Ladies and Gentlemen!

Y que me leo la saga de Tártaros y llegue en la parte donde Gray se enfrenta a su padre. ¡Es demasiado triste esta parte de la saga que siempre me hace llorar! Es por eso, que decidí escribir una historia similar, una historia que hablara sobre nuestro querido Silver. Ya saben agregando demasiados sentimientos y dolor entre ellos.

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Hiro Mashima. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


En el momento que Silver Fullbuster escucho aquellos fuertes gritos, no pudo evitar levantarse un tanto hipnotizado. No pudo evitar calmar aquella curiosidad que empezaba a instalarse en su pecho, aquel temor como aquellos sentimientos nuevos que en ese momento se encontraron en su garganta. Sintió las lagrimas bajar por su rostro, sintió que algo nuevo se apoderaba de él y de alguna manera, no podía dejar de temblar, de sentirse un tanto ansioso. Así que con sus piernas temblorosas, empezó a dar cortos pasos hasta empezar acelerar un poco los mismos y al fin poder entrar a esa puerta donde al otro lado, le esperaba una muy cansada Mika Fullbuster con un pequeño ser envuelto en una manta azul. Aquella tierna y muy cansada sonrisa que le dedicaba la mujer que tanto amaba, junto con el pequeño ser que ya amaba desde el momento que se entero que estaba creciendo en el vientre de su esposa.

-Ven aquí Silver, tienes que conocer a nuestro pequeño

Trago un poco grueso pero sus pasos se acercaron a ellos dos. Un tanto tembloroso e inseguro, cargo aquel pequeño bulto para ver al pequeño niño que se encontraba ahí dormido. Con aquella pelusa negra como cabello, aquellas pequeñas mejillas como sus pequeñas manitas hechas puño. Era el ser más hermoso que en toda su vida conoció. No pudo evitar llorar, no pudo evitar emocionarse mientras besa la frente de su esposa una y otra vez, mientras le agradecía una y otra vez por ese milagro de la vida llamado nacimiento. Soltó una pequeña risita al momento que escucho a ese pequeño soltar un pequeño estornudo y como después, volvió a dormir.

-Mi pequeño niño, papá siempre te protegerá, mamá siempre te amara -Susurro con suavidad. Acariciando su pequeña cabecita, otorgándole suaves caricias que el pequeño acepto gustoso al dibujarse una sonrisa en su pequeño rostro.- No tienes nada de que temer, mi pequeño Gray

Si pudiera decir Silver. Ese era el momento más emocionante de su vida. El nacimiento de una nueva vida, un recuerdo que siempre atesoraría, un momento en el que sentiría la felicidad y el orgullo hasta tope que no le importaba llorar a mares mientras sonreía y abrazaba a su esposa y mecía con suavidad el pequeño cuerpo de su hijo que se encontraba dormido. Él día más feliz para la vida de Silver.

.o.

Silver nunca dejo de sonreír. Nunca dejo de reír. Nunca dejo de amar. Con el tiempo, se convertía en un hombre más sabio, se convertía en un esposo amoroso y un padre protector. Se convertía en un buen ser que estaba orgulloso todo el tiempo, inflaba el pecho de alegría y siempre se podía encontrar al mismo con aquella sonrisa en su rostro, con su pequeño niño en brazos y a su querida esposa tomada de las manos mientras le repetía una y otra vez cuanto la quería y lo bella que era. No tenía miedo a que alguien le escuchara mencionar palabras vergonzosas, a él no le importaba porque aquellas palabras, iban con todo el corazón. Iban realmente dedicadas a las personas que tanto amaba.

Ver crecer a Gray, fue lo mejor que en su vida le paso. Alimentarlo cada mañana, cada tarde y cada noche. Estar a su lado el tiempo posible que su trabajo le permitía como sonreír al momento que llegaba cansado del trabajo, encontraba a su pequeño niño correr a su encuentro para que fuera alzado en sus brazos y abrazado por los mismos. Ayudar a Mika cuando ella se encontraba ocupada, jugar con Gray, contarle aquellos maravillosos cuentos sobre los otros extremos del mundo tan desconocidos para ellos pero que en algún momento, realmente les gustaría viajar para conocer todos aquellos rincones, todos aquellos lugares tan fantásticos y tan mágicos. Ver aquella carita ilusionada de Gray como la hermosa sonrisa que se dibujaba en su rostro, era lo mejor que podía pedir, era lo mejor que podía llegar a imaginar.

