Powerpuff Girls no me pertenece.
Chapter IX
''Tratos''
De pequeña le habrá tocado ver algún libro de ilustraciones acerca de los bosques que rodeaban su ciudad. Éstos siempre mantenían la paleta de colores en derivados de verde, alzó su cabeza hacia las copas de los árboles, éstos evitaban que se colara la luz mañanera, ahora comprendía el por qué podían prestarse esos bosques a tener leyendas y mitos acerca de ''fantasmas'', del sol duras apenas alcanzaba a iluminar un veinte por ciento de las escasas veredas.
Tampoco deseaba tomar a consideración la extraña neblina que comenzaba a formarse mientras más caminaba, tuvo que viajar por toda la noche siguiendo pistas de confiables animales, si no fuera por su extraña biología, le sería prácticamente imposible transcurrir por esos solitarios lugares.
Encontrándose en territorios tan escabrosos, le hacían cuestionar sus decisiones, no era para nada seguro volar por encima de los altos pinos, de todas maneras, dudaba bastante encontrar algo que pueda serle de utilidad, por mientras, no tendría de otra más que continuar con las direcciones que le brindaron. Le picaban las manos de la curiosidad saber con quién se encontraría.
Talló su rostro con rudeza, aquella mañana un molesto ruido le despertó y ya no pudo conciliar el sueño con normalidad. Dormir en una inflexible cama de hierro era absolutamente lo más incómodo en lo que pudo haber descansado en su miserable vida. De una patada se deshizo de la pequeña manta que le cubría después de remolerse quejumbroso.
El inicio de otro insoportable día no le causaba ilusión en lo más mínimo, además tenía algunas labores de la cual hacerse cargo. El sonido del líquido pasando por las oxidadas tuberías retumbó en su pequeña habitación. Tomó una bocanada perezosa y de un salto se levantó de su mediocre intento de habitación.
Con cinco grandes zancadas alcanzó el pequeño y descuidado espejo del baño, definitivamente sabía de antemano que su apariencia era deplorable aun cuando no lograba visualizarse con claridad. Gruñó molesto. Con velocidad se cepilló los dientes y emprendió camino fuera del cuarto. Sus pisadas resonaban en aquel solitario lugar encaminado a las escaleras. Se le había citado a una reunión y si no llegaba a tiempo habría graves consecuencias.
Nunca en su vida había dudado de la palabra de un animal, sin embargo, encontrarse ante una escena tan desesperanzadora, sospechaba bastante de la veracidad de las recomendaciones ajenas.
Frente a sus narices se topó con un maloliente edificio creado con chatarra de posibles robots desechados por Mojo Jojo, era bastante probable que la construcción cayera en cualquier momento y además no lucía habitable para seres vivos comunes y corrientes. Los árboles se fusionaron con las oxidadas paredes del domo, dándole una apariencia terrible, algunos hongos relucían entre la mugre arrinconada en esquina. Bubbles rodeó el lugar con pasos silenciosos.
No parecía haber entrada alguna, era simplemente un escondido domo construido de manera mediocre. Ni tampoco sentía como si hubiera presencia humana en aquel lugar. Ni siquiera de animales, según logró recaudar de un amable mapache de por ahí acerca de extrañas apariciones cerca.
No podía juzgar, después de todo no se encontraba kilómetros muy lejos de la Isla de los Monstruos, era bastante probable que alguno de categoría baja vagara por esos terrenos, y que aquella edificación fuera actualmente su casa.
—¡Ah! —canturreo Bubbles. —¿Qué debería de hacer? ¿Qué haría Blossom ó Buttercup en mi situación?
Nunca se ha considerado a sí mismo como un neurótico, tampoco paranoico y mucho menos desconfiando, a diferencia de Brick, su hermano mayor. Sin embargo tampoco se ha vio bendecido con el don de la ignorancia y la indiferencia total, como Butch. Era un tanto irritante el no poder ignorar aquella alarma de alerta que su cuerpo soltó al verse claramente acechado, aquella intensa mirada comenzó desde el primer momento en el que salió de la base. Y le incomodaba. Bastante.
Continúo caminando en silencio con las manos en los bolsillos, esperando poder detectar la presencia de quien le perseguía con tanta insistencia desde hace ya cinco kilómetros. Alzó la vista al cielo, un águila volaba a lo alto dando vueltas.
