"Error (parte 3)"
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Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.
Pero, era el novio del héroe número uno.
El temido día de la ceremonia del Hero Billboard Chart JP había arribado, siendo un día cálido y bonito, con un sol reluciente iluminando las calles de Tokio, las hojas secas del otoño caían en zigzagueos hasta llegar a la banqueta, las personas usaban ropa cómoda y de acorde a la estación del año. Todo iba en buena sintonía, menos Katsuki, quien temía por lo que sucedería en el evento.
Llegó al evento con Uraraka, viendo el gran número de gente aglomerada en el lugar, se sintió abultado de la cabeza. Uraraka intentó tomarle de la mano, pero él se rehusó de inmediato y se fue al detrás e las bambalinas, tratando de mantener la compostura en vez de dejarse apoderar por el sentimiento de la culpa.
Algunos de los diez mejores héroes estaban conversando tras bambalinas, entre ellos, Deku. Él platicaba animadamente con su mejor amigo: Shouto Todoroki. Fue un milagro que no lo vislumbró a punto del colapso antes de que la ceremonia diera lugar. Katsuki se acercó a oír de qué estaban platicando, y al enterarse del tema de conversación, esbozó una pequeña sonrisa. Deku le comentaba a Todoroki qué había quedado fascinado con la calidad del jabón para las manos del baño del lugar de la ceremonia y le enseñaba a Todoroki el olor a fresas que emanaba de sus manos.
—Es fantástico, no crees Todoroki?— Comentó Deku en fascinación. —Le preguntaré a la recepcionista dónde puedo conseguir ese jabón, le encantará a mamá—
Veía que Todoroki asentía, dando la impresión de que ya se hallaba acostumbrado a las manías de su mejor amigo, que a pesar de tener el puesto más codiciado en el mundo de los héroes, tenía la personalidad de un niño que aún le encantaban las cosas más sencillas.
—Ah, Kacchan!— Katsuki se tensó, con un rubor crepitando en su rostro. Lo acababa de ver Deku, y sin dudarlo, corrió hacia él con una enorme sonrisa deslumbrante, siendo seguido por Todoroki. —Cómo estás?—
Katsuki fingió sonreírle, pero dio aspecto de estar incómodo, porque su prometida recién entraba al aula del detrás de bambalinas en compañía de su mejor amigo y otros héroes. Lo más probable es que lo buscaban a él.
—Deku—Musitó.
Deku notó enseguida su reacción, y arqueó las cejas.
—Está todo bien?— Se acercó a poner una mano sobre su hombro, que Katsuki se alejó, bajando la cabeza. Esto ocasionó que Deku se preocupara más. —Kacchan?—
—¡Todo está bien!— Exclamó, forzándose a verse mejor.
—Te ves incómodo— Opinó concertado, la mirada de Todoroki lo veía con cierto desinterés. —Estás seguro que todo está bien?—
—¡Sí, Deku, todo está bien!—Resopló, sorprendiendo a Deku con su actitud, quien lo miró con confusión.
En ese momento, los mandaron llamar a todos los 10 mejores héroes que ocuparan sus posiciones en el escenario para que la ceremonia diera lugar.
—Vámonos Midoriya— Habló Todoroki, poniéndole una mano encima del hombro en señal de irse a la ceremonia.
—Claro— Asintió despacio, dirigiéndole una mirada de preocupación a Katsuki, haciéndolo sentirse culpable de sus actos.
La ceremonia dio pie, nombrando a cada uno de los héroes entre ellos habían varios que atendieron la U.A., algunos no de la misma generación de Katsuki, como Nejire que ocupó el puesto número ocho, y Amajiki Tamaki en el cinco, de igual manera los únicos de Shiketsu fueron Deku y Todoroki los que acaparaban los lugares sobrantes.
Katsuki sabía que Deku estaba muy orgulloso de representar a Shiketsu, aunque siempre quiso ser alumno de U.A. y nunca pudo serlo, pero no se arrepentía de todo lo que aprendió en dicha escuela, pues todo aquello le sirvió para bien y de solo mirar el tipo de hombre que se convirtió, no hacía más que encender el corazón de Katsuki.
