El día de mañana me confirmaron el trabajo y el día de ayer me amanecí para traerle el penúltimo capitulo.
Hasta que no pudo evitar mirar a la persona de cabello negro, vestido lila, sandalias simples, con un peinado hermoso, maquillaje agradable a la vista y una flor en su cabello.
*inserte opening domestic na kanojo*
Era Robin… aquella mujer y estaba tan hermosa como el día que se fue.
- Robin. – Intentaba formar palabras, se ahogaba, lo intentaba para sacarla de entre sus pensamientos, estaba absorto al verla, era ella o su mente le estaba haciendo un juego muy malicioso, se comenzaba a jalar la piel de su mano en un fallido intento de despertar.
- Robin. – Aun estando lejos solo la miraba, apreciaba el entorno que la rodeaba, de golpe todo los momentos que paso con ella vinieron a su mente, fue fuerte. Sus piernas comenzaron a temblar estaba claro que había visto un fantasma, un fantasma muy real.
La mujer sintió que estaba siendo observada por una mirada un poco confundida y un deseo inexplicable parecía una bestia que ha sido liberada y tenía hambre pero no solo para saciarse si no, pura gula de algo que comió y quería seguir comiendo. Trato de ver de dónde se dirigía esa mirada, volteo su cabeza y vio la cabellera verde un poco alejada a lo cual solo suspiro, empezaba a ruborizarse un poco, la comisura de sus labios dibujaba una media sonrisa y los ojos se le humedecían un poco.
El dolor en su pecho era como un nudo, necesitaba verlo, explicarle mejor tal vez la situación que vivió junto a él que en parte era su culpa por no demostrar sus verdaderas intenciones y sentimientos desde un inicio, se acercaba a pasos cortos con la mirada baja, lo vio que se estaba pellizcando, sonreía para sí misma al verlo hacer eso. Llego a estar a 3 pasos de él y con la suave voz que la caracterizaba mirándolo fijamente a sus ojos le sonreía mientras le decía…- Zoro…
El padre estaba por comenzar la ceremonia de la boda, los invitados comenzaban a sentarse en sus posiciones, los padrinos de Marc & November eran Zoro y Robin, pero su presencia no era para estar al lado de ellos como típica celebración de bodas. Ambos novios los consideraban a ellos como su familia aunque Marc fue claro en un momento que no le dijera nada de Robin, donde estaba o que hacia quería evitar decirle algo imprudente que no debía a Zoro; lo haría sentir mal, obviamente no le prohibía verla sería estúpido. Sin embargo, eso hubiera sido de utilidad ahora ya que momentos antes le había dicho a Zoro que avanzara en su vida. Ahora todo depende de él.
Cuáles eran las expectativas de ambos, un sentimiento que había nacido muerto reinaba la confusión, falta de sinceridad, el abuso, placer, deseo sexual, amor…
- Vamos a sentarnos… - Zoro trato de evitar esa conversación, intentaba pasar de largo pero era detenido por la mano de aquella mujer haciéndolo voltear e increpándole que pasaba a lo que devolvía un.- Nada.
Al ver que Zoro la iba a pasar por su lado, lo hala hacia ella llevándolo a regañadientes hacia un lugar privado que puedan desquitarse todo lo que sienten, da una mirada rápida y decide a qué lugar llevarlo.
El confesionario.
- Zoro que te pasa… - la mirada de Robin demostraba tristeza y un poco de preocupación hacia él quien fue su amigo o todavía lo es.
- Que me pasa… que me pasa – también había tristeza en los ojos de Zoro, duda de que si sintieron algo solo fue una ilusión, un juego. – Nos amamos y aun así te casaste, obviamente cuando nos besamos debiste decírmelo…
Un silencio incomodo en la pequeña habitación, Robin soltaba el brazo de Zoro y su mirada la bajaba, tal vez el peliverde fue un poco duro. Robin no lo merecía ya tenía una relación y él se metió haciéndole un huracán a sus sentimientos.
