Sentido
Terminó la clase, Sev fue a la de Runas y abrió de nuevo el libro para simular que atendía a la misma. Se vinculó con Lauren.
-¿Qué tal te va la vida, chica?
-Bueno, Severus, dichosa la mente que te escucha. Me has tenido abandonada.
Él se carcajeó. ("Está, está de muy buen humor.")
-Tú tampoco has perdido el tiempo, he estado hablando con Jack sobre ti.
-Vaya… Anoche estaba destrozado.
("Ya no le importa que hable con Jack sobre ella. Estupendo.")
-Claro, lo tuviste abandonado más de una semana, Lauren, y vive para ti. Ha dejado a todos sus amigos por estar pendiente de ti en la Biblioteca, he tenido que darle una buena charla.
-Sí, yo también se la di anoche, le expliqué que ahora estoy estudiando y no puedo estar pendiente de él.
-Lauren, lo estás utilizando. Quedaste con él porque sabías que yo estaba con Valerie.
("Se queda callada, la he pillado en falta.")
-Lauren, respóndeme, Jack es mi amigo, más que un amigo, un hermano, no quiero que le hagas daño. Sé clara, no juegues con él, ya lo sabe todo a través de mí.
-No me lo pongas tan difícil, Severus. Yo lo tanteo, pero no quiere ni oír hablar del tema, se sale por la tangente.
("Ha respondido de inmediato y con absoluta seguridad. La creo, Jack hace lo mismo conmigo cuando yo lo intento. Ella está tratando de hacer las cosas bien, la culpa es de Jack.")
-Piensa seriamente lo de seguir con él, antes de que se enganche más y más. Dale oportunidad de conocer otras chicas ahora que se relaciona con mucha gente en el Ejército.
-Está bien, cuando volvamos a la Sala de Menesteres volveré a mirarme en el espejo, a ver si lo veo.
("Tiene toda la razón, si forma parte de su deseo tiene derecho a estar con él, es él quien no sabe llevarlo.")
-Me parece genial, Lauren.
-¿Os habéis arreglado entre vosotros?
-Sí, y también he hecho que lo hiciera con los demás, me ha acompañado a clase toda mi familia de sexto.
-Eres maravilloso, Severus, no hay nadie tan generoso y entregado como tú.
-Sí que lo hay, Lauren, tú misma lo eres.
-En absoluto. Yo no soy tan generosa, no perdono tan fácilmente, ya me viste el sábado.
-No recuerdes más eso, está olvidado. Y dejemos también el tema de Jack. Hablemos de ti y de mí.
-Dime.
-No voy a poder estar contigo como hemos estado las dos últimas veces.
-Desde luego que no, Severus, ya he pensado en ello. Muchas horas de Giratiempo y de energía gastada, nos volvemos locos, por algo no quería liarme contigo. Necesitas reservar energía y descansar, y yo también. ¿Has visto la semana de exámenes que nos han puesto?
-Sí, hace un momento, con Anthony. Nos están boicoteando.
-Desde luego. Suerte que nosotros lo tenemos asegurado gracias a la Magia Druida, pero todo el resto de gente las va a pasar canutas. ¿A quién se le ocurre poner Defensa y Transformaciones dos días seguidos, la práctica por la mañana y la teoría por la tarde? Todo al revés.
("Está muy indignada con toda la razón, con todo lo que estamos trabajando.")
-¿Cómo te cuadra con Herbología?
-Eso es lo de menos, Herbología es muy fácil. ¿Y a ti con Medimagia?
-La primera semana genial, con descansos en días alternos, pero la segunda horrible, de sábado a miércoles sólo tengo una asignatura, Aritmancia, el martes, además por la tarde.
-A pasar calor en el Comedor tres tardes en una semana.
-Eso.
-No vayas de uniforme.
-Ojalá pudiera, Lauren, pero pueden expulsarme del examen.
-Claro. Las chicas lo tenemos mejor, llevamos falda.
