Capítulo 31

"Everybody Out Of Club Penguin"

Muy lejos de ahí, Pac-Man se encontraba solo en la sala donde se encontró a Bill, meditando… O, mejor dicho, haciendo un ritual. Estaba sentado dentro de un círculo, con varias velas a los lados, demasiado concentrado. Llevaba días en ese lugar, tratando de invocar al demonio para interrogarlo y que les dijera cuándo Metal Sonic iba a llevar a cabo su plan. Sentía que ya había pasado mucho tiempo, así que decidió que era hora de usar el encantamiento invocador del Diario, pero no sucedió nada. Seguía intentando, claro.

Como no se había aparecido en toda la semana, la tensión comenzaba a notarse entre todos los habitantes del Null Space: todos los días hacían juntas para planear la estrategia que usarían (aunque no tenían mucho éxito en éstas, ya que era muy difícil deducir cómo iba a atacar Metal Sonic y ni siquiera Garnet lo podía ver con su visión futura).

Aun así, Pac-Man seguía con su trabajo de esperarlo. Seguía con eso ese día, cuando sintió una ráfaga de viento que lo envolvía y apagaba las velas a su alrededor.

-Hola, Bill –lo saludó, abriendo sus ojos. Efectivamente, frente a él se encontraba el demonio de un ojo.

-Así que ya descubriste quién soy –lo saludó él –. ¡Felicidades! …Y además veo que has estado ocupado este tiempo. ¿Ellos están de acuerdo en que hagas esto?

-Yo me ofrecí –le respondió –; ellos no confiaban en que vendrías, pero yo sí. Aunque comprendo su desconfianza, porque yo también me hago las mismas preguntas: ¿por qué decidiste ayudarnos?

-¿Ayudarlos? Pff-no, jamás –se burló Bill –. Sólo no me gusta que ustedes y el otro equipo se guarden secretitos.

-¡¿Estás diciendo que también a ellos les pasaste información?! ¡¿Por qué?! ¡Nosotros somos los buenos!

-Un poco, sí –contestó él –. Y no son los buenos; no existe tal cosa de bien y mal. Todo es subjetivo –vio que iba a replicar, así que dijo:

»Sí, sí, ya sé que vas a decir que ustedes buscan "la paz y la protección de todos" y cosas así. Pero en ese caso yo soy neutral: no quiero salvar Club Penguin, pero tampoco destruirlo. Sólo me parece muy divertido que los dos bandos peleen entre ellos; aunque me parecería injusto que uno estuviera preparado y el otro no, así que decidí ayudarles un poquito.

»Pero bueno, bueno, Pac-Man, ¿seguirás preguntándome cosas o prefieres que te dé el aviso?

-¿Ya viene Metal Sonic? –le preguntó, aun sabiendo la respuesta.

-¡A…cer…tas…te! Tienen como máximo –hizo aparecer de la nada un reloj de bolsillo –… una hora… Menos los cinco minutos que gastaste hablando, claro.

-¡Una hora! ¡Eso es muy poco para evacuar a todos! –exclamó Pac-Man –…Bill, muchas gracias, pero tengo que irme en este momento –y sin más, salió de la habitación corriendo.

Se dirigió rápidamente al laboratorio, donde se encontraban los demás científicos. Sin siquiera llamar a la puerta, abrió de golpe y gritó:

-¡Ya viene!

-¿Qué? –preguntaron los demás.

-Metal Sonic-pant—llega en una hora-pant… Acabo de ver a Bill –les explicó.

Inmediatamente, Tails pulsó un botón de emergencia que había en la pared y en todo el Null Space comenzó a resonar una alarma. Entonces Gary tomó un micrófono y empezó a hablar:

-Esto no es un simulacro. Tenemos una hora antes de que Metal Sonic llegue. Repórtense en el auditorio –su voz se escuchó en todo el lugar.

Y todos salieron camino al auditorio. Fueron los primeros en entrar, pero en menos de un minuto ya se había llenado con todos los habitantes del Null Space. En cuanto revisaron que eran todos, Tails comenzó a hablar:

-No tenemos tiempo de hablar, pero ya saben por qué están aquí. Tenemos menos de una hora para realizar la evacuación de todo Club Penguin, así que no hay tiempo que perder –y abrieron varios portales al frente.

-Primero, Moñito, necesitamos que vayas a avisar como la otra vez. Eres la única a la que harán caso –le dijo Gary. Ella asintió, y salió por un portal junto con Pollen (se escondió en su chaleco) –. …Y ahora, todos los demás.

