Capítulo 5

"Conquer"

Ártico apareció en Mobius, aunque no salió por el mismo portal que Amarillín y Rojín. Esta vez se abrió un nuevo portal, que se encontraba casi al lado de la base de Metal Sonic. Qué extraña casualidad.

Unos metros más lejos que él, moviéndose sigilosamente por los arbustos, vio que alguien trataba de infiltrarse en la guarida sin ser visto; un mobian, sin duda. Era un zorro amarillo de pies a cabeza, no anaranjado con negro como el zorro rojo común; sólo tenía pelaje blanco en los bigotes, el pecho y la punta de las colas… Así es, colas: lo que más resaltaba de él era que tenía dos, muy largas y esponjosas. Tenía unas orejas muy grandes, como los zorros de verdad, y ojos de color azul cielo. Las únicas prendas que llevaba, al igual que Sonic, eran unos guantes blancos y unas zapatillas rojas con blanco. Además, se veía muy joven, como de unos ocho años, e incluso era significativamente más bajo que Sonic (de un metro treinta y cinco, más o menos); sus tres pelitos en su frente le daban una apariencia más tierna y reforzaban la idea de que aún era un niño.

Ártico se acercó al extraño con cierta curiosidad, pero no se dejó ver hasta que estaba justo detrás de él (los arbustos ayudaban a esconderlo):

-Hola –le dijo Ártico, pero de su boca sólo salió un "puf."

-¡Woah! –el extraño se sobresaltó cuando lo oyó. Entonces volteó y vio a Ártico. Aunque se le hacía una criatura desconocida, no le prestó mucha atención –Ahh… Hola, amiguito. …Casi me matas del susto –incluso su voz sonaba como la de un niño, pero parecía muy maduro.

-¿Puf-puf? (¿Quién eres?) –le preguntó Ártico.

-Err… Espera un segundo –empezó a buscar en una mochilita que llevaba –… Recuerdo haberlo traído… ¡…Aquí está! –sacó algo parecido a una tableta, lo que llamaba Miles Electric –Es un traductor. Originalmente lo había diseñado para entender el lenguaje de los wisps, pero supongo que también debe funcionar contigo –movió unos botones y palancas –… Ya está. Di: Hola.

-Puf (Hola) –dijo Ártico, obediente. Mientras hablaba, la tableta escribía su traducción al español.

-"Hola" –leyó el extraño –. ¡Sí! Funciona. Ahora dime, ¿cómo te llamas?

-¿Puf puf puf? (¿Cómo te llamas?) –repitió Ártico.

-"¿Cómo te llamas?" … Jajaja. No, no ocupo que lo repitas –le contestó, riendo –. Ya está listo el traductor. Quiero que me digas cuál es tu nombre –por lo que había visto hasta el momento, podía confiar en él. Era un niño que por alguna razón tuvo que madurar rápido, como el puffle. Además, se veía que era muy inteligente, pero eso no quitaba que fuera muy amable y leal.

-Puf Puf (Soy Ártico).

-"Ártico" –leyó –… Un gusto conocerte, Ártico. Mi nombre es Miles Prower, pero mis amigos me dicen Tails. Imagino que ya te habrás dado cuenta del porqué –dijo volteándose para que viera sus dos colas.

-¿Puf puf puf puf puf puf-puf? (¿No te molesta que te digan así?)

-No, lo veo más bien como un orgullo –le contestó Tails –. Solía avergonzarme de mi…situación. …Pero luego conocí a Sonic, y él me enseñó que era algo especial… …Mira esto –empezó a girar sus colas como las hélices de un helicóptero y comenzó a volar. Luego volvió al suelo –. Me dijo que muchos quisieran tener esa misma habilidad, y que no tenía que dejarme llevar por lo que dijeran o pensaran los demás… –se quedó pensando, nostálgico.

»Bueno, cambiando de tema, ¿de dónde vienes?

-Puf puf Puf Puf, puf-puf puf (Vengo de Club Penguin, de otra dimensión) –dijo, señalando el portal.

-"Vengo de Club Penguin, de otra dimen-" ¡Espera! ¡¿Qué?! –Tails, atónito, no se había percatado de la existencia del portal, pero en ese momento se acercó y lo empezó a examinar –Wow. Es muy…peculiar… No es nada que haya visto antes…

»Hace unos días detecté un gran aumento de energía y me puse a investigar, pero se hizo mucho mayor apenas hace un rato. Usé esto –sacó de su mochila una gema amarilla, probablemente un diamante, y se la mostró –para rastrear de dónde venía esa energía, y me trajo hasta aquí. Esto es una Chaos Emerald. Con ella puedo rastrear grandes niveles de energía, como el de sus hermanas, y usarla como un imán; y al parecer, Metal Sonic tiene más de una aquí… Aunque además de esa energía, detecté otra muy fuerte…

-¿Puf Puf? (¿Metal Sonic?)

