"Error (parte 1)"
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Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.
Se encontraba muy decidido de que eso era lo que quería, pues siempre había estado cumpliendo con todas las expectativas que esperaban de él, siendo de los mejores héroes de la actualidad (ocupando el puesto número dos), asistió a la mejor escuela de héroes que había en el país, vivía en una zona acomodada con sus padres, y más allá de todo, se iba a casar con Ochako Uraraka, una de sus compañeras de la U.A. con quien se esperaba que él contrajera dicho compromiso.
No se quejaba sobre las cosas que había logrado apenas teniendo veintidós años de edad, cómo quejarse si todo iba por una sintonía neutral? Hasta el más idiota se sentiría conforme con las cosas que poseía y aun así, no pensar que fuera suficiente para ser feliz.
Si bien, se tomaría fotos para hacer las invitaciones de su boda, en compañía de Ochako, usando ropa formal. Igual, unas tontas fotos para realizar las invitaciones eran cualquier cosa quisquillosa, sin mucho significado, mas que cumplir con otro más de los requisitos para complacer a su prometida. En fin, todo lo que hacía desde que se comprometió con ella, fue complacerla, diciéndole que sí a todas sus solicitudes con su quejumbrosa y amargada actitud, tomarla de la mano cuando ella lo pedía, elegir los colores de las decoraciones que ella quería, entre otras cosas.
Para ser franco, le parecía muy aburrido aquello, porque se sentía en la absurda necesidad de acceder a todo, aunque no le pareciera, con tal de no batallar con las personas, sobre todo con sus más allegadas. Pero, esa fue la forma en la que fue criado, a aceptar todo sin chistar, a ser el mejor aunque tuviera que hacer cosas que muchas veces no le gustaran, a socializar con gente estúpida y a guardarse sus deseos en silencio.
Estando en la playa, teniendo a su prometida de la cintura, el aburrimiento de tener que forzarse a sonreír lo frustraba, por lo que ponía cara de pocos amigos, y asentía a las peticiones del fotógrafo, chasqueando la lengua en indiferencia.
¡Qué jodidamente aburrido es esto! Pensó rodando los ojos, moviéndolos a las olas del mar para calmar su irritación. Las olas chocaban contra la arena, soltando una brisa salada, agolpando suavemente su rostro, acariciando sus mejillas y sus orejas, mismas que recibieron la brisa con gentileza. Sin prestar mucho énfasis en realizar aquella acción, su atenciones fue robada al ver a un hombre de cabello verde rizado salir de las olas del mar, usando solamente un traje de baño de color verde fuerte y unos patrones de tiburones en las esquinas, que le llegaba a las rodillas. Sus ojos se centraron en cada parte de su físico, unos bellos rizos mojados, un cuerpo tonificado y fuerte, una espalda ancha, unas piernas finas, unas pantorrillas, ¡Oh! tan perfectas.
Katsuki se ruborizó realizando que se trataba del héroe número uno, el bastardo que le robó su puesto, al ser mucho mejor que él en todos los sentidos. El héroe de nombre "Deku", teniendo su misma edad, obteniendo el puesto número uno al derrotar al temido "All For One" completamente solo, aunque habían solicitado a los mejores héroes, solo él pudo cumplir con la misión, saliendo victorioso en el acto.
Po primera vez su corazón latió, su aliento se cortó, sus pómulos cambiaron de color tiñéndose de un rojo carmesí, el mismo color de sus ojos, el pecho se le oprimió y dio un vuelco, provocándole que se le fuera el aire al sentirse tan embelesado de ver a Deku tan casual y elegante con solo emerger por entre las olas de la playa. Lo que instauró unos latidos acelerados fue cuando vio sus cicatrices rodeando ciertas partes de su cuerpo, una en su brazo, otra en su mano, pero eran unas cicatrices tan jodidamente atractivas, que Katsuki se vio afectado por aquello que salivó, al deleitarse con su presencia tan sumamente inigualable.
Era una sensación ajena, pero a la vez emanaba un sabor tan dulce en su boca, un adulzado paisaje pintado de verde.
Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer. Bueno, eso era lo que creía.
Si lo ponía en palabras, no le cabría una sola descripción verbal coherente, mas que una sola palabra y esa era: perfecto.
Cómo es que en todas las veces que llegó a verlo en persona, no se había puesto a verlo bien, mas que de un punto de vista superficial? ¡Joder! Lo estaba viendo con toda su atención centrada en él y no procesaba saber que dejó pasar varias ocasiones de contemplarlo.
No pudo concentrarse en las próximas fotografías que le siguieron tomando en la playa, mas que en Deku, quien andaba paseándose por la arena, con el cuerpo mojado y goteando del agua salina proveniente del mar. Parecía que estaba disfrutando su soledad, pero no le duró mucho percatarse que no fue solo, sino que venía acompañado por una señora llenita, de cabello verde lacio y unos ojos verdes exactamente iguales a los de Deku. Dedujo que se trataba de su mamá, porque en las noticias sobre el héroe Deku, notificaban que estaba soltero.
Tan jodidamente hermoso y soltero, se dijo apretando los dientes, tentado de continuar observándolo.
