En la gloria

Sev volvió a subir al piso alto de la casa. La puerta del dormitorio estaba abierta y se asomó sigilosamente. "Está tumbada boca abajo, si entro sin hacer ruido no se va a dar cuenta y puedo darle un buen susto. Ya sé lo que voy a hacer, va a ponerla caliente seguro, y a mí también. Voy a devolverle la que me ha dado."

Entró sin hacer un mínimo ruido y se acercó por detrás. Ella no se percató, le dio una palmada en el trasero con todas sus fuerzas.

-¡Aaah…! ¿Qué haces?

-"Devolverte la de antes. No andes jugando con fuego, puedes quemarte. ¿No te ha gustado?"

-"Me ha dolido mucho."

-"Cierto, quizá me he pasado un poco, perdona. ¿Si te doy menos fuerte te gustará?"

-"Prueba, pero del otro lado, ahora todavía me duele ahí."

-"Vale."

Se subió a la cama de rodillas a ambos lados de sus piernas.

-"Qué trasero tienes, Lauren, es perfecto, cómo me voy a poner."

Le masajeó febrilmente la nalga que no le había golpeado.

-"Wooow… cómo me tocas."

Le dio una palmada y continuó masajeando.

-"Ya estoy como una moto otra vez. ¿Te ha gustado?

-"Sí. Puedes darme más fuerte."

"Bien… cómo me pone." Lo hizo.

-"¿Así?

-"Sí, así, perfecto…"

-"¿Te duele el otro lado todavía?"

-"Sí, pero dale también."

"¡Toma! Le va mucho la marcha, he de ayudarla a ir sacando esa faceta suya."

Masajeó las dos nalgas a la vez oprimiéndola contra la cama, de cuando en cuando, la palmeaba.

-"Wooow… podría llegar así…" – dijo ella.

-"Qué fácilmente llegas, Lauren."

-"Ya sabes, mucha práctica."

-"Vaya, no sabía que eso tuviera que ver."

-"Desde luego que lo tiene, sí en las mujeres."

"Por eso Audrey llega tan fácil, a Lily le costaba tanto al principio y a Deborah también le cuesta, porque no lo hace muy a menudo. Qué bien, cuando estén bien servidas les costará menos."

-"¿Y en qué pensabas este casi año entero que has pasado sin hacértelo con nadie?"

-"En que me lo hacía contigo."

"¡Toma!"

-"¿A pesar de haber estado con Jack?"

-"Por supuesto, Jack no me pone como tú, a ti te deseo mucho más."

"¡Toma!"

-"Pues por fin me tienes. ¿Ya estás caliente?"

-"Claro que lo estoy, desde que nos hemos cruzado en el pasillo, imaginando el día que me la des."

-"No me digas eso que te la doy ya mismo, y quiero hacer las cosas bien."

-"Qué pena…"

-"Date la vuelta" – le ordenó – "Voy a devorarte."

Ella se dio la vuelta.

-"Buah, Lauren… me pasaría horas mirándote, eres perfecta."

-"Mira todo lo que quieras…"

-"No quiero que se te pase el calentón."

-"No se me pasa, yo también te estoy viendo a ti."

Se quedaron varios minutos sólo admirándose. Sin previo aviso, Sev se lanzó sobre sus pechos devorándolos, ella gritaba.

-"¿Te estoy haciendo daño?"

-"Sí… pero me encanta…"

"Wow… es maléfica a tope, cómo me pone."

-"Sabía que te iba a gustar, Sly, sexo sucio."

"Jack no le hace estas cosas, es un blando, y de pequeña, cuando se lo hacía con los maléficos, ya le gustaba, pero le ha dado apuro admitirlo. Acabará dejándolo para quedarse sólo conmigo, le saco millas de ventaja a pesar de ser virgen y no metérsela."

Cuando se cansó se incorporó de nuevo, bajó de la cama, le separó bruscamente las piernas y se subió de rodillas entre ellas. Ella lo miraba expectante.

-"No te hagas ilusiones, no voy a metértela, no hasta que nos vinculemos y hagamos la Unión de las Almas, luego hablaremos del tema. Incorpórate, quiero que mires."

Ella se acomodó en los almohadones. Él comenzó de nuevo por sus pechos, pero pronto siguió bajando, besando y mordiendo.

