Los personajes utilizados no me pertenecen sino a SNK.

Whip corria a través del aeropuerto, solo hace unos segundos habia escuchado una violenta explosión a lo que siguió una estruendosa alarma. Evidentemente no había sido la única y eso pudo notar un cambio en el ambiente del lugar. Militares corrían agitadamente por todas las direcciones en su gran mayoría con la intención de tomar posiciones de batalla, se había alzado la voz de muchos otros gritando instrucciones a los soldados base, algunos de ellos bastante jóvenes, prácticamente adolescentes. Whip tenía que esquivar cada tanto los cruces con ellos que se movían como hormigas por todo el lugar.

Todos se veían sorpredidos con lo que parecía estar aconteciendo, después de todo quien se atrevería a atacar una de las principales bases de los Ikari Warriors y además quien podría tener el poder para hacer algo así, normalmente sus bases eran vistas desde el exterior y para cualquier enemigo potencial como lugares fortificados e impenetrables, con el armamento más moderno que existe y con el que quizás sea el ejercito mas letal y mejor preparado del mundo, los Ikari tenían además presencia en aire, mar y tierra y en cada lugar se hacían de temer. Eso era cierto hasta el punto que incluso la mayoría de los gobiernos del mundo les temían pero a pesar de eso no se dejaban espacio para descuidos, reflejado en la rápida y movida reacción que estaban teniendo justo ahora ante la amenaza de un inminente ataque.

Todo esto hacía cualquier amenaza incluso más sorpresiva para todos. Menos para Whip.

Whip desde que había entrado a los torneos había sido alguien de quien se hablaba más o se hablaba menos pero por lo general no se hablaba demasiado de ella, o al menos no tanto como otros participantes, tal y como le ocurría a sus compañeros de equipo por ejemplo, era común ver a Leona en los comerciales de KOF cada año a pesar de no ser exactamente alguien que pose para la cámara o ver a los grandulones en afiches gigantes, lo mismo para su hermano y Kula. Ella por el contrario no era tomada en cuenta de la misma manera, cosa que la castaña agradecía en buena medida. Quizás parte de la razón para esto era su aire de misterio, Whip era reservada a su propia manera y el hecho de no ser tan popular le ayudaba a mantener un perfil más bajo, eso era algo en lo que Leona no tenía esa suerte, para la frustración y el desconcierto de la peliazul. Lo mismo pasaba con los otros participantes, le causaba algo de gracia cuando muchos parecían no reconocerla a ella luego de los torneos.

El hecho que se mantuviera un tanto a la sombra hacía que muchas veces se ignoraran algunas de sus habilidades. Ella sabía como moverse en las sombras, ella era definitivamente perseverante y más fuerte de lo que muchos le daban crédito. Pero algo que muchos no conocían era su habilidad para planear estrategias, ella sabía muy bien donde el látigo iba a hacer contacto antes de que este golpeara y sus compañeros podían atestiguar eso. Incluso Heidern le confiaba regularmente la planeación de misiones fuera de su equipo principal.

Pero la cuestión es que para saber planear efectivamente una estrategia en el campo de batalla es necesario saber predecir lo que otros harán y eso era uno de los puntos claves de Whip en todo momento de la vida y la experiencia la había llevado a ser muy buena en ello. Por eso mismo es que ella estaba segura que algo así pasaría, es algo que había visto venir desde la distancia y al instante que escuchó la explosión corrió hacía el origen, el ala este de la base, la cual estaba cerca de la pista de despegue. Ella sabía quien era el responsable.

Para entender todo era necesario remontarse unos días atras, más específicamente el dia en que recibieron el reporte de muerte de Kyo Kusanagi, uno de los tres tesoros sagrados. No hace falta decir que todos quedaron estupefactos por tal noticia, en ese cuarto estaba todo el equipo además de muchos otros altos miembros de los Ikari escuchando lo que Heidern informaba. El reporte también contenía información acerca del supuesto asesino, un miembro del extinto cártel Nests, era un científico de la organización. Le había aplicado veneno con un dardo y Kyo se había asfixiado hasta la muerte por los efectos de la sustancia. Una patética muerte para quien muchos aclamaban el más grande peleador de su generación.

