Me sobresaltó ante el fuerte sonido proveniente de mi alarma, apagué esta con fastidio estirando mi brazo para alcanzarla, estaba recostada tan cómodamente en mi cama, algo adormilada salgo de la cama rumbo a la ducha, después de unos minutos y sentir el agua fría contra mi cuerpo me ayudo a despertar haciéndome caer en cuenta que me había equivocado de llave.
- Mierda-
Hace poco llegamos a la ciudad de Konoha solo para que yo asistiera a un internado, sólo por un maldito internado había dejado mi vida en extranjero, afuera del baño escuche mucho ruido, no podían ser más silenciosas hoy no era el mejor día para irritarme.
Después de unos minutos, salgo de la ducha para ver algo de ropa que sería mi nuevo uniforme; eran dos conjuntos de ropa, decido ponerme la falda negra que llegaba hasta el muslo, a conjunto con la blusa blanca con el escudo del Instituto del lado derecho, tome una chaqueta negra de mi guardarropa y unas medias blancas que llegan tres dedos debajo de la falda, tomé unos tacones negros que complementaban todo. Antes de salir termino de cepillar mi cabello y ponerme un collar de plata. Cuando llegó hasta la planta baja veo a mi institutriz acercarse a mi, su cabello tan elegantemente arreglando, sin un cabello de fuera, su atuendo pulcramente ordenado y de colores serios.
-Señorita, sus hermanos se han retirado al igual que su padre-
-Me lo imaginaba-
-Su auto esta listo, felicidades por su primer día de clases-
-Gracias nana-
La mujer de avanzada edad solo sonrió de manera mas relajada acompañándome hasta la entrada de la mansión y despidiéndose de mi cuando subí al automóvil.
-Te extrañaré mi niña-susurro la mujer al ver a la joven entrar al auto negro.
En todo el camino únicamente veía por la ventana, más y más edificio después de unos minutos nada, los grandes edificios desaparecían de manera paulatina siendo sustituidos por algunos árboles buen cuidados, logrando ver pocos edificios pero a lo lejos.
Se podía ver un automóvil negro detenerse frente al más aclamado Instituto de toda Konoha, de éste auto se apreció bajar a un hombre de cabello castaño y que abría la puerta a una joven de largo cabello azulado que parecía sumamente tranquila sin ningún sentimiento reflejado en su rostro, comenzó a caminar hasta ver a una mujer de cabello corto y de color negro, con un traje formal, un pantalón gris acompañado de una blusa blanca sobre el un saco del mismo color.
- Buenos días, usted debe ser la señorita Hinata la hemos estábamos esperando, adelante-dijo mientras sehacia a un lado y esperaba a que la joven caminará primero.
-Buenos días, ¿quién es usted?-dijo la joven mientras comenzaba a camina adentrándose al gran edificio, detrás de ella se veía al joven castaño y la morena.
- Soy Shizune la secretaria de la Directora Senju, le mostrare el Internado, se te asignará una habitación después te llevare con la directora y así te dirá cual sera tú salón-dice aun caminando alegre o emocionada esperando alguna respuesta.
- De acuerdo, en ese caso debería seguirla-al decir esto la joven se detiene de manera estrepitosa provocando la misma reacción en el hombre castaño que estaba detrás de ella.
-En ese caso siga me señorita Hinata- La mujer pelinegra caminó de manera ansiosa hasta estar delante de ambas personas y comenzar a guiarlos por todas las instalaciones.
No era de extrañar que los terrenos fueran tan grandes ya que después de algunos minutos y al finalizar el recorrido la joven mujer pudo conocer lo que era un auditorio, una alberca y que según lo que dijo la secretaria es solo para el equipo de natación, una cancha de basquetbol y otra de fútbol.
Algo que llamo la atención de la peliazul fue la existencia de cuatro edificios que se encontraban al lado izquierdo, al parecer estos no estaban dentro del recorrido ya que los evitaba totalmente pero incluso desde lejos se podía apreciar la diferencia que se marcaba de manera clara entre esos edificios y el resto.
