Descargo de responsabilidad: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los tomo prestado para hacer esta historia nn
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Kushina Uzumaki era la persona que quizá mas la odiaba en el mundo. Diez años atrás, ella había sido como la madre que jamás había tenido en la vida. Siempre fue amorosa, amable y divertida con ella, incluso le llevaba a rastras a la casa cuando Mebuki la corría. No fue hasta que empezó a salir con Naruto hacía cinco años, Kushina cambio radicalmente y cada vez que iban a la mansión Namikaze a cenar era una pesadilla. Primero porque cualquier mujer odia que su suegra la desprecie de tal manera. Segundo porque Sakura había adorado y admirado a Kushina. Ahora solo parecían dos desconocidas con ganas de arrancarse la cabeza.
Naruto creía que necesitaban más espacio solas, por eso no dudaba en dejarla a la deriva con su madre inestable y se llevaba al buenudo de su padre para otro lado.
—¿Qué se supone que haces? —pregunto Kushina bruscamente.
Sakura se encontraba picando la cebolla para preparar ramen, el plato preferido de la casa y lo que comúnmente cenaban cada vez que se reunían. Volteo a ver a su suegra y nuevamente se encontró con el desprecio en su mirada.
—Estoy cocinando.
—No te necesito en mi cocina. Fuera.
Hacía mucho tiempo se había dado cuenta que discutir o tratar de razonar con ella era inservible. Kushina la odiaba porque sabía la clase de mujer que era, no le interesaba antes porque no le prestaba atención a Naruto, pese a que este se desvivía por ella, pero las cosas habían cambiado.
Dejo el cuchillo sobre la mesada y se limpio las manos, caminando hacia la salida, le dejo bruscamente el trapo en las manos de su suegra, quien en ningún momento quito su mirada fría y fulminadora sobre ella.
—Iré a la sala a esperar que este la cena...
—Quiero que te vayas.
Sakura se quedo callada y levemente sorprendida. Era la primera vez que la echaba pese a que se la pasaba tirándole comentarios horribles para luego pelear con su hijo y marcharse.
—¿Qué?
—Sé lo que paso en el antro. Sasuke me lo conto todo —la mirada de Kushina se endureció y apretó con fuerza el trapo —Lo que le has hecho a Naruto es... imperdonable. Vete ahora mismo.
Kushina pasó de ella y fue hacia la mesada donde estaba la tabla y comenzó a picar el resto de la cebolla. Sakura se quedo de pie por unos segundos sin comprender realmente que era lo que sucedía, pero cuando Naruto y Minato llegaron a la cocina y noto un destello de ira en los ojos de su yerno, fue cuando no dudo un segundo en tomar sus cosas y marcharse con Naruto insistiéndole por detrás que le diga que había sucedido.
Sasuke una vez más se había metido en su vida y la estaba arruinando. Que Kushina la odiara no era nada nuevo, creía que en algún momento aceptaría la relación y volvería a ser la madre adoptiva dulce y cálida que fue con ella, ¿pero por qué no noto la mirada de Minato? ¿Ahora como podía volver a la casa ahora que ambos la odiaban? Al menos, antes Minato estaba de su lado y la apoyaba, incluso fue quien le consiguió trabajo en la empresa de los Nara y le ayudo a pagar sus estudios universitarios. Ahora ambos sabían la clase de escoria que fue con su hijo, sabían lo desagradecida que era.
—¡Espera, Sakura-chan! —Naruto la tomo del brazo y la volteo —¿Que paso? ¿Qué te dijo mama?
No pudo decir nada, solo lo miro a los ojos y soltó las palabras sin pensarlo.
—Terminemos con esto, Naruto.
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