Powerpuff Girls no me pertenece.

Capítulo II

''Desorientación''

Un ruido atronador agudizó sus sentidos, siendo el nivel aún más alto que el anterior. Otro estallido se coló en sus sensibles oídos, acompañado de otro más, continúo a un tercero, convirtiéndose en una explosión en cadena, incomodando en sus sistemas el continuo zumbido que abandonaron en ella ésta misma.

Bubbles alzó la cabeza ignorando su aturdido sistema, debía cerciorarse de la seguridad del Alcalde. Siendo prioridad mantenerlo en un lugar a salvo, y estar en el último piso de un enorme edificio era el lugar menos confiable para estar seguro en esos momentos.

Acercándose al pequeño hombre, con la clara intención de tomarlo en brazos, éste se le adelantó, levantando delante de sí las dos manos en rechazo evidente. Invitándole a que se hiciera cargo primero de aquellos jóvenes que acababan de huir de la habitación, Bubbles levantó una ceja en respuesta, pero la expresión decidida del Alcalde le fue suficiente para acatar las órdenes recibidas.

Con pasos temblorosos se acercó a la antigua ventana anteriormente destrozada, los latidos de Bubbles se aceleraron al percatarse de la ausencia de los Rowdyruff Boys, desapareciendo totalmente. Nada en el cielo, nada en la tierra y tampoco había ninguna pista sobre su paradero. Resopló, bueno, esperar algún tipo de despedida era bastante esperanzador considerando de quienes se trataba.

Se lanzó por el ventanal, volando por los cielos.

Sin embargo, juzgando el bullicio que lograba alcanzar a visualizar a la lejanía, que constaba de dos estelas verdes, tan fugaces que apenas podían percibirse por el ojo humano, juraría que solamente dos de ellos se marcharon, estando el entrometido mediano en una intensa lucha contra su hermana.

Paseó su mirada nerviosa por el área, al ver fallida la posibilidad de perseguir a los Rowdyruff Boys, decidió que lo más cuerdo sería buscar a los causantes de aquellas explosiones que escuchó con anterioridad. Además no sería descabellado que tuviera nexo alguno con los tres criminales.

Pero, nada.

Recorrió con sus azules ojos cada edificio minuciosamente, todo el lugar susurraba una sospechosa tranquilidad que disparaba variedad de líos mentales sobre sus pensamientos. Todo esto le parecía bastante, anormal.

El cielo tronó ante su cabeza, alzó la vista para encontrarse con unas enormes nubes negras, que amenazaban con inundar la ciudad. Oh no, una lluvia solo dificultará más encontrar a los Rowdyruff Boys, si es que ellos fueron los causantes de aquella, al parecer, inexistente explosión.

Que casualidad, todo parece irle de viento en popa para aquellos chiquillos.

Se removió confundida, volando por encima de la ciudad, apresurada, pretendiendo no entrar en pánico. En un inútil intento de resolver las cosas más veloz de lo que se podría hacer usualmente.

En seguida, frente a sus ojos, como si de una escena en cámara lenta se tratase, visualizó como los restos de un miserable autobús destrozado salió disparado desde la nada, dirigiéndose a una escuela primaria, dónde emitían gritos encolerizados y devastados por parte de infantes, siendo una escena grotesca, el proyectil de fierro iba a estamparse con todo contra la construcción.

Su sangre se heló, y sus latidos se aceleraron frenéticos, comenzó a volar horrorizada, dirigiéndose a la fatídica escena, debatiéndose internamente si a esa distancia podría alcanzar a detener aquel transporte, sospechando honestamente que probablemente cruzaría la meta únicamente a milésimas de segundos después. Una desgracia.

Solo un segundo más, solo...

Dos seres verdes en entrometieron en su campo de vista, los reconoció enseguida siendo espectadora de cómo su hermana mayor, que portaba una expresión bestial tomaba a su masculina contraparte de los tobillos, para dar innumerables vueltas en su mismo sitio con él, para después abrir fuego contra el autobús, lanzandolo con una inhumana fuerza.

Butch, el mediano de los temibles Rowdyruff Boys, se había convertido en una bala humana.

Además, al momento de estrellarse contra el vehículo, éste explotó en el cielo, dejando un destello que la cegó por segundos.

—¡Hasta que sirves de algo, puto inútil! —Buttercup exclamó extasiada, acabando su frase con unas sonoras carcajadas que se escucharon con estridencia.