-Recuerden traerlos a todos aquí. …Y pónganse estos auriculares para que estemos comunicados todo el tiempo. Sólo apáguenlos cuando no ocupen hablar –dijo Peridot, levitándolos y lanzándoselos a todos. Todos obedecieron y comenzaron a irse por los portales.

-¡Guardianes del Multiverso, a la carga! –gritaron Steven y Kirby. Los que quedaban en la habitación se les quedaron viendo por un segundo, pero decidieron ignorarlos y se fueron –…Es el nombre que le pusimos a nuestro grupo –explicaron. Ya todos se habían ido, sólo faltaban Steven, Sonic y los pingüinos.

-Esperen… ¡Connie no está aquí! –exclamó Steven –¡No ha regresado de la escuela! Tengo que ir por ella.

-Tampoco Knuckles, sigue en Angel Island –dijo Sonic.

-Tienen razón –dijo Pac-Man, creando otros dos portales para ellos –. Pero háganlo rápido, los necesitamos aquí en menos de una hora –asintieron, tomaron un control remoto y se fueron.

Detrás de ellos sólo quedaban los pingüinos con sus kwamis. Sin embargo, cuando iban a pasar, los detuvieron.

-Lo siento, pero ustedes no pueden ir –dijo Peridot.

-¡Pero tenemos que ayudarlos! ¡Es nuestro hogar!

-Pero en este momento son superhéroes –dijo Tails, señalando a los kwamis.

-Bueno, es cierto. Si algún pingüino los reconoce, sabrán que están envueltos en esto –dijeron los kwamis.

-¿Entonces por qué Moñito puede ir? –objetaron los pingüinos.

-Porque ya todos saben que ella está involucrada, de todos modos –dijo Pac-Man –. Todos la vieron dando la noticia.

-En ese caso, también deben sospechar de Patito, Davín y Rojín –dijo Ártico. Sorprendentemente, de su boca sólo salieron pufs, pero en los auriculares se escuchó la traducción en español, incluso con la misma voz de Ártico.

-¡WOAH! ¡¿Ártico sabe hablar español?! –exclamaron Rojín y Patito.

-No, sólo agregamos un traductor para que lo escuchen así. Incluso cuando está apagado, funciona como un filtro de voz. –dijo Kirby, con un simple "poyo." También escucharon todo lo que dijo en español (era extraño, porque Kirby ya había cerrado la boca, pero la traducción seguía).

-¡Increíble! –exclamaron.

-Sí, pero ya deberíamos irnos –les recordó Davín –. Cuando empiecen a venir, ya no tenemos que estar aquí –y los pingüinos, puffles y kwamis salieron de la habitación.

Durante la siguiente hora, las gemas y los mobians estuvieron entrando y saliendo del Null Space, llevando consigo familias de pingüinos a la sala. El proceso había sido el siguiente: Moñito dijo por televisión que todos debían mantener la calma y quedarse en sus iglús. Era entonces cuando nuestros héroes abrían portales en cada una de las casas de los pingüinos y los llevaban al Null Space.

Moñito volvió después de dar el aviso y fue con sus amigos. Ellos aprovecharon ese momento antes de la batalla para recoger la comida favorita de sus kwamis y no perder tanto tiempo alimentándolos si se tenían que destransformar. Sonic y Knuckles también regresaron muy pronto y ayudaron a los demás con la evacuación. Por otro lado, Steven no había vuelto, pero no tenían tiempo de ir a buscarlo.

Una vez que se aseguraron que todas las viviendas habían sido desalojadas (en realidad no eran tantos pingüinos, cabían perfectamente en la sala de cine), prosiguieron a explicarles, entre las gemas, los mobians, Pac-Man y Kirby, rápidamente toda la historia del portal y la situación actual. Durante la explicación, nadie habló (posiblemente por miedo), pero al finalizar, todos irrumpieron en exclamaciones y preguntas, diciendo que no les creían o reclamando que quiénes eran ellos para decirles esas mentiras.

Viendo que por más que intentaran no podrían calmarlos y hacer que los escucharan, fueron a llamar a los pingüinos.

-¿Pero no se suponía que no nos debían ver? –preguntaron ellos.

-Bueno, no pueden verlos a ustedes –dijeron los demás –, pero nadie dijo nada sobre los Prodigiosos.

Entonces, los siete se transformaron con ayuda de los kwamis.

-¡Woah, woah! –exclamó Amatista al verlos –No creí que volvería a ver esos trajes en mi vida.

-¿Los reconoces, Amethyst? –le preguntó Lordbug.

