Capítulo 9

"Sonic's World"

De vuelta en Pac-World, Amarillín y Pac-Man siguieron hablando por un rato, y el primero aprovechó para contarle la situación actual de su dimensión.

-Aguántame un poco…. A ver si entendí –le dijo Pac-Man, perplejo con la historia –:Tú vienes de otra dimensión… y viajaste a través de esa cosa –señaló el portal –… Tu mundo se llama Club Penguin y…un tipo de otro universo fue a tratar de colonizarlos, pero no pudo y amenazó con volver… Y están haciendo un ejército para proteger su ciudad.

-Exacto –dijo Amarillín –. ¿…Y me preguntaba si quisieras ir conmigo para ayudarnos con nuestro problemita…? –añadió con una pizca de esperanza.

-Genial… …No soy muy bueno luchando (a menos que sea contra fantasmas), pero eso de los viajes interdimensionales suena extraordinario; tengo curiosidad, tal vez sirva para modificar mi visión de la realidad.

»…Así que…sí. Voy contigo. De algo les seré de ayuda –le contestó.

Ártico y Kirby, en Popstar, también estaban teniendo una conversación similar. Bueno, en realidad, Kirby escuchaba mientras Ártico trataba de convencerlo de ir con él a Club Penguin.

-Amigo, en serio no sé si me estás entendiendo –le dijo Ártico a Kirby –… Te lo explicaré de nuevo: Metal Sonic (el robot ese del que te conté) fue a nuestra dimensión para conquistarnos, aunque no pudo porque llegaron Sonic (el tipo del que te hablé) y mi amigo Tails, y lo derrotaron, pero antes de irse dijo que iba a volver más fuerte y no sé qué tanto… Y por eso necesitamos formar un ejército que nos proteja.

-Poyo –dijo Kirby. Ártico lo interpretó como "Entiendo."

-Y entonces te pregunto…¿quieres ir a nuestra dimensión para defendernos? Si quieres puedes cambiar de opinión luego y volver a tu dimensión, pero por favor ven. Te puedo llevar con Gary, él te explicará todo de nuevo para que lo entiendas –Kirby se le quedó viendo un rato, pero al final afirmó con su cabeza.

Artiquito, por su parte, estaba teniendo más problemas tratando de hacerse entender con las plantas. Al igual que con las primeras que vio, también trató de hablar con las del Jardín Zen, pero parecía que tampoco le entendían.

-Por favor –les decía. …No, les suplicaba –… Si me entienden, hagan algo…no sé, muevan la cabeza de arriba abajo… Así –afirmó con la cabeza. Esperó un momento, pero las plantas sólo lo miraban fijamente –… …Oh, rayos. ¿A quién engaño? Estas plantas no entienden nada de lo que digo –se fue caminando por el Jardín Zen y llegó a una mesa en el fondo que tenía varias bolsas de semillas, bolsas de fertilizante y libros titulados "Plantas" –… Mmm… Supongo…que…estas…cosas…me…podrían…servir… …Dudo poder hacer que estas plantas vengan conmigo.

Artiquito tomó discretamente una bolsa de semillas, otra de fertilizante, un libro y se marchó corriendo al portal.

Sonic y Tails, a diferencia de los pingüinos, no habían estado perdiendo el tiempo durante esa semana. Habían estado ideando un plan para infiltrarse de nuevo a la guarida de Metal Sonic, pero esta vez no para investigar, sino para robarle las Chaos Emeralds que tenía, y quitarle así su principal fuente de energía.

Sin embargo, no podían hacerlo solos, y por eso se habían tardado tanto: ocupaban primero ir con su viejo amigo, Knuckles the Equidna. Los equidnas eran una raza antigua que habían habitado lo que ahora era Mystic Ruins (Ruinas Místicas). Eran una especie de mobians rojos, generalmente fuertes e inteligentes, que adoraban a las siete Esmeraldas y a la Master Emerald, la más poderosa de todas. Lamentablemente, ahora estaban prácticamente extintos.