-Sí. Es un robot, y ésta es su guarida. Sospecho que él es la razón de esta desestabilización de la energía, así que vine a investigar. ¿Tú a qué viniste?

-Puf, puf puf, puf-puf puf, puf puf-puf-puf puf-puf-puf-puf puf puf puf (Amarillín, un pingüino, entró al portal, pero salió hecho un robot y ahora está destruyendo nuestra ciudad).

-Mmm… Te apuesto lo que quieras a que Metal Sonic tiene algo que ver. Siempre se la pasa haciendo ejércitos de robots. …No me extrañaría que un día de estos me capture y me robotice –volteó y vio que Ártico puso una cara entre tristeza, decepción y miedo.

»Pero no te preocupes. Es muy fácil acceder a su sistema y estropear sus robots. Pero…el problema es que tendría que ir allá –apuntó a la guarida –. No sé cuánto me pueda tardar en encontrar sus registros. Y ocuparía muchos cálculos para poder acceder a ella desde mi Miles Electric.

-Mmm –pensó Ártico –. ¿Puf puf puf-puf puf Puf-Puf (¿Y no podríamos usar la Chaos Emerald?)

-Amm –pensó Tails –… Creo que… ¡Sí! Tienes razón (¿Cómo no se me había ocurrido antes?). Ten, sostenla –le pasó la Esmeralda a Ártico mientras abría y cerraba aplicaciones en su Miles Electric. Emanaba una energía inmensa –. La vamos a usar como un enlace, para ahorrarnos el trabajo de hacer las ecuaciones –empezó a presionar botones y a mover cosas en su tableta.

»Y… ¡Listo! Imagino que debe ser el último proyecto que hizo… "Nl-Bot…" ¿Te suena? –Ártico se lo pensó y luego afirmó –… Muy bien. Entonces ya está desactivado, y el pingüino debe de estar a salvo.

-¡Puf puf! (¡Muchas gracias!) –Ártico se despidió de Tails y entró de nuevo al portal. Ya empezaba a anochecer, así que decidió posponer sus planes de infiltración.

-Ya es de noche… Pronto van a activar los sistemas de seguridad y no me gustaría quedarme encerrado… Mejor lo dejo para mañana –siguió viendo el sistema en su tableta. Llamó su atención un proyecto marcado como "Tails_Doll."

»Tails Doll… ¿Qué es esto? –abrió el archivo y vio la imagen de un robot/peluche (diría que era un robot, pero se veía muy afelpado y real) muy parecido a él, pero con una antena y una piedra en la cabeza –¿Una versión robotizada de mí mismo? …No… Un… ¿…Un muñeco? …Creo que debe ser mejor desactivarlo –presionó el botón, pero no pasó nada –… Mmm… Supongo que tendré que esperar hasta estar en la guarida para investigar más –y se alejó un poco para esconderse.

Al entrar al portal, Ártico volvió a llegar al Null Space y lo atrajo el portal de Club Penguin, cargado aún de la quintaescencia artificial de Metal Sonic. Salió por el portal de la EPF, donde aún seguían esperándolo Artiquito, Rojito y Davín.

-Ártico, no encontramos a Gary por ninguna parte –le comenzó a decir Davín, hablando muy rápido, en cuanto lo vio –. Traté de hackear el sistema de seguridad para acceder a las cámaras y ver dónde se metió, pero lo único que pude hacer fue acceder al teléfono. Hablamos con nuestros dueños hace rato y nos dijeron que habían logrado capturar al robot, y que…

-Err… Davín –lo interrumpió Ártico –… Ya lo resolví. Desconectamos el robot, así que Amarillín ya debe de estar a salvo.

-¿Quééé? –reaccionó Artiquito. Entonces Ártico les contó todo lo que había pasado.

-Hay que llamarlos de nuevo para contarles –dijo Davín. Accedió de nuevo al sistema para usar el teléfono y marcó al celular de Patito.

-¿Davín, eres tú? –dijo Patito cuando contestó.

-Puf, puf (Sí, mami) –le contestó con una voz muy mimada.

-Puf-puf-puf puf (Ya apagamos al robot) –dijo simplemente Rojito, para evitar lo que en su opinión era una escena tan empalagosa de relación madre e hijo.

-Oh… ¿En serio? Ya se me hacía raro que no pusiera resistencia –les dijo Patito.