- Perdóname Zoro, nunca fue mi intención lastimarte, fui demasiado débil, - se culpaba a si misma por ser débil, por no ser sincera con Law, de no serlo con Zoro. Si lo amaba, amaba demasiado a Zoro pero ya estaba con alguien, tuvo que sacrificar al amor de su vida por el hecho de ya tener un compromiso. – realmente te amo, y ahora sigo siendo débil. – las lagrimas de la arqueóloga comenzaron a asomarse en sus mejillas dañando un poco su maquillaje. A lo cual Zoro con debido cuidado y ternura tomo su pañuelo para limpiarle su mejilla sin dañar el maquillaje ese acto de cariño sorprendió a Robin, sabía que aunque las cosas se dieron así podía contar con Zoro, era el amor mutuo o la amistad de años que tenían. No quería que quitara su mano de su mejilla, extrañaba su calor, tacto, fuerza, agarre, piel, el.
- No hay nada que perdonar, - terminando de limpiarle la mejilla – pude entenderte en este tiempo, mi corazón no podía soportarlo. Tuve a alguien que me dijo que tomara precauciones en el amor, que no me haga ilusiones; que iba a caer en un abismo. – mirándola, acercándose cada vez más a ella. – Y estoy dispuesto a caer, si eso me hace estar contigo. – Terminando la frase robándole un beso a Robin.
El sentir sus labios una vez más, el sentimiento de un juego de niños el susurro de un beso robado, labio con labio, intercambio de saliva y el roce de lenguas cada vez más se profundizaba el beso, Robin quería abrazarlo, hundir sus uñas en la espalda tomarlo de la cabellera demostrarle que aunque haya pasado un año no podía olvidarlo así mismo el necesitaba hundir ambas manos en su cabello, percibir su aroma para recordarlo cada vez mas y mas, sujetarla con fuerza, piel con piel formar su figura con cada toque y agarre. Robarse entre sí gemidos y jadeos de puro placer tal cual ellos se demostraban.
El beso terminaba, Robin estaba aun pidiendo más, Zoro se disculpaba por su arrebato. Pero era algo que ambos necesitaban, deseaban, lo deseaban maldita sea era tal para cual, su contraparte. Por un destino un poco malicioso tuvieron esa jugarreta. Ella lo miraba, quería decirle algo, algo que estaba guardado en lo más secreto y profundo de su ser, algo que tal vez lo asustaría se alejaría pero debía decírselo tenía que.
- Zoro – tragaba saliva y se armaba de valor. – Tengo una hija, - Zoro lo miraba con confusión y una pizca de desilusión que tal vez se escapaba de su vida el amor que tenia. – No es de mi esposo… ES TU HIJA! – La noticia lo dejo en blanco, transportando su mente hacia el pasado recordando que habían tenido relaciones sexuales, perdón, hicieron el amor una última vez unas horas antes de que se casara. Había sorpresa en su rostro, no se podía evitar, intentaba hablar pero no salían palabras al vez pensaba que llevo el embarazo sola y no le aviso o que x cosas pasaron. – No estuve sola en el embarazo, no tuve valor de decirle a mi esposo que la niña que llevaba no era de el… Es algo que no puedo perdonarme pero tu debías saber.
- Robin, lo siento, - tomando sus manos haciendo que lo mire por que había desviado su mirada – yo debí estar contigo pero a la vez no podía obligarte a nada…
Lo interrumpía Robin haciéndole callar colocando un dedo en sus labios, - Yo ya había tomado mi decisión.
- Como se llama, - Zoro no podía esconder su emoción quería saber un poco mas de ella a lo que recibió el nombre, OLVIA. – Como tu madre. – una respuesta de afirmación con la cabeza le daba Robin además de una sonrisa sincera, se había quitado un gran peso de encima.
- Tiene el cabello verde como tu… - Logrando que Zoro se sonroje un poco y por primera vez que están juntos en este momento ambos sonrieron y rieron bajo.
Zoro la abrazaba, introducía su nariz en su cabello, el aroma de flores siempre era de ella. –Youre my wonderwall - había tomado por sorpresa a Robin que dio un pequeño saltito de emoción. Era amor lo que sentían ambos, además de estar en un lugar privado, un poco pequeño y tabú para hacer otro tipo de cosas para los cuales no están destinados.
