Era de mala educación visitar a alguien con las manos vacías, los padres de Uraraka se habían asegurado de que su hija entendiera eso, sin embargo, ella no encontró algo para llevarle a Bakugou que no tuviera o que no fuera a terminar potencialmente en un rincón olvidado o en la basura. Excepto, claro, flores. Por supuesto que podría cocinar algo, pero ella no era una cocinera entusiasta. Cocinaba para subsistir, no para obsequiar. Las flores, al menos, podría ponerlas en la mesa del comedor por pura cortesía mientras ella lo vigilaba, aunque no le gustaran, amenazaran su masculinidad o alguna basura de esas.
Así que Ochako compró flores de camino a casa. Un ramo de pequeños y rosados narcisos que podía empuñar con una sola mano amarrados con un bonito listón blanco. Aunque estaba acostumbrada a hacer todo el camino a su agencia caminando, se aseguró esta vez de tomar el autobús para que las ráfagas de viento de finales de otoño no despetalaran sus flores. También utilizó el elevador. Comió sobras de comida de hacía dos días y respondió a algunos de sus fans en Instagram, hasta que escuchó el suave sonido de una puerta cerrándose. Bakugou estaba de vuelta. No queriendo parecer una acosadora, Ochako esperó otra hora más planchando algunas de las camisas que utilizaba para eventos formales del trabajo y desagurrando vestidos de primavera para salidas de fin de semana.
Después salió de casa.
Obviamente se necesitaba aunque fuera una cantidad de valor mesurada para tocar la puerta del hogar de Bakugou Katsuki, excompañeros o no, amigos de duchas o no, había un dejo de extrañeza en el fondo del estómago de Uraraka. Ya se había planteado las primeras palabras que diría cuando lo viera, pero no estaba segura de conseguir las reacciones adecuadas para conseguir una charla amigable. Por supuesto, Katsuki era ahora más calmado y menos explosivo, pero en estándares Katsuki. En estándares normales todavía era alguien difícil de tratar desde un punto de vista social. Pero ahí estaba ella ahora, con la mano en el aire, indecisa sobre el botón del timbre sobre si ahora o quizá más tarde.
Fueron tortuosos los segundos mientras esperaba a que Bakugou abriera. El edificio no tenía intercomunicadores, sólo la mirilla y el clásico timbre de ding dong-ding dong de toda la vida. Cuando Brela les anunciaba una visita que ellos no hubieran notificado de antemano lo hacía a sus líneas de teléfono directas en casa.
La recibió un Katsuki Bakugou con el cabello revuelto, shorts para estar en casa y una playera que una vez fue negra, pero estaba tan deslavada que ahora estaba más cerca del gris que del negro. No parecía sorprendido de verla allí, aunque estaba claro que no la esperaba en su puerta ese día, con un ramito de flores entre las manos. Uraraka sonrió lo más casualmente que pudo, extendió el ramo de flores y dijo:
—Buenas tardes, vecino. Soy Uraraka Ochako, tu vecina favorita.
Las palabras que habían salido de su boca no fueron las más inteligentes que podría haber dicho, de hecho, las estaba diciendo con una especie de tono jocoso para que quedara en claro que venía en son de paz y que era un comentario en broma. Pero Katsuki no entendió la broma, o eso pareció, porque se recargó en el marco de la puerta, las flores en las manos de Uraraka en medio de los dos, y el perenne ceño fruncido sin dar señales de relajarse.
—Obviamente sé quién eres —dijo. Su voz tan grave como siempre, sin signos adicionales de animadversión por el comentario de Uraraka. Pero, de nuevo, no estaba aceptando sus flores. En medio de sus nervios, Ochako estuvo a punto de decir un comentario pegajoso como "yo también sé quien eres" o "qué bueno que no te hayas olvidado de mí", pero se mordió la lengua un poco y tomó una ruta más segura.
—Kirishima me dijo que vivías aquí, así que pensé en venir a saludar.
