Cuando sus ojos volvieron a abrirse, su mano ya no estaba entrelazada con la de Katsuki, sin embargo, él seguía allí, frente a ella, y ella continuaba acurrucada hacia su derecha, cerca de él.

Uraraka pudo apreciar, bajo la mortecina luz de su habitación de hospital, lo diferentes que eran las facciones de Ground Zero cuando se encontraba descansando. Todos sus rasgos se veían más suaves, producto de la relajación; su ceño estaba laxo, las ojeras bajo sus ojos le daban un aspecto vulnerable, se le notaba cansado. Uraraka delineó su mandíbula con la mirada y pensó en aquellas veces en su sofá, cuando era apreciable el nacimiento de su barba o en olor de su loción de afeitar aquella noche en el karaoke. Ahogó una risa en un bostezo; si Bakugou supiera que estaba analizando su fisonomía seguramente se molestaría.

Echó un vistazo al reloj de pared para averiguar la hora. Faltaban once minutos para las cuatro de la mañana. Eso explicaba por qué se sentía tan cansada todavía. No había dormido mucho y el doctor le había recomendado que lo hiciera por al menos dos días. Por otro lado, Bakugou seguía con la ropa que le había visto la última vez que despertó, por lo que creer que había pasado un día completo durmiendo estaba descartado.

Con un toque suave, cuidado, Uraraka despertó a Katsuki, esperando no sobresaltarlo. Por más que luciera tranquilo mientras dormía y le tentara dejarlo recuperar todas esas horas de sueño que parecía tener perdidas, hacerlo sentado en una silla no parecía la opción más agradable. Él se sacudió un poco, pero pronto estuvo alerta. Ahogó un bostezo y se pasó una mano por el ya despeinado cabello rubio.

—¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? —indagó en un susurro, su voz pastosa. Uraraka se regocijó momentáneamente en el sentimiento de Katsuki Bakugou preocupándose por su bienestar como primer pensamiento al despertar.

—Estoy bien, solo quiero ir a casa —no añadió el "a seguir durmiendo" que tenía en la punta de la lengua. Confiaba en que sus ojos a medio abrir fueran señal suficiente de ello. Empujó también toda curiosidad concerniente a la presencia del rubio a su lado, anteponiendo su necesidad de enredarse en sus propias cobijas. Quizás la conversación podría ser demasiado profunda para su mente cansada.

—Espera aquí, voy a solicitar tu alta. Tu ropa está en la mesa. La chica ra… Asui la trajo durante la tarde.

Uraraka asintió, agradecida y echándose un vistazo por primera vez. Efectivamente, estaba usando una bata de hospital; probablemente el abrigo que había vestido la tarde anterior había quedado hecho jirones de las mangas; arrugó la nariz al pensar que quizás también se había salpicado de vómito. Se cambió tan rápido como pudo sintiéndose todavía muy cansada mientras metía un pie tras el otro en el pantalón. Se entristeció al notar que su bolsa de compras no estaba por ninguna parte, pero se alegró al ver todos los regalos en su mesa, en su mayoría flores. ¿Cómo se los llevaría todos? No tuvo qué pensar demasiado porque Katsuki tocó a la puerta de la habitación y no entró hasta que ella se lo permitió con un suave "adelante".

—Podemos irnos —anunció; las llaves del auto en mano—. Toma lo que quieras. Más tarde conseguiré llevar el resto a tu casa.

—No tienes por qué hacerlo —ofreció Uraraka, tímida, apretaba una caja y un ramo de flores contra su pecho. Bakugou estaba haciendo demasiado por ella, no quería ser una molestia—. Puedo pedirle a Tsuyu o a Deku que pasen por el resto.

—Puedes —replicó como respuesta vaga. Ochako no supo si insistir o dejarle ser. Eran las 4 de la mañana, no quería ser la histérica que ocasionara una discusión tan temprano en la madrugada por algo tan insignificante.

