"Error (parte 4)"
.
.
.
.
.
Katsuki Bakugou estuvo a punto de casarse con una mujer. A punto.
Por poco comete el peor error de su vida y apenas lo remedió casi sacrificando la única cosa buena que le había sucedido.
Los demás errores que cometió antes de conocer a Deku fueron más de los que puede contar, pero el peor error que cometió fue mentirle a Deku, y la consecuencia que pudo haberle ocurrido, pudo acabar con su existencia. Por poco, no volvía con Deku, por una línea muy fina y frágil que pudo haberse roto, pero no, él fue demasiado gentil con alguien tan mediocre y falso como él.
Y posterior a ser perdonado por Deku, éste se regresó a su casa con cierta preocupación e intriga por la reacción que su madre pudiera tener, y justo como lo predijo Deku, sucedió. Su madre se sorprendió al verlo en la puerta de su casa en compañía de Katsuki, quien aún usaba su traje de boda y venía tomado de la mano de Deku.
Admitió que se sintió muy nervioso y culpable al ver a la madre de Deku con una expresión abismal de confusión que reflejaba el gran desconcierte al ver a su único hijo volver con la persona que le rompió el corazón.
La madre de Deku se echó a llorar luego de que Deku le explicara lo sucedido, cosa que la señora no se lo tomó bien al principio, pero al ver que su hijo sonreía deslumbrante y lleno de alegría, lo aceptó al final del día.
Por mucho que le costaba creérselo, las cosas tornaban un rumbo mejor, una mejor dirección que el usual ritmo que antes solía llevar. No le cabía mencionar que sí sintió culpa al pensar en que Uraraka estuviera triste por lo sucedido, pero por fortuna, resolvió ese asunto durante esos días al explicarle que él se había enamorado de un hombre, y eso no cambiaría nunca. Para ella, fue una revelación impactante, aunque recalcó que ella presentía que había algo en él que resultaba intrigante y que conllevaba a que no le interesaba mucho el matrimonio con ella.
Entre discutir y llorar, lograron estabilizar su relación, terminando por ser buenos amigos, en vez de pareja.
Cabía destacar que sus padres se encargaron estupendo de todo. Ellos resolvieron todos los inconvenientes, asimismo, hicieron una fiesta con los mismos invitados para evitar que toda la comida fuera a dar al basurero, al final terminó siendo una excusa para comer y bailar durante la noche.
Katsuki Bakugou obtuvo su lección.
Pero, eso no restaba que desde allí comenzaran nuevos acontecimientos en su vida.
Katsuki a menudo batallaba para expresar sus sentimientos, y era un hábito desde que él era un niño, un hábito que costaba mucho con romper las cuerdas que lo ataban para evolucionar.
Podría parecerle un reto muy difícil de cumplir, e implicaba con hacer a un lado su pesado y retorcido orgullo, que fue en varias ocasiones un impedimento para evolucionar como persona y como héroe, pues el orgullo cegaba hasta las mentes más brillantes, sobre todo si él vivió una vida rodeada de elogios por parte de los demás que alzaban su ego, y esa barrera de egocentrismo crecía sin tener un límite de llene. Sin embargo, tuvieron que pasar varios años hasta encontrar a la persona que le haría ver las cosas de una perspectiva distinta, una persona que le demostró que había otras posibilidades que solo ser halagado por otras voces, que solo ser observado por ojos ajenos a los suyos.
Deku lo cambió todo.
Le modificó todo el panorama, le abrió toda la perspectiva a las cosas que antes pasaba de largo.
Y sin dejar pasar mucho tiempo, le presentó a Deku sus padres, y por fin lo dejó visitar su casa, de la cual, Deku se quedó inmensamente impactado con lo enorme que era, sin parar de hacer comentarios de cuán grande era, además de que su expresión de asombro no se borraba de su rostro. Le gustó verle de esa manera, tan desenvuelto y contento de por fin conocer parte de su vida privada, puesto a que ya estaban juntos y Katsuki ya no mentía, por lo que todo fue mucho más fácil de hacer.