-Lo peor es la túnica negra, me hacen odiar mi color.
-Pues sí, encima eso. Otra cosa que proponerle al viejo, cambiar los uniformes de verano, o al menos que no tuviéramos que ponernos las túnicas, estamos muy anticuados.
-O directamente prescindir de los uniformes, que se los pongan sólo quienes quieran o no puedan permitirse comprar ropa muggle, los becarios.
-Claro, eso es reglamento del colegio, seguro que eso puede cambiarlo, los profes visten como quieren.
-También pienso hablar con él del calendario de exámenes y meterle prisa para que vaya metiendo mano en el Ministerio. A este paso no van a reaccionar a tiempo para la guerra y voy a quedarme sin Cátedra de Duelo.
-Por supuesto, hazlo.
-A mediodía o esta noche, en el almuerzo voy a tener bastante lío. No te extrañe que hoy no te hable en las comidas, tengo mucho que planificar con Lily, Deborah y Albus.
-No importa, Severus, lo entiendo.
-Y hablando de planificar, el jueves o el viernes voy a tener la sesión con el viejo de Fuego Maligno. He pensado en quedar el fin de semana para hacerla contigo, aunque también podemos dejarla para el siguiente, cuando tenemos libres tantos días seguidos. Ve pensándolo.
-Claro, y te lo digo. ¿Vamos a vernos sólo para eso?
("Pobre, qué desilusión, se muere de ganas de estar conmigo, y yo también vuelvo a tener muchas de estar con ella.")
-No, Lauren, haremos más cosas, intentando no volvernos locos, más relajados.
-Claro, Severus, también podríamos luchar un rato, ¿te apetece?
-Por supuesto, Lauren, me encanta luchar contra ti, lo paso de muerte. Más planificación, ¿qué te parece que sea Deborah y no yo quien te lleve a un árbol para pasarte el talento para Transformaciones antes del examen?
-Muy bien, Severus, así te quitas trabajo. Eso si quieres sí que podemos dejarlo para los días sin exámenes, Transformaciones es el último, me encantará conocerla en persona por fin. Pero no podremos realizar tú y yo ese ritual conjunto que queríamos antes del verano para pensar si vincularnos como Pareja.
-Pero lo haremos después de los exámenes, la noche que pasemos en la playa.
-¿Todavía quieres?
("Pobre… ya no contaba con ello. Ya estoy a punto de llorar. Ayer me pasé un montón y no me lo ha recriminado en absoluto.")
-Por supuesto que quiero, Lauren, quiero despedirme de ti en condiciones, voy a extrañarte mucho. A todas mis otras chicas voy a verlas en verano, a ti no, soy el eterno amante insatisfecho.
-Anda, no te pongas triste. También debes reservarte alguna noche para estar con Lily.
-Por supuesto, alguna de la semana que viene, ésta estoy muy liado.
-Vamos, anímate, Severus, hace un momento estabas muy contento.
-Es que me paso la vida echando de menos a la gente.
-Porque tu amor es ilimitado y tu tiempo muy limitado. Es mejor así que no al contrario, ¿no crees?
("Ella también está llorando.")
-Sí, Lauren, tienes razón.
-¿El viejo os devolvió ayer el Mapa?
-No, al final no. Sospecho que lo ha dejado en suspenso porque ya no hay peligro, le preguntaré también por él.
-No, no lo hagas, no levantes sospechas. Lo terminará, no va a quedarse sin juguete. Cuando os devuelva el otro ya me lo pasaréis, no hay prisa.
("Jo… mientras no lo tenga no va a poder moverse con libertad. Y lo primero que he de hacer a la vuelta de vacaciones es enseñarla a hacerse invisible, para que no aparezca en el de Albus. Y al final conjuré el Fidelius y ni siquiera he ido a limpiarlo. Qué desastre.")
-¿Estás ahí, cariño? – le preguntó ella.
