Capítulo 18
"The Muse"
De vuelta con Metal Sonic, más o menos en ese momento, él se encontraba en la sala del portal, buscando algo en su computadora mientras esperaba a los demás. Después de un rato, llegaron Orbot, Cubot, Doll, Meta Knight y Shadow.
-¿Nos mandó a hablar, jefe? –preguntó Orbot cuando llegaron. Metal se levantó de su asiento, le hizo señas a Doll para que se sentara y siguiera buscando y se dirigió a los demás.
-Sí, tenía que hablar con los nuevos reclutas –contestó. Luego se dirigió a ellos: –. Shadow y Meta Knight. Ahora que somos del mismo equipo, necesito aumentar su confianza tanto en nosotros como en ustedes mismos.
-Pff… Yo nunca acepté ser de tu equipo –dijeron ambos, al mismo tiempo. Se quedaron viendo raro un momento.
-Hola, Meta–lo saludó Shadow –. ¿A ti qué te ofreció para pelear con él?
-Hola, Shadow –lo saludó Meta Knight –. Me dijo que era una buena oportunidad para mejorar mis habilidades.
-Ya lo entienden –dijo Metal –. De esto es de lo que hablo; ya tienen algo en común, pueden comenzar con eso. …Pero a lo que me refería era a que me ayudaran a seguir con el plan de la invasión.
-¿Aún falta gente a quien reclutar? –preguntó Shadow.
-No, ya son todos –contestó –. Faltan los fantasmas y los zombis, pero creo que sería mejor reclutarlos hasta después, justo antes el ataque. Por ahora tenemos que planear nuestra entrada y nuestra estrategia de ataque.
-¡Debe ser algo épico! –exclamó Cubot –¡Soldados por aquí, soldados por allá! ¡Un discurso motivador! ¡También…!
-Err, señor –interrumpió Tails Doll, viendo algo que le llamó la atención en la computadora –… Corrección… tal vez nos falte alguien a quien reclutar –volteó el monitor, en el esquema de las dimensiones, y señaló la dimensión número 1 –… Se acaba de unir.
-¿Y qué hay en esa dimensión? –preguntó Metal.
-No hay mucha información, pero dice que es el hogar de este sujeto –puso una imagen de Bill en la pantalla –. Dice que es un dios de la destrucción… o un demonio… o algo así, no sé… la mayor parte de la página está escrita en símbolos raros. …Tal vez sea un caso imposible de reclutar.
-Tonterías –respondió Metal –. Ya recluté a siete casos imposible, puedo con uno más. Por favor, enciende la…
-¿En serio estás tan desesperado, Metal? –lo interrumpió Shadow –Tú has visto todos los planes de Eggman; y tú más que nadie sabes lo mal que le ha ido todas las veces que quiere unirse a un dios: Chaos, Biolizard e incluso tú lo traicionaron; y lo último que recuerdo es el Time Eater, que posiblemente lo perdió en un lugar entre el espacio-tiempo.
-Bueno, es cierto, pero así tendríamos la victoria asegurada –dijo él.
-¿No teníamos ya la victoria asegurada ahora que estábamos nosotros? –dijo Meta Knight, irónico.
Siguieron discutiendo un rato, hasta que Orbot, viendo la pantalla, los interrumpió, diciendo:
-Err… Tails Doll… ¿eso que pusiste en la pantalla era un video?
-No, ¿por…? –pero entonces todos voltearon al monitor y vieron que, efectivamente, el Bill de la imagen se estaba moviendo. Volteó a verlos (a cada uno de los siete, al parecer), se llevó un dedo a la cara, a donde debería estar su boca, como si los estuviera callando; y luego cerró su ojo (probablemente era un guiño, pero no podrían decirlo con seguridad). Acto seguido, se desapareció.
»Mmm… Según yo, no había videos en esa aplicación –dijo Doll.
Sin embargo, no era un video. Un segundo después, todo en la habitación se volvió gris, y justo detrás de ellos apareció el Bill real.
-Yaawn –bostezó, mirando a su alrededor –… Bueno, bueno, ¿qué me trae de nuevas la dimensión 16?
-Te dije que no lo trajeras –le reprochó Shadow a Metal en voz baja.
-Ohh, no fue su culpa –intervino Bill –. Hay muchas maneras de invocarme, tanto directa como indirectamente.
-Bueno, aunque yo no te traje, no voy a desaprovechar que hayas llegado –le dijo Metal –. Te quiero proponer que te unas a nuestro equipo y nos ayudes en nuestro plan de invasión –le dijo Metal.
