Potty Potter
Capitulo unico
— ¡Potty, vamos! —sabía que no debía voltear, no podía ponerse de nuevo en ridículo girando a mirar mientras pensaba confuso "¿Vamos? ¿pero a dónde?". Aun así, lo hizo, giró su cabeza y hombros causando un pequeño pinchazo de dolor por lo rápido que lo hizo y cuando escuchó algunas risas cercanas, incluida la de Hermione, con quien pasaba esa tarde en el lago además de Ron, el dolor empeoró.
Los ladridos contentos y agudos le mostraron que Potty si llegó a los brazos de su amo que con una sonrisa malintencionada no paraba de mirarlo con cierta burla y algo de pena. Maldito perro y su mascota de cuatro patas.
— En verdad, llamar así a su perro aún se me hace algo extraño, puede ser una broma, pero es nuestro último año. Aun afuera de Hogwarts se llamará "Potty", si no fuera Malfoy creería que es algo romántico.
Y era verdad, hasta Hermione reconocía lo extraño que le parecía el nombre que el Hurón había escogido para su nueva mascota. Apenas era un cachorro de abundante pelo negro, pero por la forma en que se iba desarrollando, se notaba que era de una raza grande y fácilmente podría matar a Malfoy de un mordisco. Algo que en verdad esperaba que pasara.
Nadie sabía cómo es que logró que le permitieran tener un perro en Hogwarts, pero la sonrisa "inocente" y los modales exagerados hacia una McGonagall con sonrisa maternal, le daba una idea y parecía que no solo él se dio cuenta, pues la mirada que notaba en su amiga revelaba mucho.
— Al parecer, que los profesores sepan que era el ahijado y protegido de Severus le da algunas ventajas. No creí que McGonagall apreciara tanto a Snape, quizá es cosa de trabajar juntos tantos años o puede que Seamus decía la verdad cuando nos contó que los vio besarse en un pasillo, nadie le creyó en tercero, pero ahora no me parece tan irrisible —aun con el tono serio de Mione imaginar una pareja tan extraña revolvía su estómago, pero en verdad no parecía nada descabellado al ver a ese pequeño y tonto cachorro correr de nuevo tras una pelota encantada ¿en verdad no notaba que nunca lograría atraparla?
— ¿En verdad la creen capaz de salir con alguien como Snape? obtuvo la orden de Merlín por su sacrificio y el papel de Bond, pero... ¿en verdad?
Ron empezaba a generar una pequeña adicción por las películas Muggle, y eso solo hacía sus comentarios cada vez más graciosos.
— Yo soy Snape, Severus Snape. Con licencia para reprobarlos —la imitación hizo reír a los tres y dejó en Harry una sensación cálida que lo hizo olvidar su enojo contra ese pequeño cachorro.
Ron y el debían ir a su entrenamiento de Quidditch, ya no participaban en los partidos, pero aun disfrutaban de ser los entrenadores de los próximos dueños de la copa.
Estaban agotados. Tenían un nuevo guardián. Una chica delgada y pequeña de cuarto año, en verdad habilidosa, pero sobre todo testaruda. Al parecer, ella y Adriana de tercero tuvieron una relación, y mientras eso ocurría Adriana y su buscador, Paul Brown de quinto, eran novios. Adriana ya se había presentado a los padres del chico como una pareja seria, evidentemente no lo era, pues ahora estaba con la pequeña guardiana, mientras su buscador parecía estar en medio de una crisis adolescente de la que tendría que hablar con su jefe de casa. Esperaba que el drama no durara tanto pues sus constantes despistes para ver a una alegre Adriana que los animaba desde las gradas habían causado los suficientes accidentes para que uno de sus golpeadores pasara en la enfermería por esa noche.
