Cambiar mentes
Al volver a casa, Lauren y Sev lo hicieron por separado intentando rastrearse. No se perdieron del séptimo piso a las mazmorras, ya abarcaban todo el castillo en una sola noche.
Lauren escribió a sus padres nada más llegar a casa, ese día prescindió de ducharse por enviar la carta en ese mismo momento y tener la respuesta cuanto antes.
En el desayuno charlaron con Lily y le contaron la magnífica noche que habían pasado. Lily se alegró mucho por ambos, y más todavía cuando le dijeron lo que habían visto en el espejo y que tenían una manera de comprobar si se iba a cumplir, que toda la gente cercana sobreviviría a la guerra y sería feliz formando familias.
Lauren y Sev continuaron hablando a ratos en clases, cuando no necesitaban concentrarse demasiado. Sev le dedicó el almuerzo a Deborah, a comenzar a enseñarle a proyectar, lo consiguieron al instante a través de la mesa del Comedor, mirándose a los ojos. Aprovechó para preguntarle si le permitía mostrar a Lauren su deseo en el espejo y ella le dio permiso.
También le contó a ella parte de la noche juntos que habían pasado, incluyendo que se habían vinculado y conseguido rastrearse por el castillo entero esa misma mañana. Deborah alucinaba, él le explicó lo del poder del Vínculo y le propuso que probaran el rastreo también ellos dos durante la tarde.
Ella a su vez le contó sus progresos con Paul la tarde anterior. Como ya ocluía perfectamente, le había dado a leer el resumen de la Magia de la Luna, habían comenzado con la Legeremancia y también se le estaba dando bien. ("Fiable e intuitivo a un tiempo, como Lauren.")
Esa tarde rastreó a Deborah y también lo consiguió, no sabía si a tanta distancia, pues las clases a las que asistieron no estaban tan separadas, pero sin problema. Se lo contó a Lauren, vinculados.
-Ya somos dos a protegerte – le dijo ella.
-Sí, ahora que ya no es necesario.
-No cantes victoria, todavía podrían volver.
-El viejo me ha dicho en el almuerzo que los del lunes todavía están en San Mungo, no creo que se atrevan.
Después de clases fue con la escolta hasta el campo de Quidditch a tomar su segunda clase de vuelo en escoba, que fue de una hora completa, solo con la profesora, pues debía aprender algo nuevo, a acelerar y frenar en movimiento, lo que no se le dio nada mal. Deborah además le contó que ella también había conseguido rastrearlo.
En la cena Sev charló con Lily otro rato y el resto se lo dedicó a Ariel. Al volver a casa esperó a Audrey para quedar con ella al día siguiente para su segunda clase de Oclumancia. Después se quedó en su rincón haciendo los deberes con Deborah, Valerie y Andrew como el domingo anterior, y a partir de las nueve menos cuarto vigiló al hermano de Lauren en la Biblioteca con el Mapa. Salió con su compañero poco después.
Guardó el Mapa y fue a esperarlos al mismo lugar donde lo hizo el sábado anterior para invitarlos a la fiesta. Cuando entraron a casa vio temor en los ojos de ambos. ("Mejor que me teman a que me desafíen. El temor es más fácil de vencer, basta con tender la mano.")
-Hola, chicos. Os eché de menos en la fiesta de la otra noche.
("Ninguno me responde, el pequeño hará lo que haga el mayor, mejor una pregunta directa. Al menos se han parado.")
-¿Venís de la Biblioteca?
-Sí – respondió el peque.
("Ya me tiene menos miedo el pequeño que el hermano de Lauren. La verdad es que debió asustarse mucho, el linchamiento fue un espectáculo dantesco. Es mejor que hable sólo con él y se lo explique, él también habrá oído hablar de la guerra si quería ser Mortífago.")
-Arthur, ¿te apetece charlar un rato conmigo?
-¿Cómo sabes mi nombre?
("Desconfiado a tope. Buf…")
-Porque se lo pregunté a tu amiga Dawn.
