Ladies and Gentlemen!
Se supone que era un especial para el día de las madres y lo sigue siendo, solo que me tarde un poco el subir y editar porque mi estúpido mouse está fallando. Sí, toda mi computadora está muriendo lentamente y no sé qué hare cuando pase algo y yo sin poder salir de casa para poder conseguir un trabajo. Pero bueno. ¡Espero que les guste este pequeño y maravilloso especial que les dará diabetes por la dulzura que contiene!
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
¿Puede recordar cuándo fue la última vez que se sintió así de débil? Parece que fue hace mucho tiempo.
¿Puede recordar cuándo fue la última vez que se sintió tan enfermo que lo había dejado en cama sin querer o poder moverse? No lo puede recordar muy bien y para su desgracia, la maldita fiebre que sentía en ese momento, era lo que no le permitía siquiera estar cuerdo, no le permitía siquiera pensar por el dolor de cabeza de ese momento. El cuerpo totalmente adolorido, sin ganas de querer moverse, con la nariz tapada como su cuerpo que se sentía caliente por esa maldita fiebre que no sentía que en algún momento, se quisiera ir y poder dormir con tranquilidad. La garganta un poco adolorida y lágrimas en sus ojos celestes. Se sentía tan débil, se sentía tan indefenso en ese momento que no podía evitar sentirse un poco solo, sentirse aún más mal de lo que se sentía.
¿Cuándo fue la última vez que se sintió de esa manera? No lo pudo recordar con claridad, pareciera que fue hace mucho tiempo, en un tiempo que para él, se le hacia un tanto desconocido. Un tiempo bastante alejado.
Quito los cabellos blancos de su frente, estaba bañado en sudor y para su desgracia, nadie se encontraba a su lado en ese momento. El silencio de su hogar, le confirmaba que nadie estaba ahí para poder auxiliarle. Pudo recordar, que cada que se enfermaba, siempre se había cuidado solo, no tenía problema con eso, era el simple hecho de no querer molestar a alguien con sus actividades y en solo unos cuantos días, es que regresaba a la normalidad. Regresaba como si nada, a molestar por la red, a salir a comprar algunos perritos calientes como visitarla a ella. Pero ahora que se sentía de esa manera, no sabía qué hacer, se sentía tan indefenso, como todo niño pequeño que necesitaba a alguien a su lado. Tembló un poco y decidió hacerse bolita en su cama mientras se tapaba un poco mejor con las cobijas. Soltó un poco de aire y prefirió cerrar sus ojos para poder volver a dormir, ignorando el ruido de su estomago, porque tenía hambre y levantarse a cocinar no era una opción.
Quería dormir, quería volver a soñar.
-¿Cómo te sientes cariño?
¿Quién era la persona que hablaba? No podía recordar pero la dulce voz era lo que siempre llegaba a tranquilizarlo, era una voz tan desconocida pero que le otorgaba paz, que le otorgaba aquella seguridad que todo ese tiempo, había deseado. Aquellas suaves y delgadas manos que acariciaban sus mejillas como revolvían con suavidad sus cabellos y le daba suaves palmadas en su pecho mientras sentía aquella fresca tolla en su frente, soltó un pequeño suspiro de alivio, era justamente lo que quería. El úsame aroma a perfume fue lo que le llego en ese momento. Que no pudo evitar abrir los ojos despacio para ver un par de ojos celestes tan amables como aquel largo cabello blanco amarrado en una coleta alta. ¿Quién era esta persona que se le hacía muy conocida?
No podía recordar pero las atenciones que le otorgaba, era de lo mejor.
-¿Ya te sientes mejor, Ryoken? -Volvió a escuchar esa suave voz.
-Si, gracias mamá
¿Mamá? Palabras desconocidas que salieron de su garganta. Aunque sentía que era la primera vez que decía esas palabras, de alguna manera, sentía que ya las había dicho en su momento, las había dicho en algún tiempo. Escucho una suave risita, como quitaba la toalla seca de su frente y volvía a cambiarla por otra fresca.
-Mi pequeño, estas muy enfermo ¿Por qué no le dijiste a mamá y papá? -Un suave regaño.
-No quería molestarlos en el trabajo -Fue lo primero que dijo. ¿Qué estaba pasando?
