Feliz.
—Der, —llamó Stiles, el moreno alzó la vista un segundo antes de volver a garabatear algo en su agenda.
—No olvides tocar la puerta —masculla. Stiles frunce el entrecejo y los labios antes de negar y entrar en el estudio.
—¿Derek? Habrá una fiesta por el décimo aniversario de la compañía de autos en la ciudad —Derek hace un ruido afirmativo con su garganta sin desviar la mirada de su agenda—. ¿Quieres ir?
Derek permanece en silencio unos segundos antes levantar la mirada al castaño.
—¿A qué hora comienza? —dice con el entrecejo fruncido. Stiles sonríe y se acerca al escritorio.
—A partir de las seis treinta —Derek asiente y vuelve a su agenda.
—Bien.
Stiles sonríe abiertamente y camina a la puerta, se detiene abruptamente antes de tocar el pomo siquiera. Se gira y le sonríe a Derek.
—Gracias.
Derek asiente y sonríe.
Casy no está cuando el teléfono suena, Stiles corre y responde, olvidando por completo que no es su móvil.
—¿Diga?
—Señor Hale, habla Erica, llamo para corroborar su asistencia en la reunión con la empresa de Inglaterra esta tarde y para informarle que el presidente de la empresa confirmó su asistencia y por lo tanto la reunión se extenderá de seis a ocho.
Stiles aprieta los dientes unos contra otros y traga duro.
—En seguida le comunico con el señor Hale.
Stiles vuelve a entrar en el estudio sin tocar la puerta, pero Derek no lo menciona, sigue tecleando en su computadora. Se acerca con seguridad y le extiende el teléfono.
—Es Erica —le dice con brusquedad. Derek lo mira antes de tomar el teléfono y colocarlo en altavoz. Stiles no sale del estudio y no aparta la vista de Derek.
—Erica, habla Derek.
—Señor Hale, solo para comentarle que el presidente de la empresa de Inglaterra si vendrá a la reunión y por lo tanto esta se extenderá de seis a ocho ¿confirmo su asistencia? —Derek suspira como derrotado y observa a Stiles de soslayo, quiere golpearse a sí mismo.
—Si, Erica. Estaré ahí —dice Derek, con voz abatida.
—Perfecto, lo espero a las seis menos quince para entregarle los documentos necesarios y en orden para la visita —Derek agradece y la llamada finaliza. Stiles toma el teléfono y se gira, caminando a la puerta con los hombros y mandíbula tensa.
—Stiles… —lo llama Derek, Stiles detiene y se gira con brusquedad.
—Le di el día libre a Cassy, iré a hacer la cena —dice el castaño de inmediato. Derek suspira y lo observa unos segundos más.
—Stiles, de verdad…
Stiles sonríe y se ríe antes de negar con la cabeza.
—No digas nada ¿si? Por favor.
Derek sabe que la voz de Stiles se rompió, pero no dijo nada y el castaño tampoco.
Cuando conoció a Stiles, pensó que nadie podía ser tan perfecto. Al menos para él. Stiles lo complementa de maneras que nadie más pudo lograr nunca. Muchas veces pensó que llegó a su vida en el momento perfecto, cuando tenía todo menos a alguien con quien compartir ese todo.
Lo vió por primera vez en una agencia de autos, junto con una pelirroja indecisa entre una camioneta o un auto. Derek vio cuando el castaño se escabulló lejos de ella y el vendedor, cautivado por su pálida cara cubierta de lunares, sus expresiones faciales y sus exagerados movimientos, se acercó a él. Descubrió que el tema de conversación no era un problema para él, divagaba demasiado, como si las ideas en su cabeza fueran tantas que chocan unas tras otras y salen disparatadas por sus labios.
Cuando la pelirroja se decidió por el auto y el trámite estaba en proceso, Derek ya tenía las llaves de su auto nuevo. Contrario a lo que hubiera pensado desde el inicio, Stiles le pidió volver a verse en cualquier otra parte. Derek le mencionó el restaurante frente su oficina y el castaño accedió más que encantado. Derek no comió en su oficina cerca de dos meses, después no volvió a salir después de las cinco y comenzó a llegar puntual.
Compartir la cama con Stiles era maravilloso, pero también un desastre. El castaño vivía con pocas horas de sueño, entonces hacía que Derek se levantara a desayunar antes de ir a la oficina, comían frente a la empresa de Derek y cenaban algo hecho por Stiles, por el servicio de Derek u ordenaban algo a domicilio. Su día concluía con una excitante sesión de besos y sexo en la habitación o en cualquier parte de la casa.
Después de ser novios por dos años Derek decidió que quería toda su vida con Stiles. El castaño no le respondió de inmediato, y a Derek no le molestó, quería que Stiles estuviera seguro de querer compartir su vida con él. Su respuesta demoró una semana y media, Derek después supo que su tardanza se debía a una sorpresa que Stiles le tenía preparada: Una escapada a la playa, alejados de todos y todo lo conocido.
