El karaoke estaba a una cómoda distancia de 650 metros desde el restaurante. Cuando Katsuki aparcó su Lexus, Uraraka reconoció los autos de todos sus compañeros de trabajo en el estacionamiento. Bajaron del auto en cómodo silencio, con las manos repletas del pollo frito que Tsuyu se había encargado de pedirles que trajeran por medio de una llamada telefónica.
—Es más barato comprarlo afuera —había dicho Jenna, la secretaria de la agencia cuando le arrebató el teléfono a Tsuyu—. Y Chicken Hero no hace envíos a domicilio después de las ocho.
Así fue como habían demorado un poco más que los demás en hacer el viaje escuchando al locutor de la radio local hablar con los radioescuchas para que le contaran sus problemas. Incluso Todoroki había llegado antes que ellos. Uravity reconoció el Mercedes plateado bajo la luz de la farola.
De repente se sintió culpable. ¿Qué estaría haciendo Deku ahora mismo? Esperaba que no estuviera solo en casa. Eso haría sentir mal a Todoroki y un Todoroki triste era un Todoroki malhumorado. Por otra parte, Katsuki también pareció reconocer el coche y dejó escapar de su garganta algo a medio camino entre un gruñido frustrado y un jadeo resignado.
—¿Mitad y Mitad va a estar aquí también? —la pregunta, por supuesto, era retórica. Él sabía que era afirmativo.
—Sí —respondió tímidamente ella. ¿Debería haberle avisado de antemano? La relación entre ellos era cordial, no creyó que necesitará una notificación de antemano—. Tsuyu lo invitó.
—Asumo que Deku también estará adentro. Esos dos son como un paquete.
—En realidad no —porque nadie invitó a Deku, pensó, culpable de nuevo. No lo dijo, pero por el cambio de mirada interrogativa a una de ligero estupor que lo dio Katsuki, parecía que él mismo lo había deducido.
—Como sea, entremos.
Cuando encontraron la sala, pasaron desapercibidos por el nutrido grupo de personas que abarrotaban la habitación y mantenían los ojos pegados a la pantalla para leer la letra, observar al cantante de turno o enfrascarse en una conversación con la persona a su lado. Los ojos de Uraraka buscaron rápidamente a Todoroki, quien se encontraba charlando con Mito, una compañera de Uraraka, justo al lado de Tsuyu. No parecía estar ceñudo o melancólico, por lo que la heroína se relajó. Quizá podría pasar una velada sin recriminaciones por parte de su amigo.
—Ven, vamos a saludar —habló tan fuerte como pudo para que Katsuki la escuchara por encima de la canción de AKB48 que su jefe cantaba a todo pulmón. Interesante fue que ver cómo Ground Zero aceptaba su orden sin rechistar.
Tsuyu los encontró a medio camino y saludó a Bakugou con educación y mediano entusiasmo. Él no se veía en particular emocionado por reencontrarse con su excompañera de la academia, pero Uraraka agradeció que al menos reconociera adecuadamente a su mejor amiga e incluso le preguntara cómo había estado. Algo sin precedentes. Cuando se habían encontrado en Sendai había hecho menos que eso.
—Me alegra que pudieras venir. Ocha parecía ansiosa durante la cena pensando no lo lograrías.
Katsuki arqueó una cena y Uravity abrió la boca para decir algo —nada—. ¿Estuvo preocupada? Ciertamente había mirado su teléfono constantemente en espera de un mensaje de su vecino, pero ¿había sido eso por preocupación? Ni siquiera ella misma se había dado cuenta. Pero si el alivio que sintió al ver su coche significaba algo, entonces Tsuyu estaba en lo cierto.
—Si dije que iba a venir entonces vendría —recalcó. No fue dificultoso notar que la respuesta de Katsuki pareció más dirigida a Uraraka que a Froppy. Su amiga asintió suavemente y no apartó la vista de Bakugou durante un largo momento, como si lo estuviera viendo por vez primera. No, mejor que eso, como si lo viera bajo una nueva luz. Una favorable, para variar.
—Espero que te diviertas, Bakugou. Me da gusto verte.
Pareció sincero.
Todoroki aprovechó el momento para aparecer detrás de Tsuyu e integrarse a la conversación. Shoto era un hombre bien educado, sus modales le obligaban a actuar de acuerdo a la etiqueta en la mayoría de las ocasiones y este reencuentro era uno de esos. Debía dar los saludos pertinentes.
