Empezar bien el día

Deborah despertó a Sev con tiernos besos y caricias, en la misma postura, seguían vinculados y abrazados.

-¿Qué tal has dormido? – le preguntó ella.

-De maravilla. ¿Qué hora es?

-Las ocho menos diez.

-Bien, nos da tiempo a unos mimos. ¿No tienes que ducharte?

-Puedo pasar un día sin ducharme, no tiene importancia. A partir de ahora lo haré de noche, para despertar contigo siempre que quieras.

-¿Sabes qué estaba soñando?

-Sí, que paseabas con Lily, por vuestro barrio.

-Vaya… qué bonito.

-He visto el parque y el río.

-Tienes que mostrármelo.

-Cuando tengamos un rato, lo que recuerde.

-Claro… - desilusionado - He de hacer contigo el ritual de la cueva.

-No, Prince, ya lo haremos cuando puedas, esperaremos al próximo año. Recuerda, piensa en ti, prioriza.

-Jo… Es que lo hice con Lauren, en la Sala de Menesteres, debería haberos llevado a las dos.

-¿En la Sala hay una cueva?

-Sí, hay todo un espacio natural preparado para practicar toda la hechicería benéfica.

-Vaya… asombroso. No sufras por eso ahora, necesitabas estar a solas con ella.

-Ya, pero no me sentó todo lo bien que debería haberme sentado. Es una de esas influencias negativas que debo eliminar, y además gasto demasiada energía con ella y os descuido a ti y a Lily.

-Lo entiendo, te pone mucho.

-Tú también me pones mucho, Deborah, de otra manera, pero contigo estoy mucho más relajado, me sienta mejor.

-Entonces dedícale menos tiempo.

-Eso voy a hacer. Lo siento mucho por ella, pero tengo que aprender a repartirme y rodearme de quienes me proporcionáis bienestar sin restarme energía.

-Claro, eso debes hacer. ¿Vas a hablar con Lily o con ella en el desayuno?

-¿Cómo sabes que hablo con Lauren en las comidas?

-Es evidente, Prince, de alguna manera os comunicáis. No os veis más que en clase, y en clase nunca hablas con ella.

-Me superas en sagacidad, Deborah, es imposible guardar secretos contigo. No, con ella no tengo por qué hablar en el desayuno, no tengo nada urgente que decirle.

-¿Y con Lily?

-Probablemente sí, tendrá que informarme sobre los Gryff.

-Lo que no sea privado entre vosotros y creas que convenga que yo sepa, probad a proyectároslo mientras tú y yo estamos vinculados. Seguramente escuche todo lo que habléis, y ahorras tiempo.

-Wow… Deborah – asombrado – Por supuesto. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

-Porque tienes demasiadas cosas en la cabeza, Prince. Yo llevo pensándolo desde que comenzaste a enseñarme a proyectar. Soy tu segunda, y ya te lo dije, voy a ayudarte en tu tarea con todos los medios a mi alcance, el primero de ellos, mi inteligencia. Somos dos mentes a pensar como una sola.

-Muchas gracias, Deborah, no sé qué haría sin ti. ¿Alguien de casa se verá tentado de leernos?

-Nadie, Prince. Me he encargado de hablar con ellos e inculcarles tus valores, que fue algo que también me impresionó cuando te conocí, que te negaras a leer a tus amigos, enfrentándote a mí de esa manera. Y estoy segura de que Jack tampoco lo hace con nosotros, también se quedó impresionado.

-Vaya, Deborah, llevo ocluyendo todo lo que pienso cuando estoy cerca de vosotros desde el día del follón.

-Jo, Prince, qué desconfiado eres.

-Como buen Sly, leíais aliados.

-Pero era una situación de emergencia.

-Emergencia por salvarme.

-Eso, totalmente justificada. Como ayer con Potter y Black, emergencia por salvarlos.

-Ya no volveré a ocluir cerca de vosotros.

-Si nos sobra tiempo en el desayuno, hablamos de algunos temas, de lo que consideres prioritario.

