Capítulo 23

"Reunited"

Después de que todos salieron de la sala de cine, Ártico y Artiquito los guiaron hacia el Jardín Zen. Cuando entraron, todos quedaron asombrados con lo que habían hecho de ese lugar. Antes de irse, le habían dado un papel a cada planta: la Imitadora y otras más estaban presentando una obra de teatro, mientras otras preparaban un juego de Vóleibol en la piscina (encima de Nenúfares) usando una Lechuga Iceberg como pelota y otras más atendían la barra o hacían de meseros.

-Wooow –reaccionaron varios al momento de entrar.

-¡Puf-puf Puf Puf! (¡Bienvenidos al Jardín Zen!) –les dio la bienvenida Artiquito (Rojín y Patito tuvieron que ponerse de traductores).

-Puf-puf puf puf-puf puf puf puf-puf-puf, puf puf puf puf, puf puf (Es un restaurante donde ofrecemos todo tipo de alimentos y, lo mejor de todo, es gratis) –dijo Ártico.

-¡Puf puf puf-puf-puf puf puf puf puf-puf! (¡Esperamos que su estadía aquí sea de lo más agradable!) –dijo Artiquito. Luego, dirigiéndose a unas plantas meseras que iban pasando por ahí –¡Puf! ¡Puf-puf puf puf puf-puf puf puf! (¡Plantas! ¡Ofrézcanle una bebida de cortesía a cada uno!)

Rápidamente, le llevaron una bebida a cada uno de los invitados, y todos ellos se dispersaron por la habitación; algunos fueron a sentarse en los sofás, otros en la barra y otros simplemente se estaban paseando. Artiquito se dirigió a la barra a ayudar a las plantas a servir, y Amarillín fue detrás de él.

-Entonces… esto es lo que han estado haciendo entre ayer y hoy –le dijo.

-Puf (Sipi) –contestó él.

-Es increíble. ¿Tú trajiste las plantas de tu dimensión? –Artiquito afirmó con la cabeza –Wow. Conociéndote, creí que te había dado tanto miedo que mejor te volviste a meter al portal.

-¡¿Puf puf puf puf-puf?! (¡¿Por qué todos piensan eso?!) –exclamó, enojado.

-Disculpen que los interrumpa –dijo Amatista, sentándose al lado –, pero –entregó el vaso que le dieron, vacío –…creo que ya me lo acabé.

-Puf-puf puf puf puf puf (En un momento te traigo más) –dándose la vuelta y dirigiéndose a la cocina.

-¡Y también me gustarían unas papas fritas! –le dijo. Artiquito afirmó –¡Gracias!

-Hola –la saludó Amarillín –. …Eres…una gema…¿verdad?

-Hey –lo saludó Amatista –. Sip. Soy…

-Espera, espera –la interrumpió Amarillín –. Déjame adivinar… Eres…una…¡Rubí!

-Nop. Las Rubíes son rojas.

-Entonces…eres una…¿Esmeralda? ¿o una Zafiro?

-Esas son verdes y azules.

-¡Ya sé! ¡Eres una Diamante!

-Ya quisiera –contestó, irónica –. Soy Amatista.

-¡Una Amatista! ¡Rayos! –dijo él –Bueno, es un gusto, Amatista. Mi nombre es Amarillín.

-Espera un momento –dijo ella, aguantándose la risa –… ¿En serio te llamas Amarillín? ¿Como tu color? ¿…O es sólo un apodo?

-Es…mi nombre real –contestó él, algo incómodo. Ella soltó una carcajada.

»¡Hey! ¡No te rías! … …Un momento-¡Tú eres la que se llama como su gema!

-En realidad, mi nombre es Faceta-5 Corte-8XM, pero…sí. Me dicen Amatista de cariño.

En ese momento, Artiquito volvió y le entregó sus papas fritas y su bebida a Amatista, quien se las comió de un bocado. Entonces se levantó de la barra y comenzó a alejarse.

-Bon voyageAmarillín –se despidió.

