Capítulo 3
"Agent Squad"
Mientras tanto, de vuelta en Club Penguin, Rojín, Patito y Moñito seguían tratando de adivinar qué significaban lo que había dicho Amarillín.
-¿Pero qué había dicho? –se preguntaban Rojín y Patito, olvidadizos –Algo de EP… …EP… … ¿EPP? … No… … ¿EPF…? … ¡Sí! ¡EPF!
-¡La Estación Pingüi-Fónica! –exclamó Moñito, recordando haber visto esas siglas en algún lado.
-Wow, qué lista –la elogió Rojín.
-¡Vamos allá! –gritó Patito
-¿No tenías que irte pronto, Patito? –le recordó Moñito.
-Pff, no –dijo, quitándole importancia con un gesto de la mano –. Esto es mucho más emocionante. Iba a llevar a Davín al Hotel Para Puffles, pero a estas horas ya debe de haberse ido.
-¡Oh, rayos! ¡Casi lo olvidaba, también yo iba a llevar a Rojito al Hotel! –exclamó Rojín, golpeándose la frente –…Nah, pero no importa, ¡estamos por descubrir que Amarillín es un agente secreto! –las otras dos ya sólo lo ignoraron.
Entonces los tres se dirigieron a la Estación Pingüi-Fónica. Era un edificio algo pequeño que siempre estaba vacío y que en realidad no servía de mucho: los pingüinos sólo iban para tratar asuntos sobre los servicios de telefonía o cosas así. Entraron y por primera vez se fijaron en un elevador con un cartel de "fuera de servicio." Encima de la puerta había otro letrero, pero viejo y desgastado, que decía EPF.
-Wow –dijo Patito al verlo –… Siempre creí que era por Elevador Para Fanfarrones, o algo así.
Ignorando el cartel, llamaron al ascensor y entraron. Pero cuando quisieron poner el piso, se encendió una pantalla y salió una voz robótica que les dijo:
-Identifíquense.
-Amm… Somos Moñito Elegancia, Patito Panda y Rojín Roger –contestó Moñito.
-Moñito Elegancia, Patito Panda, Rojín Roger –repitió la voz –. Solicitud denegada.
-¿Solicitud? –se preguntó Patito –¿Entonces podemos solicitar un pase para invitados o algo así?
-Err… No creo que funcione así, Rojín –le respondió Moñito.
-¿Qué tal si…? –comenzó Rojín con una nueva idea –…Espera un segundo…cof, cof –se aclaró la garganta para sonar más grave e imitar la voz de Amarillín, aunque ni siquiera la tenía muy grave –… Soy Amarillín Nl.
-Amarillín Nl –repitió la voz –. Solicitud aceptada –entonces el elevador empezó a moverse al subsuelo. La pantalla cambió y comenzó una bienvenida de la EPF.
»Bienvenidos a la Elite Penguin Force, una agencia secreta liderada por Gary, el Pingüino Artefacto, que recluta gente con el coraje y el valor de alcanzar lo inalcanzable y lograr lo imposible –Rojín entonces volteó con una sonrisa de oreja a oreja de "se los dije" con Patito y Moñito y les dijo:
-Jaja, tenía razón. Y ustedes que me creían un loco –era difícil pensar que el loco había acertado con sus locuras.
Después de un momento, el elevador se detuvo y los tres llegaron a la entrada de la EPF. No había nadie ahí a quien pedir indicaciones, ni siquiera Gary. Siguieron caminando derecho por el pasillo principal, hasta que llegaron a la habitación del final, donde estaba el portal.
-¿Qué es esto? –se preguntó Patito, viendo el portal y volteando alrededor por si había alguna nota o algo. Sólo había una pantalla en ese cuarto, pero en ese momento estaba apagada.
-No lo sé, pero quiero tocaaarlooo –contestó Rojín, hipnotizado por el espiral rosado del portal mientras extendía lentamente su aleta a él
-¡No! –gritó Moñito, dándole un manotazo para que bajara la aleta. "Auch," exclamó Rojín, sobándose –No sabemos qué es, o qué hace, ni nada de este lugar… Hay que irnos de aquí… Este lugar me da escalofríos.
-Yo creo que hay que tocaaarlooo –dijeron los otros dos al mismo tiempo, hipnotizados. Luego se quedaron viendo el uno al otro –… Me debes una soda –se dijeron.
Entonces, la pantalla de esa habitación empezó a pitar y se prendió, pero el video se cortaba, así que sólo podían ver fragmentos de lo que parecía un pingüino amarillo (Amarillín, sin duda), encerrado en un campo de energía, volando al lado de un robot. Después de unos segundos se volvió a apagar.
-¿Ese era –se preguntaron los tres –…¡Amarillín!?
-¿Ya ves, Moñito? Si él está ahí dentro –Patito señaló el portal –, entonces no debe de ser malo.
-¿No vieron lo que estaba pasando? –los reprochó Moñito –¡Iba volando por los aires, encerrado y rehén de un robot!
-¿En serio? Yo creí que iban a tomar el té… –dijo Rojín.
-¡Debemos de pedir ayuda! ¡Pero ese "Gary el Artefacto" no parece estar por ningún lado! –Moñito estaba perdiendo la paciencia.
