Capítulo 14
"Rubies"
Orbot y Cubot volvieron a activar la máquina, que lanzó un rayo hacia el cielo, seguido de otro en dirección al suelo. Pero ahora del rayo no salió sólo una, sino cuatro rubíes. Todas eran casi iguales, sólo con distintos tonos de rojo y vestimenta algo variada. Sus gemas también estaban en otras posiciones: en el pecho, en el ombligo, en el brazo izquierdo y en la pierna izquierda. La de la gema en el pecho parecía la líder, e incluso era la única que llevaba un visor (amarillo pero transparente).
-¡Agh! ¡¿Qué sucede aquí?! ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡Demando saber qué es este lugar! –exclamaron las Rubíes del pecho y el brazo al mismo tiempo en cuanto llegaron.
-Wow… Qué lugar tan curioso –dijo la del ombligo, vagando alrededor de la sala.
-Hola –le dijo la de la pierna a Metal Sonic, acercándosele –. Tú debes ser Hierro, ¿cierto? ¡…Wow! Nunca había conocido a una Hierro… Ni siquiera sabía que existían… …Es un honor –y luego cruzó sus brazos sobre su pecho formando un símbolo raro, como un rombo. Las cinco tenían la misma voz, pero con distintas entonaciones.
-Rubíes –les habló Metal Sonic, ignorándolas a todas –. Yo soy Metal Sonic. Las traje aquí para proponerles la oportunidad perfecta de venganza contra aquellos que dañaron su planeta.
-¿Qué oportunidad? –preguntaron las cuatro.
-Su líder –señaló a la Rubí del ojo –me estaba hablando sobre…
-¿Nuestra líder? –exclamó la del pecho, perpleja y molesta, volteando a verla con una mirada acusadora –¿Eso le dijiste? Se supone que yo soy la capitana del escuadrón.
-Yo –comenzó la del ojo –… …No…no, no… Claro que yo soy la capitana, no la escuches –le dijo a Metal Sonic. Una gota de sudor bajó por su frente.
-No mientas –exclamó la del pecho. Entonces comenzó a perseguirla por todo alrededor de la sala.
-¡Sí! ¡Destrucción! –gritó la del brazo, golpeando una de las computadoras que había ahí.
-Sigh –suspiró Metal Sonic, viendo la escena que había causado con las Rubíes. Luego se dirigió a los otros robots, frustrado –. Ustedes tres, por favor…deténganlas.
Orbot y Cubot lograron separar a la del pecho y a la del ojo, mientras que Tails Doll calmaba a la del brazo.
-Bien –dijo Metal Sonic, ya que se hubieron calmado –. Antes de comenzar… ¿Tienen un nombre o algo? ¿…O simplemente todas se llaman Rubíes?
-Soy Rubí-1F4 Corte-4ND… –se presentó la del ojo, pero Metal Sonic la interrumpió, diciendo:
-¿En serio se identifican con un código? ¿No tienen…un nombre real?
-Bueno, el niño nos puso nombres –dijo la del ombligo –, basándose en nuestras gemas. Somos Piernita, Pancita, Bracito, Ojito y Doc –señalaba las Rubíes mientras hablaba. La del pecho (Doc) era la única que no tenía nada que ver con la posición de su gema.
-Pff-JAJAJA –Orbot se partió de la risa –… Lo siento-Jajaja-no podía aguantarme… Es que ese niño en serio no tiene imaginación... Bracito…Ojito... …Lo más chistoso es que el ito suena a algo pequeño y tierno, y esa descripción sólo le queda a ellas dos –señaló a Piernita y Pancita.
-¿Entonces cómo propones que les digamos? –le preguntó Tails Doll.
-Podríamos traducir sus apodos al inglés… supongo que sonará mejor –aportó Orbot. Serían Leggy, Navy, Army, Eye…ball… y Doc.