En el pasado, los equidnas estaban separados en dos tribus: el Clan Nocturno y el Clan Nudillos, las cuales tenían una continua rivalidad. Para acabar con la otra tribu, Pachacamac, el líder del Clan Nudillos, trató de usar el poder de las Esmeraldas, pero su hija, Tikal, trató de impedirlo, por miedo a que lastimara a sus amigos, los Chao (pequeñas criaturas silvestres), quienes vivían en el Altar de las Esmeraldas. Pachacamac no la escuchó y asaltó el Altar, matando a muchos Chao en el proceso. Esto despertó a Chaos, el dios Guardián de los Chao, quien usó el poder de las Esmeraldas para convertirse en Perfect Chaos y acabar con los equidnas. Para evitar que el caos continuara, Tikal lo selló dentro de la Master Emerald; gracias a la gran energía que estaba contenida, provocó que una parte de Mystic Ruins se desprendiera del suelo y flotara en el cielo, creándose así Angel Island (Isla Ángel). Desde entonces, los equidnas sobrevivientes tomaron el papel de guardianes de las Esmeraldas, ahora llamadas Esmeraldas del Chaos, para evitar que la masacre se repitiera.

Ahora el único guardián que quedaba en Angel Island era Knuckles. Él era "amigo" de Sonic, aunque a veces simplemente era un aliado, ya que muchas veces peleaban; Knuckles era independiente y solitario por naturaleza, y lo más importante para él era el deber, mientras que Sonic prefería divertirse. Además, el Dr. Eggman había engañado en varias ocasiones a Knuckles, convenciéndolo de que Sonic usaba el poder de las Chaos Emeralds para su propio beneficio, lo que ocasionaba más rivalidades entre estos dos. No era por ser tonto, sino por ser impulsivo.

Físicamente, era un poco más alto que Sonic, de un metro sesenta y cinco, más atlético y algo mayor que él. Su cabello, algo parecido al del erizo, consistía de siete púas. Debido a su naturaleza, siempre tenía el ceño fruncido y casi nunca sonreía. Sus ojos eran morados y su piel era de un tono más oscuro que Sonic; a diferencia de él, su piel sólo se apreciaba en su boca, ya que en el pecho sólo tenía una mancha blanca. Las únicas prendas que llevaba eran zapatos rojos con amarillo y verde, y una placa plateada en la parte superior; y unos guantes de boxeo con dos picos en los nudillos.

Más o menos al tiempo que Amarillín y sus puffles entraron a las nuevas dimensiones, Sonic estaba en Green Hill, esperando que llegara Tails para ir con Knuckles. Entonces vio un aeroplano a lo lejos: el Tornado, el biplano de Sonic, piloteado en ese momento por Tails. Era casi completamente rojo, sólo con las alas blancas.

Tails descendió y aterrizó suavemente en el suelo.

-¡Tails! –lo saludó Sonic en cuanto se detuvo –¿Todo listo?

-¡Sonic! –lo saludó –Todo está listo para ir a Angel Island con Knuckles. Le estuve haciendo unas modificaciones, así que todo debería estar bien en el viaje.

-¿Amy no iba a venir? –le preguntó Sonic, brincando al Tornado y sentándose sobre el ala posterior, donde siempre viajaba.

-Dijo que estaba cerca de Mystic Ruins y que nos esperaba allá después de que habláramos con Knuckles –le contestó.

-Pues ella se pierde de la diversión –dijo Sonic. A continuación, Tails encendió los motores y comenzaron su vuelo.

La Amy que mencionaron era una muy buena amiga de Sonic y Tails, y luchaba por su causa. Amy Rose era una mobian y una erizo, como Sonic, pero era rosa; y, de hecho, estaba secretamente enamorada de él. Al igual que su amado, tenía la boca y los brazos de color melocotón y los ojos verdes; sin embargo, no tenía púas, sólo un peinado que terminaba en punta y tres pelitos en la frente, como Tails. Era algo más baja que Sonic, pero más alta que Tails, alrededor de un metro cuarenta y cinco.

