Capítulo 10

"The Error"

De vuelta a Club Penguin, en la EPF, Gary estaba lidiando con un problema muy grande. Resulta que algo se le escapó de las manos al hacer el nuevo portal, y justo en el momento en que Amarillín y sus puffles entraron a él, todo el sistema se cayó. El portal estaba apagado y no encontraba la forma de volver a encenderlo, y no sólo eso: toda la EPF perdió energía, así que todas las computadoras habían dejado de funcionar; por tanto, no tenía forma de contactar o monitorear a Amarillín ni sus puffles.

Justo en eso se encontraba cuando Rojín salió del ascensor de la EPF, con un cono de helado en su mano. Era lo único que funcionaba ahí abajo, porque el elevador estaba conectado a la energía de la Estación Pingüi-Fónica.

-¡Amarillín! ¡Ya llegué! –gritaba, mientras se dirigía por el pasillo hasta la habitación del portal –¡Te traje un helado! Pero creo que se derritió-ji, ji, ji-en mi boca –llegó a la habitación del final, donde estaba Gary.

»¡Hola, Gary! ¿Dónde está Amarillín?

-Amarillín no está aquí –contestó, cortante, tratando de concentrarse lo más posible en su trabajo.

-Oh… Y…¿dónde está? –preguntó, intrigado.

-Él y sus puffles entraron a este nuevo portal –"¡Un nuevo portal!," exclamó Rojín –, pero el problema es que en cuanto entraron, el portal (y todo lo demás) se apagó y perdí el rastro…

-¿Quééé? –preguntó, asombrado.

-Estoy tratando de encenderlo rápido de nuevo, porque si no, no van a poder –Ni siquiera se molestaba en terminar sus frases. Siguió presionando botones y moviendo palancas por toda la habitación, hasta que logró que todo volviera a funcionar.

»¡Listo! Pero ahora tengo que... –se sentó en una silla y comenzó a abrir y cerrar páginas en una computadora.

-¿Así es como haces tu trabajo normalmente? –le preguntó Rojín, viendo lo presionado que estaba –No recuerdo que esto estuviera en tu tarjeta de personaje.

-Sí… No… ¡Tal vez! –contestó, apresurado y distraído, aún buscando en la computadora –… …No me hables por ahora, necesito encontrar el… … … ¡…Lo encontré! –dijo al fin.

-¿Qué encontraste?

-El estatus del portal –le contestó –… Veamos –leyó todo muy rápido –… Oh, no. Esto es malo… Algo les pasa a los portales... Dice que el 90% de los viajes interdimensionales terminan en catástrofe: te llevan al Null Space, pero sin forma de salir de ahí… También dice que se crearon nuevos portales en las dimensiones… Oh, no… Tengo que apagarlos pronto –siguió buscando en la computadora hasta que encontró un esquema que sólo mostraba números unidos con flechas: 5, 15, 16, 34 y 256. Se alejó para que Rojín lo pudiera ver.

-¿Qué es eso? –preguntó Rojín, intrigado.

-Son los números de las dimensiones que están conectadas en este momento. En las que hay portales. Son cinco –contestó –. Todas son de nuestro mismo vecindario, al parecer, así que no deben ser muy diferentes a la nuestra… Excepto la 256…me preocupa lo que pueda haber en ella.

-Mmm… A ver –Rojín empezó a enumerar con las manos –… Está Club Penguin –Gary señaló la 34 –… Luego la de Sonic –apuntó la 16 –… Y supongo que las otras tres son a las que viajaron Amarillín, Ártico y Artiquito –encerró la 5, 15 y 256.

-Bien. Lo bueno es que no se crearon portales en dimensiones nuevas –entonces se agregaron al esquema dos números: el 14 del grupo 6, y el 1; como no especificaba el grupo, entonces posiblemente fuera la primera dimensión de todas. El 14 se unió también a las flechas, pero el 1 sólo se quedó girando alrededor de los demás –… ¡ESPERA-¿QUÉ?!

-¿Qué significa ese 1? –preguntó Rojín.

-No lo sé… Debe ser porque hay un portal en esa dimensión, pero nadie lo ha usado… Pero… ¡¿Por qué el 1?!