Al irlos nombrando, veía de reojo a Deku, quien vacilaba con sus manos, pareciera que se encontraba nervioso. Para colmo, Uraraka dio un discurso con voz motivacional, que le retorció el hígado a Katsuki de solo escucharlo; Todoroki en cambio, solo dio las gracias mostrándose muy serio, aunque recibió un gran día de aplausos y gritos por parte de las chicas.
Él, como Ground Zero, simplemente dio las gracias a manera muy orgullosa, y soltando uno que otro insultos hacia los villanos.
Cuando le pasó el micrófono a Deku, éste lo agarró con manos temblorosas, pasando saliva.
—M-muchas gracias por darme este puesto—Manifestó en voz trémula, formando una sonrisa en sus labios. —Espero no decepcionarlos este año y los que siguen—
El público se echó a aplaudir y a gritarle con entusiasmo, aumentando la sonrisa de Deku, quien hizo una reverencia formal de agradecimiento, saludando al resto del público con mucho gusto.
Finalizando la ceremonia, Katsuki decidió que era mejor escaparse de ese lugar cuanto antes, en caso de toparse con Uraraka o peor aún, con Deku. Todo se iría al carajo si se topaban esos dos o si se topaban con él mismo.
Sin embargo, el destino tenía planes diferentes a los que él quería, porque justo al marcharse Deku lo volvió a abordar, solo que esta vez, vino solo, no en compañía de Todoroki. Katsuki por mucho que intentó ser evasivo, no podía hacerlo teniendo unos ojos tan sinceros como los de Deku, que no aguantó resistirse a sus preguntas sobre su estado de ánimo y si podían presentarse a sus mejores amigos, pero cuando Deku se iba a ir en búsqueda de Todoroki para presentárselo formalmente, apareció la persona menos indicada para aparecer: Uraraka.
Katsuki quiso desaparecer de un parpadeo, pero no, él seguía postrado en el lugar donde se encontraron su novio y su prometida.
—Aquí estabas, Katsuki— Dijo Uraraka, tomándolo del brazo.
Deku los miró sonsacado, viendo a los dos por separado.
—¡Ay! estabas hablando con el héroe Deku!—Uraraka dijo emocionada.—Soy Uraraka Ochako, mucho gusto—
Deku reaccionó rápido, presentándose con formalidad y educación.
—Ah, yo soy Izuku Midoriya, mucho gusto—Le tendió la mano como parte de su presentación, su prometida aceptó el gesto, mientras Katsuki estaba muriéndose de la angustia.
—Muchas felicidades por ser nombrado el héroe número uno otro año— Lo congratuló Uraraka sonriente, lo cual, Deku sonrió agradecido con la felicitación.
—Muchas gracias, Uravity— Contestó, aún sin parar de observar que Uraraka lo tomaba del brazo. —Ustedes ya se conocían?— Le preguntó a Katsuki, pero él no tuvo valor para responderle.
—Conocernos? Desde que íbamos en U.A.—Uraraka tomó la palabra con sumo orgullo, apretando más el brazo de Katsuki con felicidad. —Ground Zero y yo estamos comprometidos!—
¡No! Gritó Katsuki en total devastación.
El rostro de Deku se desarmó, perdiendo el color de su tez, sus ojos revelaban el desastre que ocurría en su interior. Katsuki odiaba cada segundo que transcurría en ese instante, sin saber cómo detenerlo.
—Comprometidos?— Repitió Deku desganado.
—Sí, llevamos comprometidos casi un año— Expuso orgullosa. —Katsuki y yo hemos estado juntos desde la preparatoria, y esta semana por fin nos vamos a casar! Ya era momento, porque Katsuki dejó pasar mucho tiempo para decidir la fecha de la boda, incluso la pospuso—
A esa bomba de información, los ojos de Deku se fueron humedeciendo, haciendo alusión de que no tardaba mucho para que se pusiera a llorar, mas su quijada temblaba, conteniéndose de no echarse a llorar frente a ellos.
