Este fic participa en el minirreto de mayo para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Personaje: Audrey Weasley

Palabras: 600 (he usado mi extra de palabras)

Beta: Nea Comoteolvidesdemencionarmeotraveztemato Poulain

Deficiencia, minusvalía o discapacidad: Síndrome de Tourette y coprolalia

Dedicado especialmente a PukitChan :3


Ñoquis picantes y tics musicales


—Cariño —vociferó Percy desde abajo—, el señor Sorrentino está aquí.

Audrey suspiró y enmarcó con sus manos la dulce cara de su hija menor.

—Lo harás fenomenal, cielo.

—¿Y si meto la pata?

—No lo harás. Confía en mí.

La pequeña asintió con cierta tristeza, mientras un espasmo involuntario le recorrió por el rostro sin poder detenerlo. Lucy comenzó a sentir verdadero pánico. Su madre le acarició el hombro, tranquilizándola.

—Solo respira, ¿de acuerdo?

Bajaron juntas. Lucy se abrazó tímidamente a la cintura de su madre. Aquel señor no le daba buenas vibraciones; parecía como si no le gustasen los niños.

Una vez que Audrey se despidió de su esposo, se acomodó en el sofá junto al señor Sorrentino,

Lucy inició su audición. Cerró los ojos. Colocó con firmeza el violín bajo su mentón, frotó con suavidad las cuerdas con el arco y tomó aire. La dulce melodía recorría cada rincón de la casa. Audrey la miraba con orgullo. Contempló de reojo al examinador; estaba absorto con la niña y anotando cosas en su cuaderno.

Tal vez estaba más alterada que su hija. Hacía mucho tiempo que deseaba entrar en una orquesta y esta era su gran oportunidad. Para Lucy, la música lo era todo, lo único que hacía que dejara atrás su humillante trastorno.

Silencio. Lucy dejó de tocar.

Audrey sonrió y se volvió hacia el examinador. No medió palabra en más de un minuto. Lucy emitió un extraño sonido.

—Señor Sorrentino —empezó a decir, nerviosamente, Audrey—, ¿quiere quedarse a cenar? Mi esposo ha tenido una urgencia y nos va a sobrar mucha comida. Y así podemos charlar un poco más sobre cómo ha visto a mi hija.

El hombre la miró desde detrás de sus enormes gafas y alzó una ceja.

—Está bien, pero con una condición, señora Weasley.

—Usted dirá.

—Que me llame Gianpaolo.

—Entonces, Gianpaolo, llámeme usted Audrey.

Ambos se levantaron del sofá y se dirigieron hasta la cocina, donde se sentaron a la mesa que ya estaba lista. Audrey le sirvió la cena previamente preparada a su invitado.

—Ñoquis.

—Sí, es una receta de mi abuela materna, que se crió en Nápoles.

—¡Qué coincidencia! Yo soy de allí.

—Vaya, ¡qué casualidad! ¿Quiere un poco de salsa de tomate? A mi marido no le gusta mucho así, pero si usted quiere…

—¿Por qué no?

—Bueno, dime —dijo mientras le pasaba el tarro de salsa—, ¿cómo ha visto a mi Lucy?

—Brillante —contestó sin preámbulos—. Además, tiene un toque que la hace tan…

—¡Gilipollas! —vociferó Lucy.

—¿Perdón?

—Lo lamento, debí habérselo dicho antes…

—¡Chúpame el coño, cabeza de calamar gigante!

—Lucy padece de un extraño trastorno…

—¡Verruga de elfo doméstico!

—...que le hace decir groserías…

—¡Mierda de hipogrifo!

—Pero solo cuando toca su violín…

—¡Cerebro de babosa cornuda!

—...deja de hacerlo.

—¡Aborto de trol!

—Y sus tics también.

—¡Vómito de acromántula!

—Se lo prometo…

El examinador se quedó callado durante unos segundos. Se estaba poniendo colorado y no articulaba palabra alguna. Lucy se puso a llorar y le dio un tic que le hizo retorcer el cuello.

—Está muy nerviosa, así que, por favor, no se lo tenga en cuenta…

—Agua —consiguió decir al fin.

—¿Cómo…?

—Que me dé agua. Esto pica mucho.

Con tanta agitación, le había dado tabasco. Pobre hombre. Estaban perdidas.

Tras aliviarse un poco, continuó:

—Beethoven era sordo y las malas lenguas aseguran que Mozart era alcohólico, así que ningún músico es perfecto. Y quiero a Lucy en mi orquesta.

Audrey comenzó a sollozar y abrazó al hombre. Al fin alguien quería darle una oportunidad a su imperfecta hija.


NDA: Bueno, bueno, bueno… la verdad es que desde que vi este reto quise coger este síndrome tan complejo (de verdad, me encanta complicarme mucho la vida xD), pero me quise esperar al último porque necesitaba pensar en una buena trama.

Esta es la versión 2.0 porque la anterior era cacota de trol estreñido. XD

A ver, quiero aclarar lo que es cada cosa, porque tal vez muchos lo sepan de forma incorrecta. El síndrome de Tourette son los tics o espasmos involuntarios que padece algunas personas. Algunos lo tienen muy suave y otros mucho más severos. Hay casos en donde no pueden hacer algunas actividades debido a estos espasmos, e incluso llegan a golpear muy fuerte (estos son ya casos muy severos). Lucy lo tiene más o menos de forma intermedia. Y no le interfiere mucho, pero su coprolalia sí. ¿Y qué es la coporlalia? Pues un trastorno en donde la persona afectada dice compulsivamente palabras o frases obscenas sin poder controlarse. No siempre el Tourette va acompañado con la coprolalia, pero en algunos casos sí.

Para mí, Lucy no asistió a Hogwarts por esto mismo. Teniendo en cuenta su problema, no sería buena idea mandarla allí. XD Además, tiene 12 años en esta historia (y Molly 14).

Por cierto, si alguien se lo pregunta, Molly estaba en Hogwarts en ese momento. Es que se me estaba alargando mucho y la tuve que suprimir, así que la mandé allí. XD

También aclarar que el señor Sorrentino es hijo de muggles y que estudió como tal (sobre todo de pequeño), por lo que es por eso que menciona a Mozart y Beethoven (y porque me pareció interesante mencionarlos, ya que estoy xD)

Bueno, creo que esto es todo. He disfrutado mucho escribiendo esto y espero que vosotros leyéndolo también.

Un saludo muy grande y hasta la próxima. :)

~Miss Lefroy Fraser~