Sincerarse

Dejaron que Anthony se mirara el primero en el espejo de Oesed, él solo, no les contó lo que vio. Después se miró con Deborah, vieron una mancuerna, todos se carcajearon. "Cómo no, Deborah robando siempre los deseos de los demás." Por suerte, a Anthony también le encantó.

"Anthony también formará parte de los Verde-Plata. Estaría bien que formara comando con gente de sexto año, tiene nivel suficiente para entrenar con ellos y en quinto no hay Slys suficientes para formar comando. En Sly sólo vamos a cursar Defensa él, Lauren y yo, y ni Lauren ni yo contamos. Le propondré que se cambie de grupo si quiere."

Se miraron los tres, otro comando, de tres.

-Deborah, estoy harto – dijo Sev carcajeándose.

-Prince, nos va a ir muy bien para aprender a volar – dijo Deborah.

-Desde luego, pero ya he perdido la cuenta de los que llevamos.

"Me quedo a mirar porque Anthony y Deborah están muy emocionados, les encanta."

Se miraron los dos solos, Anthony y Sev. Se vieron de noche, caminando por un arrabal, con un par de años más de los que tenían ahora. Voldemort se les aparecía y tenían un duelo contra él, lo repelían pero no lo derrotaban.

("Buah… esto también ha sido una premonición. Cuando nos graduemos, nos busque para proponernos hacernos Mortífagos y no logremos vencerlo porque es inmortal. Ya está empezando a no sentarme bien haber venido.") Anthony le preguntó, bajito:

-Era Voldemort, ¿verdad, Prince?

-Sí, Anthony, lo era.

-No podrá con nosotros.

-Pero tampoco nosotros con él.

-No les contemos nada a los demás.

-No, desde luego.

Se miraron los otros cuatro, Deborah, Valerie, Andrew y Paul.

-Nos falta George – dijo Valerie.

-No importa - dijo Paul – Estando Deborah ya sabemos lo que vamos a ver, lo mismo que si estuviera él pero de cuatro.

Los cuatro rieron. Mientras los otros se miraban, Anthony le preguntó:

-¿Sabes por qué tenía ese aspecto tan raro?

("De sobra lo sé, porque tiene un montón de Horrocruxes y cada uno lo deforma.")

-No, Anthony, no tengo ni idea. Sé que era él por lo que oía contar a los víboras y por lo que ya os conté, que nos buscará al acabar Hogwarts para proponernos hacernos Mortífagos como a todos los buenos duelistas, y tú y yo nos graduaremos a la vez.

-Claro…

-No te preocupes, anda, dame un abrazo. Lo que has dicho tú, no podrá con nosotros.

Se abrazaron un rato largo, mientras los demás terminaban de ver el deseo de Deborah en el espejo.

Se miraron Valerie, Andrew, Paul y Prince y vieron el grupo musical,.

-¡Wooow…! ¿Qué es esto? – exclamó Valerie, alucinada - ¡Esto es la bomba! Esta música no existe todavía, y no se nos ve mucho mayores de lo que somos, va a ocurrir dentro de poco, quizá un año más.

-Lo vamos a pasar de muerte – dijo Andrew – Además, acierta, la guitarra es el instrumento que yo habría escogido para poder acompañarte mientras cantas, Valerie.

-Me encanta cómo vamos vestidos, pienso buscar ropa así para todos en Londres este verano – muy emocionada – Vamos a vestirnos así por el colegio para escandalizar a Minerva.

"Pues ahora que lo dice, claro que sí, otra manera de saltarse las normas. A mí también me encanta."

-Prince y Paul, que son pareja perfecta, llevan la base, mira qué bien lo pasan juntos – continuó Valerie.

-Y Prince te hace los coros – dijo Andrew.

-Es difícil hacer coros tocando el bajo, pero si puedes cantar tocando el piano, está chupado.

"Yo no puedo permitirme comprar un bajo. Como no aparezca en la Sala, olvídalo."

