había entregado y buscaba solucionar el conflicto entre los clanes, la chica había mostrado preocupación no solo por su gente, sino también por los soldados de Iga que no regresaron, ella estaba dispuesta a poner fin al conflicto y como los consejeros lo veían, la chica era la pieza clave para ello; necesitaban encontrar la manera de velar por su seguridad, esa debía ser su prioridad.

Al analizar bien la situación, todos concordaron en que era una situación delicada y por demás extraña y hasta no descubrir la verdad sobre el ataque, deberían guardar silencio y asumir la responsabilidad; por la seguridad de todos y sobre todo la de Akane, era imperioso que la chica no sospechara nada, que asumiera su posición en el castillo y continuara su vida de manera normal y tranquila.

El general en jefe, el hombre más desconfiado de los ahí presentes, no se sentía cómodo con esa decisión, él a diferencia de los consejeros era hombre de acción y se sentía ofendido por lo que había escuchado de boca de la chica en el salón; al final tuvo que aceptar que no había mejor opción, pero sí propuso a su señor negociar la liberación de sus hombres.

Los consejeros, no lo vieron viable; a su juicio era muy pronto hacer esa solicitud sin antes hacer una ofrenda de paz.

También, le recomendaron a su señor mantenerse aún más cerca de la chica y consolidar su relación con ella; para después poner fecha para la ceremonia de compromiso. De esa forma, asegurarían la alianza y podrían comenzar las negociaciones de paz, antes de su matrimonio con ella y de la entrega de la joya tan preciada para sus vecinos.

Al chico no le quedaba más opción que considerar las recomendaciones, Akane era lista; había demostrado que podía ser una buena líder, compasiva y justa, hermosa sin duda, pero aún era una niña.

Todo eso lo dejaba en una posición incómoda y por demás complicada, se sentía atrapado entre su deber y lo que le dictaba su corazón.

Ya en su habitación con la mente llena de dudas, se preparó con forme al protocolo y a la espera para la llegada de la comitiva de Koga.

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Mei se había esmerado en la imagen de Akane, la chica había escogido un atuendo tradicional; un bello Kimono azul con flores rosadas y blancas, el obi dorado alrededor de su cintura hacía resaltar su figura, aunque el cabestrillo para su brazo no dejara que lo luciera en su totalidad.

Sentada frente al espejo, Mei cepillaba su cabellera, solo faltaba decidir el peinado que usaría y la peineta a juego con el vestido.

La peliazul era un manojo de nervios, desde que Aoky le dijera sobre los visitantes, su mente no dejaba de pensar en los posibles motivos por los cuales los habrían enviado, pero su preocupación mayor eran las personas que conformaran el contingente; tal vez los primos, o simples soldados del clan, o tal vez… él.

-señorita? –Mei la sacaba de su ensimismamiento, Akane al escuchar que le llamaba dirigió su mirada a la de ella a través del espejo.

-perdón, que me decías?

-le preguntaba si le gusta su peinado –su asistente había acomodado su pelo en un sencillo peinado dejando su flequillo.

-sí, así está bien Mei, gracias. –su respuesta había sonado vacía, pero sonreía agradecida.

-entonces colocaré la peineta y… eso es todo, ya está lista. –hablaba al mismo tiempo que la colocaba, dando un lindo toque al peinado.

La peliazul observó su imagen en el espejo, se veía tan diferente a la Akane que recién llegara a Kioto con la abuela después de la boda fallida, ahora veía claramente los cambios en ella, ahora era la heredera de Koga; en sus hombros recaía el bienestar y la seguridad de todo un clan, era su responsabilidad acabar con el conflicto y ayudar a los guardianes, y se le estaba acabando el tiempo.

Se levantó de su lugar, caminó hacia una de las mesas de noche, donde sacó las muñequeras que le había dado Akima y se las colocó para completar su atuendo.

-bien, es hora de bajar! –Mei asintió y la siguió hasta la puerta y ambas salieron, seguidas por los dos guardias de Aoky.

Bajaron las escaleras y caminaron por los pasillos sin prisa hasta llegar a la sala principal, donde Kion aún daba instrucciones a la gente y Dai le secundaba.

Al percatarse de su presencia, ambos se acercaron a la chica que acaparaba miradas, Dai le sonreía afable, pero Kion la reñía por no esperar en su habitación.