Inmediatamente muchos clamaron por venganza porque a pesar de su arrogancia Kyo seguía teniendo un lado noble y seguía siendo uno de los participantes mas queridos del torneo al punto que templos y estatuas estaban siendo alzadas en su honor. Los Ikari estaban siendo encargados con la misión de proteger la vida del científico dado que ésta se vio amenazada por una larga lista de gente que quería que pagara la muerte del castaño con la propia. Muchos lo habían declarado abiertamente desde fanáticos hasta un par de peleadores del torneo, amigos y enemigos.

Claro que hubo un aire general de rechazo entre los soldados a la petición de proteger al héroe de KOF pero según dijo Heidern no era posible para negarse a esas alturas y el resto no tuvo opción que cumplir con las órdenes sin dejar de mostrar la contrariedad y frustración que sentían al respecto. No era evidente para todos pero era claro que había una razón por la que Heidern quería tener al científico bajo su custodia, queria la información, porque a pesar de los años Nests aun guardaba mucho secretos, era como una extinta civilización y cada vez que se descubrían posibles pistas se trataba de sacar el máximo provecho de ello. Whip por su parte creía que después de tanto tiempo era mejor olvidarlo todo, todo ese dolor causado a ella, a su hermano y a tanta gente, creía que era mejor dejar atras todo lo relacionado a ellos, pero entendía porque el comandante hacía lo que hacía y no dijo nada.

Pero había algo después de la muerte de Kyo que causaba intriga general. Se esperaba ver cual era la reacción de Iori Yagami a ello, pues era muy conocida la continuada rivalidad de ambos a través de los años y ver que haría ahora era una de las preguntas que se hacían las mentes más morbosas. Los reportes decían que el día del incidente se encontraba al otro lado del mundo, en Southtown pero desde aquel día no había sido visto en público y él no había hecho ninguna declaración de ningún tipo.

A pesar de ello se le tenía considerado como una persona de interés por su historia de rivalidad con Kyo aunque dicho debe ser que Iori Yagami casi siempre ha sido una persona de interés para los Ikari en asuntos relacionados con el torneo. Sin embargo, es ahí donde estaba el problema para Whip, porque para ella era obvio que con él se debería tener especialmente cuidado más que con cualquier otra persona. Quien quiera que le hubiese visto tan solo una vez en su vida se daría cuenta que estaba loco, más que las personas en muchos hospitales psiquiátricos, ese temperamento tan agresivo e inestable asustaba a casi cualquiera que estuviera en los alrededores.

Pero su actitud no es lo único que asustaba, era el portador de uno de los tres tesoros sagrados y poseedor de las flamas malditas de Orochi, si bien nunca habían cruzado caminos en todos sus años en el torneo, había oído historias de sus compañeros acerca de su aura y de lo tenebroso que puede ser estar frente a él. La soldado del látigo no tenía razón para dudarlo, había visto sus ojos en imágenes, estos parecían primitivos y había algo desenfrenado casi salvaje en ellos. Whip anunció su preocupación al sargento y al teniente durante los últimos días, normalmente se encontró con dimisivas y alegaciones que se estaba preocupando por nada.

-"Relájate Seirah, ¿tu crees que ese tipo se atrevería a intentar algo cuando ese científico está en uno de los lugares más seguros del mundo?"

Era lo que le había dicho el sargento y si hubiese contestado a esa pregunta su respuesta sería 'si, definitivamente', era un loco de lo que hablaban después de todo, uno que según sabía nunca se detenía a pensarse las cosas demasiado y que además resolvía todo por la violencia, incluso mas importante es que no parecía alguien con mucho aprecio por su propia vida. Encima de todo era conocido por todos que no guardaba demasiado aprecio por los Ikari Warriors .Sin mencionar que en los archivos tenían registro de Yagami desmantelando una base de Nests por si mismo. Demasiados razones para pensar en la posibilidad cuando debería hablarse de certeza.