-Tendremos que crear un espacio en la Sala de Menesteres para que aparezcan esos instrumentos – dijo Sev.

-Desde luego – dijo Paul – Yo voy a comenzar a tomar clases de batería este mismo verano.

-Y yo de guitarra – dijo Andrew.

"Yo no puedo, ni por tiempo ni por dinero."

-Yo de nada – dijo Sev – No voy a tener tiempo.

-No te preocupes, tú le pillas en un mes - dijo Valerie – Además, es música fácil de tocar, tres acordes. La gracia está en la caña que tiene, lo vamos a petar.

"El nombre que se le ocurrió a Paul le va mucho con las pintas que llevamos."

-Diles el nombre del grupo, Paul – dijo Sev.

-¿Ya hay nombre y todo? – Valerie se alteró - ¿No era yo la líder? Quería ponérselo yo.

Se carcajearon. "Esta Valerie… cómo le gusta ser el centro de atención."

-Si no te gusta se lo cambias, pero pienso que te va a encantar. Dilo, Paul.

-Sly Snake – dijo Paul.

-¡Wooow! ¡Es buenísimo! – exclamó Valerie - ¡Le pega mucho con las pintas!

-Y se le ocurrió antes de ver el deseo – dijo Sev.

-No me lo creo – dijo Valerie.

-Créelo – le dijo Deborah - Se le ocurrió en el Aula de Piano.

-Wow, eres un artistazo tú también – Valerie le dio un beso a Paul.

La canción terminó.

-Y encima canciones cortas – dijo Valerie – Chupado, en menos de un año estamos dando conciertos. ¿Tú cuando cuándo cumples los diecisiete, Prince?

-En enero.

-Para la salida a Hogsmeade de enero nos escapamos al primero – dijo Valerie – Ya me encargo yo de buscar locales donde tocar, en menos de un año se cumple este deseo.

-Ya sabes, Paul – dijo Andrew – A venir todos los fines de semana a ensayar.

-Ya pensaba venir a entrenar, dos pájaros de un tiro – dijo Paul.

-Eso, eso, dos pájaros de un tiro – dijo Valerie – Vosotros dos, fuera, Deborah, vamos a mirarnos con Prince.

-Buf… no… Otro comando no, por favor… – dijo Sev carcajeándose.

-Ya verás cómo no sale el comando – dijo Valerie.

Valerie y Deborah se miraron con Sev. Se vieron en una cama de tres del Espacio de Hechicería Ancestral. "¡Bien…!"

-¡Toma, Deborah! – exclamó Valerie, triunfal - ¡Te hemos robado el deseo!

-Buaaah… ¡Cómo me voy a poner! – exclamó Sev.

-Hay que hacerlo, hay que hacerlo… – ansiosa - Después de los exámenes.

"Ya te digo que vamos a hacerlo, aunque prescinda de la noche con Lauren." Lo miraron completo, Valerie y Sev se pusieron muy calientes. "Paso de mirarme solo y ver la premonición de la familia de guerreros, ya la miraré en otro momento."

-Valerie, vamos a casa – dijo Sev.

-¿No quieres cenar? – preguntó Valerie.

"Luego pasamos por las cocinas."

-Te devoro a ti.

-Marchaos - les dijo Deborah – Cuando acabéis tendréis comida en la Sala Común.

"Wow, Deborah… ¿Qué haría sin ella?"

-Gracias, guapa – le dijo Valerie, y a Sev - ¿Te dura el calentón hasta casa?

-Si no me dura vuelvo a ponerme recordándolo.

-Pues vamos.

Se fueron corriendo, carcajeándose, de la Sala de Menesteres, por el pasadizo, las escaleras y hasta las mazmorras. "La llevo al espacio oculto si no hay nadie en el dormitorio. No lo creo, vamos a llegar antes de las siete y veinte." Subieron al dormitorio de Sev, no había nadie. "Maravilloso." Abrió mentalmente el espacio oculto.

-¿Y esto? - preguntó Valerie, sorprendida.

