Uraraka utilizó por primera vez el número telefónico de Katsuki el sábado por la mañana. Ella no trabajaba los sábados a menos de que hubiera una emergencia y Katsuki en su mayoría tampoco laboraba, pero no estaba segura de si igual su vecino vendría a comer con ella por la tarde, pero, en lugar de preguntarle, extendió una invitación y con un breve mensaje de texto, lo invitó a comer.
Yo
"Hoy yo hare la comida. Puedes venir a las 3"
Enviado 10:09 AM
Envió un mensaje de texto porque creyó que era lo más conveniente tratándose de Katsuki. No todas las personas estaban al pendiente de su cuenta de Line todo el tiempo. A los cinco minutos creyó que era mala idea porque no le contestaba y a la media hora, mientras cerraba la puerta de la casa para dirigirse al supermercado, se arrepintió totalmente. Al menos con Line sabría si la dejó en visto, si le había llegado ya el mensaje o si ni siquiera se había tomado la molestia de abrirlo.
Uraraka compró provisiones sólo para el día, pues a la madrugada siguiente saldría en dirección a la casa de sus padres para pasar la Navidad con ellos. Tenía en mente hacer un pollo relleno, algo propio de las cenas del 24 de diciembre occidentales sólo porque tenía ganas de probar. No creyó que a Katsuki le molestaría.
Cuando llegó a casa revisó una vez más los mensajes de texto y seguía sin tener respuesta alguna. Si la plantaba, supuso, podría llevar el resto de la comida en contenedores para sus padres.
No quería ser plantada.
Uraraka puso música a todo volumen en Alexa, baladas tristes de los 90. Eran canciones viejas, pero si había estado escuchando canciones viejas con Katsuki todo este tiempo, quizás era tiempo de darle una segunda oportunidad a la música de cuando ella todavía no nacía o apenas era una bebé.
La cocina no era el fuerte de Ochako, las cosas no le salían deliciosas por su buen sazón, sino porque se ceñía todo lo que podía a las cantidades y tiempos de las recetas. E incluso así no eran tan buenas como las de su madre, mas tampoco eran insípidas ni horribles; por eso esta vez le puso el doble de esfuerzo.
Hornear era algo diferente.
Hornear pasteles era algo que disfrutaba como pasatiempo cuando no estaba cansada. Y era bastante decente en ello, más que decente, Tsuyu decía que era buena. Era buena incluso decorando. Y pensó que, por qué no, hornear una tarta o un pastel como muestra de buena fe a Katsuki. Se preguntó por un segundo si no estaría sobre esforzándose cuando se trataba sólo de una simple comida —Bakugou ni siquiera cocinaba lo que compartía, el simple hecho de que ella preparara por sí misma la comida ya era mucho—, pero lo desestimó con rapidez. Era un gesto de gratitud por su preocupación los días anteriores. Y Katsuki era una buena persona. Algo hosco y seco en sus maneras, pero buena persona y se lo merecía.
Los preparativos para la comida estuvieron listos antes de las 2:30 PM y a Uraraka revisó su celular de nuevo. Tenía un mensaje de Katsuki, de texto también, de hacía al menos 2 horas donde le rechazaba la invitación.
Katsuki Bakugou
No creo poder
Recibido 12:27 PM
Oh.
Seguido de otro donde la aceptaba.
Katsuki Bakugou
Quizás más tarde. ¿A las 4 está bien?
Recibido 12:28 PM
Apresurada, Uravity contestó:
Yo:
si, si a la hora qeu puedass
Enviado 2:16 PM
Esperó que no fuera demasiado tarde.
Katsuki Bakugou
Trataré de estar a tiempo
Recibido 2:17 PM
.
Cuando Katsuki tocó a su puerta nueve minutos después de las cuatro, Uraraka estaba cantando Symphony de Clean Bandit y Zara Larsson frente a la televisión, el control emulando el micrófono. Se apresuró a abrir la puerta todavía cantando el coro de la canción. Katsuki arqueó una ceja y ella le dejó pasar sin mostrarle el camino porque Katsuki ya lo conocía.
En la cocina Uraraka ya había colocado los platos sobre la mesa desde hacía veinte minutos.
—¡Feliz Navidad! —saludó ella frente a la mesa, agitando las manos. Antes de que Katsuki tuviera la oportunidad de hacer un comentario sarcástico, prosiguió—. Pensé que sería interesante tener una cena navideña. Ya sabes, como en América. Aunque no sea cena. Y hoy tampoco sea navidad.