—Solo tú y yo, un ratito de nuestra próxima vida.
Derek descubrió en aquella escapada que Stiles era una persona completamente habladora de cualquier cosa. Desde las teorías del efecto mariposa hasta las creaciones más extrañas en cuanto a robótica. Y lo adoraba.
—Una disculpa Señor Hale, el vuelo de nuestro presidente ha sido cancelado por una tormenta, me temo que él vendrá dentro de veinticuatro horas —Derek quiere gruñirle y darle un puñetazo en la cara, porque su esposo está en casa, decepcionado de él, por el maldito presidente inglés que no podrá venir.
Derek maldice el clima, maldice las aerolíneas, maldice a los ingleses y maldice la estúpida lluvia que lo espera saliendo del edificio.
—Pospondremos la junta. Hasta mañana.
No les gruñe ni les da un puñetazo. Se pone de pie le entrega los documentos a Ética, que igualmente luce irritada y molesta, Derek le dedicó una sonrisa amistosa antes de salir del edificio a toda prisa. Eran las siete menos trece y el cielo se estaba cayendo, creyó que la junta le daría tiempo para que dejara de llover al menos un poco. No, la vida le estaba cobrando algo con intereses.
A Derek lo recibe el teléfono cuando llega a casa. Deja su saco en el sillón y toma la llamada una vez que ve el identificador.
—¿Scott?
—¡Derek! —tiene que despegar el teléfono de su oreja para no resultar tan aturdido ante el grito de Scott.
—Soy yo Scott.
—¡Lo sé! Es que Stiles dijo que no se encontraba bien y que habías salido por alguna píldora para él ¿está mejor?
Derek suspira y levanta la mirada a las escaleras, casi esperando a Stiles ahí parado.
—Seguro que si.
—Bueno, llamaba para decirte que Lydia les guardará una porción de pastel y yo intentaré robar una botella de vino, pero no prometo nada.
Derek suelta una clase de risa y murmura un "de acuerdo" antes de colgar la llamada. Sube las escalera y entra a su habitación, Stiles no está por ningún lado. Algo caliente lo estruja en el estómago cuando ve las puertas del armario entreabiertas.
Se acerca con pasos dudosos y abre el armario, solo está la mitad de la ropa de Stiles. Con el corazón retumbando en sus tímpanos baja corriendo a la estancia, llamando a Stiles con desesperación, va a la cocina, al baño, el patio y el comedor, no es hasta que escucha un estruendo en el cuarto de lavado que va ahí. Encuentra a Stiles de cunclillas, levantando algunos botes con detergente.
—¿Te encuentras bien? —preguntó ayudándole con los últimos botes. Stiles asiente y se incorpora observando con rencor la repisa de detergentes.
—Sí, solo me golpeé —bufó—. Hay una gotera sobre el armario y ha mojado toda mi ropa.
A Derek no puede importarle menos la estúpida gotera. Toma a Stiles por los brazos y lo atrae contra su pecho en un abrazo apretado y silencioso.
—¿Está todo bien? —preguntó Stiles. Derek asiente y no se aparta de él.
Sabe que ha decepcionado a Stiles más de una vez desde que se casaron, quizá incluso antes de hacerlo pero no era tan importante como ahora, o eso creía Derek.
La fiesta no era el verdadero problema, quizá en realidad era el significado que tenía. Ahí se habían conocido y de no ser por la agencia, un poco la indecisión de Lydia, ellos no estarían juntos. Derek realmente sabe que jodió mucho al cancelar sin previo aviso.
La respuesta de Stiles es perezosa y sin esfuerzo, pero al menos sigue respondiendo. Derek no puede exigirle más, ni cuando sus brazos caen a sus costados ni cuando se aparta para ver su rostro.
—La cena está en el horno, solo tienes que sacarla —mencionó con casualidad, Derek suspira y entierra su nariz en el hueco del cuello de Stiles.
—Lamento no haber podido ir a la fiesta, de verdad, pero la junta era muy importante en esta ocasión —Stiles asiente sin decir nada, Derek solo puede sentir sus movimientos contra su propia cabeza—. Te compensaré ¿Qué te parece? Vi una casa de campo en California, casi México, suena perfecto para un viaje en el auto nuevo ¿Que opinas?
Derek siente que su estómago se contrae cuando no recibe más respuesta que el zumbido de la lavadora, entonces se aparta y encuentra los ojos desinteresada de Stiles.
—¿Y vendrás conmigo o no puedes dejar la ciudad por mucho tiempo? —preguntó elevando las cejas— Yo no quiero cosas nuevas, Der, te quiero a ti.
Y no se queda a esperar la respuesta que Derek no tenía.