-Un regalito del viejo, cuando no sabíamos si los víboras iban a marcharse, para Anthony y para mí – satisfecho.

-Menudo chollazo – satisfecha también.

Él le abrió la puerta.

-Pase usted.

Pasaron.

-¿Sigues caliente? – le preguntó ella.

-Desde luego. A la cama, la de la izquierda – le ordenó.

Ella se tumbó con ropa.

-Quítate la túnica – le dijo él.

Ella lo hizo. Sev sólo se quitó la túnica, zapatos, pantalones y ropa interior, se arrodilló entre sus piernas y le sacó la suya también. La tocó.

-Cómo te mojas… Valerie...

-Sí, yo me pongo caliente muy fácil, y más contigo. Anda, ven ya, no me quites nada más y tú tampoco te quites, me pone hacérnoslo con ropa.

-La camisa te la voy a desabrochar.

-Sí, eso sí. Yo a ti también.

Lo hicieron.

-Pena de modelitos que tengo. Si hubiéramos esperado a la noche, habrías visto.

-No importa, te los reservas para otras ocasiones. Hoy no me hacen falta. Antes de pasar a la acción, quiero devorarte.

-Todo lo que quieras.

-Puedes gritar cuanto quieras, aquí no nos oyen.

-Dale.

Le sacó los pechos del sostén. "Los tiene como Lauren, perfectos, del tamaño ideal." Se los mordió durante varios minutos, dejándola marcada, ella gritaba. Ambos estaban frenéticos. "Si se lo hago así, voy a llegar antes que ella, primero con la mano."

-Voy a hacértelo con la mano, cuando te falte poco me avisas.

-Lo que quieras.

Le metió tres dedos de golpe. Ella gritó, la penetró varias veces así, después buscó el punto.

-¿Qué me estás haciendo…?

"Todas preguntan lo mismo."

-¿No te había contado Deborah mis trucos?

-No con tanto detalle…

-¿Te gusta?

-Desde luego…

-Disfruta.

Con el pulgar le acariciaba el clítoris mientras continuaba mordiendo y succionando sus pechos. Al rato ella le dijo:

-Así no me voy a ir.

"Vale, ahora yo ya me he relajado un poco también. Aguantaré más."

-¿Quieres encima o debajo?

-Así, así, como estamos, quiero que me domines tú.

-Puedo dominarte aunque estés encima. Como te resulte más fácil llegar.

-Eso me da igual. Me pone más contigo encima.

-De acuerdo entonces.

Le levantó la falda y se encajó.

-Márcame el ritmo.

Ella lo hizo, aferrándolo del trasero.

"Buf… bastante rápido, y necesita mucha presión, pero es por la cama tan blanda. Bueno, si he de contenerme lo hago, con Lily tendré que hacerlo, no vamos a hacerlo más de una vez cada vez que esté con ella."

-Ya está, tú sólo disfruta, ya me encargo yo – dijo él.

Se tumbó sobre ella y metió las manos entre su cuerpo y el colchón, aferrándola también, clavándose contra ella con todas sus fuerzas al tiempo que le devoraba la boca, haciéndola sangrar. "Deborah me dijo que ella iba muchas veces a la enfermería por esto, le gusta."

Tuvo que contenerse y a ella le costó mucho, pero la hizo llegar, la sintió esforzarse por conseguirlo. "Le cuesta tanto porque no se relaja, ya ni siquiera jadea, está concentrada intentando llegar. Tendré que enseñarla a eso también." Cuando ella llegó jadeando, él se dejó ir sin cambiar el ritmo ni la presión.

-¿Quieres que te abrace o me quito de encima? – le preguntó él.

-No, no, quédate.

"Qué monas, a todas les gusta que me quede encima porque no peso mucho, seguramente Valerie pesa más que yo, es más alta que yo." Sacó las manos de debajo de ella y se dedicó a darle tiernos besos en la cara y a acariciarla mientras ella descansaba. "Debe estar agotada, ha pasado todo el tiempo tensa en lugar de disfrutar, concentrada en conseguirlo. Voy a tener una pequeña charla con ella cuando se recupere."