- Akane debiste esperar arriba, hasta que se te avisara que podías bajar. – la de ojos avellana, observó a Kion con detenimiento, su mirada había cambiado, se veía apagada y sin brillo.

-lo siento, pero estoy muy nerviosa como para esperar arriba; aún no hay noticias? –estaba extrañada por el cambio en la chica, de cierta forma le preocupaba, pero su prioridad por el momento era otra.

-no, pero pueden llegar en cualquier momento –el de lentes intervino para aligerar el ambiente, situación que fue aprovechada por Kion para huir de la escena y seguir con los preparativos en la cocina.

-Aoky sigue con los consejeros?

-no, hace un rato pasaron por aquí a ultimar detalles antes de irse a preparar, el general en jefe está afuera y ya tiene todo controlado, aunque no se le veía muy contento.

-lo sé, si de él dependiera yo estaría encerrada en la torre más alta del castillo. –ambos reían cuando escucharon la voz de Aoky, giraron y le vieron caminar hacia ellos algo apresurado y ansioso.

El ojiverde, al ver a la chica frente a él quedó muy sorprendido por su apariencia, sin duda con esa ropa y arreglada de esa forma no solo resaltaba su belleza natural, también dejaba ver su linaje.

-Akane! Te busqué en tu alcoba, debiste esperarme…

-ashh! Tú también! –molesta hacia un mueca, que de no estar en la situación en la que se encontraban, al chico le hubiera parecido encantadora.

-Ven conmigo – el chico la tomó de la mano, y la guío por un pasillo que llevaba a una parte del castillo que aún no había recorrido, las paredes lucían retratos de la familia de Iga y la seguridad de ese lado del castillo era aún mayor, había el doble de guardias y todos estaban armados; Mei y la escolta los seguía de cerca.

Bajaron unas escaleras y fue hasta entonces que Akane se percató a donde la llevaba, si la memoria no le fallaba y sus mapas eran correctos se dirigían a la bóveda de seguridad, el lugar donde creía se encontraba la joya.

Miraba de reojo al chico, ¿acaso le entregaría el collar?

Llegaron al final del pasillo, frente a ellos se encontraba una puerta metálica con grabados y una placa con botones y números; el chico soltó su mano y avanzó para digitar una clave que abrió la puerta, encendió las luces y les dio acceso al lugar.

Él giró a verla extendiéndole la mano, ella la tomó y ambos ingresaron al lugar, emparejaron la puerta dejando a fuera a Mei y la escolta.

Akane ansiosa, trataba de percibir la energía del collar, avanzaron un par de metros, el lugar era muy amplio, con estanterías de piso a techo y cajones de diferentes tamaños; había toda clase de artefactos antiguos y de gran valor, relojes, esculturas, jarrones, pinturas, rollos antiguos, porcelanas, incluso armaduras y armas con joyas incrustadas; cofres y pequeñas cajas con decorados.

Akane veía asombrada todo aquello, jamás había visto tantas cosas de valor en un solo lugar; en medio de la habitación había varios pedestales, algunos de madera y otros de piedra tallada, con algún tipo de cajas cubiertas por telas de terciopelo, rojo y negro; centró su atención ellos concentrándose al máximo para ubicar la joya, pero nada… no sentía nada.

Aoky se acercó a una de las estanterías y abrió uno de los cajones, en él se veían escrupulosamente acomodados varios juegos de joyas, collares con pulseras y aretes a juego; el chico tomó un collar y un par de aretes, y se los mostró a la chica. Ella los miró algo confundida.

-eran de mi madre Akane –se ubicó detrás de la chica y colocó el collar en su cuello, de cadena dorada y piedras azules en un diseño fino, que hacia lucir su cuello envuelto en zafiros que caían luego sobre su pecho, los aretes eran más discretos y lucían hermosos en la chica. –es mi primer regalo para ti, como mi prometida y futura esposa.

Akane se quedó inmóvil al escuchar aquello y su piel se erizó por algún motivo que ella misma no supo descifrar; subió su mano libre hasta su cuello y tocaba el collar, pensando en lo que el regalo significaba.