-¡Espera! –gritó Amarillín, levantándose y yendo tras ella –¡No hemos terminado!

Más allá, sentada en un sofá, se encontraba Garnet, sola. Rojín, que iba pasando por ahí, quiso ser amable y se sentó con ella.

-¡Hola! ¡Soy Rojín! –la saludó.

-…Hola –dijo simplemente Garnet, después de un momento.

-¿Cuál es tu nombre? –le preguntó Rojín.

-…Garnet.

-Un gusto, Garnet –le dijo. Se comenzaba a sentir incómodo con sus respuestas cortantes –. … …Y…¿vienes mucho aquí?

-…No –Rojín comenzó a sudar con lo incómodo de su situación, pensando qué hacer: si se iba, se iba a ver muy grosero; pero en el caso de que se quedara, no encontraba ningún tema del que hablar.

Caminando alrededor de la sala, estaban Perla y Ártico. Se cruzaron y, accidentalmente, casi tropiezan el uno con el otro. Perla se agachó y tomó a Ártico entre sus brazos.

-Lo siento, pequeño, no te vi –le dijo Perla.

-Puf puf puf (No te preocupes) –le contestó él.

-Nunca había visto una criatura como tú… Y créeme que he visto muchas. Verás, nuestra especie, las gemas, son una raza colonizadora que viaja por el universo en busca de planetas con muchos recursos para hacer sus colonias; todo esto bajo el mandado de las cuatro Diamantes: Blanco, Amarillo, Azul y Rosa.

»Yo tuve la oportunidad de ver muchos de esos planetas, porque era la perla de Diamante Rosa. Lamentablemente, todos los planetas terminaron igual: destruyeron toda la vida en su superficie para que fueran unas "colonias exitosas." …Todos excepto la colonia de Rosa: la Tierra –y siguió contándole toda la historia de las gemas.

"¡Genial!" pensó Ártico. "¡Clases de Historia Universal de las Gemas gratis!"

De vuelta en la barra, Sonic, Knuckles, Patito y Moñito estaban hablando.

-…Y yo estaba como de: "¡Hola, Knuckles! ¡Cuánto tiempo sin verte!" –contaba Sonic a las dos pingüinas –. Y él como de –imitando la voz de Knuckles, pero de una forma tonta –: "¡Sonic! ¡Vete de mi isla!" Y por más horrible que parezca, ¡me aventó por el precipicio!

-¡No puede ser! –reaccionó Patito –¿Por qué hiciste eso, Knuckles?

-Agh… ¡Si se los vas a contar, cuéntaselos bien! –exclamó él, y comenzó a contarles su versión: –. Resulta que unos días antes, me habían robado todas las Chaos Emeralds, y me puse a pensar: "¿A qué inmaduro le gusta agarrar las Chaos Emeralds sólo para divertirse?" Y luego me contesté a mí mismo: "¡Pues a Sonic!"

»En serio, deberían verlo. Agarra las siete y se transforma en Super Sonic, y anda por ahí corriendo –ahora él imitó la voz de Sonic de forma tonta –: "¡Mírenme! ¡Soy Super Sonic! ¡Bla, bla, bla!"

-Sonic, ¿en serio haces eso? –le preguntó Moñito.

-¡Ese no es el punto! –dijo Sonic, ahora que todo se había vuelto en su contra –. …Pero cuéntales todo, Knuckles. Diles que te dejaste engañar por Metal Sonic.

Gasp! –las otras dos dieron un grito ahogado.

-Y no es la única vez que ha pasado eso. Muchas veces ha ayudado a Eggman sin que se dé cuenta.

En ese momento, llegaron Connie y Bismuto a ordenar a la barra.

-Hola –saludó Connie a Artiquito –. ¿Qué hay de tomar?

