Prácticamente despertaron al mismo tiempo. Sirius estaba extasiado, tenía entre sus brazos a la mujer más maravillosa que haya estado dentro de su vida, sin contar con el hecho de que esta mujer haya estado en sus aventuras desde que había nacido. Sentía su cuerpo perfectamente amoldado entres sus piernas y los músculos que conformaban la gran parte de sus extremidades. Ver esos cabellos llenos de rizos esparramados por su pecho y las almohadas que los recibían gustosas, siendo receptoras de la exquisita fragancia que desprendían aquellos mechones salvajes. Sentía que su corazón se saldría de su pecho al saber que había pasado la mejor noche de su vida, entregándose en cuerpo y alma a la mujer que yacía a su costado; aquella que tenía una mano bajo su cuello y que respiraba tranquilamente, dejando que su aliento chocara contra su piel, lo cual era la mejor sensación que había tenido por años. Jamás, dentro de todas las veces que había estado con otras mujeres, había sentido ese tipo de sensaciones, el hecho de sentir que su cuerpo y su alma habían pertenecido siempre a una sola persona, era una revelación maravillosa y abrumadora a la vez. Dentro de sus años de juventud había tenido la convicción de que su corazón no pertenecería a nadie que no fuese él mismo, pero llegado ese punto, entendía que su alma siempre había estado en el lado de su desquiciada y preciosa prima.
Por otro lado, Bellatrix, que estaba tan despierta como su primo, tenía su cabeza a punto de explotar. No había querido moverse por nada, ya que no sentía los deseos de tener que hacer sentir mal al animago, pero todo su ser le gritaba que aquella situación estaba mal, que nada de lo que había pasado sería bien aceptado y que su ser estaba siendo dejado de lado al encontrarse en esos minutos entre los brazos del castaño. Ella siempre había sabido que su vida estaba mancillada por la sombra del hombre a su lado, pero había tenido la determinación en dejar sus sentimientos de adolescente de lado, por el simple hecho de que ya era una Black en toda la regla, no necesitaba sentir amor o atracción por un primo para saber y sentir que la herencia de sus ancestros corría por sus venas. Ciertamente, había tenido un flechazo por el animago desde sus once años. Sabía que las mujeres maduraban antes que los hombres, pero su corazón siempre había estado ligado al de su primo, aunque haya sufrido cada vez que él despotricaba contra todos y cada uno de los Black, siendo ella uno de ellos, aquella que lo había amado desde siempre, pero se había enfrascado en hacer que sus sentimientos se alejaran de su ser por muchos años, despojándose por completo de la idea de estar algún día junto a él como siempre había querido. No sabía cómo actuar con todo lo que estaba pasando en esos mismos instantes, solamente quería salir de allí corriendo y esconderse del mundo por los próximos diez años y así poder hacer que su corazón volviese a ser la piedra que había construido con el pasar del tiempo.
Bella levantó el mentón para saber si su primo estaba despierto, y lo primero que vio fue una mirada llena de esperanzas e ilusiones que le apretaban el pecho, sabiendo que lo que había pasado durante la noche había dejado huellas en el pecho el hombre que la abrazaba cada vez más fuerte. Tomó el valor que no creía tener y se levantó de la cama, llevándose condigo su toda su ropa hasta llegar al baño.
Sentía como el agua caía por su piel, empapándola por completo, dejándose llevar por las sensaciones que le traían aquellas gotas traicioneras. Dejó que su mente por una vez en su vida estuviese en blanco y que no le llenase de remordimientos y conspiraciones, sin tener presente alguna amenaza ni cualquier pensamiento autodestructivo que la llevase hasta la agonía absoluta. Salió de la ducha y se vistió como una autómata. Bajó hasta la cocina dejándose llevar por el movimiento de sus pies que la guiaban como si fuese una niña pequeña, solo que de su mano nadie la tiraba para que hiciera lo que debía. Se sentó en el mesón y se dispuso a comer su desayuno con tranquilidad mientras escuchaba como el agua de la ducha sonaba, haciéndole saber que tendría unos cinco minutos antes de que Sirius saliera del baño y bajase para encontrarse con ella, cosa que estaba tratando de evitar.
