El molino
Valerie y Sev terminaban de cenar.
-¿Cuántos de la familia conocen todo esto? – le preguntó él.
-Todos. Andrew desde hace mucho, por supuesto, y los demás desde que comenzamos a entrenar, nos hemos encargado de divulgarlo.
-¿Y por qué no me habíais contado nada? – extrañado.
-Porque pensábamos que tú ya lo sabías todo, cumples todas las premisas – riendo.
-Claro… - comprendiendo - Por eso Deborah también cambió su actitud y Anthony y Paul la han aceptado tan fácilmente.
-Desde luego. Tienes más mérito que nadie, porque lo has puesto todo en práctica por ti mismo sin conocer las ideas. Eres libertario hasta la médula, Sly hasta la médula.
-Estoy seguro de que a los Rave también les interesa esta ideología.
-Desde luego, por el individualismo. Otro rasgo libertario, no dejarse someter a la opinión de la mayoría.
-Hay que divulgarla a todo el Ejército.
-Con el tiempo, Prince, a medida que nos mezclemos y vayan formándose los comandos. Para los Huffle y Gryff será mucho más chocante.
"Lily, Remus y Cecile seguro que la entienden."
-Cierto, pero son minoría con respecto a los Sly y Rave. A mis amigos Gryff pienso contárselo.
-Claro, ellos seguro que la entienden mejor por el estrecho contacto que han tenido contigo. Y que Remus lo haga a Black, seguro que le encanta.
-Seguro que sí.
-Una manera más de ganároslo.
"También podrá hablar con Lily sobre ello, una cosa más en común entre ambos."
-Claro, y ellos serán punta de lanza en el colectivo Gryff, todavía les quedan dos años de colegio.
-Buena estrategia.
-Hablando de Black. ¿Quieres que te ponga en contacto con él? Así puede darte lo que yo no puedo de aquí a fin de curso.
-Vale, el fin de semana se lo dices.
-De acuerdo.
-Cuéntame lo de Andrew, anda, que tengo ganas de reírme, me he puesto muy seria con esto del anarquismo.
-Vale, pero me desvisto y nos tumbamos en la cama, estaremos más cómodos.
-Genial, pero déjate la camisa desabrochada, me pone mucho. Así ya me voy preparando para la que me debes.
Ella se tumbó en la cama de la izquierda y él comenzó a desvestirse. "Buf… qué peligro, ya se me había pasado y volveré a ponerme caliente, y si me pongo, a ver cómo se lo niego. No voy a quitarme la ropa interior." Cuando acabó fue al baño. "Por si las moscas, ella ya ha ido antes de cenar."
Cuando volvió, ella se apartó a un lado para dejarle sitio y él se tumbó junto a ella. "No me dice nada de que no me haya quitado la ropa interior, no va a forzarme a nada. Intentaré evitarlo." Quedaron hombro contra hombro.
-Anda, cuéntame.
"No va a intentar forzarme a nada, piensa ponerse caliente ella sola, tampoco es eso."
-Ven aquí, anda.
Él le rodeó los hombros con el brazo y la estrechó contra sí, ella se acurrucó en el hueco de su hombro.
"No me toca, ya te digo que no quiere forzarme a nada."
-Además eres tan cariñoso, Prince. Vales un montón.
-¿Qué pasa? ¿Andrew no lo es?
-Sí, pero tiene que forzarse, no le sale natural, cuando nos lo hacemos se duerme al instante. Tú antes has pasado un cuarto de hora dándome besos.
-Por todos los que me das tú.
-Y más que voy a darte, los mereces más que él. ¿Puedo tocarte?
-Por supuesto que puedes, Valerie.
-¿No te pondrás caliente?
-Si me pongo no pasa nada, no tengo por qué hacérmelo cada vez que me pongo. Si me lo hiciera cada vez, no haría otra cosa en todo el día.
Se carcajearon, y ella comenzó a acariciarlo levemente por debajo de la camisa.
-Otra cosa en la que vales mucho más que él. Si él se pone caliente, nunca se aguanta las ganas, nos lo hacemos casi todos los días.
"Por eso ayer estaba tan preocupada por haberme puesto y que no me lo hiciera y me lo ha hecho esta mañana en el desayuno. Ya estoy comenzando a sentirme mal."