-¿Qué tiene de malo el 1? El 1 es un número muy bonito… –dijo Rojín, demasiado inocente para el momento.

-Si mis investigaciones son ciertas, entonces las dimensiones están acomodadas por grupos, de la más desarrollada a la más abstracta. Club Penguin no es la 34, sino la 6-34, y todas las del grupo 6 serían parecidas a la nuestra: tres dimensiones, habitadas por animales antropomórficos normales.

-Ajá, ¿y qué hay de la 256?

-El grupo del 2 debe ser mucho más desarrollado, tal vez con gente súper-inteligente, o parecido. Siguiendo esa lógica, si la dimensión 1000 fuera de gatitos, o algo así, la 1...la 1 sería de dioses

-No nos vendría muy bien con dioses –opinó Rojín.

-¡Rojín! –se volteó a él, alarmado –¡Dile a tus amigos! ¡Tienen que avisarles a todos en la isla! –le entregó un manojo de dinero y su propio celular (Rojín no había reemplazado el suyo desde el incidente con Metal Sonic) –Ten, posiblemente los vayas a necesitar.

Rojín salió corriendo de la EPF. "¿Cómo voy a poder avisarles a todos en Club Penguin?," pensaba. "Podría ir a donde sea que se graben los programas de televisión, pero no hay forma de que me dejen entrar… Ni siquiera si los soborno con dinero," volteó a ver el manojo de billetes. "Ya me imagino gritando: ¡EL APOCALIPSIS VIENE! ¡CORRAN POR SUS VIDA! Pff, ni hablar. …Aunque no sé ni por qué hacemos esto; los civiles nunca mueren en las series o películas…"

"¡Espera!," se detuvo en seco ante el mero pensamiento. "Moñito es una modelo. A ella de seguro la dejan estar en televisión. ¡Hahh! ¡Y yo que comenzaba a pensar que sólo era un personaje secundario de relleno!" Entonces tomó el teléfono de Gary y marcó a Moñito.

-¿Gary? –dijo Moñito cuando contestó, extrañada.

-No, no. Soy Rojín –le dijo.

-¿Quién es, Moñito? –escuchó la voz de Patito a lo lejos.

-Es Rojín –le respondió Moñito.

-¿Puf? (¿Rojín?) –también se escuchó la voz de Davín.

-Qué bien que están ahí también, Patito y Davín –dijo Rojín –. Escuchen, Gary nos dio una misión súper importante –entonces les contó todo lo que le dijo Gary en la EPF.

-¡No puede ser! –exclamó Moñito cuando Rojín hubo terminado –¡¿Por qué hizo otro portal, para empezar?!

-Eso no importa ahora –dijo Rojín –. Lo que importa es que le avisemos a todos.

-Mmm –pensó Patito –… Si tan sólo conociéramos a alguien famoso que pudiera dar el anuncio… Ya saben, un rostro conocido, como…no sé…un modelo, o algo –Moñito y Davín se le quedaron viendo.

»Oh, ¡cierto! –dijo.

-Puf puf puf, Puf, puf puf-puf (No te preocupes, Rojín, nosotros nos encargamos) –le dijo Davín.

-Nos vemos en tu iglú ya que lo hayamos hecho –añadió Moñito, y luego colgó.

"Bien, misión cumplida," pensó; "ahora que Moñito, Patito y Davín lo saben, todos estarán a salvo. Sólo que… siento que me falta algo importante… pero no sé qué es…"

"¡ROJITO! ¡Él no lo sabe! Sigue en el Hotel para Puffles. Tengo que ir por él, él sí puede morir porque no es un civil." Entonces se apresuró a ir al Hotel a recoger a Rojito y llevarlo a su iglú, para ahí esperar a los otros tres.

De vuelta a las otras dimensiones, ya que Pac-Man y Kirby accedieron a ir a Club Penguin (y una vez que Artiquito se robó sus semillas), entonces todos entraron a sus respectivos portales.

Sin embargo, como había dicho Gary, los portales estaban mal, y los cinco llegaron al Null Space, pero esta vez se quedaron estancados ahí. De hecho, no había ningún portal que los arrastrara, sólo del que habían salido.