—Bakugou —dijo con un asentimiento. También era un hombre de pocas palabras—. Mucho tiempo sin verte. No sabía que tú estarías aquí —No había sido un comentario malicioso. No para Bakugou al menos, la acidez estaba dirigida a Uraraka. Estrecharon sus manos y luego prosiguió con sus saludos—. Hola, Uraraka. Gracias por la invitación.
Ah, ahí estaba. Todoroki sí estaba malhumorado. Pero, ¡hey!, no era su culpa que él y Deku vivieran eternamente en una relación platónica y utilizaran las fiestas de su agencia como excusa para tener citas. El año pasado había sido así. Uraraka se había encargado de invitar a Shoto y Tsuyu a Deku. El par de héroes habían llegado juntos y se habían mantenido toda la velada pegados el uno al otro, apenas y reconociendo al resto de la gente a su alrededor para un intercambio breve de palabras. Incluso Uraraka y Tsuyu, quienes supuestamente eran sus acompañantes oficiales, fueron dejadas de lado. Lo mejor de aquella noche había sido que Midoriya había logrado convencer a Todoroki que cantara una canción y Uraraka lo había grabado todo en un video que después le intercambió a Deku por un par de favores, puesto que su amigo había estado tan embelesado de escuchar cantar a Shoto una canción de One Ok Rock que no había tomado un video por sí mismo.
—Ay, de nada. Me alegro que vinieras, Todoroki. Espero que te animes a cantar aunque Deku no esté aquí —dijo con intención. Tsuyu ahogó una risita, Bakugou sonrió de medio lado. A Shoto pareció caerle menos en gracia la mención de Izuku.
—Espero que este año tú alcances las notas de las canciones que quieres cantar —retó.
—Pero si el año pasado estabas tan distraído que no siquiera supiste si las alcancé.
Cuando se acabaron los comentarios pasivo-agresivos entre ella y Todoroki, Uraraka le sugirió a Katsuki que saludaran a su jefe—. Es un gran fan tuyo —él puso los ojos en blanco.
—Ya —respondió.
La habitación, entonces, pareció prestarles atención por primera vez. Una cadena de jadeos colectivos se escuchó, solo superados por los beats de la canción de LiSA en las bocinas. Era una reacción que esperaba. Cuando Todoroki y Deku habían aparecido juntos en la fiesta del año pasado sus compañeros habían enloquecido y habían molestado a Uraraka y Tsuyu durante semanas por no haberles comentado antes que eran amigas de dos de los héroes más importantes de Japón. Era de esperar que Ground Zero recibiera una respuesta similar.
—¿Estás de humor para una pequeña sesión de autógrafos?
Bakugou rodó los ojos.
—¿Y qué si digo que no?
Ella se encogió de hombros.
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—¿Por qué viene como si fuera a entrar a una pasarela en cualquier momento? —le cuestionó Tsuyu a Uraraka—. ¿No le dijiste que era una reunión informal?
—¡Por supuesto! Pero creo que tiene un evento después. Dijo que debía irse temprano.
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Uraraka se sentó junto a Shoto en el sofá del fondo de la sala, comiendo alitas de pollo picantes y bebiendo cerveza. Todoroki tenía el don —y la maldición— de volverse un derroche de rencor cuando algo relacionado con Deku lo afectaba de alguna manera. No era personal y las personas cercanas a él sabían que la molestia se iría tan pronto como la ofensa hubiera sido arreglada. Y así fue. La antipatía del héroe se evaporó tan pronto como Uraraka le prometió que le sugeriría a Deku que actuara asustado y se aferrara a la primera persona que estuviera cerca de él cuando entraran a la Casita del Terror la próxima vez que fueran a la feria. Ella se encargaría de que esa persona fuera Todoroki. Eso pareció haber satisfecho los reclamos subyacentes en la conversación con Todoroki y ahora ambos estaban de buen humor, pues, a diferencia de Deku, el hombre no intentaba ocultar el interés que sentía por cada respiración que hacía el otro. Un poco lejos de ellos, Tsuyu le entregaba toda su atención a Seita, Seita a ella y Bakugou seguía atrapado respondiendo preguntas y entregando autógrafos.