― Quizá deberíamos hacer que las practicas sean privadas, pero no podríamos evitar que ocurra en los partidos ¿crees que McGonagall pueda hablar con Paul? Claro que el problema de nuestra guardiana solo es el romance juvenil, pero la actitud de él sí me preocupa ―Ron era un gran líder, se preocupaba por todos los jugadores y era agradable verlo en ese papel. No dejaba de decir que ayudaría a George en Sortilegios al salir de Hogwarts, pero no le parecía nada mal que siguiera el camino de entrenador, aunque para eso necesitaría estudiar por un buen tiempo.
Libre del peso de la guerra y al ser la tarde de un soleado sábado, se tomaron su tiempo para caminar hasta el castillo sabiendo que nadie los vería pues eran los últimos en salir del campo después de organizar todos los equipos usados. Aunque no estaban tan solos como parecía. Notaron una pequeña mancha esconderse en los arbustos, ambos se colocaron en guardia en ese instante apuntando con su varita dispuestos a defenderse de cualquier ataque, por un momento olvidaron que estaban en Hogwarts, que la guerra había acabado y ahora solo eran jóvenes comunes. Del arbusto provino un rugido que los hizo saltar a ambos y cuando la sombra salió de su escondite el moreno no pudo evitar un expeliarmus que mandó a volar a la sombra, revelando sus orejas esponjosas, las patas cortas y una cola que batía asustada por la altura hasta que se detuvo cuándo cayó al suelo.
Potty sollozaba entre un par de árboles, Ron descubrió que quizá el gran rugido no era tan fuerte como imaginó y Harry entendió que le quedaban pocos días de vida. A lo lejos escuchaba los gritos de Malfoy que buscaba a su mascota, por lo que le pareció que estaba preocupado. Estaba congelado en su sitio, escuchando la voz de Malfoy cada vez más cerca y cuando este quedó frente a él sintió que moriría.
Ron si reaccionó, ocultó al pequeño cachorro tras sus pies y con un hechizo sin varita movió un arbusto de manera calmada hasta cubrir con él todo el pelaje negro.
― ¿Alguno de los dos ha visto a Potty? Un idiota pateó su pelota y entró al bosque ―Malfoy en verdad estaba preocupado y eso lo hizo sentir culpable, quizá moriría si notaba que ellos tenían a su mascota y la habían lastimado.
― No Malfoy, quizá esa cosa se cansó de ti como cualquier ser vivo y decidió que era mejor huir. Aunque claro, podrías ir tú mismo al bosque y perderte con él, en lugar de Potty sería Wilson ―Ron de nuevo los salvó a ambos frente a su nula habilidad de hablar mientras pensaba en cómo prefería ser enterrado.
Malfoy solo suspiró pues tenía cosas más importantes en que emplear su tiempo, no iba a perderlo en responderle a Ron y al parecer tampoco sabía quién era Wilson, Ron no podía ganarse a todos con sus referencias de cine muggle. Cuando el rubio los dejó de nuevo y logró ver como su silueta se perdía entre algunos árboles pudo respirar de nuevo y encarar a Ron con su rostro pálido y una clara expresión de duda. Ron ya tenía en sus brazos al pequeño animal así que solo debían llegar con Hermione para que lo curara, no debía ser nada difícil.
Parece ser que si sería difícil, nada más había que ver el rostro sorprendido, indignado, triste y enojado de su mejor amiga. De seguro ella había quedado en Gryffindor por lo transparentes que eran sus emociones y la gran cantidad que podía manifestar en menos de dos segundos. También podía ser por los fuertes golpes que les propinada en la cabeza con lo que tuviera a mano, en este caso un libro de runas.
― ¿Lastimaron a Potty? ¿Saben que cualquier Serpiente los hechizará si se enteran? Además, es un perro mágico Ron, no puedo solo ir y curarlo. Necesitan un Magizoologista y aquí en Hogwarts es imposible. Para llamar a uno deberán decirle a McGonagall, no creo que ella no le informe a Malfoy sobre el paradero de su mascota y ambos morirán ―Hermione siempre tenía ese tono de sabelotodo, aunque ellos intentaban no decirlo en voz alta pues a ella no le gustaría para nada ese comentario, quizá sí podrían decirle que ahora tenía tono de maestra de primaria, de esas que sienten pena por sus desobedientes alumnos cuando estos se metieron en un lio. Quizá así los veía.