Ése siempre ha sido su problema número 1, el maldito dinero. Stiles era profesor de Historia cuando conoció a Derek, incluso tenía un par de libros, ganaba lo suficiente para sobrevivir y vivir un poco más, pero eso no lo iba gritando por la ciudad, así que cuando Derek lo presentó a su familia, y no les agradó del todo, recibió un cheque en blanco y firmado por Laura a cambio de dejar a Derek.
Laura aún lo ve más del tiempo socialmente aceptable cuando se reúnen ¡Ni hablar de cuando ve su anillo de matrimonio! Derek solo sabe la historia a medias porque Stiles cree que la familia es lo único que uno tiene, y si él se va algún día, Derek volverá con su familia y no lo hará teniendo una mala imagen de ellos.
Stiles siempre ha querido a Derek, no su dinero y mucho menos su empresa. La aborrece.
Lydia convence a Stiles de aceptar el viaje a California en cuanto lo menciona en su desayuno del lunes, incluso le llama a Erica para que ella libere la agenda de Derek y puedan irse juntos.
Stiles le busca las alas y el arco con flechas de corazón durante el poste.
—Te veré ahí —promete Derek en cuanto Stiles lo menciona en la cena—. Mi tío Peter se hará cargo de la empresa, pero llegará el viernes y tengo que explicarle cómo funciona todo. Te veré el sábado por la mañana, lo prometo, Stiles.
Y acepta, porque Stiles prefiere un minuto con Derek que absolutamente nada.
En cuanto llega a la casa de campo en medio de la nada decide que odia los viajes de autopista, el sol apenas se está metiendo y él ya se está muriendo de sueño, pero no está dispuesto a caer rendido, en cambio sale a explorar un poco. Descubre que no está en medio de la nada y no es el único ahí, hay otras dos casas alojadas, también conoce al hijo del dueño: Theo Reaken, quien asegura estar cumpliendo con un castigo de su madre por desaparecer varios días de casa.
—¡Eran Las Vegas! —gritó sonriente mientras sacaba hojas de la piscina— Y la mujer que me llevó me trató de perlas.
—¿Cuántos tenía?¿60 años? —se burló juguetón.
—¡No te atrevas a ofender a Clarisse! Ella es una bella mujer de apenas 59 años, Stiles —exclamó con orgullo, Stiles no puedo contener si risa.
—¡Tiene medio siglo de vida, Theo! Yo llevo poco más de un maldito cuarto —rió. Theo rodó los ojos y se encogió de hombros.
—No tienes derecho a juzgarme, tu esposo está besando los 35 —mencionó con burla, Stiles le lanzó un par de plantas más a la piscina.
—Y está buenísimo, no arrugado como Clarisse.
Theo se queda hasta que oscurece completamente, le enseña cómo funcionan los electrodomésticos y le da su teléfono porque volverá a casa implorando perdón a su madre. Stiles siente que tiene un nuevo amigo después de que Theo se va.
Derek no llega el sábado por la mañana sino hasta la noche, cuando los últimos rayos de sol arrullan a Stiles en el patio.
—Perdona el retraso, estaba extendiendo nuestra estadía hasta el viernes —le susurra en la oreja. Stiles lo observa de inmediato, intentando encontrar la mentira, pero sólo encuentra su sonrisa.
Stiles agradece estar casi en medio de la nada y con las casas separadas entre sí porque todo se vuelve una maldita película porno. En la piscina, en la sala, en la cocina, en la habitación, en el suelo, en la ducha, en el patio y en cualquier parte de cualquier manera, arriba, abajo, de lado, rápido, flojo, parados, sentados, de espaldas, en el suelo, acostados y en posturas extrañas que adoptaban en el momento.
—Sabes que te amo ¿Verdad? —le preguntó Derek en un susurro. Stiles sonríe y entrelaza sus dedos por debajo de la sábana.
—Por supuesto que sí —rió y besó sus labios, dejando su nariz cerca para acariciar la barba ajena— ¿Crees que no lo sé?
—Creo que no te lo he dicho los suficiente —admitió con tristeza. Stiles sonríe y vuelve a besarlo.
—Yo sé que me amas con la misma seguridad con la que tú sabes que estaré contigo siempre, Der —susurró abriendo los ojos, sonrió y alzó el hombro que no tenía contra el colchón—. Duérmete. Te amo.
El problema era que Derek no estaba seguro de que Stiles estaría con él siempre.
Derek maneja de regreso a la Beacon Hills con su auto enganchado al auto nuevo, Stiles va sonriente y soltando risitas cuando ve el retrovisor.
—Somos una grúa elegante, la una batigrúa —ríe, y el auto negro solo le causa más risa. Derek solo puede disfrutar de si risa y su parloteo, una parte de él se estruja cuando vuelven a Beacon y "Theo" jamás aparece en la conversación. ¿Porque no significó nada o sí fue algo?
