"Error (parte 2)"

.

.

.

.

.

Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.

Pero, estaba enamorado de un hombre.

Ese hombre era Izuku Midoriya, mejor conocido como Deku, el héroe número uno.

Se sorprendía a sí mismo viéndolo en sus sueños, pero también cuando últimamente lo buscaba en la televisión solo para verlo en acción derrotando villanos, aunque se le conocía a Deku por ser muy reservado con su vida privada, a menudo solo apareciendo en el momento de la pelea, para después dar el reporte a las autoridades y esfumarse. Palabras por decirle a la prensa, quedaban deslindadas de su persona.

Sin anticiparlo con precisión, casi se desmaya el día en que regresó a la agencia, (luego de haberse repuesto de la pelea en que Deku lo salvó y lo llevó entre sus brazos para que lo curaran), porque le comentaron que el héroe Deku le había dejado una nota con su número de celular para que lo contactara, además le dejó en la nota un mensaje de que quería comunicarse con él. Juró por su vida, que casi se le escapa el corazón del pecho.

Por supuesto que puso su orgullo a lado y se contactó con él, del cual, le atendió encantado el celular, conversaron un rato, porque Deku andaba saltando techos en medio de la zona indicada haciendo su patrulleo habitual, pero no sin antes, invitarlo a salir.

De ahí, Katsuki empezó a ver a Deku en secreto, sin poder resistirse a verlo, a conocerlo, a escuchar su risa, y sobre todo, embelesarse de su encantadora compañía. Hizo todo por impulso, porque desde que lo invitó a salir la primera vez, aceptó de golpe, sin pensárselo dos veces, sin dudarlo un segundo, sin más as nada, él ansiaba volverlo a ver, y al parecer el deseo era mutuo.

Deku estaba tan interesado en él que solía hacerle muchas preguntas con la finalidad de conocerlo mejor, por mucha resistencia que Katsuki opusiera al principio, terminó cediendo y paulatinamente cayendo a las redes de su presencia.

Katsuki lo veía en secreto, muy consciente de que no estaba bien hacerlo, pero entre estar con alguien que no lo hacía feliz a estar con quien verdaderamente lo hacía sentirse humano; él mil veces prefería estar con la persona que lo hacía sentir humano, con la persona que le ocasionaba un tumulto de sensaciones que crecían, volviéndose sentimientos muy fuertes de poderlos ocultar a gran escala.

Cabía mencionar que en sus encuentros con Deku, éste no sabía nada de su compromiso con Uraraka, pues él se quitaba el anillo de compromiso antes de verse, incluso le tenía prohibido a Deku hablar de sus citas con las personas, con excepción de su madre, que era la única persona con la cual Deku vivía.

Deku, pues Deku, era todo lo que Katsuki siempre quiso en una sola persona, era todo lo que buscaba en un individuo y lo encontró, lo encontró y no quería soltarlo, porque era tan valioso que su compromiso podría bien irse al carajo. Honestamente, Katsuki no estaba seguro de casarse, porque no estaba enamorado de su prometida, sino de alguien más, de alguien mejor.

Él estaba enamorado de Deku.

Y eso no lo haría cambiar de parecer.


De alguna manera, metió a Deku a su pequeño juego de complacerse a sí mismo, porque ya no le gustaba complacer a los demás. Engatusó a Deku, o Deku lo engatusó a él? No, Deku, no haría eso, éste tenía intenciones puras para con él, pero él sabía perfectamente lo que estaba haciendo y no hallaba manera de poder detener todo, era como si se fuera formando un gran tsunami en su vida, mas desconocía cuándo explotaría todo en su contra.