-Jo, Valerie… sin gustarte a ti. Lo tienes muy mal acostumbrado.
-Pues sí, ya me doy cuenta, me estás abriendo los ojos. ¿Qué tienes aquí? – riendo - ¿Heridas? – incorporándose a mirar.
-Sí.
-¿De uñas? ¿Fue Deborah?
-No, fue otra de mis amantes.
-Pero, ¿cuántas tienes, Prince? – carcajeándose – Con razón no das abasto y estás continuamente agotado, y yo pensando que pasabas hambre.
Él también reía.
-Ésta se pasó bastante de la raya, ¿eh? – continuó Valerie - Te destrozó el pecho.
-Ya te digo.
-Tienes que ir a que te las cure Poppy, de lo contrario van a quedarte cicatrices.
"Es cierto, y ya no quiero que me queden, mañana mismo voy."
-Voy mañana.
-Te acompaño si quieres, así piensa que he sido yo.
Se carcajearon otra vez.
-Vale, Valerie, aunque me da un poco de apuro con ella.
-Que no te lo dé, es muy comprensiva para estas cosas, está curada de espanto con los Sly.
Volvieron a reír.
-Pero sabe que estoy con Lily.
-Bueno, vaya problema. Si no se asusta de las heridas, ¿va a asustarse de unos cuernos?
Rieron de nuevo.
-Somos brujos, Prince, ella también conoce la historia de los brujos.
-Claro...
-Además, seguro que Minerva ya se lo ha contado todo.
Volvieron a reír.
-Seguro que sí.
Ella volvió a acurrucarse y a acariciarlo.
-Ya veo que te va la marcha, pero lo mismo dar que recibir, no como a Andrew, a él sólo le gusta dar.
-¿Y a ti te gusta recibir?
-Ya has visto que sí, pero hasta cierto punto. En los pechos me encanta, pero él suele destrozarme la boca y ya me cansa, la verdad, tengo que ir a que me cure Poppy casi todas las mañanas.
"Claro, él no se toma tiempo para darle lo que le gusta, se lo hace mientras se la mete, por eso le alcanza la boca y no los pechos."
-Valerie, lo tienes muy mal acostumbrado.
-Ya te digo, pero esta semana ya ha pasado hambre, ya he estado reservándome para ti, porque él suele destrozarme, muchas veces me la mete sin que esté caliente y me escuece. Anoche sin ir más lejos, por eso también me ha dolido lo que me has hecho, ya me estaba doliendo de antes.
-Jo, Valerie… ¿por qué no me has avisado?
-Oye, no vuelvas a agobiarte, ¿eh? Ha sido culpa suya y mía, tú no sabías nada. Si te agobias no te cuento más cosas.
-De acuerdo, no me agobio, cuéntame todo lo que quieras. ¿A ti te gusta dar?
-Por supuesto que me gusta.
-Pues puedes darme siempre que quieras.
-Vale, pero no hoy, que te pones muy caliente y tienes que guardar energías. Anda, cuéntame lo de Andrew, quiero reírme de él.
Sev le relató la breve conversación que habían mantenido al pie de la letra, se carcajearon un montón.
-Buaaah… qué fácil me lo has puesto, yo también voy a lanzarle indirectas – dijo ella - Y sigue metiéndote tú también con él, que aprenda, que aprenda…
-Vale, pero tampoco nos pasemos de la raya. Puede sentirse dolido y ofendido, en especial si lo hacemos delante de los demás.
-Que se sienta, que se le bajen los humos, me tiene sometida.
-Pero eso también ha sido en gran parte culpa tuya, Valerie. Hay que ser delicados, de lo contrario vais a acabar mal, él está loco por ti.
Le contó lo que Andrew le había dicho de los apuntes de la Magia Druida.
-Claro, es que es muy contradictorio, ¿verdad?
-Porque lo tienes engañado, Valerie, él piensa que eres feliz con él. Has de ser sutil y darle tiempo para cambiar.
-Tienes razón, intentaremos hacerlo bien, de lo contrario vamos a mandar a tomar viento fresco la escolta de verano y el comando. A ver cómo nos sale.
-Claro, esto debe servir para crear lazos, no para romperlos, la familia debe permanecer unida. ¿Cómo andas de ganas? ¿Te duele todavía?
