Capítulo 7

"Reconquer"

De vuelta en Club Penguin, los pingüinos ya habían salido de la EPF, pero Gary se quedó, aún estudiando el portal, analizándolo desde otra habitación. Justo en ese momento sucedió lo impensable: Metal Sonic se materializó en el portal de la EPF. Como no había nadie por ahí, se dirigió por el pasillo hacia el elevador, lo tomó y salió a la calle.

No había nadie por ahí, a excepción de Amarillín y sus amigos, quienes acababan de salir. Se quedaron pasmados al ver a Metal Sonic salir de la Estación Pingüi-Fónica; era justo lo que Gary les había prometido que no pasaría. Él, por su parte, parecía verdaderamente decepcionado de que estuviera casi vacío el lugar, ya que no podría hacer su entrada triunfal; incluso había preparado un gran discurso ("Gente de la dimensión de Club Penguin, arrodíllense y muéstrenle respeto a Metal Sonic, su conquistador," y cosas así), pero no podría usarlo si no tenía una audiencia considerable.

-¡Eek! ¡No puede ser! ¡Es Metal Sonic! –gritó Amarillín, pero como susurro, de forma que sólo sus amigos lo escucharan. Trató de agazaparse detrás de Rojín.

-Al parecer al final sí vino en persona –dijo Moñito, en shock.

Entonces Metal Sonic comenzó a caminar hacia ellos, con la mayor naturaleza de la que fue capaz, tratando de parecer gente civilizada. Cambió a su plan B: decidió que lo mejor sería comenzar desde el nivel más alto, así que les iba a pedir indicaciones para llegar a la alcaldía de Club Penguin y conquistarla primero.

-Buenos días, señores y señoritas –los saludó cuando llegó con ellos. Hubieran querido alejarse corriendo, pero permanecieron ahí, sin mostrar signos de cobardía (excepto Amarillín). Vio al pingüino agazapado detrás, pero no lo reconoció ni le hizo caso –. ¿Me estaba preguntando si serían tan amables de decirme dónde queda la alcaldía, o presidencia, lo que sea que tengan…?

-Está por… –comenzaron Rojín y Artiquito (los más inocentes del grupo), como si nada, pero Patito y Ártico (los más valientes) los interrumpieron.

-¡No te tenemos miedo! –le gritaron.

-¿En serio? –dijo Metal Sonic, aún con su tono amable, pero cínico –Porque parece que su amigo amarillo se muere de mie… –finalmente reconoció a Amarillín como su intento fallido de robotización.

»¡! –entonces se elevó en el aire y se alejó un poco, dispuesto a atacar en cualquier momento.

-¿Puf puf-puf-puf? (¿Qué vamos a hacer?) –dijo Davín.

Patito sacó su recién actualizado y le marcó a Gary.

-Hola, Gary –saludó, con una voz tan calmada que ni siquiera parecía que estuvieran en peligro mortal –. No sé si ya lo sabías, pero aquí está Metal Sonic, y creo que quiere acabar con nosotros, o algo así.

-¡Ya lo sé! –les llegó la voz de Gary desde la Estación Pingüi-Fónica. Iba saliendo y corría hacia ellos en ese momento –Después de que lo vi salir me encontré con unas personas que posiblemente nos vayan a ayudar –les guiñó un ojo.

En ese momento, salieron del edificio Sonic y Tails Doll (aunque ellos no lo sabían).

-¡Sí! ¡Ese es Sonic! –gritó, emocionado, Amarillín, al verlos.

-¡Puf-puf-puf Puf! (¡Y ese es Tails!) –gritó Ártico.

-¡Metal Sonic! –le gritó Sonic –¡Deja en paz a estos pingüinos o te las verás con nosotros!

-Qué interesante –le contestó, indiferente –. El erizo y el zorro vienen a tratar de detenerme. Suponía que si me alejaba de su pequeño mundo, no vendrían a seguirme –a Tails Doll le pareció una amenaza para él.

-¡Tails! –lo llamó Sonic –¡Escanéalo y dime sus puntos débiles! –se volteó hacia los pingüinos y les dijo:

»Gente de esta dimensión, vayan a un lugar seguro, nosotros nos encargamos de él –brincó, se hizo bolita e hizo el Ataque Teledirigido hacia Metal Sonic.

-Puf puf puf puf (Si tú lo dices) –aceptó Artiquito, entrando a la Estación Pingüi-Fónica. Los demás lo siguieron instintivamente, a excepción de Rojito, que estaba maravillado con la batalla que se llevaba a cabo.

