El latido del corazón de Uraraka casi le rompe una costilla al leer el titular. "AGENCIA DE RIE HARIN CONFIRMA RELACIÓN" leyó una y otra vez. Aunque no había lágrimas en sus ojos, sintió las ganas de llorar reptándole por la garganta. Así que el final se sentía de esta manera… Estuvo a punto de tirar el celular lejos de ella, pero se decidió a seguir mirando. El titular la mencionaba solo a ella porque era una confirmación de su lado, sin embargo, en la foto ilustrativa aparecía una silueta poco familiar para ella.
"Hola, somos KT Label.
Hemos confirmado que nuestra actriz y representada, Rie Harin, se encuentra en una feliz relación de mutuo cariño, respeto y confianza con el presidente de SW Group, Hiroto Suwabe. Luego de conocerse por un periodo prudencial, tomaron la decisión de pasar el tiempo juntos como una pareja. Debido a que es un asunto personal, no podemos dar mayores detalles.
Agradecemos de antemano su apoyo y respeto a la pareja, mientras esperamos las futuras actividades de Rie Harin".
—Santa mierda —maldijo Ochako, estupefacta, mientras el celular se le deslizaba de las manos y rebotaba suavemente sobre el colchón. Por unos momentos se quedó quieta, en silencio, sin saber qué hacer, qué sentir o qué pensar. Se sentía como una idiota en muchos niveles, pero, por encima de todo, estaba aliviada. Muy, muy aliviada. Al menos Todoroki no la había llamado para romperle el corazón, debía darle ese crédito a su amigo.
No muchos minutos después, su celular comenzó a reventar de notificaciones. Reconocía el tono y el alboroto prevenía de Line. Iida debía estar spammeando el grupo de chat. No se decepcionó al abrirlo y ver la inmensa cantidad de emojis llorando que aparecieron sin descanso, uno tras otro, mientras Deku trataba de calmarlo.
Fin del mundo; chat
INGENIUM: NO PUEDO CREERLO
INGENIUM: *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando*
INGENIUM: POR QUÉ? QUIEN LE DIO PERMISO?
INGENIUM: *Emoji llorando*
INGENIUM: CREÍ QUE BAKUGOU ERA MI ÚNICA COMPETENCIA
INGENIUM: *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando*
INGENIUM: INCLUSO CUANDO HABLÉ CON ELLA AYER CREÍ QUE ESTABA LOGRANDO ALGO *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando*
INGENIUM: SOY UN IDIOTA
INGENIUM: *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando*
DEKU: No, Iida. No lo eres
INGENIUM: LO SOY
INGENIUM: DEBERÍA CAMBIARME EL NOMBRE DE INGENIUM A INGENUO
INGENIUM: *Emoji llorando*
INGENIUM: ME QUEDA MEJOR
INGENIUM: RIE POR QUEEEEEEEEEE?
INGENIUM: YO TE AMABA
INGENIUM: SIENTO QUE ME MUERO *Emoji llorando* *Emoji llorando*
INGENIUM: ME MUERO
INGENIUM: ME MORÍ
INGENIUM: *Emoji de calavera*
FROPPY: en paz descanse
URAVITY: Amén
INGENIUM: *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando* *Emoji llorando*
No solo Iida, sino también Twitter estaba explotando. "Rie Harin" era tendencia global número 3 en la plataforma y existían otras cuatro búsquedas relacionadas en los temas más comentados de Japón. Los fans comenzaron a comparar eventos públicos donde ambos habían coincidido y testimonios de personas que, casualmente, ahora recordaban haberlos visto también estaban surgiendo.
Sin embargo, no todo era miel sobre hojuelas. Los comentarios difamando y rebajando a la actriz —que actualmente estaba de vacaciones fuera del país, de manera muy conveniente— no se hicieron esperar. A Ochako le parecieron especialmente duros aquellos que la trataban como una puta solo por salir con un hombre mayor que poseía grandes riquezas. Ella no entendía ni sabía nada sobre su relación, pero no se sentía en posición de juzgar a nadie. Algunos usuarios anexaban capturas de pantalla de un gráfico que demostraba la caída de las acciones de KT Label en tono de burla, pero, sobre todo, se abrió un debate sobre la imagen pública de los famosos. ¿Se mostraban completamente? ¿Tenían el deber de hacerlo? ¿Su vida privada le pertenecía también a los fans? ¿Por qué eran tan grave para una celebridad japonesa mantener una relación sentimental de conocimiento público mientras que en occidente no se realizaba tal caza de brujas? Otros usuarios sugerían debates de género: por qué Rie Harin era afectada y Hiroto Suwaba no; cómo casi cualquier celebridad masculina podría salir indemne de una situación como esa, pero una mujer no. Y, aunque la apertura de las personas ante estos temas le pareció interesante, no pudo evitar que sus ojos se anclaran ante las palabras "Ground Zero" como término de búsqueda de mayor tráfico en posición 4.