Aoky se situó frente ella, la observó detalladamente y sonreía satisfecho de la imagen frente a él; tomó su rostro entre sus manos y la besó tiernamente. La chica se había dejado llevar, con los ojos cerrados había aceptado el beso, pero en su mente no dejaba de pensar en el propósito del regalo y la joya de Koga; se encontraba en el lugar en dónde creía que estaría, pero no lograba revelarla.

Al separarse, el chico tomó su mano y la besó; antes de explicarle el motivo de haberla llevado ahí.

-Te traje aquí por dos razones, la primera mi regalo para ti, de esa forma también podremos demostrar que ambos aceptamos el compromiso; y como herederos, que estamos dispuestos a cumplir con el pacto; la segunda, es para que entre los dos escojamos un obsequio apropiado para tu clan.

-una ofrenda? Una ofrenda de paz? - Akane lo observaba sorprendida, esa acción significaría mucho para el clan, pero la comprometería aún más.

-sería algo más que eso, después de lo sucedido creo que es conveniente ayudar en la reconstrucción, ambas tierras serán solo una muy pronto –deambulaba por el lugar escogiendo algo que fuera un regalo apropiado para ese fin – que te parece esto –entre sus manos tenía un cofre, se acercó a la chica y lo abrió para mostrar su contenido; no menos de 10 barras de oro reposaban en el interior.

-yo… no lo sé, creo que está bien, supongo.

-esto será entonces. –se disponía a salir, pero la chica lo detuvo.

-Aoky! Espera un momento… está aquí? –él la miraba sin entender su pregunta – el collar de mi familia ¿está aquí?

-sí, está aquí… quieres verlo? – Akane asintió con la mirada, ansiosa por ver la joya.

El ojiverde la llevó frente a uno de los pedestales de piedra, tomó la tela negra que cubría una caja de cristal para develar el collar.

Se acercó curiosa a la caja, ahí estaba… frente a sus ojos, el hermoso collar de sus ancestros con la piedra rojiza, tal y como se la habían descrito; algo diferente de los dibujos que había visto pero sin duda era ese.

Rodeó la caja observando la joya desde diferentes ángulos, posó su mano sobre el cristal, estaba relajada concentrada y… nada, no sentía nada; estaba confundida, no entendía que podía significar eso, quería tocarlo, necesitaba tenerlo en sus manos.

La caja se encontraba bajo llave, miró de reojo al chico, como suplicando la abriera; él pareció entender y se acercó a una gaveta, colocó el cofre encima y buscaba algo entre sus cajones. El corazón de Akane latía rápido, seguía los movimientos del ojiverde desde su lugar…

-Mi señor! –el líder de la guardia se había situado en la entrada de la bóveda, llamando su atención e interrumpiendo la labor del chico –Mi señor, es la alarma, están llegando los emisarios de Koga, debemos subir.

-Sí, por supuesto –Aoky tuvo que dejar lo que hacía y Akane no podía sentirse más frustrada – cerró nuevamente la gaveta, tomó el cofre y se lo pasó a su guardia; regresó sobre sus pasos para tomar la mano de la chica, que se había quedado inmóvil frente a la caja de cristal. -en otro momento te lo mostraré, lo prometo.

Después de asegurar la bóveda, regresaron al salón principal donde los consejeros, Kion, Dail y el personal designado ya los esperaban.

El general en jefe se encontraba afuera en primer lugar para la llegada de los forasteros, siempre desconfiado y molesto por tener que obligar a sus hombres a dejar sus armas.

Cuando la comitiva se situó a la entrada del castillo, Akane pudo ver el disgusto del general en jefe y no permitiría que su sentir se desbordara, pusiera en peligro la negociación o la vida de sus hombres.

Separándose de la comitiva, bajo algunos de los peldaños de las escaleras y ante la atenta mirada de todos, la chica se acercó a él, siempre en actitud firme y solemne.

-General… –su voz como en la reunión era dulce, el hombre inmediatamente al escuchar su llamado se situó frente a la chica y la reverenció con respeto, esperando escuchar lo que tenía que decirle; aún con la molestia plasmada en su rostro. – quiero que sepa que agradezco su apoyo en esto; sé que le preocupan sus hombres y le doy mi palabra, de que haremos lo posible para que regresen pronto a casa, con sus familias.

El general levantó la mirada al escuchar aquello, su mirada había cambiado –Mi señora! –Akane le sonrió afable y empática –El hombre, sobrecogido por su sincera preocupación solo le agradecía.