Aparte de eso, era muy diferente a como lo conocían. Ahora era una habitación cuadrada, con dos puertas que conducían a otras habitaciones y el portal en el techo. También, ahora ya no todo era rosa, sino que los colores de las paredes, el suelo y el techo se iban cambiando continuamente. Era un espectáculo impresionante, aunque molesto después de un rato.

-Wow –reaccionó Pac-Man en cuanto cayeron en ese lugar, observando todo –. Es un lugar muy…colorido. Tal vez haya sido tonto, pero cuando dijiste Club Penguin, me imaginé que aquí habría pingüinos, no pequeñas…bolitas…de colores –agregó, al ver a Ártico, Artiquito y Kirby.

-Pac-Man… Esto no es Club Penguin –le dijo Amarillín, anonadado.

-¿Puf puf? (¿Qué pasó?) –se preguntó Ártico.

-¿Puf-puf puf puf puf-puf puf puf-puf? (¿No habían dicho que debía haber muchos portales aquí?) –dijo Artiquito.

-Agh, ¡Gary! ¿Ahora qué hiciste? –se lamentó Amarillín.

-Un momento –dijo Pac-Man –… ¿Entonces no se supone que estemos aquí?

-No –le contestó Amarillín –. Se supone que cuando entramos a un portal, debemos llegar a una dimensión llena de portales llamada Null Space… Pero en vez de eso terminamos aquí.

-Poyo –declaró simplemente Kirby, volteando al portal en el techo.

-No, amigo rosado, no te vayas –lo detuvo Pac-Man –. Ni siquiera nos hemos presentado. Y no te preocupes, si es verdad lo que me contó Amarillín, entonces Gary ya debe estar arreglando esto.

-¿Puf-puf? (¿Le entiendes?) –le preguntó Ártico, sorprendido.

-Claro –contestó –. Dijo que este lugar le da escalofríos y preferiría volver a su hogar.

Mientras estaban hablando, Kirby comenzó a volar hasta el portal, sin que nadie se diera cuenta. Entró en él, pero un segundo después volvió a aparecer. Repitió este proceso varias veces.

-¡Poyo! –exclamó, enojado.

-¿Qué le sucede a tu amiguito, Ártico? –preguntó Amarillín, preocupado.

-Puf puf puf puf puf puf puf-puf puf (Parece que no se puede salir por ese portal) –dijo Ártico.

-Sip, eso dijo –dijo Pac-Man –. …Y tal vez sea que me estoy oxidando, pero creo haber escuchado una mala palabra en su exclamación…

-¡Puf-puf! Puf-puf puf, puf puf puf puf (¡No importa! En ese caso, tenemos tiempo para conocernos) –dijo Artiquito.

-No entiendo nada de lo que hablan –les recordó Amarillín, viéndolos a todos.

-Dice que entonces tenemos tiempo para conocernos –le tradujo Pac-Man –. Bien dicho, amigo. Mi nombre es Pac-Man.

-Yo soy Amarillín, y ellos son mis puffles Ártico y Artiquito –señalándolos –. Son hermanos.

-Poyo –dijo Kirby.

-Él se llama Kirby –tradujo Pac-Man a los demás.

Y siguieron hablando por un rato.

Volvamos a Mobius, al momento de la caída de Sonic. Amy, después de colgar, hizo lo que Tails le había dicho: tomó el Tornado, que había aterrizado muy cerca de donde estaba ella, y lo usó para recoger a Sonic en el aire. Ya lo había usado antes, así que le fue fácil maniobrarlo.

-Uff –fue el sonido que hizo Sonic cuando cayó en el ala delantera del Tornado. Se le nubló la vista con el golpe –… ¿…Tails? …Digo… ¿…Amy?

-Claro que sí, Sonic –le dijo Amy, dejando un momento el volante para hablar con Sonic, encantada de estar con su amado –. ¿Quién más pudo haber sido? No te preocupes, acepto como agradecimiento un "gracias," o, si eso falla, ¡que te cases conmigo! Cualquiera estaría bien.

-¡Amy! ¡Toma el volante! –viendo que el avión caía en picada.