En razón de esto Whip había decidido mantener un ojo en el científico en la medida de lo posible, lo cual significaba que no siempre, sus propias tareas se lo impedían, tal y como el momento que escuchó la explosión. Ella sabía que era un momento crítico ya que el científico iba a ser transportado a otra base militar donde se lo mantendría indefinidamente pero como parte de sus tareas diarias estaba en ese momento en el lado opuesto de la base. Tan pronto la escuchó entendió de que se trataba y echó a correr.

Rápidamente llegó al ala este de la base que era básicamente un aeropuerto militar. Llegando al lugar pudo constatar que estaba en lo correcto. En el lugar parecía que había pasado un huracán y afuera en la pista estaba aconteciendo toda la acción. El plan era sacar al científico de las instalaciones en un camión miltar para luego subirlo al helicóptero que lo transportaría.

Justo cuando ella llegaba había un infierno, un equipo trataba de bajarlo del camión que parecía haber dejado de funcionar y ellos hacían lo posible por mantenerlo seguro ante lo que pasaba alrededor. En el resto de la pista habían soldados caídos, algunas de las naves que se guardaban ahí estaban en llamas y habían escombros de la estructura a la vista. Los mercenarios aun en pie estaban o disparando a un objetivo que Whip aun no identificaba, tratando de detenerlo.

Saliendo a la pista Whip finalmente vio lo que esperaba. A lo lejos veía esta atemorizante figura alzándose frente a los soldados, muchos de los cuales empezaban a huir despavoridos de miedo.

La figura se movía como una sombra entre las balas, ocasionalmente se veía un brillo purpúreo explotar entre los soldados, en otras se veía algo que al ojo simple podría ser una ráfaga de viento que cortaba a los soldados en trozos, pero que para peleadores expertos era más bien un aura cortante que brillaba entre la negrura de la noche. La pista se teñía del rojo de la sangre y del negro de las cenizas.

En un lado de la pista donde habitualmente habían tanques con combustibles había ahora solo una gigantesca llamarada, parecía haber sido la fuente de la explosión oída en todo el complejo. Whip se sentía como solo un testigo ante toda la destrucción a su alrededor, la sombra parecía acercarse poco a poco a su objetivo mientras dejaba muerte a su paso y sin que todos los soldados ni sus armas pudieran hacer algo para impedirlo más que dar sus vidas para retrasarlo aunque sea un poco.

El científico finalmente fue subido al helicóptero y ya estaba listo para despegar, pero no iba a ser tan fácil. Whip presenció como la sombra al fin traspasó la barrera de soldados y fue en este momento cuando a fin pudo verlo realmente. Ahí estaba él parado con su ropa oscura y su cabello rojo manchados de ceniza y sangre, difícil distinguir si era propia o ajena, probablemente una combinación de ambas ya que era distinguible algunos agujeros de bala en sus ropas. Sostenía en el aire a un pobre soldado del cuello con un solo brazo, aunque este ya no se movía. Los ojos de Iori mandaban escalofríos incluso a los más valientes, había algo aterrador y casi sobrenatural en ellos, eran como ventanas al infierno mismo, al verlos sentías una inevitable desesperación y terror, sentías que estabas por sufrir. Parecía estar bajo la influencia de Orochi, pero no realmente ya que con el tiempo Iori había aprendido a usar porciones del poder de Orochi sin dejarse poseer y solo lo usaba con una impulso adicional de potencia. Whip entendía esto porque había visto a Leona hacer algo similar.