Toda la comitiva observaba la escena, los consejeros se veían complacidos, los sirvientes conmovidos; pero Aoky comprendió, que con esa simple labor, la chica se había ganado al hombre más duro e impenetrable de sus filas; sonreía mientras la chica regresaba a tomar su posición, le tomaba la mano y la besaba frente a todos, en un acto de aprobación a su acción.

Kion a diferencia de los demás se veía contrariada, había seguido con la mirada la reacción del pelirrojo y para Dai no pasaba desapercibida su incomodidad; pero desde ese momento la chica se concentró aún más en su labor.

Las puertas del acceso principal del castillo se abrieron para dejar entrar al contingente del general Kudó, seguidos por la avanzada de Koga, comandada por el general Nanori; desde su posición, Akane podía ver el estandarte de Koga y la bandera blanca, pero no podía identificar a los jinetes.

La chica era un manojo de nervios, eran demasiadas emociones para un solo día; Aoky la observaba de reojo y desde que ella regresara a tomar su posición no había soltado su mano, el chico le dio un ligero apretón para transmitirle tranquilidad; ella entendió el mensaje y trató de mostrarse serena.

Los jinetes, siguieron a un ritmo más relajado los últimos metros, donde la comitiva ya los esperaba, los hombres de Iga al llegar al pie de la escalinata se dividieron en dos grupos, dejando el paso central a la comitiva visitante y para sorpresa de los recién llegados; frente a ellos se encontraba, hermosa y a salvo la hime de su clan.

Fue solo hasta ese momento que Akane pudo ver el rostro de los jinetes, por un momento se sintió aliviada de ver a Nanori y sus hombres; pero un segundo después desilusionada, porque en el fondo albergaba la esperanza de ver a sus primos y tal vez a cierto chico de ojos azules.

Los hombres de Koga, desmontaron inmediatamente después de detener su andar, se acercaron a escalinata y en formación, con una rodilla en el piso, saludaron a su señora con una reverencia.

-Princesa! Es un alivio volver a verla- Nanori se dirigía a la peliazul, con verdadera conmoción en su voz.

Akane bajo las escaleras acompañada de Aoky, sus hombres se pusieron de pie y entre ellos se dirigieron miradas cruzadas al observar el cabestrillo en su brazo.

Nanori frunció el ceño y le dirigió una mirada severa al chico que le acompañaba, la peliazul actuó rápido al darse cuenta de su reacción; se acercó a sus hombres y los saludó rompiendo el protocolo.

-general Nanori! Gracias por venir, nos preguntábamos en que momento vendría alguien del clan – la chica había tomado su mano, dándole a entender que estuviera tranquilo. – tenemos mucho de qué hablar, deseo nos cuente lo que ha pasado en la aldea.

Su general comprendió que debía ser prudente y mantenerse en calma.

-Mi princesa, todo está en calma por ahora, su familia y los maestros le envían su cariño.

-Sean bienvenidos a Iga – Ahora era Aoky el que secundaba a la chica, rompiendo las formalidades. -

Nanori, agradeció la cortesía con un reverencia – Señor, traemos una encomienda para usted.

- Ya tendremos tiempo de sobra para eso, mi princesa ha solicitado tiempo para que descansen y coman algo.

-Señor? –Nanori se extrañó de la familiaridad con la que se dirigía a la chica

Aoky se acercó a Akane para atraerla a él con un abrazo – Mi princesa jamás me perdonaría una descortesía – la chica se había ruborizado – Deje que nos encarguemos de su carga y mis hombres cuidarán bien de sus caballos.

-yo, agradezco su hospitalidad; pero necesitamos volver lo antes posible, nuestra gente espera con urgencia noticias de nuestra princesa.

-entiendo… descuide general, no los entretendremos más de lo necesario; pero deje que sus caballos descansen para su regreso.

Kion puso de inmediato manos a la obra, indicándole al personal designado previamente, que se encargara de las tareas que se les había asignado; los hombres de Nanori entregaron a los sirvientes su carga y otros se acercaron para recibir los caballos, pero Akane detuvo al que se llevaba el animal de su general, separándose del Señor del castillo.

