Conflicto

Lauren y Sev llegaron a la bifurcación en la que debían desviarse para ir hasta el carpe, lo comprobaron en el diccionario y la tomaron. El camino se convertía en sendero, así que Sev dejó ir a Lauren delante para mirarla por detrás. Continuaban charlando vinculados.

-Buah, Severus… me he agotado de gritar tanto al tiempo que caminaba.

-Lauren, te pasa porque eres muy emocional y te guardas las cosas. ¿Desde cuándo sabías la reacción de Lucius a lo del Ministerio?

-Desde hace más de una semana.

-¿Por qué no me lo contaste el miércoles?

-No tuvimos tiempo, nos dedicamos a otros quehaceres más interesantes – pícara.

-Ya te digo…

-Y así te he lo contado todo de golpe, no es necesario sacar ese tema cada vez que nos veamos.

-No, desde luego.

-Y sabía que hoy te iba a sentar bien, tanto lo del camino como lo de Lucius y Narcissa.

-Sí, me ha sentado genial.

-¿Tú no tienes nada que contarme?

-Sí, lo de Potter y Black.

Le contó lo del espejo de la noche anterior, las charlas que había tenido con Alice, Frank y Remus y los resultados de las pesquisas de Lily. Lauren ponía el grito en el cielo porque estuviera arriesgándose así sin confiar en Pettigrew. Ya habían llegado al carpe, él intentaba poner paz, ella le hablaba duramente, ambos de viva voz, desvinculados y enfrentados.

-Lauren, sabré manejarlo, por el momento no hay peligro.

-Con el esfuerzo que nos hemos tomado todos para limpiar Hogwarts y que los entrenamientos sean seguros y no se desvelen los secretos, ahora puedes arruinarlo por un sentimentalismo hacia quienes no lo merecen en absoluto.

-Lauren, no es así. Ellos están tan dispuestos a jugársela en la guerra como nosotros, por algo no los vemos en el espejo. A mí me admiran y a Pettigrew lo desprecian, no se irán de la lengua.

-Al menos has debido esperar a consultarlo conmigo y con el viejo. Creía que éramos un equipo, estás tomando las decisiones tú solo. No se hace así, Severus, yo no doy un paso sin consultarlo contigo.

-Sí, quizá tienes razón, pero me pasé la noche atormentado, también por Remus, sabes que es mi mejor amigo, y lo consulté con Lily por la mañana.

-Otra que se deja llevar por las emociones. ¿No te demostró la semana pasada lo errada que estuvo?

-Sí, lo hizo.

-Espero que no hayas metido la pata hasta el fondo.

-Se lo debía a Remus, Lauren, y también a ellos. Fue su Mapa lo que me salvó la vida y quizá también a ti, y en el fondo son mejores personas que yo, ellos nunca pensaron hacerse Mortífagos, Black en contra de toda su familia.

-Bueno, eso es muy relativo, si tú llegaste a pensarlo fue por la vida tan difícil que has llevado. Lo extraño sería que no lo hubieras hecho, y esa vida difícil fue en gran parte por su culpa. Potter pudo haberte robado a Lily. ¿Qué habría sido de ti entonces?

-Me habría unido a Voldemort.

-Y yo detrás. ¿Y ella, según tus sospechas sobre Pettigrew y lo que hemos visto en el espejo?

-Quizá muerta también, como ellos.

-Nos habría arruinado la vida a los tres – muy alterada – Y él no habría movido un dedo por remediarlo.

-Tienes razón, pero ya no puedo deshacer lo que he hecho.

-Pues muy mal hecho, Severus. Ahora deberemos estar pendientes de los tres los dos años que nos quedan de colegio, en lugar de vivir tranquilos por fin.

-Jo, Lauren… lo siento mucho. Vaya ánimo tenemos ahora para hacer el ritual.

-¿No querías que fuéramos sinceros? No pienso callarme lo que hagas mal.