-Claro, también de lo que tú lo hagas.

-Ve a ducharte, anda. ¿Qué asignaturas te tocan por la mañana?

Él se lo dijo.

-Ya te preparo yo la mochila. ¿Tienes el baúl abierto?

-Sí, Deborah, muchas gracias.

-Si ya me he marchado cuando salgas, nos vemos abajo.

-Claro, hasta luego.

Sev cogió una muda y fue a ducharse. Jack se levantaba en ese momento, Anthony estaba en la otra ducha.

Se permitió pensar en Lauren durante los cinco minutos que tardó en ducharse. "Me rechazó cuando me ofrecí a estar con ella después de Semana Santa, siendo que incluso Lily intentó convencerla. Tras el follón, tardó casi una semana en decidirse por mí o por Jack, causándome una profunda preocupación por ella cuando al mismo tiempo tenía otras mucho más graves, las noticias en El Profeta, los maléficos cuando todavía no teníamos Mapa, el viaje por el Horrocrux con el viejo.

Y ayer, en apenas un cuarto de hora, en cuanto le hablé de Sirius, se vio tan tentada que ya está prácticamente decidida a dejar a Jack por él sin siquiera conocerlo, sólo porque le pone mucho y porque sabe que él también se la va a meter, cuando el sábado lo odiaba hasta tal punto que me exigió que lo amenazara con un linchamiento.

Puede que esté profundamente enamorada de mí pero se deja llevar excesivamente por el placer sexual, lo físico, sus impulsos. Lo dicho, es muy salvaje y me arrastra con ella. Pienso que no ha sido muy buena idea liarnos. Si seguimos haciéndolo, voy a moderarme mucho más, y desde luego, a dedicarles tiempo a Lily, Deborah y Valerie. Ellas saben medir mucho mejor los tiempos y los ritmos, o quizá soy yo que con Lauren no sé hacerlo. Más bien es eso, lo que ha dicho Deborah, me pone mucho y no me contengo. Dejo de ser sobrio, me doy a los excesos, no me sienta bien.

Con Deborah también me pasó, pero fue porque era la primera vez en más de un mes, sólo había estado un par de veces con Audrey, había pasado mucha hambre. Pero con Lauren, en dos días, seis veces, y horas y horas de Giratiempo. No puede ser, no voy a resistir así lo que queda de curso. Tanta gente cuidando de mí y yo mismo no me cuido.

Desciende en la lista de mis prioridades, que Deborah o Lily la lleven a un árbol de la Sala de Menesteres para pasarle el talento para Transformaciones. Quedaré con ella para enseñarle a invocar el Fuego Maligno y una noche después de los exámenes para dormir en la playa, porque eso también me apetece mucho a mí, y así nos despedimos.

Ahora ya me ha catado, como dice ella, ya tiene información suficiente para decidir lo que quiere hacer. Que se acostumbre a tenerme poco, porque tengo que repartirme, y que tenga todo el verano para pensar si seguir o no conmigo. La pondré en contacto con Sirius pero también le advertiré a él sobre ella, que también tenga el máximo de información, porque me da que se lo merienda, Sirius es un buenazo. Ya está, olvidada por hoy."

Salió de la ducha, Jack estaba en la otra. Fue hasta su cama y se vistió de guerrero, no de uniforme del colegio, ya que después del el desayuno tenía Giratiempo.

Bajó a la Sala Común. Eran las ocho y cuarto en punto, su familia ya lo esperaba. Habló Valerie:

-Ya hemos montado la coreografía. Te cuento.

"La ha montado ella, le encanta."

-Dime.

-A tu lado de la mesa, de más cerca a más lejos de los profesores, Jack, Shelley, Ariel, tú, yo y Andrew. ¡Bien! Deborah, te lo he robado. Yo, entre mis dos chicos. ¿Qué te parece?

-Si a ti te parece bien, a mí me parece genial, Valerie.

-Sigo. Al otro lado, pero no justo enfrente, sino alternados, para que las cabezas no te tapen a Lily, Fiona, Heather, Anthony, Deborah, Paul, George y Angie. ¿Qué te parece?