-Sí, mi amor.
-Venga, no te comas la cabeza por mí, yo estoy muy bien. ¿Te apetece seguir charlando?
-Claro, preciosa.
-¿Qué tal con los Gryff?
-Todo en orden.
-Viento en popa.
("Voy a preguntarle por Sirius, la veo mucho más en sus cabales que el otro día.")
-¿Sigues queriendo que te ponga en contacto con Black?
-No, Severus, lo dejo para el próximo año. El domingo me dio el calentón pero se me pasó enseguida, ya me llega con Jack y contigo, o sólo contigo si ya no lo veo en el espejo.
("Qué mal la juzgué, y pensar que me tomé venganza apartándole la mirada cuando nos vio a Valerie y a mí. Voy a hablarle del tema.")
-¿Te sentó mal verme ayer con Valerie?
-En absoluto, Severus, me alegro de que disfrutes. Pero reserva energía, estás muy ocupado.
-Tienes razón, ya he pensado también en ello.
-Por eso prefiero que estés con ellas que conmigo. Conmigo sólo puedes quedar de noche o empleando el Giratiempo y te quemas mucho. Ayer aprovechaste con Valerie desde antes de cenar, sin Giratiempo, ¿verdad?
-Sí, sin Giratiempo, y además, me moderé.
-Estupendo. ¿Cenaste después?
-Sí, Deborah nos trajo la cena.
-Maravilloso. ¿Has dormido lo suficiente?
("Está preocupándose mucho por mí. Por suerte ya le he dicho que volveremos a vernos.")
-Desde luego, estoy como nuevo. Te hice caso, me vinculé con ella y le conté una historia de mi infancia, pasamos media hora llorando y nos dormimos de agotamiento, toda la noche del tirón.
-No sabes cómo me alegro. Déjate cuidar por ellas, saben cómo hacerlo. Ahora sí que estás arropado, te dan lo que Lily y yo no podemos. Cuidan de ti en todos los aspectos sin restarte energía.
-No sabes lo tranquilo que me estoy quedando, Lauren, con esta charla.
-Es que me has cambiado la vida de nuevo, Severus, me has hecho feliz y quiero devolvértelo, estar a tu altura, que es mucha.
-Ya lo estás, Lauren, desde mucho antes que yo a la tuya.
-No, cariño, eso no es cierto, no se me pasa lo mal que te traté el sábado.
-Ya está olvidado, mi amor.
-Gracias, eres muy generoso.
-Y lo del desayuno, ¿qué te ha parecido?
-Espectacular. Cómo le has dado pie a Valerie para que se expresara y cómo lo ha hecho ella. ¿Lo habíais planeado?
-En absoluto, ha sido todo espontáneo. Más bien pretendíamos escandalizar a Minerva, como ayer.
-Increíble, sois excepcionales, los dos. Ella es maravillosa, ha hecho toda una declaración de principios en tres frases.
-Tiene unas convicciones políticas muy profundas y acertadas, luego te cuento.
-Ahora sí que has conseguido ganarte a Minerva y serás director después de ella.
Él le habló de la clase de Transformaciones del miércoles anterior, cuando Minerva lo dejó salir antes para el linchamiento sin restarle puntos.
-Ya, ya me di cuenta, y no pude evitar leerla, tenía mucha curiosidad.
-Ah, ¿sí? ¿Y qué descubriste? – muy ilusionado.
-Que te admira profundamente, en todos los aspectos. Lo ha hecho siempre, por tu talento, pero ahora además se da cuenta del coraje que tienes y se siente identificada contigo. Ella también es brillante y valiente y está ansiosa por conocerte por fin en persona.
-Wow… vamos a llevarnos genial.
-Sí, estoy convencida de ello.
-¿Has golpeado la mesa?
-Desde luego, me he resarcido de lo que no pude hacer el quince de mayo. Si no fuera por los recuerdos que tengo contigo, estoy segura de que sería el nuevo recuerdo de mi Patronus. Me habéis hecho muy feliz.