-Sí, ya me habló de ti.
-¿Y qué te contó?
("No me responde. Mejor en privado.")
-¿Te apetece sentarte un rato conmigo a la mesa?
-¿Qué interés tienes en mí?
("Muy reticente, a ver si consigo algo.")
-Sólo quiero conocerte mejor, te has quedado sin amigos en tu año y me preocupa que estés solo, estar solo no es bueno. Charla un rato conmigo, te sentará bien.
-Está bien.
("Bien…")
-Nos vemos mañana – le dijo Arthur a su amigo.
El más pequeño se marchó hacia los dormitorios.
Sev y Arthur se dirigieron a la mesa, pero no a su rincón, sino al opuesto, pues en el suyo estaban Deborah, Valerie y Andrew.
-¿Prefieres sentarte mirando al Lago o del otro lado?
-Mirando al Lago.
Se sentaron frente a frente, Sev convocó el Muffliato.
-He hecho un hechizo para que no nos oigan. Lo que hablemos quedará entre nosotros.
-Me parece bien.
-Ayer te vi escondido cuando le dimos la paliza al Ravenclaw de sexto. No debiste quedarte a mirar.
("No me responde, no se atreve a hablar conmigo del tema, qué difícil es esto. Bueno, entonces hablaré yo.")
-Imagino que ya sabes por qué lo hicimos. Lo sabes, ¿no?
El chico permaneció mudo y sin mostrar expresión alguna.
-¿Sabes que está a punto de comenzar una guerra?
-Sí, eso sí.
("Bueno, algo hemos conseguido.")
-¿Y que hay dos bandos?
-No soy bobo, en una guerra siempre hay dos bandos.
("Buf… qué susceptible, no me lo está poniendo nada fácil, pasa del miedo a rebotarse. Ya te digo que sus padres tienen un serio problema con él.")
-Perdona si te he ofendido, no creo que seas bobo en absoluto. Voy a explicarte algo más sobre la guerra que quizá no sepas. Nadie es bueno ni malo del todo, en una guerra todos son malos. ¿Lo entiendes?
-Sí.
("Bien, me está escuchando atentamente, le interesa lo que digo.")
-Pero en ésta hay un bando que ataca y otro que se defiende. ¿Sabes cuál es el bando que ataca?
-Sí, el del Señor Tenebroso.
-Y sabes que matan gente, ¿verdad? A brujos hijos de muggles.
-Sí.
-¿A ti qué te parece que lo hagan?
("No me responde, no tiene respuesta a eso, él estaba dispuesto a hacerlo.")
-Imagino que ayer te asustaste, debió darte la impresión que atacamos a un chico indefenso, pero en realidad estábamos defendiéndonos. El sábado estuvieron a punto de matarme a mí, pensaron que estaba solo y estuvieron esperándome en un lugar por donde pensaban que iba a pasar, cinco contra uno. Me has visto moverme con escolta, ¿verdad?
-Sí.
-Y que no voy a la Biblioteca desde que echamos del colegio a los maléficos de casa.
-Eres un traidor.
("Buaaah… ya me ha perdido el miedo, bien…") Sev no se alteró en absoluto, continuó hablando amablemente.
-Vaya… eso puede parecer. Tienes parte de razón, pero sólo es traidor quien se traiciona a sí mismo. Yo tenía ideas equivocadas y no me di cuenta hasta que me hice mayor y más maduro para comprender las cosas. Lo que te digo, nadie es bueno ni malo, cada uno debemos hacer lo que creemos correcto. ¿Te parece correcto matar brujos sólo porque sus padres sean muggles?
-No.
("¡Bien!")
-Empezamos a entendernos. Pues eso es lo que pretende el Señor Tenebroso, ni más ni menos, ¿no es así?
-Sí.
-Ya veo que no eres bobo, empiezas a darte cuenta de las cosas en segundo año, yo no me di cuenta hasta quinto. Haces muy bien, a tiempo de rectificar. El chico al que apaleamos ayer pretendía unirse al Señor Tenebroso y era peligroso para todos que se quedara en el colegio, amenazaba la vida de los demás. ¿Lo entiendes?