Y un calcinado Butch comenzó a descender desde lo alto, inerte. Bubbles se quedó muda ante aquel espectáculo que presenció, siendo consciente en el hecho de que la masa de carne que cayó desfallecida de aquel desastre, no tenía movimiento voluntario.

Acaso... ¿Está muerto?, Buttercup, ¿lo mató?.

Con intención de ir a auxiliar a aquel hombre avanzó unos metros más, pero una sombría sensación se lo impidió.

Un escalofrío le recorrió por la espalda, bloqueando sus pensamientos al estar presa de un siniestro presagio, una respiración errática le golpeó su cuello, volando sus rizados cabellos, la paralizó por completo.

Paseó su mirada tras su espalda lentamente, no queriendo que un movimiento en falso le costara su estado, entonces, Bubbles lo vio aunque su sentido de supervivencia no quisiera, se topó con una espeluznante imagen de un descomunal engendro.

Sus ojos se dilataron cuando no supo registrar lo que veía, tras su espalda había un ser extraño que parecía hecho de gelatina ya que tras esas capas verdosas, lograba alcanzar a ver los órganos de éste monstruo, órganos putrefactos e insalubres.

Se cubrió la nariz y la boca con ambas manos para suprimir el fétido olor que emitía.

—¡Bubbles! ¡Cuidado!

La inquietud que emanó la voz de su hermana le advirtió, regresando su cuello levemente, para alcanzar a ver de soslayo la presencia de otro alarmante monstruo, éste al contrario, parecía un calamar gigante el cual la observaba con sus enormes ojos directamente, acción que le perturbaba de sobre manera.

Estaba obstruida tanto por delante como por la parte trasera, buscó entre el territorio, sin poder distinguir un agujero por donde poder huir del medio de tales abominaciones.

Sin embargo, no alertó a tiempo una extremidad del viscoso ser que se dirigía hacía ella, sin alcanzar a reaccionar a tiempo éste la azotó con irónica colosal velocidad, volando por los aires, el golpe le arrebató el aire de los pulmones, y su cuerpo ardía como el infierno.

¿De dónde demonios salieron estos monstruosos seres tan poderosos?

No se comparan en nada a los criminales que usualmente solían fastidiar en la ciudad.

Oh no, por supuesto que no, existía un abismo de diferencia entre los golpes de los monstruos normales que solían parar allí y éstos que no sabía de dónde demonios habían aparecido. Chocó contra un edificio de concreto, destruyéndolo en el trayecto para continuar con su viaje por los aires, arrancado sus pensamientos creyó oír su nombre gritado a la lejanía pero se encontraba lo suficientemente aturdida para prestarle atención.

Después de desgarrarse tras uno que otra edificación, kilómetros a la lejanía tocó el suelo finalmente, demoliendo el pavimento a su paso en lo que se detenía en su totalidad. Dejó un camino de escombros en su paso.

Para este punto, el área ya estaba siendo evacuada de manera eficiente por las autoridades. Si una Powerpuff Girl fue atacada de esa manera, unos simples humanos no tendrían ni la posibilidad de acercarse.

Un vago pensamiento revivió en su confundida memoria, era una Blossom sonriéndole mientras se despedía con una mano, intentó erguirse, fracasando en el intento, su lánguido brazo no reaccionó de la manera que deseaba, frustrándose en el proceso. Sus sistema no funcionaba al parecer.

—Bubbles, ¡reacciona!

Frunció el ceño para abrir sus párpados con pesadez, una capa nebulosa opacaba el usual brillo de sus ojos azules, hizo un esfuerzo para que su vista no se le nublara, no podía permitirse desmayarse en un momento así.

—¡Bubbles!

Los bruscos y gruesos gritos de su hermana no ayudaban en nada a sus sensibles oídos, sordos momentáneamente a causa del golpe, agitó la cabeza con fuerza, buscando estabilidad de manera bruta. Ligeramente atontada, finalmente su vista se aclaró, apreciando un enorme abatimiento en los verdes ojos de su hermana, sin necesidad de comentarlo, sabía de antemano que pensaba lo mismo que ella.

¿Que diablos fue ese fatídico golpe? ¿Cómo una atrocidad así de grande y con esa consistencia podía ser así de veloz?

Tras darle una rápida inspección al cuerpo y cabeza de la rubia sin encontrar algún tipo de golpe realmente grave, la morena le dio unas suaves palmadas en su mejilla haciendo que reaccionara a los segundos, unos eternos segundos.

—¿Te puedes levantar?