Su niño era curioso a todo lo que se encontraba a su alrededor, podía verlo, un alma aventurera descansaba en su pequeño pecho y aunque tal vez en algún futuro le duela, vería a su hijo partir de casa para poder vivir todas y cada una de esas aventuras que le ha prometido tener. Pero sabía de antemano, que aun faltaba mucho para esos momentos, aun faltaba mucho para que aquello llegara, por el momento, podría seguir disfrutando de su pequeña vida y guiarlo para que fuera una mejor persona.

-Conviértete en un hombre fuerte, Gray -Siempre le decía Silver con una gran sonrisa en su rostro. Orgulloso de él.- Un hombre que sea admirado por el mundo y un caballero con las mujeres, nunca olvides tus emociones, nunca olvides tu orgullo a menos que cuando sea necesario, hazlo un lado para proteger a las personas que tanto amas, se que te convertirás en un gran hombre a admirar

-No lo entiendo papá -Contestaba el pequeño Gray que lo tomaba de la mano mientras caminaban juntos hacia algún lado.

-No te preocupes, en el futuro, comprenderás estas palabras, solo prométeme, que nunca las vas a olvidar

-Lo prometo papá

Aquellos recuerdos que tanto atesoraba. Aquellos momentos que realmente le gustaría volver a vivir una y otra vez. Aquellas emociones que sentía. Aquellas sonrisas y carcajadas. Aquel orgullo y felicidad que de un momento a otro, se le fue arrebatado por una horrible bestia. Creyendo que desgraciadamente, toda su familia murió ahí con aquel último aliento de que estarán juntos, aquel ultimo sentimiento de que pudo proteger a lo que tanto amaba pero sin embargo, dejando a un huérfano Gray Fullbuster contra el mundo. Empezando de una edad tan joven, aquellos sueños y emociones de aventuras que eran totalmente desconocidas para él.

.o.

La próxima vez que abrió los ojos, nunca creyó encontrarse en un lugar desconocido. Mirando un tanto asustados sus manos temblorosas como su cuerpo adolorido. Le dolía la cabeza. ¿Qué estaba pasando? No podía comprenderlo pero aquel sentimiento de terror le invadió el pecho hasta casi dejarlo sin respirar. Dolía demasiado, lloraba a mares hasta que fue aquel Nigromante que le explico la situación. Era un cuerpo que acepto su alma de vuelta. Era un muerto que caminaba en el mundo de los vivos. Solo era un objeto, solo será eso. No pudo evitar gritar. El descanso eterno que siempre había tenido, había sido interrumpido de esa manera. Podía recordar cómo es que su vida se había acortado. Podía recordar a Mika, podía recordar a Gray. Un tanto confundido, decidió irse de aquel lugar donde lo mantenían para poder llegar al pueblo donde antes vivía. Sin embargo, se derrumbo al momento que sus pies tocaron aquel lugar.

Ya no quedaba nada de aquel prospero pueblo. Desesperado, camino hasta donde se encontraba su casa. Ya no había nada. Solo escombros que se rompían con solo alzarlos. Solo una fuerte ventisca que se encargaba de enterrar todo lo que ahí antes existía. Cayo de rodillas, sintiendo las lagrimas caer por su rostro, aquel grito que no pudo evitar escapársele de su pecho. Lo había perdido todo. Había perdido todo lo que tanto amaba. A su querida y amada Mika. A su pequeño niño Gray que apenas empezaba a vivir su vida.

-¿Por qué yo? -Fue lo primero que pregunto el nigromante.

-Eres un simple experimento -Explico Kyles.- Eres un simple mortal que fue bendecido gracias a tu alma fuerte que aun se encuentra atada en esta vida, después de tantos años, pude encontrar el recipiente perfecto para un ser como tú

-¿Y que harás ahora que cumpliste con tu experimento?