― ¿Y hacerlo de la forma muggle? O podríamos conseguir otro perro, quizá el hurón no lo note ―frente a las ideas de Ron quitó al Perro de sus brazos rápidamente y miró a Hermione implorando una solución― ¡No quiero matar al Perro Harry!, tardará en recuperarse y necesitaremos que Malfoy deje de buscarlo por unos días, otro perro nos ayudaría con eso.
― La verdad no es tan mala idea Harry, aunque un Veterinario no podría encargarse quizá intentar aprender algunos hechizos para poder examinarlo y luego curarlo. Deberían dejarlo en la torre de Gryffindor mientras yo busco en la biblioteca.
― ¿Y de dónde sacaremos a otro perro? Una de las hermanas Patil no para de mencionar que es una extraña raza y cuánto vale en el mercado, aunque debo decir que parece un callejero con ese pelo tan desorganizado ¿han visto su postura? En verdad no parece un perro caro con esa mirada de idiota y ... ¿Qué me miran? ―Hermione miraba del perro a él una y otra vez hasta que solo soltó una carcajada.
― Hermano, en verdad a este perro le queda el nombre. Ya entiendo un poco el porqué de Potty y creo que también se me ocurre de dónde podemos sacar otro perro.
Tener las miradas de ambos, sobre él, no le dieron una buena espina, Ron en verdad se veía a punto de hacer una buena broma y Hermione había regresado a su mirada de maestra, entonces retrocedió un par de pasos.
No podía evitar tropezar con esas patas increíblemente cortas y dejar de batir la cola era algo imposible. Hermione curaría al cachorro y Ron afirmó que era su culpa por el certero expelliarmus, así que él sería el nuevo cachorro de Malfoy hasta que el original estuviera en condición de regresar a su amo sin causar su muerte prematura, o quizá no tan prematura considerando que ya había muerto. No quería averiguar sobre dichos muggles y su veracidad, "la tercera es la vencida" sonaba, para él, como una condena a muerte.
Bajar hasta las mazmorras era una tortura para su hocico, pues no paraba de rodar cada vez que intentaba bajar un escalón y así lo encontró Parkinson, con la cola al aire, sus patas traseras en una extraña postura sobre su cabeza y el hocico contra el suelo dejando que su nariz húmeda se llenara de tierra. El perfume de Parkinson molestaba a su olfato, ahora más desarrollado, pero su sensibilidad apreciaba las caricias que le daba en la panza mientras lo llevaba en brazos hasta la Sala común de Slytherin.
Lo primero que notó es que lucía bastante llena y todos parecían consolar a alguien a quien no podía ver, pues estaba bajo varias mantas.
― Draco, Potty no es tan tonto como Potter, aunque el nombre te haga creer que sí, tiene buen olfato, de seguro regresará a casa. Si no es así todos lo buscaremos mañana antes de clase ¿Verdad?
Se sorprendió al ver que la mayoría asentía con ánimo y otros tantos con un suspiro agotado. Mientras todos hablaban sobre dónde debían buscar, Parkinson se tomó el tiempo de sostenerlo sobre uno de sus brazos mientras tomaba una pose calmada contra una columna, arreglaba su cabello y luego ponía una sonrisa que solo podía clasificar de Diva, la chica llamó la atención de todos con un carraspeo y colocando la mano libre en su cintura habló con ese tono agudo y molesto que tanto la caracterizaba.