Llevaba una falda y unas botas rojo con blanco, una diadema roja y un par guantes blancos, usando grandes anillos como pulseras. Tenía un arma propia, ya que no tenía tantas habilidades como Sonic, Tails y Knuckles, quienes se podían hacer "bolita;" por eso usaba su Matillo Piko Piko, con el que tenía una habilidad nata. En cuanto a personalidad, era elocuente y tenaz, siempre pensando positivamente y viendo lo mejor en todas las personas, aunque también podía llegar a ser ruda con quienes no estuvieran de acuerdo con ella o, en especial, con Sonic; además, era muy obsesiva y sobreprotectora cuando se trataba de Sonic.

El pequeño viaje de Sonic y Tails no duró mucho y sucedió sin incidentes. Ya alcanzaban a ver Angel Island cuando el motor del Tornado comenzó a fallar.

-¿Qué sucede? –preguntó Sonic, aferrándose al biplano.

-Algo le pasa al motor –contestó Tails –… Creo que dejé algo mal cuando lo arreglé… Puede ser que no aguante distancias tan largas, o que no soporte la presión del aire.

-Tails, no creo que vayamos a llegar.

-No te preocupes… Falta poco –se dirigía más al Tornado que a Sonic.

Sin embargo, un momento después, cuando ya casi llegaban a Angel Island, el motor se apagó casi por completo y el Tornado comenzó a descender.

-¡Tails, estamos cayendo! –gritó Sonic, sujetándose. Tails pulsó algunos botones de la consola, se desprendió de su asiento y tomó a Sonic de la mano. Entonces saltó y comenzó a volar hacia Angel Island –¡Tails, ¿qué haces?! ¡Vamos a perder el Tornado!

-¡No te preocupes, Sonic! –gritó Tails –¡Lo arreglé para que tuviera un aterrizaje suave! ¡Tuve que hacerlo, no podemos posponer nuestra visita para después, es urgente!

Tails logró llegar al borde de Angel Island volando, mientras que el Tornado seguía cayendo. En ese momento, Amy llamó a la Miles Electric de Tails y contestaron.

-¡Sonic, Tails! –exclamó Amy –¿Qué está pasando allá arriba? ¡El Tornado está cayendo en picada!

-Hola, Amy –dijo simplemente Sonic, agotado.

-Amy, sucedió algo con el Tornado, pero logramos llegar a Angel Island –le contó Tails.

-Emm… Una pregunta –dijo Sonic, asomándose al borde a ver el biplano –… ¿Cómo vamos a bajar?

-El Tornado se está acomodando para el aterrizaje, al parecer –dijo Amy –. Si sobrevive, yo podría ir a recogerlos.

-No creo que aguante otro vuelo así –dijo Tails –. Pero no importa. Knuckles puede planear y yo puedo volar. Nos turnaremos para llevarte, Sonic.

En ese momento, vieron una figura roja a lo lejos corriendo hacia ellos: Knuckles.

-¡SONIC! –gritó Knuckles, furioso, desde la distancia –¡¿Cómo te atreves a volver a MI isla?!

-Cielos, ¿ahora qué tendrá este tipo? –dijo Sonic por lo bajo –… ¡Knuckles, también me alegra verte! –le gritó, como si nada.

Knuckles se acercó a ellos y, sin decir nada más, empujó a Sonic por el borde de la isla.

-¡Knuckles, ¿qué estás haciendo?! –exclamó Tails.

-¿Qué sucede? –dijo Amy, aún al teléfono.

-¡Amy, Sonic está cayendo! ¡Usa el Tornado para ir por él! –le dijo Tails. Amy afirmó y colgó. Entonces Tails se acercó al borde, a punto de saltar, y gritó: –¡Sonic! ¡No te preocupes! ¡Voy por ti!