-Nunca nos molestarías cariño -Respondió con suavidad.- Pero papá y mamá, nos asustamos al momento que nos llamaron que tenias una severa fiebre, no vuelvas a esconder el cómo te sientes, papá y mamá, siempre te escucharemos
-Perdón mamá -Respondió con voz ronca. ¿Por qué aquella situación se le hacía tan familiar? No sabía que estaba pasando. ¿Era el delirio de la fiebre antes de la muerte? Tal vez era eso.- No lo volveré hacer
Aquel beso gentil en su frente fue lo que provocara, una pequeña sonrisa en su rostro. Al escuchar otros pasos más a su habitación, no pudo evitar mirar en ese momento a su padre, como le miraba con una sonrisa cansada mientras en sus manos, llevaba una bandeja con unas tazas humeantes. Su padre, cuanto lo había extrañado con volverlo a ver. De sus pequeños ojos, empezaron a salir más lagrimas, sentir como su pequeña cabeza era acariciada, era un sentimiento, ya olvidado.
-Papá
-Aquí estoy hijo -La voz grave de su padre, aquella amabilidad de sus caricias.- Te sentirás mejor hijo, por ahora, sigue durmiendo, papá y mamá estarán siempre a tu lado para cuidarte
-¿Lo prometes?
-Lo prometemos
Aquellas simples palabras que alegraron su corazón. Que lo hicieron soltar lágrimas pero esta vez de felicidad. Aquella calidez que no quería olvidar, que no quería dejar ir nunca. Sintió como las suaves manos de mamá tomaban, en ese momento, sus pequeñas manos mientras acariciaba sus mejillas y un suave tarareo era lo que escuchaba en ese momento. Por más que quisiera abrir los ojos, el cansancio era bastante evidente que solo sonrió al escuchar a su mamá cantarle con suavidad.
-La luz infinita continuara; Iluminara el mañana; Como me parece la más antigua en la parte posterior de mi pecho; Incluso si las lágrimas fluyen, el cielo permanece azul; Cada mundo cree en el amor; Para vivir -Tomaba un poco de aire, sintió el lado de su cama hundirse un poco y sentarse a un lado, donde podía posar su pequeña cabecita en su regazo y acariciarle mejor, él se dejo guiar.- Te toqué y me conocí; Durante su estancia aquí; Todos los días nos lo pasamos muy bien -Soltó una pequeña risita al sentir aquellas caricias, como su papá soltaba risitas, aquellos cálidos momentos que tanto le gustaría volver a revivir, aquellas memorias que no sabía que existían, aquel mundo que no tenía idea de su existencia.- Incluso si está lejos, el cielo permanece azul; Nunca olvides la sonrisa del otro lado; Algún día me puedo ir -Aquella experiencia se sentía mejor que un simple sueño, se sentía mejor que todas aquellas realidades que podía crear. Como le gustaría volver a vivir aquello, como le gustaría tener esa vida de regreso.- Incluso si las lágrimas fluyen, el cielo permanece azul; Cada mundo cree en el amor; Para vivir...
-¿Mamá?
-¿Si cariño?
-Te quiero mamá
-Yo también te quiero mi pequeño Ryoken, mamá siempre amara a su pequeño niño aunque no importe que papá sienta celos en este momento
-¡No es cierto!
-También te quiero papá, los quiero tanto a ambos, gracias
.o.
Ryoken abrió los ojos en ese momento que sintió como una toalla fresca se colocaba en su frente. Ya no sentía tan cansado como desde esa mañana. Lo primero que vio, fueron unos ojos esmeraldas que le miraban con cariño, aquel largo cabello azul amarrado en una coleta alta como las frías y delgadas manos que le tocaban las mejillas. Soltó un suspiro de alivio y con él, una pequeña risita.
-Hola -Fue lo primero que dijo. Se quejo un poco de su garganta. Inmediatamente, ella le ofreció un vaso con agua y un popote. Inmediatamente tomo agua y agradeció de aquel liquido que resbalaba por su garganta.- ¿Qué haces aquí?
-Me preocupe cuando no contestaste mis mensajes -Murmuro la chica con suavidad.- No estaban tus hermanos y mucho menos Spectre así que decidí venir a saludar -La escucho suspirar mientras hacia una pequeña mueca.- Nunca creí que te encontraría enfermo al momento de entrar a tú casa, así que decidí comprar algunas medicinas y hacerte algo de comer ¿Cómo te sientes?
-Mejor Yusaku, gracias -Ryoken sonrió con cariño.- Perdón por no avisarte, no me gusta molestar a los demás
-No es molestia Ryoken -Se quejo un poco Yusaku, sintió como besaba sus mejillas.- Nunca lo serías, así como tú me cuidas, yo también lo hare por ti, para eso estamos juntos, alguien quien en la salud y en la enfermedad, siempre estará a tú lado
-Deja de leer novelas románticas, a veces me asustas -Se soltó a reír aunque recibió un pequeño golpe en su nariz. Soltó un pequeño suspiro. La miro con atención. Aquellos pequeños labios, aquellos grandes y expresivos ojos que eran ocultos con aquellas tupidas pestañas. La suavidad de su piel como los sentimientos que ella siempre le brindaba.- Tuve un sueño, soñé con mamá y papá
-¿Y qué paso ahí?