Terminó de comer lo más rápido que pudo y corrió para encerrarse en la sala que usaban para pasar el resto del día. Cerró la puerta de la estancia y movió ambos sillones para dejarlos como bloqueo, no quería ver los ojos de su primo, porque sabía que su corazón se llenaría del brillo que habían tomado esos grises orbes, y realmente no los quería ver. Luego se aproximó hasta el escritorio que yacía desocupado y lo puso frente a los dos muebles que tenía tapando la puerta. Se encaramó hasta llegar a uno de los sofás y se recostó encima, descansando un poco por toda la fuerza que había hecho moviendo tanto mueble sola. Cerró los ojos y dejó que las lágrimas que la amenazaban desde la mañana, salieran por fin. Dejó que su corazón se desahogara como lo había hecho siendo una adolescente, cuando había decidido que su amor por Sirius era una tontería y que debía olvidarlo, enterrando los sentimientos en lo más profundo de su consciencia. Lloró y lloró, dando rienda suelta a todos sus miedos y dolores, recordando lo amada y protegida que se había sentido la noche anterior, sintiendo las caricias que su primo había dejado marcadas en su piel, saboreando los besos que había recibido llenos de amor y despojándose de todos los rencores que se habían formado en su pecho desde que tomó la decisión de no amar a Sirius.
-Bella…- escuchó desde el otro lado de la puerta aquella voz que no quería escuchar por el resto de su vida- sé que tienes miedo…, sé que lo que ha pasado te dejó completamente agobiada, sin saber qué hacer ni cómo actuar, pero yo estoy igual que tú. No había querido entender nunca que la única persona que podía estar dentro de mi vida eras tú. No quería ver que la única mujer a quien mi corazón pertenecería sería a mi prima…, no quería ver que la vida y mis decisiones siempre estuvieron ligados a ti, para llamar tu atención de la forma que fuese…, buena o mala, pero tus ojos siempre estaban allí cuando hacía algo, no obstante, dentro de las horas que han pasado desde que pude entender eso, quedó en mi cabeza una sola cosa, tú. La verdad es que siempre fui un mujeriego…- hubo una pausa que la hizo respirar hasta que sus pulmones se llenaran de aire sin dejar de escuchar todo lo que Sirius le decía con una voz acongojada, pero completamente decidida y eso le hacía sentir miedo…, miedo de que sus palabras la sacaran del escudo que se había creado hacía tantos años y que no quería dejar, porque si lo dejaba de lado, ya no sabría cómo actuar frente al mundo- No sabes lo difícil que es entender que todas las mujeres que pasaron por mi vida, jamás podrían significar algo…, no sabes lo duro que es saber que jamás hice el amor con nadie, porque siempre había sido simplemente sexo sin sentimientos y sin compromisos, no tenía la precaución de que la otra persona estuviese a gusto, que se sintiese cómoda, ni tampoco me importó nunca ser gentil o considerado. En mi cabeza solamente estaba el hecho de que necesitaba sentir el placer y terminar el éxtasis que tenía entre las piernas, pero anoche todo fue distinto- el pecho de Bella subía y bajaba desaforado, desbocado y casi cayendo en el borde de la desesperación. No quería saber que ella había sido la única mujer en la vida de Sirius que había sido tratada con amor y devoción, como había sido durante las horas que estuvo perdida en los ojos de su primo- Te conozco Trixie, y sé que no es lo que quieres escuchar, pero es la verdad…, has sido la única a quien he tratado de esa forma y me da vergüenza y regocijo a la misma escala. Vergüenza por las otras mujeres con las que estuve y que no supe tratar como era debido, pero regocijo por el hecho de que mi corazón y todo mi ser siempre esperaron el día en poder entregarse a ti como tenía que hacerse. Creo que nunca quise entender que eras tú la persona que no estaba dejando entrar en mi vida siendo que siempre estuviste presente, pero fue tan terco y obstinado, que me metí en la cabeza que el odio hacia nuestra familia también tenía que llegarte a ti, pero ahora me doy cuenta que no debía hacerlo, porque alejé de mí a la única persona