Katsuki Bakugou jamás fue un chico tímido. Uraraka lo recordaba como alguien explosivo como su propio don, con un leguaje florido y una voz tan alta como su autoestima; confiado de sí mismo, sin lugar a dudas, disciplinado, inteligente, de pensamiento rápido y, a veces, hasta fanfarrón. La fanfarronería no se le notaba a menudo porque su recio quirk y su férreo entrenamiento siempre lo colocaban por delante de la clase, ocultando sus falencias la mayoría del tiempo a los impresionables de sus compañeros. Si bien Ground Zero jamás fue el alma de la fiesta, siempre había irradiando un aura de confianza y poder aplastante que hacía que otras personas lo siguieran encandilados, porque hacía lo que disfrutaba, como lo disfrutaba y era bueno en ello. Te hacía sentir seguro de una forma diferente al estar de pie al lado de alguien como All Might, donde entendías que todo iba a salir bien, que no debías preocuparte porque él estaba ahí como cuando un padre arropa a su hijo pequeño antes de ir a verificar que el monstruo del armario se haya ido. No, en su lugar Bakugou te hacía sentir con la energía de ir a patearle el trasero a alguien porque puedes.

El aura de Bakugou, de cualquier manera, nunca fue lo que ella buscó cuando estaba en la UA.

A ella le gustaba Deku, tanto como por el magnetismo de su personalidad nacida para ser un héroe valiente y amable; la manera en la que la inspiraba a trabajar más duro, a mirar hacia adelante y a defender a los débiles, así como también porque a ella le gustaba como hombre. Así pues, enamorada y sobreprotectora, inevitablemente terminaba observando a Bakugou, preguntándose por Bakugou e intentando comprender a Bakugou. Todo, por supuesto, con relación a Deku. ¿Por qué lo trataba así? ¿Por qué su animadversión por Deku? ¿Qué necesitaba hacer Deku —o cualquiera— para que Katsuki lo reconociera? ¿Había algo más en Bakugou que sólo su derroche excesivo de confianza y palabras ásperas? Uraraka no era especialmente observadora, pero era buena en ello cuando se lo proponía y había asumido que, de alguna forma, logró comprender a Bakugou durante sus años en la academia. No del todo, por supuesto. Mucho menos de una manera personal o íntima como sus amigos cercanos lograr hacer. Sólo capturó lo que él dejaba entrever y siempre relacionado con sus motivaciones y miedos como héroe.

Siendo Katsuki una persona confiada y habiéndolo conocido como lo llegó a conocer a través de la adolescencia, Uraraka no debería estar sorprendida entonces de que —desde que habían tenido la charla y luego de unas cuantas sesiones en la ducha medianamente incómodas debido a su adaptación al reconocimiento mutuo— el héroe cantara con tanto ahínco. Es que, en serio, no debería sentir impacto al escuchar la voz ronca, imponente de Bakugou como si estuviera cantando justo a su lado Sweet Dreams de Eurythmics. Pero lo estaba. Estaba impactada. ¿Siempre había tenido tantas ganas de cantar?

Pero no decidió señalar eso, le pareció mejor hacer un mal chiste sobre la canción.

—¡¿Y esta canción va a decir algo aparte de las cuatro frases que has estado cantando los pasados cinco minutos?!

Uraraka, como obviamente no tenía un timbre de voz tan potente, tuvo qué gritar.

—No tienes aprecio por los clásicos, ¿verdad?

—¡No aprecio las canciones que se repiten a sí mismas! —gritó.

—¿Me lo dice la fan de "thank you, next, thank you next, thank you, next"… y así hasta el hartazgo?

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Al día siguiente cantaron Hey Jude, All My Loving y Here Comes the Sun de The Bleatles porque a pesar de que tenían más años que Uraraka existiendo, ella sí respetaba los clásicos.

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El lunes alternaron una canción y una canción, ella eligió Youngblood de 5 Seconds of Summer y, sorpresivamente, Katsuki puso una canción del siglo XXI después, Something Just Like This de The Chainsmokers y Coldplay.

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Para el miércoles Uraraka descubrió que Katsuki sabía rapear mientras escuchaba "See You Again" de Charlie Puth y Wiz Khalifa y el viernes le propuso ser Drake y ella Rihanna para cantar "What's My Name?", pero Katsuki dijo:

—De ninguna maldita manera voy a ser Drake.

Así que tuvo qué cambiar la canción y terminaron cantando The Monster. Ese gran dueto se dio hasta el lunes, porque Katsuki necesitaba tiempo para aprenderse "todas las malditas líricas de Eminem".

Entonces llegó diciembre.

El primero de diciembre fue como un recordatorio de que el invierno estaba a las puertas y los gélidos vientos obligaron a Uraraka a tomar el autobús y no a caminar hasta la agencia. El espíritu festivo de la Navidad comenzó a sentirse en las calles y su departamento se adornó de verde, rojo y blanco porque le apetecía. Lo que también sucedió con su departamento es que, horror, estaba tan congelado que no podía vivir sin el calentador portátil encendido mientras se metía bajo su nuevo kotatsu.

Como consecuencia del frío, las duchas también se acortaron.