El tweet más relevante era uno hecho por Bakugou mismo:
Ground Zero GroundZero . 29m
Ya era hora RieHarin
89,760 RT . 108,635 Like
Kaminari, Jiro y Kirishima le habían comentado con emojis sorprendidos, corazones y de serpentinas. Mientras tanto, los fans y terceras personas discutían su implicación en el asunto: si lo sabía desde el principio, si se acababa de enterar, pero quería ser un caballero y no exponer a Rie, si alguna vez tuvieron sentimientos uno por el otro e incluso algunos barajaban la posibilidad de mal gusto de que continuaran en una relación como amantes y que Hiroto Suwabe fuera solo una cortina de humo para ocultarles; aquella teoría, por demás absurda, incluso era ofensiva.
Entre toda la ola de odio, comentarios de lástima y especulaciones, Uraraka vio un tweet que la dejó pensando.
Suna - Ground Zero #1 FAN sunashie75492 . 15 m
Que asqueroso debe ser para dios Ground Zero leer sus mierdas diciendo que podría ser el amante de alguien y que lo engañaron, ni que fuera ustedes. Deberían eliminarse por ridiculos antes de que dios los explote el mism o *Emoji enojado*
De alguna manera y con menos groserías —se notaba que era fan de Bakugou esa persona—, tenía razón. Si Katsuki estaba en redes sociales, probablemente estaría molesto con tales sugerencias.
Se levantó rápidamente de su cama y marchó hacia la cocina.
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Aunque Bakugou la había visto en peores fachas —sus pijamas de animalitos, la bata del hospital—, Ochako se dijo a sí misma que, al menos por esta vez, no quería mostrarse como una chica perezosa. No lo era. Se vistió unos jeans oscuros y un café con unos botines a juego. Solo saldría de su departamento y caminaría unos cuantos pasos, pero quería lucir bien.
Había preparado una de esas tartas de limón que tanto le gustaban a Bakugou porque esperaba distraerlo con eso. No sabía qué tan cercano era él a Rie Harin, solo podía intuirlo, y tampoco estaba segura de qué tanto podría afectarle los comentarios que hacían sobre él y su amiga en redes sociales, pero si podía ayudarle a quitarle aunque sea un poco de estrés, lo haría.
Llamó a la casa de Bakugou con la mano casi temblándole por la ansiedad. No sabía si estaba en casa, si tenía visitas o si definitivamente no se encontraba de humor, pero allí estaba ella, arriesgándose a sufrir una humillación con su postre todavía humeante. Bakugou le abrió escasos 10 segundos después, pero ella los sintió como 10 minutos. Sencillo, Katsuki todavía utilizaba unos pantalones grises de franela y una playera de manga larga, a todas luces su ropa para dormir.
Sin un discurso preparado de antemano, Ochako improvisó—. Buenos días, vecino. Soy Uraraka Ochako, tu vecina favorita.
Él sonrió de medio lado, su ceño se relajó ligeramente también. Pareció recordar el pasado lejano.
—Creo que ya conozco esa línea.
Uraraka sonrió lo mejor que pudo, esperando no verse torpe y nerviosa. Porque estaba nerviosa. Mucho.
—¿Recuerdas ese pay de limón que te prometí hace mil años? Bueno, pues aquí está.
Bakugou inmediatamente se echó a un lado para dejarla pasar. No cuestionó nada más ni le preguntó por qué exactamente ese día se aparecía en su puerta, lo cual ella agradeció enormemente.
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Katsuki se había zampado la mitad del pay en menos de quince minutos. Ochako no supo si estar halagada o preocupada por ello. ¿Era posible llenar el estómago sin fondo que era Katsuki Bakugou?
Charlaban con ligereza en la cocina con dos vasos de jugo de mango frente a ellos. Hablaban de cosas relacionadas al trabajo y, aunque un poco tarde, de la lista de héroes.
—Seguro el próximo año vuelves al primer lugar. Solo debes practicar más duro y, quizá, mmm… ¿tomarte más fotos con niños? Como los políticos, ja ja.
Con el dorso de la mano debajo de la barbilla, Bakugou indagó—: ¿No deberías estar apoyando a Deku en esto?
—Eso es lo que él cree —dijo Uraraka en tono de broma, aunque en realidad lo decía muy en serio. ¿Estaba traicionando a Deku? No lo creía, un poco de competencia sana no le venía mal a nadie.
—Voy a pensar en eso cada vez que lo vea.
—Tienes mi permiso.
Bakugou apuró su vaso de jugo y tomó otra rebanada de pay. Quizá debería haber horneado uno más.
—Podría comer esto todo el día y no aburrirme.
O dos.
—Tomaré nota.
—Me siento como la mierda —Bakugou confesó, de repente—. Como si hubiera hecho alguna basura y estuviera pagando por ello.
Fue repentino, así que Ochako no supo cómo reaccionar. ¿Qué se suponía que debía decir sobre ello? Estaba feliz de que le contara, pero era abrupto y no estaba preparada para la sinceridad de Ground Zero después de haber estado hablando de cómo llenar correctamente un informe para las oficinas de gobierno.
—¿Has hecho algo malo? —se decidió a aportar. Si Bakugou quería hablar sobre sus sentimientos, debía hacer un esfuerzo y explicarlo todo. Las personas no pueden leer la mente de otras.
—No lo creo. ¿Quedarse en silencio es malo?
—Depende —Ochako respondió con sinceridad, recordando la situación entre Todoroki y Deku propiciada precisamente por el silencio—. A veces puede causar malentendidos, aunque no sea con mala intención.