*introduce Crazy In Love (50 shades of Grey versión), Te espero anda ponlo en Youtube o Spotify, se que te agradara, porque a mí me encanto y si se acaba la canción antes, repítela*
Robin comenzaba abrazándolo del cuello pidiendo más besos, realmente un solo beso no era suficiente, solicitaba muchos más y Zoro era el encargado de dárselos uno tras otro. Unas manos peligrosas se deslizaban por su vestido tocando finalmente piel, musculo palpando el trasero de aquella mujer sujetándolo un poco con rudeza, levantándolo y atrayéndolo hacia el todo esto aun sin detener el beso solamente para recibir un poco de aire, ella estaba devorando la boca del peliverde, mordiendo sus labios en respuesta a esas manos traviesas.
No querían "dañar" su vestido ni su traje, con cierta habilidad Zoro hacia a un lado el vestido de Robin mostrando unas braguitas de encaje color negras que al igual que su vestido de la misma manera hizo a un lado estaba muy húmeda y lo necesitaba dentro ya, era el turno de él, ya tenía una erección por la cual Robin se miraba un poco asombrada, había olvidado lo grande y duro que podía llegar a ser. Ambos se miraron, esperaban ese momento. La tensión en el ambiente era notable aun para un cuarto pequeño, ella lo ayudo a liberase de la presión de su pantalón tomando su miembro en sus manos recibiendo el calor del mismo no pudo evitar relamerse y pensar era tan duro. Lo miraba con deseo al peliverde, comenzándolo a estimular de arriba abajo con su mano, de la punta hasta la base tomando el control de la situación y preguntándose si podría con él. Unos ligeros jadeos llenaron el confesionario que fueron acallados por los labios de Robin. Era todo suyo. – Se gentil…- le susurraba mientras lo besaba.
- Lo seré… - la respuesta de Zoro mientras introducía su pene lentamente cosa que a Robin por un lado no le dolía pero por otro lado la enloquecía que fuera a esa velocidad, los gemidos de ella eran más fuertes, en cambio Zoro la silencio con su mano porque si lo hacía con su boca perdería la concentración y poca cordura que tenia. Aprovecho en ir más rápido aumentando la velocidad pero sin hacerle daño, era consciente de lo que podía hacer. Su mano libre se poso en el pecho de la mujer en frente, cada parte de su cuerpo que tocaba era una reacción distinta, desde gemidos hasta lamer su mano, la excitación era o es demasiado fuerte.
La tenía a su merced, Robin fue la primera en caer, el golpe del climax le recorrió el cuerpo como si fuera corriente eléctrica llenando de fluidos su miembro a la par que se encontraba más caliente y contrayéndolo haciendo un poco difícil la fricción, el vaivén no paraba y tras un pequeño gritito agónico de Robin y los dientes en su cuello del especialista en kendo finalmente se vino dentro de ella, el hecho de sentirse llena era fascinante, aun ella estaba volviendo y el continuaba besándola por la parte de su cuello y pecho. Aun estaba duro, buscaba verlo para darle mas besos y eran bien recibidos, intento moverse el peliverde lo cual provocaba ligeras contracciones en el cuerpo de Robin. A ambos les había gustado.
Ambos lucían… Crazy in Love
- Te Amo.
- Te Amo.
Pero eso solamente fue la expectativa de lo que ellos querían que pasara… La realidad, es un poco cruda, ya habían hecho sus vidas y tanto Zoro como Robin se habían borrado de sus mentes, aceptando el hecho de que fue una ilusión.
- Vamos a sentarnos… - Zoro trato de evitar esa conversación, intentaba pasar de largo pero era detenido por la mano de aquella mujer haciéndolo voltear e increpándole que pasaba a lo que devolvía un.- Creo que ya nos dijimos todo…
Al ver que Zoro la iba a pasar por su lado, lo hala hacia ella y le da una cachetada, el sonido solo era audible para ellos dos, no debían hacer un escándalo puesto que el evento era la boda de sus amigos. Ambos se miran tal vez confusión, odio o simplemente el hecho de hacer daño a la otra persona para que no vuelva, ocultando el amor que se tienen o al menos una de ellas, todavía ocultando el amor existente que dio frutos por lo cual le es difícil olvidarlo.