-Puf (Hola) –la saludó de vuelta –. Puf, puf PUF puf puf puf puf-puf (Literalmente, tenemos TODO lo que te puedas imaginar) –bajó su voz a un susurro –. Puf-puf puf, puf puf puf-puf-puf-puf puf-puf puf puf puf puf puf puf (Aquí entre nos, esa bodeguita de allá atrás es mágica y nos da todo lo que pidamos) –soltó una pequeña carcajada –. Puf puf puf-jaja-. Puf puf puf puf puf (No te creas-jaja-. Pero sí tenemos muchas cosas).

-Err… Sí –dijo Connie, que no le había entendido nada –… Queremos cuatro vasos de agua.

Artiquito fue a servirlos. Mientras tanto, Bismuto se puso a escuchar la pelea de Sonic y Knuckles.

-Wow… Me sorprende –dijo Patito –. Cuando los vi, creí que eran grandes amigos.

-Sí, yo igual. ¿En serio siempre se la pasan luchando uno contra otro? –les preguntó Moñito.

-No exactamente –respondió Knuckles –. Hay muchas veces en que somos equipo.

-Sí, como la vez en que Metal Sonic copió nuestra información y se convirtió en Metal Overlord –dijo Sonic –. …O la vez de Chaos…o de Shadow y el ARK (aunque, pensándolo bien, tú sólo estabas buscando las piezas de la Master Emerald).

En ese momento, volvió Artiquito con los vasos y se los entregó a Connie y a Bismuto.

-Bismuto, vamos con los otros –le dijo Connie.

-No, no. Ve tú –le dijo ella, entrada en la plática –. Esto se va a poner interesante –y Connie se fue.

-La vez de Metal Sonic fue muy épico –comenzó a relatar Sonic –. Eggman nos mandó un telegrama, diciendo que en tres días iba a llevar a cabo su plan. Así que Sonic, Tails y yo (y muchos otros que nos encontramos por ahí, entre ellos Amy) fuimos en su búsqueda.

-Peleamos varias veces contra Eggman en el camino –continuó Knuckles –, pero nunca era el original, sólo una copia.

-Fue hasta que estábamos todos en su flota que nos dimos cuenta que Metal Sonic (ahora convertido en Neo Metal Sonic) había encerrado al verdadero Eggman y había planeado todo eso para copiar las habilidades de todos nosotros.

-También, había secuestrado a un chao y a Froggy, para copiar la información de Chaos (esa es otra historia). Así que ahora tenía las habilidades de Chaos, de Shadow (el Organismo Supremo) y de nosotros.

-Y con eso se convirtió en su versión más poderosa: Metal Overlord. Pero Knuckles, Tails y yo nos convertimos en nuestra forma Super y logramos derrotarlo.

-Increíble –dijo Patito.

-Fantástico –dijo Moñito.

-¿A eso le llaman una anécdota de guerra? –les preguntó, irónica, Bismuto, metiéndose en su plática –JAJA. ¿Como qué edad tienen? ¿Unos 15? ¿20, tal vez? ¡Pues yo tengo más de 6 000 años, y les aseguro que si supieran todo lo que he vivido tendrían pesadillas por el resto de su vida!

»¡Yo luché en una guerra de verdad! –continuó –¡Una lucha que duró cientos de años! ¡Perdimos miles de batallas! ¡Y ganas otras miles! ¿Y saben para qué? ¡Para que al final mi líder me atacara y me encerrara por los siguientes 5 000 años! –los otros cuatro se veían horrorizados, mientras ella sonreía con orgullo.

Connie, cuando se marchó, fue a juntarse con Steven y Amy.

-¡Gracias, Connie! –le dijo, Steven, tomando su vaso de agua.

-De nada –contestó ella –. Hubiera traído algo más, pero no entendí nada de lo que me dijo el que me atendió.

-¿Dónde se quedó Bismuto? –preguntó Amy, volteando alrededor.

-Se quedó discutiendo con tus amigos, Amy –le respondió Connie, señalando a Bismuto y viendo la escena que estaba haciendo –. Según lo que escuché…era algo sobre las batallas que habían librado.