Cuando el helicóptero se disponía a despegar, Iori en un solo movimiento arrojó lejos el cuerpo que sostenía y con una imposible velocidad avanzó la distancia que lo separaba del helicóptero y estando este ya a un metro sobre el suelo fue abruptamente detenido. La castaña jadeó de sorpresa ante lo que veía, Yagami estaba sosteniendo la cola del helicóptero con sus manos, sus brazos aferrados alrededor del estabilizador vertical de la cola, su brazo izquierdo tan cerca del rotor de la cola que la manga de su chaqueta estaba siendo destrozada.

El helicóptero se movía de manera antinatural, como un pajaro que intenta alzar el vuelo pero que simplemente no puede. El piloto llevaba el rotor a la máxima potencia pero Iori no cedía, hubo un momento que parecía que sus pies despegarían del suelo pero se aferró, hacía un esfuerzo tal que emitía un grito agudo como aquel de un animal salvaje que cortaba por los otros sonidos del ambiente y sus ojos emitieron un brillo rojo por un brebe instante. No pudiendo resistir más, una fractura apareció en la cola y esta se separó del resto partiendo la nave en dos, la cabina empezó a caer de nuevo a la pista terminando con un violento impacto.

Whip había presenciado antes muestras de fuerza admirables como Leona bajo el disturbio o las hazañas hercúleas de Ralf y Clark, pero lo que acaba de ver estaba definitivamente a un nivel superior. Se había infiltrado en una de las bases militares más seguras del mundo, había pasado a través de cientos de soldados armados y si eso no fuese suficiente había vencido la fuerza de una máquina de tonelada y media a la que además había partido en dos. Con la muerte de Kyo se podía con casi toda seguridad decir que no había quien le iguale en poder.

Whip, ahora con su Desert Eagle en mano, podría haber intentado algo en cualquier momento, él estaba de espaldas, pero ella optó por continuar en su rol como observadora. Iori lentamente avanzó hacia los escombros de la cabina en donde yacían los cuerpos de los mercenarios que escoltarían al anteriormente miembro de Nests y salvado como de milagro estaba el hombre, casi inconsciente y sangrante de la frente.

Iori lo tomó del cuello con un solo brazo y lo alzó por encima de su cabeza, sus ojos solemnes solo reflejaban odio, sus írises rojos ardían como el fuego que ahora infectaba la pista. El científico, apenas consciente, se da cuenta de lo que está pasando y su mirada refleja un gran terror, incredulidad y súplica. Casi imperceptible a su distancia como si de un susurro se tratase ella oye "shine" y antes de que el hombre pudiera decir nada su cuerpo estalló en llamas púrpuras. A este punto lo único que se podía oír eran sus gritos de dolor y agonía, totalmente desgarradores. Cuánto duró sería difícil decir, pero una vez se extinguieron Iori trajo su otra mano al cuello del sujeto y en un movimiento volvió trozos lo que quedaba de él.

Solo silencio.

Iori miraba solemnemente a la nada como si reflexionando acerca de lo que acababa de pasar. Fue entonces cuando Iori reparó por primera vez en su presencia. Sus miradas se encontraron frente a frente, ambos pares de ojos imposibles de leer y una apremiante tensión. Whip fue la primera en reaccionar, con un rápido movimiento levantó el arma y apuntó. En Iori no hubo reacción alguna, ni siquiera cuando la bala fue disparada, solo continuó mirándola a los ojos con expresión indescifrable. Pasados unos segundos finalmente miró de reojo a su espalda para encontrarse con la imagen de un soldado caído más, con una bala entre los ojos y una pistola en su mano muerta.

Por primera vez la mirada del pelirrojo cambió a una interrogativa, la cual tuvo como respuesta una mirada de leve respeto y admiración. Porque Whip creía que era mejor así y si esto era lo necesario para dejar a Nests en el pasado que así sea, incluso si lo que hizo pudiese ser visto como traición. Era obvio que él no le temía a la muerte, pero eso no significaba que tenía que morir. Iori no dijo más, solo dio una última mirada en su dirección, ojos neutrales, antes de votear y perderse entre las sombras de la noche.

Ya estaba fuera de la vista antes que sus compañeros llegaran.