—Sí, supongo —justo cuando Uravity pensó que se quedaría callado y el tema se daría por zanjado, él continuó—. ¿Debería decirles que son imbéciles y que yo lo supe todo desde el principio?
—Uh, estoy un poco perdida. ¿De qué estamos hablando?
—De Rie Harin. La actriz. Nos viste aquel día.
—Ah… —sí, "ah".
—Nos conocimos hace tiempo en HEAVEN Tower por circunstancias… profesionales. Coincidíamos en eventos y de alguna manera acabamos siendo amigos. No es que ella tenga muchos, por eso nos reunimos con frecuencia. Pero jamás salimos —aclaró, explicándose, casi como si ella se lo hubiera pedido. Casi como si deseara que ella le creyera. ¿Era así?—. Vi toda su relación y la apoyé. No es para nada como comenta la estúpida gente, no me dejaron ni me engañaron ni estoy engañando a nadie. No la toqué ni una puñetera vez. Y ahora estoy aquí, siendo enredado en chismes y sin poder salir a hacer mi puto trabajo cuando hay una emergencia porque "los reporteros entorpecerían las labores, Ground Zero" —imitó a quien probablemente se encargaba de la logística en su agencia.
Uravity procesó la información lenta, deliberadamente. Le alegró que él le dijera. Que él se explicara con ella. De verdad lo hizo. Y por eso mismo ahora quería que él se sintiera mejor. Ahora que estaba segura de que se sentía afectado quería apoyarlo.
—¿Y por qué no lo dices? —dijo ella, simplemente—. Siempre has sido directo. ¿Por qué no serlo esta vez?
—Problemas con la imagen pública —explicó amargamente—. No me importa, pero me han dicho que no es bueno para el trabajo. Y estoy cansado de ir a entrevistas. No quiero volver a pisar un estudio en mi puta vida.
Ochako tamborileó los dedos sobre la mesa. Una entrevista larga sería un problema y tampoco era la solución—. ¿Twitter no es siempre donde comienza todo? ¿Por qué no lo terminas de aclarar allí?
—No quiero volver a abrir esa estúpida red social en mil años. Estoy asqueado con lo poco que vi esta mañana.
Uraraka también lo estaba, si era honesta.
—¿Quieres que lo haga yo? Desde tu cuenta, por supuesto.
Eso pareció animarlo.
—¿Lo harías? No confío en que no acabe mandándolos a todos al infierno.
—Por supuesto.
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Ground Zero GroundZero . 5s
Déjenme fuera de su narrativa. No he salido con Rie Harin ni lo haré en el futuro. Alégrense por su relación, respétenla y dejen de crear historias en su cabeza. Un hombre y una mujer pueden ser perfectamente amigos.
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—Yo le abría añadido un "bastardos" —comentó Bakugou luego de ver el tweet—. Pero supongo que lo hiciste bien.
—Mejor que tú, querrás decir.
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Ochako volvió a casa de Bakugou el domingo a mediodía. ¡Le había prometido otro pay! Esta vez se había esforzado y le llevó uno de mango junto con un Jenga. Habían estado hablando por chat tan pronto como despertó y él le comentó que seguiría sin salir de casa otro día, en tanto los reporteros conseguían a alguien más a quien hostigar. Una entrevista pregrabada de Rie Harin con Heart to Hero había sido emitida por la noche del sábado como un especial donde aclaraba ella misma la naturaleza de su relación con Ground Zero, entre otras personas cercanas a ella frente a los medios, pero eso solo había dado pie a que se buscara a Bakugou para dar declaraciones sobre la feliz pareja. Con los dos protagonistas del escándalo en el extranjero e incontactables, solo quedaban sus familias y él para rendir declaraciones.
Bakugou abrió casi al primer llamado, la hizo pasar al instante y se alegró de verla… ¿A ella o al pay?, Uraraka decidió pensar que se trataba de sí misma.
—¿Listo para derribar esta torre de Jenga justo como derribas los sueños y aspiraciones de los villanos?
—Estoy listo para hacerte morder el polvo, si eso es lo que preguntas.
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Mientras Katsuki intentaba desesperadamente buscar una pieza que no derribara la torre, Uraraka tomó una servilleta y jugó con ella en silencio, doblándola varias veces. Estaba haciendo una paloma con ella. Hacía mucho tiempo que no lo intentaba, así que le quedó un tanto desagraciada.
—¿Sabes hacer esas cosas? —él hizo un gesto con la mano, olvidando el juego de mesa momentáneamente—. Ya sabes, papiroflexia. Origami. Como se llame.
—Sí. Mi papá me enseñó —le pasó su pequeña creación y Bakugou la tomó casi con cuidado—. Cuando pequeña mis padres estaban en una condición financiera crítica, no tenían mucho dinero para comprarme juguetes, así que buscaban maneras de jugar conmigo para que no me sintiera menos que los otros niños.
Esa fue una confesión sencilla, pero poderosa. Durante los años de la UA Ochako nunca ocultó su condición económica, pero, como cualquier persona, tampoco hizo alarde de ella. Deku, Iida y Tsuyu conocían la historia completa, pero otras personas no. Y quería darle el voto de confianza a Bakugou, hacerlo tan parte de su vida como ahora lo sentía.
