Capítulo 20

"Cry For Help"

-¿Gary?

-¡Otro pingüino!

-¡Shh! Interrumpen la función.

El pingüino, una vez de pie, los volteó a ver a todos, e ignorando todos sus comentarios, les dijo:

-Qué bueno que estén todos aquí… Necesito que regresen a Club Penguin, de inmediato.

-Eso tratábamos de hacer, pero no se pudo… Y mejor nos pusimos a ver películas –le dijo Patito.

-¡Ahora estás atrapado aquí con nosotros! –gritó Rojín, aunque no sabrían decir si de felicidad o por angustia.

-Oh… Rojín y Patito… Me alegra tanto que estén bien –les dijo. Tenía una cara de cansancio inmenso –. …No sé qué habría hecho si Bill hubiera acabado con ustedes.

-¡Hey, ¿no estás preocupado también por mí?! –exclamó Moñito, buscando su atención. Nadie pareció oírla

-Bueno, Gary, qué bien que estés aquí, porque tenemos muchas cosas que preguntarte –le dijo Sonic.

-Sí, yo empiezo –dijo Amy –. Por la culpa de ese bendito portal tuve que pasar las últimas veinticuatro horas de mi vida (casi) en este lugar excesivamente colorido, así que espero que tengas preparada una forma de sacarnos de aquí.

-Yo no me quejo, aquí es agradable. …Sólo que ya he estado fuera casi un día completo…y las gemas deben estar muy preocupadas –dijo Steven.

-Gary, dinos por favor que ese control remoto sirve para crear un portal que nos lleve de regreso –dijo Amarillín.

-Sí; para eso lo creé, de hecho –contestó él –. En cuanto supe lo del dios de la dimensión 1 (mejor llamado Bill), comencé a mejorar el portal para poder sacar a Amarillín y a todos de aquí. Pero cuando Bill apareció, el sistema se cayó. Así que usé la información de Amarillín para abrir un portal que me llevara directo a su posición exacta en el Multiverso, y diseñé el control remoto para poder ir adonde sea desde donde sea.

-Espera-¿mi información? –preguntó Amarillín, extrañado –¿Acaso tienes mi ADN guardado en una botella, o algo?

-Hablo de especie, estatura, peso… Cosas como esa –respondió él.

-¡Señor Gary! –lo llamó Steven –¿Entonces podría usar esa cosa para avisarle a las chicas que estoy bien?

-Claro –dijo Gary –. De hecho, justo a eso iba. Sonic…niño y…niña –se dirigió a ellos tres (Steven y Amy eran los niños sin nombre)–, venía a pedirles su apoyo y el de sus amigos y conocidos para que nos defiendan de la invasión de Bill y, posiblemente, Metal Sonic.

-Por supuesto, es nuestro deber ayudar a quien lo necesita –contestó Sonic.

-Deberíamos hablarle a Tails y Knuckles. También deben estar muy preocupados. …Deben creer que nos matamos en ese accidente –dijo Amy.

Quitaron la película y todos se fueron a la parte de enfrente, con Gary. Ya ahí, Gary le pasó el control a Steven y le dijo:

-Ingresa las coordenadas o el nombre del lugar a donde quieres ir.

-Bien –dijo él, tomándolo –. …Dimensión… ¿Qué se supone que debo poner aquí? ¿Su nombre? ¿La ubicación exacta entre las otras dimensiones?

-El número –dijo Gary –. Si no me equivoco, es la 14.

-Muy…bien –dijo Steven, tecleando "14" –. …Planeta… Tierra. Ubicación… …Err…Templo de Cristal, en Ciudad Playa, Delmarva… ¿Con eso es necesario? ¿No existirán dos planetas Tierra, o dos Templos de Cristal? ¿O dos dimensiones 14? –preguntó.

Pero en ese momento el control se sacudió, y de la punta salió un rayo rosado, creando un portal. Era diferente a los portales anteriores, rosados con el espiral; éste era una ventana al otro lado, y se veía la misma montaña en forma de mujer, con la cabaña a plena construcción en sus manos en la que vivía Steven. Pero no había nadie por ahí.

-¡Sí, es ahí! –exclamó él –… Mmm… No hay nadie… …Bueno, aunque tampoco esperaba que se hubieran quedado paradas aquí mismo esperándome –siguió manejando el control –… Veamos… Ubicación… Casa en la playa, Templo de Cristal, Ciudad Playa, Delmarva.

En ese momento, el portal se cerró, para ser reemplazado por uno que llevaba a la casa de Steven, por dentro. Ahí, se encontraban seis mujeres, aparte de Connie (quien estaba sentada en el suelo, tomando una taza de café, té o chocolate); gemas, sin lugar a duda.