—Me alegra ya no ser la novedad —comentó despreocupado Todoroki mordiendo una pierna de pollo frita. Él solía manejar los gajes de ser famoso con mucha facilidad, pero no era una tarea que le entusiasmara.
—Debe ser difícil ser una celebridad —aportó ella.
—¿Quieres ser una?
—Creo que me gusta mucho salir a comprar rosquillas en pijama.
—La mejor ventaja —acordó él. Él héroe no era una figura en el ojo público porque quisiera, sino porque debía—. ¿Vas a cantar este año también?
—Sí, ¿vas a cantar tú?
—Siempre y cuando no grabes… —dijo al aire.
Revisaron el libro de canciones juntos. Todoroki escucha a música de todo un poco, pasando de One Ok Rock a Frank Sinatra en segundos, por lo que Uraraka podía hablar con él libremente del tema. También ayudaba mucho que a Shoto lo invitaran frecuentemente a recitales y conciertos. Shoto se veía de buen talante como para cantar. Si no estaba Deku no necesitaba actuar como un chico genial todo el tiempo ni sentir temor de terminar haciendo el ridículo. Podía relajarse y soltarse un poco. Por esa parte su ausencia era un tanto refrescante, Ochako lo sabía.
—¿Vas a cantar una de Ariana Grande? —preguntó el chico, pasando el dedo por la lista de canciones que tenían disponibles de la artista—. Tienen —leyó en voz alta— One Last Time.
Ochako no lo pensó siquiera—. No. Esta noche Ariana no.
—Ya veo. Creo que yo podría intentar algo de Koji Tamaki. O de SPYAIR.
—Eso sería fenomenal.
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Al final Shoto eligió al baladista. Cantaba con una rica cadencia y elevaba su voz para alcanzar las notas altas cuando era necesario en un tono bien afinado. En oposición a todos sus amigos, Todoroki era el único que sí, de verdad sí, cantaba bien. No sólo porque cantaba bien, sino porque lo hacía incluso con sentimiento. Eso sí, el héroe jamás había desplegado su habilidad en ningún programa de televisión, por lo que era un secreto a voces entre sus amigos y compañeros de agencia. Esta vez, sin embargo, por respeto a su amigo, Ochako no lo estaba grabando. Una lástima para Izuku. Todoroki cantando siempre era como un festival y se lo estaba perdiendo. Por culpa de ella, pero esas eran pequeñeces.
Uravity aplaudía al compás de la canción de Todoroki cuando Bakugou se liberó de las personas y se echó pesadamente en el lugar que antes había ocupado Shoto. No era el único disponible, pero era el que tenía más sentido para él.
—Tienes compañeros muy intensos —reclamó inmediatamente su atención. Uraraka se giró para mirarle al rostro, pero no dejó de aplaudir.
—Gracias por no gritarles. Y por los autógrafos.
—Sí, lo que sea.
Bakugou se estiró, poniendo sus brazos en el reslpado del sofá y exhalando una bocanada hacia el techo. Entonces Todoroki alcanzó una nota especialmente alta y toda la habitación comenzó a gritarle y aplaudir emocionados.
—Si te hace sentir mejor, la pareja del año pasó por lo mismo el año pasado.
—No, no me hace sentir mejor.
—¿Alguien te pidió firmar en un lugar raro? Deku tuvo qué firmarle un glúteo al hermano menor de alguien.
—Joder, gracias a todos los héroes que no.
Uraraka le ofreció una caja que todavía contenía pollo frito y Bakugou tomó una pierna sin mucha ceremonia. Se la terminó en dos bocados.
—Le falta salsa.
—Está por acá.
Otro muslo de pollo aterrizó en la boca de Bakugou, esta vez bañado en salsa picante. Uraraka se echó para atrás también y se recostó contra el respaldo del sofá cuando la canción de Todoroki terminó. El brazo de Katsuki seguía detrás.
—¡Adoro las alitas de pollo! —dijo por decir.
Jenna se acercó a ellos en ese momento—. Hablando de alitas, compraste bastante, Uravity. Gracias. ¿Cuánto te costó? Para pagarte del fondo para la fiesta.
—Uh, yo no lo pagué, pero tengo el ticket por aquí mis…
—No es nada —la cortó Ground Zero—. Así está bien.
—No, no —insistió Jenna—. Esta fiesta es de la agencia, no permitimos que los invitados paguen.
