Tocado por las musas
Sev miró su reloj.
-Buf… son las nueve y media, nos queda media hora para el toque.
-Bah, ¿qué importa el toque? – dijo Valerie.
-Nada, el toque no importa nada, pero yo he de dormir, chicos. Al final hemos venido hasta aquí para hacer algo que podríamos haber hecho en la Sala de casa.
-Bueno, pero nos puedes tocar la canción, aunque sea un par de veces, nos da tiempo – le dijo Valerie.
-Sí, claro, os la toco, pero antes quería preguntaros algo a vosotros dos, Valerie y Andrew, ¿qué tal lleváis la Oclumancia?
-Perfecto, Prince – respondió Andrew – Cien por cien, ambos. Ya hemos comenzado con la Legeremancia esta tarde.
-Wow… maravilloso. Deborah, pásale a Valerie esta misma noche los apuntes de la Magia de la Luna.
-¿Me los devuelves cuando lleguemos a casa, Paul? – preguntó Deborah.
-Por supuesto – respondió Paul.
-¿Qué es eso de la Magia de la Luna? – preguntó Valerie.
-Deborah y Paul, contádselo vosotros – dijo Sev.
Lo hicieron, brevemente.
-Vaya… - dijo Valerie, muy asombrada – Es lo que ya estamos haciendo.
-Por supuesto, con el mérito de que a Andrew y a ti os ha salido espontáneamente porque tenéis una relación muy sana. Es ideal para vosotros.
("Que Jack tome nota. Va a quedarse sin Lauren.")
-Para que veas, Valerie – le dijo Andrew – No vas a estar con nadie mejor que conmigo.
-Desde luego – dijo Sev – Yo también lo creo.
-Pero puedo hacérmelo con otros, ¿no, Andrew? – preguntó Valerie, ansiosa - ¿No te echas atrás? Por lo menos con Prince…
("Qué mona, ya ha olvidado a Sirius. Ha sido todo para hacernos reír.")
-Que no, Valerie, con quien quieras… – dijo Andrew, paciente – Y más todavía después de haber oído esto.
-No te haré pasar hambre, cariño.
-Ya sé que no, ya lo hemos hablado.
-Leedlo esta misma noche, antes de poneros al tema – les dijo Sev – Sólo os llevará media hora y no tiene desperdicio.
-Lo haremos – dijo Andrew, muy seguro de sí mismo.
-¿Los apuntes de la Magia Druida también los tenías tú, Deborah?
-Sí, Prince, también se los pasé a Paul – respondió Deborah - ¿Ya los has leído?
-Desde luego – respondió Paul.
("Los dos son eficientes a tope, son tal para cual.")
-Entonces pasádselos también, así van preparándose para el ritual – dijo Sev.
-¿Lo que estuviste contándonos el otro día del horóscopo celta? – preguntó Valerie, muy interesada.
-Sí. Lo haremos esta misma semana, depende de cómo tenga la agenda con el viejo, mañana os diré. Leedlos también cuanto antes, porque luego viene otra más. ¿Los de la Magia Roja también los tienes tú, Paul?
-Sí, ésos todavía no los he terminado – respondió Paul.
-Bueno, no corre tanta prisa.
-¿La Magia Roja? ¿Y eso qué es? – preguntó Valerie.
-La Magia del Amor. El arma más poderosa contra las Artes Oscuras. El escudo que visteis el otro día en el espejo.
-Vaya… Pero eso, ¿no era un deseo?
-Por supuesto que era un deseo, pero basado en algo que existe. Ya os lo dije, otra sorpresa que os tenemos preparada.
-Wow… - admirada - ¿Y todo eso ha sido cosa del viejo?
-En absoluto. Tenía los libros llenándose de polvo en el almacén de la Sala de Menesteres, se los robamos.
-¡Toma ya! ¿Antes del destape? – muy emocionada.
-Sí, Lily y yo descubrimos que existían en los anexos de una edición antigua del Compendio General de Defensa en la librería de viejo de Diagon, en Semana Santa. Cuando volvimos al colegio, leí a Minerva y descubrí que esos libros estaban ocultos en el almacén, pero no exactamente dónde. Recordáis cómo es el almacén, ¿verdad?
-Por supuesto - dijo Andrew.
-Pues aquí nuestros queridos Deborah, Jack y Anthony, pasaron todas las horas libres de una semana buscándolos, confeccionaron incluso un mapa de la Sala, para abrirlos todos a la vez. Había cinco armarios, lo hicimos con maleficios, con todos los libros retirados de la S.P. durante mil años de Hogwarts, la mayoría de Artes Oscuras. Están en nuestro poder. ¿Qué os parece?