Detuvo sus pasos, suspiró hastiado, y con una sonrisa cansada habló en gritos moderados, esperando ser escuchado. —¿Qué quieres? —se detuvo el sospechoso, para su sorpresa no le pareció haber visualizado ninguna diferencia en su entorno además de aquello, continuaba siendo perseguido a la distancia con cautela desde algún punto que ignoraba.
¿La situación de la ciudad le estaba afectando mentalmente como para imaginar posibles intersecciones?
Bufó y aceleró, ahora trotando ligeramente ante su mortificación.
No dudaba el tener enemigos, no al ser tan desvergonzadamente ofensivo con casi todo el mundo. Pero el ser encontrado en una construcción supuestamente abandonada por el ojo de dios y después ser claramente seguido era de imbécil no sospechar a mal. Alguien con la habilidad de no poder ser ubicado, no podría ser cualquier abusón de quinta; es una persona capacitada y probablemente pueda brindarle una pelea interesante.
Comenzó a correr, evitando volar para no ser identificado, en caso de que en realidad sea una casualidad aquel encuentro.
Los secuestros no se han detenido en ningún momento, al contrario se ha visto un aumento en éstos. Sin mencionar el no saber absolutamente nada de sus hermanas, Bello fue la última en ver a su hermana menor y no le brindó información importante para saber de su paradero.
A pesar de que el Profesor no menciona queja alguna, claras marcas de desvelos y preocupaciones causan mella en su rostro, dando un aspecto descuidado y preocupantemente enfermo, el color se fue de sus manos, y sus mejillas no son más rosadas.
Blossom no se atrevió a pedirle ayuda en los casos de los que ahora era cargo, ni siquiera podía verlo a los ojos sin que el remordimiento le abordara. Aguantó la respiración mientras los químicos a sus lados tomaban una muestra del ser frente a ellos, una plasta con un olor abominable fue encontrada cerca del centro de la ciudad. A la mañana del mismo día causó tumulto entre los ciudadanos y se vieron en la necesidad de cerrar todas las calles a la redonda.
Para terror de Blossom, ésta parecía tener un desagradable rostro humanesco que causó arcadas en la pelirroja, aún así de ningún modo, el cuerpo humano de manera natural lograría desarrollarse de esa manera después de haber muerto, ésto lucía más como un experimento de laboratorio.
Se puso de cuclillas, observando lo que hacían la gente a su alrededor, un perito tomaba apuntes de la escena del crimen. Sus piernas comenzaron a temblar ante lo que iba a hacer y comenzó a cepillar con sus dedos su largos cabellos rojizos para serenarse.
Se esperó a que las autoridades se vieran distraídas de la víctima para hacer uno de los pocos actos inmorales, con una jeringa en mano, sacó muestras del ser justo a la altura dónde debían ser el agujero ocular. La guardó en su bolsillo con prudencia y se levantó para alejarse de aquello, comenzando a sacarle tema de conversación uno de los encargados de aquello, un hombre alto y fornido con cabellos negros.
—Acá entre nos, bonita, sé que eres una súper heroína y todo, pero éste tipo de cosas deberías dejarlo a nosotros.
Las comisuras de la boca de Blossom se alzaron ante aquello, guardando la compostura ante el comentario y no precipitarse. Lo menos inteligente sería discutir con hombre de confianza del gobierno, cualquier tropezón y le dejarían fuera de toda la posible información que podrían brindarle. Con rostro apenado se aventuró a cuestionarle.
—Quizás tienes razón. —confesó mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. —No me encuentro preparada para todo... ¡esto! —abrió sus brazos en ademán.
Con el ego en el cielo, su interlocutor puso cara chula, a Blossom nunca le hubiera encantado tanto romperle los dientes a alguien. Tras días de relacionarse en aquellos mares, se sintió ligeramente perturbada por la cantidad de hipocresía y egoísmo en los labores de todos, desconfiando de todo lo que le decían. El hombre no pareció importante mucho cuando en tono arrogante le dijo: —Y eso que no haz visto lo que encontramos el otro día. Pero bueno, no es nada para mí.
La powerpuff girl fingió sorpresa y admiración ante las bufonadas de aquel rídiculo. Escuchó con atención lo que vino después y su sangre se heló.
''¿Recuerdas a las estúpidas amebas? bueno, hemos encontrado víctimas con las mismas características, con suerte no has tenido que verlas, preciosura''
¿Porqué nadie le había dicho al respecto? Era claro que la policía no trabajaba de manera amistosa con ella, pero tenía derecho de darse por enterada sobre algo tan grave. ¿Es que acaso ni siquiera el Alcalde estaba enterado de ello?