― Eso no será necesario, encontré a Potty. Solo debían ver al pobre llorando mientras un horrible ratón lo aterrorizaba en el pasillo. Lloró de la felicidad al verme ¿verdad? ― ¡Era mentira! Él no lloraría nunca al ver a Parkinson y olvidando su papel mordió la mano con la que lo sostenía, ella lo dejó caer al suelo como respuesta. El golpe fue duro, pero nada comparado con el grito de Malfoy, que corrió a tomarlo y revisar sus patas para cerciorar que no tuviera herida alguna. Si se ponía así con una caída, era seguro que los mataría si los descubría. ¿Qué hacía un perro al ver a su amo? Batir la cola, la que por cierto se quedaba quieta cuando necesitaba que se moviera. Quiso intentar una vez más, logrando únicamente mover su trasero de un lado a otro preocupando a Malfoy. Intentando arreglar el problema ladró, aunque igual sonaba extraño, intentó de nuevo logrando uno más alegre, pero la duda en el rostro del Hurón permanecía. Solo le quedaba una cosa por probar y funcionó, colocó sus patas sobre el pecho de Malfoy y con su lengua lamió un par de veces el rostro del rubio. Cambio totalmente su expresión, logrando que se transformara en una sonrisa radiante y un fuerte abrazo que aplastó sus patas delanteras contra el pecho del otro y dejó las traseras colgando con descuido. El aroma de Malfoy le gustaba.
La vida de perro rico no le disgustaba, al parecer todas las serpientes cuidaban de Potty por lo que recibía varios pedazos de tocino en el desayuno y satisfactorias caricias en el lomo mientras paseaba junto a Malfoy. Ser un perro también hacía que Ron tuviera que hacer sus deberes y poder andar por los pasillos a media noche sin los reclamos de Hermione por hacerlo. Ir al baño lo avergonzaba, aunque levantar una pata era algo tan práctico que intentó replicarlo en su forma humana sin tener mucho éxito, era cosa de perros. También estaba sorprendido por el cariño que Malfoy le profesaba a Potty en la privacidad de su habitación, le daba abrazos todo el tiempo y la cama del perro era solo un adorno pues al parecer Potty dormía en los brazos de su amo que lo abrazaba cual peluche, pero en verdad eso no le molestaba. Desde hace unos días no regresaba a dormir a sus habitaciones, se había acostumbrado al calor del rubio y la sonrisa que le daba al despertar, aunque empezaba a notar que este le dirigía extrañas miradas de vez en cuando.
― Potty, tus ojos son más verdes ahora. Se parecen un poco a los de él. En verdad se parecen, espero que su cabello sea tan suave como el tuyo. En verdad me gustaría tocarlo, pero de seguro empezaría a discutir si solo lo hago a la mitad de un pasillo. ¿Crees que Potter note que me gusta su cabello? En verdad no puedo evitar mirarlo cuando me lo encuentro y luego se enoja cada vez que nota que lo veo y todo explota. En verdad es difícil.
Al parecer su cara de confusión perruna era la usual cara de idiota de Potty por lo que recibió más besos y caricias en el lomo mientras Malfoy le seguía contando varias cosas que de seguro no debía saber. Verlo ir por el pijama le dio un tiempo para pensar, pero luego de un par de minutos se distrajo con su reflejo en el espejo de cuerpo completo de Malfoy. ¿Esa mirada bizca era usual en él cuándo pensaba o era cosa de ser perro? nunca se había fijado y sin notarlo le ladró con enojo al espejo lo que causó una risa clara en Draco que ya en pijama lo tomó en brazos y lo llevó a la cama. Regresó a su mirada de perro idiota mientras pensaba ahora en medio de los brazos de Draco y olvidó lo incómodo que era y solo se durmió entre las cálidas sabanas.
Al siguiente día, a dos patas y con su usual uniforme de Gryffindor no pudo evitar mirar como Malfoy lo miraba en el pasillo, su mirada en su cabello algo que al parecer era usual pero nunca había notado, no supo que le pasó por la cabeza, pero al pasar a su lado solo le dijo un "lindo cabello Malfoy" y siguió su camino con un sorprendido Ron que lo llenó de preguntas hasta finalizar las clases y el regreso a su papel de mascota que de a poco empezaba a disfrutar, claro que solo era por el aroma del perfume de Malfoy, en verdad era agradable.