-"Qué piel tienes, vaya casta. Cómo se nota que eres sangre-pura, eres perfecta."

-"Cómo te pone lo de sangre-pura."

-"Recuerda que quise hacerme Mortífago, por supuesto que me pone tener a mi merced a una noble, yo, un mestizo grasiento."

-"No me recuerdes eso."

-"Vaya, lo siento."

"Qué sensible es, he de tener mucha cautela con lo que le digo."

Llegó a su sexo. "Como llega muy fácil, no voy a comenzar por el clítoris, para que dure más." La abrió con los dedos y empezó a lamerle los pliegues. Ella jadeaba intensamente.

-"Qué bien sabes…"

Pasó así varios minutos, ella jadeaba.

-"¿Te está gustando?" – le preguntó él – "No me dices nada."

-"Precisamente porque me gusta mucho, hacía mucho que no me lo hacían."

"Estoy seguro de que ningún maléfico se lo hizo, los maléficos no hacen esto. Se lo hacía Jack, pero desde que han vuelto a estar juntos no ha vuelto a hacérselo, se dedica a meterla y ya está. Le estoy ganando por la mano."

Por fin atacó el botón mientras la miraba, sólo leves toques con la punta de la lengua. Ella dejó de jadear, pero se estremecía con cada uno. "Es muy sensible en todos los sentidos, también por eso llega tan fácilmente." Después pasó a rodearlo con la punta de la lengua, ella comenzó a jadear de nuevo. Pronto pasó a presionarlo, pero sin mucha fuerza.

-"¿Aguantas así un rato sin llegar?"

-"Sí…"

-"Cuando te aburras, avísame."

-"Cuando te aburras tú, pasaría horas así, eres un artista."

"Ya ves, con lo fácil que es y que los hombres no sepan hacerlo. Me hacen avergonzarme de ser hombre, las mujeres se lo trabajan mucho más."

Pasó así diez minutos, al tiempo que le pellizcaba con fuerza también los pezones. Ella gritaba cada vez que lo hacía, sin dejar de mirarlo a los ojos.

-"Vamos allá" – le dijo, y comenzó a presionar más.

Ella echó la cabeza atrás y al minuto y medio llegó gritando. Fue muy largo. "Ya ha cambiado otra vez el recuerdo de su Patronus, luego los haremos juntos, a ver qué hacen juntos." Cuando ella terminó, deshizo el camino que había seguido, dándole besos pequeños, comenzando en su sexo, subiendo por su vientre, los pechos, el pecho, el cuello, el rostro, los párpados cerrados, mientras le decía:

-"Te adoro, preciosa. ¿Te he hecho feliz?"

-"Muchísimo. Eres perfecto, ni en mis fantasías más audaces te habría imaginado así. Eres brutal, tan duro y tan tierno a un tiempo, un contraste maravilloso, uno entre un millón, excepcional. Pensaba que era imposible amarte más, pero lo hago, y cada vez será mejor. Ya no necesito que me la des en absoluto, ha sido mejor esto, el mejor de mi vida hasta ahora."

"Vaya… la de la dilatada experiencia, tanto por aprender todavía." Él se tumbó a su lado y la estrechó entre sus brazos, ella se acurrucaba contra él abrazándolo y le besaba el pecho, él a ella la cabeza, proyectándose palabras tiernas. Pasaron así un cuarto de hora y encendieron las velas.

-"Te toca" – le dijo ella.

-"No me toca nada, Lauren, como si no me haces nada más hoy. Me llega con hacerte feliz a ti."

-"No me digas eso, me vas a hacer llorar."

-"Te digo la pura verdad, me basta con estar así contigo por fin. Y llora todo lo que quieras. Ya te lo dije el otro día, emocionarse es bueno, ahora no tienes que disimular ante nadie. Yo lloro un montón y me sienta genial."

Ella lloró.

-"Cuéntame por qué lloras, Lauren."

-"Por la mala suerte que tenemos, nos ha tocado vivir una época muy difícil."

-"Tienes toda la razón, estamos soportando una carga que no deberíamos a nuestra edad. Estamos en una época de nuestra vida en la que sólo deberían importarnos los estudios y disfrutar, y tenemos preocupaciones de adultos, de muy adultos, sólo tres personas sabemos que Voldemort es inmortal. Pero hemos de legar ese conocimiento por si nos pasara algo."