Katsuki era un maldito mentiroso y qué? Él se quitaba la pesada carga de su remordimiento cuando presenciaba esa hermosa sonrisa, acompañada de un hermoso rostro con pecas, esperándole ilusionado, temblando de la emoción cuando lo veía venir a cualquiera de sus salidas. Katsuki amaba esos momentos en que Deku lo recibía con mucho gusto, amaba cuando éste lo trataba como todo un caballero, cuando lo respetaba y lo escuchaba fascinado, cuando le preguntaba si podrían volver a verse en otra ocasión, y él le daba el "sí". El "sí" que denotaba que aceptaba seguirlo viendo, porque eso era lo que Katsuki quería sin medidas.

Sin embargo, tarde o temprano, Deku tendría curiosidades del porqué Katsuki no le daba la dirección de su casa, si ya llevaban conociéndose alrededor de seis meses, mismos que Katsuki pospuso su boda por esos seis meses, y Uraraka opinó que era una buena opción posponer la boda, porque ella tenía mucho trabajo y no le alcanzaba para hacer los preparativos de la celebración. Uraraka tampoco sabía de su juego, por eso ella confió en él al posponer la boda.

Katsuki regañaba a Deku cuando le preguntaba el motivo por el cual no le permitía acompañarlo a su casa, y él no pedía más, no era una persona exigente, sino perseverante.

Aunque, esos seis meses de conocer a Deku fueron suficientes para que su decisión fuera formándose, cobrando un respectivo crecimiento innegable, al querer prolongar sus encuentros con el héroe número uno, al querer más, al anhelar más de su atención, al volverse más codicioso en relación a todo lo que le rodeaba.

Se enteró que Deku sufrió de bullying durante toda su infancia porque nació sin Quirk, pero le explicó que su Quirk apareció en la adolescencia y de por eso, pudo ingresar a Shiketsu. Le comentó que le costó mucho trabajo adaptarse a su individualidad, ya que era un poder sumamente fuerte y sus huesos se rompían cada vez que lo usaba, pero que con el tiempo logró adaptar su Quirk a su cuerpo y viceversa. Se enteró que el héroe número tres era su mejor amigo, el nombrado Shouto, con quien fue su compañero de clases en Shiketsu. Igual, Deku no era de tener muchos amigos, debido a que él le costaba trabajo confiar en las personas, a causa de haber sido buleado gran parte de su vida, de alguna manera, era lógico que quedara una marca en su persona.

Esos detalles hacían que el héroe número uno fuera aun más encantador de lo que ya era.

Pero, por prolongar sus salidas con Deku, su último encuentro fue un error, no porque lo odiara o le disgustara algo de ello, sino por lo que ocurrió.

Sucedió cuando Deku lo acompañaba a la calle de su casa, mientras él, caminaba con las piernas flaqueándole, las manos vibrando dentro de sus bolsillos.

—Kacchan, puedo preguntarte algo?— Habló Deku de pronto, exaltando ligeramente a Katsuki, quien se repuso de inmediato del susto.

—Qué quieres?— Ladró gruñendo.

—Por qué no puedo dejarte en tu casa?—

Otra vez esa pregunta, si tan sólo supiera Deku lo que Katsuki hacía a sus espaldas, no conjuraba cómo las cosas habían salido tan bien en seis meses.

—No quiero que conozcas a mis padres— Dijo seco.

Esa era la una de las excusas que le brindaba, siendo fácil de decirla, porque en gran parte era cierto. Si Katsuki le presentara a sus padres, estos se sorprenderían al enterarse con quién pasaba sus salidas por la tarde en sus días de descanso y llegaba de buen humor. Algo raro en Katsuki.

—Es que, es que no es educado de mi parte, dejarte en la calle, en vez de dejarte en la puerta de tu casa— Repuso Deku, frunciendo un poco las cejas. Un gesto que indicaba que estaba conflictuado.

—¡No soy una dama para que me dejes en la puerta de mi casa!— Escupió a la defensiva.

—Me importa que llegues sano y salvo a tu casa— Confesó, mirándolo con intensidad.

Katsuki se sonrojó.