—Hmmh —hizo un sonido desde el fondo de la garganta, dándole a entender que comprendía—. Quiero aprender —añadió después.
—¿Ahora? —ella pestañeó varias veces, sorprendida. Una parte de ella se alegró de que él no interpretara su anécdota como una historia triste para provocar lástima—. ¿Y el Jenga?
—Eso puedo resolverlo fácil.
Sacando una pieza del fondo, tiró la torre.
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Regresó a las duchas de las 8 de la noche de manera oficial un 17 de enero. A pesar de todavía estar en invierno, la temporada comenzaba a ponerse cálida, sin mencionar que sintió que, tras todo el tiempo que estaban pasando juntos ahora, era el momento adecuado. Entró cantando canciones de Ed Sheeran y girando sobre sí misma. Algo tan simple, tan torpe como volver a cantar con Bakugou en la ducha la estaba poniendo muy feliz.
—¡Bakugou! —gritó, sin importar si quedaba tonto—. ¡Tenemos que hacer un dueto hoy por mi triunfante regreso al escenario!
Él ya estaba allí de antemano, ella lo sabía porque lo escuchó tarareando canciones de Interpol. ¡Hey, ya reconocía a los artistas de Katsuki!
—¿Qué canción? —lo escuchó decir desde el otro lado de la pared.
—¡Perfect! ¡Tú eres Beyoncé y yo seré Ed Sheeran!
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El 18 de enero, tan pronto como salió del trabajo, tuvo la necesidad imperiosa de llamar a Bakugou. Para su suerte, él respondió al tercer timbre.
—¿Qué pasa?
—Sé que no te importa —dijo ella, contentísima—. Pero Ariana Grande acaba de lanzar una nueva canción y es todo lo que voy a escuchar en los próximos días. I want it I got it! —colgó, antes de que él pudiera replicarle.
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Fiel a su palabra, Uraraka solo reprodujo durante quince minutos 7 Rings una y otra y otra y otra vez.
—¡Por todos los héroes! ¡Quítala ya! ¡Creo que hasta yo me la sé!
—¡Es porque al fin conseguiste buen gusto! —arguyó ella.
—¡Si eso es buen gusto no quiero saber qué es mal gusto!
Ochako lo ignoró y siguió tarareando. Le gustaba la canción, sí, pero le gustaba todavía más molestar a Bakugou. Reprimió una risita cuando le dijo—: ¿Sabías que Ariana va a venir con su Sweetener tour en marzo? ¡Tu sueño hecho realidad!
Desde el otro lado, Ground Zero gruñó.
—¡Sabía que estarías encantado con la idea!
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Katsuki Bakugou; chat
Así que, independientemente de que Armin te guste más, Erwin era el que merecía el suero
RETÍRALO
No
Sabes que todo lo que dije es verdad
NO
NO LO ES
NO VOY A VOLVER A HABLARTE
JAMÁS
TE ODIO
ARMIN TU DIOS
*Emoji riendo*
*Emoji rondando los ojos*
(Hoy)
Kyoka va a presentarse el 15 de febrero en el EDC Japan
Tengo entradas
¿Quieres ir?
QUE DIA CAE?
En viernes
DONDE ES?
Aquí, en Tokio
*Emoji sorprendido*
BUENO
IRÉ
Si salgo temprano
Por supuesto
Ja ja
Bien, pasaré por ti a tu agencia
A la agencia?
Es más rápido
Pasaremos a cenar
Y luego llegaremos
Ajsdlkhafdlhfds
Bueno?
¿Me estás preguntando?
No
Te estoy diciendo: BUENO
Me sorprende la facilidad con la que aceptaste
¿No dijiste que no ibas a volver a hablarme?
CIERTO
ESTABA ENOJADA
ARMIN TU DIOS
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Tsuyu la vio sonreír bobamente al celular en la hora de la comida. Fue una mirada entre acusadora y curiosa, entonces Uraraka supo que era el momento, que había aplazado la charla por demasiado tiempo y, de cualquier manera, necesitaba a alguien con quien hablar de ello. Todoroki era un gran apoyo, pero no era el mejor respondiendo a sus mensajes emocionados.
—¿Con quién hablas, Ocha?
—Creo que puedes adivinarlo —estaba siendo bastante evidente los últimos días. Apresurándose a salir del trabajo y rechazando todas las invitaciones de salir por las noches mientras fuera educado. Siempre decía que debía volver a casa y Tsuyu no era tonta.
—Debe ser Bakugou entonces.
Uraraka intentó reprimir la sonrisa boba que quería florecer en sus labios. Pudo lograrlo. Apenas.
—Nos estamos llevando muy bien últimamente.
—Creí que se llevaban bien desde hace tiempo —confesó su amiga, un tanto con doble sentido—. Desde que lo vi preocupado por ti en el hospital no me pareció que ustedes llevaran una relación de vecinos nada más. Se veía tan preocupado que le perdoné no haberse presentado contigo desde que supo que eran vecinos.
—Solo somos amigos —el sonrojo, esta vez, no pudo evitarlo.
—Todavía.