Bajaron por el elevador y las pocas enfermeras de guardia que los vieron salir les saludaron con una sonrisa amable y un vaso de café en las manos, se veían cansadas y ocupadas en su propio trabajo. Se vería raro, creyó Ochako, ver a Ground Zero al lado de Uravity en un hospital. Para el resto del mundo ellos dos no tenían una relación de ningún tipo. ¿Qué pensaría la gente? Más importante aún, ¿por qué Bakugou se había quedado? Quería preguntarle, pero se lo guardó, sabiendo que no apreciaría sus palabras en un estado de somnolencia extremo. Más tarde, cuando estuviera espabilada, se prometió una vez más. Más tarde obtendría respuestas de él. Las que fueran.

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Ochako se quedó dormida nuevamente en el asiento del copiloto, lo notó cuando, abochornada, Bakugou la sacudió del hombro para despertarla. Le dio vergüenza, por supuesto, porque ni siquiera había notado cuando cerró los ojos. Él, por otro lado, permanecía impasible. La ayudó a descargar los pocos regalos que había llevado consigo y le ofreció su brazo para que su andar fuera estable.

—Vamos al mismo piso —ofreció su brazo, pero ella se negó de cualquier modo. ¡También era una heroína! Un poco de cansancio no iban a volverla frágil como una fritura. Le alivió que él no insistiera más y todo el camino en el elevador hasta el cuarto piso fue en silencio. Frente a su puerta, Uraraka sacó las llaves de su apartamento que Tsuyu había colocado convenientemente en los bolsillos del abrigo que le había dejado. Giró la perilla e invitó a Bakugou a entrar. Él colocó el resto de los regalos en la mesa de la cocina.

—Más tarde te traeré el resto —insistió.

Ella, otra vez, se negó—. En serio no tienes por qué hacerlo.

—Los traeré y revisaré que sigas viva más tarde —la ignoró—. ¿Tienes alguna llave extra para evitar despertarte?

Uraraka lo pensó. Su llave de repuesto acostumbraba a estar en la oficina, sin embargo, era la que Tsuyu le había dejado en el bolsillo del abrigo. Su llavero lo había arrojado junto a su cartera y su bolsa de las compras el día anterior al suelo de la calle. Iba a ser un dolor reponer todas sus identificaciones y sacar un nuevo juego de llaves.

—Puedes tocar. Me aseguraré de despertarme.

—Tonterías —gruñó y le arrebató las llaves de la mano—. No vas a estar despierta más tarde. Solo ve a dormir todo lo que necesites.

Bakugou la tomó por los hombros y la obligó a caminar hasta su habitación. Él sabía en qué parte de la casa estaba, mas nunca había entrado. Su habitación y su baño —por raro que pareciera ese último— eran los dos lugares en el pequeño departamento de Uraraka en el que nunca había puesto un pie. Ella no se resistió. Se dejó mandonear por él por única vez hasta llegar a la puerta.

—Duerme —ordenó, pero a Ochako le sonó como una petición.

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Probablemente Bakugou no había contado con que Uraraka despertaría cuando le dieran ganas de ir al baño, pero eso fue exactamente lo que sucedió. Un poco harta de cuidar la hora en el reloj, hizo una suposición por la posición del sol y asumió que eran pasado el mediodía. Ya no se sentía tan cansada, podía permanecer despierta sin que le supusiera una carga, aunque fuera por poco tiempo.

Estaba preparando su almuerzo cuando alguien tocó la puerta. No era Bakugou, decidió, para eso le había quitado las llaves. El pensamiento de Bakugou con sus llaves la inquietó un momento. No lo había pensado la noche anterior, pero ¿no era darle las llaves a otra persona un evidente acto de intimidad? No románticamente hablando, por supuesto, no quería saltar a esas conclusiones todavía, pero allí estaba la duda.

Resultó ser Tsuyu, acompañada de Saito, quien tocó a su puerta. Eso la puso muy feliz, pero más feliz aún estuvo de ver que traían consigo su bolso junto con su cartera y su celular. ¡Los habían recuperado!

—Los llevaron a la agencia anoche, Ocha. No estaban seguros de que todavía estuvieras en el hospital.