-Perfecto, entonces. Prosigamos –dijo Metal Sonic, a quien no le importaba si los nombres representaban sus emociones o no –. Su compañera, Eyeball, me estaba hablando sobre su antigua Diamante Rosa, y cómo fue que Rose Cuarzo la destrozó.
-¡No puede ser, Eyeball! –le espetó Army –¿Otra vez con lo de Rose y Rosa? ¿Que no escuchaste lo que dijeron las Diamantes? ¡Hasta hubo un baile para celebrar su regreso y el inicio de la Era 3!
-¿Quiénes son Rose y Rosa, de nuevo? –preguntó Leggy.
-Era la antigua integrante de la Gran Autoridad del Diamante –le explicó Doc –, y ahora es el niño "humano" con el que nos encontramos en la Tierra.
-¡No es cierto! –exclamó Eyeball –Ustedes vieron cómo nos engañaron. Fácilmente pudieron engañar también a las Diamantes para que creyeran que en realidad es Rosa.
-Tampoco es como que sea tan difícil engañar a alguien –dijo Navy, en apoyo de Eyeball –. Ya saben-jeje-, yo pude engañar a ese niño tonto para que creyera que era buena. ¡En serio! Debieron haber visto su cara –soltó una carcajada, cínica. Era raro ver que ella, la Rubí más tierna, se burlara de alguien.
-¿Tú también, Navy? –le reprochó Doc –¿En serio están cuestionando la autoridad de las Diamantes?
-Son… son… Son como las Gemas de Cristal –les espetó Army.
-Uf –reaccionó Leggy al comentario –. Ni siquiera sé qué son esas Gemas de Cristal, pero estoy segura que eso fue un insulto.
-Jefe –le susurró Tails Doll a Metal Sonic –, tal vez no podremos hacer que se unan a nuestro bando. Dos creen lo de Rose y Rosa, dos no, y una no sabe ni qué está pasando.
-Tranquilo –le dijo Metal Sonic –, sé qué voy a hacer. Tal vez no odien a Rose, pero sí a los rebeldes.
»Rubíes –les dijo, dirigiéndose a ella –. No importa si creen o no lo de su Diamante. La oportunidad que les voy a ofrecer no sólo incluye venganza contra Rose, sino también contra todas las Gemas de Cristal –volteó el monitor para que vieran la imagen de Steven con las otras tres gemas.
-¿Y en qué se basa exactamente esa oportunidad? –le preguntó Doc.
-Verán, planeo colonizar un…mundo –la verdad, no creía necesario explicarles todo lo de las dimensiones –. Pero los rebeldes se están interponiendo en mis planes. Entonces, lo que les propongo es que me ayuden a conquistar el planeta, y en el proceso acaben con las gemas de una vez por todas.
-¡Sí! ¡Vamos! ¡Está decidido! –exclamó Eyeball.
-No, no está decidido –le detuvo Doc –. Es muy peligroso enfrentarse a esas gemas. Y además, somos un equipo. Y como buena capitana que soy, propongo que votemos y sólo vayamos si hay mayoría de votos.
-Entonces yo digo que sí –dijo Eyeball –. Y…como buena capitana que…podría ser… digo que veamos qué dicen las demás.
-Yo sólo voy si las demás están de acuerdo –dijo Doc –. No voy a arriesgar a mis compañeras sólo por un deseo egoísta.
-Bien dicho, capitana –dijo Army –. Yo tampoco voy. En serio me encantaría patearles el trasero a esas tipas, pero no tenemos tiempo; en este momento deberíamos estar recibiendo nuestra siguiente misión.
-Pues yo sí voy –dijo Navy –. Ya los derroté una vez, ¿por qué no hacerlo dos veces?
-Falta Leggy –dijo Doc.
-Yo –dijo ella, distraída –… No…lo…sé… ¿…No estaríamos luchando contra una Diamante, entonces? ¿…Eso es legal?