-Estupendo.

-¿Entre quiénes quieres ver a Lily? ¿Entre Anthony y Deborah o entre Deborah y Paul?

-Me da igual.

-Prince, pon algo de tu parte, que te lo damos todo masticadito.

Todos rieron.

-Es que me gustaría estar cerca de los dos.

-Mira que nos estás costando de criar, ¿eh?

Volvieron a reír.

-A ver, decide tú. ¿Tú prefieres tener enfrente a Deborah y Paul o a Paul y George?

-Yo, a Paul y George, a Deborah ya la tengo muy vista. La tengo vista por todos lados, me la sé de memoria, seis años en el mismo dormitorio, imagina.

Todos se carcajearon.

-Pues hacemos así. Yo, entre Deborah y Paul.

"Además, prefiero estar con Paul, nos queda menos de un mes de colegio. Alguien más a quien estoy descuidando y que va a ser muy importante en mi vida futura."

-Venga, pues allá vamos. ¿Cómo se dice, Deborah? ¿Fila de a dos, varitas fuera?

-Sólo fila de a dos – respondió Deborah – Ya no son necesarias las varitas, recuerda que hemos limpiado Hogwarts.

-¡Bien por nosotros! – exclamó Valerie, alzando el puño cerrado.

Salieron de casa y subieron las escaleras en fila de a dos, pero una vez en el corredor de la planta baja deshicieron la formación y fueron en grupo, charlando relajados.

Llegaron los primeros al Comedor, ni siquiera estaban los profesores todavía, y se sentaron como habían planeado. Faltaban las dos chicas de quinto, Jack, Ariel y Shelley. Sev se quitó la guerrera y Anthony la túnica para guardarles los sitios a su lado.

En cuanto Valerie lo vio en camiseta de manga corta, le apretó con fuerza el bíceps derecho, que quedaba de su lado.

-¡Como una roca! - exclamó - ¡Qué potente estás, Prince! ¡Me muero de ganas de catarte! ¡Deborah, esta noche me toca a mí!

Todos se carcajeaban desde la primera frase.

-Y eso que lo tiene relajado – continuó ella - A ver, ponlo duro.

Sev lo hizo.

-¡Como lo otro lo tenga tan duro como esto, ya puedes olvidarte de mí, Andrew!

Volvieron a carcajearse.

-¿Lo tienes, Prince?

Volvieron a reír.

-Ahora mismo, no.

-¿Quieres que te lo ponga?

Rieron de nuevo.

-Vaya pregunta estúpida, Valerie. ¡Por supuesto!

Carcajadas otra vez.

-Pues vamos a darnos un morreo de ésos de los tuyos, aquí, en el Comedor.

-Vamos a ello.

Se lo dieron, un minuto de beso apasionado, tomándose por las cabezas, mientras los demás silbaban y aplaudían. "Ya estoy como una moto, a cien." Él se separó.

-Listo, Valerie, ¿quieres comprobarlo?

Carcajadas.

-¡Vaya pregunta estúpida, Prince! ¡Por supuesto!

Más carcajadas. Ella le llevó la mano a la entrepierna.

-¡Ya te digo que la tiene dura como el bíceps, y vaya pedazo! ¡Andrew, te has quedado sin novia!

A todos les dolía la barriga de reír.

-Vamos a dejarlo, vamos a dejarlo… que nos va a sentar mal el desayuno – dijo Valerie.

"Ahora voy a picarla yo."

-¡Valerie! ¡Ahora no puedes dejarme así!

Carcajadas.

-Tienes razón, tienes razón…. ¿Cómo quieres que te lo haga? ¿Con la mano o con la boca?

Más carcajadas.

-¡Como quieras, pero decídete ya! ¡Son las ocho y veinticinco!

Redobladas.

-Con la mano, más discreto.

-Adelante.