-Sí, Prince, me duele. Y también por fuera, por tanto rato que hemos pasado intentándolo. Es mejor que hoy no hagamos nada más.
-Si quieres te doy gusto un rato con la boca, con delicadeza. ¿Te apetece probar?
"Se queda callada, está pensándolo."
-Si lo que te inquieta es que yo me ponga caliente, no te preocupes por eso, no me pondré – continuó él.
-Vale, házmelo entonces.
-En cuanto te moleste, me lo dices.
-Desde luego.
Cambiaron de postura.
-Siéntate en la cama, para dejarme sitio y ver cómo te lo hago.
-Genial.
Ella se incorporó abriéndose de piernas, él se situó entre las mismas, le quitó la falda y apartó sus pliegues con suma delicadeza. "Lo tiene muy rojo. Pobre…"
-Buf, Valerie… lo tienes muy irritado.
-Pero seguro que con la boca me alivia, la humedad.
-Vale, pero después te lavas sólo con agua, sin jabón para que no te escueza, y te secas bien.
-Vale.
-Y descansa unos días, hasta que se te pase del todo. Cuida de ti misma.
-Desde luego.
-Allá voy, avisa si te molesta.
La lamió sin presionar demasiado ni centrarse en el clítoris, saboreándola. "Cómo me pone el sabor, ya estoy caliente." Al poco, ella comenzó a jadear.
-Qué gusto… me estás dando… Prince…
"Bien… Qué pena que no nos hemos vinculado todavía, pero puedo proyectarle. Se va a llevar un susto, la aviso primero." Se separó.
-No pares…
-Espera, quería decirte algo. Puedo hablarte con la mente, es una de esas Artes Mentales que os comentaba ayer, se llama Proyección.
-¿Así es como hablas con Deborah? – interesada.
-Sí, y también con Lily.
-¿A través del Comedor? – sorprendida y emocionada.
-Por supuesto, y también con el viejo.
-Wooow… es fantástico. ¿Cuántas sorpresas eres capaz de darme al día, Prince?
-"Incontables" – le proyectó, sonriéndole.
-¡Te he escuchado en mi mente! – emocionada.
-"Claro, te enseñaré a hacerlo, es muy fácil."
-Genial.
-"Ahora sigo, ¿vale?"
-Sigue, sigue.
Continuó como lo estaba haciendo. Ella seguía jadeando. Le proyectó:
-"¿Quieres que te toque los pechos?"
-¿No te pondrás caliente…?
-"Ya te he dicho que eso no importa, Valerie..." – paciente.
-¿Y no perderás… la concentración…?
"Cuántos problemas, en eso se parece mucho a Lauren."
-"Para nada."
-Pues dale…
Sin dejar de apartar los pliegues con la derecha, llevó la izquierda a su pecho y le pellizcó con fuerza uno de los pezones a través del sostén. Ella gritó.
-¿Cómo puedes… ser tan delicado… y tan sucio… al mismo tiempo…?
-"No me digas, una crianza muy contradictoria, quizá."
-Claro…
-"No pienses en eso ahora, disfruta."
Volvió a pellizcar, ella volvió a gritar. "Hoy no le hablaré de mi infancia, bastante drama hemos tenido ya." Le sacó el pecho izquierdo del sostén y lo masajeó febrilmente. Los jadeos de ella se intensificaron. "Me estoy poniendo a cien pero no voy a hacer nada más, ella no va a terminar, pues yo tampoco." De cuando en cuando pellizcaba con fuerza y ella gritaba. Pasaron así unos diez minutos.
-Ya me llega, Prince… está comenzando a molestarme.
Se despidió con un leve beso y se separó de ella.
-¿Quieres que continúe con los pechos?
-No, cariño, ya está bien, seguimos otro día.
Se tumbaron juntos de nuevo, la acurrucó en el hueco de su hombro.
-¿No te has puesto caliente? – le preguntó ella.
Rio. "Pobre, no hace más que preocuparse de si me pongo caliente yo."
-Sí, pero ya se me ha pasado – le mintió él, paciente.
-Qué bueno eres, no hay otro como tú, qué suerte tengo de que quieras estar conmigo.
-Tú también eres muy buena conmigo, Valerie, te la debía.
-No me debías nada, yo hago lo que hago porque quiero, tú también me has dado mucho gusto por la mañana. De hecho, el recuerdo del Patronus que he hecho en la Sala Común era ése, pero no he querido decirlo delante de Andrew.