-Sí, son los trajes de unos "superhéroes" de la Tierra –dijo Perla –. Comenzaron a aparecer en tiempos de necesidad unos cientos de años después de la Rebelión, y desaparecieron hace unos doscientos años.

-Nos ayudaban a mantener un perfil bajo al no tener que envolvernos en los conflictos humanos –dijo Garnet.

-Bueno, eso es muy interesante, pero lo podemos dejar para luego –las interrumpió Bismuto, apuntando a su muñeca como si tuviera un reloj –. Ahora necesitamos ayudar a esos pingüinos.

Y se fueron rumbo al auditorio.

-¿Pero qué hay de mí? –preguntó Queen Bee –Todos saben que formo parte de este grupo.

-Mmmm…. No, todos saben que Moñito forma parte de este grupo –la corrigió Sonic.

-¡Exacto! Eso lo podemos arreglar fácilmente –dijo Rena Rouge. Entonces tocó su flauta, gritó "Mirage" y apareció una ilusión de Moñito junto a ellos –. …Listo. Pero tenemos que hacer esto rápido antes de destransformarme.

-Y también sería buena idea que digan algo para proteger nuestras identidades –dijo Carapace; después de todo, los habían visto a él y Patito acompañar a Moñito cuando salió en la televisión.

Y los siete (ocho, contando la copia de Moñito) entraron al auditorio. Todos seguían murmurando entre ellos, pero se callaron al verlos entrar.

-Hola a todos –saludó Moñito. Las voces se amplificaban en la habitación por los auriculares que llevaban, para que todos pudieran escucharlos –. Sé que están muy asustados con lo que está sucediendo, y entiendo cómo se deben de sentir con esto. Pero, si no quieren escuchar a los demás, necesito que confíen por lo menos en nosotros; así que los dejaré con ellos. Todos somos pingüinos, así que saben que jamás los defraudaríamos –y salió por la puerta para dejar que los siete hablaran.

-Realidad –murmuró Rena Rouge en cuanto su ilusión salió para desvanecerla.

-Err… Hola –los saludó Lordbug –… …Antes que nada, quisiera presentarnos. Formamos, junto con las personas que los trajeron, parte de un grupo llamado…Guardianes del Multiverso. Y nuestros nombres son… –y cada uno dijo su nombre.

-Somos pingüinos comunes y corrientes, como todos ustedes (…sin ofender) –dijo Chat Noir –, pero ahora tenemos poderes especiales para poder luchar y protegerlos. Hay varios pingüinos y puffles más aquí, como Moñito, pero no pueden saber quiénes son para proteger sus identidades, porque no son superhéroes.

-Sé lo que se están preguntando –continuó Rena Rouge –, y, sí, es cierto todo lo que les dijeron.

-Lo de Metal Sonic… Bill… Los portales… Todo –dijo Le Paon.

-Pero no hay nada que temer –prosiguió Queen Bee –. Durante nuestro viaje nos encontramos con muchos héroes nuevos que nos ayudarán.

-E incluso encontramos nuestros Miraculous en otra dimensión –dijo Carapace.

-Y ahora somos expertos en esto de la lucha (o por lo menos yo, claro) –dijo Hawk Moth.

-El punto es –continuó Lordbug, lentamente –… Club Penguin también es nuestro hogar. De todos los Guardianes del Multiverso, sólo nosotros entendemos la importancia de nuestra ciudad. Y si podemos hacer algo para ayudar a protegerla, no dudaremos en entrar en acción y evitar a toda costa que algo le pase.

-Tal vez no tengamos experiencia luchando como los demás, pero nos tenemos el uno al otro –dijo Chat Noir –. Y los tenemos a ustedes. Créanlo o no, pero su confianza y apoyo nos hacen mucho más fuerte de lo que somos.

-Ya que no sólo luchamos por nosotros –continuó Rena Rouge –, luchamos por todos y cada uno de nuestros amigos y familiares –los siete se tomaron de las manos (los puffles sólo se estaban tocando).

-¡Y es por eso que sabemos que vamos a ganar! –gritó Queen Bee, mientras todos levantaban sus manos entrelazadas.

-¡No los defraudaremos! –gritaron los puffles.

La sala irrumpió en aplausos que, si no numerosos, sinceros. Era cierto lo que dijo Chat Noir: verlos ahí a todos reunidos apoyándolos los llenaban de energía y determinación. Nada los podía detener ahora.

Sin embargo, ese pequeño momento de esperanza no duró mucho, porque un minuto después entraron Peridot y Tails a la habitación, muy apurados, con controles remotos de portales en sus manos, exclamando:

-¡Ya está aquí!