Uravity dejó salir una sonrisita nerviosa—. ¿Así se sentía Deku cuando bromeábamos de él y Todoroki? —Tsuyu se encogió de hombros, pero no añadió nada para no desviar el tema—. De verdad me gusta —confesó—. Pasamos mucho tiempo juntos. Y… ¿sabes? No es como con mi ex. Es… es raro porque es Bakugou, pero estoy feliz porque es Bakugou. ¿Tiene sentido?
—Deberías escucharte, Ocha. De verdad suenas como si estuvieras en las nubes.
Muy avergonzada, Uraraka se tapó el rostro con las manos. ¿Tan embobada sonaba? Ya se sentía ligera como una pluma sin necesidad de utilizar su quirk.
—¿Cómo pasó? —inquirió Tsuyu—. Bueno, eso solo si quieres contarme.
—No, no. ¡Está bien! Solo por favor no me regañes.
—¿Regañarte? —Asui sonó genuinamente confundida—. ¿Por qué?
—Bueno…
¿Cómo explicarle a su amiga que una de las partes más felices de sus días era cantar desnuda, a una ducha de distancia, junto a Bakugou y que no sonara vulgar ni pervertido? Aunque no tenía ni idea de cómo hacerlo, comenzó.
Y su hora del almuerzo se fue en un suspiro.
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Salieron el sábado a patinar.
El lago ya no estaba congelado y seguro no sería tan pintoresco, pero fueron a una pista de patinaje como habían prometido hacía semanas atrás.
Como siempre, fue Bakugou quien se encargó de llevarla. Tocó a su puerta esa mañana, con un abrigo café y una bufanda roja alrededor del cuello. Ella, naturalmente, se colgó de su brazo tan pronto como lo vio parado en el umbral de su puerta. Él no dijo nada. Habían estado frecuentándose tanto en los últimos días que el contacto físico, la cercanía con el otro, les parecía familiar. Anduvieron por el pasillo hablando en medio de una charla casual sobre el inestable clima, bajaron por el elevador y le regresaron a Brela el saludo, quien estaba acostumbrada a verlos juntos.
Realmente no salían mucho, cuando lo hacían era para comprar algo para comer mientras veían la serie de turno que Katsuki recomendaba o a conseguir comestibles para rellenar la despensa. Bakugou seguía sin querer exponer su vida privada y la de sus conocidos a los reporteros que se empeñaban en todavía preguntarle por Rie Harin. La actriz seguía lejos, desaparecida de las costas japonesas y no había muchas noticias sobre ella en las últimas semanas, a pesar de ser el tema más importante del momento todavía a casi un mes del anuncio de su relación. Por todo ello, fue una sorpresa qué Ground Zero decidiera salir ese 2 de febrero sin meditarlo mucho antes. "¿Qué pasa si alguien nos ve?", preguntó realmente curiosa, a lo que él respondió con un corto y sincero "Que se jodan".
Sí. Que se jodan.
Llegaron a la pista antes de las 10 AM. El lugar estaba bastante deslucido, sin ninguna decoración, pero condenadamente frío y Uraraka agradeció llevar guantes. Rentaron dos pares de patines en su respectiva talla y se los calzaron en una banca disponible. El lugar no estaba muy lleno ni tampoco era muy amplio, pero había suficiente gente como para mantenerse juntos y evitar perderse entre las personas.
—¡Menos mal que sé patinar! ¡Gracias, mamá! —expresó ella muy contenta, amarrándose una agujeta con un intrincado nudo. Bakugou, a su lado, ya había terminado de calzarse las suyas—. ¿A ti quién te enseñó a hacerlo?
—Yo mismo, por supuesto.
—Adoro tu humildad. Nunca cambies.
Fueron directo a la pista después del corto intercambio de vanidades, emocionados por mostrarle al otro lo que podían hacer sobre la pista, sin embargo, antes de dar un paso sobre ella, la conocida voz de Mina les llamó.
—¡Ochako!
Inmediatamente, Uravity volteó. Mina la saludaba muy animada a un par de metros de ellos, completamente abrigada y con sus zapatillas para el hielo colgando de su mano desde las agujetas. A su lado, y de forma poco inesperada, estaba Kirishima. Se le notaba algo resfriado, pero también contento. Los patines en sus manos también.
—Oh, Katsuki —por las expresiones de ambos hombres, se notaba que no habían planeado un encuentro—. Qué bueno verte por aquí.
—No sabía que supieras patinar —fue el saludo de Ground Zero.
—Mina va a enseñarme.
—¡Soy la mejor maestra! —festejó la chica con su usual carácter amigable—. ¿Ustedes acaban de llegar? Nosotros también, ¿quieren andar por ahí con nosotros? Podemos intentar hacer carreritas o…
—No —fue la respuesta automática de Bakugou y, esta vez sí de forma sorprendente, también la de Eijiro, al unísono.
Un silencio incómodo se instaló entre los cuatro en el que nadie se movió siquiera, como si pudieran revelar sus intenciones. Uraraka tuvo que hablar para eliminar la tensión y rechazar su oferta de manera más gentil—. Creo que es mejor que la mejor maestra ayude al alumno. Bakugou y yo no queremos estorbar.
Mina quien no parecía entender mucho la animosidad, asintió después de la expresión agradecida de Kirishima, prefiriendo omitir explicaciones.
—Cualquier cosa estaré de este lado de la pista intentando que Eijiro no se rompa la nariz contra el hielo.