-¿Por qué esos edificios está separados de resto? -La secretaria se detuvo y se giró para mirar a la chica para después ver hacia donde ella lo hacía.
-Eso no tiene importancia-esa respuesta no parecía complacerla en lo absoluto lo cual se reflejó en su rostro.
-Después sabrás de que se trata-se puso nerviosa y siguió caminando sin percatarse como el hombre de cabellos castaños y ojos plata se acercaba a la joven.
-Hinata-sama, ¿desea qué investigue de qué se trata? -dijo el joven hombre mientras se acercaba un poco más a la chica y susurraba sobre su hombro.
-Descuida Ko, ya escuchaste después lo sabré- la joven sonrió y espero a que el otro se alejara de ella para susurrar suavemente.-De alguna u otra manera- continuaron caminado detrás de la pelinegra.
La secretaria de ojos negros continuaba con la explicación de una manera más superficial, mencionando que dos de los edificios eran los dormitorios, ambos eran lo suficientemente grande para albergar a los estudiantes que eran aceptados, uno de ellos era destinado para las mujeres y el otro para los hombres, al escuchar esto la joven no pudo evitar sonreír ya que según ella eso no era suficiente para mantener a los chicos separados. Después de recorrer el dormitorio de las mujeres, el cual se encontraba completamente vacío ya que hasta mañana empezarían las clases, el edificio se encontraba en el lado izquierdo, todas las puertas tenían su número en una placa de color gris.
-Bien ya sabes cuál es el edificio de las mujeres, ahora acompáñame a la oficina de la directora para que te designe tú número de habitación y a que salón asistirás-dijo mirándola y después continuar su camino.-Compartiráshabitación con otra señorita igual que el resto de alumnas-
Sin esperar una respuesta de la nueva alumna, la mujer continuó su camino en dirección hacia el edificio principal donde se encontraba su último destino y la oficina de la directora. Al llegar sólo se escuchó un"Adelante"y al abrir la puerta se pudo visualizar a una rubia de grandes atributos detrás de su escritorio concentrada en unos papales de los cuales no despegaba la vista, la mujer rubia era contrario a lo que imaginaba la joven de ojos perla, ya que en cuanto mencionaron a la directora la imagen de una mujer de avanzada edad llego a su mente, una ligera risa quedo ahogada en su garganta, la rubia de grandes ojos color miel, piel blanca y una curiosa marca en su frente despego su vista de los documentos dejando salir un suspiro de sus labios para prestar atención a las recién llegadas.
-Buenos días directora Tsunade, ella es la nueva alumna-Dijo la pelinegra mientras caminaba hasta estar más cercas del escritorio de la directora
La peliazulada se encamino hasta ocupar lugar en una de las sillas que se encontraban delante del solido escritorio de madera, se podía observar la cara de asombro y miedo en la secretaria mientras que la oji-miel se asombró al fijar la vista en esos calmados ojos perla, logrando que el asombro la invadiera y que se reflejara en su rostro. El castaño que se encontraba detrás de la joven simplemente aclaro su garganta para proceder como comúnmente lo hacía.
-Tsunade-sama, ella es Hyuuga Hinata-sama, primogenita de Hiashi-sama-
-Buenos días-
El asombro en el rostro de la rubia desapareció levemente y de igual manera la serenidad tomó protagonismo en su rostro, la joven sonrió de lado, el mismo pensamiento paso por la mente de los dos oji-plata, esa rubia sería un hueso duro de roer.
-El gusto es mío por tener a la heredera Hyuuga en mi escuela, mi nombre es Tsunade Senju -dijo mientras dejaba los documentos de lado y miraba atentamente a la persona frente a ella, percatándose del ligero toque de molestia en su cara justo cuando pronunciaba "La Heredera Hyuuga" una sonrisa se dibujó en sus labios, sabia como molestar a esos niños ricos, pero debía comportarse así que tan rápido como apareció esa sonrisa de burla así se esfumó.