—¿Cuánto tardaste preparando esto?
—Lo suficiente para que seas cortés y digas "Oh, Uraraka. Tu pollo relleno es delicioso".
—"Oh, Uraraka. Tu pollo relleno es delicioso" —imitó, mofándose. Ochako se rió de buena gana—. Dímelo cuando lo hayas probado —arrastró la silla para Katsuki y de un empujón lo sentó—. Voy a servirte y te lo vas a comer todo —lo amenazó como siguiente paso y él soltó un gemido que sonó a desesperación.
Sirvió ambos platos, poniendo deliberadamente más en el de Katsuki.
—Ahora vamos a agradecer por la comida…
—Tú no eres religiosa.
Se encogió de hombros—. Me atrapaste.
Uraraka esperó con marcado interés a que Katsuki probara lo que había cocinado. De hecho, y sólo para molestarlo más, lo miró fijamente recargando los codos en la mesa y su cara entre sus manos.
—Deja de mirarme —exigió.
—No quiero perderme el momento en el que digas: "Oh, Uraraka. Tu pollo relleno es delicioso".
—¿Estás tan segura de que es delicioso? Estás muy llena de ti misma.
—Dímelo tú.
Para ser sinceros, Uraraka ya había probado la comida y estaba buena. Poco más. Katsuki la desafió con la mirada mientras se llevaba la primera cucharada de la tarde a la boca. Uraraka lo observó masticar atentamente.
—¿Y bien?
—Está bien.
—¿Bien?
—"Oh, Uraraka. Tu pollo relleno es delicioso" —volvió a decir—. ¿Ahora te complace?
—Casi. Todavía tengo una tarta de limón esperando por ahí.
Los ojos de Ground Zero brillaron con algo parecido a la emoción. ¿Le gustaban las tartas de limón? Fue buena adivinando. Estuvo a punto de hornear un pastel de vainilla.
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Quizás sí había sobrealimentado a Katsuki, porque cuando terminó su plato parecía esforzarse por respirar, aún así tuvo fuerzas para pedir algo más:
—¿Dónde está esa tarta?
—¿Seguro que puedes comer más? —indagó ella, preocupada. ¡Había averiado a Ground Zero!
—Dijiste que había una tarta. No te hagas la tonta y tráela aquí.
Uraraka la sacó del horno que había apagado desde hacía horas. Estaba todavía tibia, menos mal. Cortó dos rebanadas pequeñas, las emplató y le pasó un tenedor a su vecino. Katsuki lo ignoró y se comió la rebanada de dos bocados. Uraraka estaba impresionada.
—Te puedes llevar el resto —le aseguró, sus ojos tan abiertos como platos—. Para que te lo comas con calma. Antes de que te indigestes.
—¿En serio? —durante ese instante, la voz de Katsuki sonó similar a la de un niño emocionado.
—Si está bien.
Completamente lleno del estómago, el héroe se recargó completamente en la silla y cerró los ojos. Uraraka observó cómo su pecho subía y bajaba pesadamente. Seguía pensando que había averiado a Ground Zero y si tuviera su muñeco vudú le sacaría el relleno para reparar sus faltas.
—¿Normalmente qué haces en Navidad? —le preguntó ella—. No mucha gente celebra la Navidad. Yo la paso con mis padres por los días libres en el trabajo. Siempre. Hace dos años llevé a mi ex novio a conocerlos. Probablemente fue el momento más incómodo de su vida —rió bajito, recordando el momento. Ya no se hablaba con su exnovio, pero no habían terminado mal. Era sólo que querían cosas diferentes. Al final él acabó mudándose de Japón a las pocas semanas de romper.
Bakugou se tardó en responder un poco más.
—La paso con alguien. No hago mucho. Descorcho un vino por las festividades.
—Mmmm… —musitó Ochako. Le gustaría que las respuestas de Katsuki fueran más elaboradas, pero quizás él todavía no se sentía tan cómodo con ella—. ¿Y este año?
—Todavía no lo decido.
—Seguro no te faltan planes. Siempre estás muy ocupado.
Él se encogió de hombros.
—Algo así.
—Me voy a ir mañana. Regreso la noche del 25 —le informó. No sabía si iba a seguir pasando a su casa a compartir comida con ella la próxima semana, pero no quería que hiciera esfuerzos en vano si ella no iba a estar—. ¿Todavía no estás seguro si vas a acompañarme a la fiesta el miércoles?
Por fin, Katsuki abrió los ojos, pero no la miró a ella. Su vista estaba fija en el techo. Todavía respiraba con dificultad.