-Que le ganasteis por la mano – dijo Andrew, triunfal – En menos de un mes.
-Eso – muy satisfecho – Y ahora van a servir para salvar vidas, las de todos. Ya visteis el deseo en el espejo, cuatro contra doce y ni un rasguño.
-¡Vamos a ser invencibles! – exclamó Valerie.
-Y había un armario completo con libros de Magias Ancestrales benéficas de culturas de todo el mundo, y otro de Artes Mentales. Existen muchas más aparte de la Legeremancia y la Oclumancia.
-¡Toma ya!
-Mucho trabajo.
-Lo haremos entre todos – dijo Paul, muy seguro de sí mismo.
-Con razón estás tan ocupado, Prince – le dijo Valerie.
-Pues sí, lo de hacernos invisibles procede de la Magia Druida y hay multitud de rituales que otorgan diversos poderes. Por ejemplo, uno en una cueva que sirve para recordar todo lo que te sucede en la vida con el máximo detalle.
-Claro… - dijo Paul, comprendiendo – Por eso te ha bastado esta tarde con leer los temas para estudiarlos.
("No conoce el ritual de la cueva, porque ése mi madre no lo copió por no haber cuevas en el Bosque. Y se ha percatado de todo mientras él también estudiaba. Paul merecería ser comandante de un comando, y también Andrew. Vaya desperdicio, porque ya han formado el grupo afín entre ellos.")
-Y por eso sé los nombres de casi todos los guerreros y los de casa, en menos de un mes. Y no olvido nada de lo que estoy aprendiendo al piano, por eso he avanzado tanto en tan poco tiempo.
-¡Es fantástico! – exclamó Valerie.
-Iréis adquiriéndolos poco a poco. No todos los guerreros lo harán pero vosotros sí, somos la avanzadilla. También Genevre, Alice y Frank están aprendiendo Oclumancia con Albus con el mismo objetivo, formar parte de la escolta de verano. A ellos ya les transmití el talento en el árbol, porque seguramente ellos no lo poseían, pero la gran mayoría de Sly lo tenemos, por nuestra cualidad de fiables y discretos, y también vivir bajo el Lago nos ayuda, pues es una de las imágenes mentales que pueden utilizarse para ocultar los secretos.
-Claro… - dijo Valerie – Es la que hemos elegido nosotros.
-Por el momento, esta semana os toca el ritual, y quizá la siguiente lo imprescindible de la Magia Roja, el poder de formar el escudo por si sufrimos un ataque de Mortífagos mientras me escoltáis a mí o a Lily en verano.
-Wow… somos unos privilegiados – dijo Andrew – Gracias por contar con nosotros, Prince.
-Dádselas también a Jack, que es quien os está instruyendo en Artes Mentales, ése era el primer paso.
-Muchas gracias, Jack.
-Gracias, Jack – dijo Valerie, seca.
("Valerie está dolida con Jack por lo de antes, no perdona tan fácilmente como decía. Normal, ella ha estado esforzándose mucho por crear buen ambiente y Jack lo ha estropeado. Y él no les responde, va a quedarse solo como no espabile.")
-Y como todo gran poder implica una gran responsabilidad, el próximo año vais a tener trabajo extra – continuó Sev - No todo el mundo va a formarse en Legeremancia, pero sí en Oclumancia, y para eso necesitamos legeremantes que los lean y una flota de pensaderos.
-Por supuesto… – dijo Andrew, comprendiendo.
-Mucho trabajo. ¿Estáis dispuestos? Es el momento de echaros atrás. No perdáis tiempo en aprender a leer si no os apetece haceros cargo de esa tarea, nos queda una semana para los exámenes.
-Yo sí que estoy dispuesto, por supuesto.
-Yo también – dijo Valerie.
-¿Qué tal se os ha dado?
-A Valerie mejor que a mí – dijo Andrew.
-Porque ella seguramente tiene el talento, es más intuitiva que tú. Pero no importa, lo adquiriréis los dos en cuanto realicemos el ritual druida, os lo transmitiremos quienes ya lo poseemos.
-Es maravilloso – dijo Valerie.
-Y no sólo ése, ¿qué tal se os da Transformaciones?
-Es la asignatura que peor llevamos, los dos.
-Claro, es la asignatura más difícil. Pero hoy Paul me ha visto practicar en casa para el examen práctico de TIMO. ¿Qué tal se me daba, Paul?
-Extraordinario – respondió Paul.