-Sí.
-¿Sigues pensando que soy un traidor?
-No.
("¡Toma! ¡En el bote!")
-Me alegro. ¿Quieres preguntarme algo tú?
-¿Por qué cambiaste de bando?
("Bien, interés en mí, recupera la admiración que tenía por mí.")
-Ya te lo he dicho, porque me di cuenta de que estaba equivocado. Cuando entré al colegio, cuatro de los otros cinco chicos de mi año eran del bando del Señor Tenebroso, imagino que los conocías a todos.
-Sí, se sentaban contigo en el Comedor y también eran compañeros de mi hermana.
-Claro, nos conocíamos todos en casa. Yo no soy sangre-pura, mi madre sí, mi padre es muggle, soy mestizo.
-Ya, ya lo sabía.
-Mis compañeros sangre-pura me aceptaron entre ellos porque soy buen mago, y también los otros mayores, me hacían mucho caso cuando tenía tu edad, eso me hacía sentirme importante. Los Slytherin somos ambiciosos, ¿lo entiendes?
-Claro que lo entiendo.
-Me dejé engañar por sus ideas, que no son las mías, y hasta que me hice mayor no me di cuenta de que eran ideas equivocadas. En cuanto me di cuenta cambié de bando.
-Claro…
("Qué maravilla, lo he puesto de mi parte.")
-¿Qué piensas ahora de esas ideas?
-No sé qué pensar.
("Bien… ya está dudando.") Le sonrió tierno. ("Es el momento de sacar el tema candente, Lauren me lo ha puesto muy fácil.")
-¿Tienes alguna afición aparte de la magia?
-Sí, me gusta mucho leer.
-Qué interesante. ¿Y lees autores muggles?
-Sí.
-¿Y te gustan?
-Sí.
-Pues ahí lo tienes, los muggles valen mucho también. Todos somos seres humanos, lo de ser brujo o muggle es lo de menos. ¿Comienzas a tener más claras las ideas?
-Sí.
("Bien, suficiente por hoy, ahora a hacerme su amigo, que me hable de sus lecturas.")
-¿Qué estás leyendo ahora mismo?
-'La isla del tesoro'.
-Qué título más interesante. ¿De qué va?
-De piratas.
("Claro, de malos, como él. Voy a tener que pedirle a Lauren que también vigile sus lecturas, no le voy a dar alas para que me hable de ese libro.")
-¿Te queda mucho para acabarlo?
-No, voy a terminarlo esta misma noche.
-¿Y ya has sacado otro de la Biblioteca?
-Sí.
-¿Cómo se llama?
-'Veinte mil leguas de viaje submarino'.
-Vaya… de viajes. Ése es mucho más interesante. ¿No te parece?
-Sí, es de mi autor favorito.
-¿Quién es ese autor?
-Julio Verne.
-¿Tiene más libros de viajes?
-Sí, casi todos son de viajes.
-Vaya, te gusta viajar con la imaginación.
-Sí, mucho.
("Voy a sacarle la idea de la cabeza proponiéndole otras aspiraciones en la vida, él puede permitírselo.")
-Cuando salgas de Hogwarts podrás viajar un montón, ir a todos esos sitios que salen en los libros.
El chico rio.
("Bien…")
-No, a todos no.
-¿Por qué no?
-Porque van a la Luna.
-Vaya… qué chulo. Pues los muggles han ido a la Luna, no veo por qué los brujos no podemos hacerlo.
-Tienes razón.
-¿Adónde más van que no se pueda ir?
-Al centro de la Tierra.
-Es cierto que allí no se puede ir, pero en la superficie hay muchos sitios donde sí. ¿No van a sitios que tú puedas ir?
-Sí, dan la vuelta al mundo en ochenta días.
-¡Qué chulo! ¿Y a ti no te gustaría hacerlo?
-Nunca lo había pensado.