''Solo prometeme que guardarás el secreto, no deseamos que los ciudadanos se vuelvan locos, ¿o sí?''
Las powerpuff girls desde su nacimiento habían sido contacto del Alcalde, la manera del cómo o por qué intervenía la policía local era algo en lo que ellas no podían influir en lo más mínimo, era un aspecto más complejo que ser una simple heroína de la ciudad, aquel gremio era en base de jerarquías y ni siquiera el actual presidente de la ciudad podía entrometerse en ello.
Un mal presentimiento le abordó. La policía no se dio aludida cuando los Rowdyruff Boys llegaron ante el Alcalde, tampoco fueron parte de todas las pruebas que les hicieron, entonces por ende, deben ser totalmente ignorantes de ésto. El Alcalde nunca los ha tomado como parte en casos delicados como el que fue aquel encuentro.
¿Pero el comisario tiene la obligación de hacérselo saber al anciano? ¿quién se hará cargo de ello?
Tiene que hablar con el Alcalde.
No supo en qué momento dejó de ser perseguido en su salida, sin embargo el abandono no le causó alivio alguno. Ahora, estando de regreso, su mal humor se vio terriblemente profundizado tras la reunión, si llegaba a toparse con el imbécil que lo acosaba, no iba a dudar ni un segundo en darle una paliza.
Irritado, recordó los sermones que le recibió hace unas pocas horas.
''Sabes Boomer, eres muy fuerte. Y guapo. Pero no te vemos interesado en nuestro proyecto, a diferencia de tus hermanos, no actúas ni bien ni mal, ¿y quieres saber qué es lo que más odio en este mundo? a los tibios.''
Sus dientes rechinaron con furia mientras trotaba.
Tibio.
Cerró los ojos con fuerza. No era un tibio.
''Hicieron bien al actuar como carnada ante aquel pequeño idiota, pero ya es hora de que vuelvan a actuar, ¿no lo creen?''
Él no actúo.
''Quizás va siendo hora de que brindemos un verdadero ataque, que excitante''
Y tampoco le gusta seguir ordenes, tampoco le parece excitante. Si había algo que le molestaba de sobremanera, era ser subestimado de aquella manera. Sus hermanos probablemente estaban de acuerdo con él. La molesta mirada volvió a acechar, y esta vez no se quedaría de brazos cruzados y comenzó a meterse en el denso bosque, escondiéndose todo lo posible, ahora simplemente seguiría sus instintos.
Sus instintos de un ser creado por experimentos químicos. Los instintos de alguien que no es un humano.
Ahora no era el conejo perseguido, era su turno de ser el lobo, era hora de cazar. Se detuvo, prestando atención a cualquier reacción en su entorno. Esperaría todo lo que fuera necesario. Cualquier cosa, el sonido de una rama, de una roca, de la tierra. Conteniendo la respiración dio en tentativo un salto, y algo se movió entre la maleza.
Ahí estaba ese idiota, a solo medio kilómetro. Boomer comenzó a volar velozmente, en intento de querer atrapar al otro, a la vez, su víctima se alejaba de manera no natural, pero nadie iba a ganarle en una carrera de velocidades. Chocando contra troncos y ramas la distancia se volvía más corta, por el rabillo del ojo le miró y se abalanzó ante esa persona, tacleandolo en el proceso, los dos rodaron por la tierra, alzando polvo, se acomodó encima de su oponente y puso un puño al cielo para dar el golpe de gracia.
Su mente se puso en blanco al toparse a una rubia en falda corta. Ésta le miraba entre temerosa y confundida.
Bueno, ¿qué más da?
Boomer soltó un golpe directo a la mejilla de la chica con menos fuerza de la que esperó al comienzo, Bubbles le pateó sin fuerza y brincó alejándose, con la mirada ida miró observó cómo su contra parte se acariciaba la mejilla metros atrás mientras soltaba una vista furiosa a su dirección, se acercó a él con toda intención de patear su estómago. El rubio brincó a la copa del árbol, alejándose, ¿es aquella rubia tonta quien le persiguió en todo momento?
No, debería estar alucinando. Miró nuevamente a la mujer que no se parecía a él según su perspectiva, y comenzó a volar contrario a su presencia, asustado.
