Análisis
Sev durmió cinco horas, hasta las cuatro de la madrugada, y se despertó totalmente despejado y descansado vinculado todavía con Lauren, que no soñaba en ese momento. ("Buf… Ya me he despertado demasiado temprano, ahora me espera otro día muy largo, y Lauren no lo hará hasta dentro de más de tres horas.
Tengo hambre y no tenemos más comida, esto del Giratiempo es un auténtico fastidio, tanto que lo deseaba y estoy comenzando a odiarlo. Bueno, el viejo estará durmiendo, puedo salir de la Sala, ir hasta las cocinas y volver. Le dejo una nota a Lauren por si despierta y la rastreo todo el tiempo por el castillo.")
Así lo hizo. Convocó material para escribir, le dejó una nota, se vistió, cogió la mochila, salió del refugio y fue hasta la puerta de la Sala de Menesteres tranquilamente. Vigiló a Filch en el Mapa, lo vio subir del quinto al sexto piso y ponerse a patrullar, así que salió, se dirigió corriendo por el pasadizo hasta el tercero y de allí a las cocinas.
Cogió comida y volvió a vigilar a Filch en el Mapa. Estaba rondando el séptimo, así que esperó. Cuando terminó, volvió por el pasadizo hasta el tercero y comenzó a rondar por allí. Sev se carcajeaba. "Lo que te digo, sin orden ni concierto porque le encantan los pasadizos."
Así que subió hasta el séptimo piso por las escaleras principales corriendo, pasó por delante de la puerta Gryff y hasta la Sala de Menesteres de nuevo, y volvió al refugio. Todo esto le llevó cuarenta y cinco minutos, durante los cuales Lauren no se despertó.
Sacó una piel al prado, al este, al sol, y desayunó tranquilamente sentado en la hierba y bebiendo agua del pozo. Después decidió hacer una exploración por los alrededores, en busca de los árboles sagrados más cercanos, consultando el libro celta, el diccionario y el mapa.
Éstos eran precisamente los de los equinoccios y solsticios. "Estaría bien realizar el ritual con Lauren en el solsticio de verano, que toca el abedul. Aunque nos va a coger en plenos exámenes, pero quizá podamos venir un par de horas nada más."
Regresó al refugio. "Ya son las seis y media, voy a despertar a Lauren a las siete y media, para volver a echar atrás juntos una hora o dos." Así que el resto del tiempo lo pasó en la sala de estar, estudiando ciertos aspectos de la Maga Druida. Leyó lo relativo a los nuevos poderes adquiridos y también a la clarividencia.
Descubrió que la penetración era un poder permanente, similar a la capacidad de recordar adquirida en la cueva, y que se incrementaba cada vez que se bebía el agua del pozo. "Hay que beber siempre que vengamos, como he hecho yo durante el desayuno."
También que la limpieza de la impureza era un proceso a llevar a cabo a lo largo del tiempo, y que convenía renovar el rito cada cierto tiempo, al menos una vez al año, pero más convenientemente cada tres meses. "Buaaah… bañarse cada tres meses en el arroyo, en invierno la poza debe estar congelada. Imposible, yo paso. Quizá en septiembre, a la vuelta de vacaciones, pero en pleno invierno, ni hablar."
Consultó la clarividencia, éste era un poder que se manifestaba sólo ocasionalmente y que también se incrementaba al beber repetidamente agua de los manantiales sagrados, al igual que ocurría con la del pozo.
Como ya había sospechado, no era determinante, la vida era un sistema caótico, las visiones podían alterarse. Descubrió que se manifestaba especialmente a través de los sueños.
"Claro, los deseos en el espejo son sueños, despierto. Y recuerdo aquel sueño que tuve, en el Refugio, cuando me quedé solo por Navidad, poco antes de recibir la carta de Lucius. Soñé que al morir veía los ojos de Lily y deseché que se tratara de una premonición, pero quizá lo fuera.
De cualquier modo, desde entonces ha cambiado tan radicalmente mi vida, que aunque lo hubiera sido, con toda probabilidad ya he cambiado mi destino y no moriré así, ni lo deseo en absoluto, como les pedí a las estrellas fugaces, no deseo que Lily me vea morir."