—Ya veo...— Pudo articular, bajando la mirada al piso.
—Te invitaríamos pero no sabemos si tendrás mucho trabajo, el símbolo de la paz tiene mucha carga responsabilidad— Dijo Uraraka rápido. —Bueno, ya no los interrumpo, sigan hablando, Katsuki, iré a platicar con mis amigas, te veo en la salida— Y dicho esto, Uraraka los dejó solos sin haber sospechado de el tipo de reacciones que tuvo Deku ante la conversación.
Katsuki no sabía cómo hablarle a Deku, porque él temblaba, respirando entrecortado, su pecho subiendo y bajando con dificultad, su aliento emanaba trémulo.
—Así que estabas comprometido— Soltó desconsolado, apretando los nudillos quienes temblaban.
Katsuki subió la vista, entrando repentinamente en pánico de verlo a punto de llorar, estando varias personas en la misma habitación.
—Puedo explicarlo, Deku— Repuso agitado, tratando de acercársele, pero Deku no cedió, sino retrocedió dos pasos de él.
—Yo— Su labio inferior tembló, una lágrima cayó de uno de sus ojos; la cruel realidad se estaba asentando en la cabeza de Deku, puesto a que en cuanto Katsuki volvió a acercarse, éste salió corriendo a las escaleras, cubriendo su rostro con su antebrazo. Katsuki fue tras él, sintiéndose peor que culpable por lo que había ocasionado por ser tan mentiroso.
Cuando lo alcanzó en las escaleras, Deku ya estaba llorando amargamente, sin poder contener sus lágrimas que caían y caían caudalosas, sus pómulos enrojecidos por el llanto.
Fue una imagen devastadora para él de presenciar, sabiendo mejor que nadie, que él mismo provocó eso.
—Déjame explicarlo, Deku—Pidió impacientado. Estando a cinco escalones de él.—Hay un motivo por el que hice esto—
Deku alzó la vista, sollozando.
—Por qué?— Lloró con la voz entrecortada, sus manos temblando, en lo que intentaba removerse las lágrimas de sus ojos, sin éxito.
—Lo siento— Era de esas raras ocasiones en que daría una disculpa, porque Katsuki no daba disculpas, sino complacía a la gente, pero en este caso, no funcionaria complacer, ya que había arruinado lo único hermoso que había tenido en su vida, por ser un maldito mentiroso.
Deku lo miró resentido, rompiéndose frente a él.
Las lágrimas aumentaron de intensidad, asimismo sus sollozos.
En verdad lastimó a Deku, lo hirió injustamente y le rompió el corazón.
—Me-me engañaste—Lloró Deku, entrecerrando los párpados, abrazándose a sí mismo en completa devastación.
—¡No!— Gritó Katsuki. —¡No! Escúchame Deku, hay una explicación, lo juro, hay un motivo por el cual hice todo esto!—
Deku se recargó en la pared, inspirando cortado el aire que podía inhalar.
—Es verdad que estoy comprometido— Admitió arrepentido. Dicho eso, Deku soltó un sollozo amargo y roto. —Pero, no la amo, yo no amo a Uraraka, en serio, fue un error haberme comprometido sin estar enamorado, Deku!—
—Por qué?—
—¡No lo sé, Deku! Tal vez para que todo el mundo dejara de joderme tanto— Supuso, bajando un escalón hacia él, quien al notarlo, retrocedió en pánico y resentimiento. Le dolió eso. —Yo hice esto porque quería conocerte, y tu también tienes la culpa!—
—Yo? Por qué?— Sollozo incrédulo.
—Tu eres el que me habló primero—Lo señaló.—Tu eres el que tenías interés en mi, me invitaste a salir, así que tu también tienes la culpa en que las cosas hayan sucedido de esta manera—
Qué carajos acababa de decirle? Katsuki quiso desaparecer por la pésima explicación que le dio a Deku. Para arruinar más las cosas, le echó la culpa a quien menos tenía qué ver en el asunto.