-He de contarte algo más sobre Valerie.
-Todo lo que quieras, quiero conocer a fondo a esa mujer libre. Qué buen ojo tienes para las mujeres, Severus.
-En realidad no es algo sobre ella, es algo sobre ti.
-Ya me lo huelo.
-¿Qué?
-Que sospecha que estamos juntos.
-No lo sospecha, lo sabe con absoluta seguridad. La fastidiamos en tres ocasiones. Una tú, por quedarte toda la última fiesta observándome, te vieron. Otra yo, por hacer tu Patronus en clase de Defensa, y otra ambos por planear la pequeña charla que tuve con tu hermano, la tuve a la vista de ellos.
-Bueno, ¿qué le vamos a hacer?
("No le preocupa en absoluto.")
-Andrew también lo sospecha.
-Buf… - rio - Es imposible mantener secretos en casa, son demasiado despiertos.
-Eso. No te preocupes por ella. Nadie más lo sospecha, ni siquiera Anthony, y Valerie y Andrew ya ocluyen a la perfección.
-Estupendo. ¿Les has contado a ella o a Deborah algo sobre el secreto de mi familia?
-Por supuesto que no, Lauren, pero ambas están preocupadas de que no sepas ocluir, tuve que decirles que te enseñaría de aquí a vacaciones. Seguramente, en este mismo momento están elaborando un calendario en el que incluyen clases de Oclumancia para ti con Deborah. Pienso que es mejor que les diga que ya te enseñé. ¿Qué te parece?
-Bien, Severus. No vamos a perder tiempo fingiendo que no sé hacer algo que sí sé hacer. Todos tenemos mucho trabajo y con su interés por mí están demostrando que no me traicionarán, te traicionarían también a ti, y te aman. No lo harán, al igual que yo nunca lo haría.
("Sin pensarlo un segundo y con absoluta convicción. Qué cambiada está Lauren desde que se lio conmigo, ya te digo que le he cambiado la vida.")
-Desde luego que no, y ambas entienden que también corres un riesgo con el viejo, van a protegerte a toda costa. Deborah incluso llegó a pensar que serías un buen enlace de un espía en el otro bando.
-Ya lo soy.
Rieron.
-Eso pensé yo, vaya sorpresa va a llevarse cuando descubra la verdad.
-Estoy ansiosa por ponerme en contacto con ellas, ya voy a hablarles a mis padres en verano de ambas.
-Estupendo, Lauren.
-Yo sí que voy a escribirles a mis padres contándoles lo que ha pasado hoy en el Comedor, les va a encantar.
-No les des demasiados detalles antes de hablarles de la Magia de la Luna.
-No podría, Severus, no elaboramos código para ese tipo de cosas.
Rieron.
-¿No podríamos elaborar tú y yo un código para cartearnos en verano?
-Pues sí, no veo por qué no, ya me encargo yo de hacerlo, esos días libres y los que nos queden tras los exámenes, pero luego deberé consultar con mis padres si es seguro y pedirles permiso para efectivamente cartearnos. Deberás esperar a que te escriba yo.
-Por supuesto, Lauren, no sabes qué alegría me das.
-La verdad es que ya debería haber pensado en ello, porque si surge algún contratiempo que debamos comunicarte en cuanto a tu seguridad o la de Lily debemos estar en contacto.
-Claro.
-No te preocupes del tema, ya me encargo yo. ¿Qué más me cuentas?
-Tengo varias dudas sobre Artes Mentales.
-Dime.
-¿Sabías que se puede leer a través de una puerta?
-Por supuesto. Tú no lo sabías, ¿verdad? – riendo.
Él también.
-No, Lauren. He estado arriesgándome cada vez que he ido al despacho del viejo. Por suerte lo tuyo siempre lo ocluyo, sistemáticamente.
-¿Y cómo te has enterado?