También le comentó que el día anterior habían entregado sus compras en el hospital, pero ella las había enviado a la lavandería porque estaban empapadas en el líquido aceitoso de la rota bola de nieve. Aunque en la lavandería aseguraron que todas sus prendas se salvarían.

—Ground Zero se ofreció a recogerlos; él tiene el ticket —añadió Saito no muy seguro de sí mismo. Tsuyu le lanzó una mirada extraña que Uraraka no supo interpretar y Saito le regresó una igual. Era evidente que había pasado algo cuando ella estuvo inconsciente y que la feliz pareja había discutido sobre el tema ya un par de veces al menos, aunque ambos se refrenaron con sus siguientes palabras. Estaban cortos de tiempo y ese no era el momento—. Parecía realmente preocupado por ti.

—Él fue quien se ofreció a pasar la noche en el hospital —explicó Tsuyu, cuidando sus palabras. Parecía que le costaba encontrar los términos adecuados para expresarse—. Dijo que quería llevarte a casa si despertabas antes de irse a trabajar.

Uraraka recolectó pedazo a pedazo la información que le entregaban en referencia al comportamiento de Bakugou la noche anterior. Era importante para ella ahora que había reconocido sus sentimientos por él. Necesitaba entenderlo para saber en qué dirección dirigirse a partir de entonces.

—Deku y Todoroki también pasaron por el hospital. Izuku quería quedarse, pero les llamaron para una emergencia. Todoroki dijo que pasaría a verte cuando consiguiera el tiempo. Iida ha estado llamando desde ayer.

—Les regresaré la llamada a todos más tarde, gracias por preocuparse.

Tsuyu y Saito se despidieron de ella con un abrazo afectuoso; la hora del almuerzo estaba a punto de terminar y Uravity se sentía cada vez más espabilada. Le aseguró a Tsuyu que mañana volvería a su puesto sin falta, no consideraba necesario descansar otro día extra. Era una chica fuerte.

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Todoroki y Deku tocaron a su puerta 20 minutos después de que Tsuyu se marchara. Ochako acababa de almorzar y se encontraba lavando los platos sucios, le habían enviado un mensaje desde hacía rato para preguntarle si estaba dispuesta a recibirlos. Ella, por supuesto, estaba deseosa de hacerlo. Los jóvenes le entregaron un cesto con frutos como muestra de buena voluntad y se acomodaron en su sala para charlar un rato. Ellos tampoco tenían mucho tiempo, solo estaban de pasada.

—Debe haber sido incómodo que hayas tenido qué pasar tu cumpleaños en una cama de hospital —lamentó Todoroki desde la cocina. Se había levantado para preparar un té para todos.

—Pero fue una suerte que estuvieras ahí para salvar a todas esas personas —suavizó Midoriya.

—Me gustaría no volver al hospital pronto —lamentó Ochako, por su parte—. No hace mucho estuve internada por intoxicación con alimentos y ahora por desgaste y unos dedos fracturados.

—Tengo experiencia en eso último.

Comenzaron a rememorar los días de la UA, cuando Deku solía fracturarse casi a diario alguna extremidad. Él, por su parte, parecía más deseoso de sacar a colación aquellos gloriosos días cuando All Might velaba por su entrenamiento. Ahora el antiguo símbolo de la paz se encontraba descansando en un área rural de Japón por motivos de salud. Cada vez que Midoriya tenía un fin de semana libre se escapaba para visitarlo.

—Por cierto, Ochako —Izuku cambió de tema, una taza de té humeante en mano—, me alegra mucho que tú y Kacchan ahora sean buenos amigos.

—No puedo decir que no me haya sorprendido verlo en el hospital.

Uraraka, en su mente, concordó con Todoroki—. ¿Ustedes lo llamaron?

—Me temo que él ya estaba cuando llegamos.

—Puede que haya visto algo en las noticias y entonces… ¿fue a verte? —especuló, dubitativo, Midoriya—. Lo siento, no preguntamos.

—No hay problema.