Después de varias semanas y por insistencia de Ron, regresó a dormir a su dormitorio notando en primera al Perro que al parecer había crecido un par de centímetros en las dos semanas que llevaba entre Leones. Solo Seamus, Dean y Neville sabían del perro pues estaba en su habitación y Neville a veces lo paseaba en los invernaderos de la Profesora Sprout lo cual todos agradecían pues esa pequeña bestia quería marcar toda la habitación con su aroma.
Después de una tarde con Malfoy, el perro no dejaba de seguirlo por la habitación, impregnado del aroma de su amo causaba que este llorara a sus pies y bajara sus orejas causando en ellos ese extraño sentimiento de culpa que los confundía pues era un perro y no solo eso, era de Malfoy.
― Hermione dice que en un par de días puede regresar con Malfoy, al parecer solo revisará que todo esté en orden pues un hechizo terminó mal y empezó a maullar. Ya no lo hace tanto así que quizá Malfoy no lo note en un tiempo ―ante las palabras de Ron, Seamus y Neville parecían tristes mientras jugaban con Potty y un peluche muggle propiedad de Seamus en forma de un pato amorfo de piernas humanas y un extraño color amarillo
― Bueno así Harry será libre y quizá alejarte de Malfoy haga que cambies esa extraña actitud que tienes ahora con él. Toda la clase quedó sorprendida cuando le hablaste sobre cuánto te gusta su loción, debe ser un efecto secundario por usar esas croquetas con pelo de Potty para mantener el cambio de apariencia ―Seamus no dejaba pasar su error en clase de encantamientos. No sabía el porqué de esos comentarios que ahora no podía evitar, pero le encantaba regresar a ser Potty y notar la alegría de Draco cuando le contaba a su fiel can sobre como su "enemigo" le había dado otro cumplido. Draco era diferente con Potty y eso le encantaba, reía con gusto y sin esa fingida frialdad, podía ver el sonrojo de sus mejillas cuando corrían jugando por toda la habitación o hablaba de su "león con mirada de idiota", también le gustaba dormir con él y despertarse con su sonrisa y esa mirada clara que hacía que no notara el despeinado cabello rubio o las marcas de la almohada en su mejilla.
Dormir le fue difícil sin el calor de otro cuerpo en la cama y mirando una croqueta junto a sus gafas en la mesita de noche le hizo querer comerla, cambiar de forma y regresar a ser Potty para tener los cálidos brazos del rubio, sabía que no debía y logró contenerse hasta el día siguiente del cual vio el amanecer mientras mantenía la mirada pensativa de "perro idiota" en el techo de su cama y pensaba en porque ahora Malfoy causaba esos sentimientos en él.
Cada martes Draco y él tenían toda la tarde libre, cosa que el rubio aprovechaba para pasar la tarde jugando con su mascota en los jardines y él disfrutaba corriendo con sus cortas patas y capturando la pelota con su experiencia de buscador. Malfoy lo felicitaba y premiaba con pedazos de tocino pues había notado el gran cambio, pues el verdadero Potty no podía atrapar la pelota, aunque estuviera quieta sobre su cabeza.
La primera croqueta del día funcionaba solo por un par de horas y le daban la energía suficiente para jugar, pero pasadas las dos horas debía tomar otra que, sí duraría ocho horas, pero agotaría todos sus ánimos de correr.
Ese martes ya eran las cuatro de la tarde y Hermione había quedado de entregarle su croqueta. Como perro bueno corrió siguiendo su juguete hasta llegar al grupo de Leones de último año en el que casualmente estaba su amiga, que como buena persona llevaba una croqueta que podía entregar a ese pequeño y buen can. Todo iba según el plan hasta que Blaise lo levantó y con experiencia le quitó la croqueta, aunque logró tragar, lo cual hizo que este le reclamara a Mione por darle de su "sucia comida de pobre" a Potty y lo llevara con Draco, el cual lo recibió junto al pedazo de croqueta sobrante.
