Justo como prometió, Uraraka volvió la noche del 25 de diciembre a su departamento. Estaba cargada de bolsas con regalos que sus padres le habían hecho —en su mayoría comida— y de recuerdos para sus amigos. Estaba cansada por el viaje, pero satisfecha de haber podido pasar sus vacaciones con sus padres.

Cuando le agradeció al taxista por sus servicios, Uraraka se dio cuenta de que en realidad no era tan tarde. Aunque ya había oscurecido apenas pasaban de las 7 de la noche, normal estando en pleno invierno. Se apresuró a entrar a casa, frotándose las manos cuando cruzó la puerta de entrada. Los dedos se le estaban congelando. Todo lo que quería era dormir envuelta como una bola de arroz entre sus cobertores.

Pero antes había algo que debía hacer.

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Uraraka esperó media hora antes de entrar a bañarse. Preparó la tina de baño con agua caliente para relajarse luego del largo viaje, se reservó las esencias de baño y el vino para otra ocasión. Cuando metió un pie dentro de la tina, escuchó el sonido amortiguado de una puerta cerrarse. Katsuki había llegado.

Ya había pasado bastante tiempo desde la última vez que se habían encontrado en la ducha y habían cambiado la dinámica por compartir la comida durante las tardes, una rutina que Uraraka apreciaba, pero no estaba la libertad de cantar a todo pulmón cuando tenía la boca llena de arroz y discutían sobre los puestos en los top 10 de Watchmojo.

—¡Bakugou! —lo llamó quizás demasiado emocionada. ¿Era preciso decir que lo había extrañado? Extrañaba las duchas, eso por seguro. Por eso estaba allí en ese momento—. ¿Cómo has estado? ¿Cómo pasaste tu Navidad?

—Todavía es Navidad.

Tan simpático como siempre.

—¿Y cómo la has pasado?

—Dormí todo el día.

—Suena como que elegiste el mejor plan de todos.

Alcanzó a escuchar cómo Katsuki chasqueó la lengua.

—¿Y?

Uraraka no entendió, así que repitió—. ¿Y?

—Tu Navidad.

—Ah, la pasé con mis padres. Fuimos a patinar un rato. Y compré muchos dulces. Fue un buen día.

—Ya.

—Traje algo para ti —confesó con timidez Uravity—. Son dulces. Pensé que te gustarían.

—Seguro.

Uraraka mordió su labio inferior. ¿Por qué las respuestas tan cortas y tan tensas? ¿Lo estaba molestando acaso?

—¿Estás enojado?

Bakugou se tomó su tiempo para responder. El sonido del agua cayendo llegó hasta los oídos de Uraraka.

—Estoy teniendo una mala semana. Entrevistas, anuncios, fotos, eventos... Ni siquiera podré poner un pie en la maldita agencia por estar saliendo en la televisión. No sé por qué acepté todo esto.

—Pero no es la primera vez que lo haces, ¿no? No suelo ver mucha televisión, pero recuerdo ver tu cara de vez en cuando al cambiar los canales.

—No, no es la primera vez.

Uraraka jugó con el agua de la bañera. No sabía qué decir y tampoco quería sonar trillada y decir "ya va a pasar". No podía ver a Katsuki y seguro él siempre tenía el ceño fruncido, pero le escuchaba estresado. Más de lo normal—. ¿Un trago de vodka quizás ayude? —fue su brillante sugerencia e inmediatamente se sintió estúpida por ello.

—Tendría que beberme la botella completa —respondió Katsuki con un deje de humor seco en su voz.

—Mírale el lado bueno: puedes retar a Todoroki y a Deku en uno de esos eventos si te los encuentras. Deku me dijo que querías una revancha.

—No perdí —se apresuró a corregirla. Hablaban de una anécdota que Deku le había contado hacía unas cuantas semanas. Habían tenido una sesión de entrenamiento conjunto con su agencia y Katsuki se apresuró a retar a Izuku. Era una simple sesión de sparring porque el campamento estaba más centrado en técnicas psicológicas para hacer sentir a personas en situaciones de riesgo seguros y tranquilos. Entre una cosa y otra Katsuki perdió y, aunque ya no era el mismo chiquillo que intimidaba a Midoriya en la secundaria y menospreciaba todos sus esfuerzos por convertirse en héroe durante sus días en la UA, todavía estaba presente la rivalidad y el hecho de que Katsuki quería ser el indiscutible héroe número uno, no estar rotando la posición con Deku y Todoroki cada tanto—. Nos interrumpieron. Y me distraje.

"Igual es una derrota" iba a decir ella, pero se mordió la lengua. En su lugar dijo—: Bueno, ¿y estás listo para ganar ese concurso mañana?

—Joder, sí.

—Entonces vamos a ensayar.

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Yo

*Ubicación*

Enviado 8:58 PM

Yo

La cena ya va a terminar, pero vamos al karaoke

Enviado 8:58 PM

Katsuki Bakugou

Llegaré allí en 15 minutos. Espérame en el estacionamiento.