-Y no quiero que lo hagas, por supuesto.

-Te pasas de bueno, y en la guerra hay que ser malo, debes endurecerte. Vuelve a meterles mañana el miedo en el cuerpo, que se esperen un linchamiento si se van de la lengua. Yo misma lo organizaré.

-¿Y qué excusa les pongo sobre Pettigrew?

-Muy fácil, inventa que intentó hacer migas contigo a sus espaldas antes de tu cambio de bando con la esperanza de unirse a Voldemort, por ejemplo.

-Claro… que ya los ha traicionado. Muy astuta, Lauren.

-Pues sí, mucho más que tú. Te puede el corazón, estás volviéndote Gryff, te traicionas.

-Tienes razón, Lauren.

-No voy a estar siempre para solucionarte la vida, Severus.

-Ya, ya lo sé, y no lo espero.

-Cada uno debemos hacernos responsables de la parte que nos toca. Sé que la tuya es la más difícil, pero parece que no tengas bastante con las complicaciones que ya tienes, cada vez te buscas más. Hay mucha gente jugándose la vida por ti, guardando celosamente los secretos, y ahora pones en riesgo a todas esas personas por salvar sólo a dos o tres. ¿Crees que no va a morir nadie más en la guerra? ¿No están muriendo ya?

-Sí, por supuesto que lo están haciendo.

-Me arrepiento de haberte contado lo que piensa Lucius de ti, ya no pienso que estés a su altura. Él y Narcissa pasaron cuatro meses de insomnio y pesadillas, temiendo que Voldemort y Bellatrix los descubrieran, aprendiendo Oclumancia solos con un libro y un pensadero, y todo para que la pécora no te agrediera, jugándose la vida sin estar seguros de lo que tú querías hacer, sólo porque lo sospechaban. No los mereces, no estás a su altura.

-Déjalo ya, Lauren, estoy destrozado.

-Pues endurécete. Te quedan muchos golpes por soportar, mejor que te los demos quienes te queremos que quienes te odian, porque de ésos no te recuperarás. Voy a parar porque tienes razón, no podemos estar de este talante para hacer los rituales, por eso yo he estado guardándome para hoy las buenas noticias, pero tú me devuelves malas. Voy a caminar un trecho más para estar sola y calmarme y así te dejo también tranquilo a ti. Intenta mientras tanto recuperar el aplomo y la sensatez, a ver si conseguimos arreglarlo. Si no lo hacemos, es mejor que hoy no hagamos nada.

-De acuerdo, vete un rato.

-¿Me esperas aquí?

-Por supuesto.

-Vuelvo en un rato.

Lauren se marchó por el sendero adelante, Sev se sentó en una roca. "Lo hago todo al revés. Dejé a Lily cuando no debía, poniéndola en riesgo de muerte, y ahora estoy poniendo dos vidas por delante de más de cien. He de arreglarlo, ganarme a Potter y Black en una sola hora quizá, con una mezcla de mentiras y verdades, de amenazas y ofrendas. Cuánta razón tiene Lauren, cada vez me complico más.

Por suerte, no creo tenerlo tan difícil, ya están bien predispuestos. No piensan contarle nada a la rata sobre el entrenamiento de mañana, confían más en Remus que en él, a pesar de que se hizo mi amigo también a sus espaldas.

Pienso que voy a lograrlo, pero va a ser difícil que lo controlen hasta el punto de que no los siga cada fin de semana para colarse en el entrenamiento. Eso debo discutirlo con ellos, cómo piensan hacerlo. Quizá no puedan venir siempre, deban quedarse controlándolo por turnos. Pueden hacerlo entre los tres."

El resto del tiempo intentó cambiar de estado de ánimo contemplando el bosque a su alrededor. "Soy humano, tengo derecho a cometer errores como todos, y más si esos errores son provocados por el deseo de evitar el mal a la gente que me rodea. Y tiene mucho mérito que esté intentando hacerlo precisamente con las personas que hace menos de un mes me hirieron y están arrepentidas de haberlo hecho. Mañana voy a ganarme dos nuevos amigos para siempre.