-No he obtenido Extraordinario en todos estos años. El lunes pasado realicé con los Gryff, Deborah y Albus un ritual conjunto en un árbol sagrado y Albus nos transmitió a todos su talento para las Transformaciones con el objetivo de que Lily y yo lo tuviéramos más fácil para aprender a hacernos invisibles. En cuanto hagamos el ritual os pasaré a vosotros también ese talento. ¿Qué os parece?
-Wow… maravilloso… justo antes de los exámenes – dijo Valerie, admirada – Esto es un chollazo – riendo.
-Y todo el resto de mis talentos, que son prácticamente todas las asignaturas, yo soy de Extraordinario en casi todo. En principio íbamos a ir los cinco, vosotros dos, Deborah y Paul. Quiero invitar también a Anthony, Deborah, para ayudarle con el examen práctico. ¿Te parece mal?
-En absoluto, Prince, por supuesto, invítalo – respondió Deborah.
("Generosa a tope, no le importa que Anthony interfiera con tal de que obtenga un beneficio. En todo caso, Anthony no va a interferir, nos ama a los dos. Quizá haga un conjunto sólo con él también, si nos da tiempo.")
-¿Tú te apuntas, Jack?
-Lo pensaré – respondió Jack.
("Ya estaba mejor y ha vuelto a enquistarse, y todo porque Paul le ha puesto las pilas, por suerte no he tenido que ser yo. Voy a ponérselo fácil, quiero que al menos se reconcilie conmigo, de lo contrario no voy a ver a Ariel en todo el verano.")
-Vale, calculo que iremos el miércoles, piénsalo de aquí a entonces. Mañana le pediré al viejo que me amplíe la cadena del Giratiempo contando también contigo.
-Gracias, Prince.
("La verdad, prefiero que no venga, va a interferir. Pero yo ya he puesto de mi parte.")
-¿No tenías que enviar la carta antes del toque? – le preguntó Jack.
-Sí, voy ahora si me esperáis aquí.
-Ya voy yo – dijo Jack, levantándose.
("Se ha reconciliado conmigo, y mejor, así me quedo hablando con éstos sobre él, hay que arreglarlo.")
-Muchas gracias, Jack, te esperamos para la canción. Eres el único que todavía no la ha escuchado completa.
-Gracias, Prince.
-Gracias a ti, hermano.
Jack tomó el paquete que había quedado sobre el piano y salió. En cuanto la puerta se cerró, Sev habló:
-Hay que hacer algo con Jack, se está quedando solo.
-Esta tarde ha estado muy bien con nosotros – dijo Valerie, indiferente.
-Ya, ya se lo he notado en la cena.
-Pero luego ha metido la pata hasta el fondo, Prince – le dijo Paul – Debía ponerle las pilas.
-Por supuesto, y te lo agradezco mucho, de lo contrario habría tenido que ponérselas yo delante de todos. No ha sido culpa tuya.
-¿Y qué hacemos, Prince? – le preguntó Valerie, no en exceso interesada.
-Quizá repartirnos. No os quedéis todos a estudiar conmigo en casa, os quedáis una pareja y la otra vais con él. Yo ya no he de estudiar nada esta semana, voy a dedicarla a leer otras cosas interesantes.
-No, eso no, Prince – dijo Valerie, tajante - Cuando les toque ir al claro a Deborah y Paul te quedarías solo. No me da la gana.
-A mí tampoco – dijo Deborah.
-¿Y si voy a la Biblioteca con los de quinto cuando sea así y leo allí? Ahora ya no hay maléficos por los que temer, y así también les echo un cable.
-¿Eso es lo que tú quieres hacer? - le preguntó Valerie, un tanto duramente - ¿O lo haces por él? Porque no es lo primero que has propuesto.
-A mí no me importa.
-Vamos, Prince… – le dijo Valerie, hastiada – No nos tomes el pelo, te encanta la cristalera.
-Puedo prescindir de la cristalera dos o tres días esta semana.
-¿Y no te parece que ya estás prescindiendo de demasiadas cosas?
-No, la verdad, me dais todo cuanto necesito. En serio, quiero hacerlo así, pasar tiempo también con Anthony, sólo lo veo en clases.
-Pero entonces vas a privarnos a Andrew y a mí de tu compañía, nosotros también nos alimentamos de ella.
-Pues nos sentamos todos juntos en la Biblioteca.
-No es lo mismo, en casa estamos mucho más relajados. Que sea Jack quien se quede en casa con todos si quiere, no me apetece pasar con él toda la semana, en el claro y en la Biblioteca.
("Jack no va a hacerlo, él se queda en la Biblioteca por Lauren.")