Uraraka no se metía siempre a la bañera a menos de que necesitara descansar o le apeteciera beber vino y relajarse, usaba la ducha regularmente y era un martirio pasar los veinte o treinta minutos usuales bajo el chorro de agua cuando estaban a menos dos grados Celsius en las calles. Ahora cumplía a rajatabla la nueva regla autoimpuesta de 4 canciones por ducha y cantaba menos canciones con Katsuki, más concentrada en lavarse bien y rápido que en pasar un momento amigable. Si Bakugou notó su cambio no lo dijo, como era usual. Parecía que él aceptaba lo que sea que le fuera dado en la ducha sin rechistar.

Fue el cinco de diciembre, especialmente frío y que dio lugar a una repentina y prematura primera nevada en Tokio, cuando Uraraka se sonó el moquillo frente al espejo del baño que decidió tomar una decisión dura: no podía seguir duchándose a las ocho de la noche. Era muy tarde, era muy frío. Era divertido, sí, pero era mejor entrar en el baño cuando todavía había sol afuera, el problema era: ¿cómo se lo iba a plantear a Bakugou? No quería que su vecino se sintiera traicionado y tampoco quería sonar fuera de lugar e imponerle un nuevo horario, entonces dejó la sugerencia en el aire.

—Mi casa es muy fría —dijo con el tono más casual que pudo, a un nivel lo suficientemente alto para que Bakugou la escuchara con claridad—. En las noches siempre me estoy congelando.

Como era una última vez, Uraraka estaba tomando un baño caliente; había colocado sales en la ducha y las canciones más románticas y depresivas de Bruno Mars se reproducían en el altavoz de su celular. Estaba relajada, estaba contenta, estaba preparada para esa despedida.

—¿Con cuántos cobertores duermes? —preguntó, jugando con sus dedos—. Yo por seguro duermo con tres, al menos.

—No muchos —escuchó a Bakugou junto al sonido del chorro de agua golpeando contra el suelo al otro lado de la pared—. Instalaron una buena calefacción cuando reformaron mi piso.

—Debe ser bonito. Tener calefacción. Debería haber buscado un lugar donde tuvieran la instalación ya hecha. Por eso es por qué este edificio cobra tan barato. No tiene muchas cosas.

Bakugou comenzó a tararear It Will Rain desde el fondo de su garganta, el agua de la ducha dejó de sonar también. El sonido de su voz le era tan familiar a Uraraka que se recargó en la bañera y cerró los ojos, concentrada en escuchar tanto al héroe como a Bruno Mars. Jugó brevemente con sus dedos y la superficie del agua de la bañera, concentrada en las suaves ondas que las yemas de sus dedos provocaban en la superficie quieta y cristalina. La canción llegó al puente y ella todavía no lo decía, pero debía hacerlo.

Como si fuera la escena dramática de una película con la banda sonora suavemente ambientando el momento de tensión donde los protagonistas se separaban, Ochako se sobrepuso a la voz de Bruno Mars y dijo—: Voy a ducharme más temprano, voy a atrapar un resfriado si sigo haciéndolo tan tarde. Mi casa es muy fría —se repitió a sí misma, esperando haberse explicado bien. El suave arrullo de la voz de Katsuki se detuvo.

—Está bien —respondió. Su voz dos octavas más baja de lo normal, un sentimiento ambiguo en el aire.

No volvieron a hablar más, It Will Rain terminó y Long Distance comenzó. Un minuto después se escuchó la puerta de Katsuki cerrarse.

Uraraka parpadeó un montón de veces, sin saber qué sentir. El azul de las paredes del baño no le daba respuestas. No era una despedida y era absurdo que se sintiera como tal porque, por el amor de dios, vivían al lado del otro. Toda esa situación era irracional, como drama barato creado por escritor amateur que publicaba en Wattpad. Estúpido e insustancial. Sin ningún aporte definitivo para justificar una separación entre los protagonistas y, joder, ellos ni siquiera eran protagonistas de alguna historia romántica estúpida colgada en internet como las que le leía a Deku en voz alta sobre él y Todoroki para hacerlo molestar. Literalmente si quería hablar con Ground Zero sólo tenía qué tocar en la puerta de al lado.

Era sólo el hecho de que jamás habían charlado frente a frente ni siquiera una vez desde que ella tocó a la puerta de su casa lo que se sentía como una despedida. No tenían mucho en común aparte de cantar en la ducha, pero podrían tenerlo. Así que Uravity se abrazó a sus piernas y dejó que Count On Me la acunara.


Me disculpo mil porque no quería que esto sonara ni la mitad de hiperdramático y ridículo como sonó al final y no amerita el angst que supone, sólo el sentimiento del adiós que se tiene en una situación similar, como cuando te gradúas de la secundaria y sabes que puedes seguir viendo a tus amigos, pero no es lo mismo, así que terminé de forma agridulce el capítulo. Ay, es que no supe cómo comunicarlo. Como no quiero que esta situación permanezca, intentaré actualizar también mañana, pero sin promesas. Este fic no es largo y ya vamos directo al domestic!fluff por el que nació sgfkhdaslkhasl. También espero que no molestara que Uraraka estuviera enamorada de Deku, eso y el TodoMomo que se mencionó de refilón hace eones son camino para llegar a otra iglesia (?).

Gracias por los reviews, como siempre, están guardados en mi corazón y en mi bandeja de entrada, porque van meses de que lo único que llega a mi mail son los reviews. No tengo notificaciones de los favs ni follows, no sé por qué, pero me imagino que no soy la única.

Que tengan lindo fin de semana; recuerden que pueden recomendar canciones si quieren y Sweet Dreams es una gran canción, fin del comunicado.