- No queda nada más que decir, te casaste y ya. – Zoro quería evitar esta conversación.
- No, solamente eso busque la forma de tratar de disculparme contigo, pero tu manera de actuar me hizo dudar de ti. – Robin con cada palabra que salía de su boca le dolía más el corazón pero si quería dejarlo fuera de su vida debía hacerle daño. – Como un niño…
- Basta, ya cada uno hizo su vida, el amor que tuvimos fue efímero, un par de días.
- Amor?… - Se preguntaba Robin mientras le sonreía, pero no una sonrisa agradable más bien era burlona.- fufufufu… solo fui una ilusión, entiende que yo ya estaba comprometida, tú fuiste … - katanas que cortaban el corazón de Robin pero debía ser fuerte por los dos si quería hacerlo, borrón y cuenta nueva. – Un juego para mí.
Zoro volvió al último momento que la vio, sus piernas flaquearon pero ahora era más fuerte, tenía a Tashigi, respiro fuerte, esa chica de lentes era su esperanza y no se podía permitir el perderla. Mientras Robin por dentro se desmoronaba, había elegido ese camino, la paciencia tal vez fue su ciencia, el hecho de comenzar una vida con Law, que acepte a su hija y nunca decirle nada a Zoro, nunca decirle que es el verdadero padre. Ambos corazones debían soportarlo. Sin embargo, Robin no sabía que Zoro ya la había olvidado y decirle eso fue el ultimo recuerdo que debía destrozar, esos días que vivieron juntos, los cuales fueron amor puro, recuerdos valiosos de Zoro que había guardado en su corazón y eran difíciles de olvidar, tras esto… solo son DAYS ARE FORGOTTEN.
Robin se fue dejando solo a Zoro, a ambos no se les permitió llorar tenían que regresar a sus obligaciones, eran los padrinos.
- Los declaro marido y mujer -
Puedes besar a la novia...
Marc besaba a November, desde que comenzaron su relación, fue muy hermosa, hubo altibajos si, por la diferencia de edades pero supieron sobrellevarlo y ahora, por fin, están casados. Se despedían de sus invitados y ambos jóvenes miraban como sus padrinos intentaban demostrar una sonrisa aunque los conocían tan bien que sabían que por dentro estaban tristes tanto November como Marc al mirar a Robin y Zoro respectivamente.
Finalmente se fueron a su luna de miel con la duda en la cabeza que había pasado.
Robin abandono el lugar rápido, daba igual para Zoro no quería verla. El peliverde se dirigía a su casa necesitaba un buen trago y tal vez una siesta para ordenar sus ideas, su novia estaría ocupada dos días. Lo necesitaba, necesitaba despejarse, olvidar.
Goodbye my lover… goodbye my friend
4 años después
Notas del Autor:
Days are Forgotten, fue creado en unión con la usuaria OTAKU-SIG. Ademas el titulo se debe a una canción de KASABIAN.
Para escribir esta obra, me inspire en algunas canciones de James Blunt, James Arthur, Artic Monkeys, Gotye, John Legend, XXXTentacion, Coldplay, series de anime como Domestic no Kanojo, Ore wo Suki, Kotoura San, golden time, Bokutachi wa, Kimi no Suizou y una que otra vivencia personal. Es un poco para resumirles, mi lado geek perdió sobre mi lado otaku. Usualmente escribo lo que siento o busco ese sentimiento para escribirlo, el hecho de ser empatico me ayuda en eso, el sentir que dicen las canciones o anime y ponerme a mi mismo en primera persona que le pasan esas cosas. Y si puedo hacer que tengan los mismos sentimientos que yo al escribirlo, cuando lo lean. Sera mi logro de que escucharon mi mensaje.
Volveré dentro de 1 semana, si les interesa tengo un canal de YT, solo hablo de lucha libre si les interesa o comparten algo relacionado de ese tema.