Recibido 9:02 PM

Yo

*emoji de corazón*

Enviado 9:03 PM

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Katsuki ya le había advertido que lo más seguro era no iba a poder estar presente para la cena. Tenía compromisos en un programa de radio y Uraraka por supuesto que entendía. Todoroki, el más uno de Tsuyu, tampoco llegaría. Algo sobre una sesión de fotos, había explicado.

El resto de los más uno de sus compañeros de trabajo eran amigos o parejas, familiares también. Ninguno de alto perfil, por lo que el ambiente durante toda la cena fue amigable y familiar. El novio de Tsuyu había llevado a su amigo de la infancia y Uraraka estuvo contenta de ver lo mucho que se esforzaba Saito por hacerla sentir incluida en su vida. Siempre había tenido una buena impresión del hombre incluso desde antes de que comenzara su romance con Tsuyu.

—Por cierto, Ocha —acudió a ella Asui en un momento que estuvo desocupada—. Creo que Todoroki está enojado contigo.

—¿Ah? ¿Y eso por qué?

—Porque, ya sabes, él pensó que si yo lo invitaba a él era porque tú ibas a traer a Izuku.

—Yo no sabía que ibas a invitar a Todoroki —se defendió.

—Yo no sabía que ibas a invitar a Bakugou —remarcó su amiga. Casi sonaba como una acusación. No maliciosa, por cierto.

Uravity sintió el arrebol en sus mejillas. ¿De verdad era tan raro?

—Es que yo pensé que no íbamos a traerlos todos los años. Ya sabes, para un cambio…

—Ya veo, un cambio.

—Bueno, ¡no es mi culpa que usen nuestra fiesta para tener citas!

—Y ahora les hemos arruinado la velada. Separados el uno del otro, oh, Romeo y su Julieta.

Uraraka le dio un sorbo a su vino y luego añadió a la broma—: Todoroki definitivamente es Julieta.

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—¿No vienes, Ocha?

La cena había concluido. Nadie estaba ebrio aún, pero sí achispados por la noche más que por el vino. Aquellos que tenían auto se montaban en ellos y quienes no, acaparaban los asientos traseros de los que sí habían llevado. Froppy le estaba ofreciendo subirse al coche de Saito junto con su amigo y ella. Uraraka miró nerviosamente a su celular. Ya habían pasado casi 20 minutos desde el mensaje de Katsuki.

—No —se negó no muy segura de sí misma—. Bakugou dijo que ya viene para acá; no quiero ser grosera y hacerlo venir hasta aquí para nada.

Asui le dio un apretón en la mano y le deseó suerte. Uraraka vio cómo se vació la mitad del estacionamiento del restaurante. Ella siguió en la puerta, mirando hacia el camino hasta que las luces traseras de los vehículos de sus compañeros desaparecieron al doblar la esquina. Luego fue puro ruido blanco lo que llenó sus oídos.

Bakugou sí iba a venir, ¿cierto?

Antes de que pudiera germinar alguna inseguridad, un Lexus negro se detuvo adelante de ella y Ground Zero apeó apresurado.

—Perdón, hubo un accidente cinco manzanas al sur. Tuve qué rodear para llegar.

—No importa —le sonrió Uraraka; el alivio mezclado con una alegría diferente a las de su día a día—. Ya estás aquí.

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Uraraka no pudo evitar notar que el coche de Bakugou, aunque no demasiado común, sobresalía demasiado poco y no compaginaba con la personalidad de Katsuki. No en el diseño y definitivamente no en el color. El Katsuki de la academia solía usar ropa que destacaba. Su traje de héroe ciertamente lo hacía.

—Siempre pensé que tu coche sería —Uraraka hizo un gesto, como abarcándolo todo—… Rojo —fue lo mejor que pudo explicar. Un Lamborghini, a lo mejor debió añadir.

—Nah, destaca mucho. Cuando quieres una vida privada es mejor evitar los colores brillantes.

Eso perfectamente explicaría también los atuendos tan sencillos que utilizaba el hombre hoy en día. No es que Uraraka pudiera identificarse.

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Hola, soy Troy McClure, tal vez me recuerden de cuando actualizaba este fic de manera constante fhjsisjshshshs no quiero hacer una nota de autor larga. Estoy consciente de mi hueva y podría decirles mil cosas —ninguna sirve de excusa, pero serían lindos fun facts—, pero me lo ahorro. Son las 2 AM y tengo medio día editando este fic. No he subido las correcciones, eso será hasta que esté completo. Fjjsjs cómo sea, el karaoke se viene en el next chapter jajaja ahora sí de verdad sí y ya me voy a escribirlo, aunque sea un par de líneas antes de irme a dormir. Solo quería que supieran que estiy viva y me importa

Tenkius por los reviews, me da vergüenza responderles, la verdad *emoji de corazón*