Hermione se levantó a discutir con Blaise sobre su "horrible actitud" a lo que él respondió: "lo que es en verdad horrible aquí son esos dientes, Granger" y empezó una usual discusión entre casas de la cual solo vio el inicio, cuando Ron se lanzaba enojado contra un sorprendido Zabini.
Estaba nervioso y su cola con vida propia se escondió entre sus patas lo que preocupó a su amo que lo llevaba con rapidez hacia las mazmorras. Encerrado con el rubio en la habitación solo se podía preguntar cuántas horas de disfraz le quedaban y como sería la mejor forma de huir de esa habitación antes de que se cumplieran.
Su Potty estaba más que nervioso y para alguien tan atento como Draco era algo más que obvio ¿era por la croqueta de esa Sangre Sucia? Mientras lo pensaba jugaba con está moviéndola entre sus dedos sin sacarla aun de sus bolsillos, Potty creería que le daría una galleta si se la mostraba y el envío desde Francia con sus croquetas favoritas tardaba más de lo usual en llegar.
Dando la espalda a su perro que miraba la puerta con esa extraña expresión tan similar a la usual cara de idiota de Potter sacó algo de su material de pociones y empezó a inspeccionar esa extraña croqueta, de seguro muggle, que enfermó a su pequeño Potty. Primero notó el extraño aroma similar al de las Sanguijuelas, gusarajos y antimonio. Los ingredientes le parecían extraños, pero cuando inspeccionó a fondo no tardó en notar el polvo de bicornio. Sabía de que poción eran esos ingredientes y lo rectificó cuando se giró y notó que donde antes estaba su amado Potty ahora estaba un pálido Potter con expresión de culpa. Poción multijugos aunque parecía ser en su versión para mascotas.
Nunca en su vida creyó darle al príncipe de las serpientes la contraseña de Gryffindor y menos que este entraría a su sala común como si fuera lo usual. Malfoy no tardó en hallar su habitación y los ladridos de Potty que escuchaba desde el pasillo le mostraron cuan feliz estaba de ver de nuevo a su amo. Malfoy no dijo nada mientras salía con su mascota en brazos recibiendo varios lametazos en su cuello mientras esta batía la cola con tanta fuerza que no pudo evitar pensar que lucía como un helicóptero ¿los perros mágicos podían volar con sus colas?
Draco le lanzó una expresión de enojo y decepción que lo sorprendió bastante, en verdad lucía traicionado y eso no era algo que esperaba, pero luego recordó las sonrisas del rubio cuando le contaba a su mascota sobre cuanto amaba los nuevos comentarios de Potter con él, en verdad debía creer que era alguna especie de broma y no sabía como decir que no lo era después de todo. Con Potty ya sano era la respuesta que encontraría cualquier persona, solo una broma más.
Ron, a su lado, le dio un par de palmadas en la espalda satisfecho con el resultado, pues Malfoy no intentó matarlos por lastimar a su perro ya que no sabía que eso había pasado. Intentó compartir ese pequeño momento de felicidad con él, aunque le fue imposible.
Draco caminaba por los pasillos con su Potty ya más calmado. Sentía una profunda vergüenza crecer en su interior junto al enojo y la sorpresa. Potter de seguro sabía de sus sentimientos y eso lo dejaba en clara desventaja, de seguro al día siguiente todos lo sabrían, Pansy dejaría de hablarle y Blaise lo repudiaría. Bajaría de su título entre las serpientes y no sería más que un elfo doméstico en su sala común.
Al menos Potty estaba en perfecto estado entre sus brazos. Mirando esos grandes ojos bizcos y la rosada lengua afuera mientras mostraba tranquilo sus chuecos dientes blancos, notó las diferencias con el Potty Potter que estuvo con él por esos días ¿Cómo no lo había notado? Suspiró dispuesto a negar todo y solo seguir su vida cuando Potty maulló en sus brazos. Al principio entre sus pensamientos no le dio importancia, pero después dio un grito tan fuerte que hizo temblar a un Gryffindor de desordenado cabello negro en su sala común.