Pasó un cuarto de hora, Valerie no habló en todo ese tiempo.

-Valerie, mi amor, ¿cómo estás? – le preguntó él muy dulcemente.

-Bien…

"Está comiéndose la cabeza."

-No te ha gustado tanto como esperabas, ¿verdad?

-No ha sido eso, Prince, al principio me estaba encantando.

-Entonces, ¿qué ha sido?

"No me responde, teme ofenderme diciéndome lo que no le ha gustado."

-Vamos, Valerie, cuéntamelo. ¿Querrás volver a hacértelo conmigo?

-Claro...

"No muy convencida."

-Entonces has de decirme lo que te ha gustado y lo que no, para que no vuelva a repetir lo que no te gusta.

"No me responde."

-Anda, mírame.

Se miraron a los ojos.

-Anda, preciosa, cuéntame. ¿Te he hecho daño?

-Sí…

-¿Cuándo?

-Cuando me has metido tres dedos.

-¿Y por qué no me lo has dicho?

-Jo… no quería cortarte el rollo.

-Pero yo estaba haciéndolo para ti, no es a mí a quien le gusta. Pensaba que te gustaría por cómo te ha gustado que te mordiera.

-Claro…

-Valerie, soy bastante inexperto, has de ayudarme diciéndome lo que te gusta y lo que no. ¿A Andrew no se lo dices?

-Sí…

-Pues conmigo lo mismo. ¿Todavía te duele?

-Sí, un poco.

-Jo, Valerie… ahora me siento fatal. ¿Ha sido por eso que te ha costado tanto llegar?

-Sí, lo siento mucho.

-No has de disculparte por nada, perdóname tú a mí, soy un bruto.

-No, Prince, para nada, ha sido mi culpa por no avisarte.

-Encima me has dejado hacértelo mucho tiempo, debe estar doliéndote bastante. Al final se ha cumplido lo de que te iba a destrozar, me siento muy mal – llorando.

-No, cariño, por favor, ha sido culpa mía. No llores, abrázame, anda.

Se abrazaron, llorando los dos, ella le dijo:

-Soy un desastre, yo quería darte una alegría y lo he hecho fatal.

-No, Valerie, cariño, es sólo que no has confiado en mí para avisarme. Creo recordar que te he preguntado si estaba gustándote y me has dicho que sí.

-Jo… es que no quería hacer que te sintieras mal.

-Pero ahora me siento peor.

-No debería haberte dicho nada.

-No, Valerie, todo lo contrario, por supuesto que debes decírmelo, de lo contrario, a la próxima habría vuelto a hacértelo pensando que te gustaba.

-Soy un desastre.

-No, Valerie, no digas eso, haces que me sienta peor todavía. Eres perfecta, mira lo que has conseguido esta mañana, un nuevo Patronus gemelo sólo con la mano en menos de cinco minutos. Soy yo el desastre, creo que ya sé mucho y me queda mucho por aprender, en especial a controlar mis emociones. Por eso te digo siempre que no vas a estar con nadie mejor que con Andrew, yo no sé animarte como lo hace él, soy una persona muy frágil y a la mínima ocasión me derrumbo. No soporto el sufrimiento de las personas que amo, no sé ser su sostén en los momentos difíciles, no te convengo.

-No digas eso, Prince, yo quiero estar contigo.

"Lo ha dicho muy convencida, ahora sí."

-Si quieres estaremos, pero hemos de llegar a acuerdos y hacer pactos. El primero, si algo no te gusta, tienes que decírmelo. A mí me suele gustar que me hagan daño, pero también hasta cierto punto. Si algo se pasa de la raya me quejo y ya está.

-Claro, en eso eres más sano que yo.

-Pienso que tienes mucho miedo de no gustar, y eso te hace ser insegura y débil. Tú vales mucho por ti misma, no tienes por qué gustarle a todo el mundo.