Su madre al tener un vistazo de Deku, quedó fascinada con su personalidad, diciendo comentarios imprudentes en cara del pobre de Deku, quien se convirtió en un manojo de nervios al tener frente a él, a sus padres.
—Yo-yo soy I-Izuku Mi-Midoriya— Se presentó con voz trémula, el labio inferior temblando, su postura tan recta y firme como un tronco, sus mejillas pintadas de rojo. Un desastre visual para Katsuki, un desastre divertido y tierno. —¡M-mucho gusto conocerlos!— Hizo una torpe reverencia formal, esbozando una tímida sonrisa. Sus padres lo observaron con interés, en espacial su madre, que fue la primera en hablarle.
—Mucho gusto, Izuku— Su madre respondió, formando una sonrisa maliciosa. Katsuki se retorció al ver la expresión de su madre, pues significaba peligro. Pero sabía mucho bien que hacer algo al respecto, conllevaba un peor peligro, por eso interrumpirla no era la mejor opción. —Eres la razón por la que nuestro hijo baboso haya cancelado un matrimonio nefasto, gracias por eso—
Deku la miró pasmado, sin saber qué responderle.
—Em— Titubeó, enfrascado entre sus manos, las cuales jugueteaban entre sí.
—¡No hables así de mi!— Protestó Katsuki, gruñéndole. Su madre se rió traviesa, y su padre puso expresión de que ya sabía el rumbo que tomaría la conversación.
—Mucho gusto conocerte, Izuku— Intervino su padre, extendiéndole la mano en educación a Deku, quien de igual manera, aceptó el gesto.
—Sí—
—Izuku, si no es mucha molestia preguntarte— Habló su madre, moviendo las cejas. —Qué es lo que te gustó de este?— Apuntó a Katsuki con fingido disgusto.
—¡Oye!— Alardeó Katsuki, notando que Deku se quedó pensativo y un tanto perplejo con la pregunta.
—Eh, yo— Intentó decir Deku, tartamudeando con su lengua.
—¡No le respondas, Deku!— Le dio un empujón con la mano, dejándolo perplejo.
En eso, su madre le regresó el golpe a Katsuki con indignación.
—¡Oye no le hagas eso a Izuku!—Lo regañó con una mueca torcida. —Qué hijo tan estúpido, golpeando al único que lo soporta—
—Para mi, Kacchan es lindo— Emitió Deku de manera esporádica.
—Lindo? Este salvaje maleducado?— Su madre lo apuntó con gran maña, enfureciendo a Katsuki, quien a su vez, estaba sonrojado por el elogio de Deku. Acaso una persona tan amable como Deku pensaba eso de él?. —Y qué es eso de Kacchan? Así le decían a Katsuki en la infancia—
—Ah, bueno— Deku bajó la mirada intimidado por la desenvoltura de su madre al generar conversación, mas él soltó una pequeña risita sin inmutarse. —Así me gusta llamarle a Katsuki—
—La paciencia sí que es una virtud contigo, Izuku— Afirmó su madre, mientras su padre le dirigía miradas de soslayo a Katsuki, quien estaba tan rojo como un tomate. —Porque aguantar a alguien con el carácter de Katsuki es un trabajo descomunal; él siempre ha sido así de explosivo, de todo se enoja y nunca dice lo que siente—
Deku sonrió educado, cabeceando en afirmación. Katsuki, por su lado, se sentía exhibido por su madre, pero no haría nada para detenerla, porque ella lo seguiría golpeando frente a Deku sin vergüenza alguna.
—Katsuki es amable conmigo— Musitó Deku, moviendo la cabeza en aire nervioso.
Su madre se echó a reír, a esto, Deku quedó, tomado por sorpresa.
—Kacchan, dije algo malo?— Le susurró a él al oído, sonando muy inseguro.
—No— Negó a lo bajo.
Tu nunca dices nada malo, pensó.