-esperé… - se había acercado al caballo, lo había reconocido desde el mismo instante que lo vio, era el mismo animal que había montado para ayudar al niño el día del ataque, acarició su cabeza y el animal pareció reconocerla; porque correspondió a la caricia con docilidad y ella sonreía con encanto natural. –me da gusto verte amiguito, veo que estás muy bien. –los consejeros no podían estar más encantados con la chica; que por naturaleza, era noble y considerada hasta con los animales. –puede llevárselo y por favor cuide bien de él. –el sirviente sonrió encantado de ser él, el encargado de cumplir los deseos de la chica.

Nanori observaba como la heredera de su clan se estaba ganando a la gente de Iga, incluyendo a su señor, con su gracia y gentileza.

El peli rojo se acercó a la chica y ésta le tomó de la mano, juntos regresaron al pie de la escalera, Akane giró para dirigirse nuevamente a Nanori.

-General, le pido por favor deje sus armas y nos acompañe – Kion se había acercado con varios sirvientes para recibir las armas.

Nanori, se resistía a entregarlas, pero la mirada suplicante de la chica lo hizo ceder a sus deseos.

-como lo ordene mi princesa – al ver que su líder obedecía la orden, sus subordinados secundaron su acción. El general en jefe de Iga, se sintió aliviado al ver que no oponían resistencia e instintivamente miraba a la chica, sorprendido de que cumpliera su palabra.

La comitiva entró al salón principal, seguidos por los hombres de Koga, Aoky dio instrucciones para que los visitantes siguieran Kion, para descansar viaje y comer; antes de reunirse nuevamente.

Akane y Nanori intercambiaron una mirada fugaz, ella le sonreía tratando de trasmitirle seguridad; él asintió entendiendo que debía confiar en ella.

La comitiva entera regresó al gran salón, el mismo donde habían recibido al mensajero, Kion había hecho un gran trabajo preparando el lugar, los sirvientes se habían encargado de llevar ahí mismo los fardos que llevaban Nanori y sus hombres.

Al entrar, los consejeros felicitaban a Akane por su intervención, se sentían tranquilos y confiados de llegar a buenos términos en una negociación, gracias a la atinada mediación de la chica, Aoky se lo agradecía y todos en general se veían contentos menos la chica.

-que ocurre Akane? Algo te preocupa?

- no!… sé que todo saldrá bien; pero me gustaría me otorgaras unos minutos a solas con el general Nanori- el ojiverde dudaba sobre si su petición fuera correcta, incluso había girado a ver a los consejeros en busca de apoyo, pero Akane no dejaría que se lo negara, ya había aprendido a manejarlo y lo haría también con los consejeros –Dejé la aldea en medio del embate, no tuve tiempo de despedirme de mi abuela y el resto de mi familia, seguro están preocupados por mí, sé que dadas las circunstancias lo que te pido no es importante… –su voz entrecortada y su mirada triste, hacia efecto en los hombres- pero en verdad necesito saber que están bien y que no están molestos conmigo por haberme entregado; no me perdonaría si mi abuela tuviera un disgusto por mi culpa y enfermara.

Los consejeros se miraron entre ellos; luego al chico y asintieron doblegados por la petición de Akane.

-Está bien, después de que conversemos con ellos, podrás tener unos minutos con él a solas –la peliazul le agradeció con un abrazo e internamente se sentía vencedora.

-Gracias Aoky, Muchas gracias!

Después de una hora, que a Akane le pareció una eternidad; sus hombres entraban al salón acompañados por Kion y Dai. El joven doctor y la administradora se situaron cerca de los señores del castillo; junto a la guardia personal y Mei.

Los consejeros y el general en jefe estaban sentados de un lado de la gran mesa, el señor del castillo pidió a los visitantes se sentaran frente a ellos, del otro lado para comenzar la plática; todos exceptuando a Nanori así lo hicieron, el general se mantuvo en pie solo para esperar la señal de su señora para acercase, sacar de entre sus ropas el rollo con el grabado de sakuras y entregarlo al señor del castillo.

Éste lo recibió, abrió el cilindro de madera y sacó el pergamino con el mensaje, al chico no le sorprendió lo que leyó, ya había previsto con los consejeros los diferentes escenarios en los que se podría manejar el mensaje, solo una línea de todo lo que leyó llamó su atención, se mantuvo sereno y le entregó el rollo a Akane para que lo leyera.