—Sí, Bakugou —apoyó Ochako—. No tienes por qué pagar extra. Yo te invité aquí. Deja que nos encarguemos de esto.
El chico le dirigió una fugaz mirada de fastidio y luego le habló a Jenna con voz monocorde—. Así está bien. Un regalo de año nuevo de Ground Zero para los compañeros de Uravity —dijo en un tono que dejaba en claro que era su decisión final y la discusión terminaba allí.
Jenna pareció quedarse sin palabras un instante, asintió levemente y le agradeció por ser tan buen amigo de Uraraka con un tono que sugería algo más. ¿Flirtió con él? Imposible, desdeñó la castaña; Jenna estaba felizmente casada. De hecho, su esposo era su más uno.
—Te debo algo —concluyó Ochako, jugando con el borde de su vaso una vez Jenna los dejó por sí mismos.
—No me debes nada. Deja ya eso.
—No puedo —se sinceró. Ella era mala recibiendo obsequios—. Pero sé que el dinero no servirá. ¿Algo que te guste en particular?
Katsuki no la miró cuando dijo—: Nada.
—¿Ni siquiera otra tarta de limón?
—Eso, Cara de Ángel, lo puedo aceptar.
Sólo para no tener qué responder más y evitar que el otro héroe viera el súbito rubor en sus mejillas, Ochako se echó para adelante y apuró su vaso de cerveza por la garganta.
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Uraraka seguía pensando en el nuevo y extraño apodo con el que Katsuki se había dirigido a ella cuando su jefe se paró frente a la pantalla y comenzó el concurso de Karaoke anual de la agencia. Uravity apenas y escuchó el discurso, aunque fingió prestarle atención todo el rato. El calor en sus mejillas ya había remitido, pero…
—Hey, deja de beber tan rápido.
Una vez hacía mucho tiempo había recibido otro mote de su parte —Cara Redonda—. En realidad, todo ser vivo que hubiera convivido con él durante sus años de academia había recibido algún apodo cortesía de Bakugou en algún momento de su vida. Por lo que sabía por Deku, todavía no abandonaba el hábito. Pero Cara de Ángel simplemente era desestabilizador.
Tomó otro gran trago de alcohol.
Aunque no fuera su intención, Bakugou no podía lanzar esa bomba sobre ella y esperar que no dijera nada o pensara nada al respecto.
—¿Qué hora es? —escuchó todavía ida que Bakugou preguntaba a alguien cerca.
¿O quizás ella estaba sobrepensando?
—Faltan 23 minutos para las 11 de la noche —le respondió Todoroki.
No había por qué alterarse, ella y Bakugou eran amigos ahora y seguramente él había dicho eso casi como un descuido. ¿Cómo cuando le dices mamá a la maestra de primaria? Uh, quizá ese símil no era el más adecuado.
—Mierda. Es tarde —masculló el otro—. Vamos, Uravity. Es hora de que ganemos esta competencia.
Existía también la posibilidad de que ya hubiera dado apodos tan encantadores a otras mujeres, por eso es que no se cortó llamándola ángel, porque para él éramos algo normal.
Ground Zero colocó una mano en su hombro para llamar su atención y ella se puso de pie por puro instinto.
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La elección de la canción había sido un proceso difícil incluso cuando lo habían realizado en la intimidad de la sala de Uraraka con YouTube mostrando sugerencias y platos de comida caliente en sus manos. Una decisión de quince minutos se había tornado en un proceso de casi cuatro horas.
Para empezar, muchas de las preferencias musicales de Uraraka no compaginaban con las de Bakugou. En segundo lugar estaban buscando un dueto chico-chica que no estuviera plagado de rap agresivo. Katsuki era bueno, pero no tan bueno. Estaba el problema también de que el karaoke tuviera la canción y Bakugou se había negado a muchísimas de las sugerencias de Uraraka como See You Again, Airplanes o Nothin' on You.
"Se supone que debes cantar tú. Es tu fiesta y tu premio", había explicado. Tenía sentido, en la canción debía resaltar más ella, no él. Y ella no iba a volverse una tapera de la noche a la mañana. Pero entonces ¿qué podían cantar?