-El experimento aun no termina, conviértete en un ser poderoso que estará bajo mi poder, es lo único que pido, lo que hagas de ahora en adelante, no me interesa

Aceptando aquellas palabras fue que volvió a tomar aquella determinación y orgullo en sus manos. Sentir aquella seguridad que regresaba a sí. Sentir como cada una de las emociones y sentimientos de aquel entonces se convertía en venganza. Nunca estaría del lado de demonios como ellos que le arrebataron su familia, que le arrebataron todo lo que amaba. La venganza se convertiría en su forma de vivir. ¿Cómo poder derrotar a los demonios? Magia. Y aunque Silver no fue usuario de magia en su vida anterior, no le importaba aprender en ese momento. Una magia que era capaz de vencer a los demonios más fuertes, una magia que le permitiera tomar aquella ira ya venganza como fuerza y poder tomar venganza de lo que tanto le quitaron.

Este era el nacimiento de Silver Fullbuster: Devil Slayer.

.o.

Conforme pasaban los años, el se convertía en un ser más poderoso. Conforme pasaba el tiempo, empezaba a manejar mejor su magia hasta convertirse en un ser que ni aquellos demonios que derrotaba, podían contra él. Destruía demonios a espaldas de Tártaros. Paso todo ese tiempo haciendo horribles misiones para ellos pero vengando a su manera. Visitando aquella tumba de hielo donde solo coloco una pequeña cruz de madera tallados los nombres de su esposa y de su hijo. Mirante al infinito. Mirando y soñando como hubiera sido su vida a su lado. Como hubieran sido mejor las cosas. Pero nunca podía evitar caer de rodillas en momentos como esos y lamentarse de las cosas que hizo mal. O eso era lo que creía.

Aquel corazón que una vez estuvo cálido y lleno de sentimientos, se esfumo. Aquella frialdad con la que trataba a los demás. Aquella oportunidad que se le brindo en el momento que se le otorgo el titulo de una de las puertas de Tártaros, era la mejor oportunidad para poder destruirlos, era la mejor oportunidad hasta que aquello que vio, lo dejo sin habla.

Caminaba como un humano normal por las calles donde las personas no dejaban de cantar el nombre de un gremio. ¿Por qué se encontraba deambulando por esos lugares? Simplemente, quería volver a sentir la calidez, quería volver a sentirse humano. Al momento de alzar el rostro para mirar de aquella lacrimal enorme, no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa, no pudo evitar sentir su pecho llenarse de dolor como empezaba a temblar hasta que caía de rodillas y las lagrimas eran las que le ganaban al momento de verlo una vez más.

Gray se encontraba vivo. Un hombre joven de buena apariencia. Con una gran sonrisa en su rostro, con un gran poder mágico como también, con grandes sentimientos que podía sentir que le abrumaba. Su pequeño hijo, estuvo vivo todo ese tiempo. Su hijo se mantuvo vivo todo ese tiempo. Luchando contra las adversidades, luchando contra todo aquel que le llegue a lastimar o herir. No pudo evitar observarlo con atención. No pudo evitar pensar en todas las malas cosas que hizo en todo ese tiempo, en el tipo de ser que se había convertido. El dolor y las lamentaciones llegaron a sí que prefirió irse antes de seguir sintiendo aquel dolor en su pecho.

.o.

¿Cómo hubiera sido su vida si aun seguirían vivos? Ver a Gray crecer e irse de casa para viajar, para poder unirse a un gremio tan amable para que cobijara a su hijo. Que de un momento a otro, llegara a casa con una hermosa chica a su lado. Otorgarle aquellas palabras que todo padre siempre le tiene que decir. Vivir una vida al lado de Mika hasta que sean viejos y arrugados, cuidar a sus nietos y así morir dando inicio del ciclo de la vida. Tanto hubiera deseado aquel futuro, no quería enfrentar de esa manera a su hijo. Una vez que se entero que se encontraba vivo, no pudo evitar investigar más de él. Qué había sido de su vida como un huérfano. Descubrir toda esa historia de su vida, de sus logros, del gremio al que pertenecía. De sus miedos, de lo que lo dejo marcado.

¿Qué clase de padre era por permitir todos aquellos miedos en su hijo? No lo comprendía pero también podía ser un buen padre para ayudarle ahuyentar todos y cada uno de ellos. No le importo enfrentarle con todas sus fuerzas, con toda su magia y aunque al final fue Gray el ganador, un sabor amargo se asomaba de su boca. Aquellos momentos por los que siempre quiso tener, de alguna manera, no quería que acabara de esa manera. No quería que asi fuera el recuerdo de él. Sin embargo, el joven que se encontraba frente a él, había dejado de ser su hijo, ahora pertenecía a otra familia, ahora pertenecía a otro lado y nunca más regresaría a su lado. No volverían aquellos buenos tiempos.