-Vaya… entonces lo tenemos en común – ilusionado.
-Ya no, porque estoy segura de que acaba de cambiar.
"Estupendo, hemos arreglado lo de antes aunque no haya terminado. Son las diez menos cuarto, hora de dormir."
-Anda, ve a lavarte y secarte bien, te espero para unos mimos. Es temprano, ¿tienes sueño?
-No mucho, la verdad, estoy acostumbrada a trasnochar. Pero tú tienes que dormir, me quedaré pensando en todo lo que hemos hablado, hoy me has cambiado la vida. Vengo enseguida, ya aprovecho para ducharme.
-Genial.
Ella salió de la cama, él la esperó. "Podría haber cogido el libro de la Magia Roja del dormitorio y tendría algo con lo que estar entretenida. Ahora es comprometido salir ambos, tendríamos que volver a vestirnos. Bueno, tampoco le va mal reflexionar sobre todo lo que hemos hablado, tiene mucho en qué pensar, cómo plantearse a partir de ahora su relación con Andrew, conmigo y quizá también con George y Sirius. Hoy ha sido un día muy importante para ella, ha cambiado dos veces el recuerdo de su Patronus y por fin se ha confiado a alguien, no lo había hecho ni siquiera con Deborah, me ha contado a mí sus secretos de chicas.
La verdad es que yo tampoco tengo mucho sueño todavía, quizá podamos charlar otro rato, que me siga contando del anarquismo o de Londres, de esos locales donde piensa que podemos tocar con el grupo, ella debe conocer muchos, es loca de la música. También podríamos vincularnos, se lo propondré cuando vuelva."
Valerie volvió a los cinco minutos, desnuda, no se había lavado el pelo, se lo había recogido en un moño con un coletero. "Wooow… está como un tren, es casi tan perfecta como Lauren."
-No te metas en la cama todavía, Valerie, déjame mirarte.
-Vas a volver a ponerte caliente.
Rio. "No piensa en otra cosa."
-No me importa. Ya sabes, es una de mis características, amo todo lo bello y tú eres perfecta.
-Otra cosa que sabes apreciar que Andrew no. Acostumbrado a tenerme sólo para él, nunca se para a mirarme.
"Vaya idiota, cada vez me cae peor."
-Pues ahora yo quiero hacerlo, un buen rato. ¿Tienes frío?
-Ninguno, Prince, estamos en junio.
-Ya, qué suerte.
La admiró, de frente. "Me gustan más sus hombros que los de Lauren, más anchos y desarrollados por haber crecido combatiendo, como yo. La forma perfecta de las clavículas y el hueco entre ellas, tiene una buena osamenta. Está delgada pero no se le marcan las costillas, en su peso ideal. Las caderas no las tiene tan pronunciadas, por eso no es tan ancha como Lauren por dentro y le han hecho daño los tres dedos. Debe ser yegua, un grado menos que el mío, lo que dice Deborah que es ideal para las chicas.
Los pechos los tiene perfectos y también son más duros que los de Lauren, el combate. Y está perfectamente proporcionada, tiene las piernas tan largas como ella, musculosas y bien torneadas, aunque es más alta, por lo que también tiene el torso más largo, pero podré hacérmelo en pie también con ella y seremos de la misma altura cuando yo crezca. Me la quedo para siempre."
-Ponte de perfil.
Ella se giró.
"Wooow… qué trasero. Lo tiene bien desarrollado y también duro, ya lo he notado cuando nos lo hemos hecho antes. No tanto como Deborah, pero mucho más que Lauren, el combate de nuevo. La curva de la espalda es perfecta, y la el cuello, es una preciosidad. Y qué cabeza tan bella, la miraría durante horas." Se quedó largos minutos admirando su cuello y su cabeza.
-Me gustas mucho más con el pelo recogido, Valerie.
-¿En serio? Eso nunca me lo había dicho nadie.
"Jo… increíble."
-Tienes un cuello precioso, largo y esbelto, y la forma de tu cabeza es maravillosa, no dejaría nunca de mirarla.
-Vaya… pensaba que estarías fijándote en otros puntos de mi anatomía – riendo.
-Pues ya ves que no, me fijo en todo. Por eso te he dicho que quería mirarte un buen rato.