Las primeras dos estaban sentadas en un sofá. Una era azul, con su piel de un celeste y su cabello corto más intenso. Sus ojos eran azul fuerte, y mantenía una expresión firme, pero relajada. Llevaba una camisa sin mangas, del mismo tono que su cabello, y con la espalda descubierta, con una media estrella azul fuerte, que, unida a su pantalón (holgado, con un listón dorado en la cintura) formaba la estrella completa; además, llevaba unas sandalias también doradas. Su gema, cortada en cabuchón, tenía la forma de una gota de agua y estaba en la espalda. Era más alta que Steven, e incluso que Connie, y medía alrededor de un metro setenta y cinco.

La otra que estaba sentada era verde y muy bajita (igual que Steven). Su piel era de un verde bajito; su cabello era amarillo y triangular, y usaba unos lentes, también amarillos, que sobresalían de éste, dándole de cierta forma apariencia de estrella. Su cara era alargada y sus ojos se veían amarillos gracias a los lentes; tenía una expresión que denotaba cierta indiferencia. Llevaba una camisa sin mangas de un verde fuerte y un pantalón de un verde no tan fuerte; su cintura era de un negro verdoso. En su pecho y en sus rodillas tenía estrellas (la de su pecho era amarilla y las de las rodillas eran del tono de su cintura), y usaba unas botas amarillas. Su gema era triangular y estaba incrustada en su frente. Además, en sus piernas estaba acostada una calabaza viviente, con ojos y boca; se parecía mucho a un perro.

Había una gema sentada en la barra para comer. Era morada, igual de bajita que la anterior. Su piel era de un morado bajito, mientras que su cabello, suelto y muy largo, era casi blanco, ligeramente morado. Su cara era circular, y sus ojos eran morado intenso; llevaba una expresión despreocupada. Usaba una camisa sin mangas negra, con un agujero en el pecho, donde tenía su gema (circular con una faceta hexagonal), unos shorts grises cortos con dos estrellas negras y unas botas blancas. Estaba comiendo unas papitas llamadas "Chaaaaps."

Las otras tres (todas muy altas) estaban paradas, dos de ellas apoyadas en la pared y otra paseándose por la sala. Una de las que estaban apoyadas era una combinación fucsia, pero también con tonos rojos y azules. Su piel era de color carmín, llevaba unos lentes amarillos, en forma de media estrella, y su cabello era cuadrado y negro. Tenía una expresión muy seria. Usaba hombreras puntiagudas fucsia, y en su pecho había tres estrellas invertidas, que iban en tonos desde el blanco al fucsia. Usaba mallas (o algo parecido) negro azulado, y un adorno en su cintura rojo y azul. Era la única que tenía dos gemas, una en cada palma de las manos; ambas eran circulares, sólo que la derecha tenía una faceta triangular, y la izquierda, una cuadrada, como la de las Rubíes. Además, encima de su cabello, estaba dormida una gatita, blanca con mechones azules y naranjas.

La otra que estaba apoyada en la pared era muy robusta. Tenía una paleta de colores muy amplia: su piel era gris azulada, su ropa tenía tonos del negro al rojo, y su cabello era una mezcla de mechas de diferentes colores. Su camisa negra era escotada, dejando mostrar su gema en el pecho, una rectangular, amarilla, cian y magenta. Su pantalón era rojo oscuro, sus botas negras, y llevaba algo parecido a un mandil rojo. También, tenía un tatuaje de una estrella negra en el brazo izquierdo. Sus ojos eran negros, y su expresión era de preocupación, pero lograba mantener la calma, no como la siguiente.

La última gema, la que se estaba paseando por la sala, era muy blanca. Su cabello era color coral. Llevaba una chaqueta cian con una estrella amarilla en la espalda (por dentro, la chaqueta era rosa), y una blusa turquesa escotada, un pantalón azul fuerte y unas zapatillas rosas. Su gema era ovalada y blanca, cortada en cabuchón, y se encontraba en su frente. Tenía una nariz puntiaguda, ojos azules, y una expresión de extrema preocupación.

De todas las que estaban en la habitación, ésta última era la que más asustada se veía. Caminaba de lado a lado, tensa y consternada, hablando muy rápido:

-¡¿Pero por qué ahora?! ¡Justo cuando acabamos de salir del problema con las gemas corruptas y las Diamantes! ¡Y ahora es incluso peor! Por lo menos, cuando lo secuestró Aguamarina, sabíamos dónde estaba, ¡pero ahora podría estar en cualquier lugar, y no tenemos forma de buscarlo…!