—Si es mi culpa— Deku calmó un poco su llanto, respirando hondo y profundo. —Entonces, entonces, terminamos— Dijo con todo el dolor de su corazón, notándose que fue difícil para él de conjurar esa afirmación.
Terminar? Katsuki entró en devastación.
—Desapareceré de tu vida, si eso es lo que quieres— Su voz se oyó rota, pasando saliva con aspereza.
Yo no quiero eso, se atragantó esas palabras.
—¡Aguarda, Deku!— Dijo al ver que él comenzaba a marcharse, encaminándose a las escaleras, para bajar otro piso. Se detuvo al oírlo, volviendo su vista a él con dolor. —¡No te vayas, Deku, lo siento!— Lo sostuvo de la mano, pero éste se lo soltó en temor de ser tocado por él. —Espera, por favor— Acaso suplicó? Era necesario hacerlo, pero nada de eso servía para retener a Deku.
—No— Manifestó con los ojos llorosos y llenos de amargura, podrían parecerse que estaban sin vida. —Una cosa más— Sacó algo del bolsillo de su traje de héroe y se lo entregó. Era una pequeña bolsita de color púrpura, envuelto en un elegante y fino moño de color rojo. —Esto te lo iba a dar hoy después de la ceremonia— Sonrió débil, mirando con tristeza la bolsita. —Dijiste que no te gustaban las flores, así que te compré algo diferente, espero que te guste—
Katsuki tomó la bolsita, pero no quiso abrirla, puesto a que Deku era más importante que la bolsita en ese momento.
—¡Deku, no me hagas esto!— Gritó desesperado. —¡Déjame explicarlo bien!—
Pero, Deku se marchó sin mirar atrás, sin escucharlo y sin ver cómo él también se desarmaba en tristeza al romperle el corazón.
La espalda ancha de Deku fue lo único que alcanzo a vislumbrar a lo lejos de la multitud que rodeaba el lugar, una espalda que lo hacían sentirse protegido, su inconfundible cabellera verde brillando a la distancia. Todo se había terminado por su mentira.
Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.
Pero, le había roto el corazón al héroe número uno.
Katsuki había arruinado las cosas y quizá estaban lejos de ser arregladas, pero no podía seguir así, simplemente no podia seguir mintiéndose a sí mismo por más tiempo.
El universo podía destruirse y aun así, Katsuki no conjuraba vivir sin Deku, ya no podía hacerlo.
Estar sin Deku era como estar sin vida.
De igual manera, esa misma noche abrió la bolsita púrpura que le entregó Deku al romper con él, viendo que era una figurita de All Might, que él varias veces le había comentado que le gustaba haberla tenido en su infancia y nunca tuvo. Esa noche, Katsuki lloró al recordarse su gran mentira.
Los últimos días que le quedaban antes de su boda, los pasó en la agencia, culpándose y siendo miserable. Por nada del mundo se atrevió a ver a su prometida, por mucho que le marcaba al celular y quería verlo, él cerró las puertas de su mundo y se permitió sufrir en silencio.
Sin embargo, una noche antes del día más temido por Katsuki, alguien quien no creyó tener conversaciones en su vida, se apareció en las afueras de la agencia, cuando su turno se acabó. Era Todoroki. Él le dijo que Deku se iba a marchar a Los Ángeles con la intención de superar el dolor de su corazón roto y obtener una nueva oportunidad, porque le habían ofrecido un trabajo allá.
—Mañana se va al mediodía— Fue lo que dijo Todoroki, seco. —Solo vine a decírtelo, en caso de que te interese Midoriya—
Katsuki se quedó parado sin moverse, falto de palabras. Deku quería olvidarse de él. Planeaba marcharse.
—En verdad le rompiste el corazón—Arguyó un poco resentido. —Pensé que Midoriya no te importaba, pero por tu reacción en estos momentos, puedo ver que sí te importa—
—Por supuesto que me importa— Interpuso Katsuki a la defensiva.
Todoroki se vio complacido, y sin decir más, se fue de su vista.
Acaso el mejor amigo de Deku le insinuaba que aún tenía una oportunidad para volver con Deku?