-No tienes que fingir conmigo, Tails Doll –dijo Knuckles, con su calma habitual. Esa frase hizo que Tails se detuviera en seco y se volteara.

-¿Tails…Doll?

-Sí. Supongo que Metal Sonic no te lo dijo, pero yo conozco todo su plan.

-¡Knuckles, ¿tú sabías de eso?! –exclamó Tails, sorprendido.

-Claro. Hablando de eso, ¿las recuperaste? ¿Traes las Chaos Emeralds?

-Knuckles, me estás confundiendo con la copia. ¡YO soy el Tails original!

-Ohh… ¿Tails? –preguntó, perplejo –¿No se supone que estabas infiltrándote en la base de Metal Sonic?

-Estaba, como hace una semana. …Pero ¿qué decías de Metal Sonic y las Emeralds?

-Err –titubeó antes de contarle –… Se supone que no tengo que decir nada, pero ¿qué más da? Después de todo es Sonic de quien estamos hablando.

»Supongo que ya te habrás dado cuenta de que Sonic tiene las Chaos Emeralds, ¿verdad? –Tails no contestó, sólo se limitó a escuchar –Pues yo las estaba guardando aquí en Angel Island, y él vino a robárselas. Supongo que eso no te lo contó, ¿cierto?

-Knuckles… Creo que te estás engañando. Sonic y yo sólo tenemos una Chaos Emerald –sacó la amarilla que llevaba consigo cuando se infiltró con Metal Sonic –. Metal Sonic tiene las demás.

-¿A qué te refieres con que Metal Sonic tiene las demás? –preguntó, confundido.

-Sí. De hecho, es así como pude encontrar su guarida. Tú, más que nadie, sabes que las Chaos Emeralds pueden usarse para conocer la ubicación de sus hermanas, como imanes. Entonces, detecté mucha energía viniendo de ese lugar y descubrí que ahí estaban las otras… Además de otra fuente muy grande de energía.

-¿Qué fuente de energía?

-Metal Sonic está desarrollando una forma de viajes interdimensionales, para conquistar otros universos –explicó –. Otra dimensión dio el primer paso, y ahora Metal Sonic está muy cerca de lograrlo. Es por eso que vinimos. Necesitamos tu ayuda para robarle las Esmeraldas del Chaos a Metal Sonic de vuelta y que no pueda seguir con sus planes.

-Oh –Knuckles estaba atónito –… … Pero… … ¡…Entonces ese bribón me engañó! ¡ÉL fue quien se robó las seis Esmeraldas que tenía y luego dijo que fue Sonic!

-A ver, Knuckles… ¿Qué pasó con él? Te agradecería que comenzaras desde el principio.

-Hace un tiempo, Metal Sonic vino a avisarme que Sonic se había robado las Chaos Emeralds que estaba custodiando (¡Qué descaro!). Como yo sabía que ya tenía una –señaló la amarilla de Tails –, entonces significaba que ya tenía el poder absoluto y teníamos que hacer algo para que no lo usara.

»Me dijo que podía mandar un robot para que se las robara y me las devolviera, pero no hicimos nada hasta el otro día, cuando me dijiste que ibas a infiltrarte a su base. Se lo conté y, aprovechando que no ibas a estar, mandó a Tails Doll para que le quitara las Chaos Emeralds (¡O por lo menos eso fue lo que me dijo!).

-Epera… ¿Sabía que iba a infiltrarme y aun así no hizo nada para evitarlo? –se preguntó Tails.

-Usaste la Chaos Emerald para entrar, ¿no? Supongo que creyó que Sonic no te confiaría algo tan valioso. …Debo admitir que yo tampoco lo creía.

-Un momento… ¡Entonces aventaste a Sonic sin ninguna razón! –lo reprendió.

-Amm… Yo… Bueno… ¿…Supongo? –dijo, apenado. Entonces ambos se lanzaron por el borde.