-Por descontado, no pienso obligaros a nada. Pero sí que es cierto que quiero estar con mis compañeros de quinto algún día, a ellos no voy a verlos en todo el verano. Estaré una noche que os toque claro a vosotros y otra que les toque a Deborah y Paul. Así me reparto, estoy con todos. Las tardes, en casa. ¿Os parece bien?
-Las tardes que no tengas clase de vuelo.
-Claro, por supuesto. Supongo que tampoco será necesario que me acompañéis todos. Ahora ya no hay peligro, Albus me lo dirá.
-Pero queremos hacerlo. Y que venga George en lugar de Jack, como el viernes.
Todos asentían.
-Hemos de arreglarlo antes de fin de curso. Jack también va a formar parte de la escolta, y es necesario crear lazos para que la Magia Roja funcione, se trata de confianza y afinidad.
-Pero un equipo es tan fuerte como el más débil de sus miembros, Prince – dijo Paul – Es mejor prescindir de un miembro de la escolta y que ésta sea fuerte como una roca.
-Entended que necesito mantener la buena relación con él, de lo contrario no voy a poder ver a Ariel en verano.
-Tranquilo por eso, Prince, por supuesto que vas a verlo – le dijo Valerie, muy segura - Como si tiene que quedarse en mi casa en lugar de en la de Jack.
-O en la mía – dijo Deborah – Hay muchas habitaciones vacías en mi casa, podéis quedaros los dos siempre que quieras, y también Lily y cualquiera que te dé la gana.
("Lo dice por Lauren.")
-¿Y quién va a hablar de esto con Jack? ¿He de hacerlo yo? – preguntó Sev.
-Desde luego que no – le dijo Valerie – Tú, olvídate del tema, que bastantes preocupaciones tienes, ya nos encargamos nosotros. Tanto los días que quedan de colegio como el verano, vas a pasarlos con quien te dé la gana, sólo tienes que decirnos lo que necesitas en cada momento. Si no te arreglas con Jack o no quieres verlo, no vas a quedarte sin ver a tu peque, ni hablar. Ariel vivirá en otra casa, no lo han adoptado, sólo lo han acogido, puede ir donde quiera, y él irá donde pueda estar contigo. Eso lo tienes claro, ¿no?
-Sí, y con Lily, también la extraña mucho.
-Tranquilo, estaréis los tres juntos, todo lo que os haga falta.
-Gracias, amigos.
-Venga, olvídate del tema y siéntate al piano. Al final nos ha amargado la noche.
-Bueno, tampoco ha sido así, lo hemos pasado bien.
-Sí, gracias a nosotros. Me parece increíble que con el esfuerzo y las molestias que estás tomándote por todos y cada uno de nosotros, sin dejarte a nadie en el tintero, alguien te boicotee de esa manera, sin pararse a pensar en el día tan duro que has tenido, en todo el fin de semana realmente, que ni siquiera has pasado la noche en casa, y eso Jack también lo sabe.
("Claro… Jack ya se ha olido que estuve ayer con Lauren. A ellos Deborah les contó que no había dormido en casa, cuando vio que no llegaba para el toque.")
-Estás preocupado desde el viernes de noche, ¿verdad? – continuó Valerie – Fuiste a entrenar habiendo dormido seis horas.
-¿Se lo contaste, Deborah?
-Claro que se lo conté – respondió Deborah - Debemos cuidar de ti entre todos, como una familia. Tienes mucha tendencia a guardarte las cosas para ti.
-Mira quién fue a hablar.
-Yo me las guardaba porque no tenía nadie digno en quien confiar. En cuanto lo he encontrado, sólo me guardo lo que debe seguir siendo un secreto, lo demás, lo cuento.
-¿Ayer también tuviste Giratiempo? – le preguntó Valerie - No tienes por qué contarnos lo que hiciste, sólo cuéntanos cuantas horas tuvo tu día ayer.
-Veintinueve, y hoy, veintiséis.
-¿Y cuánto has dormido?
-Ayer por la tarde dormí el equivalente a siete horas y media con la Reparadora, por la noche dormí de once a cuatro, en realidad de cuatro a nueve, y esta tarde me he echado una siesta de dos horas después de almorzar.
-Un descontrol total – le dijo Valerie, duramente – Así no vas a aguantar el mes que nos queda, y encima, con los TIMOS. Deshazte de toda influencia negativa, piensa en ti y sólo en ti, de lo demás ya nos encargamos los demás.
("Tiene toda la razón. Estoy abandonando a Lily y a Deborah por Lauren, que me la monta a la mínima ocasión, y preocupándome por Jack, siendo que él no se preocupa por mí.")
-Tienes toda la razón, Valerie. Me queda mucho por aprender todavía, a priorizar.
