Bueno, esta es una historia aleatoria que se me ocurrió, es mi primera historia en este fandom, así que, espero les guste y se diviertan.
Si pudieras dejarme una review, me encantaría leerla.
Gracias.
Eres un pervertido, Len-kun
De repente, Len abrió la puerta y se encontró con un cuarto a oscuras, entonces encendió a luz con el Switch, fue ahí cuando se sorprendió de ver a sus demás compañeros Vocaloid reunidos, obviamente no estaban todos, pero estaba Rin, Miku, Kaito y Luka. Los más conocidos.
Sin embargo, eso no era inquietante, lo que lo hizo sudar fue las miradas acusatorias.
—¿Sabes por qué estás aquí, Len? —preguntó Kaito, algo serio.
«No… pero tengo un muy mal presentimiento, como cuando ya sé que voy a morir». Pensó el chico rubio y después habló.
—¿Supongo que… será algo de un circo maldito o algo así? —Kaito negó con la cabeza—. ¿Voy a morir en algunas de las canciones que se produzcan esta semana…?
—Hm… —Kaito negó con la cabeza, pero entonces Rin tomó la palabra.
—Bueno, eso aún no lo sabemos, como que sí, pero como que no. Pero podemos apostar después.
—Acepto la apuesta.
—¡Bien!
—¡Suficiente, no es por eso que lo llamamos, Rin! —Miku azotó la mesa con ambas manos, algo ruborizada, lo miró con el ceño fruncido y lo señaló con su dedo—. ¡¿Q-Qué es lo que sucede contigo, Len-kun?!
—¿Huh? ¿De qué estás hablando? —preguntó aludido—. Espero que todo esto no sea una loca historia tuya sobre un delirio mental o algo así, y esas píldoras que te dieron, Miku, no eran aspirinas, ¿sabes?
—¡Esa fue una locura en la que me pusieron a trabajar, pero esto se trata de ti!
—¿¡Y qué hice?!
—¿¡Qué no has hecho?! —preguntó Rin y se fue a acurrucar con Luka—. Eres un demonio.
«¿¡Qué diablos?!»
—¡C-Cierto, no puedes definirte de otra forma! ¡Tienes que declararte culpable!
—Por el amor de nuestro creador, ¿¡qué les pasa?! ¡Yo no hice nada! ¡Luka, diles algo y controla a Rin!
—No —respondió Luka, Len retrocedió un paso.
—¿Qué dices?
—Eres un pervertido, Len. Y si no es eso, eres un siscon. ¿Cómo puedes hacerle eso a tu propia hermana?
—¡…! —Len se sonrojó y negó con la cabeza como perro—. ¡No es mi culpa! Además, este… ¡esas canciones son metafóricas, Luka! ¡Miku, por favor, tú me conoces!
—¡Y-Ya no te conozco…! No sabía que… detrás de esa lindura… ¡había un demonio de la lujuria dentro!
«¿¡QUÉ?!»
—Sé que nací siendo muy bella, pero tú, aunque eres un niño… t-tú… —A la mujer de cabello rosado le costaba hablar, sonrojada empezó a recordar todo lo que esas "pequeñas" manos le hicieron—. C-Cielos… ahh… ahh…
Los ojos de Rin se volvieron como platos al escuchar eso y mejor se alejó de Luka lentamente.
—Por dios, Onii-chan, sí que las traes locas a todas.
—Hasta a ti~ —dijo Kaito y después se empezó a reír, hasta que recibió un puñetazo en la cabeza—. ¡Oye, pero si es la verdad!
—¡Esa no es la verdad, yo no amo a mi hermano de esa forma, malditos enfermos!
—¡Eso, hermana! —Señaló a Kaito—. ¿¡Y qué hay de él?! Miku, ¿¡acaso ya lo olvidaste?!
—¡…!
Miku entonces miró a Kaito, le metió una cachetada y miró a otro lado.
—¡Oyeeee! —Kaito se sobó la mejilla con dolor. «¿Por qué todas me quieren golpear? No es justo, ¡a él tenían que golpearlo, no a mí!»
