Capítulo 24
"Yin & Yang"
Dentro de esa habitación se encontraban Gary, Davín, Kirby, Tails y Peridot, esperándolos. Los primeros tres estaban parados, mientras que Tails estaba sentado en una mesa y Peridot sobre una lámina de metal, flotando en el aire.
La sala se asemejaba un poco a la EPF, pero con más cosas. Era un laboratorio mucho más variado. Había varias mesas, y detrás de ellas estaba una pantalla gigante. En una mesa se encontraban las siete cajitas de madera, cada una en una base de metal, junto con dos libros: el original y el traducido.
-Hola –los saludaron todos (Davín y Kirby dijeron "puf" y "poyo," respectivamente). Sin embargo, en cuanto hablaron ellos dos, la pantalla de atrás comenzó a escribir: Puf: Hola. Poyo: Hola.
-Err… Hola –saludaron los demás de vuelta. Al igual que con los otros dos, con Ártico, Artiquito y Rojito también se escribió la traducción de sus pufs.
-Wow, ¿qué es eso? –dijo Artiquito, acercándose a la pantalla, que tradujo igualmente lo que decía.
-Es un traductor –les dijo Tails –…para poder entender a los puffles y a Kirby.
-¿Entonces eso es lo que han estado haciendo? –preguntó Patito.
-Sí, algo así –contestó Gary –. Descubrimos algunos patrones en su lenguaje, y al estudiarlos, nos dimos cuenta que se pueden comunicar entre ellos.
-Sí, lo sabemos –dijo Amarillín.
-Rojín y Patito pueden hablar puffines –dijo Moñito.
-Sí, en la escuela de puffles había un curso opcional para aprender a hablarlo –dijo Rojín.
-¿En serio? ¿Por qué nunca me había enterado? –se preguntó Gary. Luego, negando con la cabeza, dijo: –… …Bueno, no importa –señaló una mesa –… Siéntense, tal vez esto pueda tardar un poco –ellos obedecieron.
-¿Para qué nos querían? –preguntó Moñito.
-Observen –dijo Peridot, haciendo flotar las cajas de madera en el aire –… ¡Nuestro más grandioso descubrimiento hasta la fecha!
-Wooow… ¿Qué son? –preguntó Rojín.
-Bueno, ¿recuerdan ese portal extraño que se abrió, antes de que se fueran todos con Artiquito? –dijo Pac-Man. Los otros afirmaron con la cabeza –Pues, para saber qué eran esas cosas, primero tuve que traducir todo el libro –tomó los dos libros de la mesa.
-Mientras tanto, nosotros mejoramos el Miles Electric de Tails –dijo Gary, mientras Tails sacaba su tableta y la mostraba –para que pudiera traducir también el idioma "poyo" de Kirby, y adaptamos ambos lenguajes en esta pantalla.
-Una vez que llegó Pac-Man con los libros, comenzó nuestro trabajo –continuó Tails –. Estas cosas se llaman Miraculous. Son piezas de joyería que brindan poderes extraordinarios a quienes los portan.
-Y entonces pensamos –siguió Peridot –: "¿Quiénes los deberían usar? ¿Quiénes son los más débiles y malos para pelear?" Y luego nos contestamos: "¡Pues los pingüinos!" …Sin ofender –añadió.
-Puf puf puf-puf puf-puf-puf puf puf puf, puf puf puf puf puf puf puf (Una vez que escogimos quiénes iban a ser los portadores, decidimos mejorarlos para que fueran más poderosos) –dijo Davín.
-Poyo (Así que cada quien escogió un Miraculous y lo mejoró a su gusto) –dijo Kirby (era extraño que con una palabra dijera tanto).
-¿Entonces…Miraculous? –preguntó Amarillín –¿Pero exactamente…qué son? ¿O de dónde vienen?
-Vienen de la Tierra, específicamente de China –contestó Pac-Man –. Son diecinueve piezas de joyería diferentes, cada uno habitado por un kwami con un poder diferente, y cada uno representando un elemento de la cultura china…
-Puf…¿puf? (Espera…¿kwamis?) –lo interrumpió Ártico.
-Poyo (Sí. Cuando te pones el Miraculous, sale una criatura llamada kwami, que es quien otorga sus poderes al portador) –dijo Kirby.
-Como el genio de la lámpara –opinó Sonic.
-¡Sí! De Pinwii y la Lámpara Maravillosa –dijo Rojín.
-Estoy muy segura que era Pirita y el Prisma Maravilloso –dijo Peridot.
-Bueno, como sea –dijo Pac-Man, y continuó con su explicación –. Hay diecinueve Miraculous y cada uno representa algo de la cultura china. Están los doce animales del zodiaco chino, y los cinco elementos chinos. Y también tenemos el Yin y el Yang, es decir, los poderes de la creación y la destrucción, que los unen a todos. Lamentablemente –señaló las cajitas –, sólo tenemos siete Miraculous; nos hacen falta los del zodiaco chino.
-Pero no importa –dijo Gary –. Exactamente son siete pingüinos y puffles. …Bueno…sobra un puffle –añadió lentamente, viendo a Artiquito. Pac-Man se le acercó y le dijo algo al oído –… …Oh… No, entonces estamos bien.
-¿Y entonces qué hago aquí? –preguntó Sonic.
-Te dije que…en realidad…no te ocupábamos –dijo Pac-Man.
-¡No, no! –exclamó Peridot –¡Sí lo ocupamos! Lo podemos usar como sujeto de pruebas.
-Puf… ¿puf puf Puf? (Bueno… ¿y los Miraculous?) –les recordó Ártico.