Ochako sugirió Need You Now de Lady Antebellum; Katsuki la rechazó porque no la conocía. Él propuso E.T. de Katy Perry para sorpresa de ella, pero no la convencía. No le parecía digna de concurso de karaoke. Just Give Me a Reason salió a colación y él preguntó por qué le gustaba tanto complicarse la vida. La verdad es que ninguno de los dos lograría los altos requeridos para la canción.
—Entonces Shallow —para ese punto, Uraraka ya estaba enojada—. Que sea Shallow. Yo seré Lady Gaga y tú Bradley Cooper. O si quieres yo soy Bradley Cooper y yo comienzo. ¿Qué te parece?
—¿No podrías elegir una canción menos… dramática? Una balada está bien, pero ni siquiera me gustó esa película.
—¡A ti no te gusta nada!
La consideración final fue entre el remix de Bad Blood de Taylor Swift y The Last Time, también de Taylor Swift.
—The Last Time —dijo ella, terminante.
Katsuki estuvo de acuerdo.
Y The Last Time pudo haber sido la elección final si no hubieran visto la película de The Greatest Showman esa misma tarde y a todo volumen.
—Vamos a usar esa canción así la tenga qué cantar sola y acapella —amenazó con su voz más oscura Uravity. El dedo índice clavado en el pecho de Ground Zero.
Él no tuvo otra opción más que acceder.
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El karaoke tenía Rewrite the Stars. Era una canción famosa de una película famosa con varios meses en el mercado, era lógico que la tuviera. Pero el alivio que sintió Uraraka cuando la vio en la lista de canciones fue tan indescriptible que culpó al alcohol por ello. Definitivamente no estaba borracha. Definitivamente ya no se sentía tan sobria tampoco.
—¡Aquí está! —jaló emocionada a Katsuki. El asunto de Cara de Ángel ya diluido en su memoria. No esperó respuesta de él y levantó la mano para llamar la atención—. ¡Nosotros seguimos!
Al frente de todos, Saito y su mejor amigo comenzaron a cantar una perfecta versión de 01-800-273-8255 de Logic y Alessia Cara. Ochako escuchó a su vecino maldecir por lo bajo y a decir algo similar a "Por qué diablos no nos quedamos con Bruno Mars, mierda".
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Eran casi las 11 de la noche. Si Ochako le preguntara a Katsuki él le diría que faltaban exactamente 14 minutos. Estaba contando el tiempo y ella lo había notado. ¿Tan ansioso estaba porque fuera su turno? Saito les pasó los micrófonos después de recibir unos cuantos aplausos de quienes sí estaban prestando atención. No era más que un concurso de aficionados entre amigos. Y la mitad ya estaba en un avanzado estado de ebriedad. Uravity empuñó su micrófono con fuerza y sonrió. Ella no era quien comenzaba la canción porque Katsuki no quiso intercambiar las líneas de Zac Efron por las de Zendaya, pero estaba ansiosa por comenzar. No sentía nervios, pues había cantado frente a estas personas en muchas ocasiones anteriores.
—You know I want you. It's not a secret I try to hide —algunos silbaron desde sus asientos y pidieron silencio para Ground Zero. Tsuyu aplaudió al ritmo de la canción junto con Saito y Todoroki les siguió la corriente en tanto miraba con hambre unos muslos de pollo un poco fuera del alcance de su mano—. I know you want me. So don't keep saying our hands are tied.
Mmm… Bakugou estaba cantando mejor que nunca. O ella ya estaba ebria. Los héroes y sus acompañantes estaban prestando atención y sacando fotos. Vio a Todoroki susurrarle algo al jefe de sus amigas a su izquierda y luego el jefe les dio una pequeña indicación al resto que se pasaron como secreto a voces. Seguramente les dijo que no publicaran ninguna foto en sus redes sociales, aunque ya era una indicación implícita entre los asistentes. El año pasado Deku y Todoroki habían solicitado lo mismo. No querían terminar siendo titulares en páginas de chismes.
—You'd be the one I was meant to find. It's up to you, and it's up to me…
Oh, ya venía su parte.
Uraraka se acercó a Bakugou y puso el micrófono cerca de su boca.