Aquella mirada que le dedicaba. Sabía que quería que le contara todo. Así que empezó a narrar con aquellas caricias a su cabello. Aquel evento de su niñez que él no podía recordar pero tenía aquel sentimiento de que realmente había pasado. Como ella sonreía y soltaba pequeñas risitas. Como tomaba su mano con fuerza y le dedicaba aquella ternura que le hacía sentir mejor.
-Si no fuera por lo que paso con tu padre, tú madre suena como una persona realmente encantadora, me hubiera gustado conocerla -Suspiro un poco la chica.- He perdonado todo lo relacionado con tu padre aunque aun me cueste aceptarlo pero que tuviste unos padres maravillosos como ellos, me hace pensar que te educaron muy bien, criaron a un muy buen niño que se convirtió en un maravilloso hombre, tus padres estarán orgullosos de ti
-¿Tus padres?
-A diferencia de ti, no tengo como hablar de mis padres -Sonrió con tristeza.- No tengo muchos recuerdos de ellos, simplemente desaparecieron de mi vida, te envidio Ryoken, tienes a muchas personas a tu lado
Noto aquella mirada triste. Suspiro un poco para levantarse un poco y abrazarle con suavidad, con aquella dulzura que la chica siempre le dedica. Aquel abrazo muy bien recibido por Yusaku.
-Estoy seguro, que en un futuro, serás una excelente madre Yusaku -Murmuro. Yusaku, no pudo evitar sonrojarse pero aquellas palabras dichas, también hicieron palpitar su corazón como el corazón de Ryoken. No dudo en sonreír y acercarse más a él.- Nunca permitirías que algo así le pasara a nuestro hijo y nunca haría algo como lo de mi padre
-Acabas de decir, nuestro hijo
-Y mi madre estaría orgullosa de tener a una linda chica en la familia -Siguió hablando Ryoken con una pequeña sonrisa, sin siquiera escuchar lo que le había dicho, no pudo evitar tocar su frente, quizá estaba delirando por la fiebre.- Estaría feliz de tenerte aquí, justamente a mí lado
-Yo igual estaría feliz Ryoken, quedarme a tú lado para siempre
-¡Acepto!
Ambos soltaron una pequeña carcajada. Yusaku estuvo a punto de levantarse de su lugar pero Ryoken le detuvo tomándole de la mano. Aquellos ojos celestes tristes le pedían que no lo dejara solo. Aquella tierna mirada que le pedía que no se alejara de su lado. Acepto aquella silenciosa petición, se quito los zapatos y se metió a su cama, a su lado, sintiendo como era abrazada y suspiraba ante aquella fría piel que contrastaba con la piel caliente de Ryoken. Acaricio con suavidad sus cabellos blancos, le otorgaba pequeño besos en su frente y unos cuantos en los labios.
-¿No temes a que te enferme? -Pregunto Ryoken.
-Si me enfermo, sé que me cuidaras -Respondió con sinceridad, volviendo a besar sus labios.- Te quiero Ryoken
-También te quiero Yusaku -Sonrió. Bostezo un poco. Cerro sus ojos cansado.- Realmente estoy seguro que mamá y papá te quieren igual que yo lo hago
-Duerme tranquilo Ryoken, que cuando despiertes, yo seguiré aquí a tu lado
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo
Inmediatamente, Ryoken se quedo dormido. Yusaku sonrió con cariño, lo cobijaba mejor y sin darse cuenta, ella se quedo dormida a su lado. Sintiendo una calidez desconocida que alguien le brindaba. Aquellas dulces sonrisas como la cálida y tranquila nana de alguien.
Ryoken sabía que no importara los años que pasaran. Era imposible olvidar el pasado pero también era posible volver a revivir aquellos agradables momentos en sus sueños, volver a ver aquellas cálidas sonrisas, aquellos abrazos que siempre deseo. Porque no existía momento en el que no dejara de extrañar aquellos días. Sabía que nunca más estaría solo porque ellos prometieron estar siempre a su lado y aunque ya no pueda verlos, sabía que se encontraban a su lado, cumpliendo su promesa
Ese. Ese era el amor de padres. Un amor eterno y lazos irrompibles.
¡Muchas gracias por leer!
Un hermoso y lindo fanfic sabor a caldo de pollo para el alma. ¡Espero que todos pasaran un agradable día!
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Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Domingo 10 de Mayo de 2020
