Disclaimer: Bnha no me pertenece.


El número uno

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—Cuando el deber llama—


—¡Fuera de aquí!

—¡Y te atreves a echarme! ¡Soy tu madre, Katsuki Bakugou, y tengo el poder de hacer que lo recuerdes! —exclamó— ¡Por las buenas o por las malas!

Se preguntaba francamente por qué no la había encontrado frente a su puerta aquel mismo día en que lo llamó.

El golpe que le dio en la cabeza le dolió y mucho. Su madre era la mujer más fuerte y violenta que conocía, no entendía por qué se quejaba de su carácter si tenía de dónde carajos salir de esa manera.

—¡No me interesa! ¡Voy a arreglar lo que hice a mi manera!

Su madre frunció aún más el ceño, sin embargo dio media vuelta en vez de seguir gritando en respuesta.

—Bien, pero si necesitas ayuda no dudes en llamarme. No es de hombres honorables poner tristes a sus novias —decía mientras se ponía los zapatos en la entrada.

Bakugou todavía estaba en posición de defensa, un poco descolocado con la decisión de su madre de largarse a sólo unos pocos minutos de su llegada.

—Oe, vieja, ¿estás bien...?

—Qué agradable, hijo —rodó los ojos—. Con razón tu popularidad entre las mujeres, Dios.

El claro tono de burla lo hizo reaccionar. No se molestó en sentirse fastidiado, jamás le había interesado ese tipo de cosas y así estaba bien.

Era un héroe, no un puto modelo de ropa interior, con un demonio.

Chasqueó la lengua.

—Venga, echa a volar...

[ I ]

—Oh dios mio, ¡oh dios mio!

Ochako tiró todo con tal de levantarse. No había ni almohada, ni calidez, ni sábana que valiera; iba a llegar a tiempo como que era la heroína Uravity.

En medio de su tarea de lavarse los dientes, ponerse el pantalón y encajar sus pies en los zapatos, todo a la vez, recordó una vez más su motivo de conmoción: Katsuki, y recordar que conseguir convencerlo de tener un bebé sería lo más disparatado y en vano que podría hacer en su vida.

Katsuki era agresivo, grosero y bullero, haría llorar a todo bebé que se le pusiera por delante, sobre todo si el dichoso niño estaba en medio de una rabieta. Pero lo conocía, y sabía que si llegara a ser el caso, sería un gran padre. Protegería a su hijo como nadie en el mundo, así como lo hacía con ella cuando era necesario, y a pesar de todo velaría por su felicidad.

Su impulsividad y persistencia sólo eran pistas de su apasionado corazón.

Pero él no veía más que las dificultades que tener un bebé significaba. Lo cual no estaba del todo mal.

Por ello le sorprendió su visita el día anterior y su pregunta tan directa.

Al salir de casa a toda prisa la fría brisa mañanera le dio de lleno en el rostro. Ese día tenía que llegar más temprano de lo normal a trabajar, puesto que todavía debía un informe sobre lo sucedido el día anterior en el accidente en la carretera y, aunque su jefa le había permitido irse sin hacerlo, también lo requería a primera hora.

—¡Ochako!

Se volteó de inmediato en la acera cuando escuchó su nombre. Conocía esa voz de sobra, aunque en ese momento sonaba bastante lejos, ¿pero qué necesitaba a esa hora? Era demasiado temprano.

—¿Deku?

—Disculpa, veo que llevas prisa —dijo intentando retomar el aliento cuando estuvo lo suficientemente cerca para detenerse—. ¿Vas al trabajo?

—Así es —asintió— ¿Estás bien?

Él sonrió y no tardó en responder.

—Sí, es sólo que me he olvidado por completo de respirar como se debe. No sería lo normal tener tan poca resistencia —suspiró, tomando aire profundamente al final—. Ochako, quería pedirte un favor.

—Por supuesto, dime —sonrió, aunque ya se estaba preocupando por la hora. Si Deku se tardaba mucho temía no tener el tiempo suficiente para redactar un informe explícito.