Y por supuesto que estoy a la altura de Lucius, él pasó cuatro meses de insomnio, pero fue por pagar sus propios errores, mucho más prolongados y graves que los míos. Él sí estaba dispuesto a asesinar, yo nunca he llegado a estarlo, sólo aquella vez que creí que mi padre había matado a mi madre, y aun así no lo hice.

Yo soy mejor persona que Lucius, fue él quien me arrastró, y por lo tanto es a él a quien ahora le toca protegerme. Y en cuanto a Lauren, nunca le he demandado nada, fue ella quien se ofreció a mí y quien lleva planeándome la vida desde entonces. Habría podido librarme con mucha menos parafernalia, limitarme a dar largas a Lucius, separarme de los víboras y vivir tranquilo, aunque estuviera solo y debiera seguir escondiéndome con Lily. Pienso decirle todo esto cuando vuelva."

Lauren volvió a los veinte minutos, Sev esperó que fuera ella quien hablara primero. Ella se agachó frente a él, le tendió la mano y él se la dio. Ella no se vinculó, le habló de viva voz:

-Me he pasado, Severus – muy apenada.

-Por supuesto que te has pasado, tú también te dejas llevar por lo que sientes, no eres tan perfecta – un tanto duro.

-Ya, ya lo sé. Lo siento mucho, yo también sufro en exceso, en especial por ti.

-Mañana hablaré con ellos cara a cara, y si no lo veo claro, se volverán por donde han venido. Pero he de hacer el intento, es una espina que me quito de las muchas que tengo clavadas y quizá nunca logre sacarme.

-Tienes razón, lo siento mucho.

-¿Quieres saber lo que he pensado sobre mí mismo, sobre ti y sobre esa tercera persona que ahora parece ser tu héroe?

-Por supuesto.

Sev le contó su reflexión.

-Tienes toda la razón, Severus, en todo – ella lloraba - Yo he estado pensando eso mismo. Y no sólo en eso, sino en el bien que le has hecho a mi familia, quizá nos has evitado grandes desgracias.

Él se suavizó, volviendo a su habitual dulzura, y le estrechó la mano. Ella también lo hizo.

-El poder del agua del pozo, quizá.

-No, yo ya había pensado en todo ello antes de ahora. Me he dejado llevar por lo que he sentido en el momento.

-A este tipo de cosas me refería el otro día cuando te decía que a ti y a mí quizá no nos sentaría bien vincularnos como Pareja. Tenemos sentimientos muy intensos el uno por el otro que no sabemos controlar, en especial tú. Si no aprendes a dominarte, me destrozas, y en lugar de resultar una satisfacción estar contigo, se convierte en una tortura. Ahí atrás, cuando estabas pensando si estar conmigo o con Jack, pasaste días enteros sin hablarme, haciéndome sufrir, cuando yo estaba dispuesto a aceptar cualquier cosa que decidieras y te lo había dejado bien claro en la carta. Pasé muchas horas hablando de ti con Lily para sacarme esa espina, pero no parecemos capaces de estar bien una semana entera seguida, y te juro que yo estoy poniendo de mi parte todo cuanto puedo. No sé qué más puedo hacer, si tú lo sabes, dímelo, por favor.

-Nada, Severus, lo estás haciendo perfecto.

-No. Si estuviera haciéndolo perfecto, estaríamos bien. Quizá debería haber esperado a la vuelta para contarte lo de Potter y Black, pero quería que tuviéramos ambos toda la información antes de realizar los rituales. Para mí ha sido un paso trascendental en mi vida, aprender a perdonar a quienes consideraba mis peores enemigos. No esperaba esa reacción por tu parte para nada, toda la gente con la que lo he hablado me han apoyado en mi decisión, han comprendido que necesitaba redimirme en ese aspecto, devolver desinteresadamente algo del bien que estoy recibiendo.