que valía la pena tener cerca…- tenía la boca tapada para no gritar ni que Sirius escuchara que estaba llorando desconsoladamente. No quería saber que todo su pasado había estado en sus manos, que su dolor y sufrimiento podría no haber existido si su primo hubiese entendido desde un comienzo que solo tenía que amarla- Amor…- aquella palabra había calado en su mente como un meteorito en la tierra, turbando todo su mundo y dejándolo de pies, mientras abría los ojos ante aquello que había llegado a sus oídos sin poder creer que el hombre que tanto había dañado su vida le hubiese llamado de esa forma y que se sintiera tan bien- si tu dolor fuera mío…, y el mío tuyo, sería hermoso amar, sabiendo que podría sentirte y entenderte por completo. Mi corazón en estos minutos está llorando en silencio, como lloras tú en estos momentos. No te puedo decir que no tuve la culpa de que esto demorara tanto en llegar, porque estaría mintiendo, pero sí puedo decirte que mi pasado es eso, pasado y mi presente y futuro son tú y solamente tú, y no quiero que jamás me falte tu cuerpo, tu forma de ser ni tu despertar, no quiero que te vayas de mi vida y que tu cariño sea fugaz…, creo que encontré una paz que me da calma y acaricia mi alma, y no quiero perderla…, por favor Bella- terminó quedándose callado, sin decir más, pero habiendo abierto la puerta de los sentimientos que estaban guardados en Bellatrix, gritando desde lo más profundo por salir a la superficie y poder correr a los brazos que la habían atrapado sin querer soltarse nunca más.
Dejó pasar varios minutos, sin saber si Sirius se había ido de allí, pero cuando pudo contener el llanto que estaba desaforado, se levantó y movió un poco los muebles para poder abrir la entrada al lugar. Cuando abrió la puerta, vio que el castaño tenía el rostro enterrado en sus manos, mientras unos pequeños gemidos salían desde su garganta, pero que eran casi inaudibles. Se arrodilló frente a su primo, tomó sus manos entre las suyas y vio como aquellos ojos que tanto la habían atormentado estaban llenos de lágrimas, acuosos y brillantes sabiéndose desolados. Posó su mano en la mejilla de él y sintió el calor que desprendía todo su cuerpo, temblando a su vez por las sensaciones que estaba sintiendo, y es que la magia de ambos pedía a gritos que se dejaran de estupideces y se pertenecieran de una puta buena vez
-Sinceramente Siri…, siempre has tenido todo a tu favor, desde que éramos pequeños, y no sé cuándo es que sufro más, si amándote o queriéndote olvidar. He sufrido por muchos años tratando de sacarte de una buena vez de mi corazón, porque aunque nunca te diste cuenta, siempre estuve enamorada de ti y es terrible amar todos los días de tu vida sin ser amado de vuelta…, es amargo y más aún cuando te sientes atado a los recuerdos que trae consigo el pasado. Me dijiste que tu pasado ya fue y que no importa, pero a mí sí me importa el mío, porque en él estás tú por todos lados- los ojos del castaño seguían despidiendo lágrimas mientras su corazón se estrujaba al darse cuenta que ella había estado allí para él durante años y que su orgullo no lo había dejado darse cuenta- Siempre que fui creando mi futuro y tomando decisiones, me sentía perdida al entender y sentir que nunca te importé y cuando me encontraba sola, en mi habitación o dentro de la celda de Azkaban te llamaba y creía oír tu voz, sentía que ya ni siquiera sabía quién era yo…, mi vida era un puto infierno, un desierto desolado que siempre traía consigo un viento que estaba a tu favor y me sentía en la oscuridad máxima porque nunca iba a poder tener tu amor ni la esperanza de un mañana a tu lado- continuó corriendo las lágrimas que caían por las mejillas del hombre frente a ella, mojando sus pulgares al momento en que las despejaba del fino rostro que tanto amaba y que quemaba sus manos en aquellos momentos