—You think it's easy. You think I don't want to run to you… —intentó ponerle todo el sentimiento que le había inspirado la película. ¡Tenía qué ganar ese fin de año como jefa!—. Just you and me within these walls. But when we go outside…
Como habían ensayado, caminó más cerca de Bakugou con pasos cortos y deliberadamente lentos. No necesitaba leer las letras de la melodía porque ya se había encargado de memorizar la canción de antemano, lo que era un extra. Para efectos dramáticos, dijo la siguiente línea mientras extendía un brazo hacia Ground Zero y luego dio un paso hacia atrás mientras continuaba con la siguiente parte—. Everything keeps us apart and I'm not the one you were meant to find…
Entonces cantaron al unísono—: All I want is to fly with you. All I want is to fall with you. So just give me all of you..
Uraraka se sintió feliz de súbito. ¡Estaba cantando con Katsuki Bakugou! Se sentía glorioso y extraño. Había sido un largo camino, si se le permitía llamarlo así, para llegar a ese momento. Si le dijera a su yo de 16 años que era amiga, vecina y compañera de dueto del chico con el temperamento más volátil de su clase ¿cómo se lo tomaría? Si Ochako se atreviera a hacer una apuesta, ganaría con toda probabilidad contra el Katsuki Bakugou de 16 que tampoco se lo hubiera imaginado—. It's up to you and it's up to me. No one can say what we get to be… —la prueba estaba en la mirada brillante que el Bakugou del presente le dirigía. Porque en ese momento Uraraka pudo asegurar que él se sentía de la misma forma que ella: emocionada y feliz.
La heroína se aguantó un suspiro solo para no arruinar su interpretación.
Cuando Uraraka terminó la canción con la última frase—. But I can't have you, we're bound to break and my hands are tied —los silbidos de los presentes hicieron que Uraraka apartara sus ojos de los rojizos de Bakugou y con una sonrisa de vergüenza, pasó el micrófono a la siguiente persona.
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Katsuki la llevó a una esquina de la sala de Karaoke después de revisar la puntuación en la pantalla—. 9,065 puntos; parece que alguien va a ganar y ser la jefa —sonrió con suficiencia.
—Vamos —corrigió ella. La petulancia del chico pareció incrementarse, pero no añadió nada más—. Todavía faltan algunas parejas. Podríamos no ser los mejores.
Inesperadamente, Bakugou llevó su mano hasta uno de los mechones de cabello que enmarcaban el rostro de Uravity y lo atrapó entre sus dedos índice y pulgar. Ella sintió que el aliento se le quedaba atrapado en la garganta—. Tienes salsa en el cabello —explicó distraídamente antes de romper el contacto. La miraba a los ojos—. Escucha, Cara de Ángel, debo irme ya. ¿Tienes cómo regresar sola a casa?
Uraraka intentó responder coherentemente a pesar de que sentía su mente trabajar con más dificultad que hacía cinco minutos.
—¿Sí? Uhh.. Sí, quiero decir, sí. Jenna y su esposo pueden llevarme a casa. Vivimos en la misma dirección.
—Bien.
Se fue.
Casi 4,000 palabrassss. Aahhhhh. Todavía quería añadir el resto de la fiesta pero 1) todavía no termino de escribirlo y 2) me temo que serán otras 2,000 palabras y no busco postear capítulos taaaan largos, además el mood de esta parte y la siguiente son diferentes, entonces mejor partirloossdjsjssLa canción, por cierto, no es foreshadowing.
En realidad yo había seleccionado una diferente desde julio, pero olvidé cuál era y ayer pasé mucho tiempo buscando una que me convenciera jaja la escena, por otro lado, me costó mucho fjsjksks para empezar estoy escribiendo desde el celular, para seguirle todo está desde el POV de Ochako, debo compaginar con sus sentimientos en este momento, la narrativa que he planteado no me permite hacer descripciones demasiado prolijas y existe una línea muy fina entre lo lindo y lo cursi que toda mi vida he intentado no cruzar. Al menos no demasiado. Si lograron leer ese apartado sintiendo algo bueno, pero no demasiado, entonces considero que hice un buen trabajo ¡yay!
Bakugou a fin de año tiene muchas ocupaciones y mmmm, creo que es todo por este capítulo.
¡Gracias como siempre por leer y especialmente a la gente que deja reviews! ¡Abrazos a MajoPatashify, Lady Kilmister, MiriAkt, LaBarranco y Kats-th31 por sus comentarios en el capítulo 10!! ¡La próxima vez prometo que me tomaré el tiempo de responderles de manera personal! *símbolo de menor que* *tres*