Él lo intentaría, le haría ver a Deku que él en verdad estaba enamorado de él y que lo amaba, le demostraría sus sentimientos a través de las palabras si era necesario, con tal de que Deku lo escuchara, porque no podía dejarlo ir sin decirle lo que sentía, pues de ser así, sería el fin de sus días.
Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.
Pero, intentaría recuperar al hombre que amaba.
El día de su boda llegó con un hermoso sol resplandeciente, mas ese día lo disfrutaría si las cosas hubieran sido diferentes.
Él usaba su traje de color blanco y un moño rojo carmesí, el mismo color de sus ojos. Era cierto que él se miraba guapo, pero no estaba contento con ese hecho, mas que seguir sintiéndose miserable.
Su madre le habló estando en la iglesia, aún faltando media hora para que empezara la ceremonia.
—No te ves feliz— Le dijo a modo de regaño, cosa que hizo que él se cabreara.
—No estoy de humor para tus comentarios, vieja bruja—
—¡Oye!— Le dio un golpe en la cabeza con el puño cerrado, Katsuki se molestó con el gesto de su madre, pero no reaccionó violentamente a decirle que no lo hiciera, si bien, se lo merecía. Su madre se percató al instante de su actitud, extrañándole su falta de reacción. —Katsuki, hay algo que te tenga de esa manera?—
Katsuki suspiró desconsolado, haciendo una mueca de desgane.
—No te he visto feliz cuando estás con Ochako— Recalcó mirándole fijamente, un brillo de preocupación en sus ojos. —Es que has estado con alguien más?—
No venía al caso ocultarlo, pese a que probablemente saldría contraproducente revelar su enamoramiento por un hombre. Total, se merecía más que solo regaños de parte de su madre.
Katsuki asintió resignado.
—Se puede saber por qué no nos contaste nada a tu padre y a mi?— Dijo exaltada. Él sabía que eso sucedería.
—¡No lo sé!—Dijo igual de exaltado que su madre. —Solo sucedió, de acuerdo?—
—Por qué carajos te esperaste hasta el final?— Le dio un golpe a mano abierta en el hombro. —Sabes que estás jugando con dos personas?—
—¡Ya lo sé, ya lo sé!— Farfulló frustrándose. —Sé que cometí un error, sé que lastimé a otras personas, y que ya no sé si me pueda aceptar de regreso—
—Todo bien aquí?— Apareció su padre con expresión de ansias. Su madre echó un bufido, cruzándose de brazos con molestia.
—¡No!¡nada está bien aquí!—Gruñó su madre.
—Qué pasa?— Quiso saber.
—Lo que pasa es que nuestro hijo ha cometido un error— Arguyó su madre, señalando a Katsuki con la mano en regaño. —Y justo en el día de su boda decide abrir la bocota—
Su padre lo miró perplejo, tomado por sorpresa. Sin embargo, se repuso tras unos segundos en que su madre se salió de la pequeña salita donde ellos estaban, gruñendo del coraje.
—Katsuki, es eso cierto?— Lo cuestionó su padre con cautela.
—Sí— Respondió desganado, agachándose entre sus hombros, sintiéndose de lo peor.
—Por qué no nos contaste?— Dijo un poco ofendido, pero no se notaba arredrado con el tema.
—No quería tener problemas con ustedes— Respingó Katsuki, bajando la cabeza, clavando su mirada hacia sus zapatos. —Además yo, yo me enamoré de alguien más—
Su padre lo invitó a sentarse, lo cual él aceptó, y de pronto de comenzó a contar lo que vivió con Deku, de su gran mentira, y de cómo había lastimado a Deku, pero que él también había salido lastimado, porque amaba a Deku, y quería recuperarlo.
A todo esto, su padre lo escuchó atentamente, cabeceando con un aire muy callado, pero a la vez pensativo. Al contrario de su madre, su padre era muy tranquilo y no armaba escándalos, y tampoco lo regañaba. Por eso, se le dio fácil contarle su historia con Deku.