-Pues a partir de ahora me recogeré el pelo para ti. Será una buena manera de expresar el cambio en mi vida que has ocasionado hoy.
-Recógetelo como lo llevas ahora, no en una cola, que se te vea bien el cuello.
-Como quieras.
"Los pechos, de perfil, también son perfectos, menos caídos que los de Lauren, más duros. Lauren es tan perfecta por la pureza de sangre, pero Valerie lo es porque se lo ha trabajado, mucho más merecedora de que la aprecie. Y el vientre, como una tabla, unos buenos abdominales, lo que tensaba antes para poder llegar. Lo ha hecho a base de fuerza, pobre, con razón se ha agotado. Y la curva de los muslos y los gemelos, duros también. Lo dicho, cuerpo de guerrera."
-Eres perfecta, Valerie, me encantas, la mejor de mis amantes.
-Estás haciendo que me avergüence – riendo.
-¿Por qué? Es la pura verdad, déjate admirar. Te has trabajado el cuerpo que tienes, como yo, en eso estamos a la par. Te quiero para mí para siempre.
-¿Qué estás diciendo, Prince? – riendo - Si tú puedes tener a quien quieras.
-Lo que oyes. Te mereces tener lo que desees, eres una diosa. Estaré contigo hasta que te canses de mí.
-Nunca me cansaría de ti – con absoluta convicción.
-Ni yo de ti, preciosa. De espaldas, por favor.
Ella se giró.
"Wooow… qué espalda. Ya te digo que supera a Lauren, es perfecta. Hombros anchos, musculosa, qué omoplatos, cintura marcada. Prefiero las caderas no tan anchas, por detrás me gusta más, y el trasero bien prieto, ya te digo que me gusta mucho más que Lauren, tiene todas sus virtudes y ninguno de sus defectos. Ella sólo la supera en la piel y en la cara, cosas que no son mérito suyo en absoluto.
Las piernas, muy largas y bien torneadas y el torso también largo, es maravillosa. He dejado el cuello para el final. Wooow... qué nuca, me vuelve loco, qué curva del cuello, lo tiene perfecto por todos lados, no me he puesto caliente con lo demás porque estaba juzgándola fríamente y voy a ponerme con esto. No sé si es muy buena idea que se recoja el pelo, voy a andar como una moto todo el día, por suerte no coincidimos en clases. La forma de la cabeza también es maravillosa, un cráneo perfecto, buena osamenta. Sí, sí que quiero que se recoja el pelo, algo bello a lo que mirar constantemente."
-Ya está, Valerie, suficiente por hoy, pero pienso seguir pidiéndotelo siempre que nos veamos. Es un placer mirarte.
Ella se giró.
-Gracias por apreciarlo, Prince, por supuesto que podrás mirarme siempre que quieras. Yo también quiero mirarte a ti, pero en otro momento, ahora ya va siendo hora de que descanses.
-No tengo sueño todavía, Valerie, me he echado una siesta con la poción Reparadora después de almorzar. Puedes mirarme ahora si quieres.
-Pero si te miro seguro que me pongo caliente y no quiero, porque no puedo hacer nada, lo tengo muy irritado.
-Entonces túmbate conmigo, anda.
Él le dejó sitio y ella se tumbó a su lado.
-¿Te has secado bien?
-Sí. ¿No te has puesto caliente mirándome?
Él rio.
-No, porque estaba analizándote fríamente. Y deja de preocuparte por si me pongo caliente o no, ya te he dicho que me pongo muy fácil, estoy caliente constantemente.
Se carcajearon.
-Voy a preguntarte algo – le dijo ella.
-Pregunta lo que quieras.
-¿Te importaría si no me afeito las piernas y las axilas?
"Es cierto, todas las chicas se afeitan."
-Por supuesto que no, Valerie.
-¡Lo sabía! Y apenas has tenido que pensarlo. Con magia no cuesta nada, pero a lo muggle es un suplicio.
"Buaaah… Lily, Deborah y Lauren deben hacerlo a lo muggle en vacaciones. He de decirles que no lo hagan."
-Vaya… no tenía ni idea.
-Ahora ya podría hacerlo siempre con magia pero no me da la gana, es una manera más de reivindicar mi condición de mujer libre.