Derek nomás atreve a preguntarle.
Y se arrepiente demasiado pronto, exactamente cuando Peter le presenta a Liam, su nuevo asistente/esclavo personal y le habla maravillas de él, incluyendo la recomendación de Stiles.
—Stiles dijo que era una maravilla, y ya me conoces, no dudo de la palabra del hombre —contó con una gran sonrisa, Derek no recuerda desde cuando Stiles intercambia palabras con Peter por el gusto de conversar, es más, para dar una maldita recomendación—. Pero debo admitir que me convenció su antiguo jefe, o algo así —rió—, Dunbar trabajó para los Reaken y un tal Theo me aseguró que era responsable y perfecto para el trabajo ¡Así que lo contraté!
¿Stiles hablaba con Theo?
—He pensado que te vendría bien un asistente, ya sé que confías en Erica con los ojos cerrados y todo ese parloteo leal, pero los asistentes son candentes, Derek.
Y Derek no le toma importancia a su comentario, ni siquiera planea contratar un asistente o reemplazar a Erica, pero el alma se le cae al suelo cuando encuentra a Stiles junto al escritorio del asistente de Peter, riendo a carcajadas lo suficiente discretas para que Erica no les lance un lapicero al ojo.
—¿Stiles?
Derek por primera vez no sabe qué mirada es la que le está dirigiendo.
Stiles odia la empresa. No porque sea suya, tan solo por ser una empresa, le parece aburridísimo estar en un cubículo frente a un montón de números en una pantalla. Derek jamás tuvo problemas con ello, Stiles conocía solo lo necesario de la empresa, el baño y su oficina por ejemplo.
La vida de Stiles siempre ha estado en las palabras, después de la secundaria supo que la única manera de canalizar su hiperactividad sería liberándola, así que se convirtió en profesor de Historia. El amaba sus clases, no eran aburridas ni una mierda, tampoco era un hijo de puta con sus estudiantes pero no les regalaba su calificación. Definitivamente tenían que escuchar todas sus palabras si querían aprobar. ¡Pero era historia! ¡Alucinante historia! Y un par de cuentillos que se sacaba de las mangas de vez en cuando.
A Derek le encantaría ver una de sus clases, tanto como está seguro de que Stiles daría cualquier cosa por sacarlo de la oficina.
—¿Conociste a Liam? —preguntó Stiles, paseándose por la oficina de Derek.
—No mucho —respondió sin dejar de seguirlo con la mirada.
—Es un buen tipo, es muy inteligente, aprende rapidísimo y es muy apasionado en lo que...
—¿Como Theo Reaken? —no pretende ser cortante o brusco, pero cuando Stiles detiene su caminata y lo observa con el entrecejo fruncido sabe que fue incluso grosero.
—¿Conoces a Theo? —preguntó con genuina confusión. Derek suspira lento y bajo, él mismo escucha el gruñido escapar de sus labios , Stiles se muestra más confundo.
—¿Cómo lo conoces tú? —volvió a preguntar, el tono cortante en su voz comienza a descolocar a Stiles.
—Por la casa de campo, él estaba ahí limpiando la piscina antes de que llegaras —explicó con simpleza—. Mencionó que Liam buscaba trabajo aquí así que le dije a Peter.
—Entonces sigues hablando con Theo.
—Si —Stiles sigue viéndose confundido a pesar de responder a lo que Derek le está preguntando—. Somos amigos —y se encoge de hombros, porque no entiende a dónde quiere llegar.
Derek tan solo asiente y se para junto a él, lo observa por algunos segundos antes de soltar un pequeño suspiro.
—Ve a casa, Stiles —pidió bajito. Stiles frunce el entrecejo y ladra la cabeza.
—Creí que podríamos comer juntos —dijo imitando el volumen de su voz.
—Llegaré tarde —y es todo lo que Stiles necesita escuchar para salir de ahí furioso.
No vuelve a casa, va con Lydia. A pesar de los años él va a seguir lloriqueando lo que quiera con Lydia, que, si no le ofrece una solución, llorará a su lado como si comprendiera todo.
—Yo creo que está molesto.
Pero esta vez no comprende nada.
—¡Se porta como un hijo de puta solo porque no mencioné a Theo! —gruñó indignado. Lydia abre más los ojos, como si en su frase estuviera la solución.
—Y fuiste a ver al chico que contrató Peter ¿no? —elevó su perfecta ceja y bebió de su té helado.
—Es su primera semana, creí que sería agradable —se encogió de hombros y soltó un bufido ante los ojos de Lydia.
—Mjm, Derek lleva ahí toda su vida y jamás te ha nacido querer ir a verlo para ver cómo va su trabajo —respondió la pelirroja, Stiles frunce el entrecejo y abre los labios con exageración.