La chica lo tomó entre sus manos, lo extendió frente a sus ojos y pudo ver en el papel la pulcra caligrafía de Akima…

Aoky IV , Señor de Iga:

Como consejeros del clan Koga, comprendemos los motivos de haber sustraído a nuestra heredera el día de su presentación, pero consideramos excesivas sus acciones para dicho fin.

Nuestro clan en reiteradas ocasiones ha solicitado a través de misivas diplomáticas la solución al pacto; justo era ante todo, evitar las confrontaciones que afectaran a nuestra gente y antes de llegar a las armas, buscar una solución pacífica por medio de la negociación.

Los resultados del enfrentamiento fueron devastadores para nuestro clan, injusto sería negociar la liberación de los hombres que fueron aprendidos ese día; no sin antes llegar a una tregua que nos garantice que no habrá futuras intrusiones y la seguridad de nuestra princesa.

Le damos nuestra palabra de que sus hombres están a salvo y en las mejores condiciones posibles, los heridos ya fueron atendidos y se recuperan favorablemente.

Pese a ello, nuestra preocupación principal es el bienestar de nuestra princesa; le rogamos cuide de ella hasta que llegue el momento de acordar la fecha y los términos, para llevar a cabo la ceremonia de compromiso, recordándole de antemano y siguiendo las tradiciones, que deberá esperar a que ella cumpla la mayoría de edad.

Por deseos de su abuela y como muestra del reconocimiento del pacto, ella envía algunos presentes, esperando le trasmita a su nieta su deseo de dicha y felicidad.

Atentamente:

Maestros y Consejeros de Koga.

Akane sintió un nudo en la garganta, no era tonta, sabía leer entre las líneas el mensaje de su abuela y los maestros de su clan; apelaban a las tradiciones para obligar a Aoky a esperar para consolidar el pacto, le estaban comprando tiempo y ponían como moneda de cambio para ello y su seguridad, a los prisioneros de las filas de Iga.

Su abuela la apoyaba, estaba confiando en que lograra completar con éxito lo que ni ella, ni su madre consiguieron; le daba su bendición esperando que regresara a su lado.

No imaginaba el esfuerzo que su abuela había tenido que hacer, para enviar ese mensaje, no después de cómo había engañado a todos.

Estaba conmovida, se notaba en su rostro, entregó la carta a los consejeros para que leyeran su contenido; tal vez para ellos el mensaje central era negociar una tregua, situación que ellos ya tenían controlada e incluso redactada en un documento.

-señor! Mi princesa! –el general Nanori se dirigía nuevamente a ellos – éstos son los regalos que su abuela y los maestros le envían. –a una seña de su líder los soldados a su mando mostraban el contenido de sus fardos.

Aoky recibió los obsequios y pidió a sus consejeros el documento que habían previsto como respuesta; él ante los ojos de la chica agregó un par de líneas más, sin avisar previamente a sus consejeros antes de plasmar su firma, sello y guardarlo en un cilindro de manera de color obscuro.

-General, le pido entregue mi respuesta… – se había levantado de su asiento y le entregaba de mano el rollo - …y les asegure, a la familia de "mi prometida" y a sus maestros que no tienen por qué preocuparse, cuidaré bien de ella, espero que los acuerdos que proponemos sean aceptados por ellos. También le pido entregue esto –señalando el cofre que habían sacado de la bóveda- como una ofrenda de paz, del clan Iga… con la esperanza de que con ello podamos contribuir a los daños causados.

-así lo haré –enfatizando su respuesta con una reverencia. –Partiremos enseguida.

-espere general, antes de que partan de regreso, mi princesa quiere unos minutos a solas con usted para conversar.

-como ordene mi princesa! – respondió aún sorprendido de que el señor del castillo fuera tan condescendiente con ella.

Aoky le pidió a Mei la llevara a un extremo del castillo que daba a un espacio privado, rodeado de columnas, jardineras, una fuente y muchas flores; nuevamente la sorprendía, era un área al aire libre muy bello, solo una entrada y por consiguiente una sola salida.

Los dos escoltas se quedaron afuera y Mei en la entrada pendiente de lo que pudiera necesitar su señora; se adentraron en el espacio hasta llegar a la fuente. Ahí se detuvieron, Akane veía el agua de la fuente correr y el general aprovechó el momento para mirar de reojo a la entrada y a su alrededor.