Bakugou resopló suavemente, aunque parecía más un suspiro desde el punto de vista de Uraraka. Tomó las flores con una sola mano y entró a su departamento dejando la puerta abierta. Ochako estaba indecisa sobre si debía seguirlo o no, pero en menos de cinco segundos resolvió ir detrás de él. Técnicamente no le había dicho que podía entrar, pero tampoco le había dicho que no podía hacerlo. Por si las dudas, dejó la puerta a medio abrir, por si necesitaba hacer una escapada rápida.
Trató de no mirar mucho la casa de Bakugou para no incomodarlo y para no parecer una fisgona, pero era imposible. El departamento era tan distinto al suyo —más grande, mucho más espacioso— a pesar de que formaba parte del mismo edificio. Había un enorme ventanal doble que conducía al balcón y por el que entraba la luz natural del ocaso a raudales. Estaba pintado en negro y blanco, con electrodomésticos que combinaban con el tono moderno de la casa. Había pinturas de artistas famosos —réplicas— en las paredes; ni una sola foto a la vista. Alcanzó a ver la mesa del comedor también de cristal, igual que la mesita para el café frente a los sofás. Una impresionante televisión de probablemente 50 pulgadas estaba anclada a la pared, debajo de ella un mueble lleno de películas y discos de música, unas bocinas a los lados. La casa estaba limpia, casi impecable. Estaba claro que Ground Zero había llevado todo el refinamiento de HEAVEN TOWER hasta los suburbios. Fue imposible para ella no hablar.
—Wooah, tu departamento es muchísimo más grande que el mío —dijo, controlando su asombro cuando vio un cuarto con paredes de cristal con aparatos para ejercitarse. El gimnasio personal de Katsuki.
Se sorprendió cuando el héroe le respondió, mientras colocaba las flores frescas en un jarrón sobre la mesita para café y sacaba unos crisantemos a punto de marchitarse. Uraraka registró el hecho después estando en su propio departamento, que Bakugou tenía flores en su casa.
—Es porque estoy rentando dos departamentos. Hicieron la reforma antes de mudarme. Tiraron las paredes, lo unieron y distribuyeron todo como lo pedí.
No se asombró ante la revelación. Ground Zero tenía el dinero para rentar el edificio entero y aún así su cuenta de banco permanecería rebosante.
Con un gesto de mano, Bakugou la invitó a tomar asiento en el sofá de cuero negro. Uraraka lo hizo y también aceptó el vaso de jugo que le ofreció mientras esperaba aferrada a un cojín blanco. Bakugou le entregó el vaso y Uraraka lo tomó con un gesto ensayado. Bebió lentamente la mitad del contenido, sabiendo que debía tener la charla con él en algún momento. Por supuesto, por delicadeza con él y consigo misma, no podía comenzar con la artillería pesada.
—De verdad no sabía que éramos vecinos —comentó—. Si no hubiera sido por Kirishima jamás lo hubiera sabido. Hasta hace poco todavía creía que vivías en HEAVEN TOWER, con Deku y Todoroki.
—No estoy intentando que la gente lo sepa —fue su corta y plana explicación.
Se miraron cara a cara por al menos unos buenos diez segundos, sin decir nada. Uraraka probablemente no había parpadeado en el tiempo que duraron de esa manera. Bakugou estaba sentado en el sillón, adyacente al sofá donde se encontraba ella. Luego de los diez segundos más incómodos del año, se echó para atrás y revolvió su cabello. Fue bueno de ver para Ochako, quien se relajó inmediatamente al notar el gesto. Bakugou estaba nervioso como ella. No era una cosa unilateral eso de sentirse fuera de lugar actuando toda amigable con alguien con quien nunca había sido más que un compañero de clases o de trabajo y con el que compartía casi todas las noches un momento íntimo bajo la ducha.
—Aquí es bonito. El aire es más limpio que en el centro y hay menos ruidos de autos; el edificio es tranquilo y tampoco es una característicamente zona peligrosa —volvió a hablar Ochako. Era un tema aburrido hablar del edificio, pero también era un tema seguro para comenzar a deshacerse de la incomodidad—. Aunque sólo viven señores de la tercera edad.