—Oh, gracias— Se alejó de éste y siguió sonriendo y tratando con su mejor esfuerzo seguirle la conversación a su madre, quien le ponía muchas trabas, pero Deku en ni un momento se calló y dejó las cosas de largo, sino optó por no arredrarse y sacarle partido a sus experiencias como héroe y como persona para probarle a sus padres cuán capaz era él para cuidarlo, y protegerlo.
Finalizada la charla, Deku se paró en la puerta cuando se estaba despidiendo de sus padres, que a fin de cuentas lo terminaron recibiendo muy bien y podría interpretarse que lo aceptaron a la primera visita de él a su casa.
Deku lució muy determinado en lo que diría, a pesar de lo rojo que se notaba su rostro.
—Muchas gracias por recibirme en su casa— Comentó agradecido. —Y por dejarme estar con Katsuki, a quien voy a cuidar muy bien, de eso por favor no se preocupen, yo siempre lo voy a cuidar y proteger—
—D-deku...!— Suspiró Katsuki, cautivado hasta las entrañas de la manera que Deku tenía para manejar las cosas, por mucha torpeza que implicara realizar tales acciones.
—No es necesaria tanta formalidad para cuidar a este mocoso— Aseguró su madre, dándole un gran zape en la nuca a Katsuki, quien gruñó molesto por la interrupción del ambiente.
—Eres muy amable, Izuku, gracias por decirnos eso— Intervino su padre, calmo y sereno. —Katsuki cambió para bien desde que te conoce, por favor, sigue cuidando de nuestro hijo—
El rostro de Deku se iluminó y sus ojos brillaron incandescentes, una hermosa sonrisa surgiendo en sus labios.
—¡Sí!—
Katsuki quedó satisfecho con aquella visita, realizando que la comunicación entre con Deku fue mejorando a partir de ahí, pues realizar un cambio conllevaba a mucho tiempo de concientizarse de lo que decía y lo que hacía y uno de los pasos más difíciles de su nuevo estilo de vida, era presentarle a Deku sus padres para que ellos conocieran al hombre de quien se enamoró y pensaba amar por siempre, por muy cursi que eso sonara en sus labios, así eran las cosas ahora.
Katsuki Bakugou estaba por casarse con una mujer, mas abandonó todo hábito nocivo para su salud mental a partir de ese suceso.
Si bien, el tiempo transcurrió sin mucho trasfondo, mas que alimentar su relación con Deku, viéndola florecer durante ese tiempo, agradecido con todo lo que estaba pasando y el ver a Deku tan feliz, le contagiaba toda la felicidad en cada parte de su cuerpo.
Por mucho que se arrepintiera de su error, fue una lección digna de haberla aprendido y tomado como suya, pues de no haber visto sus errores en algún momento de su vida, fue lo mejor que pudo hacer.
Gradualmente, él encontró un balance entre todo lo ocurrido y ya vivía desligado del pasado, usándolo como herramienta para motivarse e inspirarse a crecer y avanzar, con tal de permanecer a lado de Deku.
Sin embargo, luego de tanta calma, suponía que un huracán vendría sobre su vida, desatando tormentas o relámpagos, pero que al final él superaría el desafío y retornaría al punto exacto, al lugar donde debería de quedarse para continuar siendo él mismo, sin importarle las circunstancias que usurparan con su persona.
Y supo que algo sucedería cuando comenzó a notar que Deku se comportaba de una manera distinta; es decir, su comportamiento siempre solía ser muy energético y risueño, pero cambió a como solía ponerse cuando estaba bajo una situación de estrés e indecisión, mas eso no restaba que su disposición de prestarle atención a los detalles que él le contaba cuando salían a sus citas. A Deku nunca se le escapaba ningún detalle relacionado a Katsuki. Nunca.
Katsuki presentía que Deku le diría en algún momento aquello que le atormentaba la cabeza, mas parecía que estaba aún pensándolo, dudándolo, antes de tomar una decisión, o dicho de otra forma, tomar cartas en el asunto y decírselo a la cara.