—No —respondió secamente. Pareció darse cuenta de su tosquedad porque añadió un largo monólogo explicativo, casi avergonzado por haberle hablado de esa forma—. El final del año es muy ocupado. Y el inicio. Con la publicación del ranking de héroes el primero de enero hay muchas transmisiones y entrevistas qué hacer. Como no hay símbolo de la paz ahora como lo fue All Might en su tiempo, todo el top 5 debe hacer un montón de apariciones en público para recordarle a las personas que estamos bien, que Japón es seguro y que estamos luchando por regresar a una tasa de delincuencia cerca del 6%, como la teníamos cuando All Might estaba aquí.
Uraraka tenía conocimiento sobre esas actividades. A ella misma varias televisoras le pedían que hiciera una entrevista breve por motivo del ranking, aunque, por supuesto, su agenda no estaba tan ocupada como la de Deku y Todoroki y ella no era una heroína-celebridad a diferencia de ellos. Uravity era sólo una heroína. Es sólo que se había olvidado que Katsuki era también una celebridad ocupada como aquellos dos porque siempre se bañaba religiosamente a las 8 de la noche.
—Si no puedes ir está bien. Suerte con tus entrevistas —ofreció sinceramente.
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Los padres de Uraraka estaban viviendo temporalmente en Tokushima, había un proyecto de inversión para una nueva ciudad y fueron contratados, por lo que se habían desplazado hasta el lugar. El domingo por a las 5 de la mañana Uraraka tomó un tren directo a Tokushima con el sueño en los ojos, un termo lleno de café y música triste sonando a través de sus audífonos. Sus padres la recibieron en la estación con besos y abrazos, cargaron su pequeña maleta por ella y la llevaron a casa en una camioneta Toyota. Lo primero que hizo Uraraka fue dormir en la cama que sus padres dispusieron para ella. Durmió cómodamente por cuatro horas y cuando despertó, sus padres ya habían terminado de almorzar.
—Te hubiéramos esperado, pero parecías muy cansada —dijo su padre con un gesto apenado. Uraraka negó con la cabeza efusivamente y comió un poco del sushi que su madre había guardado desde el día anterior en el congelador.
—¿Y cómo está Tsuyu? —preguntó su mamá cuando Uraraka tenía ya la boca llena de sushi.
—Bien —tragó con rapidez—. Te manda saludos.
—Vamos, hija. "Bien" es un poco seco.
—Tiene novio otra vez. Se ve feliz. Es un compañero de trabajo, pero,ya sabes, lo están pensando con mucho cuidado antes de anunciarlo. Los dos están siendo muy cuidadosos. O Tsuyu. La verdad es que no he hablado con él porque no quiero parecer la amiga intimidante y Tsuyu parece no necesitar mi ayuda.
—¿Novio? Recuerdo cuando dijo que no iba a estar cerca de un hombre jamás —rió su padre—. Es bueno que se haya dado una segunda oportunidad.
—¿Recuerdas a Sana? —intervino su madre.
—¿Mi compañera de primaria?
—Sí. Se casó la primavera pasada. Ahora está esperando un hijo.
—Todos se están casando, mamá. El mes pasado fui a la boda de Maki (¿te acuerdas de Maki? Fue nuestra vecina como por… nueve meses. Fuimos a la secundaria juntas). Keita estaba allí. Su esposa llevaba a su bebé. Es una niña muy bonita. Momo está en París y sale con un actor de renombre.
—¿Y cómo están Midoriya y Todoroki? ¿Iida? —su padre cambió el rumbo de la conversación. Ochako se alegraba de que sus padres no tuvieran la urgencia de tener nietos a diferencia de la madre de Tsuyu.
Explayándose, Uravity explicó brevemente la vida de sus amigos y la suya a sus padres, y se aseguró de darles los saludos que sus amigos les habían enviado.
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Katsuki Bakugou
¿Estás segura de que quieres que vaya?