Cuán irresistible podía llegar a ser una persona?
No había límites para ello, pues Katsuki jamás había llegado a sentir ese tipo de cosas hacia su prometida, joder, ni siquiera le crecían deseos de casarse, al contrario, sus pensamientos divergían hacia el héroe Deku, hacia lo que vio en carne propia y latente, lo que sintió surgir de su interior.
Cuán especial fue ese sentimiento.
Sin meditárselo mucho, presintió que era un llamado del destino a que abriera los ojos ante la realidad que él mismo se negaba a aceptar, una especie de señal que nació en cuanto sus ojos captaron con profundidad a la persona que salía del mar como si fuera el salvador de su vida de sólo asentir y aceptar los caprichos de los demás, menos los suyos. Deku fue su señal, su despertar a tomar riendas sobre la dirección que le estaba dando a su vida y cambiarla.
De pronto, como si el mundo conspirara a que no se casara con Uraraka, notó algunas señales imposibles de ocultar, tales señales desde el hecho de prender el televisor de la agencia y aparecía el objeto de sus deseos en plena acción, rescatando personas y combatiendo a los villanos más ruines y salvajes de una manera elegante y estratégica, o aparecerle noticias suyas cuando revisaba su celular para ver noticias de otros héroes, y se dio cuenta de que entre más lo pensaba, más hacía acto de presencia en las acciones que realizaba.
Sus dudas en relación a su futura boda se fueron apilando en su silencio, dejándolo en conflicto de la pregunta: Qué voy a hacer?
Y si, qué iba a hacer Katsuki con aquel sentimiento que se originó con sólo ver al héroe Deku en la playa? Él no tenía idea de qué hacer.
Sus respuestas fueron dadas cuando estuvo en una peligrosa misión poco antes de su boda en la zona de Ryukyu, luchando contra un villano tan sangriento y violento que ni sus propios instintos primitivos eran suficientes para derrotarlo. Entre la sangre, el acero, el olor pútrido de los metales oxidados debido a las explosiones, su aliento fue robado de su ser en el momento en que un haz de luz verde apareció en medio de la batalla y derrocó al villano en poco tiempo, llevándose la victoria.
Katsuki volvió a tener al frente al héroe número uno, sus hermosos rizos flotando en el viento, su espalda ancha se vislumbraba desde el poco rango de visión que poseía Katsuki en ese momento, pues él estaba siendo abarrotado por una montaña de escombros, de los cuales, el entumecimiento de sus extremidades no fue nada a comparación con esa presencia.
Cuán hermoso podía ser una persona?
—Estás bien?— Esa voz sutil y cargada de fuerza podía provenir de una sola persona.
—Joder, sí— Gruñó vorazmente, cautivado con un par de ojos verdes que se centraron en él cuando lo encontraron apilado en la montaña de escombros.
—No te preocupes, yo te sacaré de ahí— Anunció con una reluciente y deslumbrante sonrisa curveándose de sus labios. Katsuki sintió que estaba en el cielo; nunca antes una sonrisa le fascinó tanto como aquella. —¡Porque yo soy estoy aquí!— En cuanto dijo eso, levantó una colosal pila de escombros con ambas manos, logrando sacarlo de allí dentro.
—No pedí tu ayuda— Le hizo saber, en cuanto salió a rastras los escombros, oliendo a metal y a sangre.
Éste le siguió sonriendo con inocencia, ayudándolo a levantarse, porque sus piernas le fallaban, debido al cansancio que sentían. Sus malditas piernas lo hacían mostrarse vulnerable, tan idiota, patético y vulnerable. El héroe Deku jadeó del asombro al verle con sus enormes y expresivos ojos dirigidos a él, eso solo empeoró porque Katsuki se ruborizó, y su corazón volvió a latir alocado.
—Eres Ground Zero, verdad?— Pronunció emocionado y Katsuki juraba que veía estrellas revoloteando alrededor de esa maldita sonrisa hermosa.
Katsuki tosió debido a las heridas que tenía, pero eso no detuvo el afán de seguir viéndolo.
—¡Wow! ¡Tu estilo de pelea es espectacular!—Expresó encantado; él no pudo contenerse y se sonrojó del asombro de escucharlo. —Te he visto muchas veces en acción y me fascina las técnicas que usas para atacar, eso que haces con tus explosiones para así poder volar es genial! Y cuando utilizas la máxima potencia de tus explosiones, y luego tus gauntlets, son pesados? Porque parecen que pesan mucho, y no te cansas cuando los usas en el trabajo? Supongo que no, se ve que estás acostumbrado a ellos—
—¡Hablas mucho, idiota!— Fingió quejarse, para no admitir que estaba en efecto, cautivado por su voz y las cosas que salían de su boca.
El héroe Deku se rió dándole la impresión de que estaba acostumbrado a ese tipo de reacciones con respecto a sus comentarios, pero a él no le molestó en absoluto ese aspecto de su persona. Le daba más encanto al héroe número uno.
