Capítulo 22

"Zen Garden"

Durante este tiempo, Ártico y Artiquito habían estado algo ocupados. El día anterior, cuando salieron por la puerta, se encontraron con una habitación enorme que, de hecho, parecía un restaurante, o simplemente un local cualquiera, pero sin sillas o mesas, sólo algunos sofás; además, tenía una piscina.

-Wooow –reaccionó Artiquito al entrar –. Es enooorme.

-Al parecer este lugar es mucho más grande de lo que creíamos –dijo Ártico.

-¿Y sabes qué? Esta habitación me podría servir para comenzar mi ejército.

-¿Tu ejército? –le preguntó Ártico, perplejo.

-Claro, el que traje de la dimensión a la que fui –le contestó él.

-¿En serio trajiste algo de tu dimensión? Creí que, apenas llegar, te dio miedo y regresaste por el portal.

-Nah. …Mira –se quitó su gorrito, dejando ver lo que le habían dado las plantas: el libro, la bolsa de semillas y la bolsa de fertilizantes (que milagrosamente cabían todas bajo su gorro).

-Wow –dijo Ártico, viéndolo –. ¿…Y exactamente qué son?

-Verás, cuando llegué a esa dimensión, me encontré con un duelo a muerte entre unas plantas y unos zombis (por más raro que parezca, es cierto). Las plantas ganaron, y entonces dije "estos son de los míos," así que traté de convencerlos de que me acompañaran a Club Penguin. …No funcionó.

»Estuve bien mucho rato tratando de que me hicieran caso, pero creo que no me entienden; nomás se me quedaban viendo. Entonces fui al Jardín Zen (así se llamaba) y me robé todo esto.

-Jeje –Ártico se rio. "¿De qué te ríes?," le preguntó Artiquito –. Lo siento-jeje-, es que justo el otro día estabas diciendo que la tierra te daba asco.

-¡Pues es que sí! ¡La tierra está muy sucia! –exclamó él –Pero si mi destino mágico quiere que sea jardinero, lo seré.

-Para eso, primero necesitamos macetas.

-Oh… …Cierto. Debe haber alguna por aquí… –y se pusieron a buscar macetas y tierra por la habitación.

Después de un rato, encontraron un cuartito al fondo de la sala. Al parecer sí era un restaurante, porque esa sala era una cocina: estaba llena de cubiertos, vasos, platos; y había muchos hornos, estufas… Asimismo, al fondo de la cocina había una puerta que llevaba directamente a la habitación llena de comida.

Ártico y Artiquito, a falta de macetas, tomaron unos tazones que les podrían servir igual; además, encontraron muchos costales de tierra en la habitación de la comida (supusieron que estaban ahí porque había gente que la consideraba comida).

Se los llevaron al restaurante y comenzaron a llenar los tazones con tierra. Pero en ese momento, Artiquito dio un grito.

-¡¿Qué te pasa?! –exclamó Ártico.

-¡Una lombriz! –gritó Artiquito. Efectivamente, había una lombriz en la maceta –¡Y la toqué! ¡Que aaasco!

-Agh –dijo Ártico, algo frustrado –. Entonces tú pon las semillas y yo preparo la tierra. …Pero debes aprender a hacerlo tú solo; no siempre voy a estar para ayudarte.

Artiquito tomó la bolsita de semillas y la vació en la maceta. Luego abrió la bolsa de fertilizantes y también se la echó. El fertilizante era una especie de solecitos, como los que soltaba el girasol que había visto. Esperaron.

-Y…a todo esto… ¿de qué es el libro? –le preguntó Ártico.

-¡Cierto, el libro! –dijo Artiquito. Lo tomó y comenzó a hojearlo.

En la portada no decía nada que les pudiera ayudar a saber de qué era, ya que sólo decía "plantas." Pero ya que lo estaba hojeando, se dio cuenta de que era un almanaque, y que cada hoja hablaba sobre una planta diferente. En la parte superior izquierda venía una foto de ella, y al lado las características de la planta; debajo venía la descripción de la planta, junto con su función principal y otros datos interesantes sobre ella.

Por ejemplo, la primera hoja era de la planta que soltaba guisantes, que al parecer se llamaba Lanzaguisantes. Al lado de su imagen, decía: "Daño: 20 por guisante. Soles: 100 (Artiquito supuso que era la cantidad de soles fertilizantes que ocupaba para crecer grande y fuerte). Alcance: Mediano," y también había un dibujito en pequeño de la cabeza de un Lanza Guisantes, probablemente simbolizando el tipo de planta. Debajo de eso, en su descripción, decía: "Una planta verde con una hoja en la cabeza y cuatro en el tallo," y en su función principal decía: "Lanza guisantes al enemigo."