—Sé que es demasiado pronto, tal vez. Pero con la noticia de Todoroki y Yaoyorozu... —Se detuvo al recordar algo—. Yendo al grano, ¿me ayudarías por favor a conseguir un traje? Ya sabes que no tengo una opinión femenina, y pedírselo a mamá... ella no es nada objetiva. En este momento sólo puedo pensar en ti, eres mi mejor amiga.

Uraraka no tuvo que pensarlo mucho, porque si Deku necesitaba su ayuda no se lo iba a negar y porque era más rápido decirle que sí a negarse, y ella tenía que ir al trabajo.

—Claro que sí —accedió—. Llámame cuando estés libre, veré si me es posible para concretar una fecha y acompañarte, ¿de acuerdo?

—¡Sí, muchas gracias Ochako!

Izuku se notaba mucho más aliviado y también algo feliz. Ochako se acercó para darle un abrazo y un beso en la mejilla, para luego salir corriendo. Hasta entonces su mejor amigo había estado solo, según sabía. Deku estaba decidido a mejorar cada día más, así como todos en la clase, pero él parecía estar en un nivel muy distinto, al punto en que le hacía competencia a Katsuki. En su mirada estaba marcada la meta de ser igual o mejor que el mismísimo All Might, que en paz descansara. No planeaba tener novia, a pesar de que fuera algo que también deseara.

De acuerdo a lo que Deku le había platicado, estaba seguro de que sería perjudicial para superarse. No por el hecho de que eso le complicara el trabajo, sino que por su forma de ser probablemente le sería difícil conseguir unir esas dos cosas. Avanzar como héroe y como novio a la vez era todo un reto, no podía dejar más de lado una cosa que la otra, eran sus sentimientos y deseos, y los de otra persona también. De cierta forma temía echarlo a perder y luego quedarse sin sueños ni un hombro en el que confortarse.

Por eso, tal vez un poco más adelante decidiera estar con alguien, pero mientras tanto eso no iba a ser posible. Primero porque no estaba seguro de lograr ser las dos cosas a la vez, y segundo, porque ni siquiera había alguien que pudiera cumplir el papel como su novia.

Era un poco triste si lo pensaba.

Deku soltó un suspiro mientras veía a Ochako alejarse. Ya iba siendo hora de que fuera al trabajo también.

[ ... ]

—Oh dios mio esto no puede estar pasando...

—¡Ochako!

De verdad que ella no odiaba a nadie de sus ex compañeros, más de alguno había sido especial en su vida en su momento, pero en ese preciso instante sólo quería llegar a tiempo.

Mina Ashido se había vuelto más hermosa y exótica con el tiempo, pero ya podía apreciar eso otro día, ¿no?

De todas formas, no la veía como una persona que se levantara tan temprano...

—¡Mina! —suspiró.

—Hey, ¿qué pasa con esa cara? —preguntó— ¡Oh! ... Disculpa, ¿estoy estorbando verdad?

—¡No, no! Así como estorbar claro que no, pero debo llegar al trabajo —explicó.

Mina asintió, comprendiendo en ese caso su cara de estar viviendo una tortura al ser detenida.

—Siendo así no pretenderé retrasarte —sonrió—, pero podríamos salir un día de estos, ¿qué te parece? ¡E ir a ver vestidos juntas!

De inmediato Ochako estuvo de acuerdo, incluso si la boda y lo que usaría en ella era lo que menos le importaba en ese minuto.

Iba a irse cuando recordó.

—¿Sigues teniendo el mismo número?

—¡Nop! —rió— Pero tú ve al trabajo, ya le pregunto yo a Bakugou por tu número. ¡Nos vemos, y buen día!

¿Bakugou?

No pensaba que Katsuki hablara con ella, según tenía entendido siempre se quejaba de su positivismo excesivo y su manía de joderle con sus "estúpidos" comentarios. ¡Pero demonios! ¿En qué estaba pensando? Debía apresurarse o no estaría cuando el tren llegara en unos pocos minutos.

[ II ]

Nada más llegar al gimnasio la cara rosada de Mina invadió el alcance de su mirada.