-Por supuesto. Estoy muy avergonzada, Severus.

-Anda, dame un abrazo.

Se pusieron en pie y se abrazaron en silencio, sin vincularse. A los dos minutos ella le dijo:

-Imagino que ya no te apetece hacer el ritual.

-No, Lauren, no es el momento adecuado, no voy a transmitirte lo que realmente siento la mayor parte del tiempo por ti, y creo que tú tampoco vas a hacerlo, y si ocluimos lo que sentimos para no hacernos daño, no sirve de nada. Hay árboles cerca del refugio, podremos hacerlo cualquier otra noche que quedemos. Vamos a la cueva, y al menos hacemos los individuales, tú adquieres el poder y yo medito sobre todo lo que me ha ocurrido desde que hice aquél con Albus, que han sido muchas cosas. De camino pensamos si nos conviene hacer el conjunto.

-Está bien.

Volvieron por el sendero sobre sus pasos, esta vez Sev precedió. Fueron en absoluto silencio hasta el camino principal. "Ya le he dejado que se coma la cabeza durante un cuarto de hora, más los veinte minutos anteriores, suficiente. Voy a proponerle vincularnos y le muestro las escenas de batalla de Deborah, así seguro que nos ponemos de nuevo de buen humor, quizá cuando lleguemos a la cueva ya lo hayamos arreglado."

-Lauren, yo también tenía buenas noticias para ti.

-Ah, ¿sí?

-Claro, lo que pasa es que no eran tan urgentes como lo que nos hemos contado hasta ahora. ¿Te apetece vincularte? Son imágenes, no puedo contártelo de palabra.

-Desde luego, mi sueño que me mostraste fue fantástico.

-Pues esto es otro sueño que también tienes y nunca lo imaginarías por ti misma. Allá voy.

Se vinculó con ella y de inmediato comenzó a mostrarle en su mente la primera escena de escaramuza que había visto en el espejo, la mancuerna con Deborah. Como esperaba, Lauren alucinó, celebraba la perfecta sincronización del vuelo, las trepidantes persecuciones y por descontado, cada Mortífago que caía muerto de la escoba al vacío.

Disfrutó mucho y Sev también, por supuesto, doblemente, por rememorar la vivencia y por haberla hecho feliz de esa manera, superando la desazón que habían sufrido el rato anterior. De hecho, al poco de comenzar, ella lo tomó de la mano y continuó así durante el camino.

Poco antes de salir del bosque, de la zona de sombra, cruzaron un arroyo, con otro camino que discurría a lo largo de él. Sev interrumpió las imágenes que estaba mostrándole, de la segunda mancuerna, pues Lauren se detuvo y le habló, vinculada:

-Podríamos aprovechar para bañarnos, adquiriríamos un nuevo poder, el arroyo cristalino limpia toda impureza.

-Pues ése sí me apetece adquirirlo, pienso que nos hace mucha falta a ambos. Lo malo es que aquí no nos podemos bañar, es muy poco profundo.

-Hay dos indicaciones en gaélico hacia arriba, quizá una de ellas sea una poza.

Lauren comenzó a buscar en el diccionario.

-¿Qué es una poza?

-Un remanso del río donde se acumula una buena cantidad de agua.

-Vaya… Voy a mirar en el mapa a qué distancia está.

Ambos consultaron, y en efecto, una de las indicaciones en gaélico era la poza, la otra el manantial. Sev descubrió que se encontraba a unos diez minutos de distancia.

-¡Estupendo! Así nos refrescamos antes de quedar bajo el sol.

Fueron hasta la poza tomados de la mano mientras Sev continuaba mostrándole el deseo interrumpido, y al tiempo disfrutaban del frescor de la vegetación de ribera y la humedad del arroyo y de su visión, pues era precioso.