—¡No me trates como una damisela en apuros, Deku!— Lo señaló ofendido, restringiendo sus sentimientos. —No te creas el mejor solo porque seas el número uno, te estás dando el gusto de burlarte de mi—

Deku lo miró en pánico, negándole esas referencias que le brindaba.

—Jamás haría eso— Aclaró sincero, haciendo que el corazón de Katsuki diera un vuelco, y sus actitud negativa se fuera por la coladera. —No quiero ofenderte, Kacchan—

—No me subestimes, Deku— Alardeó, mirando al piso y luego a Deku. —No soy inferior a ti, ni a ninguno de esos extras, que se hacen llamar villanos, son unos jodidos bastardos; además a ti qué te importa mi seguridad? Preocúpate por ti, Deku—

Katsuki se cortó, al ver la cara de Deku. Era una cara que temblaba, apretando los labios, una cara que demostraba una intención ambigua, un mensaje poco claro, pero expresaba algo. Deku cerró los nudillos, respirando profundo y soltando el aire de sus pulmones.

—Me importa tu seguridad, porque— Humedeció sus labios, cerrando y abriendo los ojos. —Me gustas, Kacchan— Sus pómulos se tiñeron de rojo carmesí, sus ojos verdes hablaban sinceridad, su cuerpo temblando de miedo, pero a la par de una valentía inconfundible.
Deku estaba asustado, pero no se arredró ni huyó al confesarle sus sentimientos, no, allí se quedó plantado.

Katsuki se desbarató, saboreando esas palabras entrarse a sus oídos, acomodarse en su mente, paladeando cada onza de ese sentimiento que albergó la voz de Deku con esas tres palabras tan simples, pero que cargaban un gran sentimiento.

—Qué?— Dijo, añorando que repitiera esas tres palabras.

Deku no se percató de su intención, se acomodó entre el balance de su peso y la postura firme de sus pies, diciéndole:

—Me gustas, Kacchan—

Empleó mayor sinceridad, mayor contundencia, mayor cada peso de cada palabra en esa voz tan hermosa.

—Em, no te preocupes si no sientes lo mismo— Se animó Deku en voz trémula. —Yo he disfrutado mucho el tiempo que tu me has concedido para conocerte, porque para mi ha sido muy especial; y siéndote sincero, yo nunca me había sentido así por nadie, así que es la primera vez que me confieso— Tragó saliva, moviendo nervioso su torso junto con su cabeza. —Perdóname si no es el tiempo ni el lugar correcto o esté usando las palabras correctas para confesarme, pero el que tu me gustas, es verdad—

Fue cierto que la confesión que Katsuki recibió fue anticlimática, en el sentido de que hubiera sido más ameno que se confesara en un lugar elegante, de ambiente agradable, con música de fondo, un ramo de flores, pero no fue de ese modo, al contrario, se le confesó en plena calle vacía de noche. Pésimo tiempo para hacerlo, en fin, pero era Deku de quien hablamos.

Al ver que inclinó su cabeza hacia adelante, supo para dónde iba a parar esa confesión y le gustaba cada parte de ella.

—Por favor, sal conmigo— Pidió afable, causando electricidad en cada rincón de su cuerpo, quien agradecía ser tratado de una manera especial.

Katsuki sonrió, consciente de cuál sería su respuesta (muy consciente de que eso estaba mal).

—¡Sí, carajo!—

Deku se levantó de resorte, portando una expresión de total asombro, que en segundos se convirtió en una que radiaba alegria.

—En serio, Kacchan?— Preguntó un poco dudoso.—En verdad estás bien conmigo?—

—Dudas de mi, nerd?— Se burló desafiante, lo cual, el rostro de Deku se iluminó en radiante alegría, destellando una brillante sonrisa en sus labios. En verdad se veía hermoso, como una escultura en carne y hueso. Unos brazos varoniles lo estrecharon, abrazándolo por la cintura.

—¡Estoy tan feliz!— Exclamó Deku en agradecimiento.