-Bueno, ¡tengo una idea! –les dijo Rojín –. Ustedes van por ayuda y yo voy a través de esta cosa a rescatar a Amarillín –y antes de que pudieran evitarlo, Rojín se lanzó dentro del portal.
-¡Rojín!
Para este momento, Amarillín, ahora Nl-Bot, ya se había robotizado. Él era exactamente igual a Amarillín, pero tenía cohetes en los pies y las aletas, sus ojos eran rojos y su piel era de un tono más metálico.
Metal Sonic pensaba mandar a Nl-Bot a Club Penguin para que conquistara la dimensión él solo. Para su suerte, descubrió que Gary había cometido un error al crear el portal: los portales que se generaban no desaparecían, así que se ahorraría mucho trabajo, ya que no tendría que descubrir por su cuenta cómo abrir uno y sólo usarían el que ya existía.
-Amo –le dijo Orbot –, ¿por qué no va usted mismo?
-Ya se los expliqué –les dijo Metal Sonic –. En primera instancia, ¿qué tan difícil puede ser colonizar una isla de pingüinos tontos? Y en segunda, para garantizar que el portal lo llevará a Club Penguin necesito utilizar demasiada energía; tengo que hacer lo mismo que hice aquí, y no puedo usar cualquier tipo de energía.
»Después de las Chaos Emeralds, yo soy la fuente de energía más poderosa con la que contamos, porque tengo la capacidad de generar quintaesencia artificial, la magia de la vida. Aprovecho esa energía para hacer funcionar todo lo que necesito, pero como ya usé mucha para traer al pingüino, quedaré muy debilitado después de llevarlo de vuelta y tendré que recargarme durante varios días.
-Oh… Muy bien –dijo Cubot, que no había entendido mucho –… Pero, entonces, señor, ¿por qué no usa la energía de las Chaos Emeralds?
-También ya hablamos de eso –le contestó Metal Sonic, impacientándose –. Yo soy potenciado por una Chaos Emerald; es lo que uso para recargarme. Las otras cinco las voy a utilizar para los otros proyectos –se volteó con Nl-Bot, ignorando a los otros dos, y le dijo:
»Tú, Nl-Bot, ya sabes qué vas a hacer, ¿verdad?
-Volar al portal y destruir la isla de Club Penguin –contestó. Era la misma voz de Amarillín, pero sin emoción alguna.
Y así lo hizo. Salió de la guarida y se fue volando hasta Green Hill, donde estaba el portal del que había salido. Ahí estaba a Rojín a lo lejos, gritando su nombre y buscándolo alrededor del portal, incluso debajo de las piedras.
-¡Amarillín! ¡Amarillín! Rayos. ¿Dónde podrá estar? –entonces volteó a ver a la "cámara" y dijo: –…Público, ustedes ya lo saben, ¿no? Díganme que ya narraron esa escena… –pero en ese momento, Nl-Bot aterrizó frente a él.
»Woah! ¿Amarillín? ¿En serio eres tú? ¡Estábamos muy preocupados! ¡Fuimos a la EPF y te vimos volando con un rob-¿Por qué tienes como cañones en las manos? –tenía un extraño talento para cambiar de tema así de bruscamente.
Nl-Bot no dijo nada, sólo lo levantó con mucha facilidad y se lo llevó consigo al portal. Lo pasaron y llegaron a ese lugar rosado. El portal que los arrastró esta vez fue el 6-34, lo que significaba que Metal Sonic había tenido éxito. Salió por el portal de la EPF, donde aún estaban Patito y Moñito, sin saber qué hacer.
-Destruiré el universo de Club Penguin –Nl-Bot tiró a Rojín a un lado. Las otras dos se les quedaron viendo, entre asombradas y aterradas
-¡Lo encontré! –gritó Rojín mientras se levantaba.
Nl-Bot se dio cuenta de la presencia de las pingüinas y supo que no tenía que decir eso, porque a continuación dijo:
-¿Destruiré el universo de Club Penguin? No, no, no. Debo haberme equivocado… Quise decir… Amaré…el universo…de Club Penguin… …Ahora, señoritas, señor, si me disculpan –y se fue sin decir nada más por el pasillo de la EPF, lo más normal que pudo, así que, naturalmente, se veía muy obvio. Todos se quedaron boquiabiertos.
-¿Qué acaba de pasar? –dijeron las dos pingüinas a la vez, haciendo énfasis en todas las palabras. Rojín les contó lo que vio en la otra dimensión
-Ese no es Amarillín… Ese es un robot –afirmó Moñito.
-Mmm… Ya decía yo que los pingüinos no podían tener cohetes –dijo Rojín.
-De que pueden, pueden. …Pero… debe de ser él, porque era su voz. Es como si lo hubieran…robotizado…de alguna manera –dijo Patito.
-Sea lo que sea, debemos de seguirlo –les dijo Moñito –. Si lo que dijo es cierto, va a tratar de destruir la isla.
-¡No podemos permitir eso! –exclamó Patito, determinada –¡Tenemos que destruir a ese pingüino antes de que nos destruya a nosotros!