Ella se sentó con las piernas abiertas frente a él en el banco, para tener ángulo para hacérselo con la derecha, le metió la mano por dentro de la ropa y comenzó a hacérselo, mientras los demás reían y silbaban. "En el Comedor, delante de todos, ya comienzan a llegar Raves solitarios. Por suerte lo hace genial, voy a acabar a tiempo de que no nos pille el viejo."

-Valerie… yo también quiero catarte a ti…

-Adelante, Prince, lo tienes bien fácil.

Él le metió la mano por debajo de la túnica y la falda, tocando su ropa interior.

-Wooow, Valerie… estás empapada…

-Para que veas cómo me pones, Prince...

La miró. "Está caliente a tope, ya jadeante."

-Quiero darte gusto… pero así no vas a terminar…

-No importa, Prince… Si te pone, hazlo…

-Ya te digo que me pone…

-Adelante, entonces...

Empezó a masajearla en la zona que sabía le gustaba por encima de la ropa con el dorso de los dedos. Ella seguía haciéndoselo con pericia y ganas. Se miraban.

-Buaaah, Valerie… lo haces genial… Qué ganas tengo de pillarte a solas… voy a destrozarte…

-Y yo a ti... Me estás haciendo perder la concentración… Quería que te dieras cuenta de lo que te estás perdiendo…

-Desde luego… de esta semana no pasa… Vas a catarme a mí antes que a Black… para que tengas con qué comparar…

-Si te tengo a ti ya no quiero a Black... me reservo para lo que me des...

"No como Lauren."

Sev echó un vistazo, ya había alumnos en todas las mesas, incluida la Sly, incluso algún profesor, entre ellos, Minerva, mirándolos escandalizada. "Buf… va a chivarse a al viejo." Le dio la risa y les dijo a todos:

-Mirad a Minerva.

Quienes estaban de espaldas se giraron a mirar la mesa de profesores y se carcajearon. Minerva no dejó de mirarlos. Valerie le dijo:

-Vamos a sacarle la lengua, Prince.

Ambos lo hicieron, Minerva apartó la vista. Se carcajearon ellos dos también, sin dejar de hacérselo.

-¿Qué habéis hecho? – les preguntó Deborah, girándose de nuevo.

-Sacarle la lengua – le respondió Valerie.

Todos se carcajearon otra vez.

Ella lo hizo acabar antes de las ocho y media, Lauren también había llegado. Cuando terminó exclamó:

-¡Wow… Valerie, eres una artista! ¡La mejor que me han hecho con la mano! ¡Hoy mismo pruebo si es recuerdo de un Patronus gemelo del tuyo!

Carcajadas de nuevo, muchos alumnos en el resto de mesas se giraron a mirar. Lauren también levantó la vista hacia ellos, pillando a Sev mirándola. "Te fastidias." Apartó la vista de ella de inmediato.

-¡Bien! - exclamó Valerie - ¡Tenías que tener este recuerdo en el Comedor! ¡El lugar donde volviste a nacer el quince de mayo!

Risas y aplausos de todo el grupo. Ambos sacaron las manos y Sev las secó con la izquierda.

-¿Magia con la mano? – le preguntó ella bajito, sorprendida e ilusionada.

-Sí – en el mismo tono – La Magia Druida, el ritual que haréis esta semana.

-¿Te ha gustado? – insegura.

"Qué mona, piensa que lo he dicho para hacer reír y era la pura verdad." Él le acarició la cara.

-Claro que sí, Valerie, me ha encantado. ¿Y a ti? Tú no has terminado.

-Ya te he dicho que no importa, Prince. Cuando te apetezca me la devuelves. Mientras tanto, tengo material para soñar.

-Muchas gracias, Valerie, te amo.

-Y yo a ti, guapo.

-Dame un beso.

Se besaron en los labios, mientras la mesa Sly se llenaba. Cinco segundos después entró Albus en el Comedor. Valerie se dio la vuelta hacia la mesa.

-¡Venga! ¡Se acabó el espectáculo! ¡A desayunar! – les ordenó a todos.

Se pusieron a ello de inmediato. "Se ha enfriado el desayuno, pero qué a gusto me he quedado. Esto sí que es empezar bien el día."