—¡Su familia me detesta, Lydia! No puedo simplemente pararme ahí y que crean que me siento el dueño —explicó molesto.
—Fuiste a ver al chico que conoces apenas, peor no vas a ver a tu esposo —hizo una mueca y se encogió de hombros—. Me parece justa su molestia.
—Aunque esté molesto no puede hablarme como si todo lo que hago estuviera mal —gritó—, joder solo hablé con un tipo en la casa de campo, no es un maldito crimen.
—¿Y por qué no se lo mencionaste a Derek?
—Theo no era importante, esa semana fue una maldita luna de miel ¡no iba a hablarle de ti, Scott o Theo! —y de nuevo la ceja de Lydia estaba arqueada.
—Pero aún hablas con Theo ¿Por qué no contarle a Derek? —insistió. Stiles gruñó con desesperación y dejó su vaso con hielos sobre la mesa.
—Olvidalo.
Y salió de ahí, dejando a Lydia molesta, indignada y llamándolo.
Derek llega tarde y descubre la nota de Stiles sobre la cama "Fui con Scott". Sus tripas se revuelven y no duda en enviar un mensaje a Scott.
«¿Estás con Stiles? -D»
Scott responde casi de inmediato: «Está dormido en mi cama :), descuida, mañana lo llevo a casa -S»
Es horrible dormir sin el cuerpo de Stiles a un lado. Despierta un poco tarde y todo es un silencio horrible hasta que Cassy llega y se apresura a preparar algo de comer para él.
—Su esposo me dijo que saldría muy temprano y que no era necesario que llegara antes, una disculpa señor Hale —Derek insiste que no hay problema y que sólo necesita un café.
Intenta llamar a Stiles al menos cuatro veces antes de aburrirse de escuchar el buzón, le envía un mensaje «Volveré para comer -D» y más tarde descubre que jamás fue leído.
Derek encuentra a Cassy haciendo un pay en la cocina, menciona vagamente el correo y la ausencia de Stiles, de inmediato la puerta es golpeada, casi azotada. Es Lydia furiosa.
—¿¡Dónde está!? —grita, entrando sin esperar invitación, camina a las escaleras y vuelve a gritar: —¡Baja ahora mismo, Stiles!
—¿No estaba contigo? —interrumpió Derek. Lydia le devuelve una mirada confundida y hastiada.
—¡Me dejó plantada! —gritó— ¡Desde las diez! —bufa y reafirma su bolso— Cuando lo veas, le dices de mi parte que se vaya a la mierda y que se porta como un niño.
Derek no acompaña a Lydia a la puerta, ella la cierra con un estruendoso golpe. Está muy confundido.
Derek conoce a Theo esa misma noche, sentado en su cocina comiendo el pay que Cassy hizo en la tarde. Stiles le sonríe y los presenta como si la incomodidades de Derek no fuera palpable en toda la cocina.
Los deja solos en la cocina excusándose con darse una ducha, Stiles lo observa salir de la cocina pero no lo detiene. Derek no vuelve a bajar. Observa desde la ventana cuando el auto de Reaken se aleja y escucha el seguro de la puerta principal, ni siquiera pretende que no estaba observando cuando Stiles entra en la habitación con una taza entre sus manos.
—No bajaste a cenar y te traje chocolate —dijo como saludo, dejando la taza en la mesa de noche. Derek asiente y murmura un agradecimiento.
Stiles se mete al baño y cuando sale no tarda en dormirse.
Cassy recoge la taza con el chocolate intacto a la mañana siguiente. Stiles y Derek no están en casa.
Stiles imagina que están atrapados en una burbuja. En cuanto intenta hablar con Derek recibe miradas largas, palabras cortas y cortantes y millas de silencio. Stiles cree que finalmente ha escuchado a su familia, después de todo, Peter es un hijo de puta y ahora es mano derecha de Derek.
La mano le tiembla y escucha los latidos de su corazón en sus oídos cuando presiona "Enter" y su solicitud a la preparatoria de Beacon Hills es enviada exitosamente. No tarda en ser aceptado. Theo lo felicita y se despide por un corto tiempo para volver con su madre.
Derek jamás le pidió que dejara su trabajo, Stiles lo hizo después de casarse, cuando decidió que estaría sobre Derek todo el tiempo, fastidiando o follando, daba igual.
En aquel momento Laura seguía a la cabeza de la empresa, después decidió que se expandirían a la gran ciudad y dejó a Derek para hacer todo en Nueva York junto a Peter y Cora. Entonces el tiempo de Derek se redujo espantosamente. Stiles cree que Laura se fue para fastidiarle.
No volvió a trabajar para aprovechar al máximo su tiempo con Derek. Ahora cree que se equivocó.