Cayó en su cama exhausto después de limpiar cada uno de los implementos de tortura de Finch, a McGonagall se le acababan los castigos que podía darle cada día, hasta podía decir que extrañaba los castigos planeados de Snape. Ese hombre de seguro anotaba cada día una nueva idea para castigar alumnos. Quizá podría buscar ese pergamino de castigos para su profesora.
Desde su lugar podía ver una Potty Croqueta, esa debería ser la última pues Hermione solo tenía las suficientes para el par de días que les faltaban para terminar su plan con resultados perfectos y esta al enterarse de que todo estaba arruinado no dudó en botarlas con enojo por una ventana, fue extraño ver un par de Pottys intentando volar el día después y a ese pobre Hufflepuff que buscaba su lechuza con desesperación.
Pensó en tomarla, aun a pesar de los días y libre de los efectos de las croquetas sentía que extrañaba a Draco, no solo su aroma sino su sonrisa y esa mirada clara. En verdad extrañaba el sonrojo en las mejillas y su risa, más ahora que solo lo ignoraba en los pasillos. Potty también sufría las consecuencias pues ahora andaba con correa por el castillo desde que Malfoy notó que buscaba jugar con Seamus o Neville cada vez que los veía en los jardines y qué decir de la vez que corrió hacia él en pleno gran comedor.
Con un suspiro miró de nuevo la croqueta y con decisión la metió a su boca, sabía a pato y algo de verduras. Le gustaba el sabor de esa croqueta en verdad.
Llegar a cuatro patas a las mazmorras fue difícil, guardar su dignidad cuando medio Gryffindor vio salir un Potty de sus habitaciones seria aún más difícil. En verdad no sabía que quería lograr, pero cuando una pequeña serpiente de primero lo dejó entrar a la sala común solo pudo ir hacia una habitación rascando la puerta con sus garras hasta que esta se abrió mostrando a un enojado Draco.
Un Potty escondido tras otro Potty debía ser una imagen extraña pues el rubio solo cerró la puerta de la habitación mientras lo miraba con reproche desde su lugar.
Potty, el verdadero, no notaba la tensión en la habitación y como cualquier perro haría batió su cola y buscó olfatear el trasero del otro perro lo cual solo hizo que Harry descubriera la poca dignidad que tenía en ese punto de su vida. Estoico escuchaba como Potty olfateaba más de lo debido y luego cayó de lado cuando este lo empujo buscando empezar a jugar. Draco seguía mirándolo desde su sitio, pero ahora con una pequeña sonrisa que buscaba contener. Era su oportunidad de usar la técnica final.
Con sus patas al aire, su panza dispuesta a recibir caricias y mirada de perro idiota con la lengua afuera terminó de capturar a Malfoy que no pudo evitar acercarse a acariciar la cálida panza, aunque aun intentaba lucir enojado.
― Esto es demasiado Potter, en verdad no entiendo que pretendes con todo esto ¿quieres extorsionarme? No creas que no sé qué lo sabes y si todo el colegio no habla de eso ahora es porque esperas el momento oportuno para atacar. ¿Es así? ¿le dirás a todos que...? ¿Qué me gustabas?
El "gustabas" dejó a Harry perplejo y con algo de dificultad por la posición y el profundo pelo negro negó causando algo de sorpresa en el rubio. Podía ver los engranajes correr en eso cabeza de hurón.