—No seas tan exagerado, idiota— Dijo gruñón.

Su corazón no se daba abasto de latir tan fuerte empalmado con el sinfín de estallidos de gozo que surgían en su cuerpo, emanando el mismo color que los ojos de Deku. Un verde lleno de esperanza, de emociones, de alegría, de todo lo bonito que cubría al universo.

—¡Te quiero, Kacchan!— La voz suave de Deku gritó en un estallido de gozo, apretando el agarre de su abrazo, provocándole más descargas eléctricas.

—¡Suéltame, Deku, nos oirá todo el vecindario con tus gritos!— Lo regañó Katsuki, recordando que todos en el vecindario lo conocían y sabían de su relación con Uraraka. Si alguien los escuchaba, su secreta alegría se iría al carajo. Se zafó del abrazo de Deku, yendo en contra de lo que su mente y corazón querían sentir, con tal de seguirlo disfrutando en secreto, donde nadie los pudiera ver.

—Lo siento, Kacchan, es que estoy tan feliz que no puedo contenerme— Chilló alegre, dando brinquitos. Esa maldita sonrisa no se borraba de su rostro.

—Estúpido, Deku— Musitó, colocando una mano suya adentro de sus rizos, acariciando la suave almohada que conformaba su cabello verde. Deku se acercó a él, poniendo ambas manos alrededor de su cintura, presionando con sus dedos su textura por encima de la ropa que lo cubría. Era un contacto tan sutil, mejor dicho, sublime.

—Pensé que no me corresponderías, Kacchan, pero veo que me equivoqué al pensar eso— Confesó mirándole con ternura, recostando su frente sobre la suya, ejerciendo una presión gentil al tacto.

—Siempre piensas en todo de más— Lo refirió Katsuki, resaltando una de las características que componían al hombre que tenía enfrente, al hombre que lo sostenía con sus manos sobre su cintura, al hombre del cual se enamoró.

Deku soltó una pequeña risita, acercando su aliento cálido a su boca, luciendo muy serio, de repente.

—Puedo, Katsuki?—

En ese momento, Katsuki pudo jurar que se le detuvo el corazón. Le acababa de decir por su nombre de pila, algo que no había hecho hasta ahora.

Él simplemente asintió, cerrando los ojos. Las manos de Deku subieron por entre su espalda, atrayendo su cuerpo al suyo, de pronto, capturando su boca sobre sus labios, dándole un beso gentil y suave, apreciando cada textura que conformaba su composición. Katsuki se sentía volando por el cielo, tocando las nubes, subiendo más alto de lo inalcanzable.

Todo era nuevo para Katsuki, todas esas sensaciones eran nuevas, eran territorio inexplorado, territorio que solo valía la pena si descubría con Deku.

Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.

Pero, estaba saliendo en secreto con un hombre.


Odiaba ocultar su relación con Deku. Odiaba no poderlo amar a gusto.

Pero, sobre todo, odiaba mentirle, porque eso era lo que hacía: mentirle.

Odiaba saber que lo hacía en secreto era un error, un hermoso error.

Puede que Katsuki estuviera mal al hacer esas cosas, pero era la primera vez que hacía algo por él mismo y no pensaba parar de hacerlo, no pensaba detener sus deseos de ver a Deku y querer que lo abrazara como solo él sabía hacerlo y tratarlo en esa manera tan caballerosa que solo él sabía hacerlo.

Joder, le estaba mintiendo a la persona que menos se merecía que se lo hicieran, incluyendo a su prometida, que era una buena chica, y tampoco se merecía lo que Katsuki estaba haciendo sin vergüenza y sin descaro alguno, pero carajo! Él se había enamorado perdidamente de Deku, al punto de resultarle imposible ocultarlo, pese al estilo de vida que solía acostumbrar tener, la vida de la cual no se quejaba por ser tan condescendiente con él.