Después consultó si esos poderes se transmitían en los rituales en árboles al igual que los talentos innatos de los brujos que lo realizaban, y no, no lo hacían. "De acuerdo, entonces lo poseemos solamente aquéllos que habíamos bebido de manantiales en el Bosque, Lauren, Cecile, Remus, Deborah y yo. Lily y Paul no lo poseen, por eso él no veía a nadie que no conociera, y la familia de Lucius, Narcissa y Andrómeda en el deseo de Lily aparecía por lo que le habíamos contado nosotros, y por eso no vio a los hijos más mayores de Alice, Frank y Potter."
A las siete y veinte subió a despertar a Lauren, se metió en la cama por detrás de ella y se vinculó. Ella estaba soñando que se bañaba en la poza. ("Qué sueños más chulos tiene.") La abrazó por detrás y comenzó a tocarla para ponerla caliente, el sueño cambió a fantasía erótica, soñaba que se lo hacía con él. ("Qué mona.")
Él también se puso, y se frotaba contra su trasero. Continuó estimulándola hasta que se despertó. Ella se dio la vuelta de inmediato y se lanzó sobre él, subiendo la pierna a su cadera, poniendo sus sexos en íntimo contacto, aferrándolo por el trasero y moviéndose. Sev se carcajeaba.
-¿No tienes que ir al baño?
-Sí, pero no me aguanto las ganas, estoy muy caliente y ya veo que tú también. Anoche te dejé insatisfecho.
-Estabas soñando que te lo hacías conmigo.
-Ya, ya lo recuerdo, que me la metías hasta el fondo.
-Por eso yo también me he puesto caliente.
-Empieza a no gustarme que espíes mis sueños. Si alguna vez sueño con alguien que no seas tú, vas a enterarte y no te va a sentar bien.
-No me importaría, Lauren. Seguramente me pondría caliente igualmente, de verte en acción con otros.
-¿En serio?
-Por supuesto. De hecho, quiero que me cuentes. ¿Con quién más sueles soñar?
-Hubo un maléfico, con el que mejor me lo montaba.
-¿Quién?
-Orson, el golpeador de Quidditch.
-Vaya…
-Me gustaba tanto que seguí haciéndomelo con él incluso cuando mis padres me desvelaron los secretos.
-Vaya, Lauren… ya te digo que eres salvaje y fiel a ti misma. Me encanta, me pone mucho. ¿Lo dejaste cuando te enamoraste de Jack?
-No, continué con él, le ponía cuernos a Jack, ya sabes que Deborah lo ataba en corto y nos veíamos muy poco.
-Wow, Lauren… eso es ser una mujer que elige. Y además, seguro que te gustaba más cómo te lo hacía él que Jack.
-Desde luego, era muy sucio.
-Cómo me pone, Lauren, has de enseñarme todo lo que te enseñó él.
-Le encantaba hacérmelo por detrás, a cuatro patas, como los animales.
-Pero así tú no llegabas.
-No me importaba, luego llegaba sola recordándolo, mientras él me mordía la boca y los pechos. Yo también he ido muchas veces a que Poppy me curara.
-Yo puedo hacértelo por detrás de manera que a ti también te guste. Túmbate boca abajo – le ordenó.
Ella lo hizo de inmediato, él se puso sobre ella y se lo hizo como ya había ensayado con Lily y Deborah, sólo que no se descargó en su interior, pues llegaron a la vez.
-Te he mojado la mano.
-Tranquilo, me limpio con la varita, no tiene ninguna importancia, estoy curada de espanto en ese aspecto.
Él se retiró de encima de ella y le dejó hacerlo.
-¿Te ha gustado?
-Me ha encantado. Me alucina llegar a la vez, haciéndolo es difícil de conseguir.
-Vaya…
-Yo siempre llegaba porque sé apañármelas, pero muchas veces después que el chico, antes de que le baje.
-Claro.
-Tú sabes medir los ritmos a la perfección para llegar a la vez, y qué zonas hay que estimular.
-No todo es mérito mío, Lauren. Tú también te conoces bien a ti misma y llegas muy fácil, no necesito contenerme en absoluto. Somos perfectos el uno para el otro.
Se sentaron a descansar, hombro con hombro.