-Invasión, ¿huh? Déjame adivinar… ¿Club Penguin? –los demás sólo se le quedaron viendo –Sí, buena decisión. Una dimensión fácil de conquistar. …Demasiado fácil para que estés haciendo todo esto –señaló a Meta Knight y Shadow.
-Exactamente lo que yo dije –murmuró Doll.
-Todo eso es porque tengo el presentimiento de que ellos están haciendo un ejército para defenderse –contestó Metal.
-Mmm… Muy inteligente –lo halagó Bill, mientras su cuerpo empezaba a cambiar, de nuevo como si fuera una pantalla. Aparecieron en él imágenes de Sonic, Amarillín, Pac-Man, Kirby, Steven, y todos los demás que ahora estaban en el Null Space –… Sí, mejor prepárense. No es muy bueno que todos sus enemigos estén en un mismo lugar.
-Mmm… Esperaba no tener razón –dijo el robot para sus adentros –… …Bueno, entonces… ¿planeas ayudarnos?
-Nah –respondió él, quitándole importancia con un gesto de la mano –. Yo soy más neutral, prefiero sólo observarlos. …A menos que –señaló a Tails Doll, específicamente a la Chaos Emerald –…me entregues esta y las otras cinco Esmeraldas que tienes. …Tienen un poder increíble. Y si a eso le agregamos mi poder nato, podría hacer tuya la dimensión 34 con un sólo chasquido. ¿Qué dices?
-Tendrías que estar loco para entregárselas –le reprochó Shadow a Metal.
-Ni siquiera lo conozco, pero ya sé que es alguien en quien no se puede confiar –aportó Meta Knight.
-Bueno, y además de que, si le quitamos la Emerald a Tails Doll y le entregamos todas las demás, morirán por falta de fuentes de energía –dijo Orbot.
-¡Señor, no puede dejar que eso me pase-nos pase! –exclamó Doll, presa del pánico –Somos compañeros. Y los compañeros… –pero Metal Sonic lo calló con un movimiento de la mano.
-Agh… Aunque en serio quiero conquistar esa dimensión, sé que tienen razón. No puedo simplemente entregar la fuente de energía más grande del universo, ahora que es mía –dijo él.
-Mmm… Bueno, supongo que entonces yo mismo la robaré –dijo Bill.
A continuación, apuntó a Tails Doll con una mano y comenzó a levitarlo. Lo atrajo a él y lo atrapó en sus brazos. Metal Sonic fue el primero en reaccionar, y disparó un láser hacia sus brazos, haciendo que tirara a Tails Doll.
-¡Hasta aquí llegaste, demonio! –gritó Shadow.
-¡Prepárate para tu perdición! –exclamó Meta Knight.
Ambos se elevaron en el aire al mismo tiempo, y cayeron directamente en un ataque hacia Bill: Meta Knight con una estocada, y Shadow con un Ataque Teledirigido. Ambos le dieron.
-¡Tails Doll, como lo ensayamos! –le dijo Metal.
Se tomaron de una mano y comenzaron a girar, haciendo un Torbellino doble. Entonces salieron disparados hacia Bill, dándole en el ojo.
-¡Agh! ¡No saben qué tan horrible duele que te golpeen en el ojo! –gritó Bill, tapándoselo con una mano, y alejando a los demás con un movimiento de la otra –¡No saben lo que daría por acabarlos a todos en este momento! Pero sería más satisfactorio ver que se mataran luchando con los del otro bando. Así que, por el bien de mi espectáculo, tengo que dejarlos vivir.
Y se desapareció completamente.
En el Null Space, con Pac-Man y Kirby, ambos seguían investigando lo que había más allá de la habitación principal. Se habían encontrado un auditorio, un laboratorio, un dormitorio enorme, una cocina con todos los alimentos conocidos, una biblioteca con todos los libros escritos en la historia… Parecía infinito ese lugar.
-Es increíble este lugar, ¿no, Kirby? –le preguntó Pac-Man –Ya ni siquiera me preocupa que nos quedemos atrapados aquí por mucho tiempo; tenemos todo lo necesario para vivir.
-Poyo –dijo Kirby.
-Sí, incluso todo tipo de entretenimiento. Esos libros me estaban haciendo ojitos... Una puerta más y volvemos a la biblioteca, ¿qué dices? –Kirby afirmó con la cabeza.