—Dame su número.

—¿Perdona? ¿Y qué mierda haces tú aquí? —preguntó frunciendo mucho el ceño.

Ashido lo miró pestañeando perpleja. ¿Era en serio su pregunta? Era una heroína y encima su novio iba a ese gimnasio, claro que estaría ella ahí alguna vez.

—Que me des el número de tu novia, zoquete —dijo.

—¿Y para qué lo quieres?

—Para ver si te deja por mí -rodó los ojos. Justo en ese momento Kirishima se iba acercando al tiempo que bebía de su botella—. ¿Qué crees tú? Voy a pedirle que salgamos en busca de ropa para la boda. Y ustedes irán por supuesto, par de tontos.

El pelirrojo la miró con sorpresa.

—Por Bakugou lo entiendo, ¿pero qué te he hecho yo para que me llames tonto? —se indicó.

—Ser su amigo por supuesto.

—¡Perra!

—¡Perro estúpido!

—¡Te voy a-!

—A nada —Les tapó la boca en señal de que guardaran silencio—. No queremos armar un escándalo, ¿verdad?

Katsuki se la apartó casi de inmediato con brusquedad, chasqueando la lengua con fastidio. Kirishima sonrió y Ashido siguió insistiendo.

—Vengaa, Katsukii —pidió.

—No me interesa.

El pelirrojo parpadeó confundido, había oído eso de la boda y tal, pero no estaba muy seguro de qué estaba hablando ese par exactamente.

—¡Pero esto te ayudará a pasar tiempo con ella y hacer que te perdone! —Agitó los brazos.

—¿Qué ocurre?

—Por la mañana me encontré con Ochako en la estación, crucé un par de palabras con ella y quedamos en ir a ver vestidos para la boda juntas —explicó—. Pero como iba apurada no me dio su número ni yo le di el mio, ya sabes que perdí mi teléfono anterior, así que le dije que se lo pediría a Katsuki.

—Pero el susodicho no parece muy contento con la idea...

—¡Y sólo intento echarle una mano! —exclamó.

El rubio gruñó. Algo le decía que si eso sucedía ocurriría algo malo, no esperaba mucho de un plan de Mina. Nada le aseguraba que no terminara empeorándolo más, y con el panorama de las tiendas y sacarse y probarse ropa, peor.

Positivismo de Mina, más Mina Ashido, más Kirishima burlón, más cara de ángel no muy contenta con su persona, es igual a Katsuki más malhumorado de lo normal.

Porque sí, siempre, todo puede ser todavía peor.

—Katsuki, vamos, Mina sólo intenta ayudar. Y es buena idea, así aprovechamos de... Ehh —Eijirou no era un enemigo de las salidas al centro comercial, de hecho no le molestaba en absoluto, pero claramente Katsuki no le vería nada de provechoso a eso— mirar en el catálogo de la tienda de Hatsune.

Exhaló fuertemente.

—Esa mujer hace pura mierda, sólo puede ser útil para estúpidos —alegó.

—Pero ella fue quien modificó tus granadas, ¿cierto?

Katsuki se quedó en silencio. Eso no significaba nada.

—Bueno, está decidido —Kirishima sacó su móvil del bolsillo de su pantalón y se lo entregó a Mina en la mano—. Aparece simplemente como Ochako.

—¿Eh? —murmuró sin entender. Katsuki se había volteado, sorprendido. Por supuesto que tenía claro a lo que se refería, lo que no sabía era cómo lo había conseguido— ¡¿Has tenido el número de Ochako todo este tiempo?!

—C-claro que no —rió—. Volví a conseguirlo la primera vez que Katsuki vino a cas... A tu casa. Dejó el teléfono en la encimera, ¿recuerdas?

Mina boqueó tal como un pez.

—¿No tenía contraseña?

—¿Quién se atrevería a cogerle el celular y curiosear por ahí? —le restó importancia con diversión.

Bakugou sintió deseos de golpearlo hasta borrarle la puta sonrisa. Jamás dejaría el cacharro lejos otra vez mientras Kirishima estuviera cerca.