—Es un edificio para retirados —aportó Bakugou, mirando hacia sus manos—. Comenzaron a aceptar inquilinos jóvenes hace más de dos años luego de poner un anuncio en el periódico ("nadie menor de cincuenta lee el periódico", gruñó entre dientes), pero ninguna persona joven quiere vivir en un edificio color orina, al parecer.
—Pero tú te mudaste. Estás aquí.
—Tú también.
"Pero yo no soy rica para ir a un lugar de prestigio, tú sí" quiso decir ella, pero en su lugar comentó:
—¿HEAVEN TOWER dejó de ser interesante? Siempre he querido vivir allí, pero si Ground Zero lo ha dejado, no debe ser tan bueno —bromeó.
En un arrebato de sinceridad, de confianza o de lo que fuera, Bakugou respondió seriamente a su broma—. No es tan bueno estar allí. Todos son celebridades y les preocupa que alguien los encuentre haciendo algo incorrecto que pueda dañar su reputación. Aunque sea en privado.
—¿Y a ti te preocupaba eso?
—¿Parezco alguien a quien le importa? —gruñó. Uraraka se precipitó a negarlo sacudiendo la cabeza, moviendo las manos y con un repetido "no"—. Como sea, no es por eso que me fui de allí. No me interesa hacer migas con los vecinos.
Ochako se removió en su asiento cuando recordó a Iida llorando por Rie Harin. A lo mejor la razón tenía qué ver con ella, pero Bakugou no continuó con su explicación y ella no creyó conveniente preguntarle. No tenían esa confianza todavía.
Todavía. Rayos. Ni siquiera sabía si algún día la tendrían.
—Yo vivía en un departamentito hasta hace unos meses. Era claustrofóbico, pero supongo que me acostumbré porque estuve mucho tiempo en él —dijo Uraraka, decidida a hablar de sí misma para no forzar a Bakugou a decir algo que no quería—. Tsuyu insistía en llamarle la madriguera cada vez que me visitaba. A veces me preguntaba dónde estaban mis crías —rió ante el recuerdo.
Su anterior departamento estaba en el corazón de la ciudad, en el piso 12 de un edificio de departamentos en el que la mayoría de los inquilinos eran estudiantes; cuando lo adquirió recién se había graduado y no tenía dinero suficiente —ni lo tendría pronto— para un mejor lugar. Era una sola habitación para meterlo todo, más un baño. Cocinaba en el suelo en una parrilla eléctrica, dormía en un futón y religiosamente enviaba el dinero de su paga a sus padres quincena a quincena. No estaba siquiera en el top 50 de héroes, demonios, probablemente estaba fuera del top 100, por lo que el dinero que ganaba tampoco era mucho. Había firmado en otra agencia de héroes, diferente a su actual, enfocándose en luchar contra villanos en lugar de ser una heroína de rescates como ahora. Incluso cuando los años pasaron y se podía costear un lugar más grande, Uraraka nunca lo hizo. No tenía el tiempo. Vivió de esa manera hasta que cambió de agencia y las sugerencias de absolutamente todos sus amigos y sus padres hicieron peso en su mente y se decidió a buscar un lugar nuevo para vivir. Había sido una tarea titánica de ocho meses mientras buscaba el edificio perfecto para ser su hogar y que de igual manera no fuera demasiado caro. Los viejos hábitos mueren lento y a Uraraka aún ahora le costaba gastar dinero descuidadamente.
—Kaminari vivió en uno de esos seis meses hasta que lloró y se mudó conmigo. Yo le llamaba ratonera. Supongo que todos esos edificios son iguales: pequeños, oscuros y con una sola ventana.
—¿Estás cómodo viviendo aquí, entonces?
Bakugou se encogió de hombros. Significaba "no está mal", supuso Uravity.
—No sabía que habías vivido con Kaminari. Yo siempre he vivido sola —vivir con sus padres no contaba.
—Fue un arreglo temporal. Se fue antes de cumplir tres meses. Gracias a todos los héroes, porque estaba a punto de echarlo. Jamás duermas en la misma habitación que un hombre que sólo cena comida rápida día tras día.