-No, no. Estaríamos luchando contra las gemas que nos tiraron al espacio –dijo Eyeball.
-¿Contra ellas? –preguntó, pasmada –¿No son…demasiado…para nosotras? No me gustaría que nos tiraran de nuevo al espacio… Creo que…¿no? Bueno, no sé ustedes, pero a mí me crearon apenas ayer, no quiero que me pase nada.
-Ese ayer pasó hace como ocho meses, pero entiendo tu punto –dijo Army.
-Bien –dijo Doc –. Tres en contra, dos a favor –luego volteó con Metal Sonic –. Lo sentimos, pero no vamos a participar en tu misión. Devuélvenos al Planeta Madre.
-Agh. Es por esto que odio trabajar en equipo –murmuró Metal Sonic, al ver frustradas sus intenciones con las Rubíes –. Aunque quisiera obligarlas a luchar, no puedo si no dan de su parte.
-Señor, no es necesario que renuncie a su plan –le dijo Tails Doll –. Si ellas no quieren luchar, no tienen que hacerlo. Podemos simplemente copiar su información y hacer un ejército de Rubíes artificiales, incluso más que sólo cinco de ellas.
-Muy inteligente –lo halagó Metal Sonic. Luego, dirigiéndose a las Rubíes: –. Está bien si no quieren luchar; las devolveremos a su Planeta Madre. Pero en ese caso les tengo otra propuesta que nos ayuda a todos; a ustedes, para asegurar que acabemos con las Gemas de Cristal, y para nosotros, que me ayuden con mi plan, incluso sin la necesidad de que estén aquí.
»Por favor, sigan a Tails Doll, él les va a explicar todo –luego le entregó una especie de control remoto –. Úsalo para hacer un portal que las lleve de vuelta, posiblemente termines cuando esté tratando con el siguiente recluta. …Ah, y cuando acabes, espérame en la habitación de las Emeralds –agregó. Todas salieron, con Tails Doll guiándolos.
-¡Hasta luego, Hierro! –se despidió Leggy antes de salir.
Todas se fueron, excepto Eyeball. Se le quedó viendo fijamente a Metal Sonic, como esperando algo.
-Eyeball –le dijo él, simplemente –… Err… No te preocupes. Me aseguraré de que paguen por lo que hicieron.
-Gracias –le dijo ella, para luego salir corriendo junto a las demás.
-Bien, nuestro equipo va creciendo –dijo Metal Sonic, mientras las veías marchar. Entonces se volteó con los otros dos robots –… Orbot y Cubot, sólo por curiosidad, ¿quién tenía razón sobre Rose y Rosa?
-Pues –dijo Orbot, buscando en la computadora –… Al parecer sí son la misma persona… Fingió su muerte para vivir en la Tierra bajo el nombre de Rose.
-Pero entonces ¿cómo es que Eyeball las vio juntas…? –se preguntó Cubot, también en la computadora –… …Ahh… ya entiendo. Le pidió a su perla que se hiciera pasar de Rose, mientras ella era Rosa, y que fingiera que la mataba.
-Bien –dijo Metal Sonic –. …Ah, sí… Volvamos al trabajo: ahora necesito a Meta Knight. Pero antes, debo saber quién es.
Los dos robots pusieron una página en el monitor, que mostraba toda la información sobre el soldado. Metal Sonic la leyó completa. Cuando terminó, dijo:
-Un soldado que busca ser el mejor… Dueño de una flota, el Halberd, y su tripulación, los metaknights.
-¿Me pregunto si Meta Knight se llamará Meta Knight porque es el metaknight supremo? –inquirió Cubot.
-¿O si los metaknights se hacen llamar así porque su jefe se llama Meta Knight? –opinó Orbot.
-Eso no importa –dijo Metal Sonic –. Ahora sí, tráiganme a Meta Knight. …Al supremo –añadió.
Y volvieron a activar la máquina del portal.