—Eres un desgraciado, Kaito-kun, Hum…
—¡Soy lo que la gente quiere que sea, Miku! Puedo ser un asesino, un loco, un príncipe, un mujeriego, o quien te va a cenar esta noche~.
—¡…! —Miku y las demás se alejaron de él, pero luego una banana le dio en la cara.
—Ugh… ¿es en serio? ¿Una banana? ¿¡Me lanzaste una banana?!
—Kaito, detente, ¡estás rompiendo más de una ley al acercarte a Miku así!
—¿Cuáles leyes? ¡Y responde mi anterior pregunta! ¿¡Es en serio?!
—¡Sí, es en serio! Y créeme que fue un poco difícil, sabes que son mis favoritas, lanzarte una es como tirarla a la basura, ¿sabes?
—….
—¡No me miren así, las acabo de salvar de ese loco!
—¡Aquí no existen leyes, Len, por favor!
—Claro que sí, Kaito, ¡ya te he dicho muchas veces que no te acerques a Miku, esa fue la primera! ¡Y te he dicho que no te le puedes insinuar, esa fue la segunda! ¡Y la tercera: no te vas a robar a mi Miku!
«¡Len-kun~! ¡Te amo!» Miku se sonrojó y corazones aparecieron en sus ojos, de hecho, estaba sacando corazones de todos lados.
—Supongo que este es el momento en el que Miku empezará a gritar como una fanática loca, ¿no? —preguntó Rin a Luka, con una gota de sudor en la cabeza.
—Creo que sí, pero shh, Len-kun está siendo un hombre, vamos a seguir escuchando un poco más~.
—De acuerdo, sí, es su momento, supongo.
Después Len y Kaito empezaron a pelearse como dos caballeros, literalmente estaban usando espadas y trajes de esa época, como dos príncipes luchando por su princesa… tal vez.
Y como solía pasar, Kaito ofendía al chico por ser pequeño, muy joven y estúpido, y con eso intentaba bajarle la moral mientras atacaba.
Len respondía con que Kaito no merecía a Miku y que era un lolicon, entre otras cosas.
Miku era feliz y esperaba que Len ganara, siempre tenía las esperanzas muy altas sobre él, pero Luka y Rin no lo tenían, y a menudo apostaban entre ellas. Luka siempre a favor de Len, porque quería ver a Miku feliz, y Rin siempre en contra porque su hermano no tenía muy buena suerte.
Sin embargo, justo cuando iban a terminar con la vida del otro, sonó el timbre. Luego de nuevo y de nuevo.
—¡Maldita sea, estamos en nuestro encuentro!
—El chico banana tiene razón, ¡alguien vaya a ver quién es! ¡Estamos en una pelea muy importante!
—¡Concuerdo con él!
—¡Oh, yo voy! —Miku alzó la mano y se fue de la habitación, dejándolos a los dos como si nada.
«¡Pero si tú eres la razón de nuestra pelea, vuelve aquí!» Pensaron los dos.
Cuando Miku regresó, ya habían pasado como cinco minutos.
—¿Por qué te tardaste tanto?
—Era la pizza, Len-kun.
—¡Lo hubieras dicho antes! —dijo Rin, con una amplia sonrisa y salió de la habitación.
—Bueno, creo que hasta aquí llega su jueguito, ya es hora de comer. —Luka sonrió también y siguió detrás a Rin.
—Oye, Miku, ¿si trajo las papitas, verdad? —preguntó Kaito y ante el asentir de Miku, el joven fue muy feliz al comedor.
—Vamos, Len-kun. —Fue para tomarlo de la mano, ya solo faltaban ellos.
—Pidieron una pizza, ¿y no me dijeron nada?
—Ehh… creo que eso es lo que íbamos a decirte, pero todo se salió de control, hehe…
—Ahh... no sé ni para que me molesto, pero fue divertido —dijo con una pequeña sonrisa y apretó su mano un poco—. Y ahora comeremos pizza, pero después te comeré a ti~.
—¡…!
—¡Jajaja! Es una broma, es una broma.
—Hn… cielos, eres un pervertido, Len-kun~.