De buena gana, Uraraka se carcajeó, aunque Bakugou parecía algo amargado con el recuerdo.
Volvieron a mirarse luego de eso. Cinco segundos esta vez. Uraraka los contó. Ambos sabían lo que debía pasar ahora. Lo estaban esperando—. Entonces…
—Entonces —repitió Bakugou.
—¿Por qué odias a Ariana Grande?
Bakugou alzó una ceja, desafiante. Estaban teniendo la conversación.
—No odio a Ariana Grande.
—¿Vas a decir: "ni li idio, ni siquiera li conizqui", verdad? Pero es mentira. La odias. Admítelo.
—Me irrita su voz —admitió—. Suena como una ardilla en medio de una tortura. Aunque la mitad de lo que escuchas suena como a ardillas torturadas.
—¡Perdón por no tener alma de los sesentas! —espetó—. Señor Soy-Demasiado-Hipster-Para-Escuchar-Música-De-Este-Siglo.
—¿Hipster? Mierda. Eso no es ser hipster. ¿Siquiera sabes qué significa?
—Rihanna no suena como ardilla torturada.
—No, ella no sue-
—Dua Lipa no suena como ardilla torturada. Beyoncé no suena a ardilla torturada y definitivamente Ed Sheeran no suena a ardilla torturada, capisci? —amenazó inclinándose en su dirección y apuntándolo con el dedo.
Bakugou levantó las manos en señal de rendición.
—Hey, hey, hey. Alto. Entiendo. No más ardillas torturadas —rodó los ojos.
—Me alegra que lo entiendas.
—Aunque tienes pésimo gusto. Eres como una adolescente. Podría salvar a Bruno Mars al menos.
—¿No es Bruno Mars demasiado joven para tu alma de octagenario?
—Que prefiera escuchar rock cuando me ducho no significa que no escuche otros géneros, ¿sabes?
No, no sabía. Pero eso no importaba.
—¿Desde cuando lo sabes? —la pregunta cambió la atmósfera entre los dos violentamente. Por la forma en la que los ojos de Bakugou se abrieron durante un segundo, fue fácil para Uraraka adivinar que no esperaba esa pregunta todavía—. Si no hubiera sido porque Kirishima me dijo jamás me hubiera enterado.
Bakugou se negó a mirarla mientras respondía.
—Desde Sendai, supongo. Reconocí tu voz cuando tarareabas a Sam Smith de camino a tu habitación —oh. Uraraka recordaba eso. Recordaba su mirada en ella. También recordaba que le había dicho que se veía como mierda—. Pero lo confirmé después de que volviste. Te vi saliendo a comprar donas un día. Yo estaba en el estacionamiento.
El estacionamiento, pequeño y a un costado del edificio, no era un lugar que Uraraka frecuentara debido a que no tenía un auto. Nunca echaba vistazos a ese lado del edificio.
—Entonces… —dijo ella.
—¿Entonces…? —repitió Bakugou, expectante y sin síntomas de querer presionarla.
Todavía faltaba una pregunta importante para que Bakugou la resolviera. No podía marcharse hasta saber la respuesta. Y ella era una chica valiente. Quizá daba vueltas antes de tomar las decisiones, pero cuando había elegido, de una u otra manera iba a llevarlas a cabo.
—¿Por qué no me dijiste nada? —de ninguna manera Uravity buscaba sonar a una loca histérica reclamando, pero el sonido agudo de su voz (por los nervios) casi la hizo parecer de esa manera. Ella buscaba preguntarle de forma amigable, por una simple y enorme curiosidad.
Nuevamente Bakugou respondió sin mirarla. En su lugar dirigió su vista al frente, a una de las pinturas que tenía colgadas en la pared. Creyó Uraraka que evadir mirarla a la cara era una forma de ocultar su vergüenza. Bakugou estaba capacitado para tener vergüenza, era humano después de todo.