Ashido le dedicó una sonrisa por algo de cortesía. ¿Que quién revisaría el teléfono de Bakugou? Pues ya lo tenía en frente y encima diciendo esa tamaña gilipollez. Ella suspiró y se alejó un poco para llamarla de inmediato. Ya debía ser hora de que terminara su turno, posiblemente.

—Habla Uraraka.

—¡Hey, Ochako! ¡Soy Mina!

—Maldita rata, te golpearé...

Kirishima miró sorprendido a su amigo. Vale que era normal que dijera esas cosas, pero en ese momento parecía más bien que se preparaba mentalmente para el peor escenario que para hacerle explotar el culo.

—¿Todo bien?

Claro que no estaba bien. Tenía una mala sensación de eso, no iba a estar ni un poco tranquilo.

—Katsuki...

La mirada de Kirishima le pedía claramente que soltara lo que fuese que estaba pensando. Pero no lo iba a hacer, claro que no.

—Tú... Sólo... —gruñó— controla a tu novia.

Kirishima alzó las manos, en un gesto que indicaba que se quitaba cualquier responsabilidad de encima. Muy su novia podía ser, pero eso no significaba que tenía que estar pendiente de lo que hacía y decía a cada segundo. Aunque sabía que en parte Katsuki tenía razón, a veces Mina... Sencillamente se le pasaba la mano.

—No prometo nada, pero puedo intentarlo.

Eso no lo confortaba mucho, tal vez al final resultaba que todo se iba a la mierda por algún malentendido.

—¡Bien, adiós! —Se acercó donde ellos— ¡nos vemos el sábado!

Oh dios, le pediría un turno extra por ese sábado a su jefe si no fuera porque el muy desgraciado siempre andaba haciendo algo, y costaba un mundo que tomara en cuenta algo de lo que cualquier empleado le dijera. Y tampoco podía golpearlo o gritarle sin que eso tuviera repercusiones. O eso creía. La última vez que lo hizo no le dijo nada, sin embargo no volvió a llamarlo y tuvo una semana completa de suspensión, de lo que se enteró al día siguiente cuando al entrar a la agencia lo hicieron dar media vuelta y regresar a casa.

Prefería evitarse el mal rato, sólo controlarse un poco más con su jefe.

—Muy bien. Nos juntaremos el sábado, un cuarto para las once por la mañana. Iremos en mi coche y espero que lleves dinero de sobra, Katsuki —Lo apuntó, casi amenazante—. La vestimenta es importante y con Ochako no permitiremos que uses cualquier tontería.

Él la miró extrañado, pero fue Kirishima quien decidió preguntar.

—Ochako... ¿sabe que Katsuki irá?

—Claro, prefiero ser sincera. Es una situación delicada, y si fuera yo no querría que me juntaran contigo teniéndome en la ignorancia —explicó al pelirrojo—. Los golpearía... —sonrió— Y de todos modos no sonaba nada disgustada o incómoda luego de decírselo.

Mina se encogió de hombros y devolvió el teléfono a Kirishima, para luego estirar sus brazos, elongando un poco.

—Bueno señores, si no hay más preguntas, voy al baño.

Eijirou guardó su teléfono y se sentó cerca de Katsuki.

—¿Pasa algo? —inquirió— No has dicho nada.

Extrañamente.

Respiró hondo, ya no se sentía con ánimos de seguir entrenando, mucho menos en compañía. Planeaba irse, cuando su amigo volvió a hablar con una expresión mucho más grave.

—No recuerdo haberte visto preocupado de una forma tan silenciosa. No estoy seguro de qué esperar —dijo con completa sinceridad.

Y si él era honesto también, tampoco estaba seguro. No estaba pensando concienzudamente sobre el tema, y encima su mente todo era Uraraka cuando no estaba concentrado en su trabajo. Todo se volvía difícil con ese temor que nunca pensó que iba a siquiera probar.

Pero...

Era Katsuki Bakugou, demonios. Podía conseguir lo que fuera. Lo que fuera...