-¿Qué hora es? – preguntó ella.
-Las ocho menos veinte.
-Buah, Severus… tenemos que marcharnos.
-Tranquila, nos cambiamos de habitación y le damos atrás al Giratiempo otro rato. Descansa un poco.
-Sueño con el día que me lo hagas a cuatro patas y te claves en mí muy bruscamente, como lo hacía Orson. Contigo me va a gustar más todavía, pues sé que vas a llenarme mucho más de lo que él lo hacía, y golpearme bien el fondo.
Sev le contó lo que le había dicho Deborah sobre los tamaños del Kama Sutra.
-¿Tú qué eres, Lauren?
-Elefanta, desde luego, a mí es muy difícil llenarme. Orson lo hacía, por eso aguanté tanto con él, pero tú más. Nunca vi otra igual y he visto muchas.
-Entonces somos compatibles.
-Eso parece.
-¿Cuándo dejaste de hacértelo con él?
-Me lo hice una vez al volver en septiembre. Lo dejé cuando me senté contigo en Pociones.
-Vaya, Lauren… Te privaste de eso sabiendo que yo no te daba oportunidad alguna.
-No me importó en absoluto, a partir de aquel momento viví para ti.
-No lo merecía, Lauren. Si me hubieras leído por aquel entonces, habrías descubierto que quería unirme a Voldemort.
-Bueno, no saquemos ese tema otra vez. Voy al baño y luego usamos el Giratiempo. No te comas la cabeza mientras tanto.
-No, descuida, mientras vuelves lo recojo todo.
Hicieron así. Lauren fue al baño y Sev metió la ropa de ambos en la mochila e hizo la cama. Cuando volvió se cambiaron de habitación a la adyacente, con una cama de dos en lugar de tres. Se quedaron en la entrada.
-¿Le damos dos horas?
-Buf… tengo muchísima hambre, Severus.
-He traído el desayuno, está en la mochila.
-¿Has ido hasta las cocinas?
-Desde luego, me desperté a las cuatro de la madrugada.
-Buah, Severus… Qué descontrol, no puedes seguir así.
-Ya, ya he pensado en ello, pero el mes que queda hasta fin de curso va a tener que ser así, no me queda otra.
-Vaya follón en que te he metido.
-Yo también lo hice, Lauren, pude haberme negado o quedarme en Cokeworth en Semana Santa y no volver a Hogwarts.
-Pues sí, pudiste hacerlo, tenías la vida resuelta con las joyas.
-No le des vueltas tú tampoco ahora. Vamos con el Giratiempo y a disfrutar de lo que tenemos - pasó la cadena en torno al cuello de ambos - ¿Dos horas entonces?
-Sí.
Dio dos vueltas al mecanismo.
-Son las seis.
-Jo… ahora es como si te hubieras despertado a las dos de la madrugada.
-Bueno, me echaré la siesta otra vez, no tiene ninguna importancia. Desayuna, anda, y mientras tanto te cuento algunas cosas interesantes que he estado leyendo.
Se sentaron en el borde de la cama, para que Lauren no la llenara de migas mientras comía. Sev le habló de los nuevos poderes de la Magia Druida al pie de la letra y sus reflexiones sobre ello, para entonces ya estaban sentados de nuevo, apoyados en los almohadones.
-Tenemos que seguir bebiendo agua del pozo y bañándonos en el arroyo siempre que podamos, esto último en especial tú, pues te hace mucha falta para borrar todos los años de maltrato sufridos – le dijo ella - Ya viste como en cuanto lo hiciste te abriste a contarme algo muy doloroso para ti.
-Desde luego, tienes toda la razón.
-Si en invierno no podemos hacerlo, lo haremos más a menudo en los meses que no esté congelado.
-Claro, es una pena que no estemos en el castillo en verano. Vendría todas las semanas, me encantó.
-Este verano todavía no puedes Aparecerte, pero para el siguiente podrás viajar a otros arroyos mágicos que aparezcan en las guías.
-Claro...
Después Sev le habló de la clarividencia y del sueño que tuvo.
-Vaya, Severus… qué inquietante.
-Pues sí, pero pienso que ya he cambiado esa parte de mi destino.