-Pero a ti quería gustarte.

-Valerie, ya me gustas. No es que me gustes, te amo tal como eres, sé como eres, déjame conocerte. Otro de mis defectos, que estoy descubriendo ahora, es acelerar demasiado los ritmos de las relaciones, dejarme llevar por mis impulsos.

-Pero eso no es malo.

-Hoy lo ha sido porque me he lanzado en exceso contigo sin conocerte, sin haber creado la confianza suficiente para que me avisaras de que estaba lastimándote.

-Pero eso ha sido culpa mía, Prince.

-Hemos sido los dos, nos hemos dejado llevar por el calentón.

-Sí, hemos sido los dos.

"Perfecto, que no se eche toda la culpa ella, porque no la tiene en absoluto. Debería haberme dado cuenta de que estaba lastimándola, también he dejado de ser intuitivo."

-Quiero hablar de algo más, ya que estamos en el tema. ¿Es cierto que te ha costado tanto llegar porque te estaba doliendo, o siempre te cuesta?

-No, sola llego muy fácilmente, pero con alguien suele costarme bastante.

-Sin embargo, te pones caliente muy fácilmente.

-Sí, eso sí.

-¿Sabes lo que creo que te pasa?

-Dime.

-Que no te relajas, no disfrutas de lo que estás sintiendo. Estás pensando todo el rato en llegar, te pones tensa.

-Jo… es que si no me concentro no llego. Andrew no aguanta tanto como tú y muchas veces me quedo a medias.

"Jo… pobre. Con razón estaba tan hambrienta."

-Pues yo pienso que llegarías mucho antes si dejaras de pensar en ello. Ya has visto que yo sí que aguanto.

-Ya, es una pasada.

-Y si no aguanto te lo hago de otra manera.

-Es que yo no llego con la mano ni con la boca.

-Quizá conmigo sí que llegarías. ¿Habías llegado alguna vez como lo hemos hecho ahora?

-Tampoco.

-Y has llegado, ¿has visto?

-Sí.

-Entonces probaremos de más maneras, así también podrás enseñarle a Andrew. Jo… me da mucha rabia, porque yo quería devolverte la del desayuno, hacerlo sólo para ti, pero nos hemos puesto calientes los dos y he sido un egoísta en lugar de aguantarme las ganas, como has hecho tú por la mañana.

-No, Prince, no has sido egoísta, yo también quería que te gustara a ti. ¿Te ha gustado?

-No, Valerie, porque a ti no te ha gustado. Si a ti no te gusta, a mí tampoco.

-Jo, Prince… no me digas eso… – muy apenada.

"Le importa demasiado gustar a los demás y demasiado poco lo que quiere ella. Se pasa de entregada, tiene la autoestima muy baja, hay que subírsela también."

-Valerie, no voy a disimular lo que siento ante ti, ya me deshice de ese rasgo Sly, ya te lo he dicho, sufro mucho. Si quieres ayudarme a no sufrir, lo primero, tienes que ser sincera conmigo, no disimular, y lo segundo, en la cama tienes que dejarte llevar siempre que te esté gustando y no obsesionarte por llegar, te cueste lo que te cueste. Sé libre como ese pájaro que tienes como Patronus.

Sev se retiró de encima de ella, se tumbó de espaldas y la abrazó estrechándola contra su pecho. Se quedaron otro rato en silencio. "Está reflexionando sobre todo lo que le he dicho. Voy a dejar que sea ella la que hable cuando haya pensado algo, quizá no le apetezca volver a estar conmigo.

Lo cierto es que nuestras personalidades no son muy compatibles, los dos somos muy sufridores. Necesitamos personas más fuertes a nuestro lado, como Deborah o Andrew, que son muy seguros de sí mismos y nos lo transmiten. Yo nunca haría pareja perfecta con Valerie." Por fin ella habló:

-Qué sano eres, Prince, tú precisamente que tienes más razones que nadie para no serlo.