-Desde luego, Valerie, y te admiro por ello. Pienso decirles a todas mis amantes que no lo hagan.
-Muy bien hecho, Prince. Cada vez subes más puestos en mi escalafón, no hay quien te alcance, no sabes la de veces que he discutido con Andrew por esto.
"Vaya tela… Hay que hablar con los chicos también de estas cosas."
-Pues a mí me parece una abominación.
-Que sepas que a mí no me importaría que te dejaras barba.
-Bah… Pero nunca lo haré, a mí no me gusta.
-Nunca te has visto, quizá sí que te gustaría, y te serviría para camuflarte. Los revolucionarios usan barba y pelo largo como tú.
-Me llega con el pelo largo, me da la impresión de que la barba es incómoda y desagradable de besar, y a mí me gusta mucho que me besen.
-Tienes razón. Entonces no te la dejes, eres perfecto así – lo besó.
-Gracias, Valerie. ¿Te apetece seguir charlando un rato más o prefieres quedarte en silencio para reflexionar?
-Ya reflexionaré cuando te duermas, Prince, no quiero desperdiciar un minuto de estar contigo. Eres fascinante.
-Tú también lo eres, Valerie, en muchos aspectos. Entonces voy a proponerte algo, realizar conmigo uno de los ritos de la Magia Roja, el Vínculo como Comunidad.
Le explicó en qué consistía y sus implicaciones y con quiénes ya lo había realizado, a excepción de Lauren, por descontado.
-¡Por supuesto que quiero hacerlo! ¡Va a ser fantástico!
-Sospecho que con todo lo que ha pasado hoy entre nosotros, ya conseguiremos vincularnos sin mirarnos y a cierta distancia.
-Desde luego que sí, yo también lo creo.
-¿Cursaste Runas?
-Por supuesto.
-Genial. Te repito el conjuro hasta que lo memorices, es muy fácil porque rima.
Lo hizo tres veces.
-Ya está, lo tengo.
-Vale, ahora lo repetimos juntos hasta que nos salga a la vez, sin tocarnos.
Se separaron. Lo repitieron tres veces, a la cuarta cogieron el ritmo, lo hicieron tres veces más, hasta que les salió perfecto.
-Vale, lo tenemos, ahora nos abrazamos, espera que me quite la camisa – él lo hizo y se abrazaron tumbados en la cama - Lo repetimos dos veces - lo hicieron - Vamos a comprobar si ha resultado, sal de la cama.
Se levantaron, fueron hasta el espacio, bastante amplio, entre las camas y la puerta, separados un par de pasos.
-Invoca deseo de protegerte – dijo él - Una, dos y tres.
Ambos lo hicieron, de inmediato se formó el escudo.
-¡Wooow…! ¡Es fantástico! – exclamó ella - ¡Contigo nunca se acaban las sorpresas, Prince!
-No te emociones tanto, que se desmoronará. No dejes de invocar el deseo de protegerte.
-No, no lo hago.
-Vamos a desplazarnos a la vez, a la izquierda.
Lo hicieron.
-Va con nosotros.
-Claro, como en las escaramuzas de Oesed.
-Es maravilloso.
-Ahora sepárate, ve lo más lejos posible de mí.
Ella lo hizo, hacia la derecha, unos ocho pasos, el tamaño de la habitación. El escudo no se desmoronó.
-Es enorme.
-Esto no es nada, sospecho que podríamos hacerlo mucho más grande. Lo he conseguido a treinta pies.
-¿Con quién? ¿Con Deborah?
-No, con Deborah no he tenido ocasión de probarlo, con otra persona.
-Con tu amante secreta.
-Con ésa.
-Ya me huelo quién es.
Rio, Valerie también. "Buf… ya lo sabe todo el mundo."
-Ah, ¿sí? ¿Quién?
-Parkinson, la de tu año. Por eso te tomaste tanto interés por su hermano.
-Jo, Valerie… es imposible mantener un secreto en casa.
Rieron.
-Ya sabes, Slys, astutos y despiertos. No te quitaba ojo en la última fiesta, y también Anthony nos contó lo de vuestros Patronus gemelos en clase de Defensa.
"La fastidié haciendo el Patronus de Lauren delante de todos."
-¿Lo sabe alguien más?
-Andrew seguro que se lo huele, pero no lo hemos comentado. ¿Deborah lo sabe?