-Oh, cielos. En serio están preocupadas –dijo Steven –… ¡PERLA! ¡Hola! ¡Estoy por aquí! –pero ninguna parecía escucharlo.

-No creo que nos puedan ver –dijo Sonic.

-Mmm… Espérame un segundo… Creo que ya sé qué es –dijo Gary, tomando el control y presionando botones. Mientras tanto, Perla seguía hablando:

-¡Ahora lo recuerdo! ¡León puede crear portales, muy parecidos a los de la descripción de Connie! ¡…Pero no sabemos dónde está!

-Perla, tenemos que mantener la calma –le dijo la roja-fucsia. Su nombre era Garnet. Parecía que era la líder y tenía mucha autoridad, ya que, aunque no lo dijo ni enojada ni como si fuera una orden, Perla se calló.

-¿No creen que debimos haberle avisado a Greg sobre la desaparición de Steven? –preguntó la gris azulada, quien se llamaba Bismuto.

-Nah, es igual de preocupón que ella, y una Perla es más que suficiente –dijo la morada. Se llamaba Amatista.

-No sé ni por qué nos preocupamos –dijo la verde, de nombre Peridot –. Steven es capaz de enfrentar lo que sea que se encuentre.

-Steven es muy fuerte –dijo la azul, cuyo nombre era Lapislázuli, pero le decían Lapis –. Él fue quien logró detenerme cuando me robé el océano de la Tierra, ¿recuerdan?

-Lo bueno que está con Amy –dijo Connie –. Ella también es muy fuerte. Pudo igualarnos a Steven y a mí juntos.

-Arf, arf –ladró la calabaza (Pumpkin), probablemente asintiendo.

-¡Claro! –exclamó Amy –E hice un gran trabajo cuidando del pequeño Steven –lo abrazó y le revolvió el cabello. "¡Basta!," dijo Steven, riendo.

-Creo que ya está listo –dijo Gary. Lo apagó y luego volvió a abrir el portal.

-¡CHICAS! –gritó Steven en cuanto se encendió el portal. Todas se sobresaltaron y voltearon a verlos.

-¡Steven! –gritaron todas, corriendo dentro del portal. Perla lo abrazó, llorando.

-¡Steven! ¡Creí que te había perdido! –sollozó ella.

-No, no, estoy bien. Amy y yo llegamos aquí, y nos encontramos con estas personas –dijo Steven, señalando a los demás.

-Hola –saludaron los pingüino, algo tímidos y extrañados.

-Viejo, ¿qué es este lugar? –preguntó Amatista, viendo las paredes coloridas. "Err…" Steven se quedó pensando.

-Dejen me presento –dijo Gary –. Mi nombre es Gary; soy un científico. Yo fui el que creó el portal a otras dimensiones, pero se salió de control y nos trajo a todos a este lugar. Pero ya encontré la forma de sacarlos a todos de aquí –señaló el control.

-Genial… Especímenes extraños –dijo Peridot, acercándose a examinarlos y dando vuelta alrededor de ellos –… ¿Qué son, unas especies de aves exóticas? –ellos sólo la miraron raro.

-Bueno, lo importante es que Steven está bien –dijo Bismuto.

-Hora de irnos, Steven –le dijo Garnet.

-No, esperen –las detuvo Steven –. Hay que quedarnos; ellos necesitan nuestra ayuda con algo de su dimensión.

-¿En qué, Steven? –preguntó Lapis.

-Amm… En realidad…no sé. No estaba prestando mucha atención –contestó él.

-No sé ustedes, pero es mucho más interesante estar aquí –dijo Peridot –. Empiezo a creer que mis estudios sobre la vida orgánica van más allá de la Tierra.

-Bueno, no es como que vayamos a terminar atrapados si nos quedamos un rato aquí, ¿o sí? –les dijo Connie.

-¡Claro! –exclamó Bismuto –Y todos los amigos de Steven son amigos míos.

Las gemas decidieron quedarse en el Null Space a escuchar lo que tenían que decir. La única que se quedó del otro lado del portal fue Lapis.

-Lapis, ¿no quieres venir? –le preguntó Steven.

-Amm… Nah, estoy bien, gracias –contestó ella, simplemente.

-Oh, lo que me recuerda –dijo Peridot, tomando a Pumpkin y dejándosela a Lapis en los brazos –. Tampoco tú puedes venir, Pumpkin. Supongo que las Crystal Temps tendrán que esperar –retrocedió a donde estaba Connie y le susurró: –. Las Crystal Temps siguen en las andadas –y chocaron los cinco.