Stiles de pronto es un manojo de energía, cafeína, papeles, computador y camisas pulcras todos los días. Derek no lo ve por la mañana ni las veces que llega a comer, hasta que anochece lo encuentra dormido con el computador sobre el regazo, el pecho o en el suelo, ambos agotados de batería. No pregunta por qué a pesar de querer saber, ni por lo que está haciendo ni por las cosas nuevas en casa que descubre de a poco.
Derek no se atreve a llamarlo para que se vaya a la cama en ninguna ocasión, y no es hasta que tiene una junta importante para finalmente firmar el contrato con la empresa inglesa que encuentra a Stiles despierto en la cocina.
—Hola —saludó con una sonrisa y café en las manos—, estaba por subir a despedirme.
Derek cree que miente.
—Tengo que firmar un contrato —dijo con simpleza, tomando la cafetera para igualmente servirse café en un termo, Stiles sigue sus movimientos.
—Iré a dar clases a la preparatoria —habló demasiado rápido y sonriente, Derek frunce el entrecejo—. Hay buenos chicos y el director no es un desgraciado, así que es agradable.
—¿Por qué? —logró formular, entiende que esto lleva poco más de una semana y hasta ahora le está contando. En realidad quiere saber más, pero no puede sacar todas las preguntas que se aglomeran en su cabeza al mismo tiempo.
—Creí que sería bueno volver —se encogió de hombros y mantuvo su sonrisa, atento al rostro de Derek.
—Bien —asintió y tapó su café—, hum, estaré temprano en casa.
A pesar de ser su despedida, no sale de la cocina, Stiles sonríe un poco más y asiente entusiasmado antes de acercarse a besar sus labios. Derek puede sentir el café demasiado dulce y rebajado con leche, también puede sentir el anhelo. Antes de salir besa su frente y le sonríe pequeño. El ridículo problema que tengan tiene que arreglarse esta tarde a como dé lugar.
El empresario inglés firma con éxito, trae un invitado canadiense, su sobrino si no mal recuerda, insiste en que conozca la empresa y los trabajos que ha realizado. Cuando el recorrido termina son las 5 en punto y el canadiense decide que va a invertir en la empresa para que en un futuro pueda estar en Canadá.
—¿Erica? —Stiles siente una presión en el pecho cuando escucha su voz.
—Stiles —suena incluso más lúgubre que el primer "hola".
—¿Derek está bien? —preguntó de inmediato.
—Si, está bien, me pidió que cancelara las citas de esta tarde, llegó un inversionista canadiense y saldrá hasta la noche.
Stiles siente alivio y al mismo tiempo la presión en su pecho sigue ahí.
—Está bien, gracias por decirme Erica —no escucha sus últimas palabras antes de cortar la llamada.
Tapa la comida que dejó Cassy y sube a la habitación a ser un poco miserable antes de decidir que saldrá con Scott.
Derek lo encuentra dormido y con la pantalla del celular encendiéndose cada poco, lo quita de la cama y descubre que es Scott.
«Stiles», «Saldremos el viernes, lo prometo», «Invitaré a Liam», «Theo volverá mañana», «Anda, solo quiero que vuelvas a sonreír»
Derek suelta el teléfono porque es demasiado en muy pocas palabras.
Stiles no es feliz.
No se estaba planteando la idea, está seguro de que no es feliz. Lo comprueba cuando Isaac le cuenta las clases fabulosas que da Stiles, cuando Lydia le llama y le pregunta por la talla de Stiles, disculpándose por arruinar su camisa con vino tinto en la cena del jueves, cuando Scott irrumpe una mañana de sábado buscando a Stiles porque Theo está a punto de largarse a Las Vegas otra vez, lo comprende más que nunca cuando encuentra una caja con fotos y papeles regados en la sala, son fotografías de ambos, los papeles son notas y trozos de cartas incluso un cheque firmado por Laura Hale, después de rebuscar encuentra el monto completamente en blanco y el nombre de Stiles.
Todavía no distingue el sabor del whisky a pesar de llevar media botella.
Guarda torpemente lo que estuvo husmeando y le deja un mensaje a Erica.
—Me estás jodiendo —es lo primero que dice la rubia. Derek niega y sostiene su mirada—. Yo no puedo hacer eso, Derek, no puedo hacerlo.
—Solo tienes que abrir espacio en la agenda, Erica, mantenerla flexible para…
—¡No, Derek! —gritó escandalizada— He mantenido a flote la agenda, sin espacios para absolutamente nadie, no me pidas que ahora haga un agujero para tu mierda.
—El abogado estará en contacto contigo si yo no atiendo —dijo con calma. Erica sentía su corazón acelerado.
—No puedes estar hablando en serio —masculló con un nudo en la garganta—. Derek no puedes simplemente divorciarte —ni siquiera se atrevía a decir su nombre, sentía que ya lo estaba traicionado.
—Él no es feliz —y fue la única explicación que dió.