-Gracias Tunade, ¿me dirá cuál es mi habitación? Estoy algo cansada después del recorrido por la escuela-al terminar la oración se vio interrumpida por un fuerte golpe en el escritorio que sorprendió y altero a la pelinegra haciéndola temblar un poco, sin embargo ambos oji-perla estaban acostumbrados por los repentinos ataque que tenía la menor de la familia, así que sin inmutarse observaron atentamente.
-¿Cómo qué recorriste el Instituto?, a quien le correspondía darte un recorrido era a Kurenai-dijo mientras veía a la peli negra la cual comenzó a temblar de manera más notoria ante la mirada de la rubia.
-A mí solamente me informaron que me dirías cuál sería mi dormitorio y mi salón de clases o eso fue lo que dijo su secretaría-El enojo de la rubia y la tensión se sentía en el aire al sentir la mirada miel sobre ella la joven permaneció igual de apacible, algo de lo que la peliazul podía enorgullecerse era de no demostrar su temor ya que su padre era mucho más intimidante, la joven se acomodó en su lugar para mirar seriamente a la directora y vio como ahora la rubia miraba a la pelinegra que comenzaba a disculparse. Según lo que siempre le decía su padre los Hyuuga expresaban más con la mirada que con las palabras.
-¡¡Shizune, ella va a la zona Este no a la Oeste!!-Esto llamo la atención de la joven que miró momentáneamente al hombre castaño detrás de ella solo para asentir ligeramente con la cabeza recibiendo una pequeña reverencia de su parte para después ambos mirar hacia las dos mujeres.
-Lo siento Tsunade-sama, yo pensé que ella era una alumna de la zona Oeste, nunca fui informada de lo contrario-
-Shizune, Trae a Kurenai ¡Ahora!-Grito la rubia de grandes atributos mientras la pelinegra espantada por el grito se dirigía hacia la puerta pero esta fue abierta antes de que la secretaría siquiera la tocara empujando, esto provoco que la puerta fuera a dar contra el rostro de la pelinegra, la cual sostuvo su nariz adolorida y con algunas lágrimas en sus ojos.
-¿Me llamo Tusnade-sama?-Una bella pelinegra de ojos rojos entro por la puerta ignorando totalmente a la pelinegra que se encontraba a un lado sujetando su nariz.
-Si Kurenai, ella es Hinata Hyuuga-dijo viendo a la pelinegra que aún se encontraba con su mano sobre la nariz de la cual salían algunas gotas de sangre.
-Entiendo Tsunade-sama, le daré un recorrido por la zona este, por favor acompáñeme Hyuuga-sama-Recibió una mirada de la peliazul para ver como esta se ponía de pie y comenzaba a salir de la oficina acompañada de su guardaespaldas.
-En un momento las alcanzo Kurenai, tengo algo que hacer-la joven miro a la directora y vi como intentaba matar a la pelinegra con la mirada la cual aún se sobaba la nariz.
-Como ordene Tsunade-sama, Hyuuga-sama sígame-Ambas se dirigieron hacia la puerta de la oficina y pudieron apreciar a la secretaría que dirigía una mirada de odio hacia la mujer de hermosos ojos rojos.
La joven oji-perla le dirigió una sonrisa a la pelinegra de ojos rojos. -¿Aún existen personas tan patéticas?-
En cuanto el castaño que la acompañaba cerró la puerta escucharon gritos y sollozos que provenían del interior.-¿Y bien, Cuánto más debo fingir que no te conozco, Kurenai-sen-sei? -dijo con un palpable tono de burla, continuaron caminado hasta llegar a la zona Este.
-No has cambiado nada Hinata-dijo deteniéndose delante de la chica defendido el paso de ambos con los brazos cruzados sobre su pecho.-Felicidades por tu primer día de clases-