-¡Cierto! –dijo Tails. Entonces se dirigió a la mesa y tomó una de las cajitas –…Este es el Miraculous principal, que simboliza el amor y la buena suerte. Se lo otorgamos a Amarillín –caminó hacia él –, no tanto por lo que representa, sino porque él fue quien comenzó todo; fue el primero en viajar entre dimensiones.
-Wow… Gracias –dijo él, tomándolo. Abrió la caja y vio que en su interior había dos aretes circulares, rojos con motas negras –. …Esperen un segundo-¿Aretes? …No sé si se habrán dado cuenta, pero no soy pingüina… no puedo usar esto.
-No sé si te habrás dado cuenta, pero ni siquiera las pingüinas podemos usarlos –le espetó Patito, señalando sus orejas (o la falta de ellas).
-Mmm… Buen punto –dijo él.
Entonces les arrancó la rosca y el piquito con que se supone que se atoran en las orejas, y se colocó únicamente los aretes, a ambos lados de la cabeza. En ese momento, los aretes se volvieron totalmente negros y de ellos salió una bolita de luz, que se colocó justo enfrente de Amarillín. Cuando desapareció, dejó ver a una criatura algo rara: era totalmente roja, con un puntito negro en la cabeza, dos a los lados y una en la espalda. También, era muy pequeña (poco menos que un puffle) y podía volar.
-Hola, Amarillín –le dijo la criatura. Parecía que era mujer –. Éste es el Miraculous de la Catarina, que te otorga el poder de la creación. Yo soy Tikki y seré tu kwami.
-Woah… Hola…Tikki… Así que tú eres un kwami… –dijo Amarillín.
-Sí –entonces volteó a ver a los demás en la sala –. Hola. Supongo que deben tener muchas dudas.
-Bueno, de hecho, no –dijo Gary –. Todas nuestras dudas se respondieron con el libro de los Miraculous.
-Sólo tenemos una –dijo Tails, tomando el libro y abriéndolo –. Aquí vienen varias pociones para darles poderes especiales a los kwamis, pero no les entendemos a los ingredientes… Una rama del jardín del rey dragón… El secreto guardado dentro de una ostra… Una lágrima de alegría… –pero antes de que comenzara a recitar los ingredientes, Tikki lo interrumpió.
-¡Esperen! No se supone que los kwamis sepamos información del libro de los hechizos… Por si llegaran a capturarnos… para que no puedan usarlos.
-Oh, puf… Puf… (entonces… Bueno…) –dijo Davín.
-Bueno, yo tengo otra duda –dijo Pac-Man –. ¿Cómo es que llegaron aquí?
-Los Miraculous siempre van a estar ahí para ayudar cuando haya problemas –contestó ella –. Aunque sea en otra dimensión, como es el caso. …Supongo que ustedes saben cuál es el problema por el que vinimos, ¿no?
-Oh, sí. Una invasión al mundo de estas personitas –dijo Peridot, señalando a los pingüinos –. …Bueno. Entonces prosigamos.
-Sí –asintió Pac-Man. Tomó otra caja de la masa –. Este es el otro Miraculous principal, que simboliza la mala suerte. Se lo otorgamos a Rojín –se lo entregó –, porque él es el que más mala suerte tiene.
-¿Que yo tengo mala suerte? –preguntó él, incrédulo.
-Puf-puf puf puf puf-puf-puf-puf (Justo ayer se te cayó un edificio encima) –le recordó Davín.
-Ohh… Mmm… Concuerdo con eso –dijo él. Abrió la caja y vio que era un anillo negro, con una garrita verde grabada en él.
Se lo puso en su mano derecha, y se volvió completamente plateado e, igual que con los aretes, salió una esfera de luz. Cuando desapareció, dejó ver a otro kwami, macho: era totalmente negro, con tres antenas (o bigotes) que le salían de la cara, y una cola y orejas largas; parecía un gato.
-Hey –le dijo simplemente a Rojín –. Éste es el Miraculous del Gato, que te da el poder de –pero en ese momento, se detuvo, olfateando algo –… ...Sniff, sniff… ¿…Será…? –y sin más aviso, salió volando atravesando una pared.
-¡Hey! ¡Mi kwami huyó! –gritó Rojín.
-Agh. Yo lo traigo –dijo Tikki, yendo por donde momento después, los dos volvieron a atravesar la pared; él llevaba una rodaja de queso camembert en las manos.
-Hola, terroncito –le iba diciendo el kwami a Tikki –. Hace tiempo que no te veía.
-No empieces –le dijo ella –. Se supone que debemos dar una buena primera impresión.
-Bueno, ya –dijo él. Se acercó con Rojín y siguió presentándose, pero ahora arrastrando las palabras –. Éste es el Miraculous del Gato, que te da el poder de la destrucción. Soy Plaga y seré tu kwami. Blab, bla, bla.
-Espera… ¿Plaga? –preguntó Gary, viendo el libro –…Aquí dice que te llamas "Plagg."
-¿Están usando la traducción original? –preguntó él. Los demás asintieron –. Sí, no los culpo. Los doblajes siempre son muy malos.
»Bueno, si me disculpas, Rojín… debo ir a avisarle a todos –le dijo, tomando el anillo y deslizándolo por su aleta. Cuando se lo hubo quitado, Plagg desapareció y el anillo cayó, otra vez negro.
-¿…Qué sucedió? –preguntó él, confundido.
-Los Miraculous sólo sirven para que ustedes nos puedan ver –dijo ella –, pero nosotros seguimos aquí.
-Poyo (Bueno, no lo vamos a esperar) –dijo Kirby. Tomó otra cajita de la mesa –. Poyo (Como símbolo de astucia, sabiduría y pasión, le otorgamos este Miraculous a…).