—Tu amas al héroe Deku?— Entró su madre con incredulidad. Acaso ella había escuchado toda su charla? Katsuki se cabreó, pero se contuvo de gritar, pues la puerta estaba abierta y no estaba de humor para que lo oyeran. —Esto es inesperado—
—¡No escuches las pláticas ajenas!— Siseó Katsuki, gruñendo mostrando sus dientes frontales.
Su madre, de pronto se echó a reír, en lo que cerraba la puerta con seguro, metiéndose a la salida. Su padre le dirigió a Katsuki una mirada de que no entendía la razón del porqué su madre se reía, a lo que Katsuki le respondió del mismo modo, que él tampoco.
—Siempre pensé que tenías otros gustos, Katsuki, pero nunca te atrevías a decírnoslo por varias razones— Arguyó su madre con mucho gusto. —Tal vez creías que nunca me daría cuenta, pero ahora ya entiendo todo—
—Qué?— Espetó Katsuki, sin saber cómo sentirse ante eso.
—Mitsuki, tu sabías?— Preguntó su padre, desconcertado.
—Saberlo? Por supuesto— Dijo en burla. —Katsuki nunca me puede ocultar nada, por mucho que crea que puede hacerlo; eso sí, no sabía por quién se sentía así y ahora que lo sé, me da risa!—
—¡No te rías!—Rezongó Katsuki, ofendido. El rostro rojo de vergüenza.
—Serás baboso hijo— Dijo su madre en burla.
—¡Oye!—
Antes de decir más, su padre le puso una mano en el hombro, reteniéndolo.
—Qué?— Encaró tosco.
—Ve, Katsuki— Dijo certero.
—Qué?— Repitió, pero estupefacto.
—Ve con él, Katsuki— Aconsejó su padre amable y calmo. —Dile todo lo que sientes y no te preocupes por la boda, nosotros nos encargaremos de todo—
—Pero—
—¡Hazle caso a tu padre, Katsuki!— Ordenó su madre con autoridad.
—Ve, Katsuki— Volvió a decir su padre, apuntándole a la puerta trasera de la salita. —Lo que más nos importa a nosotros es tu felicidad, hijo, y si esa felicidad está afuera, ve por ella—
Katsuki sintió un nudo en la garganta, no de tristeza, sino de agradecimiento porque sus padres aceptaban y apoyaban su felicidad.
No se lo pensó dos veces, y salió corriendo por la puerta a toda prisa, no sin antes decirles un rápido, pero claro: —Gracias—
Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer.
Pero, había huido de su boda.
Acababa de llegar al aeropuerto, empleando toda su energía en llegar al lugar y correr en búsqueda del vuelo a Los Ángeles que partiría ese mediodía.
Necesitaba decirle a Deku sus sentimientos, aunque fuera demasiado tarde, pero no importaba. Con todo y su traje blanco iría, con el sudor rodeándole todo el cuerpo, el aspecto de estar sufriendo en carne propia, eran detalles que no tomaba en cuenta en esa ardorosa tarea de buscarlo.
Katsuki podía lograrlo, podía alcanzarlo, muy por encima de la gran multitud que abarcaba el aeropuerto de Tokio.
Justo cuando giró su cabeza en uno de las puertas de salida, allí estaba la inconfundible cabellera verde yéndose a la puerta que tenía escrita en una pantalla, diciendo destino a "Los Ángeles".
Katsuki estaba muy lejos de él, mas no despegaba el objetivo de su vista. Sin pensarlo mucho, usó su Quirk para propulsarse en el aire y alcanzarlo más rápido.
—¡Deku!— Gritó desesperado.
Éste se volteó en dirección de su grito, tornándose sorprendido de verle volando hacia él con toda velocidad. Sus enormes ojos verdes lo veían solo a él.
—K-Kacchan?!— Pudo articular con dificultad.
Katsuki se estrelló contra Deku, haciéndolo caer hacia atrás, con él mismo siendo atrapado por los fuertes brazos de Deku. Le dieron cosquilleos al escuchar los latidos acelerados del corazón de Deku.
Tan sólo esperaba no haber llegado demasiado tarde.