Sin precisarlo, se casaría en menos de diez días y recién comenzaba su relación con Deku.
Al realizar eso, Katsuki supo que tenía que cancelar su boda en vez de prolongar todo y que Deku y Uraraka se enteraran de su juego.

Para hacer las cosas peor, Deku lo invitó a su casa, para presentarle a su madre su novio, es decir, él mismo. En resumidas cuentas, Deku, como el caballero que era, quería presentarlo como su novio ante su madre. Katsuki como el idiota que era, aceptó dicha invitación y cómo decirle que no a un hombre tan único como lo era Deku. No se armaba de valor para rechazarlo, incluso estando comprometido con Uraraka.

Llegando el día de ir a la casa de Deku, se encontraba muy nervioso por conocer a su madre, la señora llenita que vio aquella vez en que todo surgió.
Deku lo recogió en la estación del autobús, usando unos shorts negros muy casuales y holgados, una playera de color azul de manga corta, y una gorra que lo cubriera del sol, porque ese día el sol estaba muy intenso, a pesar de ser octubre.

Deku lo saludó con su característica sonrisa deslumbrante y lo llevó camino a su casa; le resultó hilarante que el héroe número uno viviera con su madre, pero él también vivía en casa de sus padres, así que no había razón para quejarse o burlarse de él.

Una vez arribando a su casa, le presentó a su madre, aunque su casa era muy sencilla, a comparación de la suya que era muy grande y espaciosa. En cambio, los Midoriya vivían en un departamento pequeño, pero muy cálido e invadido de un ambiente familiar y hogareño, que le gustó a Katsuki; no supo si le gustó por la atracción que sentía hacia Deku o porque era un calor de hogar que hacía mucho que veía. La razón que fuere, eso era lo de menos, lo que le importaba era estar en la casa donde el héroe número uno habitaba.

La mamá de Deku era justo como se la había imaginado: amable, risueña, preocupona, amorosa. Todas las cualidades que poseía Deku.

Se notaba que Deku adoraba a su madre, porque la ayudaba a servir las botanas y le hablaba con mucho aprecio, en lo que Katsuki contemplaba los muebles de la sala, luego cambiando su mirada hacia la cocina donde los Midoriya preparaban los snacks y los acomodaban en la bandeja.

—Kacchan— Le habló Deku, desde la cocina. Él asintió. —Té está bien? O quieres otra cosa de beber?—

—Té, está bien— Respondió gruñón.

Sin extender mucho la cosa, Deku le mostró su habitación. Un sitio repleto de figuras y posters de All Might, el héroe que Katsuki había adorado desde la infancia, era su ídolo, y juró muchas veces que lo iba a superar, pero no fue él quien superó al antiguo símbolo de la paz, sino fue Deku, quien lo hizo.

—La habitación de todo un nerd— Se burló soberbio, fascinado con cada poster de edición limitada de All Might, un poster que en su tiempo fueron difíciles de conseguir. Deku, en cambio, estaba nervioso, jugueteando con sus manos, un pequeño rubor adornando sus mejillas. —Aquí creciste toda tu vida, Deku?—

Deku asintió, colorándose más.

—P-puedes tomar asiento en mi cama, no-no hay problema con eso— Sugirió tartamudeando.

Acaso Deku estaba nervioso de mostrarle su habitación?

Katsuki aceptó la sugerencia y tomó asiento en la cama, instruyéndole a éste que se sentara a su lado, el cual, con pequeños pasos obedeció.

—No estés tan nervioso, esta es tu habitación, nerd— Le dijo en burla. Eso solo hizo que el rubor de su rostro incrementara, y sus ojos verdes brillaran.

—L-lo siento— Se disculpó, aferrándose al dobladillo de su playera con ambas manos. —Es que, es la primera vez que traigo a mi novio a la casa— Confesó con un deje de emoción en su voz. —Eres mi primer novio, Kacchan, y bueno, yo quería mostrarte el lugar donde crecí y que mi mamá te conociera—

—En todo piensas tu, eh Deku?— Sonrió de lado, en afán superior.