Como si le hubiesen invocado, la puerta de entrada fue abierta y un escalofrío recorrió la columna de Ochako al ver a Bakugou entrar con las manos llenas de los obsequios que habían quedado en el hospital esa misma madrugada. La atmósfera se enrareció de inmediato. Katsuki se le vio incómodo, también algo irritado, Deku lucía abiertamente fascinado y Todoroki ignoró la situación en favor de beber de su infusión. Uraraka sintió tantas cosas a la vez que no supo por qué sentimiento decidirse.

Con urgencia, Uraraka fue la primera en romper el silencio—. Hola, Bakugou —se levantó inmediatamente a ayudarlo a descargar mientras él respondía con un "hey" oculto tras un gruñido. Deku se levantó seguido de ella y Todoroki lo hizo también por pura cortesía.

—¡Kacchan! —saludó alegrísimo el discípulo de All Might.

—Deku —le reconoció el otro. Ya no era hostil, pero era inequívoco que, aun después de tantos años, no sabía tratar con Midoriya—. Todoroki —añadió.

El hijo de Endeavor hizo un sonido desde el fondo de su garganta y fue en busca de los floreros de Uraraka por petición de ella. Tenía muchas flores y había qué ponerlas en alguna parte.

—Fue muy amable de tu parte haberte ofrecido para cuidar a Uraraka; muchas gracias, Kacchan.

—No necesito que me den las gracias.

Acostumbrado a las respuestas golpeadas del que fue su amigo en la infancia, el otro héroe no se amedrentó.

—¿No deberías estar en cama? —esta vez Katsuki se dirigió a ella directamente. El ceño fruncido para darle más afecto a su regaño. Porque era un regaño y no pasó desapercibido por ningún ocupante de la casa.

—Ya me siento mejor. Dormiré cuando se oculte el sol.

Todoroki eligió ese momento para justo hacer una pregunta bochornosa—: Por cierto, ¿cómo entraste, Bakugou?

Eso captó la atención de Midoriya y a Ochako se le calentaron las mejillas. Al menos Bakugou tampoco parecía disfrutar la atención extra que estaba recibiendo. Eso la consolaba.

—Tengo sus llaves —dijo con el mejor tono despreocupado que tenía, pero aún así sonó algo ensayado. Dicho eso, depositó las llaves del departamento con un sonoro golpe en la mesa.

De cualquier manera, Uraraka sintió la necesidad de dar una explicación a sus amigos—. Le di las llaves porque creí que no estaría despierta cuando viniera a traerme el resto de mis cosas. ¡Sería malo si lo hubiese dejado esperando en la puerta por estar profundamente dormida!

Los dos héroes asintieron, Deku balbuceando sobre la genialidad de esa idea o algo así y Todoroki dio la impresión de meditarlo un poco antes de retirarse a contestar una llamada urgente.

—¿Pasó algo? —le cuestionó Deku cuando colgó.

—Una llamada de mi agente. Algo en las noticias debe ser eliminado.

Deku asintió, pero se volvió un poco taciturno y su energía pareció disiparse. Se ocupó a sí mismo recogiendo las tasas de té de la mesita de café de la sala, sin participar de nuevo en la conversación.

—¿Han escrito algún chisme nuevo sobre ti? —indagó ahora Ochako. Ella estaba enterada de que Todoroki eliminaba instantáneamente cualquier artículo que alterara su imagen por medio de especulaciones o mentiras—. ¿Ahora qué han dicho?

—Lo de siempre. Ayer me vieron saliendo del hospital después de visitarte.

—Mmm… Uno pensaría que se aburrirían de estar publicando siempre esas cosas.

—No lo hacen —terció Bakugou, uniéndose a la conversación. Entendió fácilmente de lo que hablaban al estar también involucrado en el mundo de la farándula, incluso de forma mucho más activa que los otros dos hombres.

—Tú debes saberlo. Escriben más de ti desde que comenzaste a ir a esos programas —hubo cierto toque de saña en la manera en la que Todoroki pronunció la última palabra. No era una animosidad en contra de Ground Zero aunque.

Entonces Bakugou tuvo una urgencia repentina y se despidió sin más, evadiendo una charla más profunda sobre el tema.