-Lapis –se dirigió a ella Garnet, tomando a la gata (Cat Steven) y entregándosela –, te agradecería mucho que la cuidaras mientras no estoy. Esto puede tardar un rato –un brillo recorrió su visor.

-¡Y cuida de Le-No, bueno, él puede cuidarse sólo –dijo Steven.

-Entendido –contestó Lapis, levantando un pulgar.

A continuación, Gary cerró el portal.

Ahora que Steven ya había traído a todas sus amigas, era el turno de Sonic y Amy de ir por los suyos.

-¡Me toca! –exclamó Sonic, tomando el control –Veamos… Dimensión… ¿16, si no me equivoco? …Planeta… Mobius. ...Ubicación… ¿Posiblemente Angel Island? –el control se agitó y abrió un portal, justo del borde donde Knuckles tiró a Sonic, pero no había rastro de nadie –… Mmm… ¿Qué tal…? –tecleó Mystic Ruins. Se cerró el portal y se volvió a abrir otro, justo del lugar donde se estrelló el Tornado (ahí seguían los restos), pero tampoco había rastros –… Err… ¿Alguna idea de dónde pueden estar, Amy?

-Préstame eso –Amy le arrebató el control –. Ubicación: donde…sea…que…esté…Tails.

-No creo que funcione así –dijeron Moñito y Amarillín, lentamente.

Pero, para la gran sorpresa de todos los espectadores, sí se abrió un portal directamente a donde estaba Tails. Él y Knuckles estaban en una sala. El primero se encontraba frente a un pizarrón lleno de fórmulas matemáticas complicadas, aunque a un lado había un dibujo miniatura sobre una isla flotante y unos monitos que caían en un avión. El segundo se encontraba sentado en el suelo, escuchando todo lo que decía Tails.

-…Entonces ¿por qué encontramos los restos del Tornado, pero ni a Sonic ni a Amy? –decía Tails.

-¿Porque se fueron antes de que llegáramos, tal vez? –sugirió un Knuckles muy aburrido.

-No. Los niveles de energía en ese lugar eran muy grandes. Sólo una cosa pudo pasarles: un portal. Así que mi hipótesis (y estoy un 99% seguro de que es verdad) es que justo en el momento en que se estrellaron, se abrió un portal en esa exacta locación, el cual los absorbió a ambos.

-Eso lo puedes saber sin tantos numeritos.

-Si logro descifrar exactamente esta ecuación, posiblemente pueda comenzar a crear nuestro propio portal para ir a buscarlos.

-Podemos esperar, ya sabes, a que ese científico loco nos devuelva a Sonic. …Yaaawn… Bueno, como quieras –volteó al otro lado de la pizarra y vio el portal. Sonic y Amy lo saludaron.

»¿Tails? –lo llamó, sin despegar la mirada de ellos dos.

-No me molestes ahora, Knuckles. Si no fuera por ti, nada de esto estuviera pasando –le reprochó.

-No, Tails, esto es importante –lo tomó de los hombros y lo volteó en dirección al portal.

-¿Sonic? ¿Amy? –preguntó, extrañado.

-Hola, chicos –contestaron ellos.

-¡Qué bien que estén bien! –exclamó Tails, corriendo a su encuentro, con Knuckles detrás de él –¡Sabía que había sido un portal!

-Nos tenían muy preocupados, pero sabíamos que iban a estar bien –dijo Knuckles. Hubo un silencio, en el cual sólo se quedaron viendo fijamente Sonic y Knuckles. Entonces Amy exclamó:

-In-có-mo-do.

-Bueno, amigos de Sonic –les dijo Gary –. Quería pedirles su ayuda en un problema que estamos teniendo.

-Es otra cosa además del loco maniático de Metal Sonic –añadió Patito, viendo que Tails hacía un gesto de "no hay problema."

-Ahora tenemos otro loco maniático llamado Bill –dijo Rojín.

-Oh, ¿en serio? Bueno, claro que les ayudaremos –dijo Tails. Luego, se volteó con Gary –. …Por cierto, tú eres quien creó el portal, ¿verdad? Es un gusto conocerte al fin. Realmente admiro tu trabajo –le estrechó una mano.

-Pues, gracias –contestó Gary, alagado –. …Aunque ya nos conocimos, con lo de Metal Sonic y eso.

-En realidad, no era yo; ese era un robot que se hacía pasar por mí… Es una larga historia.

-¿Y exactamente qué es eso para lo que quieren ayuda? –preguntó Amatista.

-Bueno, primero tomen asiento… podría tardar un poco –dijo Gary, y todos le hicieron caso.

Y comenzó a explicarles todo.