Y entraron a la siguiente habitación. Todas las puertas eran diferentes; esta sólo tenía un triángulo en ella. La sala estaba casi completamente a oscuras, así que encendieron la luz. Sin embargo, no cambió mucho, ya que todo seguía completamente gris. Pac-Man volvió a apagarla y encenderla varias veces más, hasta que llegó a la conclusión de que así era la habitación.
Era un corredor largo, pero no se alcanzaba a ver el fondo por la oscuridad. En ese momento, desde el otro lado les llegó la música de un piano, y se encendieron las luces de todo el pasillo (aunque seguían viéndose sólo sombras grises). Allá, al fondo, sentado frente un piano, estaba una figura amarilla: Bill, sin lugar a dudas, que después de enojarse con Metal Sonic se fue con el otro equipo. Comenzó a cantar:
Yo te veré
Dónde y cuándo, no sé
Sólo sé que pronto yo te encontraré [1]
Pac-Man y Kirby dieron unos pasos silenciosos hacia el extraño.
-¿Hola? –lo llamó Pac-Man –¿Quién…está ahí?
En ese momento, Bill dejó de tocar y flotó a su encuentro.
-Pac-Man y Kirby, en serio sabía que pronto los encontraría –los saludó Bill –. Vamos, siéntense –chasqueó sus dedos. Los tres aparecieron sentados en una mesa al centro del corredor, con una taza de café en la mano.
»¿Qué les parece? ¿Demasiado elegante para su gusto? –les preguntó.
-Err… Si me permites preguntar… ¿Quién eres? –le dijo Pac-Man, con un deje de desconfianza.
-Eso no importa. Sólo diré que soy un…mago –de sus manos salieron chispas de colores –. O…no, mejor no… Más bien una divinidad, y vine a ustedes como fuente de información e inspiración.
-¿Una musa?
-¿Poyo? –se preguntó Kirby.
-Err… Son…deidades o personajes mitológicos que se le aparecen a la gente y sirven como inspiración para algo… ¿Algo así eres? –le preguntó Pac-Man.
-Sí, exacto –contestó él –. Y como su musa, es mi deber advertirles sobre lo que está a punto de ocurrir.
-¿Qué…sucede?
-Supongo que ya conocerán a un tipo llamado Metal Sonic, ¿verdad? –ellos afirmaron con la cabeza –Pues resulta que está planeando una invasión a la ciudad de unos pobres pingüinos indefensos, y sólo ustedes pueden detenerlo.
-Poyo –dijo Kirby.
-Sí, es cierto. Un pingüino de esa ciudad y sus puffles son los que nos trajeron aquí. …Bueno, no nos tenían que traer aquí exactamente, pero algo salió mal con el portal y ahora estamos atrapados. …Pero el punto es que fueron por nosotros para empezar a hacer un ejército y protegerse.
-Bueno, no se preocupen –dijo Bill –. El pingüino que hizo los portales ya casi termina de reparar su error. Cuando eso pase, recluten tanta gente como puedan de las distintas dimensiones.
-¿Y tú qué vas a hacer? –le preguntó Pac-Man.
-Lo voy a estar vigilando, y cuando vaya a comenzar la invasión, volveré aquí a avisarles –respondió él.
»Bueno, si me disculpan… –y se desapareció. La habitación, que en realidad no era gris, recuperó su color original, exactamente igual que todo lo demás en el Null Space. Ambos despertaron como de un trance, en el suelo, sin mesa ni tazas de café.
-Woah –reaccionó Pac-Man –… Kirby, dime que tú también viste todo eso.
-Poyo –respondió él.
-Sí, a mí tampoco me convence totalmente. Es muy rara toda esa…magia…que hace… Y luego dice que es una musa… pero, según yo, todas las musas son mujeres… Lo peor es que ni siquiera sabemos su nombre –entonces se le ocurrió una idea.
»Oye… Podríamos buscar algún libro que hable sobre él; dudo que seamos los únicos a los que se les ha aparecido.
Entonces se dirigieron a la biblioteca. Eran grandes estanterías y estanterías llenas de libros hasta donde alcanzaba la vista. Posiblemente ahí estuvieran todos los libros que se habían escrito en la historia, pero el punto bueno es que estaban ordenadamente acomodados. Buscaron la sección de magia (enorme), que se dividía en dos: teoría y práctica.
-Mmm… ¿Qué te parece si yo busco en la parte de teoría y tú en la otra? –le dijo Pac-Man.
-Poyo.
-No insultes a los libros, Kirby, ellos no tienen la culpa de ser tantos –y se pusieron a leer.
[1] We'll meet again, Vera Lynn, 1943