Le contó el acuerdo al que había llegado con Albus el sábado, que legaría los conocimientos a Minerva y Sev se lo contaría a Lily en verano, y también le comunicaría la ubicación de los libros, para poder devolver a Albus los de la Biblioteca de Clasificación. Que además debían conseguir otro espacio donde aparecieran también los de Artes Oscuras y que le parecía adecuado que Deborah supiera de los Horrocruxes aunque no realizara la Unión con ella, pues era una persona capaz de mantener la sangre fría y no desesperarse.

-"¿Qué te parece? ¿Se lo cuento ya?"

-"¿Crees que si lo sabe se lo contará a Paul con el tiempo?"

-"Probablemente sí. Deborah es muy noble y sincera, no le ocultaría algo así a su pareja, y menos todavía si también hace la Unión con él. Pero pienso que no pasaría de ahí, Paul es muy fiable, aprendió a ocluir el primer día que lo intentaron, no falló una sola vez."

-"Desde luego, mucho más que Jack, quien también se enterará si hace la Unión conmigo. Está bien, cuéntaselo si quieres."

-"¿Puedo decirle que tú también lo sabes o invento como hice con el viejo?"

-"Eso por el momento no. Espera a que hagáis la Unión si la hacéis. Por el momento no le cuentes nada más sobre mí, tampoco que fui yo quien te instruyó en Artes Mentales. Espera a que aprenda a proyectar, entremos las dos en contacto y pueda consultarlo con mis padres en verano."

-"De acuerdo, Lauren. Y ya que ha surgido el tema de la Magia Roja, hemos de vincularnos hoy mismo, aunque sea como Comunidad. El sábado nos jugamos la vida y la libertad los dos, no habríamos podido hacer el escudo y quizá habríamos tenido que matar para no morir."

-"Vale, hagámoslo."

-"Sobre lo de hacerlo como Pareja he estado pensando que quizá a nosotros dos no nos convenga demasiado, al menos no todavía, pues los sentimientos que tenemos el uno por el otro son muy profundos y difíciles de dominar. Ambos sufrimos mucho el uno por el otro, y no poder ocluirlos nos haría mal, no podríamos vincularnos en cualquier ocasión."

-"Tienes razón."

-"Lo pensamos los dos durante el verano, a ver si nos hacemos más fuertes en ese aspecto, y a la vuelta de vacaciones hacemos un ritual, esta vez sin ocluir nada, para comprobar si lo que sentimos se ha vuelto más sano. ¿Qué te parece?"

-"Me parece bien."

-"Y hablando de rituales. Tenemos que realizar el de la cueva antes de los exámenes, para que sea seguro que los pasas. ¿Puedes pedir a tus padres que te envíen un diccionario de gaélico para poder leer el mapa que hay en la sala de estar?"

-"Ya lo he hecho, lo tengo, lo he traído."

-"Vaya… otra que es eficiente."

-"Claro, Severus, desde que me dijiste que querías hacerlo conmigo."

-"Entonces vamos abajo y miramos a qué distancia está para ver cuántas horas necesitamos para llegar hasta allí. Podemos ir este mismo fin de semana, de día, quedar después de cenar, por ejemplo, con el Giratiempo. ¿Te parece bien?"

-"Me parece estupendo."

Bajaron a la sala de estar con el diccionario y buscaron las palabras que venían en la leyenda del mapa. No se correspondían exactamente, pues el mapa estaba en gaélico antiguo y el diccionario en moderno, pero aun así la encontraron. Otro problema eran las distancias sobre el mapa, que no tenía indicaciones de las mismas y la única referencia que tenían era la de la distancia de la puerta de la Sala de Menesteres al refugio.

Calcularon el tiempo que les costaba llegar al mismo por lo alto, unos diez minutos, y compararon la distancia hasta la cueva en el mapa con esa ya conocida. Les salió aproximadamente una hora y cuarto de ida.

-"Hay que contar con que quizá sea cuesta arriba, tampoco hay curvas de nivel y está en dirección contraria a la orilla del mar" – dijo Lauren.