-Sí, yo también lo creo. Yo también tuve un sueño a principio de curso y sé que no se va a cumplir.
-Cuéntame.
-Nos vi a los dos marcados, Mortífagos, como pareja.
-Tu plan…
-Claro, de ahí me vino la idea.
-Y pudo hacerse realidad si Lily no se hubiera enamorado de mí. Lo soñaste a principio de curso, antes de que estuviéramos juntos, mientras yo pensaba hacerme Mortífago.
-Claro, fue una premonición.
-Y hoy has tenido otra, que te lo hacías conmigo.
-Bueno, eso lo sueño muchas veces, tengo una mente muy calenturienta. Cuando me despierto me lo hago sola.
Rieron.
-Y las vemos en el espejo porque también son sueños.
-Desde luego.
-Quiero que volvamos a mostrarnos las imágenes, ahora que gozamos también de penetración, para ver si descubrimos algo nuevo.
-Jo, Severus… no le des más vueltas al tema.
-Tengo charla con Potter y Black en un rato, quiero tener el máximo de información.
-Vale, hagámoslo.
Lo hicieron, se mostraron el uno al otro las imágenes que habían visto por separado en el espejo de Oesed, fijándose especialmente en la última, la que había visto Sev con los otros cinco el viernes por la noche, la que consideraban más fiable. La comentaron mientras la tenían fija en la mente.
-No parecemos tan felices como deberíamos estar, con una familia tan grande y próspera y siete años después de haber vencido a Voldemort - dijo él.
-Tienes razón.
-La gran mayoría sí, pero Lily, Deborah, Paul, Lucius, Albus, Minerva, tú y yo, no lo estamos tanto.
-¿Algo que ver con los Horrocruxes? Seremos quienes probablemente conozcamos el secreto, debido a las Uniones de las Almas y a que Lucius actúe como espía.
-Eso es lo que sospecho. Quizá se gane la guerra y Voldemort desaparezca una temporada larga pero no hayamos acabado con él, que todavía queden Horrocruxes por descubrir.
-Debe ser eso. Vaya, Severus, entonces no deberíamos tener familia.
-Bueno, no veo por qué no. Si ganamos la guerra una vez, podremos hacerlo una segunda, no por eso debe detenerse la vida.
-Claro...
-Me tiene sobre ascuas la cicatriz del hijo de Potter. Quizá fue atacado también durante la guerra al tiempo que sus padres, ellos perecieron y él sobrevivió.
-Es posible. Parece un niño feliz, muy despreocupado, al igual que el hijo de Frank y Alice.
-Sí, y a ellos también se les ve muy felices. Está claro que serán unos padres excelentes, la mejor opción para ese niño si no evitamos la desgracia. Otra cosa que me llama mucho la atención es la actitud del hijo de Lucius, tan maduro para su edad. ¿Crees que también sabrá de los Horrocruxes?
-No lo creo, Severus, no sabiéndolo Narcissa, que está feliz. Creo que es otra cosa.
-¿Qué?
-Que lo han instruido a fondo en Artes Mentales, como a mí y mis hermanos, y ya está en los secretos, conoce toda la historia oscura de sus padres.
-Vaya… desde luego. Debe ser eso.
-Están a nuestro lado, en el centro. Van a tener un papel determinante, pienso que los dos, padre e hijo, si Voldemort reaparece de nuevo en la generación del chico.
-Claro…
-Y tendrán una relación muy estrecha con nosotros. Recuerda que si Voldemort no ha caído, Lucius deberá convertirse en agente doble a su vuelta. Quizá perezca y debamos hacernos cargo del chico, tú tendrás la vida resuelta y estarás protegido en Hogwarts.
-Cierto. Entonces no debería tener más de un hijo con cada una de vosotras. La próxima vez que me mire comprobaré si ha cambiado eso, y si tras la charla con Potter y Black, ellos aparecen en la premonición. No tardaré mucho en hacerlo.
-Severus, tampoco te obsesiones, esto es a largo plazo.
-Quiero que volvamos a ver el tuyo, en el que aparece Jack a tu lado, para ver si también está preocupado.
-De acuerdo, te lo muestro.
Lauren lo hizo.
-Jack está muy feliz, no sabe de los Horrocruxes, no realizarás la Unión de las Almas con él – dijo Sev.