En las siguientes páginas estaban el Girasol y la Nuez, que ya había visto en acción; también estaban las que vio en el Jardín Zen y muchas otras que no conocía.

-¡Mira! ¡En este libro vienen todas las plantas! –exclamó Artiquito, mostrándoselo a Ártico –Me será muy útil para volverme jardinero.

En ese momento, muy súbitamente, creció la semilla que habían plantado. Se convirtió en algo parecido a un bulbo verde, abierto; por dentro se asomaba la cara de la planta, de color rojo, y de la cabeza salían dos tallos.

-Woah, eso fue rápido –dijo Ártico –. …Artiquito, ¿qué planta es?

-Espera…un…segundo –dijo él, buscando entre las páginas del libro. Después de un momento lo encontró y comenzó a leer –… …Es ésta. Es un Lirio Semillero… Es una planta tipo especial... Función: Produce semillas y las planta en los espacios alrededor de ella… (Bla, bla, bla…) Con un tallo pone la semilla y con el otro le pone los solecitos.

-Hay que probarlo –dijo Ártico, arreglando otras dos macetas y poniéndolas a un lado del Lirio Semillero.

El Lirio se les quedó viendo, y casi inmediatamente, estiró sus tallos, sembró una semilla en cada una y les puso los soles fertilizantes. No tuvieron que esperar mucho a que ambas estuvieran completamente crecidas. Una planta era (extrañamente) una maceta, pero con cara; la otra era como una papa con cara de mimo.

-Wooow… ¿Qué será esto? –se preguntó Artiquito, viendo la maceta con cara y buscando en su libro –¡…Apuesto que es una planta legendaria tipo tierra y botánica!

Encontró la página y comenzó a leerla. Mientras lo hacía, su cara se tornaba a una de decepción. Su nombre era Maceta. Tipo: Apoyo. Soles: 25. Función: Sirve para plantar semillas sobre ella…

-¡No puede ser! –exclamó Artiquito, soltando el libro –¡¿Para qué ocupamos más macetas?! –Ártico tomó el libro y vio la página.

-Bueno, algo bueno es que aquí dice que puede caminar para transportar a las plantas –le dijo.

-Oh… ¿En serio? Bueno, así cambia la cosa –contestó él –. ¿…Y qué dice de la otra? –le preguntó.

Ártico comenzó a leer. Era una Imitadora. Por alguna razón, tanto en el dibujito del tipo de planta como en soles sólo venía un signo de interrogación. Eso quedó explicado al ver la función: Copia la apariencia y habilidades de cualquier otra planta.

-Eso nos vendría muy bien –dijo Ártico cuando terminó de leer –. Podemos hacerla copiar las Macetas para tener muchas.

Y le arrimaron la Maceta. La Imitadora se le quedó viendo. Después de un momento, comenzó a girar muy rápido e hizo aparecer otra Maceta a un lado.

-¡Genial! –exclamó Artiquito –¡Mi ejército comienza a crecer!

-Hay que avisarles a los otros lo que tenemos –dijo Ártico, haciendo ademán de salir de la sala.

-No, no. Espera –lo detuvo Artiquito –. Si van a verlos, el lugar debe estar presentable y…no sé…más cómodo.

»Se me ocurría abrir mi propio restaurante –continuó –; ya tenemos todo lo necesario. Se llamaría…err… Artiquito's… …Bueno, el nombre es lo de menos.

-¿Por qué no sólo Jardín Zen? –le sugirió Ártico.

-¡Me encanta!

Copiaron unas Macetas más y se las llevaron a la habitación de comida, para que les ayudaran a llevar cosas a la cocina. Después de mucho rato de ambientar el restaurante, lograron dejarlo todo a la perfección para inaugurarlo; pero en ese momento, Ártico y Artiquito cayeron rendidos.

… …

Al día siguiente, Ártico y Artiquito despertaron en un sofá. Y cuál no sería su sorpresa al ver que, mientras dormían, el Lirio Semillero hizo de las suyas y se puso a producir plantas en masa. Todo el lugar estaba lleno de plantas diferentes, cada una en una Maceta, que caminaban por aquí y allá y jugaban entre ellas. Aunque el lugar era grande (ellos pensaban que tal vez cabían de cincuenta a cien personas), ya no cabría tanta gente como pensaban meter en un principio (creían que quedaba espacio como para treinta personas más).

-Son muchas plantas –dijo Artiquito, boquiabierto –. Será imposible checarlas a todas en el almanaque.

-Debemos ordenarlas –opinó Ártico –. Apenas distingo cuáles son de cada tipo.