Los nervios de Deku estaban desbordándose, pero Katsuki supo que era mejor hablarlo con él, porque comenzaba a impacientarse por más que se dijo a sí mismo que no le preguntaría nada al respecto, el comportamiento de Deku era demasiado evidente como para seguir fingiendo que no pasaba nada o de que siquiera se daba cuenta de lo que sucedía.
Qué será lo que pasará por la mente de Deku? Katsuki se moría por saber. Le provocaba un hormigueo por las palmas de sus manos, por la punta de su lengua, por los hilos de su corazón, por cada rincón que bombeaba la sangre con fervor; los sonidos se agudizaban conforme sus sentidos le alertaban que era mejor hablar entrometerse en el asunto que se metía en la mente de Deku. Y como lo haría, él y Deku quedaron de verse uno de esos días, antes de que la paciencia de Katsuki estallara en pedazos.
Katsuki estaba en el lugar acordado, con el ceño fruncido incrustado en su frente, sus brazos cruzados y tensos, su cadera recargada en el borde de una banca, porque no pensaba siquiera en sentarse a esperar a Deku en el maldito parque en el cual él le dijo que fueran.
—¡Kacchan!— El usual "Kacchan" risueño y lleno de alegría fue lo primero que captaron sus oídos a la distancia, seguido de un sonido de pasos precipitados, que significaba que Deku iba a toda prisa.
—Deku— Pronunció escueto, cuando Deku arribó frente a él con la frente un poco sudada y su aspecto relevantemente atareado.
Estará comiendo bien?
—Perdona la demora— Respiró hondo. —No podía llegar a tiempo—
—Está bien— Dijo de malas, captando la atención avispada de Deku, quien lo interceptó sobre su estado de ánimo. —Tiene que ver con tus estúpidos nervios, ya me hartaron!— Dicho eso, Deku se detuvo, abriendo enormemente los ojos. —Ya dime qué carajos te sucede, porque ya me cansé de que no seas el mismo, es frustrante no saber lo que pasa por tu cabeza—
Deku se puso a dudar, maquinando cosas en su mente, y lo parecía porque sus ojos se movían de un lado a otro en sincronización perfecta.
—¡Ya dime!— Exigió Katsuki impacientado. Deku pestañeó sorprendido por su conducta.
—Te diste cuenta?— Preguntó medio asustado.
—Tendría que estar ciego para no darme cuenta de tu absurdo comportamiento— Reclamó, haciendo una mueca de disgusto. —Semejante nerd estúpido terminaste siendo—
—Hay Kacchan— Suspiró abrumado, llevándose una mano por sus cabellos rizados. —No pensé que te fueras a dar cuenta—
—¡Pues ya me di cuenta, así que no huyas y dímelo a la cara!— Exasperó, emitiendo respiraciones frenéticas.
Deku jugueteó con sus manos, asintiendo despacio, como si estuviera llegando a un acuerdo consigo mismo. De pronto, dio un paso adelante de él, luciendo nervioso.
—Lo que pasa es que llevo semanas pensándolo y no llegaba a un acuerdo—Empezó, su voz reflejaba nerviosismo interno. —Pensaba que si lo hacía, iría muy rápido contigo, y— Inspiró en breve. —Y no quería abrumarte con mis sentimientos—
Katsuki se ofendió ante eso.
—No crees que yo pueda tolerar tus sentimientos?— Se rió como mecanismo de defensa, para no verse vulnerable. —No soy tan débil como crees Deku, me estás subestimando—
—¡No es eso!—Repuso Deku, alarmándose. —Lo que trato de explicarte, Kacchan, es que no quiero apresurarte a algo que no quieras—
—Y qué es eso? Si no me lo dices, cómo sabré, idiota!—
Deku dudó unos segundos, pasando otra mano por encima de sus rizos, siguiendo el rumbo del bolsillo de su pantalón. Justo en ese momento, Katsuki entendió lo que estaba por ocurrir, y el temor y nerviosismo comenzaron a apoderarse de él, mas la sensación le gustaba mucho.