—Gracias, ja ja —aceptó Ochako.
Kirishima y Ashido caminaron hasta la otra entrada a la pista luego de la despedida, empero, Red Riot le dio una palmadita a Bakugou antes de marcharse, deseándole "suerte".
—Vamos.
Con esa simple palabra, Katsuki logró que Ochako dejara de mirar a la pareja (No estaban saliendo de forma oficial, ¿cierto? A ella no le pareció). Rodeó sus hombros con un brazo y la encaminó de vuelta a la pista, hasta el extremo donde Mina y Eijiro no se encontraban. Estaba decidido a no cruzarlos.
Ochako creyó que sería incómodo estar los cuatro allí sin hablarse realmente siendo que todos se conocían y el lugar no era tan grande como un festival para estar cada quien por su lado, pero Bakugou se encargó de acaparar su atención toda la mañana que olvidó rápidamente que sus colegas estaban también en el lugar.
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Jiro le marcó a Uraraka una tarde de miércoles, cerca de las 4 de la tarde. Sorprenderse era un eufemismo. Ni siquiera sabía que la chica tenía su número.
—Qué gusto hablar contigo, Jiro —saludó no muy segura de sí misma. ¿Hablaba por el festival al que le había invitado Bakugou? Sería al final de la semana.
—Sé que te sorprende mi llamada, Uraraka. No me gustaría molestarte, pero surgió una situación.
—¿Qué situación? —cuestionó, alarmándose inmediatamente. Si Jiro le llamaba exclusivamente a ella debía ser algo de cuidado.
—Verás, no estoy en Tokio ni ninguno de los chicos. Pensé que sería bueno llamarte a ti para que vayas en nuestro lugar al hospital.
—¿Hospital? ¿Pasó algo? —se temió lo peor.
—Bakugou. Tuvo una gran pelea con un villano esta madrugada y ha acabado convaleciente.
—¿Qué hospital? —pidió de inmediato, sin querer perder un segundo más—. ¿Desde cuándo está allí?
—Te mandaré un mensaje con el hospital y el número de cuarto. Por favor, mándale mis saludos.
—Sí, sí. Claro —ansiosa, la apresuró. No pensó en si se escuchó grosera. Se sentía con el corazón en un hilo.
—Sabía que eras la indicada.
Kyoka colgó.
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Le pidió a Tsuyu terminar el patrullaje sola y luego se dirigió al hospital. Apenas y tuvo tiempo de cambiarse. Corroboró la información que Jiro le había dado por mensaje en la recepción y subió los escalones de dos en dos hasta llegar al tercer piso, donde Bakugou estaba internado, incapaz de esperar al elevador. Casi asusta a una enfermera cuando pasó a su lado, con sus pies más corriendo que caminando, buscando la habitación 37.
Abrió la puerta todavía algo asustada. No sabía que pensar. Era normal lastimarse y Ground Zero era de los mejores héroes del país… no, del mundo. Se envolvía en situaciones de peligro de manera más usual que ella, también con frecuencia en un nivel mayor. Al abrir la puerta, se encontró con Bakugou sentado en su cama, una venda alrededor de su cabeza otras más desde el antebrazo derecho hasta la palma de su mano. Una intravenosa también estaba conectada a él. Si prestaba atención suficiente, más vendajes se asomaban debajo de la bata del hospital. Ochako sintió que el corazón se le encogió al verlo.
—¿Qué pasó? —preguntó, precipitándose hacia él. Bakugou no pareció sorprendido por su presencia, solo un poco abrumado.
—Se ve peor de lo que es.
—No lo creo —dijo ella, tajante.
—¿Qué fue lo que pasó?
—Una mala pelea.
—Puedo notarlo —suspiró, tirando su bolsa al suelo sin muchas energías. Con sus dedos tocó por encima de los vendajes de su brazo, el ceño fruncido, imaginando qué pudo haber pasado para que su vecino terminara de esa forma—. ¿Por qué no me lo dijiste? Pude haber venido a la hora del almuerzo.
—No quería preocupar a nadie —le confesó, luego añadió entre dientes, pero ella alcanzó a escuchar—. Esos estúpidos. Les dije que no lo divulgaran.
Omitiendo la última parte, Uraraka declaró—. Tengo derecho a estar preocupada, idiota.
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Le estaba mostrando viejas fotos de las últimas vacaciones con sus padres cuando una enfermera entró a la habitación. Afuera ya estaba oscuro y el tiempo había pasado rápidamente, entre los regaños de ella, las explicaciones de él y la resignación final de los dos, la tarde se había esfumado.
En su blanco y pulcro uniforme, la mujer que estaba cerca de sus cuarenta, le pidió a Ochako que se retirara en un tono severo, similar al de un regaño.
—La hora de visitas está a punto de terminar —expuso con voz grave—. Y el paciente debe descansar.
Había sido una clara alusión a la postura de Bakugou, quien estaba todavía sentado. Ochako se había subido a la pequeña cama para estar a su lado en una posición similar, con una comodidad que deberían tener en una casa, no en el nosocomio.
Algo avergonzada, Uraraka se desencaramó de la cama y regresó a la silla de manera torpe.