-"Entonces calculamos dos horas de ida y hora y cuarto de vuelta, más el ritual, cuatro horas, usamos el Giratiempo al máximo. Desde las ocho y pico de la tarde a las tres y pico. Luego, si queremos, nos quedamos hasta el toque. ¿Quieres el sábado o el domingo?"

-"¿Tú cuándo prefieres?"

-"El sábado, el lunes tenemos sesión de invisibles con Albus. Por cierto, de camino a la cueva hay árboles sagrados, hacemos un ritual y te paso su talento para las Transformaciones, pasas el examen seguro y ya podremos comenzar también a enseñarte a hacerte invisible. No aparecerás en el Mapa."

-"Maravilloso."

-"Además, está confeccionando un tercero para él, por el momento tiene el de Remus coloreado, cuando se lo devuelva se lo pediré para ti."

-"Wow… fantástico, Severus."

-"Y de paso, en el ritual del árbol ya comprobamos lo que sentimos para poder compararlo con el que hagamos tras el verano."

-"De acuerdo."

-"¿Nos vinculamos ya?"

-"Claro, cuando quieras."

-"¿En la cama?"

-"Prefiero hacerlo al aire libre, donde dormimos la última vez."

-"Me parece genial, vamos afuera entonces."

-"¿No necesitas el libro?"

-"No, lo sé todo de memoria, ya sabes, el ritual de la cueva."

Salieron y rodearon la casa con los Lumos. Sev le repitió el conjuro a Lauren varias veces hasta que lo aprendió. Después probaron a hacerlo juntos a la vez sin tocarse, les salió a la tercera y lo hicieron dos veces más. Por fin se abrazaron, y como eran dos personas, lo repitieron dos veces.

-"Vamos a comprobar si ha salido."

Se separó dos pasos de ella.

-"Invoca deseo de protegerte."

Ambos invocaron, se formó el escudo.

-¡Wooow…!

-¿Qué te parece?

-¡Es fantástico!

"Qué bien le está sentando estar así conmigo, conseguiremos hacernos fuertes el uno para el otro."

-Deberías ver el de cinco.

-Y no cuesta ningún esfuerzo mantenerlo, no es como el de la Magia Druida.

-Claro que no, ya te lo conté. Venga, lanza unas maldiciones, quédate a gusto.

Ambos lo hicieron, no verbales, los rayos verdes refulgieron en la noche.

-¡Lo atraviesan!

-Claro, pero sólo las de ida, no las de vuelta. Lástima que no tengamos a nadie que nos las lance para que lo veas.

-¡El arma más poderosa contra las Artes Oscuras!

"Está muy emocionada, cuánto bien nos hacemos."

-La Magia del Amor. Vamos a movernos a la vez, a ver si nos acompaña.

Lo hicieron, el escudo se desplazó con ellos.

-¡Maravilloso!

"Cómo le gustaría ver el deseo de Deborah. He de pedirle permiso para contárselo, ahora seguro que me lo da."

-Ahora vamos a separarnos, a ver cuánto se extiende.

Lo hicieron. Se extendió y no se deshizo hasta que estuvieron a treinta pies de distancia.

-Wooow… - dijo él - Esto todavía no lo habíamos probado, es perfecto para las escaramuzas. Hay margen de sobra para volar en formación.

-Ya, pero quizá el nuestro resiste tanto porque nos amamos mucho.

-Sí, quizá tenga algo que ver, un Vínculo más poderoso, hemos de consultarlo en el libro.

Se aproximaron de nuevo.

-Vamos a probar a vincularnos – dijo él.

-¿Así? ¿Sin mirarnos a los ojos?

-A nosotros seguro que nos sale, y más después de todo lo que ha pasado hoy.

Lo intentaron y lo consiguieron al instante, Sev le habló en su mente.

-Te tengo, Lauren, ¿me escuchas?

-Sí, es fantástico, mucho mejor que la Proyección.

-Deberíamos haberlo hecho en cuanto llegamos, y que nuestra primera vez hubiera sido así.

-Ya, tienes razón – apenada.

-Una pena, pero entenderás que tenía que obligarte en cierto modo, de lo contrario habrías pasado toda la noche comiéndote la cabeza.

-Tienes toda la razón, Severus, y no sabes cuánto bien me has hecho. No pasa nada, repetimos ahora. ¿Quieres volver a la cama o lo hacemos aquí, sobre la hierba?