-Eso. Si caes tú, vamos todos detrás. Todavía tienes que aprender a hacerte invisible, llevarnos a hacer el ritual, hacer lo de la Magia Roja, tomar clases de vuelo… ¿Cuántas cosas más? Tú sabrás.
("Llevar a Lauren a un árbol, a ver la puesta de sol, enseñar Oclumancia a Audrey, llevarla al abeto, poner en contacto a Lauren y Valerie con Sirius, enseñar maleficios a toda la escolta, aprender a manejar el fuego maligno, enseñárselo a Lauren. Buf… me he embrollado demasiado, no me va a dar tiempo a hacerlo todo.")
-Mucho rato pensando, te has liado demasiado – continuó Valerie.
-Sí.
-Aprende a delegar.
-Hay muchas cosas que no puedo delegar.
-Porque te implicas demasiado con la gente antes de conocerla bien, defecto Gryff.
-Tienes toda la razón.
-¿Tampoco puedes delegarlas en Deborah?
("Quizá lo de Audrey, lo del árbol con Lauren y los maleficios. Hablaré con ella esta noche.")
-Sí, hay cosas que sí.
-Pues hazlo, habla esta noche con ella.
-Lo haré.
-Claro, Prince – le dijo Deborah - Somos un equipo, nunca lo olvides.
-Gracias, Deborah.
-Venga, siéntate al piano y tócanos la canción, Jack no va a volver – dijo Valerie - No ha ido a enviar la carta por hacerte un favor, ha ido para escaparse.
-Ya, ya lo veo.
Se levantaron. Deborah le dijo:
-Siéntate, Prince, ya te abro yo la tapa.
-Gracias.
Sev se sentó en el banco y levantó la tapa del teclado. Mientras Deborah preparaba el piano se concentró. ("Nunca la he tocado con este estado de ánimo, siempre estaba feliz y me emocionaba cuando comenzaba a cantar. Pero hoy me siento realmente dentro de la pecera otra vez, dando importancia a cosas que no la tienen, poniendo por delante lo que quieren los demás antes de lo que quiero yo. El talante adecuado para esta canción.")
Comenzó a tocar 'Wish you were here' más lento que de costumbre, sintiendo cada nota como una puñalada en el centro del alma. ("Buf… no sé si voy a ser capaz de terminarla. Antes la primera parte la identificaba con Lauren y la segunda con los dos, pero ahora soy yo también quien está atrapado en un mundo que no es el mío, sólo quiero vivir tranquilo.")
Comenzó a cantar, sintiendo la letra como propia, sus propias palabras, un lamento atormentado, una necesidad de huir de todo, de salir en ese mismo momento de la Sala, dirigirse directamente al despacho de Albus y escaparse por Red Flu a su casa de Cokeworth, a los brazos de su madre, quemar las varitas de ambos y olvidar que eran brujos, para siempre.
Una vida sencilla, reencontrarse con Lily en el parque de Cokeworth, hacer magia con ella sólo para divertirse, como hacían de pequeños. Cuando llegó al puente ya estaba llorando, aprovechó para respirar profundamente y calmarse para poder terminar.
Cuando comenzó la segunda estrofa, 'Cómo deseo que estuvieras aquí', no la sintió como algo que le decía a otra persona, se lo estaba diciendo a sí mismo, pues se había perdido por el camino. Ya no era lo que deseaba ser, ya no quería ser un mago poderoso, sólo quería ser una persona normal.
Se sintió dando vueltas en una pecera muy reducida, lloró a lágrima viva, en los últimos versos se le quebraba la voz. Terminó, no tocó toda la parte instrumental del final, acabó con sólo una frase, se había quedado vacío por completo.
Miró a sus amigos, que estaban en pie junto al piano, todos lloraban enlazados los unos a los otros y parecían incapaces de hablar. Pasaron un largo minuto así, los cinco. Por fin habló Valerie, llorando todavía:
-Estás tocado por las musas. Magistral. Hoy sí que la has sentido de verdad.
-Sí. Hoy he comprendido el verdadero significado de la canción, porque me estoy perdiendo a mí mismo.
-Desaparece si quieres y dedícate a la música. No le debes nada a nadie, no eres indispensable.
-Era lo que estaba pensando mientras cantaba.
-Márchate, Prince. No te pierdas por el camino, hay muchas maneras de luchar, y el arte es una de ellas.
-Ya no podría vivir sin vosotros.
Se levantó y los abrazó. Cuando se calmaron se marcharon a casa, por una vez, sin cerrar el piano, vigilar el Mapa, andar corriendo ni con sigilo, por las escaleras principales. Las dos chicas lo enlazaban y los chicos les guardaban las espaldas.