—Estábamos bien —conjugación en tiempo pasado, un deje de incertidumbre en sus palabras—. Pensé que si supieras todo se iba a volver incómodo. Y estábamos bien.
Era evidente que Bakugou estaba presionando ese "estábamos bien". Uraraka no lo sintió como un reclamo a su persona por realizar un enfrentamiento presencial, sino una forma de decir que estaba cómodo con su rutina. Y sabía que ella también.
Ahora sólo quedaba decidir si todavía iban a estar bien. Pero eso lo había decidido ella con su almohada la noche anterior. Faltaba encontrar la respuesta actual de Bakugou.
—Entonces, después de hoy… ¿Seguiremos siendo amigos?
Por "amigos" Uraraka quiso preguntar si seguirían escuchando canciones juntos y duchándose a las 8 PM ahora que ambos se reconocían y sabían con quién estaban tratando. Por "amigos" Uraraka quiso preguntar si disfrutaría de su compañía invisible luego de esta charla. Ella disfrutaba de la suya, por seguro. Lo seguiría haciendo.
La mirada del héroe por fin se posó en ella, fija, escrutadora. Avergonzada, sintió sus mejillas calentarse, pero le sostuvo la mirada. Fue él quien elevó su vista y miró directo hacia el blanco techo de la casa.
—Diablos, sí.
Dicho y hecho, Uraraka hizo una excusa de estar ocupada que ambos sabían era falsa, pero que con evidente alivio Bakugou aceptó. Tal vez habían acordado ser amigos, pero esta era la conversación más larga que habían tenido en su vida y las emociones los estaban sobrecogiendo. Era justo y necesario hacer una pausa, sopesar todo lo que había sucedido y vivir con el peso de sus decisiones.
Mientras abría la puerta de su departamento con dedos torpes, Uraraka pensó en contarle a Deku que Bakugou había aceptado por sí mismo ser su amigo. Seguro moriría de la envidia.
.
Al día siguiente, Uraraka tuvo qué contarle a Tsuyu los sucios secretos de que Katsuki era su vecino. Se lo había mencionado de pasada, por lo que nunca profundizaron sobre ello. Fue en secreto de confesión o algo así, porque remarcó que el Señor Explosiones no quería que las personas se enteraran.
—Probablemente es por la prensa. Dicen que llevaban meses siguiéndolo hasta que obtuvieron lo de Rie Harin —la iluminó Tsuyu—. HEAVEN Tower es un edificio privado de alto prestigio, pero eso no significa que los reporteros no puedan acampar afuera de sus puertas.
Obviamente, y porque todavía creía que sería perturbador, no le dijo la parte donde ambos se duchaban al mismo tiempo, aunque creyó que eventualmente iba a contárselo. En un día que estuviera distraída y ocupada, por ejemplo, para que no tuviera tiempo de mirarla con ojos acusadores. La idea de bañarse a la misma hora que su vecino y cantar juntos las canciones del otro cual karaoke era bonita, encantadora quizá para una comedia romántica, pero en el mundo real… Podría no haber sido Bakugou. Podría haber sido un pervertido, fetichista de las duchas.
Debido a que omitió información, cuando Tsuyu supo que su excompañero sabía antes de Uraraka que vivían en el mismo edificio y la había ignorado, Bakugou quedó como un cretino por más que trató de defenderlo.
—De veras que no es así. Lo hizo para sentirnos cómodos los dos.
—Creo —siguió juzgando Tsuyu con ese tono de "amiga, date cuenta"— que saludar a tu vecina que fue tu compañera durante toda tu formación de héroe es un acto de cortesía que cualquiera hubiera hecho, Ocha. Sin mencionar que Kirishima lo invitó a tu fiesta de inauguración del departamento.
La chica rana le dio unas palmaditas en el hombro y volvió a su escritorio.
.