-Ya.
-Lauren, déjate de tonterías y déjalo ya.
-Bueno, quizá eso también se pueda cambiar.
-Deberías hablarle de mí y de tu vida anterior, como lo haces conmigo, para que te acepte como eres, de lo contrario, nunca lo hará. Vincúlate con él para comprobar cuánto poder tiene vuestro Vínculo, tráelo cuando quieras a adquirir los poderes y llévalo al espejo. Él también posee clarividencia, bebió con Deborah de un manantial mientras buscaban un lugar donde entrenar en el Bosque.
-Claro, lo haré, en cuanto tengas el Mapa para mí y pueda moverme por el castillo con seguridad.
-Creo que el lunes estará listo, al viejo le lleva una semana confeccionar cada uno. Como se lo dará a Lily para que se lo devuelva a Remus, ella te lo dejará en el libro de endemismos.
-Genial. ¿Cuánto tiempo nos queda?
-Una hora, son las siete.
-¿Te quedan energías?
-Por supuesto.
. . . . . . . . .
Sev quedó en el desayuno con Lily para que Remus acompañara a Potter y Black esa mañana, y ella le comunicó que ya habían encontrado la manera de evitar a Pettigrew, pues ninguno de los tres solía acudir puntualmente a desayunar el fin de semana, y habían salido con Remus del dormitorio común de chicos de quinto año de la casa Gryff antes de que la rata se despertara.
("Maravilloso. Ya están con la mosca detrás de la oreja, no les va a sorprender la mentira que tengo preparada, ya no confían en él en absoluto.")
A las nueve y veinte, Sev esperaba con Deborah a unos pasos de la puerta de la Sala de Entrenamiento. Poco después comenzó a entrar gente, los primeros, el resto de comandantes, que de inmediato se dirigieron a sus puestos, a organizar sus grupos en cuanto llegaran.
A las nueve y veintitrés entraron Remus, Potter y Black. ("Los semblantes de ambos reflejan seriedad y un cierto desconcierto, observando la enormidad de la Sala de Entrenamiento. Allá vamos.") Se adelantó en su dirección, y cuando estuvo a dos pasos les tendió la mano.
-Buenos días, bienvenidos.
Black respondió de inmediato, dándole un firme apretón, mirándolo directamente a los ojos.
-Buenos días, gracias por invitarnos.
-Nada que agradecer, todo aquél dispuesto a combatir debe entrenar a fondo.
Sev le tendió la mano a Potter y éste también se la estrechó, pero su apretón no fue tan firme, no dijo nada ni lo miró a los ojos. ("Mucho más desconfiado y reticente, por supuesto, es Potter. Black ya se la juega cada vez que convive con su familia. Está mucho más curtido, él podría haber caído en Sly y convivir con los maléficos como me pasó a mí, se identifica conmigo.")
-Como nosotros ya nos conocemos, me gustaría presentaros a Deborah, la segunda al mando y comandante de quinto año conmigo.
Deborah le tendió la mano a Potter primero.
-Encantada.
-Encantado, yo soy James.
Después lo hizo a Black.
-Encantado, soy Sirius.
-Encantada.
Sev, mientras tanto, leyó los pensamientos inmediatos de ambos. ("Black está encantado de la oportunidad que les estamos dando, pone por delante combatir. Potter se teme que todo sea una trampa. Buf… qué difícil.") Black se dirigió a él de nuevo.
-¿Cómo debemos llamarte?
("Voy a hacerles una broma para quitar hierro.") Les sonrió sarcásticamente.
-Como queráis, excepto 'Quejicus'.
Remus y Deborah se carcajearon, Black y Sev rieron con ganas y Potter también sonrió, bajando la vista, avergonzado. Sev continuó:
-Aquí casi todos me llaman Prince, por el apellido de mi madre.
-¿Sangre-pura? – le preguntó Black, extrañado y con cierto interés en la mirada.
-Sí, Slytherin. Soy mestizo, mi padre es muggle.
("Ya se siente todavía más identificado conmigo, mi madre es traidora a la sangre, sangre-pura Sly contraria a la ideología. Esto debería valerle también a Potter, él también es sangre-pura.") Lo miró, también lo miraba, comprendiendo, le habló a él:
-Pero eso aquí no tiene ninguna importancia, sólo somos futuros guerreros, venimos a aprender a combatir.