—Kacchan, qué haces aquí?— Le preguntó, luego de haberse repuesto del golpe y haber levantado a Katsuki.
—No puedes irte— Rogó Katsuki, postrando sus ojos rojos a él con súplica. El silencio estupefacto de Deku, fue señal de que podía continuar. —Escúchame, yo toda la vida he estado complaciendo a todos para ahorrarme de problemas, por mucho que no me gustara hacer las cosas, las tenia que hacer sin quejarme, y crecí con eso, llegué a ser el héroe número dos viviendo una vida de complacer a mis padres y a mis amigos, y me forcé a tener una vida que todos pudieran envidiar, pero desde que te vi la primera vez, supe que mi vida era una mentira—Se detuvo para tomar aire, y seguir.
—Pero, dijiste que yo tenía la culpa— Articuló Deku, perdido en el tema.
—No, tu no tienes la culpa de nada, Deku, tu nunca hiciste nada malo— Afirmó, mostrándose vulnerable ante la persona que amaba. —Me equivoqué al decirte que tenías la culpa, porque no sabía cómo decirte las cosas, pero ahora no necesito pensármelo dos veces para saber lo que siento por ti, Deku, yo solo te quiero a ti, yo no quiero a mi prometida, y sé que la he lastimado en mi juego de complacer a las personas, pero contigo no puedo ser una mentira— En un acto de valentía, puso sus manos en los brazos de Deku, aferrándose a él porque sus piernas le estaban fallando. —Lo siento, Deku, lo siento mucho, nunca quise lastimarte— Joder, sus lágrimas aparecían y no podía frenarlas, sintiendo la mirada de seriedad de parte de Deku.
Deku quitó sus manos de sus brazos y se giró, dándole la espalda, cogió su maleta.
Se estaba yendo, se iba.
Katsuki lo agarró de la camiseta por detrás, tambaleándose con sus piernas.
—¡No! ¡Deku, por favor, no!— Pidió en tono suplicante. Deku se paró, sin emitir palabra alguna. Será que le daba otra oportunidad para seguirle hablando de sus sentimientos? Katsuki tomaría esa oportunidad. —La verdad es que solo me he enamorado de ti, solo de ti, no de nadie más, lo juro! Por favor, Deku, perdóname por lo que hice, no quiero que te vayas— Inspiró hondo, escapándosele un sollozo atragantado. En verdad, estaba temblando, mientras se aferraba a Deku con todas sus fuerzas. —Yo te amo, Deku, te amo solo a ti, esa es la verdad—
Cuando terminó de decir eso, anunciaron que era la tercera llamada para el vuelo con destino a Los Ángeles. Katsuki se aferró a la camiseta de Deku, desesperado.
—¡No, Deku! Lo siento, lo siento!— Gritó desconsolado, sintiendo que Deku comenzaba a marcharse sin voltearse a verle. —¡Perdóname, Deku, por favor perdóname! ¡Te amo! — Ya ni siquiera tenían coherencia sus oraciones, pero Katsuki no quería que él se marchara.
Deku se volvió a detener, aunque seguía vin mirarle.
—Lo siento, Kacchan— Dijo Deku con contundencia, y dicho eso, Katsuki se echó a llorar, viendo que Deku se estaba yendo hacia la puerta de salida sin mirar atrás, justo como aquella vez en que cortó con él.
—Lo siento, Deku, por favor no te vayas— Se tambaleó con sus piernas, terminando por hincarse en derrota. Estaba cegado por las lágrimas, sin tomarse la molestia de limpiarlas, sabiendo el amargo sabor de la derrota muy cimentado en su paladar, en su corazón, en todo su ser.
Se estaba yendo, y finalmente desapareció de su vista.
Deku se había ido.
Katsuki tomó asiento en las bancas que tenían los aeropuertos, sintiéndose tan miserable que la tierra podía absorberlo completamente y no sentiría la diferencia de ambientes.
Se lamentó todo lo ocurrido, estando consciente de que Deku le dio dos oportunidades y no fueron suficientes para convencerlo de que lo que hizo fue un error del cual se arrepentía gravemente. Katsuki reconoció que no siempre se les puede complacer a las personas, mucho menos a uno mismo si se vivía una vida a base de mentiras.