La reacción de Deku y de Iida fueron completamente diferentes a la de su mejor amiga. Deku, quien conocía y toleraba muchísimo más de lo normal a su amigo de la infancia que otros, sólo la felicitó por el logro de que Katsuki hubiera aceptado ser su amigo con su propia boca. Todoroki le preguntó si no había visto alguna medicación en casa del héroe, sugiriendo sutilmente que ese comportamiento era tan anormal que probablemente estaba metido en drogas. La reacción de Iida había sido, por mucho, la mejor y la peor.
bakugou es amigo de ocha y no de deku; chat
INGENIUM: Uraraka, traidora. ¿CÓMO PUDISTE?
INGENIUM: Sabes lo que pienso del fuego pirotécnico
INGENIUM: SABES LO QUE ME HIZO
INGENIUM: ¿Y AÚN ASÍ ACEPTASTE SER SU AMIGA?
URAVITY: Lo sientoooooooo?
INGENIUM: Olvídalo.
INGENIUM: Traidora.
URAVITY: :(
INGENIUM: No, ¿sabes qué? Muy bien, Uraraka. Ahora que te has infiltrado con el enemigo, averigua qué pasó entre él y Rie Harin.
URAVITY: y como se supone que averigue eso?
INGENIUM: Si son amigos no debería ser molestia preguntar.
FROPPY: literalmente llevan siendo amigos cmo… ¿20 horas?
INGENIUM: Detalles.
DEKU: Kacchan es una persona muy privada, no creo que debas presionarlo para que te diga, Ura.
DEKU: Si quiere hacerlo te lo dirá eventualmente.
INGENIUM: Cállate, tú también eres un traidor.
INGENIUM cambió el nombre del chat a "Sorprendentes amigos + 2 traidores".
INGENIUM: Sólo puedo perdonarte si me consigues un autógrafo.
INGENIUM: Si todavía tienen algo qué ver, probablemente Rie vaya a su departamento *emoji llorando*
INGENIUM: Puedes pedirle el autógrafo en ese momento.
URAVITY: no creo que vaya a suceder eso
INGENIUM: Por favor *emoji de ojos tiernos*
URAVITY: *emoji rodando los ojos*
URAVITY: bueno
URAVITY: pero solo SI LA VEO
URAVITY: LO CUAL ES ALTAMENTE IMPROBABLE
URAVITY: NO GUARDES ESPERANZAS
INGENIUM: Entiendo.
INGENIUM: Estaré esperando.
FROPPY: Ocha lograra conseguir el autografo de rie harin para iida? Iida dejara de tener celos de Bakugou? Iida algún dia conocera a rie harin? Descubrandlo en el siguiente capitulo de esta sala de chat
DEKU: *emoji riendo* *emoji riendo* *emoji riendo* *emoji riendo* *emoji riendo*
URAVITY: *emoji riendo*
INGENIUM: Oye, Uraraka.
URAVITY: ¿?
INEGENIUM: Si Rie Harin y Bakugou están saliendo…
URAVITY: Puedes venir a llorar en mi hombro cuendo quieras *emoji de corazón*
INGENIUM: Gracias.
INGENIUM: Pero apreciaría más que hicieras a Bakugou tuyo y destruyeras su relación.
DEKU: *emoji sonrojado* *emoji de el grito*
FROPPY: *emoji asustado*
FROPPY: *emoji enojado*
FROPPY: *emoji sonándose la nariz*
URAVITY: *emoji enojado* *emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado**emoji enojado*
URAVITY: *emoji de cuchillo*
URAVITY: *emoji de pistola*
INGENIUM: *emoji de ojos tiernos*
kjsdfhkfshlsa sé que me tardé y me voy a guardar mis explicaciones, reanudamos las actualizaciones cada fin de semana, amén. gracias por los reviews, llegué a 8 en el capítulo pasado y es notorio que cuando recibo arriba de 5 por capítulo me pongo estúpida y no sé qué decir gkshlas así que muchas gracias, los leí todos y los guardé en un rincón de mi corazón. espero que haya explicado bien por que katsuki no decía nada y si fallé pueden preguntar en las cosas que fallo, ya vi que tuve un error enorme con los tiempos verbales en el capítulo anterior (que corregí sólo en word, perdón por la pereza).
es todo, gracias de nuevo y feliz (trágico) dominGOT :')