-Aquí, al aire libre, qué bonito. Qué pena que sea de noche y no nos veamos.

-Pero nos sentimos, ya te pongo yo caliente, déjame aportar algo.

("Voy a dejarla hacer, a ver qué sabe hacer, porque debe saber mucho, mucho.") Ella se aproximó a él, lo tomó por la cabeza y lo besó con pasión. ("Ya me he puesto, besa de muerte.")

-Qué bien besas, Lauren, ya estoy caliente.

Ella llevó las manos a su trasero y lo aproximó a ella, apretándose contra él y moviéndose.

-Increíble, has tardado segundos, nunca vi cosa igual. Ya estoy caliente yo también.

("Lo que decía Deborah, soy muy potente. Y es maravilloso hacerlo en pie con ella, quedamos a la misma altura, aunque soy un poco más alto que ella, tiene las piernas muy largas.")

-Pues si te gusta sigue un rato así, de lo contrario va a ser muy corto. A mí me está encantando, clávame las uñas.

Ella lo hizo, él le masajeaba los pechos, continuaron así unos minutos.

-Quiero hacértelo con la boca aunque no acabes así – le dijo ella.

-Con la boca voy a irme muy rápido.

-No, yo sé cómo hacerlo para que no te vayas.

-Dale entonces.

Se arrodilló ante él. La tomó con fuerza por la base, apretándole cierto punto con el pulgar. "Vaya, trucos de experta. He de volver a fijarme en el dibujo del diccionario muggle." Primero sólo la cabeza, succionando y mordiendo.

-Wow… Lauren, me estás volviendo loco.

-Hacía mucho tiempo que no lo hacía así.

("Porque a Jack no le gusta, aprendió con los maléficos.") Él le acariciaba la cabeza pero sin forzarla.

-Pues no lo has olvidado.

-Avísame cuando te aburras.

-Nada, lo dejo a tu criterio, sabes mucho más que yo de estas cosas. Pero que no se te pase a ti.

-Si se me pasa vuelvo a ponerme al instante.

("Ya te digo que se pone, la pongo yo.")

Continuó cinco minutos. Se la introdujo entera, hasta la garganta, y se movía a ritmo medio, volviendo a morder cuando salía. ("Si no estuviera apretándome me iría, pero increíblemente, no me voy. He de probarlo solo también.")

-Me está encantando, Lauren, eres una experta, cuánto voy a aprender contigo.

-Tú también lo eres, estás a mi altura. ¿Quieres que le dé más rápido?

-Prueba, si me voy te aviso para que pares.

Lo apretó más fuerte y aceleró el ritmo, ahora ya no mordía al salir.

("Increíble, estoy aguantando, es maravilloso.") Continuó otros cinco minutos.

-Lauren, eres maravillosa, la mejor que me han hecho hasta el momento. Me encantaría acabar así, ¿te importa?

-Para nada. Luego, si te vuelve a apetecer, repetimos.

-Seguro que quiero otra vez, volver a terminar juntos. Dale para que llegue.

Ella dejó de apretar pero no la soltó de la mano. Aceleró más todavía, frenética. Él se sintió llegar al instante.

-Wow… allá va.

Se fue muy violentamente, después de tanto tiempo reteniéndolo. Ella lo succionó muy fuerte y lo mordía levemente, decelerando mucho el ritmo, él gritaba, pues fue muy largo e intenso. Cuando acabó le dijo:

-Acaba de cambiar el recuerdo de mi Patronus contigo. Voy a tumbarme en la hierba, me has destrozado.

-Vale, te abrazo.

Ella se tumbó, y él se acurrucó en el hueco de su hombro, abrazados.

-Wow… me he quedado tan a gusto que me dormiría – dijo él.

-Duerme si quieres, te despierto en un rato.

-No quiero dejarte sola.

-No te preocupes por eso, estoy en la gloria. Déjame el reloj.

Él se lo quitó y se lo dio. Ella lo miró con el Lumos.

-¿Qué hora es?

-Las doce y media.

-Despiértame a la una. ¿No tienes frío?

-No, me llega con tu calor. De lo contrario, conjuro el calefactor y ya está.

-Conjúralo, yo sí que tengo un poco.

Ella lo hizo, no verbal.

-Ahora yo también estoy en la gloria.