― Entonces ¿sabías que me gustabas? ―obtuvo un asentimiento perruno―, pero no le dirás a nadie ―otro asentimiento― ¿y esperas que yo lo crea? ―de nuevo la misma respuesta, hacía fruncir la nariz al rubio― ¿Esperas que te crea? ¿Por qué harías eso? ―esta vez la respuesta fue un lengüetazo al aire― ¿Lengua? ―no― ¿Aire? ―no― ¿Beso? ―de nuevo un asentimiento, lo que lo dejó aún más perdido― ¿No delatarás mis sentimientos por un beso? ¿Quieres un beso? ―de nuevo el asentimiento― ¿En verdad crees que te lo daré a en este punto de la vida? ―otro confiado asentimiento que lo hizo aceptar con una pequeña sonrisa.
Un beso en el hueco entre la frente y el hocico hizo ladrar contento a Potty Potter, otro entre sus orejas hizo que se levantara en sus dos patas traseras y se acercara al rubio, cuando quiso dar el tercero notó como el adorable animal empezaba a crecer teniendo al final a un Potter con cara de idiota sobre él.
― ¿En verdad crees que se lo podría decir a alguien? Que te guste es algo que me encantaría guardar para mí a menos claro que aceptes que quizá me gustas y podríamos decirles a todos andando como novios por todo Hogwarts y así puedes darme más besos sin tener que actuar como Potty.
La expresión pensativa de Draco a diferencia de la suya le hacía lucir sexy, mordía su labio mientras estrechaba sus ojos claros. En esa relación Draco pensaría por los dos y él solo le daría besos. Era una gran idea por el dulce y embriagador beso que robaba de esos suaves labios y que Potty interrumpió subiendo al pecho de Draco y separando sus rostros mientras exigía atención entre ambos cuerpos.
― Quizá podríamos intentar, pero ... ―la puerta se abrió en ese instante negándole oír la respuesta de Draco, pero pensó en que sería negativa cuando este palideció al ver a Parkinson en la puerta. Después de eso solo se quedó en la habitación con un alegre Potty que no dejaba de batir su cola al notar de nuevo la atención de alguien que acariciaba sus orejas, en verdad era un mimado.
― No puedo creer que lo supieran. En verdad sufrí por años con eso y ustedes solo ya lo sabían ―Harry disfrutaba ver a Draco enojado y no precisamente con él, era una maravilla y más cuando fruncía la nariz de esa forma tan especial que Potty copiaba a veces. Ya había pasado un mes, pero Draco aun no dejaba de estar enojado con sus amigos.
― Así que años, no pensaste que podrías solo decirme que te gustaba, no es tan difícil Draco. ¿Me darías ese pedazo de carne? ―Malfoy evitó decir que era un premio para Potty e ignorando los extraños gustos de su novio por la comida para perro le tendió el pedazo―. Aunque aun no entiendo ¿cuándo lo supieron?
― Todo Hogwarts lo sabía Potter, hasta escuché a Granger decirlo en un pasillo una vez. El único que no sabía eras tú, sospeché que sería más difícil cuando noté esa cara que pones en clase mientras miras el pizarrón con detalle. Cuando la vi en Potty en verdad confirmé que nunca te enterarías por tu cuenta ―Blaise comía algo de tocino mientras hablaba y ya acostumbrado le dio un pedazo a Potty haciendo que el moreno frunciera el ceño y Draco entendiendo le cediera algo de su propio tocino de desayuno―. Oh mira, justo esa cara, Weasley nos mira, solo nota la expresión en su rostro mientras intenta comprender como es que Draco y tú están juntos. Hasta puedo decir que Granger lo nota, pero al parecer a ella le gusta de alguna forma. En verdad es extraño.
Harry solo lucía avergonzado, pero no se podía sentir mal mientras una cálida mano dejaba pequeñas caricias sobre su brazo y al final terminó entrelazando sus dedos bajo la mesa. Prefería mirar la expresión de Draco, todo lucía usual para todos, pero él podía notar el cariño en sus ojos y al parecer Potty también pues se interpuso entre ambos alzando sus patas delanteras hasta los hombros de Draco y dejando en su mejilla un gran lengüetazo que lo hizo reír con fuerza y dejó a Harry con la que después Blaise definiría como "expresión de perro idiota enamorado".