—Tienen cinco minutos —fue la declaración final de la mujer antes de marcharse. La advertencia había sonado similar a la amenaza de echarla por la fuerza si era necesario.
Ochako miró a sus manos como una niña atrapada en una travesura, sin regresarle la mirada a Katsuki, cuando un pensamiento repentino cruzó por su mente.
—Si las visitas terminan a las 8, ¿cómo hiciste para quedarte en el hospital conmigo el pasado diciembre?
Katsuki sonrió de medio lado, no apartó los ojos rojizos de los castaños de ella. Alargó su mano hasta acunar su rostro con ella y en un breve, eterno segundo, acarició su mejilla con el pulgar.
—Tengo mis maneras, Cara de Ángel.
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Uraraka salió del hospital completamente sonrojada, pero de cualquier manera le prometió a Katsuki que volvería al día siguiente.
Sin falta.
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Regresó con un ramo de flores al otro día, como prometió, a la hora del almuerzo. Su traje de Uravity todavía puesto. No tenía mucho tiempo.
—¡Feliz recuperación! —puso las rosas rojas en sus manos y, cuando estuvo suficientemente desprevenido, le dio un beso en la mejilla—. ¡Feliz San Valentín también!
Se marchó luego de una torpe despedida.
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Bakugou fue dado de alta el viernes 15, justo a tiempo para la presentación de Kyoka en el festival. Uraraka estaba, más que avergonzada por los eventos del día anterior, reticente a ir cuando las heridas de Bakugou estaban, en cierta medida, frescas. Él le aseguró que no era nada, pero ella le hizo prometer que volverían temprano.
Se saltaron la cola para entrar al club y subieron directamente a la cabina del DJ. Kaminari y Jiro estaban allí, charlando de sabría dios qué cosas. Parecían enfrascados en una discusión cuando Bakugou golpeó con dos dedos el hombro de Denki.
—Hey.
—Cuánto tiempo, hermano —se alegró Kaminari y le dio un abrazo que pareció más bien una excusa para palmear fuertemente su espalda. Uraraka frunció el ceño. ¡Estaba lastimado!
—¿Cómo estuvo la visita al hospital? —le preguntó Jiro, haciéndola hacia un lado. Todavía no comenzaba su turno de mezclar.
—Gracias por avisarme —dijo ella con franqueza—. Él jamás me lo hubiera dicho.
—Así son estos hombres —Kyoka se encogió de hombros.
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Aunque no había planeado beber, Uraraka admitía que, quizá, se había pasado un poco. No estaba borracha como para no estar consciente de sus acciones, pero se daba cuenta de que se reía de los chistes tontos de Kaminari, incluso de lo que no era un chiste, y eso era una señal de que no estaba bien. Bakugou no había bebido, como conductor no se lo permitió a sí mismo y solo estuvo cuidando que ella no exagerara con los shots.
Estuvieron apoyando a Kyoka desde la cabina y luego bajaron hasta la pista. Bailaron los tres en un pequeño grupo hasta unirse a unos más grandes. Katsuki estuvo pegado a su lado todo el tiempo, espantando a cualquier chico que quisiera aprovecharse de su estado. No, espantando a cualquier chico, punto.
Ella no quiso preguntar nada más. Achispada como estaba, Ochako recordaba muy bien que Bakugou recién estaba dado de alta y que se supone debería descansar. Hablándole al oído, le pidió que se marcharan. Según su celular, apenas era la una de la madrugada. Se despidieron de Denki, quien pensaba quedarse hasta el final para esperar a Kyoka y fueron andando al estacionamiento.
Sintiéndose libre por el alcohol ingerido, Uraraka hizo todo el camino desde la salida del club hasta el estacionamiento, donde aguardaba el auto de Katsuki, abrazándolo como una lapa por la espalda. Él no paró de decirle que se veían ridículos y que estaban caminando como patos, pero ella hizo oídos sordos y hundió el rostro un poco más en su espalda.
—Suelta —le pidió una vez que llegaron al auto. Ella canturreó algo similar a un no y le apretó todavía más. Tenía suerte, si no estuviera usando sus guantes especiales, ya lo tendría flotando—. Cara de Ángel, suéltame o nunca vamos a llegar.
Ella eligió ese momento no solo para soltarlo, sino para hacer una de esas preguntas estúpidas que se le cruzaban por la mente con frecuencia.
—¿Por qué Cara de Ángel? ¿Es un chiste?
A decir verdad, había aceptado el apodo, no muy frecuente, con cierta alegría, pero en ese momento quería asegurarse de que se trataba de algo bueno y no de una muy mala tomadura de pelo por parte de Ground Zero.
—Por todos los héroes, no debí dejarte beber.
Tozuda, ella repitió—: ¿Por qué Cara de Ángel?
—Si subes al auto, te lo diré.
Obediente como nunca, Uraraka abrió la puerta del copiloto y se puso el cinturón de seguridad con toda la gracia que pudo reunir. No era mucha. Una vez hecho y con Katsuki encendiendo la ignición, repitió.
—¿Por qué Cara de Ángel?
Él no la miró cuando dijo simple, contundente—: ¿Nunca te has visto en un espejo?