-Pues piénsalo de aquí a que te gradúes, tu familia tiene dinero y puedes permitírtelo. Te buscas una novia y vas con ella a dar la vuelta al mundo.
-Es verdad…
("Muy ilusionado, éste ya no se hace Mortífago. Qué ganas de contárselo a Lauren.")
-Pero para eso has de hacerte amigo de las chicas de tu año. Si siempre estás solo te tocará viajar solo, y eso es muy aburrido.
-Claro...
("En el bote, ya está pensando en la niña que le gusta.")
-En el libro que dan la vuelta al mundo, ¿van con sus novias?
-Al principio no, la encuentran en el viaje.
-Vaya, pues es otra posibilidad. ¿El viajero sale solo de viaje?
-No, con su criado.
-Un compañero de viaje, para no estar solo. Hay que hacer amigos, como nosotros ahora.
Le sonrió, el chico también lo hizo. ("Con toda probabilidad, en un futuro viajaremos juntos. No dice nada, está soñando…")
-¿Te gustaría viajar conmigo alguna vez?
Tardó en responder y lo hizo tímidamente.
-Sí…
("Qué mono, ha recuperado su admiración por mí. Me lo como, mi cuñadito, como un hermanito.") Sev le sonrió más ampliamente.
-Te prometo que algún día lo haremos. Mientras tanto, ven a charlar conmigo siempre que quieras. Ya sabes dónde suelo estar, al otro lado de la mesa. ¿Te apetece charlar un rato más o tienes prisa por terminar tu libro?
-Me apetece charlar.
-Entonces sigue contándome de tus lecturas.
Charlaron un rato largo más. Sev tomó nota mental de los libros que Arthur le recomendó, hablaron también un poco de su amigo de primero y lo animó a que estuvieran juntos los tres. También le contó que cuando acabaran los exámenes harían una fiesta con los Rave y que ambos estaban invitados.
Por fin, lo animó a que lo llamara Sev o Severus y no Prince como todo el mundo, diciéndole que sus mejores amigos lo llamaban así. ("Vamos a ser familia, a la familia no se la llama por el apellido.")
Terminaron casi a las diez, cuando ya comenzaba a volver la gente por el toque. Sev lo acompañó hasta las escaleras de los dormitorios para que no se sintiera desamparado entre el trasiego y los demás también lo vieran con él.
Volvió con Deborah y los otros, Paul se les había unido.
-Wow… Prince – le dijo Valerie, admirada – Cómo te los camelas, eres irresistible.
Rio. ("Ya está Valerie echándome piropos. Desde el lunes, que Deborah le contó, no para. Por suerte Andrew nunca se da por enterado, sigue dejándola sentarse frente a mí y continúa a sus deberes, sólo sonríe. Yo creo que también le pone que le guste a Valerie, es como un reto, retenerla y que no lo deje por mí.")
-Éste me ha costado lo mío. Ya pensaba hacerse Mortífago, desde segundo año, me ha llamado traidor.
-Buah… Vaya, me extraña – le dijo Valerie - ¿No es el hermano de Parkinson, la de tu año?
("Disimulo sobre Lauren. Deborah me ayudará.")
-Sí.
-Anthony nos contó el otro día que puede convocar Patronus.
("Vaya… Anthony se lo contó a todo el mundo, se ilusionó.")
-Sí, así es, lo hicimos el martes en clase de Defensa.
-Entonces no es maléfica, por eso no se ha marchado.
-Obviamente.
-Estupendo. La casa limpia. El colegio entero – enfática, alzando el puño cerrado.
("Qué satisfecha está de los linchamientos.") Rieron los cinco. ("Me gustaría quedarme a charlar un rato con Paul, pero se ha sentado al otro lado de Deborah, así no nos vemos, y me desperté a las cinco de la madrugada. Me voy a la cama ya, ya seguiré con los deberes si me despierto temprano, además, mañana tengo dos horas de Giratiempo con Audrey.")
-Chicos, me voy a la cama, estoy agotado.
Todos se despidieron de él, que recogió sus bártulos y se fue a dormir.