Bubbles se tomó su tiempo para responder y con voz ligeramente ronca afirmó mientras asentía con la cabeza lentamente. Buttercup se detuvo para mirarla de un modo bastante intenso, sometiendola a esa tortura más tiempo del que hubiera deseado, convirtiendo lo íntimo casi en incómodo, rozando lo intimidante.

Como si le reprimiera sin usar palabras.

Esa poco común actitud madura en su hiperactiva hermana la ponía un poco nerviosa deseando acabar con la minuciosa aprensión hacia su persona. Ésta le dio una última revisión rápida y emprendió camino hacía el deforme calamar gigante, dejándola sola, no sin antes presionar sus mejillas con sus palmas, como si de una caricia maternal se tratase. Si le cuestionaran no le parece propio ni responsable que la atolondrada morena optara posiciones tan fuera de su personalidad. Bueno, aunque ella no es nadie para juzgarlo.

Prestó atención a su alrededor, muchos edificios destruidos que tomarán semanas en recuperar. Le pesaba en su corazón que algunos de ellos eran departamentos, hogares de familias que compartían tiempo, perdiéndose los recuerdos entre escombros, frunció el año abatida ante la idea de ciudadanos sin techo dónde dormir. Meneó su cabeza alejando los negativos pensamientos, mientras estés con tus seres vivos, cualquier lugar puede ser un hogar pensó decidida.

Desplazando su línea de pensamientos a la realidad, visualizaba a la lejanía a su hermana mayor acercándose a aquel abominable gigante, causándole una insatisfactoria curiosidad los movimientos tan peculiares de éste ser que se encontraba destruyendo un edificio que se dedicaba principalmente a la documentación de los ciudadanos. Frunció los labios, confundida.

Intentó levantarse lentamente evitando que su dolor de cabeza que le taladraba sus pensamientos se incrementara, se sentía mareada e incapaz, aspecto poco favorable considerando la situación. Manteniéndose de pie se detuvo de esa manera algunos segundos más, brindadose un tiempo que probablemente no se merecía.

Para después comenzar un trote ligero hacía dónde se ubicaba la morena para ir a auxiliarlo, desgraciadamente, tras recibir ese golpe fue consciente la abismal diferencia entre ellas y su enemigo, dudando que lograrían salir victoriosas, y mucho menos, sin alguna herida grave. Es sus más drásticas teorías. Quizás no podrían salir ni con vida.

¿La muerte es posible en ellas? No es como si su nacimiento sea estrictamente natural.

Continúo apresurando su paso aún más, ahora sin cuidado a que no tuviera estragos en sus dolores externos e internos. Buttercup dio un paso en falso, permitiendo que un pedazo de escombro salga fuera del área de pelea, el proyectil estuvo a pocos metros de su rostro, cerrando los ojos por inercia, a la espera del impacto.

Sin embargo, éste nunca llegó. Parpadeó asustada tras la repentina falta de luz solar.

Al momento de abrir sus ojos completamente descubrió una escena bastante curiosa. Delante de ella se ubicaba un Butch que contenía entre sus manos aquel pedazo de escombro, lanzándolo de regreso con el doble de fuerza que había sido enviado primero.

El hombre tenía su ropa hecha pedazos, o bueno, lo que quedaba de ella, su anterior chamarra de cuero no quedó más que reducida a cenizas, en su rostro, se destacaba un ojo morado y en su nariz había restos de sangre. Sostuvo su mirada por unos segundos agudizada por la adrenalina, a pesar de la mediocre presentación en sus labios danzaba una engreída sonrisa de superioridad.

—¿Que sucede rubia?, ¿acaso también deseas que te cargue como princesita?, creía que ustedes eran las heroínas de la ciudad. —Mencionó con veneno y una pizca de sarcasmo mal intencionado.

Le espantó bastante el verlo vivo tras haber sido usado como arma por Buttercup, pero le alegraba que la haya salvado incluso cuando éste tenía un tono arrogante con ello. El moreno le tronó los dedos groseramente, para preguntarle después si vio a un fantasma, arrebatandola de su ensoñación. Sus ojos contentos destellaron en ilusión causando que el moreno la estrechara con la vista en su dirección.

Bueno, cuando vez explotar a alguien, es normal que tu cerebro de con el peor de los escenarios posibles, ¿no? Bubbles sonrió con los dientes mientras se alzaba de hombros.

—Me alegra que estés vivo.

Butch bufó mientras se rascaba la nuca.

En cuanto a Buttercup, tenía bastantes complicaciones por parte de aquel inusual enemigo, siendo las oportunidades para atacar, casi nulas. Y en cada oportunidad que se le brindaba, era solo para reparar que al contacto del golpe te calaba en los huesos, una piel que parecía hierro. Sospechaba que su continuaba así terminaría con una muñeca rota.