—Ella quería conocerte, porque le hablé mucho de ti— Se rió dulcemente, acercándose un poco a su lado, aún mostrándose muy nervioso. —Yo-yo te quiero mucho, Kacchan, espero que mi manera de ser no sea una molestia para ti, yo haré lo que sea para hacerte feliz— Lo miró determinado, aunque su labio inferior temblaba en afán. Katsuki se sonrojó, soltando un jadeo.

Se sintió culpable de mentirle, siendo que Deku le abrió las puertas a su mundo, mostrándole el lugar donde creció, su mamá, su vasta colección de los productos de All Might, y él no le era sincero con lo que sucedía en su vida, pero cuando estaba con Deku era él mismo, no era el Katsuki que complacía a todos, sino era el Katsuki que amaba a Deku y era humano.

Katsuki recargó su cabeza en el hombro de Deku, exaltándolo unos segundos, pero que después se contentó de su gesto y lo rodeó el hombro con su brazo. El calor de Deku era justo lo que necesitaba para sanar su sensación de culpabilidad.

—Deku—

—Sí?— El aludido acomodó su cabeza encima de su cabello rubio.

—Tu manera de ser no es una molestia para mi— Dijo con dificultad, pues ser sincero con sus sentimientos no era lo suyo. —Así que quítate esa idea de la cabeza—

Deku jadeó, de pronto, abrazándolo por detrás, acomodándolo en su regazo, por mucho que él anduviera de gruñón echando pestes al aire, no se rehusaba el gesto afectivo.

—Aún no puedo creer que hayas aceptado estar conmigo— Dijo con su barbilla acomodada en su hombro, abrazándolo por detrás. —Te quiero mucho, Kacchan—

—Yo también, idiota— Musitó con el rubor crepitando por todo su rostro, subiendo sus manos a los fuertes brazos que lo rodeaban con mucho afecto y cariño, acariciando la suave piel de Deku.

Momentos como esos, eran difíciles de vivir, más cuando complaces a todos, menos a ti mismo.

Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.

Pero, era el novio secreto del héroe número uno.


En una semana se casaría con Uraraka, y el temor y la angustia se asentaban en su cuerpo, oprimiéndole la boca del estómago que se retorcía de miedo.

Para hacer las cosas peor, recibió la invitación de ir a la ceremonia del Hero Billboard Chart JP que sucedían cada año en otoño y como él sería nombrado otra vez como el héroe número dos, era obligatorio asistir, y para acabarla de amolar, Uraraka asistiría porque también la ingresaron con los diez mejores, ocupando el puesto número nueve.

Katsuki no sabía qué hacer, mas que dejar que todo terminara, no?

No, no podía permitirlo, sería la caboce de su persona.

Por desgracia, era un evento que no podía faltar, por ser tan importante para su reputación y para brindarle seguridad a los ciudadanos que apoyaban a los héroes; he ahí el dilema que cargaba Katsuki en su lomo.

Trató de cancelar su boda, pero no se animaba a romperle el corazón a Uraraka, quien era la más emocionada por la celebración. Se lo contaba casi todos los días cuando salían a sus citas, le mandaba mensajes al celular durante el día con fotos que agarraba de inspiración para las decoraciones de las mesas, o de los postres que ella quería servir en la celebración, y Katsuki no hallaba la manera de romper con todo eso.

Y para sumarle más carga emocional, Deku le llamó un día antes de la ceremonia del Hero Billboard Chart JP, cuando él acababa de salir de darse una ducha.

—¡Hola, Kacchan!— Su voz risueña denotaba que se alegraba de hablar con él. Katsuki apretó el agarre del celular, echando un suspiro profundo.

—Qué quieres?—

—Hablaba porque quería escuchar tu voz— Mencionó alegre, soltando una risita.