—Es un hábito, Ground Zero— Admitió sincero, hincándose a su lado con mucho cuidado de no incomodarlo, detalle que Katsuki apreció mucho porque no le gustaba que se le acercaran mucho las personas, y mucho menos su prometida. —Lo siento, no quería incomodarte—
—No me incomodaste, tarado— Corrigió desdeñoso, sin despegar ni un instante su vista de él. Los labios del héroe Deku se formaron en una sonrisa amplia, haciéndolo que se sonrojara.
—Moría por conocerte en persona, Ground Zero ¡Eres asombroso!— Emitió con admiración. Su corazón se desbocó ante tales palabras sinceras. —Además fuiste a la U.A. la misma escuela que estudió All Might! Yo siempre quise entrar a U.A., pero no pude entrar, y terminé entrando en Shiketsu, y obtuve una beca por ganar el festival deportivo el primer año—
—Me estás presumiendo tu jodida vida, nerd?— Katsuki bromeó, mostrando una sonrisa soberbia de sus labios.
Katsuki no solía sonreír ni con su mejor amigo Kirishima, ni con su prometida. Curiosamente, se le dio muy fácil hacerlo frente al hombre que tenía a su lado.
—Nerd?— Soltó una pequeña risilla, sus ojos brillando. —No, lo que pasa es que quiero conocerte, Ground Zero—
—Qué?—
—He querido conocerte desde que te vi en el festival deportivo de la U.A. en tu primer año— De pronto se tornó serio diciendo eso, significaba que iba en serio. Katsuki se sonrojó de a un tomate, el dolor de sus heridas menguó por completo y su cuerpo solo reaccionaba a lo que salía de la boca del héroe Deku.
Pudo conjeturar que lo habían hechizado.
—Si no es mucha molestia, me gustaría saber tu nombre— Pidió muy educado, guardando su distancia, sin embargo sus ojos ardian en deseo de contemplarlo, sedientos de verlo, tal como él se sentía en carne y hueso.
—Katsuki Bakugou— Respondió claro y conciso. Los ojos de Deku se alumbraron en unísono, luciendo como estrellas incandescentes.
Cuán celestial podía ser una persona?
—Y el tuyo, imbécil?—
—Izuku Midoriya— Pronunció educado. —Puedes decirme "Deku", no me molesta ser llamado así, es un apodo de la infancia—
—Estúpido Deku— Se burló, apropiándose de aquel apodo como si buscaba aferrarse de algo para que éste no se alejara de él.
—Tu tienes un apodo de la infancia?— Preguntó sonriente.
Apodo de la infancia? Hm, en realidad sí llegó a tener un apodo en aquellas épocas, un apodo que no se le olvidó, porque era relativamente simple de recordar.
—Kacchan—
No hallaba razones para ocultarse, pues, era la primera vez que se sentía de esa manera, la primera vez que no se ocultaba y ponía una barrera para que nadie se le acercara.
—Kacchan— Repitió Deku con brillo. —Bueno, Kacchan, déjame llevarte a revisar— Se ofreció como un caballero a cargarlo, del cual, él se rehusó. Desde cuándo Katsuki se dejaba cargar como princesa siendo el héroe número dos? ¡Ridículo, hilarante, patético!
Y sin embargo, allí estaba Katsuki, en los brazos torneados de Deku, del cual emanaba un aroma agradable, anestesiando sus fosas nasales, evocando de él, el sentimiento de no querer alejarse de él, a pesar de que era su primera conversación, pero no, no quería separarse. No era momento de separarse.
—Lo siento mucho— Se disculpó Deku, regresándolo al presente. —Mis deseos de conocerte fueron más grandes que mi deber como héroe el llevarte a curar tus heridas, Kacchan—
—Esto no es nada, Deku— Presumió orgulloso. —He tenido heridas peores que estas—
—Aun así, me preocupas— Admitió, dirigiéndole esa mirada de deseo que podía atravesarlo, penetrar su interior.
Deku lo llevó cargando hasta la ambulancia, donde lo revisaron y le curaron todas las heridas, que en sí, no eran más que rasguños y unas cortadas poco profundas, mientras eso ocurría, Deku estaba dándoles los informes a las autoridades, en forma detallada y expresiva, sus ojos luminosos y su voz melodiosa que despertaba sensaciones cálidas en su pecho.
No le cabía dudar lo que sucedía en su interior, a decir verdad, no le molestaba sentirse de ese modo en cuanto Deku se despidió y segundos después se esfumó del territorio, dejándolo solo, bueno, no solo, porque su prometida apareció preocupada por lo ocurrido, recordándole otra vez, su compromiso con ella.
Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.
Pero, él estaba enamorado de un hombre.
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P.D. Este fic es un Dekukatsu.
Se trata de que Katsuki se casará con Uraraka, pero se termina enamorando de Deku.
La personalidad de Katsuki es más de complacer a los demás, no la personalidad que tiene en el anime/manga. Además me inspiré en una foto de Twitter para escribir esta historia, aunque no copié el link, se me pasó hacerlo, pero si lo encuentro, trataré de ponerlo.
En esta historia ellos no son amigos de la infancia, ni fueron a U.A. juntos, pero Deku sí heredó el OFA.