-¡Oh, cierto! –dijo Amy, tomando de nuevo el mando de la nave. Pero era ya muy tarde.

¡CRASH!

El Tornado se estrelló y ambos salieron volando hacia el frente. Pero algo extraño pasó en ese momento. Un portal se abrió justo donde estaban, gracias al error que había descubierto Gary. Ni siquiera habían tocado el suelo cuando el portal los absorbió a los dos.

Sonic apareció en el Null Space, en la misma sala que los demás, quienes aún seguían platicando. Sin embargo, Amy no se veía por ningún lado.

-¡Agh! –exclamó Sonic cuando cayó del portal –¿Qué sucedió? …Un momento-¡Amy! ¡¿Dónde estás?! –volteó a ver a los demás y sólo reconoció a Amarillín –¿…Amarillín? ¿Qué está pasando?

-¡Puf! (¡Sonic!) –gritaron Ártico y Artiquito cuando lo vieron.

-Err… Hola, Sonic –dijo Amarillín, extrañado por esa repentina aparición –… Verás, es una historia muy divertida. Gary volvió a crear otro portal, pero no sé qué le pasó, que en vez de llevarnos a Club Penguin nos trajo aquí.

-¿Otro portal? ¿Por qué creó otro portal? –preguntó Sonic –Hasta parece que quieren que Metal Sonic vaya a conquistarlos –murmuró por lo bajo.

-Poyo –dijo Kirby.

-Sí, tienes razón –le dijo Pac-Man –. No es culpa de Gary. En realidad, creó el portal para buscar ayuda –se señaló a él y a Kirby.

»Por cierto, mi nombre es Pac-Man, un gusto conocerte –le dijo, extendiendo una mano.

-Err… Sonic the Hedgehog –dijo Sonic, extrañado, estrechándole la mano.

-Bien, si no les importa, tengo mucha curiosidad de ver qué más cosas hay en este lugar –dijo Pac-Man, dirigiéndose a la puerta de la derecha –. ¿Gusta alguien acompañarme?

-¡Poyo! –exclamó Kirby, uniéndosele.

-Puf puf puf-puf puf puf puf-puf (Yo también voy a ver qué más hay) –dijo Ártico, yendo a la otra puerta.

-¡Puf puf! (¡Voy contigo!) –le dijo Artiquito, siguiéndolo.

Ya que los cuatro hubieron salido, Sonic le preguntó a Amarillín:

-¿Quiénes son todos ellos?

-Los pequeños amarillos son mis puffles –le contestó, señalando la puerta por la que salieron –. Son…como…las mascotas de los pingüinos. El del gorro es Artiquito, y el otro es su hermano mayor, Ártico, quien de hecho es amigo de Tails. Ellos también viajaron conmigo esta última vez.

»Los otros dos –señaló la otra puerta –son los que nos encontramos en las otras dimensiones. Ya conociste a Pac-Man; yo fui a su dimensión. Ártico reclutó al otro, quien al parecer se llama Quirbi o algo así. No habla mucho, sólo Pac-Man le entiende. Y Artiquito –se acababa de dar cuenta que él llegó solo –… Mmm… Bueno, él no trajo a nadie.

»Bueno, cambiando de tema, ¿qué te trajo aquí? ¿Sabes algo sobre Metal Sonic? –le preguntó.

-No, aún no –le contestó Sonic –. No lo hemos visto. De hecho, hoy íbamos a preparar un plan para infiltrarnos en su guarida.

-¿Pero…?

-Verás –comenzó –, ocupábamos la ayuda de nuestro viejo amigo Knuckles, así que viajamos a Angel Island, la isla flotante donde vive. ¡Pero no sé qué le pasa a ese loco, porque en el momento en que me vio, me tiró por el borde! Si no hubiera sido por nuestra amiga Amy, no sé qué habría sido de mí.

»En fin, caímos los dos y nos absorbió el portal, pero al parecer ella apareció en otro lado, porque no está aquí.

-Mmm –dijo Amarillín cuando hubo terminado –… Seguramente ella sí llegó a Club Penguin; a lo mejor Gary ya logró arreglar el portal.

-Eso espero –dijo Sonic, algo preocupado –. Ni siquiera pude agradecerle que me salvara.