-Oh –dijo Amy –… Van a perder. Les gusta alardear, pero claramente ella tiene mucho más que decir.

-Este lugar es genial –dijo Steven, cambiando de tema –. Jamás creí que el universo (o Multiverso, aún no me acostumbro a esto) sería tan extenso. ¡Sólo miren eso! Pingüinos, mobians, gemas… err… cositas…esponjosas…de colores… plantas vivientes… Y los que entraron al final al cine, el amarillo y el rosa… …Y todos conviviendo en armonía.

-¡Lo sé! ¡Es increíble! –dijo Amy –¡Y en especial las bolitas de colores! ¡Son muy tiernas!

-Incluso hablan muy curioso –dijo Connie –. Sólo dicen "puf."

En ese momento, por delante de ellos, pasó Rojito.

-¡Miren! ¡Ahí hay uno! –gritó Steven. Se agachó y lo tomó en sus brazos. Rojito no hizo nada, sólo se les quedó viendo algo sacado de onda –¡Son tan suaves!

-¡Es cierto! –exclamó Amy, cargándolo –¡Necesito adoptar uno! –Rojito comenzaba a verse muy malhumorado –¿No quieres acariciarlo, Connie?

-Err… No –contestó ella, viendo la cara del puffle –… No parece muy amigable que digamos… –y tenía mucha razón, porque en ese momento, Rojito explotó.

Puf puf puf puf-puf! (¡Quiten sus manos de encima!) –y se zafó de los brazos de Amy. Una vez en el suelo, les bufó.

-Aww –dijeron los dos, cautivados por su ternura –. Incluso enojado es hermoso.

Después de un rato de que estuvieran todos en el Jardín Zen, se volvió a abrir la puerta y entró Pac-Man. Igual que los demás, quedó maravillado con todo lo que había ahí. En cuanto lo vio, Artiquito salió a su encuentro.

-¡Puf-Puf! ¡Puf! (¡Pac-Man! ¡Bienvenido!) –le gritó desde lo lejos.

-¡Artiquito! –lo saludó él –¿Qué es este lugar?

-¡Puf puf puf puf-puf puf puf puf! ¡Puf-puf-puf-puf puf puf puf puf! (¡Son de la dimensión a la que fui! ¡Conseguí hacerme un ejército personal de plantas peleadoras!).

-Wooow. ¿En serio? ¡Genial! …Así no me sentiré culpable por no tomarte en cuenta –añadió en voz baja.

-¿Puf puf-puf? (¿De qué hablas?) –le preguntó él, desconcertado.

-No es nada. …Pero…bueno…venía a buscar a tus amigos pingüinos y puffles. Los demás científicos los ocupan allá.

-Puf puf-puf-puf (Pues todos están aquí) –dijo Artiquito. Luego se volteó a las plantas de la barra –. ¡Puf! ¡Puf puf-puf-puf-puf puf! (¡Plantas! ¡Me voy a ausentar un rato!) –asintieron con la cabeza –. Puf (Listo) –y fueron a hablarle a todos.

Ártico seguía con Perla, quien ahora le estaba actuando una de las grandes batallas que lucharon. También con ellos estaba Rojito, a quien Ártico le había hablado para que no estuviera solo.

-¡Puf! (¡Chicos!) –los llamó Artiquito –¡Puf puf puf puf! Puf-Puf-puf puf puf puf-puf (¡El deber nos llama! Pac-Man ocupa que vayamos con él).

-Oh, ¿puf puf? (¿en serio?) –dijo Ártico. Entonces se acercó a Perla y con mímica le dijo que se tenía que ir.

-Está bien, pequeño. Luego sigo platicándote sobre nuestra cultura –le dijo ella.

Luego se dirigieron con Rojín, quien seguía con Garnet. Ya no seguían con su silencio incómodo: Rojín le había empezado a platicar de su vida, así que ella sólo tenía que escuchar.