-Desde luego – le habló Potter por fin.
-¿Cómo preferís que os llame a vosotros, por vuestros nombres o por vuestros apellidos?
-A mí llámame Sirius – le respondió Black, muy seguro de sí mismo.
("Desde luego, él reniega de su apellido.")
-Encantado, Sirius.
-Puedes llamarme James – le dijo Potter.
Sev le sonrió, Potter seguía serio, pero ya lo miraba a los ojos.
-Encantado, James.
Durante todo ese tiempo había seguido entrando gente.
-Venid con nosotros, tenemos que organizar el entrenamiento de hoy.
Se giró y los precedió, dirigiéndose hacia donde entrenaba quinto año. Les habló por encima del hombro:
-¿Qué tal lleváis el temario de los TIMOS?
-Bien, bien, no es para tanto – le respondió Sirius.
Se giró a responderle:
-Si necesitáis repasar algo, decídnoslo sin miedo, estamos a una semana de los exámenes. Tanto Deborah como yo podemos ayudaros.
-No será necesario, gracias, Prince.
("A Sirius ya lo tengo en el bote. A ver los resultados de las lecturas de Deborah.")
Llegaron hasta el grupo y lo organizaron, les tocaba frente a frente con grupos organizados por los comandantes. Pusieron juntos a los tres amigos contra otras tres personas, una de cada casa. De Sly escogieron a Anthony, para que compensara el alto nivel que tenía Remus y también para que estrechara lazos con ellos, pues sabían que formaba parte de la escolta.
Los presentó a todos y explicó a James y Sirius lo que estaban intentando hacer, que se mezclara la gente de todo el colegio para que todos se conocieran.
-Entonces, ¿por qué nos ponéis a los tres juntos en el mismo grupo? – le preguntó Sirius, genuinamente interesado.
("A él ya le apetece también lo de mezclarse. Remus me contó la otra noche que es un mujeriego, por eso lo ve solo en el espejo. Quiere ampliar el coto de caza.")
-Porque es vuestro primer día, para que estéis a gusto y en confianza, y de paso comprobéis el nivel que tiene Remus. ¿Os parece mal?
-No, en absoluto – respondió James.
("Él prefiere estar con sus dos amigos.")
-¿Controláis no verbales?
-No – respondió James.
("Ya lo sabía.")
-¿Y los contrahechizos?
-Todos.
-Estupendo.
Se dirigió a todo el grupo:
-Entonces sin desarmar, legales, verbales y el mínimo de Protegos, para aprender a esquivar.
Y a ellos dos, mientras los otros tres se dirigían a su lugar, alejados unos diez pasos:
-Disfrutadlo. A las once hacemos descanso y me gustaría charlar un rato en privado con vosotros. ¿Tenéis algún problema?
-En absoluto – dijo Black.
-No, ninguno – dijo Potter.
-Estupendo, nos vemos a las once.
Deborah y Sev organizaron el resto del grupo. Cuando terminaron, se vincularon para hablar, mientras observaban la lucha del grupo de los Gryff recién incorporados.
-¿Resultados, Deborah?
-En el bote, Prince, los dos. Black desde que ha entrado y ha visto el lugar, y Potter desde que has dicho que los estatus de sangre no tienen importancia, que todos somos combatientes por igual.
-Estupendo. ¿Idea de contarle algo a Pettigrew?
-Ninguna, no confían en él. Pero van a tenerlo difícil, el otro ya debe andar buscándolos por el colegio, nunca se separan.
-Ya, un defecto Gryff, son demasiado gregarios. Eso lo discutiré con ellos, seguramente deberán sacrificar entrenamientos para mantenerlo controlado, por turnos. ¿Y los inmediatos cuando les he propuesto hablar conmigo?
-Ansiosos por hacerlo, ambos, muy interesados en cualquier cosa que puedas decirles.
-Genial, las cosas no pueden ir mejor. Observémoslos, a ver si es cierto que pasan los TIMOS.
Los observaron durante cinco minutos.
-¿Qué te parece? – le preguntó Sev a Deborah.