Isaac está de piedra cuando ve al director junto a un hombre de traje llamar a Stiles durante el descanso que ambos comparten en la cancha, el director se va después de unas palabras, el hombre de traje estrecha su mano con Stiles antes de entregarle un folder, decir algo y retirarse. Stiles abre el folder, Isaac puede ver su palidez justo antes de que salga disparado a la salida de la escuela.
Isaac cubre sus clases el resto del día.
Erica ni siquiera intenta detener a Stiles cuando aparece en el pasillo desbordando furia por todo su cuerpo, simplemente desvía todas las llamadas de Derek y se asegura que nadie permanezca en el pasillo para escuchar los gritos de Stiles.
—¿¡Qué mierda es esto!? —exigió lanzando el folder frente a Derek.
El moreno ni siquiera menciona que no tocó la puerta. Abre el folder y reconoce el documento de inmediato.
—Es el…
—¡Sé lo que es! ¿¡Por qué mierda está tu firma ahí!? —continuó gritando, el rostro rojo y sus manos temblando de importancia.
—Porque ya lo decidí, solo se necesita…
—¡¿POR QUÉ CARAJO QUIERES SEPARARTE DE MI?! —ya no tiene fuerza para mantenerse firme.
Se siente en una avalancha y en el fondo no puede evitar pensar que finalmente está jodido y no sabe ni cómo llegó a ese punto. Creyó que estaban bien, que era una jodida etapa o alguna mierda masoquista. Traga en seco y se deja caer en la silla frente a Derek para romper en llanto, no le da vergüenza, ya no tiene nada que perder.
Derek está frente a él de un momento a otro, sosteniendo su entre su mano.
—Ya no puedo hacer esto, Stiles —susurró—. Ya no puedo hacerte feliz.
Su corazón se detiene en ese instante. Alza los ojos con incredulidad.
—¿De qué estás hablando? —murmuró apenas en un hilo de voz. Derek alzó los hombros y dejó caer la mano que sostenía el rostro ajeno.
—Sé del cheque de Laura, Stiles —comenzó en un suspiro—. Y no es justo que estés conmigo si no eres feliz.
Stiles no dice nada, lo observa con ojos grandes, indignados y furiosos, parece meditar sus palabras pero nada sale de sus labios.
—¿Por qué decides por mi? —cuestionó herido.
Suspiró y tomó los papeles entre sus manos, dirigiéndole apenas una mirada asqueada para después romperlas a la mitad y de nuevo a la mitad, dejó los trozos sobre el escritorio como si fueran nada.
—Yo no me paré frente a Laura Hale a exigirle que me dejara ser feliz contigo para que tú me salgas con esta mierda, Derek —dijo con seguridad, tragando seco y sintiéndose fuera de lugar una vez que todas las palabras salieron de su boca, como si comprendiera una vez que todo estuvo afuera—. ¿Ya no me quieres? —ni siquiera se atrevió a preguntar por amor, temía esa simple respuesta.
—Yo te amo, Stiles —suspiró el moreno—, más que a nada. Pero ya no te estoy dando todo lo que prometí, te he decepcionado un sinfín de veces y yo te veo ser feliz con tus amigos, incluso en la escuela —respiró hondo y se encogió de hombros—. Tienes razón de estar feliz en todas partes menos conmigo.
Stiles le sonríe pequeño y acaricia su mejilla con mano insegura.
—Termina el trabajo de hoy, te veré en casa.
Ni siquiera establecen una hora. Stiles sale sin dirigir una mirada a alguien. Erica cruza los dedos para que todo esto sea una mala pasada.
Laura llama a las 6 para avisar que llegará a las 10 de la mañana a Beacon Hills.
Derek entra en la casa y todo está a oscuras, apenas distingue la luz que sale de su habitación por debajo de la puerta.
Stiles está en la cama, contemplando el interior de la caja que Derek ya ha revisado antes, dónde encontró el cheque de Laura. El castaño alzó la vista y palmeó la cama a su lado para que se sentara a su lado, Derek lo hace, sin temor de rozar sus piernas o que sus hombros chocarán entre sí.
Le pasa algunas fotos que Derek ve superficialmente, la mayoría son de ambos, pocas son de sus amigos y dos son de su padres. En la caja finalmente queda el cheque en blanco.
—Cora prefirió mantenerse al margen —comenzó con voz plana—. Me dijo que mientras tuvieras buen sexo estarías bien —sonrió pequeño y comenzó a acomodar los trozos del cheque para hacerlo entendible—. Peter fue el que me entregó el cheque, pero Laura lo firmó porque ella estaba a cargo de la empresa en ese momento, el me dijo con total seguridad e incluso a amenaza en su voz "Escribe los números y aléjate de Derek" —los trozos de papel están en su sitio y Derek reconoce el nombre de Stiles al inicio y la perfecta firma de Laura Hale al final—. Tomé el cheque y lo rompí, no lo tiré, me lo llevé a casa y planee lanzarselo a Laura cuando la viera —sonrió antes de encontrar la mirada de Derek—. No lo hice.