Comenzó a lanzar rayos por sus ojos, éstos definitivamente si le haría daño a aquel abominable ser. Quemando la piel de éste. Enfurecido la aberración por el irritante y constante molestia causaba por Buttercup, distrayendolo de su objetivo principal, al verse finalmente dañado por los rayos que salían disparados de los ojos de la chica.

En un movimiento rápido y constante, tomó a la problemática Powerpuff Girl con su gigante mano, empuñando de tal manera que pudiera escuchar sus huesos crujir bajo si fuerza, la levantó hacía el cielo como si de un trofeo se tratase y la azotó contra el suelo con toda la fuerza posible.

Bubbles, que presenciaba la escena a la lejanía, su mundo se le vino abajo, saliendo disparada. Pero el monstruo aquel que con anterioridad la mandó a volar por los aires, se lo impidió, apareciendo repentinamente y absorbiendola en su interior en una consistencia asquerosa.

Su piel ardía al contacto, su garganta reseca le picaba en cada momento que tragaba saliva, cerrándose cada vez más con cada segundo que pasaba teniendo de repente unas ansías de tomar un vaso de agua y ahogarse con él, sus ojos lagrimeaban negándose a cerrarlos, Bubbles intentó ignorar la comenzó que le lastimaba su piel sensible, ese ser era veneno en su máximo esplendor.

Para su desgracia, su vista se volvía más difusa con cada minuto que pasaba, siendo sus movimientos aún menos perceptibles. Parpadeó lentamente, una, dos, tres veces. Para después caer en un profundo sueño, inconsciente.

Quedando el vago pero sombrío recuerdo en su subconsciente, que la última escena que presenció, era el cómo ese monstruo pisaba a una desmayada Buttercup en el suelo con insistencia.

Repentinamente todo se vino abajo para las dos hermanas, desplomándose.


El agua caliente de la ducha causó una sensación de confort en sus entumecidos músculos, suspiró regocijante en su ensoñación, definitivamente ese día había sido muy atareado.

Tomó un baño largo, hasta el punto que sus dedos comenzaron a parecer arrugadas pasas, solo entonces, le cerró al grifo de la regadera. Salió del cuarto de baño, caminó por la habitación, cerrando la puerta tras su espalda, abandonando rastros húmedos en el proceso.

Sobre su cama, se encontraba una bonita bata de baño que fue regalo de la menor de sus hermanas en su cumpleaños compartido. Vestida finalmente se acercó al tocador, tomando un cepillo con bonito diseño, desenredando su largo cabello con cuidado.

Prestó atención hacía el bonito espejo con diseño antiguo, devolviéndole la mirada un par de intensos ojos rosados con pestañas largas, bajo ellos, pecas casi perceptibles, y su abundante melena rojiza goteaba.

Consideró en su reflejo, admirando su rostro por largos minutos en silencio. Notando en lo profundo de sus ojos que existía un poco de abatimiento.

Algo le preocupaba a Blossom.

Su día transcurrió con esa vertiginosa preocupación, el constante y escalofriante sentimiento de que algo sucedía.

Un mal presentimiento.

Sin embargo, se negaba a marcarle a su padre, mucho menos a Bubbles para cuestionar sobre sus estados, su seguridad y la de la ciudad, su ciudad, el lugar dónde nacieron. La rubia chica al ser una persona meramente emocional, iba a considerar esa llamada como desconfianza de su parte, y subestimar su papel como líder temporal solo podría causar su llanto y mortificación.

Lo único que agradecía en ese momento, era que su proyecto tenía planeado terminar en tres días más, para entonces, podría volver y verificar el cómo se encontraba Townsville.

NA: Si llegaste hasta aquí, quiero agradecer por el hecho de leer estos dos episodios, a la vez, me disculpo por lo corto que fue el segundo, me pasé los tres días anteriores intentando salvar cuando menos el primer capítulo que escribí hace algunos años y realmente me avergonzaba lo horrible que estaba, sin embargo, no logré mi cometido con la totalidad que yo quería, ya que no quería cambiar los diálogos ni las acciones y actitudes que tomaron los personajes, y a causa de la frustración por la que pasé, hice este segundo episodio bastante corto, en fin bla bla bla bla.

Siento que por primera vez en mi vida escribo una nota tan larga, además, son excusas, soy una persona de muy pocas palabras en realidad.

Gracias por leerme de todo corazón! and i just want to say something, i'm back