-No va a funcionar. No entienden nuestro lenguaje.

-Tal vez ellas sí. Después de todo, nosotros las creamos –se puso en el medio de la sala y trató de llamar su atención, pero no le hacían caso.

-Déjame intentarlo –le dijo Artiquito. Se dirigió igualmente al centro de la habitación y les gritó: –¡Plantas! ¡Yo soy Artiquito! –maravillado, vio que todas las plantas se le quedaban viendo –¡Hooolaaa! ¡¿Me entienden?! –todas las plantas movieron la cabeza en señal de afirmación. "¡Sí me entienden!," le susurró a su hermano.

»¡Bueno, dadas las circunstancias actuales, les voy a pedir que se organicen por tipos! ¡Acá los Lanzaguisantes! –comenzó a señalar con la cabeza –¡Acá los Girasoles! ¡Y así!

Todas las plantas comenzaron a acomodarse en sus respectivas secciones, haciendo nueve grupitos. Una vez que todas estaban en sus posiciones, Ártico, incrédulo, le dijo a su hermano:

-No puedo creer que tengas un ejército propio de plantas. …Y menos que las puedas controlar.

-Al parecer saben que yo fui quien las trajo –le contestó él –. Te dije que me convertiría en un jardinero si ese era mi destino mágico.

Los dos se dirigieron a la parte de los Lanzaguisantes. Había muchas más especies que las que había en el otro Jardín Zen, y de cada una había muchos ejemplares.

-Hola, muchachos –los saludó Artiquito –. Les voy a pedir que pase uno de cada especie para examinarlos con este librito que tengo aquí –les enseñó el almanaque.

Y lo obedecieron. Siete Lanzaguisantes diferentes se les acercaron. Artiquito se emocionaba cada vez más, así que al final decidieron que mejor él sólo los examinara y Ártico viera su información en el libro.

-Esa es una Repetidora –dijo Ártico, señalando un Lanzaguisantes enojado –. Igual que el normal, pero dispara dos guisantes. …Esa –señalando a una de tres cabezas –es la Tripitidora, que lanza tres guisantes. …Ésta –apuntó a una con un casco y un cañón en la boca –es una Guisantralladora, muy rara, ya que dispara cuatro guisantes. …Y ésta –una vaina con cinco cabezas –es una Vaina, y puede disparar hasta cinco guisantes.

Las otras dos eran una de hielo (Hielaguisantes), que ralentizaba a los enemigos; y una de fuego (Lanzaguisantes de Fuego), que quemaba a los enemigos y, por tanto, les hacía más daño.

Repitieron el proceso con todas las plantas. Estaban las Catapultas (prácticamente igual que los Lanzaguisantes, pero lanzaban las cosas por el cielo): la Coltapulta, el Lanzamaíz, la Melonpulta (junto con otra versión más rara, la Melonpulta Congelada) y el Lanzachiles (que quemaba a los enemigos).

Más allá estaban los Girasoles, aunque sólo había dos tipos: la original, y un Girasol con dos cabezas, llamada Birasol; también, junto a ellas estaba el Frijol Solar, que, cuando era comido, hacía que el enemigo soltara soles.

En las Nueces había más variedad: además de la original, había una más alta y más resistente, la Nuez Cáscara-Rabias; la Nuez Infinita, que era en realidad un holograma, que cuando se la comían, volvía a aparecer; la Guardacelga, que en vez de ser sólo una barrera, lanzaba a los enemigos hacia atrás; el Endurián, que hacía daño a quienes lo estuvieran comiendo; el Cacahuate, que hacía tanto el papel de una Nuez como de un Lanzaguisantes, ya que constaba de dos cabezas que disparaban, aunque también era muy resistente; y para terminar, una versión muy rara de la Nuez normal: la Doncella de Hierro, que era mucho más resistente porque estaba recubierta de Hierro.

También estaban las plantas de corto alcance: estaba la Planta Carnívora, que devoraba de un bocado enemigos completos; el Bong Choi, que golpeaba a todo enemigo que se acercara; la Boca de Dragón, que quemaba a los enemigos frente a ella; otra versión de ella, el Bocadragón Gélido, que congelaba a los enemigos frente a él; y la Remolacha Tremenda, que creaba ondas alrededor de ella.