-…y entonces, sin más, ¡Rojito comenzó a hacer malabares con los cuchillos! –estaba diciendo Rojín –Fue ahí cuando decidí meterlo a la escuela para puffles, a ver si le enseñaban a comportarse. ...No funcionó mucho.

»Pero basta de mí –le dijo –. Ahora quiero escuchar de ti. …Dime…¿hay alguien especial en tu vida? Ciertamente, una persona tan buena escuchando como tú debe tener a alguien –Garnet le enseñó sus manos, y Rojín pudo ver que llevaba un anillo de matrimonio en cada una; plateado en la derecha y dorado en la izquierda.

»¡¿Estás casada?! ¡Wow! ¿Y quién es el afortunado?

-Yo soy la afortunada –dijo ella.

-¿A qué te refieres?

-Soy el deseo de dos gemas de cuidarse una a otra, de protegerse mutuamente de cualquier amenaza, sin importar qué tan vasta o qué tan cruel sea –como vio que Rojín seguía sin entender, le dijo –. Soy una fusión de amor. Rubí y Zafiro son tan cercanas que no soportan estar alejadas.

-¿Una fusión? ¿Eso es posible? –pero en ese momento, llegaron los puffles y Pac-Man.

-Puf, puf puf puf puf-puf (Rojín, necesita que vayamos con él) –dijo Rojito, señalando a Pac-Man. "Puf-puf (Es urgente)," dijo Artiquito.

-¿En serio? –dijo Rojín –. Agh. …Bueno, Garnet, lo siento, pero tengo que irme. ¡…Pero quiero saber todos los detalles! –añadió cuando se estaba yendo.

Entonces fueron con Patito y Moñito, que seguían en la barra con los otros tres. Bismuto los seguía asustando con historias de la rebelión, así que en cuanto los vieron, decidieron irse con ellos, con tal de estar lejos de ella.

-Seguro que a mí también me necesitan, ¿no? –le preguntó Sonic a Pac-Man.

-Err… Puedes venir…pero en realidad… …No –contestó él.

-Oh, bueno… …¡De todos modos, de algo les he de servir! –dijo, yendo con ellos, y dejando a Knuckles y a Bismuto solos.

Por último, fueron con Amarillín, quien seguía hablando con Amatista. Ya no se estaban burlando del nombre del otro; de hecho, ya parecían amigos.

-¡Señor Amarillín! –le habló Rojín, con la voz más cordial que pudo –El señorito Pac-Man y los demás señoritos nos están buscando. Dicen que es una cuestión de urgente atención.

-Oh, bueno –dijo Amarillín –… Entonces… ¡Hasta luego, Ami! –se despidió de Amatista.

-Igualmente, Ami –le dijo ella. Y todos salieron de la sala, detrás de Pac-Man.

-¿Conque Ami, huh? –le preguntó Patito.

-Sí –contestó él –. Es que se empezó a burlar de mi nombre, y luego me empecé a burlar del suyo (aunque no me salió). Y entonces mejor le dije que no me dijera Amarillín, y ella me dijo que en ese caso no le dijera Amatista. Así que nos empezamos a llamar Ami.

-¿Y tú, Rojín? –le dijo Moñito –Estabas muy entrado en tu plática con la señorita de rojo.

-Pff. No empiecen –dijo él –. …No se va a poder-¿creen que no le pregunté? Ella ya está casada.

-Puf puf puf puf puf puf puf (Y yo topándome con los puros locos) –dijo Rojito.

-Puf puf-puf puf; puf-puf-puf (Perla no está loca; sólo es amable) –le dijo Ártico.

-Nosotros nos echamos todo el chisme de Sonic, Knuckles y Bismuto…jeje –dijo Patito.

-Pff. Les aseguro que la mitad de las cosas que dijo esa tipa eran mentira –dijo Sonic.

-A todo esto… ¿A dónde vamos, Pac-Man? –le preguntó Moñito. Iban caminando por el pasillo de las puertas.

-Esperen y verán –dijo Pac-Man, deteniéndose frente una puerta y abriéndola.