—¡Hey! ¡¿a dónde vas?! ¡no huyas!
La extraña Powerpuff Girl comenzó a seguirlo nuevamente, ahora de modo descarado.
—¡Vete!
Lo que esperó en un principio que fuera una pelea entre hombres fornidos, se convirtió en una carrera de voluntades. Definitivamente estaba delirando. Boomer mortificado, se alejó todo lo que su capacidad le brindaba pero a la odiosa niña no le costaba nada estar a su altura. Que molestia competir contra otro fenómeno.
—¡Quiero hablar contigo!
—¡Alejate!
—Cómo para ser yo, no eres nada lindo. —Bubbles refunfuñó y Boomer se detuvo en el cielo, le apuntó aterrado.
—¡No nos parecemos en absolutamente en nada!
Bubbles le ignoró y alzó sus manos frente a él, en señal de paz, el rubio le acarició con la mirada, ésta no parecía tener intenciones escondidas, pero de una Powerpuff Girl no podía esperar nada bueno. —¡¿Qué quieres?! —le gritó, sus hermanos no volvieron a hablar nada al respecto de pedirle ayuda a aquellas niñas retrasadas y encontrarse a una le era terriblemente sospechoso.
—¡Te perdono por ser un salvaje! ¡es normal que me hayas golpeado! ¡Solo deseo hablar!
Boomer suspiró, después de haber actuado de modo tan poco cool, le era imposible volver a hablarle al rostro. Con el rostro rojo de pena desistió y comenzó a descender lentamente, la joven al verlo derrotado, le imitó.
—Es muy grosero pegarle a una mujer, para tu información, niño. —El tono ofendido de la heroína causó que frunciera el ceño. Tomó distancia prudente de la otra persona, en cualquier caso de que desee atacar. A su vez Boomer recordó la vez que de infante le robó su ropa y se hizo pasar por él.
—¿Qué quieres hablar? —Le interrumpió.
Clavó sus ojos en ella, y la joven pareció meditarlo internamente mientras abalanzaba sus manos de aquí a allá, nerviosa. Cuando se la topó en la oficina del Alcalde no le prestó mucha atención, aunque ya teniéndola frente a sus narices no podía evitar argumentar que ni siquiera sus tonos de rubio se parecen. Hizo una mueca incómoda, ¿fueron creados para derrotar a niñas así?
Qué existencia más patética.
—¿Aún quieren tener un trato con nosotras? —preguntó, tímida.
—¿Huh?
Cierto, se supone que se su primer encuentro desde su perspectiva fue una búsqueda de ''ayuda'', no sería inteligente confesar que en realidad su misión era distraer, sin embargo, ya con la propuesta el bandeja de oro, era de idiota no sacar provecho.
Ahora, con más confianza en sí mismo, Boomer comenzó a dialogar más tranquilo y con tono levemente prepotente.
—Sabes rubia, he escuchado que tenemos algo en común. —Bubbles le miró con intensa atención mientras se acercaba. —Un enemigo. —la Powerpuff girl, interesada, le invitó a proseguir, prometiéndole que le brindaría lo que ella estaba buscando le puso la única condición de que trabajara para él.
Para los Rowdyruff Boys, el enemigo de su enemigo, es su amigo. Y la presencia de aquella mujer entre sus planes, podría darle una vuelta a la jugada de quien les atormentaba.
NA:
¡Felices fiestas!, no le he dado doble leída ni a éste, ni al anterior capitulo, y me disculpo de cualquier falta de ortografía presente.
Na dos o tres semanas después: Bueno, para ser honesta no me han gustado absolutamente nada éstos dos últimos capitulos, estos últimos meses me he encontrado muy estresada y ah, como me han sucedido cosas, me lastime un dedo, tenía piedras en los riñones, choqué mi auto, ah!, no me han gustado en el aspecto del cómo los he escrito, sin embargo, la trama se supone que debía ir más o menos así. Por último, me meteré nuevamente en otra carrera, estoy con todo el proceso y es probable que me lleve semanas, hasta meses en volver a actualizar, quizás no vuelva a actualizar nunca, no prometo nada en realidad.
Justo ahora solo deseo darme algún día de éstos el tiempo para editar estos últimos capítulos en cuestión de redacción ya que me parecen muy apresurados y no me doy a entender, no deseo abandonarla pero no puedo evitar ésta sensación de pena ajena, así que tampoco me estoy dando los ánimos para leerlos.