—¿Por qué? —preguntó realmente curioso.
—No valía la pena. Íbamos a casarnos de todas maneras —se encogió de hombros y bajó la mirada a su anillo de bodas—. Creo fielmente que las personas son pasajeras en nuestra vida y que lo único que tenemos seguro es la familia —habló bajito—, así que no te lo conté, por si algún día ya no estábamos juntos pudieras volver con tu familia sin ningún rencor —asintió para sí mismo antes de levantar la mirada triste—. Me olvidé por completo que tú y yo ya éramos familia
El corazón de Derek se estruja y se siente perdido. Está acostumbrado a las conversaciones de Stiles, sentimentales y profundas, pero jamás sintió que su vida dependiera tanto de una de ellas como en este momento, cada palabra parecía una camino para llegar a un tesoro, y Derek no sabía ni dónde estaba parado.
—Desde entonces he pensado que jamás pude haber puesto una cantidad en el cheque —rió sin humor, volviendo su vista a los trozos de papel—. Nunca tuve una idea de qué números poner ahí, jamás me detuve a pensarlo, y hoy cuando imaginé que no me querrías ver nunca supe que el cheque seguiría el blanco por el resto de mi vida —suspiró y dejó que sus ojos se humedeciéran—. Ni siquiera creo que me alcance la vida para pagar todo lo que me haz dado, si de alguna manera pudiera devolvértelo.
—Stiles…
—A lo que voy —interrumpió, dirigiendo su mirada segura y al mismo tiempo temerosa a Derek—, es que si tú me lo pides me iré de tu vida, Der. Yo sigo completamente enamorado de ti y soy muy feliz de estar contigo, aunque solo te vea en la madrugada o ni siquiera eso —suspiró y tomó aire con decisión—. Pero me iré si es lo que quieres, firmaré primero los papeles si así lo quieres, si yo ya no te hago feliz.
Derek jamás vio a la honestidad de frente hasta que Stiles lo miró a los ojos con esa seriedad tan impropia de él. Aún está procesando todo lo que Stiles le ha dicho, quizá un poco más.
Derek sabe que a su hermana no le agrada Stiles. No la culpa, tiene una extraña manía de enamorarse de personas fuera de sus facultades, completamente desquiciadas, que incluso le han arrebatado familia. Ella tan solo está sobre-protegiéndolo, y deja que lo haga porque es su manera de "redimir" la ausencia que tiene en su vida.
Peter es un hijo de puta que le gusta fastidiar, así que apoyará a Laura. Cora deja vivir a cambio de que la dejen vivir, y es un trato justo que él no va a romper.
Laura, aún después de asegurarle que Stiles era completamente ordinario, quizá solo muy hiperactivo, ve con recelo la sortija de compromiso del castaño. Derek solo le sonríe tranquilo y celebra en el patio.
Stiles es el que le abre la puerta a Laura el día siguiente, se ve demasiado llamativa con tan solo sus gafas de sol, Stiles saluda y continúa su camino a la cocina.
—¿Y mi hermano? —pregunta con la usual molestia en su voz. Stiles espera a darle un trago a su café antes de responder: —Arriba.
—¿No le avisaste que vendría? —reprochó, sentándose en la mesa con demasiada rigidez.
—Yo no atiendo sus llamadas —se encogió de hombros—. Ni siquiera sabía que vendrías ¿Quieres café?
Laura niega y pasea sus ojos por la cocina con aburrimiento. Stiles quiere preguntar si ha venido para conocer al inversionista de Canadá, pero está seguro que su pregunta será malinterpretada y Laura creerá, de alguna manera, que quiere quedarse con la empresa de los Hale y todo su maldito dinero.
Stiles termina su café, le dice a Laura que está en su casa y sube a cambiarse. Derek baja poco después de eso, abraza a su hermana e intercambian muy pocas palabras afectivas antes de concentrar todo en la empresa hasta que Stiles vuelve a bajar.
—Estaré aquí a las 4 —dice con una sonrisa antes de besar cortamente a Derek en los labios, él asiente y le sonríe de vuelta—. Sería genial que nos acompañaras en la cena, Laura.
Derek besa su frente y es su despedida. Laura mantiene la mirada recelosa incluso cuando Stiles ya está en la calle.
—¿Está trabajando? —preguntó con el entrecejo fruncido. Derek asiente y le extiende una taza de café a Laura.
—Le gusta dar clase —dijo simple. Laura rueda los ojos y prueba el café
—¿Entonces está todo bien? ¿Tú estás bien?
Derek entiende su pregunta, le sonríe y asiente.
—Estamos bien —se encogió de hombros como si no fuera nada importante—, estoy feliz con él.