"Con profundo convencimiento."

-Vaya, ¿y eso? – extrañado.

-Lo que me has dicho sobre la sinceridad y el disimulo, y el hecho de que hayas admitido que a ti no te ha gustado. Tú sí que eres libre, mereces ese Patronus mucho más que yo.

"A valorarla y sacar el tema de que no es libre en absoluto, bajo su apariencia."

-Pues lo tengo gracias a ti, Valerie. Eres tú la que eres libre, al menos a mí me lo pareces.

-Es todo fachada.

"Por supuesto que lo es."

-¿Qué dices? – un tanto alarmado, fingido.

-Lo que oyes. No soy tan feliz con Andrew, no es cierto que los recuerdos de mis Patronus cambien cada semana, ni mucho menos.

-¿Qué estás diciendo, Valerie? - fingidamente alarmado - ¿Nos mientes a todos?

-Sí, al primero, a él.

-¿Quieres contármelo? – calmándose.

-Por supuesto, estoy haciéndolo, pero no se lo digas a nadie más por el momento.

-Voy a avisarte de algo, antes de que me cuentes algo que no quieras que nadie sepa.

Le habló de la Unión de las Almas, que iba a realizarla con Lily y Deborah y que ella seguramente también la haría con Paul.

-No me importa, ahora ya estoy lanzada. He encontrado a quien confiarme y voy a contártelo.

"Maravilloso." Valerie continuaba:

-Andrew es perfecto para mí en muchos aspectos, nuestras personalidades se complementan bien, sabe llevarme, me adora y sé que nunca me dejará si yo no lo hago, pero en la cama es un desastre, se va muy rápido y no hace esfuerzo alguno por cambiar eso. Por algo me metía tanto con él el otro día diciéndole que iba a tener que compartirme, porque no me satisface en absoluto en ese aspecto. Yo soy muy sensual, paso mucha hambre y me toca hacérmelo sola.

-Vaya… Recuerdo que una de sus características es que no le importan las críticas.

-Eso, en la diana, todo lo contrario que a mí. A mí me importan mucho.

-Pues deberían dejar de importarte, Valerie, eres maravillosa tal como eres. También recuerdo que una de sus características es que es egoísta.

-Por supuesto.

-Jo, Valerie… entonces quizá no te convenga tanto.

-Claro, por eso quiero probar con otros. Llevo con él desde los quince y no he estado con nadie más.

"Pobre…"

-Vaya…

-Pero lo peor no es su actitud, sino la mía. Por no herirlo, por no hacerle daño, porque sé que me adora, finjo que me da gusto en la cama, que acabo al mismo tiempo que él.

"Buaaah… ¿cómo es capaz de hacer eso?"

-Vaya, Valerie… qué grave error.

-Ya te digo. Llevo meses sin llegar con él, por eso estaba tan hambrienta. Y me he acostumbrado tanto a ser así que también lo habría hecho contigo si te hubieras ido antes que yo. Pero como he visto que aguantabas me he esforzado por llegar, para darte también esa satisfacción, que vieras que era real, no fingido, porque tú seguramente te habrías dado cuenta.

"Vaya tela, meses. Y pensaba fingirlo también conmigo, pero yo me he dado cuenta de que ha llegado, la he sentido latir. ¿Cómo Andrew no se da cuenta de eso si además está dentro de ella? Seguramente porque al fingirlo al mismo tiempo que llega él, está a lo suyo."

-Por supuesto que me habría dado cuenta, Valerie. Jo… estás dejándome a cuadros.

-Yo tengo la esperanza de que ahora, viendo que me lo hago con otros, en especial contigo que vales tanto, Andrew recapacite y se lo trabaje más, porque de otro modo va a perderme.

-Pero Valerie, has de hablar de esto con él, no conmigo.

-Lo tenemos sobradamente hablado, Prince. Al principio siempre discutíamos por el tema hasta que me cansé y cambié de táctica. Él soporta mis cambios de humor y me llena en muchos aspectos, y yo le doy mucho gusto en la cama, así que en cierto modo nos compensamos.