-Sí, Deborah lo sabe.
-Vale, entonces no hay riesgo, Anthony sólo nos lo contó a nosotros tres y ya ocluimos. ¿Ella es oclumante?
-No.
-Pues debería, pueden leerla en verano.
-Sus padres sólo son simpatizantes, se guarda las espaldas como Black.
-Bueno, estás a tiempo de enseñarle de aquí a fin de curso.
-Lo haré.
-Más trabajo todavía, cómo te lías. En eso pensabas anoche, ¿verdad? – riendo.
-Sí.
-Si Deborah lo sabe, que la enseñe ella.
-Se lo diré.
-¿Lily lo sabe?
-Sí.
-¿Parkinson sabe que ellas lo saben?
Sev rio. "Cuántas preguntas." Valerie también.
-Sí.
-¿Y los otros Gryff?
-No.
-No le digas que Andrew y yo lo sabemos, Anthony tampoco lo sospecha, nos lo habría comentado. No saldrá de aquí – poniéndose seria.
"Vale, me hacía tantas preguntas para comprobar si el secreto de Lauren está seguro y que ella no esté preocupada."
-Al viejo nunca se lo cuentes, intentaría hacerla su espía – continuó ella.
-Por supuesto, Valerie, por algo hay que mantener su secreto.
-Y tú ándate con mucho ojo con él, también tienes muchas papeletas.
-Ya lo sé, Valerie, no soy bobo.
-Desde luego que no lo eres. Bueno, olvídate del tema, qué pena que aquí no podamos lanzar unas maldiciones. En todo caso, a mí todavía no me has enseñado.
-Ya, otra cosa que he de hacer.
-Que lo hagan Deborah, Anthony o Jack. Pídele a Deborah que organice el calendario, lo de aprender Legeremancia no es tan urgente.
-Cierto. Y también a Genevre, Alice, Frank, Andrew y Paul.
-Eso, organízate con ella, yo también le echaré un cable para planificar.
-Gracias, Valerie.
-¿Volvemos a la cama?
-Claro.
Deshicieron el escudo y volvieron a la cama.
-¿Nos metemos ya y así te va entrando sueño?
-Vale.
-¿En qué lado duermes tú?
-En el izquierdo.
-Genial, yo en el derecho. Entonces métete primero.
Se metieron en la cama y corrieron la cortina.
-Buf… tampoco he cogido el despertador – dijo él.
-No te preocupes, yo siempre me despierto a las siete y media, como un reloj, para pasarme por la enfermería.
-Vaya… Así que duermes bastante poco.
-Sí, pero eso se acabó. Ya he tenido tiempo de pensar en la ducha y mientras me mirabas, Andrew va a pasar hambre una larga temporada. Sé que no va a dejarme, no va a encontrar a otra tan boba como yo.
-Sí, yo también lo pienso.
-Me ha dado tiempo de pensar en algo más.
-¿En qué?
-En que quiero devolverte algo de todo lo que me estás dando.
-No tienes que devolverme nada, Valerie, tú también me das mucho a mí.
-Pero yo puedo hacer algo por ti que no debes hacer solo, y quiero hacerlo ya mismo.
-¿Qué, Valerie?
-Llorar contigo alguna de tantas cosas que te quedan por llorar.
"Deborah ha hablado de esto con ella, o simplemente lo ha adivinado."
-Cuéntame alguna historia de tu infancia, ven, ahora te abrazo yo – continuó ella.
Sev se abrazó a ella, acurrucado en el hueco de su hombro.
-Vamos a probar a vincularnos – le dijo él.
-Claro.
-Intenta penetrar mi mente.
Lo consiguieron al instante.
-Te tengo, Prince. Anda, muéstrame algo en tu mente tal como lo viviste.
Le mostró en su mente una de tantas noches de invierno, en las que se debatía entre ir a su casa, donde sabía que lo esperaba una paliza, o al molino, donde sabía que lo esperaban hambre y frío durante largas horas, y acababa decidiéndose por el molino.
Ambos lloraron a lágrima viva durante mucho rato, mientras ella lo acariciaba y besaba en la cabeza todo el tiempo. Se quedaron dormidos de puro agotamiento, vinculados todavía, y soñaron que dormían juntos en el molino de Cokeworth.