-Porque Deborah sí que estudió el libro a fondo.
-Vaya… Qué buen ojo tienes para las mujeres.
("Orgullosa de ser una de ellas, es la segunda vez que me lo dice.")
-Segunda y última duda. He descubierto un nuevo talento en mí. Soy capaz de mantener dos corrientes de pensamiento, una ocluida y otra no e incluso dos ocluidas o dos sin ocluir.
-¿Qué estás diciendo? – profundamente sorprendida.
("Nunca oyó hablar de eso.")
-Lo que oyes. Puedo mantener una conversación hablando o proyectando al tiempo que pienso en otra cosa, incluso vinculado.
("No me responde, se ha quedado sin palabras.") Esperó casi un minuto.
-Lauren, ¿estás ahí?
-Por supuesto, Severus.
-¿Qué opinas del tema?
-Que ni se te ocurra contárselo al viejo, nunca, nunca.
-A esa conclusión ya he llegado solo, Lauren.
-Y que lo sepa el mínimo de gente. ¿Quién más lo sabe?
-Deborah. Le pedí que lo consultara en el libro de Oclumancia.
-No va a encontrar nada en el libro de Oclumancia. Eso que me estás contando es inaudito – profunda y seriamente admirada - Eres terriblemente poderoso, Severus, quizá el primer brujo en la historia que es capaz de hacer algo así. Debe costarte un esfuerzo enorme.
-Ayer, cuando lo descubrí, sí, me cansaba mucho. Luego me emocioné y no fui capaz de continuar haciéndolo, pero por la tarde volví a intentarlo y ya no me costó en absoluto, me sale de manera natural.
-Asombroso… - hizo una larga pausa - ¿Ahora mismo lo estás haciendo?
-No. Porque no tengo necesidad, prefiero charlar relajado.
-Sigue practicándolo, Severus, conseguirás hacerlo también emocionado. Vas a tener un poder inconmensurable, quizá con el tiempo puedas incluso pensar en tres cosas a la vez, conversar, leer y valorar a un tiempo. Que nunca lo sepa el viejo, serías el agente doble perfecto. Él no se lo huele siquiera, eso que me estás contando no existe. Piensa muy bien con quién y con quién no realizar la Unión de las Almas. Debe ser un secreto todavía más celosamente guardado que el de los Horrocruxes.
-Desde luego.
-¿Eres consciente de que va intentar convertirte en su agente doble?
-Sí, lo soy, ya me ha dado alguna señal, él no sabe disimular tan bien como nosotros.
-Ya te lo dije, esperará a que estés a punto de graduarte para proponértelo, pero tendrás bastante antes una señal clara, querrá instruirte en el engaño, en cómo elaborar pensamientos falsos para sustituir lo que estés ocluyendo, como están haciéndolo mis padres con Lucius.
-Claro… - comprendiendo.
-Ya te enseñaré yo, mucho antes, para que seas tú quien lo engañes a él, le hagas creer que vas a tragar hasta el último momento, para que no deje de instruirte en todo lo demás. Si además puedes pensar en dos cosas a la vez, leerá lo que te dé la gana y mientras tanto tú pensarás otra cosa ocluyendo y nunca se enterará, porque no imaginará que eres capaz de hacer tal cosa.
-Claro, pero ahora lo ocluyo todo ante él. ¿No sospechará cuando comience a poder leerme?
-Pienso que se lo tomará como que le has tomado confianza, cuando será todo lo contrario, estarás guardándote las espaldas. Aprenderé a fondo este verano y a la vuelta de vacaciones comenzamos, así iré devolviéndote algo de todo lo que tú me estás dando.
-No tienes nada que devolverme, Lauren.
-Por supuesto que sí. Eres la luz de mi vida, sin ti mi vida no tendría sentido.
-Ni la mía sin ti.
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Hasta aquí la sexta parte, la siguiente, 'El Año de la Revolución VII. El Poder de los Vínculos."