-¡Puf! (¡Genial!) –gritaba entusiasmado el puffle –¡Puf! ¡Puf! (¡Sí! ¡Eso!).

-¡Eek! ¡Rojito! –le gritó su dueño, aterrado, mientras salía por él –¡Ven aquí! ¡Este lugar es peligroso! …Si quieres te compro un videojuego de peleas, ¡pero no vayas ahí! –lo tuvo que llevar en brazos hasta la Estación Pingüi-Fónica.

Sonic y Metal Sonic habían comenzado a luchar en serio. …En realidad, era algo monótono. Metal Sonic, en el aire, le apuntaba, a Sonic con su cañón, él lo esquivaba corriendo y luego saltaba para tratar de golpearlo. La verdad es que el robot no tenía tanta energía, como había dicho, así que se limitaba a esquivar los ataques del erizo y sólo de vez en cuando le disparaba.

Por otra parte, Tails Doll estaba en un dilema: traicionar a su jefe, pero seguir con su misión; o ignorar su directiva y ayudarlo. Recordó que Metal Sonic le había dicho que no dejara que Sonic sospechara, y no podía desobedecer una orden directa; así que decidió seguir fingiendo que era Tails.

-¡Sonic! –le gritó –¡Metal Sonic está muy débil! ¡Gastó mucha energía para venir aquí! ¡Si sigues distrayéndolo así, se le acabará pronto lo poco que le queda!

-¡Bien! –le contestó Sonic, mientras daba una patada aérea a Metal Sonic –¡El problema es que yo también me cansaré pronto!

-Patético –dijo Metal Sonic, volando fuera del alcance del erizo –. Tengo la suficiente energía para acabar con Sonic, y conquistar esta dimensión en el acto –aunque no descartaba la idea de que podría perder.

Los pingüinos y puffles observaban todo desde dentro del edificio. Al principio ambos estaban dando lo mejor de sí, pero después de un rato, comenzaban a esquivar cada vez menos los ataques del otro. Era cierto que Metal Sonic estaba perdiendo energía, pero también que Sonic no podría aguantar mucho más

-¿Puf-puf-puf puf-puf puf puf puf puf? (¿Y ese es tu amigo que describiste tan valiente?) –le preguntó Artiquito, irónico, a su hermano, viendo que Tails Doll seguía a un lado de la batalla con su tableta.

-Puf-puf puf puf puf puf-puf (Está analizando la situación para poder ayudar) –contestó Davín. Bueno, él también aspiraba a ser científico, así que entendía que eso también era necesario en una pelea.

-No parece que este duelo vaya a terminar pronto –dijo Gary

-¡Puf puf-puf! (¡Hay que ayudarles!) –opinó Ártico. "Hay que ayudarles," repitió Patito.

-Pero no tenemos nada para atacar –resopló Moñito, con los ojos en blanco.

-Tenemos –comenzó Amarillín, sacando su celular con pose de victoria –…¡los teléfonos de espías! Gary debe de haber instalado algunas aplicaciones que nos sirvan… ¿Cierto, Gary? –Gary se le quedó viendo, pensando en las palabras correctas para desmentirlo.

-¡Sí! ¡Los celulares! –gritaron Rojín y Patito al mismo tiempo, interrumpiendo a Amarillín. Tomaron sus nuevos teléfonos, salieron a la calle y se los lanzaron a Metal Sonic. El resultado fue inesperado para todos: al tocar a Metal Sonic produjeron una pequeña explosión, la cual, si bien no lo dañó, lo distrajo y lo cubrió de humo.

-¡No me refería a eso! –les gritó Amarillín. Pero en ese momento Rojito le quitó el celular de la mano y también se lo lanzó. La explosión fue menor, pero ahora Metal Sonic estaba envuelto completamente en una nube de humo.

-¡Ahora, Sonic! –gritó Tails Doll. Sonic hizo su Ataque Teledirigido y lo derribó. Tardó un momento en levantarse, y cuando por fin lo logró, sólo dijo:

-No puede ser… Tienen mucha suerte, pingüinos. Si no hubiera venido su salvador Sonic, si no estuviera tan débil…o si no tuvieran teléfonos defectuosos, para este momento ya los hubiera conquistado.

»Pero aún no es tiempo de que canten victoria. Cuando recupere totalmente mi energía, descubriré cómo funcionan los portales y volveré. No pasará mucho tiempo, ustedes ya me ahorraron mucho de ese estudio –guiñó un ojo dirigido a Gary. No sabía con exactitud quién lo había creado, pero Gary es el que se veía más inteligente de todos.