Recibido 9:47 AM
Katsuki Bakugou
A la fiesta de tu agencia
Recibido 9:47 AM
Yo
Si esta bien
Enviado 9:53 AM
Yo
No tienes que ir si no quieres
Enviado 9:53 AM
Yo
No vas a herir mis sentimientos ni nada de eso
Enviado 9:54 AM
Katsuki Bakugou
No está bien
Recibido 9:55 AM
Katsuki Bakugou
Estaré allí por lo menos un rato
Recibido 9:56 AM
Yo
Te envio la direccion el miercoles
Enviado 9:56 AM
Katsuki Bakugou
Bien
Recibido 9:57 AM
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El ritual navideño de la familia Uraraka consistía en preparar yakisoba, tempura y onigiris, intercambiar regalos entre ellos y ver alguna saga de películas hasta que se aburrieran o se quedaran dormidos viéndolas. Al día siguiente salían a pasear por las calles, a revisar los mercadillos o los puestos del festival de invierno, si tenían ganas también iban a una pista de patinaje. Lo hacían sólo entre los tres y a Uraraka le gustaba que fuera así. Pasar tiempo con sus padres y hacerlos felices eran cosas que la hacían feliz a ella también.
Como Uraraka debía regresar la noche del 25 a casa, sus padres la llevaron al mercadillo a las afueras durante la tarde, cerca del festival, compraron galletas de la fortuna y Uraraka no entendió el mensaje críptico de la suya, tampoco es que creyera en la suerte.
—Deberías llevar algunos a casa —señaló los dulces wagashi su madre—. Es mejor comprarlos artesanales que empaquetados como en los supermercados.
Ochako vio los deliciosos dulces coloridos y pensó que sería una buena idea. Probablemente a Katsuki también le gustaría comer alguno, viendo el éxito que tuvo su tarta casera con él.
De repente, Uravity se detuvo en seco.
¿Así que ahora pensaba en cosas que le gustarían a Bakugou? Wow. Si le hubieran dicho que su vida sería así mientras estaba en la UA seguro no les habría creído.
—Voy a llevarme un par de cajas —pidió al vendedor.
¿tengo excusa? la neta no, pero voy a explicar para que sepan que ya no es bloqueo ni que se me olvidó. es más, ya ni es falta de tiempo: hace un calor horrible, todos los días por encima de los 40 grados y mi casa seguro está en los 50 (si hay alguien de chihuahua o por ahí quiero que sepan que en mi aldea oculta entre las montañas no estamos acostumbrados a climas tan culeros) y no me dan ganas de escribir cosas invernales en medio de las llamaradas del infierno. ahora mismo estamos a 34, que es bueno, así que estoy escribiendo, por lo que cuelgo esta actualización mientras escribo lo que sigue, que iba a colgar junto, pero creo que esta parte funciona como capítulo, así ya no esperan más
a todo esto, soy tonta y empecé a verme Lost, esa serie vieja que yo siempre me quise ver pero pues jamás vi… hasta ahora. dicen que tiene un mal final y me da igual, la vida es un riesgo. no recuerdo ningún spoiler. y no tiene nada qué ver con nada, pero pues si alguien la vio está este personaje, Sawyer/James, que es rubio teñido, le tiene cierta rabia al buenón de Jack, hace las cosas a su manera, está muy lleno de sí mismo, le pone apodos a la gente, va por la definición de antihéroe y yo pensé: "¡Dios mío, si fuera menos gigoló podría ser Katsuki!", sí, bueno, ahora no puedo ver a Sawyer sin pensar en Bakugou, no le importa a nadie pero tenía qué decirlo en alguna parte donde la gente pudiera entenderme
de la novela de dragones no me hablen, estoy muy triste por lo flojo que terminó que ya ni siquiera puedo ver hardhome de nuevo, mi batalla favorita. y a la amiga cocodrila que shippea jonerys (asumo era jonerys, amiga, porque el gendrya ya estaba muerto), pues yo nunca shippeé jonerys (pidan un deseo), pero su final estuvo chafa como el final de cersei (como lo señaló la amiga greshy) y el de euron y el de más de la mitad de los personajes
para Bluene, The Monster es la de Eminem y Rihanna, que se había mencionado hace como dos capítulos, creo, ni sé. Y eso que yo escribo esto jajaja
Niorima, luego te busco en wattpad, la verdad tengo rato sin abrirlo xdddd y no te preocupes, puedo leer en inglés, lo que no puedo es escribir sin cagarla :c
los duetos en la ducha van a ser relegados durante el invierno del fic en favor de interacciones cara a cara (preguntado por Kurousagii ) y esto es un slow burn. no sabía yo que iba a ser un slow burn, lo intuí mas no creí ser tan lenta, pero al final es un slow burn, quién lo diría.
Gracias también por sus palabras lindas a MajoPatashify, Kats-th31 y SaEvo. Las llevo en mi corazón.
Ahora sí en la siguiente parte del capítulo VAMOS A HABLAR DEL TODODEKU, LA ÚNICA SHIP GAY QUE IMPORTA EN ESTE FANDOM (¿)
