Disclaimer: Bnha no me pertenece.
Advertencias: post UA, por lo tanto son adultos; posible OoC.
El número uno
.
—Bitácora del abandonado—
Vivir sin Ochako no era nada del otro mundo, sobre todo porque, bueno, vivía solo. Pero saber que muy probablemente no volvería le provocaba una sensación incómoda.
Le costaba pensar en ello, pero lo que le habían dicho Kirishima, Mina y su madre lo tenía inquieto.
—Ella debe sentirse usada, eso es algo desagradable y Ochako ya ha aguantado bastante.
—También te conseguiremos uno a ti, por si no convences a Ochako todavía para la fecha.
—¿Se puede saber qué estás haciendo en vez de consolar a tu novia? Si sigues así te quedaras solo, amargado y feo.
¡Qué más daba!
Él no estaba para darle el puto gusto a los demás, su único propósito era convertirse en el héroe número uno. Y ahora devolver a Ochako junto a él porque por como iban las cosas eso no le daba buena espina. Amargado y feo le importaba bien poco quedar.
¿Pero solo?
Bah, solo también. Sí, no tenía por qué hacer que Ochako volviera.
[ ... ]
Había estado viviendo toda su vida de adulto hasta ahora solo. Completamente. Ochako se quedaba algunos días de vez en cuando pero eran bastante independientes el uno del otro y a veces se llamaban sólo para saber si el otro estaba bien o simplemente para escucharse.
Ver películas solo no le complicaba. De hecho no era muy fan de ellas.
Comer solo tampoco. Todo estaba sumido en silencio y era bastante cómodo. Aunque no lo suficiente, parecía como que faltaba algo.
Casi siempre dormía solo, aunque saber que Ochako no iría a dormir por un tiempo era desalentador incluso si no lo aceptaba.
Entrenar sin ella era mucho más práctico también. No tenía que preparar un entrenamiento diferente para ella dado su quirk.
El silencio también era mucho.
[ ... ]
Descubrió que Ochako era realmente útil a la hora de hacer el aseo.
Le gustaba mucho que su casa siempre estuviera limpia, por ello pasaba la escoba un par de veces al día si estaba libre y si no lo hacía al volver de sus deberes como héroe. Hacía su cama siempre luego de desayunar y lavaba las cosas casi inmediatamente después de utilizarlas. Pero también lavaba mucha ropa y limpiaba bajo los muebles, para ello Ochako solía ofrecerle su ayuda.
Su novia sonriente y gustosa le daba una mano, muchas veces para apresurar las tareas y poder llevarlo fuera a dar un paseo o algo por el estilo.
El día nunca había pasado más lento cuando se le ocurrió asear el lugar moviendo los muebles de allá para acá, solo y con el ensordecedor silencio. Fuerza no le faltaba y los tomaba con facilidad, pero eso no le quitaba lo tedioso que estaba siendo. Y la ropa ahora tardaba demasiado en secarse, aunque en realidad era lo normal.
[ ... ]
No lo hubiera querido, pero al cuarto día comenzó a escuchar ruidos, frases y la voz de Uraraka emitiéndolos aún cuando ella no se encontraba por el lugar.
Eso le hacía sentir un poco miserable. Nunca habían dependido del otro, pero ahora él estaba demostrando una perfecta dependencia y no sabía por qué demonios.
Le molestaba tanto el silencio que al comer encendía el televisor y para entrenar buscó unos auriculares que hace tiempo no usaba, cosa de escuchar algo de música. Una vez se descubrió abrazando una almohada al despertar.
No sacaba nada con apagar el teléfono para no pensar que las llamadas que recibía eran de ella porque aún así pensaba que estaba sonando. Aunque estuviera más apagado que sus ganas de visitar a su madre.
Cuatro días era demasiado. ¡Demasiado pronto para andar con esas gilipolleces!
[ ... ]
Su decisión era tanta que Katsuki dejó eso atrás. No más llamadas de Ochako imaginarias, no más el televisor haciendo ruido al comer y no más auriculares emitiendo música un poco agresiva para entrenar. Y lo de la almohada fue sólo una noche, nada de qué preocuparse.
Pero no por mucho.