Entonces se elevó un poco en el aire, encerró a Tails Doll en un campo magnético como el que usó contra Amarillín, y se propulsó a la EPF.

-¡Tails! –gritó Sonic al ver que se lo llevaba. Pero al momento de correr por él, los pingüinos lo detuvieron, dedicándole frases en agradecimiento a salvarlos. Sin embargo, Ártico, también preocupado por su amigo, fue el único que entendió lo que sucedió y descendió a la EPF a buscarlo.

-¡Señor, ¿cómo podemos agradecerle?! –le dijeron Rojín y Patito, al borde del llanto, mientras le daban un abrazo.

-Amm… No se preocupen –les contestó Sonic, distraído, tratando de escapar rápido de esas muestras de gratitud para buscar a su amigo –. Nuestro deber es ayudar a quien lo necesita y evitar que el reinado de Eggman y sus cómplices se extienda, incluso si

-Emm… Sonic, ¿cierto? –dijo Moñito –¿En serio va a volver para conquistarnos? ¿…Y con más fuerza?

-La verdad –le respondió –… es posible que sí. Nunca se rinde. Pero vamos a detenerlo, cueste lo que cueste, y vamos a impedir que regrese. Confíen en nosotros.

-Señor Sonic –se le acercó Amarillín, tímido –… Discúlpeme por lo de la otra vez… Por si le hice daño.

-Llámame Sonic. Y no te disculpes; yo soy el que debería disculparse por confundirte con un robot. Por poco te lastimo, ¿…pingüino? –en realidad nunca se supo su nombre.

-Amarillín –le contestó.

-Muy bien, Amarillín –se volteó a los demás –. Bueno, si no les importa, tengo que ir a rescatar a mi amigo –cuando iba a entrar al elevador, vio a Ártico saliendo de él.

-Puf, puf puf-puf-puf (Sonic, alguien te está esperando) –como vio que no le entendía, le hizo señas para que entrara al ascensor.

Justo enfrente del portal, lo esperaba Tails; pero el original, el que no tenía una Chaos Emerald en la cabeza.

-¡Tails! –le gritó Sonic al verlo –¿Cómo te escapaste de Metal Sonic? –volteó a ver su cabeza –¿…Y no me digas que se robó tu Chaos Emerald?

-Sonic, no vas a creer lo que pasó… Literalmente.

Entonces le contó lo de su infiltración, lo de Tails Doll y todo sobre su aventura. Resulta que cuando terminó su duelo con Metal Sonic y vio que estaba regresando junto con Tails Doll, tuvo que huir de la guarida, y no tuvo tiempo de investigar los demás proyectos, sólo de encender de nuevo los sistemas de seguridad, como si nunca hubiera entrado.

Afortunadamente para Metal Sonic, aparecieron en el portal de al lado de su guarida. Por poco ven a Tails, pero se escondió. Sabía que Sonic iba a estar muy preocupado por el supuesto Tails, así que, para cortar camino, decidió meterse al portal para llegar a donde estaba su amigo.

Apareció por el portal de la EPF, y se encontró con Ártico, a quien le pidió que llevara a Sonic (si es que aún no se había ido).

-Wow –reaccionó Sonic al terminar –. Entonces…al final sí trabajaste como un espía… Mientras yo trabajaba con un espía…

-Es lo que pensé yo –le dijo Tails.

-Era…una muy buena copia. Tenía tu misma voz y todo. …Y se inventó historias creíbles. Dijo que tenía la Chaos Emerald en la cabeza para observarla y que no se la robaran. Cuando le pregunté que qué pasó con lo de la infiltración, me dijo que era muy difícil, así que decidió regresar. …Pero ¿qué quería de mí Tails Doll?

-Quería encontrar –sacó la Esmeralda de su mochila –esto. Creía que tú la tenías guardada. Al parecer Metal Sonic tiene las otras seis y sólo le falta esta para tener el poder absoluto.

-Debemos detenerlo. Ya no sólo para salvar esta dimensión; si consigue demasiado poder, entonces conquistará todas las que pueda. Viste nuestra pelea: aunque estaba debilitado, tenía demasiado poder como para igualarme.

-Diría que está siendo potenciado por una Esmeralda del Caos –opinó Tails –. Como Tails Doll, por eso siempre llevaba una.

Hablaron un poco más y luego se metieron al portal, para volver a su dimensión natal.