-Perdóname…- comenzó cuando supo que su voz no saldría de su boca como un quejido- perdóname por no haberme dado cuenta antes y por ser tan estúpido al haberte dejado ir de mi vida, porque fue mí culpa todo lo que nos alejó. Perdóname por no haber estado a tu lado cuando me necesitabas y haber gritado tanta idiotez que se me venía a la cabeza cada vez que te veía, y es que eran palabras que nunca sentí y ahora, en estos precisos momentos se están volviendo en mi contra…- se puso de rodillas y acunó el rostro níveo de Bellatrix en sus manos, sintiéndola tan pequeña he indefensa que se detestaba al saber que la había hecho sufrir tanto
-Fue un adiós sin razones Sirius…, y tuve muchos años sin valor. Me acostumbré a no tenerte en mi vida y a no sentirte cerca de mí, porque nunca te tuve y eso me dolía mucho más que haberte tenido y perderte. Algo de mí se murió cuando decidí dejar de amarte, pero la verdad es que después de tantos años…, quiero vivir-
-En mi casa y en mi alma hay un sitio para ti Bella, y no quiero que el día de mañana haya un vacío al no tenerte conmigo- dijo mientras acercaba su rostro al pequeño que tenía en sus manos y depositaba un casto y dulce beso, sintiendo como el cuerpo femenino frente a él temblaba ligeramente ante aquel gesto-
-No sé por cuanto tiempo esperé esto…, algo que nunca llegó, una caricia…, una frase de amor de tu parte- acotó Bellatrix cuando sus labios se separaron y pudo ver nuevamente a su primo directo a los ojos- y ahora estas llegando a mi vida como un regalo, pero no quiero abrirlo y perderte luego. No quiero que nuevamente el calor de los días se vaya de mis manos y no tener nada, no quiero tener lágrimas nuevamente en mis ojos al saber que tú no estás y que la vida me cambie, dejando todo por nada-
-Eso no pasara hermosa, no dejaré que eso pase- declaró acariciando los cabellos salvajes que tenía su corazón vuelto loco- No quiero que cambies, quiero que seas siempre como eres, porque eres única y no podría no querer tener a mi loquita. No sé cuál será nuestro destino, ni cómo será el camino que nos depara, pero quiero que de ahora en adelante lo vivamos juntos, quiero que al final del recorrido siempre estés tú. Creo que en este minuto me duele más dejarte partir a ti que dejar de vivir y me dolería mucho más tu adiós que el peor castigo que me imponga el mismísimo Merlín. No puedo y no quiero olvidar lo que sentí anoche, lo que siento en estos momentos y no quiero entregarme nunca más a nadie, porque sería inútil tratar de huir en los brazos de otra mujer, si a donde fuese te tendría dentro de mí, cada paso y cada respiración te pertenecen de ahora en adelante- espetó sintiendo como su corazón palpitaba rogando por que la mujer entre sus manos no lo alejara de su vida- El amor de mi vida eres tú Bella y ahora me doy cuenta que mi mundo era ciego hasta ahora, que encontré tu luz. Por lo que más quieras no te arranques de mí, y ahora, estando de rodillas te ruego, por favor no me dejes así-
Bellatrix sabía que había perdido toda la cordura, ya no sería capaz de alejarse nuevamente de ese hombre que tanto había amado y que se había empeñado en odiar durante años, por lo que simplemente aproximó su torso y se enredó bajo los brazos de su amado, perdiendo la vida en ello y renaciendo a su vez, sabiendo que de ahora en adelante moriría sin tenerlo a su lado. No eran almas gemelas, porque no eran iguales y sabía que sus energías no estaban sintonizadas bajo la misma frecuencia, sino que eran Almas Flamantes, aquellas que nacen para estar juntas y que independiente de todas las vidas y reencarnaciones que pudiesen tener, el destino se encargaría de hacerlos estar juntos nuevamente, como lo estaba haciendo ahora, solo que en este caso, habían dos mocosos que se habían inmiscuido. Acercó sus labios hasta el oído de Sirius y muy despacio dijo –Tenemos una venganza que planear-
Sirius estaba que estallaba de la alegría, por lo que sonrió de oreja a oreja y contestó –Ya lo tengo planeado querida mía- y poniéndose de pie, tomó en brazos a la mujer que no dejaría que se fuese nunca más de su lado, llevándola directo hasta la habitación y hacerla su mujer durante horas, quería demostrar todo el amor que sentía y que su piel y su esencia se grabara a fuego en ella, dejando una promesa en el aire…, no la dejaría jamás