Acababa de perder lo único bueno que había tenido en su vida, y todo por una mentira, una maldita mentira.
Y por supuesto que había aprendido la lección y de qué manera. Perdiendo a la persona que amaba.
Al cabo de unos minutos, una persona se sentó a su lado, distrayéndolo de su miseria. Soltó un gruñido, seguido un suspiro desganado, notando que la persona que se había sentado emanaba un aroma que le era muy familiar. Katsuki se ladeó, levantando la vista, sorprendiéndose al ver de quién se trataba.
Era Deku.
—Q-qué haces aquí?!— Exclamó Katsuki sorprendido.
Deku tenía otra maleta, a parte de la que llevaba en la mano cuando lo abordó.
—Me regresé— Musitó con simpleza.
—Pero, vi que te fuiste— Repuso sin creérselo. Deku suspiró, meciendo la cabeza un poco.
—Fui a recuperar mi otra maleta, que estaba en la parte donde guardan las maletas en el avión— Informó.
Katsuki estaba atónito, mirando con la mayor atención a Deku, quien reposaba en la banca con cierto aire pensativo. Le pareció encantador verlo de esa manera, bueno, cuando Katsuki lo llegaba a ver pensativo, le encantaba.
—No me tomó mucho tiempo pensar en lo que me dijiste— Confesó Deku. —Y por eso fui por mis cosas, porque no puedo estar sin ti— Un rubor apareció en las mejillas de Deku, y por fin escuchaba la duda en su voz, el nerviosismo, la emoción sustanciosa que solo salía de su boca.
Katsuki sintió su corazón latirle en reacción a la voz de Deku.
—Pero, dijiste que lo sentías— Reclamó Katsuki. No obstante, no quería ilusionarse, aunque percibía una pequeño brillo de esperanza dentro de ese túnel oscuro que era su persona.
—Sí, dije que lo sentía— Recalcó Deku, asintiendo. —Pero, me refería a que lo sentía porque quería pensarlo por mi cuenta, e ir por mi maleta—
—Idiota— Masculló por ese detalle.
—La verdad es que yo también te amo, Kacchan— Diciendo eso, Deku alcanzó su mano, tomándola como un objeto preciado. Katsuki juraba que su corazón explotaría ante esa revelación. —Sé que lo que hiciste estuvo mal, pero no te odio por eso, nunca lo haría— Dijo en tono gentil. —Al escucharte hace rato, supe que no me mentías, que todo lo que dijiste fue cierto, por eso no me iré— Aseguró y en eso, surgió su hermosa y resplandeciente sonrisa, encandilando a Katsuki. —Te perdono, Kacchan, te perdono porque te amo, a pesar de todo—
Katsuki no pudo evitar lanzarse sobre sus brazos, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, aferrándose a su esencia.
—Gracias— Suspiró agradecido.
—Oh, Kacchan— Deku exhaló en añoranza, abrazándolo efusivamente de la cintura.
—Te amo, Deku— Musitó en ansia. —¡Te amo!— Lo abrazó más fuerte, acomodando su rostro entre la curvatura de su cuello, oliendo el aroma fresco que emanaba de Deku.
Deku se rió suavemente.
—Yo también, Kacchan— Dijo gentil.
—Gracias por darme esta oportunidad— Agradeció, cosa que él nunca hacía con nadie, pero con Deku estaba bien hacerlo.
—Claro— Se separó del abrazo, acomodando sus manos sobre su cintura. Los ojos verdes de Deku brillaban intensos, sus labios formaban una sonrisa.
Katsuki se inclinó a besarlo, ansiando sentirlo cerca, ansiando que la esencia de sus labios permaneciera sobre los suyos, porque no pensaba separarse de él otra vez. No lo soportaría una segunda vez.
Katsuki Bakugou estuvo a punto de casarse con una mujer.
Pero, estaba enamorado de un hombre.
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P.D. Qué tal el capítulo?
Katsuki estuvo a punto de perder a Deku.