-no se preocupe general, nadie nos vigila, podemos hablar abiertamente.- la chica se sentó y extendió su mano para tocar el agua.

-mi princesa! –el general se había agachado poniendo una rodilla al piso, quedando a su altura sin quitar la mirada de su brazo. –que le han hecho, si se han atrevido a tocarla le juro…

-no se preocupe general, estoy bien, en verdad no es nada, me lastimé tratando de ayudar a un niño el día del asalto, no solté la rienda de su caballo cuando se asustó por las bombas, el doctor y Amigo de Aoky me está tratando y estoy mucho mejor de lo que aparento. –le guiñaba un ojo, dándole a entender que estaba usando su condición para sus propósitos.

-¿por qué se entregó?

-era necesario –ella dejó de jugar con el agua y lo miro seria. –necesitaba entrar a este lugar, era la única forma hacerlo sin levantar sospechas, necesito recuperar la joya y hoy, gracias a su visita la tuve ante mí. –Nanori la veía asombrado, el mismo era testigo de que su joven princesa parecía tener gran influencia en ese lugar y en su heredero, en el poco tiempo que llevaba ahí.

-necesito que se lo informe a los maestros, es importante que sepan que la he encontrado, también necesitan saber que el cuarto guardián está aquí.

-¿Cómo es eso posible? –sin bien Nanori jamás había visto a los guardianes, si conocía de su existencia y del lazo que los unía a su clan y sus herederos.

-cuando regrese, él me acompañará, así el equilibrio el bosque se restaurará.

-y… ¿Cuándo será posible eso? –la cuestionaba preocupado, pues sabía que las condiciones en las que se encontraba la ponían en una situación difícil de salir.

-debo lograrlo antes de la ceremonia de compromiso – en sus ojos se veía cierta preocupación.

-¿Cómo dice? ¿la ceremonia de compromiso? –instintivamente el general observó en el cuello de la chica el collar que portaba, ella llevó su mano a la joya y sonrió con tristeza en sus ojos.

-es un regalo de Aoky... para su prometida. Los maestros, solicitaron en la misiva que esperara a que cumpliera la mayoría de edad para efectuar la ceremonia de compromiso, Aoky ya ha puesto la fecha para ello… -Nanori recordó que el heredero de Iga había añadido algo, de su puño y letra, a la respuesta que tenía él como encargo llevar a Koga –…será un día después de que cumpla la mayoría de edad.

-pero eso será en menos de un mes! – el hombre estuvo a punto de perder la calma, pero la chica logró frenarlo, recordándole con la mirada que a pocos metros esta su escolta.

-lo sé bien! Tengo poco tiempo, pero de no lograrlo, necesito que le trasmita mi mensaje a mi familia… "soy la heredera y es mi responsabilidad…

-No! -El general la paró en seco. –no siga, pareciera que se está dando por vencida y todos están esperando por usted, su abuela y los maestros confían en usted; sus primos y sus amigas harían lo que fuera por ayudarla, incluso ese joven que llegó con ellos después del asalto –su revelación, había tomado por sorpresa a la chica que había quedado muda al escucharlo.

Continuará….

Amo leerlos y saber que pasa por su cabeza! Espero sus comentarios!

YorokobiSaotome .- Es un gusto que me acompañes en la lectura de ésta historia, espero hayas disfrutado de éste capi.

Guest.- poco a poco avanzamos al final.

Hikari.- ojalá la espera no haya sido muy larga.

Ranma x Akane.- haciendo teorías?

Megami Akane.- que observadora! Jajaja y no os preocupéis aún nos queda historia para disfrutar. Perdón por olvidar este detalle en la respuesta del capítulo anterior, pero aquí la aclaración, dejo el sustantivo thé en francés porque en español, en las traducciones lo cambia al pronombre personal, cambiando el sentido del enunciado, esto me lo hicieron saber lectores de otro países que no comprendían la diferencia. En francés se traduce igual y se entiende bien.

Shani Gosunkugi.- gracias mil por tus impresiones, espero este nuevo capi te aclare algunas dudas y veo que ya eres de las filas de las fans de Aoky! Saludos

Mm.- una más que se rinde a los encantos de Aoky! Saludos!