—¿No vas a dejar eso? —señaló el hijo de Endeavor una bolsa de papel que Bakugou no había soltado desde que cruzó la puerta, creyendo que pertenecía a los regalos de Uraraka.

—No, esto es mío.

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El reloj marcaba las seis de la tarde con cinco minutos cuando Uraraka tuvo qué levantarse para atender la puerta. Había estado abriendo los regalos que le habían enviado y leyendo las cartas que recibió. Le había gustado una particularmente que fue escrita por una niña de primaria que había presenciado todo el incidente. La chiquilla había añadido un retrato de La GRanDiosa URaviTy —como había bautizado a su obra— hecho con crayones que Ochako ya había colgado en su refri con la ayuda de un imán.

No esperaba a nadie. Jenna y su jefe, así como otros compañeros de la agencia, habían pasado a verla hacía menos de una hora. Sus padres estaban lejos al igual que Iida y sus amigos más cercanos ya se habían pasado, por lo que su sorpresa fue genuina al ver a Bakugou a través de la mirilla. Se apresuró a abrir, consciente del frío que hacía en el pasillo.

—¡Bakugou! —saludó, haciéndose a un lado para dejarlo entrar, pero el héroe rechazó su invitación silenciosamente—. ¿Se te olvidó algo?

—No.

Uraraka no tuvo tiempo de sentir confusión, porque acto seguido el rubio empujó una bolsa en sus manos. La reconoció como aquella a la que Todoroki había hecho alusión hacía algunas horas.

—Es algo tarde, pero feliz cumpleaños.

Reemplazando el típico abrazo de felicitación —y obviando el hecho de que su cumpleaños ya había pasado—, Ground Zero colocó una de sus manazas sobre el cabello castaño de la heroína y le revolvió el cabello. No dijo nada más aparte de una corta despedida y se marchó tan abruptamente como había llegado.

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Cuando Ochako abrió el obsequio unos minutos después de que su vecino se hubiera marchado, se sintió inmensamente conmovida cuando encontró una bola de nieve, similar a la que había comprado, con una breve nota escrita a mano.

"Para ti", decía.


hola! como dije en el tablón de anuncios de wattpad, por el que ni diosito que está en todas partes se pasa, tuve una semana ocupada y eso me impidió dar la actualización semanal. en esta he estado trabajando desde el viernes y parece penoso que solo entregue casi 3000 palabras. estoy teniendo unos bloqueos aquí o, más bien dicho, me cuesta encontrar el hilo donde voy a atar todos los cabos. ¡cerrar todo siempre es una de las partes más difíciles para mí cuando de escribir se trata! la escena de tsuyu fue reescrita como 3 veces (así de pobre como quedó, en serio iba a hacer otra cosa más sustanciosa con ella) y la de todoroki se aplazó. no planeaba reunir a ese trío, pero la escena le va a dar más naturalidad a lo que viene. quiero pensar. este capítulo en realidad solo es una parte de lo que iba a entregar, la escena de todoroki de la que les digo que aplacé ya está escrita, tiene más de dos mil palabras, pero necesito que ocurran unos eventos antes de llegar a ella. el asunto es que quise meter tantas cosas en este capítulo que, de mantenerme así, voy a terminar actualizando hasta el domingo o el otro viernes porque estoy ocupada y no sé cuánto pueda invertirle a continuar escribiendo estos días venideros y me apena mucho con ustedes, aunque también me da vergüenza entregar un capítulo tan vacío como este con ese final tan cursi

por cierto, ariana grande me está dando problemas que no contemplé cuando comencé a escribir esto en marzo jaja

agradezco por los reviews muchísimo y sus recomendaciones a LeoriHNB , Owonderr, abysschankuchiki , Bluene Angel , Mich Rangel, MiriAkt, EternalCrow , SaEvo , me retiro para seguir hilando lo que se puede decir es la próxima parte del capítulo (por cierto, ¡ya son 100 páginas en google docs!). ¡Y no me he olvidado de que se supone que deben escuchar música en este fic!