-Que sí, sobrados, superan al Huffle.
-Sí, sí los pasan. ¿Qué te apetece hacer, combatir con tu comando o contra mí?
-Qué difícil decisión.
-Un rato de cada si quieres, así yo también me tomo un poco de tiempo para relajarme.
-Está bien, luchemos hasta que los de sexto intercambien grupos.
-Genial.
Lucharon hasta las diez y cuarto, momento en que quienes combatían rodeados por otros intercambiaban papeles. Deborah se marchó con su comando y Sev a la sala de reuniones, y estuvo repasando en su mente toda la conversación que pensaba tener con sus hasta ahora eternos enemigos, y esperaba, cuando terminara, amigos para siempre.
A las once menos diez salió, fue al servicio, se dirigió de nuevo hasta su grupo y los observó combatir un poco más. "Ya han mejorado, en hora y media. Antes usaban Protegos y ahora ninguno, están a la par del Rave. Van a ser unos guerreros excepcionales. Y están disfrutándolo, les encanta, nunca habían combatido así, y a Remus se le ve muy feliz, de estar reconciliándose con sus amigos. Qué bien. Si nos queda un rato cuando terminemos de hablar combatimos los cuatro."
Deborah regresó a las once menos cinco. También se puso a observar, hablaron vinculados.
-¿Qué tal? ¿Estás listo? – le preguntó ella.
-Lo estoy. Todo va a ir viento en popa.
-Estupendo.
-¿Y tú? ¿Lo has pasado bien?
-De muerte.
("Qué acierto lo de los grupos afines rodeados.")
-¿Qué te ha tocado, atacar o defender?
-Atacar.
La miró.
-Te gusta más atacar… ¿verdad?
Ella también lo miró, incitante.
-Por supuesto, no sabes qué ganas tengo de atacarte a ti.
Se sonrieron. ("Se ha puesto caliente luchando y ya ha pasado una semana desde que estuvimos, otra a la que tengo abandonada.")
-Deborah… no me saques ese tema ahora… que me pongo caliente y tengo otras cosas en la cabeza…
-Era un poco de gasolina para el camino, Prince.
-Gracias, preciosa. Míralos, ya han mejorado, unos excelentes fichajes.
Ambos lo hicieron, durante un par de minutos más.
-Ya no usan Protegos y apenas se dejan pillar – dijo ella.
-Porque Remus está manteniéndose a bajo nivel, de lo contrario el combate ya estaría desequilibrado, en hora y media.
-Desde luego, son excepcionales.
A las once en punto Sev interrumpió la lucha del grupo de los Gryff y Deborah lo hizo del resto de grupos. Se dirigió a James y Sirius, mientras el resto se sentaban en el suelo a descansar o iban al servicio.
-¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido?
-Una instrucción ejemplar – le dijo James – Es increíble lo que habéis logrado en tan poco tiempo.
"Porque estuvo observándonos el primer día junto al Lago, y es cierto, hemos mejorado mucho en cuanto a organización."
-Somos un gran equipo, debemos estar unidos frente al verdadero enemigo.
-¿Después del descanso nos toca por grupos rodeados? – le preguntó Sirius, muy interesado.
"Les ha encantado, ni siquiera es necesario leerlos. Qué acierto que hayan combatido antes de hablar, lástima que no van a poder hacerlo así hoy."
-Sí, a quinto nos toca así, pero quizá hoy no tengáis ocasión de hacerlo, debemos tener una seria charla y seguramente va a llevarnos más tiempo que el cuarto de hora que dura el descanso.
-Desde luego, lo primero es lo primero – le dijo James.
"Qué bien, se muere de ganas de hablar conmigo, tampoco es necesario leerlos en ese aspecto. Ni siquiera voy a tener que comenzar yo la conversación, estoy seguro de que va a pedirme disculpas por sí mismo en cuanto me siente frente a él."
-Id al servicio primero si lo necesitáis. Son aquellas puertas – señalándoselas.
-Hemos ido tras el desayuno – respondió James - ¿A vosotros os hace falta? – les preguntó a Sirius y Remus.
-No, a mí no – respondió Sirius.
-A mí tampoco – respondió Remus.
-Venid conmigo entonces – dijo Sev.