-Jo, Valerie… pero tienes que dejar de fingir.

-Lo que dejaré será de hacérmelo con él para que recapacite, ahora que voy a buscar ese sustento por mi cuenta.

-Aun así, tienes que hablar con él del tema, de lo contrario, pensará que no tiene nada que ver con él, con su actitud. Ahora ha madurado, si ha llegado a aceptar que te lo hagas con otros, también aceptará eso de ti. Pienso que ya debe sospechar la razón.

-No, Prince. Es muy bobo para eso, lo tengo bien engañado.

-Pues lo has hecho muy mal, Valerie.

-Ya. Empiezo a darme cuenta.

-¿Quieres que hable yo con él?

-No, Prince, ni se te ocurra.

-Jo, Valerie… pues has de hacer algo. No me quedo tranquilo.

-Dame gusto tú y ya está.

-Pero yo no voy a poder atenderte como lo necesitas, tengo que repartirme.

-Ya, ya lo sé. Tarde o temprano me lo haré también con George, ya nos echamos miraditas.

-No me parece que ésa sea la solución ideal para ti. Has encontrado una persona con la que te entiendes bien en cuanto a personalidad, y eso es lo esencial. Si eso va bien, todo lo demás puede arreglarse.

-¿Tú crees, Prince? ¿Y qué se te ocurre que puedo hacer?

-Para empezar, dejar de fingir que te gusta cuando te lo haces con él.

-Entonces voy a hacerlo muy desgraciado. Va a darse cuenta de que he estado fingiendo todo este tiempo, por eso tampoco quiero que hables con él.

-Pues quizá necesita llevarse un pequeño varapalo para cambiar.

-Será un varapalo muy gordo, Prince.

"Por supuesto que lo será."

-Pues un varapalo muy gordo, más razones para cambiar.

-Ya, lo pensaré.

-Se me ocurre algo más.

-¿Qué?

-Que aprenda a hacértelo también de otras maneras.

-Ya lo intentamos de todas las maneras, Prince. Es un desastre, no sabe, ni con la mano, ni con la boca, ni como me lo has hecho tú ahora. Por eso estaba tan ansiosa de probar contigo, porque Deborah me contó que perdió la cuenta de las veces que os lo hicisteis y todas fueron diferentes, y que a ella le cuesta mucho llegar y no la dejaste a medias ni una sola vez. Lo que me has hecho esta mañana en el Comedor me ha gustado más que cualquier cosa que me hubiera hecho él antes con la mano, y eso que no tenías buen ángulo, eres un artista.

-Vaya… gracias, tú también lo eres. Ahora aprenderás conmigo cómo te gusta y podrás enseñarle.

-Claro, y todavía haciéndole el trabajo sucio, conocerme a mí para que aprenda él. Porque encima es eso, yo no sé cómo me gusta, sé cómo le gusta a él.

-Vaya… pues quizá por eso te ha costado tanto llegar, por el ritmo tan rápido que me has marcado.

-Claro, es su ritmo, no el mío, yo no sé cuál es el mío.

-Pero tú te lo haces sola.

-Sí.

-Pues al ritmo que te lo haces tú.

-Claro. Yo te he marcado más rápido para que te gustara a ti.

Sev rio.

-Lo has hecho todo al revés, Valerie, porque así he tenido que contenerme y tú tardabas más en llegar.

-Lo dicho, un desastre. Será un milagro que quieras volver a hacértelo conmigo después de esto – riendo también.

"Bueno, ya se ha animado, no estoy haciéndolo tan mal después de todo. Y en este aspecto soy mucho más apropiado para ella que Andrew."

-Por supuesto que quiero, Valerie, más que nunca – con absoluto convencimiento.

La besó con ternura en la cabeza. Ella la alzó para mirarlo.

-Te amo, Prince.

-Y yo a ti, preciosa.

Se besaron.