Por una apuesta.
Por: Yuuki.
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Resumen:Ryoma y Sakuno por fin son novios. Todo el colegio está enterado de ello, pero la gran incógnita de todos es: ¿Cómo llegó a suceder esto?
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Capítulo Único: Por una apuesta.
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Todos, absolutamente todos estaban enterados de que la chica más torpe del Seigaku, entiéndase Sakuno, y el más habilidoso y guapo tenista, actual líder del equipo masculino de tenis, estaban juntos en una especie de relación amorosa desde hace un par de días, sin embargo, nadie, absolutamente nadie entendía cómo había sucedido aquello. Y es comprensible, porque realmente ¿Cómo llegaron al acuerdo de ser algo así como novios cuando uno de ellos enviaba indirectas a quien hay que, literalmente, golpearle con ellas para que las entienda?
El cómo aquel par de jóvenes logró iniciar una relación era todo un misterio para el alumnado, incluso lo era para aquellos viejos estudiantes y amigos que continuaban siguiendo muy de cerca los movimientos de estos jóvenes, pero incluso ellos, que quizás tenían una vaga idea de cómo o quien dio el primer paso, tenían grandes dudas, como por ejemplo, qué fue lo que en primera instancia los llevó a tocar un tema que los dos evitaban tanto como les era posible.
En el Seigaku existían todo tipo de especulaciones, como que Sakuno sedujo a Ryoma de ciertas formas más ¿Sexuales?, o que Ryoma estaba obligando a la muchacha de cabellos chocolates a estar con él, o que sus familias habían llegado al acuerdo de comprometerlos para en un futuro próximo unirlos en matrimonio. Definitivamente ellos estaban dando demasiado para hablar, aunque ninguno parecía demasiado interesado en el asunto de los comentarios, porque en el fondo, ambos estaban satisfechos con el cambio que se produjo en sus vidas, en especial Ryoma, pues la forma en que se dio todo, resultó más que satisfactoria para el tenista. Para Sakuno también, a pesar de que siempre tuvo una visión mucho más romántica del noviazgo y esas cosas.
"Sakuno, ya no aguanto la curiosidad, ¡Por favor dime cómo sucedieron las cosas!"
Y la que tenía más dudas y ansias por saber absolutamente cada detalle, era Tomoka.
La muchacha de largos cabellos suspiró ligeramente, bajando la mirada un tanto avergonzada- La verdad no tenía ganas de contar cómo sucedió todo, ni si quiera a su mejor amiga, la misma que tantas veces había intentado ayudarla con el tema, sin embargo, el título de mejores amigas le obligaba a compartir aquella clase de eventos. Era algo así como parte del contrato de amistad.
"Fue… por una apuesta."
Sakuno se preparó mentalmente para los gritos, las exclamaciones y reclamos que soltaría su nada reservada amiga ante tal confesión, y para contar la historia completa sobre cómo llegaron a aquella apuesta, y en qué consistía.
"Debíamos hacer un trabajo juntos, pero él tenía que supervisar las prácticas y yo tenía otras actividades pendientes, ya sabes, porque me había ausentado un par de semanas. Llegamos al acuerdo de que tendríamos un partido para decidir quién haría el trabajo, y como era obvio quien iba a perder…"
Sakuno detuvo su relato, soltando un suave suspiro mientras intentaba infundirse un poco de valor para continuar.
"¡No pares!" Exclamo su amiga, expectante por escuchar el resto de aquella historia.
"¡Es que me da pena!" Exclamó casi en un susurro desesperado, cubriéndose el rostro con las manos al instante. Intentó calmarse y relajarse un poco antes de continuar, porque si no lo hacía, su voz se entrecortaría demasiado, lo que, a su vez, provocaría que Tomoka se molestara y la pusiese más nerviosa. "Sabía que yo iba a perder, ¡Era obvio! Ryoma kun es un tenista de fama nacional e internacional, yo a penas y juego en el club, no tenía posibilidades de lograrlo, así que… por un impulso le dije que, si yo ganaba, no sólo aceptaría hacer el trabajo, sino que también aceptaría ser mi novio." Guardó silencio, esperando algún tipo de reacción por parte de la otra chica, pero nada. "Entonces… gané el partido."
Después de unos minutos de silencio, en los cuales Tomoka se dedicó a analizar cada palabra que su castaña amiga había soltado.
"Eso no es muy romántico, Sakuno. Esperaba que Ryoma sama fuese quien te propusiera ser tu novio, y ya sabes, no necesariamente en un partido de tenis."
"No creo que haya…"
"Ryuzaki." La masculina voz del que ahora era su novio, le hizo callarse y dirigir la mirada hacia el mayor. Estaba esperándole a un par de metros, en la entrada del colegio.
Fue entonces que Tomoka, a pesar de que continuaba con muchas interrogantes sin respuestas, decidió despedirse y marchar en dirección a su hogar, para dejar al par en completa soledad.
"Ryoma kun ¿No había prácticas hoy?
"Suspendidas." Respondió él, iniciando su andar al percatarse que la chica estaba a su lado. "Temporada de exámenes."
"Ah, es cierto, también suspendieron las prácticas del club de tenis femenino." Mencionó casi al aire, pues no obtuvo respuesta por parte del mayor.
Al cabo de caminar unos cuantos metros, Ryoma se detuvo, siendo chocado a los segundos por la distraída muchacha que no tardó en alzar sus curiosos ojos cafés para enfocar los alborotados cabellos verdosos de Echizen en busca de alguna respuesta, pero sólo obtuvo un agradable calor en su mano, proveniente de la mano ajena.
El tenista había tomado voluntariamente su mano, entrelazando sus ásperos dedos con los delgados y suaves de la sonrojada muchacha, que no tardó en corresponder a aquel sorprendente contacto.
"Tengo tiempo libre." Murmuró, continuando con el camino en el que Sakuno recién venía reparando. Por ahí no llegaban al hogar de ninguno de los dos, así que imaginaba que aquello sería una especie de cita.
"Está bien." Respondió sonriente.
La felicidad en la adolescente era notoria, y aunque el inicio de aquel bonito capítulo en su vida no fuese tal cual como ella hubiese deseado e imaginado a lo largo de su vida, pensaba que no cambiaría absolutamente nada de cómo se habían dado las cosas.
Echizen, por otra parte, estaba conforme de haber evitado toda aquella palabrería que durante semanas había estado planificando para lograr declarársele a la peli castaña, es más, estaba agradecido de que la chiquilla haya sido quien tomó la iniciativa.
Y bueno, las razones por las cuales Ryoma dejó que la Ryuzaki ganase el partido eran más que obvias: Por una parte, estaba lo mucho que el pelinegro se sentía atraído por ella, y por el otro lado, le había ahorrado la vergüenza de tener que confesar sus sentimientos. De hecho, ambos se habían ahorrado una clásica y vergonzosa declaración.
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N/A: No es plagio, es un onee shot que escribí hace varios años ya, que estaba olvidado en mi cuenta anterior de fanfiction, cuya contraseña también está muy olvidada, y me dieron ganas de publicarlo acá, donde intento ser más activa y donde aún recuerdo mi contraseña.
Espero que les guste!