De pronto, Deku se arrodilló ante él, respirando profundo, al mismo tiempo que su rostro se iba tiñendo de rojo, teniendo entre sus manos una cajita de color negro y dentro de ella, un anillo expuesto para que sus ojos lo vieran. Era un anillo sencillo, pero pintado detalladamente de los bordes los colores de su traje de héroe.
Lo vio inhalar, subiendo su pecho, soltando:
—Katsuki, me harías el honor de casarte conmigo?—
Casarse con Deku?
En serio?!
Katsuki lo procesó con toda la ansiedad del mundo, emocionándose porque era algo que él había querido desde hacía mucho tiempo y que sucedía justo frente a sus ojos, tomaría la oportunidad en cuanto se le presentaba.
Al ver su falta de respuesta, Deku añadió:
—Prometo cuidarte, protegerte y amarte siempre, Katsuki, yo haré mi mejor esfuerzo por hacerte feliz y mantenerte siempre enamorado de mí, trataré de darte todo lo que necesitas para que nunca te falte nada— Aseguró tan dispuesto que con sólo mirarlo bastaba para provocarle escalofríos por todo el cuerpo. —Si necesitas tiempo para—
Katsuki lo cortó, tomando a Deku de la solapa de la camiseta, colisionando sus labios con los suyos, casi al instante se separaron porque Deku lucía peor que confundido con su acción.
—Te tengo que deletrear mi respuesta?— Bromeó Katsuki de manera altanera.—Además, yo no necesito tiempo para pensar mi respuesta—
Deku enrojeció todavía más, procesando su gesto, pero Katsuki no estaba para esperar a que Deku reaccionara, y volvió a besarlo cuantas veces fueran necesarias, hasta que Deku entendiera su respuesta.
—Espera— Deku se zafó del intercambio, dudando aún de sus besos. Tan inseguro estaba Deku de su respuesta? Hasta cierto punto era justificable, por sus anteriores acciones, pero no bastaba con sólo dudar, sino actuar. —Es, es un "sí"?— Él aún sostenía la cajita con el anillo dentro.
Katsuki le robó otro beso, igual de sonrojado que Deku.
—Más que un sí— Aceptó la propuesta que Deku le planteaba, asimismo él le colocó el anillo de compromiso en el dedo correspondiente, sellando así su relación y el futuro que le aguardaba a ésta de crecer y seguir evolucionando, de fusionar sus colores, formando uno solo.
Deku sonrió plasmando la sonrisa más cálida que pudo haber hecho, abrazándolo muy fuerte.
—Te amo, Katsuki— Dijo descansando sobre su hombro. —Nunca pensé amar a alguien tanto como te amo a ti—
—Hm—Asintió avergonzado, sintiendo exactamente lo mismo que él. Katsuki nunca pensó amar a alguien tanto como lo hacía por Deku.
—Prometo que te cuidaré— Juró con fervor, aferrándose a su agarre.
—No soy una dama para que me trates así— Refunfuñó, abrazándolo también.
—No importa— Aseguró Deku, soltando una ligera risa. —Te amo como eres, no me importa lo que haya sucedido en el pasado, eso no cambiará mis sentimientos por ti—
—Idiota—Musitó atragantándose de la vergüenza. —Te amo, Deku— El aludido respiró con alegría. —Por lo que eres, no quiero que cambies—
—No lo haré— Afirmó éste, plantándole un beso en la mejilla, que él no esquivó debido a la vergüenza. —Y tu tampoco lo hagas, Katsuki, así es como me enamoré de ti, porque eres tu—
—Eres tan cursi, tonto— Se burló.
Deku se rió de su comentario, añadiendo algo distinto:
—Te amo, Katsuki— Lo dijo, mientras rozaba sus labios con suavidad sobre los suyos, mirándolo con los ojos entreabiertos antes de besarlo.
Katsuki Bakugou estaba por casarse con un hombre.
Y todo empezó por una mentira.
FIN
.
.
.
.
.
P.D. Lo terminé abruptamente, pero el objetivo era que fuera una historia corta y concisa.
Encontré el link de la foto de donde me inspiré para escribir la historia, lo pondré después.