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La dejó en su puerta cuando ella no vio la necesidad de ello. Ya se sentía sobria y, si había qué añadir, también bastante avergonzada. Abrumadoramente avergonzada. No dijeron nada mientras esperaban el elevador, tampoco cuando se subieron a él. Sus pasos resonaron en el silencio de la noche, las botas de él, los botines de ella. El pasillo frío y tenuemente iluminado lo recorrieron casi como una exhalación, él estuvo a su lado todo el tiempo mientras ella buscaba sus llaves dentro de su bolsa. Giró la perilla, abrió la puerta, era el momento de decir algo.
—Gracias por llevarme —habló en un tono suave, casi como si hablara en secreto. Él emitió un sonido complacido desde la garganta, ella sintió la necesidad de girarse, de enfocar toda su atención en él. Y así lo hizo. Las mariposas estaban haciendo estragos con su estómago. Se estaban despidiendo, pero no querían despedirse. Por un efímero instante sintió a Bakugou inclinarse sobre ella y ella estuvo tentada a cerrar los ojos, pero no lo hizo y el instante murió de forma tan repentina como llegó a la vida.
—No debí dejarte beber —repitió por segunda vez esa noche. Tomó su mano, la que no sostenía el pomo de la puerta y acarició sus nudillos por encima del guante—. Entra —dijo.
Ella asintió, entró a su casa y cerró la puerta. Se recargó en ella y la fuerza de sus piernas le abandonó tan pronto como escuchó a Katsuki entrar a su departamento. Se deslizó contra la madera blanca hasta quedar sentada sobre la alfombrilla del recibidor. Apretó las llaves en un puño y llevó su otra mano a su corazón desbocado.
Si no hubiera bebido ¿la habría besado?
Nunca se había arrepentido de hacer algo en su vida tanto como ahora.
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debido a la extensión de este capítulo decidí dividirlo en dos, mañana la actualización del que es el final del final y, después de eso, he decidido oficialmente hacerle un pequeño epílogo a esta historia. no será mucho pero es trabajo honrado UwU
Respondiendo reviews en orden de llegada:
Mich Rangel: mientras escribía en perspectiva de Uraraka hice lo posible para que Rie no fuera odiable. siempre supe su papel en la vida de Bakugou y no deseaba crear dramas innecesarios por exagerar situaciones solo para que parecieran peor de lo que se veían, hay que recordar que, al ser un narrador desde el POV de Uraraka, la narrativa es no confiable, porque ella no lo sabe todo jaja
Ana-Gami: Creo que todos tenemos un amigo que escribe bien culero en el chat y ese amigo es kaminari xdd LAMENTO NO DARLES HIJOS. DIOS MÍO. SI NO ME DICES QUE SON 18 (ahora 19) CAPÍTULOS DONDE NO HAY NI SIQUIERA UN BESO NO ME DOY CUENTA. TERRIBLE. Yo creía que esto no iba a ser un slow burn (ingenua de mí), pero acabó siendo un super slow burn, pido perdón a todos por eso. Voy a decepcionarte un poco porque jamás me vi Friends, así que no entiendo la referencia :( gracias por los ánimos en todo caso jaja
Trapito invertido: ajdlajads me declaro culpable. mientras escribía inicialmente revelé con mucha facilidad quien era Rie en la vida de Bakugou y dije: nah, ¿dónde está la diversión en eso? entonces cuidé bastante la narrativa para no darlo a conocer hasta el final. veo que hice un buen trabajo hdhhfahafs lol
Ryuuky: realmente estoy contenta de que te gustara el pov de bakugou. quería hacerlo simple y sin exagerar en groserías y pensamientos sexuales o posesivos, como veo que pecan los POV masculinos de algunas historias, lamento entregar un capítulo siguiente a medias, pero gracias a eso, el siguiente no demorará, jaja
Owonderr: al principio, como mencioné, pensaba hacer el pov de bakugou como una historia aparte, pero dije: nah, creo que mejor lo usaré para hacer ciertas explicaciones ahorrándome monólogos largos e incómodos. al final escribirlo fue más difícil de lo que pensaba y hasta quise echarme para atrás, pero al final estoy bastante contentta del resultado. me alegra que haya gustado tanto y Jiro seguirá recomendando música para Bakugou
Kushi920912: bueno, resulta que este no es el final, sorry xdddd no creo llegar a casarlos, pero la domesticidad que mencionas me llega al corazón, quiero jugar mucho con eso en el futuro inmediato. La declaración ya se viene. La verdad es que me la pensé al minuto dos de concebir el fic y me siento emocionada de finalmente escribirla jaja espero esté a la altura!
Bluene Angel: en algún momento del pov de bakugou pensé en hacerla lesbiana jsdkllaj sin embargo, me quedé con mi idea inicial. en japón la cultura de los idols es terrible y el machismo impera, no hacía falta hacerlo más dramático. recuerdo mucho a la idol que se disculpó por casi ser asaltada en su propio departamento, tristísimo
¿Cómo es posible que nadie haya mencionado cómo compaginé los sentimientos de Bakugou con la narrativa en el capítulo anterior? Cuando intuía quién era pensaba en ella como Uravity, cuando sabía que era ella la pensaba como Uraraka y cuando se dio cuenta de que cacheteaba banquetas por ella ya era Ochako en su corazón :'D
es todo, nos leemos en el final parte 2!