Después, estaban las especiales. Aquí había mucha más variedad tanto en apariencias como en habilidades: la Patatapum, que, después de un rato de plantarse, se cargaba y funcionaba como una mina; la Petacereza, que con una explosión acababa con los enemigos alrededor; la Pinchohierba, una hierba que hacía daño a quienes se pararan encima; una versión mejorada de ésta, la Pinchorroca, que hacía incluso más daño; el Jalapeño, que quemaba a quienes estuvieran frente y detrás de él; la Lechuga Iceberg, que congelaba a quien la comiera; el Frijuelle, que lanzaba hacia atrás a los enemigos; el Frijol, que le daba indigestión a quien lo comiera (no pregunten); y la Guayalava, que hacía erupción y dejaba un charco de lava.

Luego seguían los dos grupos que, aunque no eran muchos, sobresalían más de entre todos: las plantas acuáticas y las setas.

-¡Muy bien! Siguen los hongos –dijo Artiquito, dirigiéndose a ellos y tomando un ejemplar de cada especie, igual que con los demás grupos. Estaban dormidos, pero se despertaron con los gritos del puffle –. ¿Qué dice el libro de ellos?

-Setas –Ártico comenzó a buscar en el almanaque –… …Introducción al capítulo: Las setas son (…descripción aburrida…) …y prefieren dormir durante el día, aunque sus habilidades mejoran durante la noche.

-Genial –dijo Artiquito –. Espero que, si tenemos que luchar, sea en la noche. …Bueno, ¿y cómo se llaman?

-Se llama –dijo, buscando en las siguientes hojas. Señaló a una muy pequeña (casi todas eran iguales, pro en diferentes tamaños) y dijo: –… …Seta Desesporada; no necesita soles para crecer, pero tampoco puede disparar muy lejos. …Seta Solar –una seta, también pequeña, pero amarilla –, que produce más soles con el tiempo. …Seta Miédica, de largo alcance, porque si alguien se acerca, se esconde. …Humoseta, que dispara humos que atraviesan lo que tocan. …Seta Esporada, que es como una de las catapultas…y al parecer, produce más Setas Esporadas cuando vence a un enemigo. …Magnetoseta, que atrae todo lo metálico. …Hipnoseta, que hace que quien quiera que se la coma, se vuelva contra su propio equipo. …Seta Congelada, que congela enemigos. …Y Petaseta, que crea una explosión masiva.

-Increíble –dijo Artiquito –. Cada vez amo más a las plantas.

Entonces se dirigieron a la piscina, con las plantas acuáticas. Eran pocas, pero no menos importantes.

-¿Y ellas quiénes son? –le preguntó Artiquito a su hermano.

-Deja busco –dijo él –… Acuáticas… Err… …Aquí están. …La primera –señaló un grupo de nenúfares –es un Nenúfar, que es prácticamente lo mismo que una Maceta, pero de agua. …Esa otra –señaló una que parecía un gato –es un Rabo de Gato… me gusta mucho su habilidad…dice que dispara picos teledirigidos al enemigo. …Esa de por ahí –unas algas que se veían muy siniestras –es una Zampalga, que se lleva enemigos hasta el fondo del agua. …Esa –señaló una que tenía forma de cocodrilo –es un Guacadrilo. Dispara aguacates al enemigo, y cuando se siente amenazado, los muerde. …Por último –apuntó a una seta en el agua, dormida –, tenemos a la única seta acuática: la Marseta, que es exactamente igual a la Seta Desesporada.

-Quisiera adoptar un Rabo de Gato –dijo Artiquito –. Es tan lindo.

El último grupo estaba compuesto por las plantas que no pertenecían a ningún tipo: estaba el Cactus, que hacía como de Lanzaguisantes, pero cuando se acercaban, se escondía y servía como Pinchohierba; la Frustrella, que disparaba en cinco direcciones; el Bumerán, que lanzaba bumeranes que atacaban tanto en la ida como en el regreso; el Junco Eléctrico, que lanzaba descargas a los enemigos; el Frijol Láser, que disparaba un láser que atravesaba enemigos; el Bulbo de Bolera, que se disparaba a sí mismo contra el enemigo; el Rotinabo, que disparaba en cuatro direcciones; y el Cardo Teledirigido, que era exactamente igual al Rabo de Gato, pero de tierra.

-¡Y son todos! –exclamó Artiquito cuando hubieran acabado.

-Al fin –suspiró Ártico -. No sé qué horas son, pero debe ser muy tarde.

-¿Dónde crees que esté Amarillín, para enseñarle todo lo que hicimos? –le preguntó Artiquito.

-Mmm… …No sé… ¿…Comiendo? –sugirió Ártico.

-¡Pues vamos allá! Y aprovechamos para traer más cosas.

Y los dos se dirigieron a la habitación de comida y siguieron llevando cosas para ambientar su restaurante. Después de un rato de hacer eso, fue cuando se encontraron con Amarillín y Moñito y se fueron a ver la película, que fue interrumpida por Gary.