-¿Quién es? –alcanzaron a escuchar la voz de Rojín.

-Son los puffles. Dicen que el robot ya está apagado –le contestó Patito.

-¿En serio? Pero… ¿entonces cómo vamos a sacar a Amarillín de aquí? –le dijo Moñito.

-Mmm… Cierto. Oigan –dirigiéndose a los puffles –, ¿podrían venir a ayudarnos con esto?

-Puf, puf (Claro, mami) –le contestó Davín, de nuevo con su voz de niño mimado, al tiempo que colgaba. Todos se le quedaron viendo, pero no dijeron nada.

Inmediatamente salieron de la EPF para buscar a los pingüinos. Los encontraron muy cerca de la Estación Pingüi-Fónica. Al igual que en Mobius, ya estaba oscureciendo en Club Penguin. Los cuatro puffle se acercaron a inspeccionar el cuerpo inerte de Nl-Bot.

-Puf puf-puf puf-puf-puf puf-puf (Debe tener algún botón o algo para abrirlo)… –opinó Davín mientras daba vueltas alrededor de él. No se atrevían a levantarlo o siquiera tocarlo por miedo a que pasara algo.

-Puf-puf puf-puf Puf puf puf (Debí haberle preguntado a Tails cómo sacarlo) –dijo Ártico.

-¡Hay que darle una cachetada a ver si despierta! –exclamó Rojín, bromeando, pero Patito se lo tomó en serio y comenzó a golpearlo.

-¡Puf! ¡Puf! (¡Eso! ¡Violencia!) –gritó Rojito, uniéndosele a Patito para golpear a Nl-Bot.

-¡Alto! ¡Lo van a lastimar! –los reprendió Moñito.

Pero entonces apareció una grieta en un costado del robot, que se fue haciendo más y más grande. En ese momento, Amarillín recuperó el control de su cuerpo y despertó del trance. Las partes robóticas cayeron al suelo, dejando descubierto a Amarillín.

-Auch… ¿Dónde estoy? –preguntó Amarillín, confundido. Tardó un segundo en enfocar bien y los vio a todos ahí reunidos –…Ah… Hola… amigos... puffles… señores hijastros puffles… ¿Podrían decirme alguien qué pasó?

Y le explicaron todo lo que pasó; desde que fueron a buscarlo a la EPF y lo vieron salir convertido en robot hasta que lo capturaron y lo liberaron. También, los puffles les contaron su aventura en la EPF, con Rojín y Patito como traductores.

-Wow… –dijo Amarillín, atónito, cuando terminaron –… Creí que había sido un sueño… Sólo recordaba un tipo azul y un robot muy parecido a él… ¡…Un momento! –de repente se le ocurrió algo y parecía alarmado: –¡¿Me están diciendo que la EPF ya no es un secreto por mi culpa?!

-Es culpa de tu jefe por hacerte usar el portal –dijo Rojín. La mención de Gary lo alarmó un poco más.

-¡Gary! ¡Él no lo sabe! ¡Tenemos que avisarle!

-¡Tienes razón! –también Moñito se alarmó –¡Tiene que cerrar el portal antes de que venga ese Metal Sonic en persona y destruya la ciudad!

-Pero no pudimos encontrarlo por ningún lado –dijo Patito.

-Puf puf puf-puf (Tampoco nosotros lo encontramos) –dijo Artiquito.

-Es porque no saben dónde buscar –contestó Amarillín, sonriendo misteriosamente, mientras sacaba un celular mucho más nuevo que el de los demás (incluso parecía futurístico) y marcaba –. …Sólo los miembros de la EPF tenemos estos teléfonos de espía. Voy a hacer que se inscriban cuando todo esto termine. Al parecer ya no es un secreto para ustedes.

»¡GARY! –gritó Amarillín por el celular en cuanto contestó –¡Tengo algo súper importante que contarte y tienes que cerrar el portal!

-Amarillín –lo interrumpió Gary. Sonaba cansado –… Ya lo sé. Estuve monitoreando todo desde que entraste al portal. Yo fui el que puso el video de seguridad en la pantalla cuando entraron tus amigos. Luego apagué el portal cuando saliste tú robotizado, y lo volví a activar cuando llegaron los puffles. Ahora está apagado nuevamente.

-Oh –dijo Amarillín –… Bueno… No debí haber llamado… ¡…Espera! Mis amigos se quieren inscribir a la EPF.

-Que vengan mañana, tengo mucho trabajo en este momento –le respondió.

-Muy bien. ¡Adiós, Gary! –se despidió Amarillín y colgó.