—Ya me escuchaste, adiós—Refunfuñó a punto de colgar, pero:

—¡Kacchan, aguarda!— Dijo abrupto.

—Qué quieres, nerd? Ya me quiero dormir— Fingió molestarse.

—Estoy feliz porque te veré mañana— Dijo Deku rápido. —Será nuestra primera ceremonia del Hero Billboard Chart JP que pasaremos juntos, mi mamá va a venir conmigo, pero quería preguntar si gustas que nos veamos antes, nosotros podemos pasar por ti, sin problemas, y así nos vamos los tres juntos—

¡Joder! Qué más quisiera ir con él, pero no podía hacerlo.

—Iré por mi cuenta— Replicó a disgusto, apretando los dientes de la misma frustración que sentía.

—Oh, seguro?— Preguntó para cerciorarse, ese era un gesto típico de Deku. —No tenemos problema con que vengas con nosotros, le agradaste a mamá, y bueno yo— Se cortó unos segundos, añadiendo en un tono ameno y suave:—Me encantaría pasar más tiempo contigo en un día tan importante para nosotros como héroes—

—Es una estúpida ceremonia, Deku— Se mofó para no escucharse tan tenso en la llamada.

—Eso crees, Kacchan?— Se rió un poco incrédulo. —Es importante para cada héroe asistir a la ceremonia—

—Para mi no— Le dio la contraria. —Para ir a un lugar con puros extras? Prefiero quedarme en casa—

—Eres tan directo para todo, Kacchan— Lo elogió Deku en admiración. —Me encanta eso de ti—

Su corazón dio un vuelco, Katsuki subió una mano a su pecho, palpando los frenéticos latidos de su corazón al bombear sangre.

—Y también me da gusto que a mi amigo Todoroki le dieron el puesto número tres por segunda vez!— Comentó Deku orgulloso. —Y a Red Riot le darán el puesto número seis, es tu mejor amigo, cierto? Espero poder conocer a tu mejor amigo, Kacchan, yo te presentaré al mío, ah cierto!— Exclamó de repente, como si recordara algo. —Casi se me olvida preguntarte, te gustan las flores? —

—Qué? Para qué?— Reclamó sonrojándose.

—Bueno— Soltó una risita nerviosa. —M-me gustaría darte un ramo de flores porque hayas obtenido el puesto número dos por segunda vez consecutiva, y como tu novio— Echó un soplido ancho, ansioso. —Y como tu novio, me daría gusto poder darte algo—

—No me gustan las flores, estúpido Deku— Reprochó. —¡No soy una mujer para que me des flores!—

—Ah, lo siento— Se disculpó caballeroso.

—Yo no necesito esas cosas—

—Entiendo, Kacchan— Dijo en el mismo tono caballeroso. —Eres mi primer novio, así que me disculpo si soy torpe, y agradezco que seas sincero conmigo, Kacchan, haré mi mejor esfuerzo por hacerte feliz—

Katsuki abrió la boca anonadado de la sinceridad de Deku, al contrario de la suya que era nula; no halló el valor de contestarle en ese sentido.

—Te quiero, Katsuki—

Deku soltó esas tres palabras de repente, erizándole la piel.

—Estúpido—Masculló encontrando por fin su voz entre ese mar de fondo que era su interior. —Yo también te quiero, Deku—

Deku soltó una risita de gozo.

—Bueno, te veo mañana, Kacchan, no, Katsuki— Corrigió entre risas. —Te veo mañana, Katsuki, buenas noches, te quiero mucho—

—Sí, claro, adiós— Le colgó el celular, indispuesto a lo que el día siguiente le tendría en el mercado.

Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.

Pero, era el novio secreto del héroe número uno.

.

.

.

.

.

.

P.D. Katsuki jugando un juego peligroso, jugando entre dos personas que no se merecen ser tomadas del el pelo.

Pobre Deku, cuando se entere que Katsuki está jugando con sus sentimientos.