Cansado y agotado. Decidió contarle la verdad. Decidió contarle cada una de las cosas que hizo creyendo que estaba muerto hasta que lo vio en aquel evento. Como derrotaba demonios para poder vengar a su familia.

-Sin embargo, mis manos ya estaban muy sucias, no tenía derecho a pelear por ti o por mi amada Mika

Planeaba terminar con su vida en ese momento. Planeaba terminar todo de una vez.

-¡De todos modos eres mi padre! -Grito Gray.

-Te equivocas -La voz de Silver tembló. Aquel sentimiento de miedo lo invadió.- No existe padre que golpee deliberadamente a su hijo, por favor, acaba rápido conmigo

Gray lo haría. Por su gremio. Por haber hecho todas esas cosas inimaginables. Por lastimar a las personas importantes para él. Sin embargo, aquel sentimiento que albergaba su joven corazón. Aquellos tiernos sentimientos y recuerdos que tiene por la persona que tanto admiraba, que siempre amo, su padre. No podía matarlo. No podía otorgarle aquel final que tanto ansiaba. Aquella debilidad de su hijo que también era la suya. Aquella fortaleza que mostraba en la pelea, empezó a desmoronarse. Era imposible cortar o romper los lazos que existía entre padres e hijos. Era simplemente imposible que una tarea como esa, fuera terminada por él. Por una última vez, Silver vio en Gray, ese pequeño niño del que todo ese tiempo se perdió en aquella destrucción. Volvió a sentir, como es que sus lazos volvían a unirse, como ese pequeño niño que lloraba amargamente pedía una y otra vez, el cobijo de su padre. Pedía el cobijo de la persona que todo ese tiempo ansiaba volver a tener a su lado.

Las lágrimas fueron traicioneras para ambos. Los sentimientos que se creaban o los momentos que se destruían. Un abrazo fue lo que Silver le dio a Gray. Aquel abrazo que siempre deseaba darle desde el momento que se entero que se encontraba vivo. Volver a sentirlo contra sus brazos. Volverlo a sentir tan vivo como la última vez que lo perdió. Consolar a ese pequeño e indefenso niño, consolar a ese niño, hijo suyo y de Mika, que creció como una buena persona, que estaba orgulloso de él, que estaba orgulloso de que fuera como siempre deseo, como siempre soñó.

-Te has convertido en un buen hombre, Gray -Sintió como su hijo rodeo su cuerpo mientras se dejaba llorar, mientras se dejaba caer en sus brazos una última vez.- Estamos orgullosos de ti

Aunque fuera de una manera rápida cuando conoció a esa adorable chica que hablo por telepatía para pedirle que derrotara al nigromante delante de ella. Podía sentir el corazón de su hijo latir por esa chica, podía sentir la misma conexión en aquella chica. Gray había encontrado a la persona que quiere tener a su lado así como él quería estar ahora con su amada Mika. Un último respiro, un último dolor en su pecho al volverlo a dejarlo ir pero ahora, sabiendo que iba a estar en buenas manos.

Desapareciendo como millones de luces que se perdían en el cielo. Al fin podía sentir como su cuerpo descansaba. Al fin podía sentir las dulces caricias de su Mika. Sabía que dejaba a su hijo pero este, seguiría siendo un hombre para admirar, un caballero que protege a su doncella. Aunque fuera de esta forma, realmente le alegraba volver a ver a su hijo, que pelea por su vida y se enfrenta a todo aquel que dañe a su familia.

El hombre que siempre deseo que se convirtiera.

Era de esta manera en la que Silver podía irse en paz. Podía volver a encontrarse con su amada para poder proteger a su familia como guiar a su hijo y a esa adorable muchacha. Cumpliendo la promesa que desde un principio hizo, sin duda la cumpliría.

Esta es la historia de Silver Fullbuster. Una vida que vivió, que le arrebataron. Aquel padre y hombre que soñó con un mejor futuro para su hijo y al saber que se convirtió en un buen hombre. Fue que pudo descansar en paz.


¡Muchas gracias por leer!

¡Seguiré llorando! Es tan triste y doloroso. ¡Pero qué buen final!

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Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Lunes 11 de Mayo de 2020